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Análisis de centro de gravedad: del planeamiento militar al análisis de inteligencia

Global Strategy Report, 8/2020

Resumen: Este documento didáctico presenta el análisis de Centro de Gravedad (CoG), con origen en el planeamiento militar, y explica cómo aplicarlo como técnica analítica en la docencia y práctica del análisis estratégico en general y del análisis de inteligencia en seguridad y defensa.

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El análisis del Centro de Gravedad (CoG) es una pieza fundamental del planeamiento militar. Contribuye a la identificación de fortalezas y vulnerabilidades propias, del adversario y/o de otros actores del entorno para a partir de dicho conocimiento diseñar cursos de acción efectivos. Dicho de otro modo, es una herramienta analítica para determinar la manera más eficaz y eficiente de vencer a un adversario y, al mismo tiempo, proteger a la propia organización.

Este documento didáctico no tiene por objeto cuestionar el modo como se realiza el análisis de centro de gravedad en el ámbito militar, cuya explicación detallada puede encontrarse en documentos oficiales de planeamiento como la Allied Joint Doctrine for the Planning of Operations (AJP-5) de OTAN o la Joint Publication (JP) 5-0 norteamericana. Su finalidad consiste en presentar las líneas maestras del análisis del centro de gravedad y adaptar su empleo como técnica para el análisis estratégico y de inteligencia más allá del ámbito militar.

Qué es el Centro de Gravedad (CoG)

El término tiene su origen en De la Guerra de Karl von Clausewitz, concretamente en los libros 6 y 8. En el primero Clausewitz sitúa el centro de gravedad en el punto donde se concentra la fuerza adversaria, siendo capaz de dar el golpe más fuerte, y donde a su vez un ataque por el rival lograría el máximo efecto. Para quienes estén siguiendo la serie de post del Coronel Carlos Frías sobre el ‘golpe de hoz’ podría deducirse que el Grupo Panzer Kleist, integrado Grupo de Ejércitos A de Rundstedt, que se abrió paso a través de las Ardenas y posteriormente del Mosa fue el centro de gravedad del empuje alemán al comienzo de la ofensiva en el frente occidental. De ahí también el temor del alto mando alemán a perder su punta de lanza de divisiones acorazadas y mecanizadas en caso de que el plan se torciera.

Sin embargo, en el libro 8 de De la Guerra Clausewitz emplea el término centro de gravedad llevando el concepto desde lo que actualmente serían los niveles táctico y operacional al nivel estratégico, tanto de la nación como de la eventual coalición. Se pasa así de un centro de gravedad material y fácilmente identificable a otro de naturaleza más imprecisa, que podría abarcar tanto individuos concretos que ejerzan un liderazgo político o militar, como aspectos morales y abstractos, o incluso el conjunto de la sociedad. Con ello las ideas de Clausewitz sobre el centro de gravedad han sido motivo de cierta confusión y debate entre los lectores de las décadas y siglos posteriores. Más aún cuando algunas traducciones no han sido del todo fieles al significado supuestamente pretendido por el autor prusiano  (Schneider & Izzo, 1987: 49-50; Echevarria, 2003; Evans, 2012: 86-89).

Atendiendo a la finalidad de este documento, voy a obviar con todo respeto la exégesis correcta de Clausewitz. A efectos de conocer y aplicar la técnica analítica del CoG, la definición del AJP-5 de OTAN cumple la función de este documento didáctico:

A centre of gravity (CoG) is the primary source of power that provides an actor its strength, freedom of action, or will to fight. It is always an entity. At the political-strategic level, moral-strength as well as physical-strength CoGs exist; both types are physical entities in nature, but vary in purpose. At lower levels of command, only physical-strength CoGs normally exist. By affecting an actor’s moral strategic CoG, the Alliance aims to influence the actor’s will (make the actor accept the Alliance objectives, by persuasion or coercion), while by affecting a physical strategic CoG, the Alliance influences the actor’s ability to carry out its overall strategy (so the actor cannot achieve its strategic objectives).

De la definición se deriva:

  • Dentro de los tres componentes básicos de cualquier estrategia (fines-modos-medios), el CoG se sitúa siempre en los medios, y lógicamente ha de estar vinculado con la consecución de objetivo(s).
  • El actor que se analiza puede contar con uno o varios CoGs.
  • A su vez, se pueden distinguir CoGs en los niveles político-estratégico, operacional e incluso táctico.
  • En el nivel político-estratégico los CoGs pueden hacer referencia a fuentes de poder material o moral, sin embargo el CoG ha de ser siempre una entidad física (persona, objeto material o institución) capaz de conseguir los objetivos estratégicos. Por ejemplo, una ideología es un intangible y por sí misma no puede conseguir los objetivos, por lo que nunca sería CoG. Pero en función del caso un ideólogo o un propagandista de dicha ideología sí podría identificarse como CoG.
  • Por su parte, en los niveles operacional y táctico, lo habitual es que los CoGs hagan referencia a fortalezas materiales.
  • Y, por último, los CoGs son dinámicos, varían a lo largo del desarrollo del conflicto. Los medios empleados pueden cambiar en función de los modos que adopte el actor en cuestión, y en consecuencia también hacerlo los CoGs.

A primera vista, la complejidad sobre la diversidad y carácter cambiante de los CoG puede desalentar. Sin embargo, el esfuerzo posee una justificación analítica clara pues la identificación correcta del CoG –de la fuente primaria de poder de un determinado actor– ayuda a filtrar y ordenar la cantidad ingente de información relacionada con dicho objeto de análisis, así como a prever su comportamiento y evolución.

Cómo identificar el centro de gravedad: dos propuestas

Al igual que sucede con otras técnicas analíticas, la identificación del CoG es resultado de un juicio subjetivo. Por lo que conviene que el trabajo se realice en equipo y basándose en conocimiento experto.

He elegido dos modelos para identificar y validar el CoG. El primero de ellos es la matriz de análisis del centro de gravedad del AJP-5 de OTAN que emplea el esquema propuesto inicialmente por Strange (1996): centro de gravedad – capacidades críticas – requerimientos críticos – vulnerabilidades críticas. El otro modelo hasta cierto punto complementario es el de Eikmeier (2010) que pone el acento en cómo identificar el CoG y para ello prioriza la identificación de las capacidades críticas.

El modelo de análisis de centro de gravedad del AJP-5 de OTAN

Analiza el actor desde la perspectiva de su estrategia y como un sistema. Por tanto, los pasos a seguir son:

  • Comprender el entorno en el que opera el actor cuyo CoG se quiere analizar.
  • Identificar los fines (objetivos) de dicho actor y los modos para alcanzarlos. Si además se trata de un adversario, imaginar cuáles pueden ser sus cursos de acción (CoAs) más probables y/o los más peligrosos.
  • Identificar el medio principal para alcanzar los objetivos a través de cada uno de esos cursos de acción. Ese medio principal es el CoG del CoA respectivo.
  • Identificar las capacidades críticas (CC) que permiten que el CoG sea realmente efectivo. Por este motivo es muy aconsejable enunciar las capacidades críticas como verbos que reflejen acciones a realizar. Por ejemplo, si hemos situado el CoG político-estratégico de un determinado país en su presidente porque es él quien imprime la voluntad de vencer (caso de libro: Margaret Thatcher tras la ocupación argentina de las Malvinas en abril de 1982) y quien decide sobre las principales líneas de acción estratégica, las capacidades críticas podrían ser: comunicar adecuadamente su estrategia ejerciendo un liderazgo carismático, coordinar de manera efectiva los ministerios responsables de la implementación de la estrategia, lograr consenso político dentro y fuera de su propio partido, y obtener el respaldo de la opinión pública. La existencia o ausencia de dichas capacidades críticas permitiría validar la elección del CoG. Si la entidad seleccionada no cuenta con suficientes CC no sería realmente el centro de gravedad.

A su vez, a partir de las capacidades críticas se derivan otros dos componentes del sistema:

  • Por un lado, los requerimientos críticos (RC), que son condiciones o recursos necesarios para que el CoG pueda llevar a cabo las capacidades críticas. Siguiendo con el ejemplo anterior, los RCs podrían ser además las características personales dotan a ese presidente de liderazgo carismático, factores externos a él como una arquitectura administrativa que favorezca la coordinación interministerial, una cultura de pactos políticos y ausencia de polarización extrema que ayuden a construir el consenso necesario, y medios de comunicación neutrales o afines a la línea política del presidente que permitan ganar apoyo de la opinión pública.
  • Por otra parte, los requerimientos críticos que sean deficientes o vulnerables han ser identificados como vulnerabilidades críticas (VC). De este modo determinados requerimientos críticos pueden ser simultáneamente vulnerabilidades críticas. Si los problemas asociados a dichas vulnerabilidades críticas se agudizan (entre otros motivos por la acción del oponente) el CoG se debilitará, generando disfunciones en la consecución de la estrategia. Por tanto neutralizar las VCs es el modo más efectivo para lograr efectos decisivos sobre la estrategia del actor analizado. Aludiendo al ejemplo anterior, un desacuerdo irreconciliable entre los partidos mayoritarios o algún acontecimiento que haga perder el apoyo de gran parte de la opinión pública serían vulnerabilidades críticas que minarían seriamente la capacidad de ese presidente para traducir su voluntad de vencer en una política/estrategia continuada.
Fuente: Allied Joint Doctrine for the Planning of Operations JPA-5, Anexo B.

Otra forma de visualizar la secuencia de análisis es la siguiente

Fuente: Rueschhoff. & Dunne (2011: 123)

Este modelo ayuda a desagregar los componentes críticos (capacidades, requerimientos y vulnerabilidades) del CoG pero no ofrece un proceso sistemático para determinar en primer lugar dónde se encuentra el centro de gravedad. Se trata de una secuencia lineal que parte desde el CoG, tal como muestra el siguiente gráfico, pero donde un error en el primer paso condiciona la utilidad de las fases subsiguientes.

Fuente: Rueschhoff. & Dunne (2011: 121)

De este modo no es extraño que dos o más equipos de analistas lleguen a conclusiones completamente distintas sobre el CoG. Se trata de un riesgo asociado a cualquier técnica analítica, pero la ausencia de un procedimiento claro de identificación lo hace especialmente vulnerable a los sesgos cognitivos de los expertos o a la influencia excesiva de una personalidad dominante dentro del grupo (Smith, Jeter & Westgaard, 2015: 135; Rueschhoff. & Dunne, 2011: 120-121). La siguiente propuesta trata de atenuar este problema.

El CoG como ‘doer’ con identificación en seis pasos

Su autor es Dale C. Eikmeier (2010) que propone la siguiente guía de actuación:

  1. Identificar los fines deseados por la organización y los objetivos que los articulan
  2. Identificar los posibles modos o acciones (en ambos casos, verbos) que permiten alcanzar dichos objetivos, y seleccionar entre esos modos aquellos que esté empleando en el presente o sea más probable que vaya a utilizar en el futuro (CoAs). A partir ese listado identificar las acciones (verbos) fundamentales para cada curso de acción. Esas son las capacidades críticas (CC). Por tanto, según este enfoque la identificación de CCs sería previa a la identificación del CoG.
  3. A continuación, hacer un listado de los medios necesarios para ejecutar las capacidades críticas
  4. De entre ese listado de medios elegir el sustantivo (la entidad) que posee de manera inherente la capacidad crítica para alcanzar los objetivos. Debe ser quien realiza la acción (el doer) que consigue el objetivo principal. Este es el CoG.
  5. Seleccionar entre el resto de medios del listado aquellos que resulten esenciales para que el CoG realice las capacidades críticas. Son los requerimientos críticos (RC). Por ejemplo, el combustible sería un RC para que un grupo anfibio (CG) pueda llevar a cabo una operación sobre el litoral (CoA). El grupo anfibio encaja en la categoría de doer, no así el combustible que obviamente no actúa por sí solo.
  6. El proceso finaliza identificando los requerimientos críticos vulnerables, bien por la acción del adversario o bien por otros motivos. Se trata de las vulnerabilidades críticas (VC).

En la siguiente figura puede observarse un ejemplo del modelo aplicado al Daesh. A pesar de la dirección de las flechas, el proceso de análisis iría de derecha a izquierda, comenzando por los objetivos estratégicos y operacionales.

Fuente: Smith, Jeter & Westgaard (2015: 131)

Una posibilidad a la hora de seleccionar el CoG entre el listado de medios (paso 4) es hacerlo por eliminación (Butler, 2014: 28-29; Schnaubelt, Larson, & Boyer, 2014: 11). Es decir, eliminando mentalmente uno por uno los posibles medios y preguntándose si el objetivo sería alcanzable en su ausencia. El CoG sería aquel elemento cuya neutralización impide alcanzar el fin principal de la estrategia, el resto serían requerimientos críticos.

Aplicación a la docencia y práctica del análisis más allá del ámbito militar

Como hemos visto en un documento didáctico anterior, el análisis estratégico consiste en el conocimiento del entorno donde opera una organización con el fin de actuar de manera estratégica, elaborando y aplicando estrategias. Aunque el análisis del CoG es una práctica asociada al planeamiento operacional militar, su potencialidad a la hora de estructurar ideas, estimular la creatividad y diagnosticar la realidad lo hace válido para el análisis estratégico de otro tipo de asuntos relacionados con inteligencia, seguridad y defensa e incluso con otras áreas de interés de las políticas públicas.

A partir de lo expuesto en el epígrafe anterior veamos cómo se puede aplicar en clase en combinación con otras técnicas de análisis.

De entrada conviene conocer el entorno donde opera el actor. Para ello se pueden emplear técnicas básicas como el brainstorming y los mapas conceptuales y otras más elaboradas como el PESTEL y el análisis estructural con matriz de impactos cruzados utilizando el programa MICMAC.

A continuación, los pasos a seguir sin repetir en detalle lo expuesto en el epígrafe anterior serían:

Identificar los fines-modos-medios del actor objeto de estudio de acuerdo con lo expresado en el siguiente gráfico.

Fuente: Elaboración propia

Seguidamente, y prestando atención a los modos, identificar los posibles cursos de acción para alcanzar cada uno de los objetivos finales e intermedios. Una opción es hacer un análisis DAFO del actor, desde la perspectiva sus objetivos estratégicos y/o operacionales (fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades a la hora de alcanzarlos) que además nos dará ideas para identificar posteriormente capacidades, requerimientos y vulnerabilidades críticas. La combinación de los cuatro apartados del DAFO poniéndonos en el lugar del actor (si es con ayuda de la técnica del ‘sombrero rojo’, mejor) permite intuir sus posibles CoAs.

De cada uno de los CoAs identificados –o a falta de tiempo una selección del más probable y/o peligroso– habría que redactar un listado de las capacidades críticas (en forma de verbos) necesarias para realizar dicho CoA.

A su vez, es importante que la búsqueda de las capacidades críticas abarque diferentes ámbitos de actuación. En particular cuando analizamos actores que recurren a estrategias híbridas. Sin pretensión de ser exhaustivo, sirvan de ejemplo las representadas en este gráfico que en la realidad se solaparían (por ejemplo, el ámbito de la información con el cíber, político, social, etc.):

Fuente: Elaboración propia

Y tras identificar las capacidades críticas caben dos opciones.

Análisis de factores críticos con CoG identificado

La primera –canónica con la planificación militar y acorde con lo visto hasta ahora– consiste en elaborar un listado con los medios necesarios para lograr dichas capacidades críticas y acto seguido identificar el centro de gravedad preguntándonos cuál de esos medios es el capacitador clave -la fuente de poder-, esencial para alcanzar los objetivos establecidos en la estrategia.

A la vez, conviene no confundir el CoG con requerimientos críticos genéricos como dinero, armas, munición, combustible, recursos humanos, etc. Para muchos CoA pueden resultar imprescindibles pero eso no los convierte en CoG ya que su mera posesión no garantiza su empleo efectivo. Según el CoA, quizás sean identificables como requerimientos y vulnerabilidades críticas. Señalarlos de manera errónea como CoG puede conducir a una estrategia de desgaste contra el actor estudiado, cuando lo que persigue el análisis del CoG es precisamente centrar los esfuerzos en el medio principal del CoA adversario.

Tras identificar el CoG, pasaríamos a un análisis detallado de aquellos recursos o condiciones de los que depende para realizar las capacidades críticas (los requerimientos críticos); y, por último, basándonos en el conocimiento del entorno, identificaremos cuáles de ellos son deficientes en el momento presente o serían susceptibles de neutralización a corto o medio plazo. Con esto habríamos identificado las vulnerabilidades críticas.

La ventaja de esta opción radica en la síntesis analítica que se consigue, focalizando la atención de subsiguientes análisis y planificación en un elemento nuclear del sistema a degradar (CoG adversario) o proteger (CoG propio).

Sin embargo, ante ciertos problemas complejos, puede resultar muy difícil identificar un único CoG relacionado con todas las capacidades críticas identificadas. Quizás un medio resulte clave para seis CCs, otro para tres y un tercero para cinco. En tal caso, caben dos opciones: trabajar con varios CoGs –lo cual puede acabar generando confusión– o recurrir a la siguiente alternativa.

Análisis de factores críticos sin especificar el CoG

La segunda posibilidad consiste en dejar de lado la búsqueda del centro de gravedad y centrar el análisis en los factores críticos del sistema: capacidades críticas – requerimientos críticos – vulnerabilidades críticas (Rueschhoff & Dunne, 2011: 121-122).

Esta segunda opción ayuda a analizar adversarios particularmente complejos que emplean de manera coordinada múltiples instrumentos de poder tanto en el nivel estratégico como en el operacional (estrategias híbridas). En tales casos el empeño por identificar un solo CoG por cada CoA correría quizás el riesgo de sesgar artificialmente el análisis, forzando la realidad para que se adapte a nuestras categorías. Lógicamente, no se debe recurrir a esta opción cuando a juicio de los analistas sea factible identificar un único CoG.

A su vez, esta elección mina aparentemente el sentido del análisis CoG: optimizar esfuerzos y recursos a la hora de degradar la estrategia adversaria concentrándose en un solo punto. Sin embargo, no subvierte por completo la finalidad última de la técnica: identificar las vulnerabilidades críticas de un sistema. Dicho propósito puede lograrse mediante un análisis refinado del sistema objeto de estudio dejando el CoG ‘sin especificar’.

Frente adversarios complejos que emplean estrategias híbridas no hay atajos sencillos, ni desde el punto de vista analítico ni en términos de planificación. En tales casos la metodología del análisis del CoG resulta útil como técnica base. Pero en algunos casos puede ganar con esta adaptación pues ofrece una visión más amplia de las vulnerabilidades críticas, que no se limitan a las CoG sino que abarcan todas las CCs relevantes.

La secuencia de análisis prestaría por tanto atención a los siguientes elementos del actor objeto de estudio:

Conclusión

A medida que se vayan completando las distintas fases, surgirán necesidades de investigación sobre las capacidades, requerimientos y vulnerabilidades críticas. Como ya he señalado, se trata de una de las virtudes de la técnica pues ayuda a orientar los esfuerzos de búsqueda a partir de la (a menudo) gran cantidad de información disponible.

Por último, el estudio del CoG y de sus elementos asociados (CC-CR-CV) –o solo de estos últimos, como segunda opción– también posee utilidad prospectiva pues:

  • Permite identificar futuras capacidades críticas (y los consiguientes requerimientos y vulnerabilidades) de un determinado actor. Por ejemplo, cuando este parece haber retrocedido: ¿cuáles serían las capacidades críticas necesarias para que el Daesh se convierta de nuevo en una insurgencia gravemente desestabilizadora en Siria/Irak?
  • Permite anticipar los impactos que provocará a corto o medio plazo la hipotética materialización de una vulnerabilidad crítica sobre la efectividad estratégica de un actor; lo que ayuda a prestar atención y a interpretar las informaciones del presente relacionadas con dicha vulnerabilidad.

Referencias

Allied Joint Doctrine for the Planning of Operations (AJP-5)

Butler, James P. (2014), “Godzilla Methodology. Means for Determining Center of Gravity” Joint Force Quarterly, No 72, pp. 26-30.

Clausewitz Carl von (2008), On War, Princeton, NJ: Princeton University Press, trad. Michael Howard, Peter Paret.

Dale C. Eikmeier (2010), “Redefining the Center of Gravity” Joint Force Quarterly, No 59, pp. 156-158.

Echevarria, Antulio J. II (2003) “Clausewitz’s Center of Gravity” Naval War College Review, Vol. 56, No. 1, Article 6.

Evans, Michael (2012), “Centre of Gravity Analysis in Joint Military Planning and Design Implications and Recommendations for the Australian Defence Force” Security Challenges, Vol. 8, No. 2, pp. 81-106

Rueschhoff, Jan L. & Dunne, Jonathan P. (2011), “Centers of Gravity from the ‘Inside Out’” Joint Force Quarterly, No 60, pp. 102-125.

Schnaubelt, Christopher M., Larson, Eric V. & Boyer, Matthew E. (2014), Vulnerability Assessment Method Pocket Guide. A Tool for Center Of Gravity Analysis, Santa Monica: RAND Corporation.

Schneider, James J. & Lawrence L. Izzo (1987), “Clausewitz’s Elusive Center of Gravity” Parameters, No 17, 46-57.

Smith, Daniel J., Jeter, Kelley & Westgaard, Odin (2015), “Three Approaches to Center of Gravity Analysis The Islamic State of Iraq and the Levant” Joint Forces Quarterly, No. 78, pp. 129-135.

Strange, Joe (1996), Centers of Gravity & Critical Vulnerabilities: Building on the Clausewitzian Foundation So That We Can All Speak the Same Language, Marine Corps University Perspectives on Warfighting, No 4 (Second Edition).


Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

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Javier Jordán

Profesor Titular de Ciencia Política en la Universidad de Granada y Director de Global Strategy

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