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Primera Batalla de El Alamein. Contraataques del 8º Ejército. Splendour (I)

https://global-strategy.org/batalla-de-el-alamein-contraataques-del-8o-ejercito-splendour-i/ Primera Batalla de El Alamein. Contraataques del 8º Ejército. Splendour (I) 2021-07-03 12:47:54 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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El 17 de julio, la capacidad ofensiva del Panzerarmee estaba agotada. En consecuencia, Rommel adoptó una disposición táctica completamente defensiva. Por un lado, intercaló las unidades de Infantería alemanas disponibles entre las italianas, con el final de fortalecer la defensa, a modo de ‘ballenas de corsé’. La idea era no presentar a Auchinleck ningún punto débil en su frente defensivo, para evitar nuevas ofensivas contra las débiles divisiones italianas. A cambio, Rommel perdía su capacidad de emprender ninguna acción ofensiva contra las ‘boxes’ británicas, al perder a su única Infantería con capacidad ofensiva. Además, concentró los carros restantes de la 21ª y la 15ª Divisiones Panzer en las proximidades de Deir el Shein, desde donde podrían ejecutar contraataques en cualquier lugar donde se produjese un ataque británico, y organizó profundos campos de minas en su frente defensivo.

Por parte del 8º Ejército, la situación era progresivamente más favorable, gracias al continuo flujo de refuerzos que llegaba desde Alejandría. Pese a ello, su capacidad ofensiva todavía era limitada, debido al cansancio y al desgaste acumulado en los últimos combates. La experiencia de los recientes encuentros en Miteiriya demostraba claramente la necesidad de que cualquier futura acción ofensiva precisara alguna acción diversiva para alejar a los carros alemanes de la zona de combates planeada, y de reforzar a la Infantería atacante con carros capaces de combatir con éxito el inevitable contraataque de los carros alemanes, que, tarde o temprano, se produciría.

En principio, teniendo en cuenta que el tiempo favorecía al 8º Ejército, al recibir refuerzos mucho más rápidamente que el Panzerarmee, la situación parecía recomendar al mando británico esperar antes de emprender nuevas acciones ofensivas. Sin embargo, las presiones de Londres para destruir el Panzerarmee eran cada vez mayores, ante el miedo de que los alemanes derrotasen al Ejército Rojo y pudiesen alcanzar los pozos petrolíferos de Kirkuk, en Irak, principal fuente de combustible de todo el Imperio. Londres esperaba redesplegar el 8º Ejército en el Norte de Irak lo antes posible, en caso de un nuevo colapso del Ejército Rojo como el ocurrido en el verano de 1941, lo que implicaba la necesidad de derrotar decisivamente a Rommel lo antes posible. Así, la Orden de Operaciones nº 100 del 8º Ejército, del 17 de julio, tenía como finalidad la de ‘destruir al ejército enemigo en su actual localización’, en una nueva operación ofensiva denominada Splendour, planeada inicialmente para el 20 de julio.

El 8º Ejército acababa de recibir como refuerzo a la XXIII Brigada de Carros, una unidad del Territorial Army (tropas de reserva, no activadas en tiempo de paz), compuesta de tres Batallones Acorazados con un total de 122 carros Valentine y 18 Matilda-II operativos (de un total de 164 carros) el día 20 de julio, y el 5º Regimiento (un Grupo a veinticuatro piezas 25-pounder) de la Royal Horse Artillery. En teoría, era una unidad muy potente, descansada y que no había sufrido ningún desgaste. Además de ello, disponía de un número de carros superior al inventario completo del Panzerarmee en aquel momento.

Además de esta Brigada, la IV Brigada Acorazada se había reorganizado como IV Brigada Ligera Acorazada, dotada fundamentalmente de vehículos blindados de reconocimiento (en dos de sus Batallones, y en dos tercios del tercero) y carros M-3 Stuart (una Compañía agregada al tercero de sus Batallones), junto con un Batallón de Infantería motorizada y una Batería del 3er Regimiento de la Royal Horse Artillery.

Además de ello, había recuperado a la VI Brigada de Infantería Neozelandesa y había recibido desde Irak a la CLXI Brigada Motorizada India, dos unidades descansadas y al completo de efectivos.

Vehículo de reconocimiento blindado Humber Mk-IV, armado con una ametralladora BESA de 15 mm. o, en la versión fabricada en Estados Unidos, con un cañón de 37 mm. La IV Brigada Ligera Acorazada estaba dotada fundamentalmente de estos vehículos. Su capacidad contracarro era prácticamente nula.

Tras varios cambios en su concepción (que añadieron bastante confusión en las unidades ejecutantes), en su versión final, la operación Splendour se basaba en un ataque del XIII Cuerpo en el centro de la línea defensiva de Rommel, encaminado a tomar Deir el Shein, apoyado por un ataque en el flanco Norte de esta posición por el XXX Cuerpo de Ejército, desde Tel el Eisa hacia la escarpadura de Miteiriya y hacia el Oeste. El XIII Cuerpo de Ejército debería estar preparado para explotar una posible retirada del Panzerarmee, en dirección a Fuka. Puesto que la experiencia reciente demostraba la eficacia del fuego de Artillería británico, la operación Splendour se desarrollaría dentro del alcance de las abundantes piezas situadas en la ‘box’ de El Alamein, en la posición de Tel el Eisa y al Sur de Deir el Shein.

Para el ataque, el XIII Cuerpo de Ejército contaba con la recién llegada VI Brigada Neozelandesa y con la CLXI Brigada Motorizada India (encuadrada en la 5ª División India). La VI Brigada Neozelandesa, apoyada por toda la Artillería de la 2ª División Neozelandesa, atacaría de noche la posición de El Mreir, al Sur de Deir el Shein, destruyendo la barrera de cañones contracarro que protegía Deir el Shein por el Sur y levantando los densos campos de minas para abrir paso a los carros de la XXIII Brigada de Carros, mientras que la CLXI Brigada India avanzaría desde el Este, a caballo de la escarpadura de Ruweisat, para cubrir el flanco Norte de la penetración de los carros británicos. Si se producía la esperada ruptura del frente, la 1ª División Acorazada (Brigadas Acorazadas XXIII y II) realizaría la explotación en la retaguardia italoalemana. Simultáneamente, la XXVI Brigada Australiana atacaría hacia el Oeste desde Tel el Eisa y la XXIV Brigada Australiana tomaría la escarpadura de Miteiriya.

La idea de este ataque de apoyo era la de amenazar a la retaguardia del Panzerarmee, para obligar a los carros alemanes a dividirse, a atacar a los australianos para proteger su retaguardia o, al menos, a retrasar su reacción sobre la penetración de los neozelandeses. Como en los ataques anteriores, el apoyo de carros era vital para la Infantería británica, para disponer de una mínima capacidad de responder al esperado contraataque de los carros alemanes. Los australianos, cuyas acciones se desarrollarían más lejos de la posición de estos carros, contaban con el apoyo de los Valentine del experimentado XLIV Batallón Acorazado y con los del L Batallón Acorazado (procedente de la inexperta XXIII Brigada de Carros), mientras que neozelandeses e hindúes recibirían el apoyo de los carros de la II Brigada Acorazada (encuadrada en la 1ª División Acorazada). Dadas las amargas experiencias anteriores, los neozelandeses intentaron (sin éxito) que la 1ª División Acorazada destacase alguna unidad de carros bajo la autoridad de la Infantería atacante. Lo más que obtuvieron fue que los elementos de reconocimiento de la II Brigada Acorazada avanzasen con la Infantería neozelandesa, y la promesa de que los carros británicos avanzarían muy cerca de la retaguardia de los infantes, de forma que, al llegar las primeras luces, estarían en condiciones de derrotar el contraataque de los carros alemanes.

El plan, aparentemente sencillo, tenía varios defectos graves: hasta que los neozelandeses no levantasen los campos de minas que protegían la posición de El Mreir, los carros británicos no podrían avanzar para proporcionarles capacidad contracarro. Si, al llegar el día, los neozelandeses no habían conseguido abrir paso a los carros entre las minas, podrían verse indefensos ante los carros alemanes.

La principal unidad encargada de la explotación sería la citada XXIII Brigada de Carros, que rebasaría a los neozelandeses en El Mreir y penetraría en la retaguardia del Panzerarmee hasta un punto situado sobre la posible línea de retirada de los carros alemanes. En la práctica, el avance de la XXIII Brigada apenas se extendería a unos diez kilómetros, manteniéndose siempre dentro del alcance de la Artillería y bajo observación bien desde El Mreir o desde Ruweisat. Al ocupar la XXIII Brigada Acorazada la posición prevista, y con sus flancos protegidos por dos Brigadas de Infantería bien atrincheradas, Rommel se vería obligado a retirar precipitadamente sus carros, o arriesgarse a verlos cercados. Dependiendo del grado de descomposición del dispositivo defensivo alemán, la XXIII Brigada tomaría Miteiriya desde la retaguardia o bien perseguiría a los italoalemanes en fuga hacia Fuka.

En realidad, era una misión muy ambiciosa para una unidad totalmente inexperta: implicaba un avance nocturno, rebasar al amanecer o de noche a una unidad propia muy cerca de las líneas enemigas, el paso por brechas abiertas en un campo de minas y, después, enfrentarse a los veteranos del Afrika Korps en una batalla móvil. Sus tripulaciones no sabían orientarse en el desierto, encontrar posiciones desenfiladas en el aparentemente llano terreno de la zona, identificar las barreras anticarro que establecía regularmente el Panzerarmee (de hecho, sus tripulaciones creían que el blindaje de los Valentine los hacía invulnerables y desconocían la existencia de los temibles FlaK de 88 mm.). La Brigada, pese a su nombre, había sido adiestrada para ejecutar misiones tipo ‘solo carros’, de penetración en profundidad en la retaguardia enemiga sin ningún apoyo, y carecía de experiencia en cooperación con la Infantería o la Artillería, aspectos fundamentales en Splendour (su L Batallón debía apoyar a los infantes australianos).

Además de su falta de experiencia, la XXIII Brigada había llegado directamente desde el Reino Unido a Egipto el 6 de julio. Sus carros habían permanecido dos meses embarcados, sin mantenimiento y sujetos a la corrosión del mar. La mayoría de sus baterías se habían deteriorado. Eran además carros procedentes directamente del Reino Unido y cuyo destino original era Irak, por lo que carecían de las modificaciones necesarias para el desierto (filtros de arena para los motores, por ejemplo, pero, aún más importante, sus radios no estaban preparadas para funcionar a las elevadas temperaturas del desierto) y la prisa en emplearla había impedido solucionar correctamente estos problemas.

Por su parte la IV Brigada Ligera Acorazada cubriría el flanco Oeste de la IV Brigada Neozelandesa, y estaría en condiciones de unirse a la persecución en caso de éxito.

Plan de ataque británico para la ‘operación Splendour’, del 22 de julio de 1942

A la 9ª División Australiana se le pedía un avance en dos direcciones divergentes (hacia el Oeste y hacia el Sur), en el que, además, el avance hacia el Oeste se dividía en un esfuerzo para tomar el extremo del macizo de Tel el Eisa, y otro hacia el siguiente terreno elevado, denominado ‘Ring contour 25’. Ninguno de los esfuerzos de la División tenía una gran entidad y, al ser divergentes, la capacidad de apoyarse mutuamente en caso de dificultades era muy escasa. Además de esto, la distancia a recorrer hacía necesario redesplegar hacia vanguardia la Artillería, lo que obligaba a establecer objetivos intermedios, asegurarlos, redesplegar la Artillería y reiniciar el avance, pero, lógicamente, habiendo perdido la sorpresa. Consecuentemente, el jefe de la 9ª División, General Morshead, estaba muy insatisfecho con el plan, amenazando con recurrir al gobierno australiano. Pese a sus objeciones, bajo presión de Auchinleck, Morshead accedió a ejecutar su parte del plan.

Las discusiones entre los diferentes mandos británicos llevaron a que el planeamiento final de la operación se retrasase mucho. La fecha fue pospuesta hasta el 22 de julio, pero, incluso así, las unidades ejecutantes recibieron sus órdenes muy pocas horas antes del inicio de la operación. Como consecuencia, algunas unidades con papeles críticos en ella (como los zapadores neozelandeses encargados de abrir brechas en los campos de minas) apenas tuvieron tiempo para las imprescindibles acciones previas de preparación (como los reconocimientos en detalle, ni, aún más importante, la información a las unidades acorazadas de las señales que marcarían los pasos abiertos en los campos de minas, pues no existía un procedimiento normalizado para ello), ni sus jefes pudieron comprobar que sus unidades subordinadas comprendían correctamente su papel en la inminente operación. En agudo contraste, el apoyo artillero fue adecuadamente planeado, superando los defectos aparecidos en las ofensivas anteriores. El plan de apoyo de fuegos incluía (por primera vez en el 8º Ejército) objetivos preplaneados para ser bombardeados por la R.A.F., acciones que se iniciarían el 21 de julio.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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