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El auge de los drones turcos en Siria y Libia

Global Strategy Report, 31/2020

Resumen: Los drones se han convertido ya en un elemento esencial de las operaciones militares y las flotas de drones multipropósito han dejado de ser una exclusiva de las grandes potencias. Con un ambicioso programa nacional de drones tácticos, Turquía ha demostrado como una potencia media puede dotarse de una capacidad que se ha revelado clave en las operaciones en Siria y Libia. En ambos escenarios los drones turcos, integrados con la artillería y los sistemas de guerra electrónica, han variado sustancialmente la marcha de las operaciones militares en favor de los aliados de Ankara. La experiencia apunta a que ha llegado la hora de pensar en un uso más extensivo de drones en operaciones y en una mejor integración con el resto de capacidades militares.


Una de las lecciones aprendidas de los últimos conflictos en Oriente Medio es que el uso masivo de Sistemas Aéreos no Tripulados (UAS), popularmente conocidos como drones aéreos, ha dejado de ser una exclusiva de las grandes potencias, y se ha generalizado incluso entre los actores más humildes. Prácticamente todas las facciones en la guerra civil siria han utilizado drones, más o menos sofisticados. En Libia, los ataques aéreos con los escasos aparatos tripulados supervivientes del régimen de Gadafi han dado paso a una feroz confrontación entre drones chinos, rusos y turcos, en la que estos últimos parecen haber obtenido cierta ventaja. Turquía ha realizado un notable esfuerzo en los últimos años por dotarse de una nutrida fuerza de drones de fabricación nacional, capaces de atender a misiones de reconocimiento, ataque, guerra electrónica y telecomunicaciones. Algo que se está convirtiendo en un requisito indispensable para cualquier fuerza armada que pretenda hacer un papel digno en un campo de batalla moderno.

Durante el conflicto en Siria, el ejército de Bashar al-Assad ha empleado esencialmente drones rusos e iraníes de acuerdo con la doctrina rusa, que centra la actividad de estos aparatos en el reconocimiento, la localización de objetivos y la corrección del tiro en apoyo de la artillería. Las diferentes milicias opositoras recurrieron a sistemas más artesanales, pero consiguieron con ellos resultados a veces notables. Los grupos armados que operan en la provincia de Idlib pudieron organizar sucesivos ataques de enjambres de drones rudimentarios sobre la base rusa de Hmeimim[i], a más de 50 kilómetros de la línea del frente. La guarnición rusa tuvo que reforzar sus sistemas de defensa aérea, aunque todos los ataques se rechazaron con una combinación de guerra electrónica y fuego antiaéreo. El Daesh también utilizó con éxito cuadricópteros comerciales para reconocimiento, grabar videos propagandísticos de sus ataques suicidas e incluso en misiones de ataque, armados con pequeñas granadas caseras[ii]. Sorprendentemente, fueron capaces de causar bajas con esos primitivos sistemas, y sobre todo forzaron a las fuerzas enemigas a vigilar constantemente el cielo y a adquirir armas específicas anti dron.

El nivel en la utilización de drones aumentó cuando Turquía comenzó a realizar operaciones en territorio sirio. El país lleva dos décadas inmerso en un considerable esfuerzo para ganar autonomía estratégica dotándose de equipos militares autóctonos. En ese esfuerzo no podía faltar un programa de drones tácticos de media altitud y, aunque de inicio tardío, el programa se ha revelado muy ambicioso.

Se han desarrollado esencialmente dos modelos de drones, inspirados en los sistemas norteamericanos Predator y Reaper aunque más modestos tanto en prestaciones como en coste: el Baryaktar y el Anka. El Bayraktar es un dron relativamente ligero, con 630 kilos de peso al despegue, y una capacidad de carga de armas y sensores también limitada: alrededor de 60 kilos. Su autonomía es considerable y puede volar durante más de 20 horas, aunque su alcance real queda muy disminuido porque su sistema de guía depende de las comunicaciones directas con sus estaciones de control, lo que limita su radio de acción a unos 150 kilómetros[iii]. La escasa capacidad de carga no lo hace inicialmente muy apto para misiones de ataque pero, conscientes de ello, los desarrolladores del proyecto contemplaron el diseño de misiles específicos para su uso por el Bayraktar. Apareció así el misil MAM-L, con 22 kilos de peso y guiado por láser, que puede alcanzar blancos a 8 kilómetros de distancia. El Bayraktar puede llevar dos, y aún le queda un remanente para portar otros dos pequeños MAM-C de solo 6,5 kilos[iv].

El Anka es un dron más pesado y con mayor capacidad de carga (200 kilogramos). Eso lo hace más flexible en la configuración de armamento en su versión de ataque, y le permite también realizar misiones de guerra electrónica con equipo suplementario apropiado. Además, está equipado con un radar de apertura sintética que aumenta enormemente sus prestaciones como aparato de reconocimiento[v]. Los Anka modelo S disponen también de un sistema de guiado por satélite que aumenta considerablemente su radio de acción, de los habituales 200 kilómetros, aunque no está claro que se haya utilizado todavía en las operaciones en Siria.

Ambos modelos son también mucho más baratos que sus homólogos norteamericanos. El sistema Baryaktar TB2, que incluye seis aparatos y dos estaciones de control, aparte de equipos de apoyo y repuestos, ronda los 30 millones de dólares de coste de adquisición inicial[vi], el mismo precio más o menos que un sistema ANKA-S, que incluye solo tres aparatos[vii]. Por comparación, un sistema norteamericano Reaper con cuatro aparatos supera ampliamente los 60 millones de dólares[viii]. Pero lo más notable del programa de desarrollo de ambos drones es que las fuerzas armadas turcas han decidido adquirirlos en gran número. Actualmente disponen de unos 94 Baryaktar y 30 Anka[ix], lo que supone una más que notable flota de drones tácticos medios, y además ya está en desarrollo la siguiente generación. Los proyectos Akinci y Aksungur introducirán drones mucho más capaces, con cargas útiles superiores a una tonelada y sistemas muy novedosos como la capacidad de lanzar enjambres de pequeños drones suicidas Alpagu[x].

Los Baryaktar se utilizaron ampliamente en Irak y Siria en misiones de vigilancia y reconocimiento, y también en configuración de ataque para eliminar líderes del grupo kurdo PKK. Sin embargo, su auge operativo tuvo lugar en febrero- marzo de 2020 en la provincia siria de Idlib. Una ofensiva del ejército sirio hundió el frente defendido por las milicias opositoras y amenazó con llegar hasta la frontera turca, provocando un probable éxodo de millones de refugiados y aniquilando a unas milicias que Ankara siempre había considerado como aliados potenciales. El ejército turco, presente en la zona según los acuerdos firmados con Rusia, intentó incrementar su presencia como medida de disuasión, e incluso utilizó su artillería en apoyo a los rebeldes, pero en el proceso sufrió una notable cantidad de bajas. El mayor número se produjo el 27 de febrero en Balyun, cuando un ataque aéreo sirio, o quizás ruso, mató a 34 soldados turcos.

En respuesta, Turquía inició una operación para frenar el avance de las fuerzas sirias que denominó Spring Shield. En ella se utilizaron una notable cantidad de medios terrestres y aéreos, entre ellos varias docenas de drones Bayraktar TB2 y Anka-S. El uso masivo de drones tácticos medios se enfrentaba con el problema de una defensa aérea siria bastante bien equipada y acostumbrada a lidiar con las frecuentes incursiones aéreas israelíes sobre su territorio. Por eso, y aunque todavía no se dispone de una información completa sobre la operación, es probable que los drones turcos actuasen sobre todo en beneficio de la artillería, localizando y señalando blancos y facilitando la corrección de tiro. Eso les permitiría no penetrar demasiado en la burbuja antiaérea siria.

No obstante, los drones realizaron también frecuentes misiones de ataque, presumiblemente desde sus propias líneas, apoyados por acciones de guerra electrónica para cegar las defensa sirias, y actuando sobre los elementos más avanzados de las fuerzas de Damasco[xi]. Turquía renunció a utilizar sus aeronaves tripuladas en misiones de ataque al suelo, al considerar arriesgado penetrar en la zona de cobertura de los potentes sistemas antiaéreos rusos S-400, que normalmente se mantienen en vigilancia y no actúan salvo caso de amenaza directa sobre las fuerzas rusas. La fuerza aérea turca sí que intervino en misiones de interceptación derribando al menos dos SU-24 y un L-39 sirios, aunque sin alejarse demasiado de su propio espacio aéreo. Probablemente su intervención supuso una protección adicional para los drones, muy vulnerables a los potenciales ataques de cazas sirios.[xii]

Los Baryaktar y Anka se comportaron bien, y aparentemente destruyeron un gran número de blancos, con unas pérdidas propias de cuatro aparatos, que quizás llegaron hasta seis[xiii]. Las cifras turcas sobre bajas causadas al ejército sirio, que incluyen casi 3.000 efectivos y unos 150 carros de combate neutralizados[xiv] son muy probablemente exageradas, pero sí que se causó un daño suficiente como para frenar en seco la ofensiva de Damasco, y dar oportunidad a las milicias rebeldes de contraatacar y recuperar terreno en algunos puntos.

Es reseñable que se atribuyó a los drones la destrucción de varios sistemas antiaéreos sirios, entre ellos algunos Pantsir (SA-22) y al menos un Buk (SA-17). Rusia reconoció posteriormente que dos Pantsir operados por el ejército sirio fueron dañados y necesitaron reparación[xv]. Nuevamente no está muy claro que los drones alcanzasen directamente con sus armas a estos sistemas, o que los neutralizase la artillería turca actuando los drones sencillamente como observadores. En cualquier caso, quedó claro que la capacidad de los drones tácticos para operar frente a sistemas de defensa aérea avanzados es mayor que la que normalmente se cree, algo que también quedó en evidencia con el ataque, probablemente procedente de Irán, contra dos complejos petrolíferos saudíes en septiembre de 2019.

Las bajas de entre cuatro y seis drones son altas para una operación en la que quizás no participaron más de 30 o 40 aparatos, pero mucho más asumibles que la pérdida de aviones tripulados. No se produjo ninguno de los problemas habituales de muerte o captura de pilotos, y el coste de los drones es muy inferior. Además, al ser de fabricación nacional son fácilmente sustituibles.

En Libia, cuando el presidente turco Tayip Erdogan decidió intervenir en apoyo del gobierno de Trípoli (Gobierno de Acuerdo nacional o GNA) que lucha contra las fuerzas del Ejército Nacional Libio (LNA) liderado por el mariscal Haftar, varios equipos de drones se desplegaron en un escenario muy diferente al sirio. Por un lado, los drones tendrían que operar a mucha distancia del territorio nacional, y sin poder contar con la valiosa cooperación de la fuerza aérea y la artillería turcas. Por otro, las fuerzas de Haftar no disponían de ningún sistema integrado de defensa área y, aunque sí que habían sido reforzadas con algunos materiales antiaéreos avanzados, como sistemas Pantsir rusos proporcionados por Emiratos Árabes Unidos, su capacidad para enfrentarse a amenazas aéreas no era comparable a la del ejército sirio.

En ese escenario los drones turcos podían sobrevolar el territorio controlado por el enemigo con mayor libertad, y emprender operaciones de interdicción del campo de batalla atacando las largas líneas de comunicaciones de las fuerzas de Haftar. Los drones se convirtieron casi de hecho en la única fuerza aérea del gobierno de Trípoli, ya que los esfuerzos de un grupo de técnicos ucranianos por recuperar los MIG y Mirage de la época de Gadafi terminaron con casi todos los aparatos derribados o estrellados por accidente[xvi]. La fuerza aérea tripulada de Haftar era también limitada (dos docenas de aparatos) pero gozaba de mejor salud gracias al apoyo de Egipto, Emiratos y Rusia. Aun así, muchos de los ataques aéreos del LNA, entre ellos algunos contra los aeropuertos desde lo que operaban los Baryaktar, fueron llevados a cabo también por drones, concretamente los de origen chino Chengdu Wing Loong proporcionados por Emiratos[xvii].

El apoyo prestado por Turquía ha tenido mucho que ver con el cambio de situación que se ha experimentado en los frentes del conflicto libio en los últimos meses. Después del arrollador avance de Haftar en la primavera de 2019, la situación se estancó con ambos bandos combatiendo a las afueras de Trípoli. Entre febrero y mayo de 2020 el GNA ha contratacado en varios frentes, expulsando al LNA de parte del territorio ocupado y alejando el peligro de una caída inminente de la capital.

Los esfuerzos del GNA y también de los drones turcos se han concentrado sobre todo en el ataque sobre dos bases militares que cubrían los flancos de la ofensiva del LNA sobre Trípoli: Al Watiya en el oeste y Tarhuna en el este. La primera cayó a mediados de mayo, mientras que la segunda se mantiene bajo intensos ataques. Los drones empleados han sido esencialmente los Baryaktar TB2 que en este escenario han realizado muchos más ataques directos con sus armas de a bordo. También han sufrido un alto porcentaje de bajas, y aunque es difícil dar un número creíble debido a la poca fiabilidad de las fuentes locales, parece que Turquía debió enviar drones adicionales para cubrir las pérdidas[xviii]. Los Baryaktar también neutralizaron aparentemente varios sistemas antiaéreos, entre ellos 9 Pantsir, según el GNA, algo que parece poco creíble[xix]. No obstante, al menos uno de estos sistemas tuvo que ser abandonado tras resultar dañado en la base de Al Watiya[xx].

El éxito de Turquía apoyando al GNA ha llevado de hecho a que Rusia haya enviado un número indeterminado de cazas y aviones de ataque a Libia en mayo de 2020[xxi]. Probablemente esto proporcionará la oportunidad de comprobar la capacidad de supervivencia de los Baryaktar frente a aparatos tripulados, algo para lo que, en principio, no han sido diseñados.

En definitiva, los drones turcos parecen haber jugado un papel importante en cambios de situación apreciables en los campos de batalla de Siria y Libia. Por supuesto no lo han hecho solos, y gran parte de su éxito se explica por su integración con la artillería, equipos de guerra electrónica y un sistema de observación, reconocimiento e inteligencia (ISR) avanzado. Los drones han demostrado que pueden operar frente a sistemas sofisticados de defensa aérea y causar bajas apreciables. Sus pérdidas suelen ser también altas, pero dado su bajo coste y la ausencia de tripulaciones resultan en conjunto aceptables, aunque obligan a disponer de un número elevado de aparatos para mantener la intensidad de las operaciones por un periodo prolongado. Turquía, que prevé disponer de cientos de aparatos, y ha apostado por la fabricación nacional, parece consciente de esta necesidad.

Para una potencia media como España la lección es que las grandes flotas de drones que incluyen capacidades de ataque no son ya una exclusiva de las grandes potencias. Actores medios, e incluso milicias con equipamiento relativamente primitivo consideran los drones como una capacidad irrenunciable. La vulnerabilidad de estos aparatos, identificada normalmente como su principal talón de Aquiles, parece que es menor de la esperada, especialmente si se utilizan integrados en sistemas de múltiples capacidades, incluyendo la defensa aérea. Probablemente ha llegado la hora de pensar sobre cómo operar flotas de drones multipropósito, y también sobre cómo enfrentarse a ellas.


[i] AFP, “Russia says it has downed almost 60 drones in Syria this year”, France 24, 28 septiembre 2019. Disponible en https://www.france24.com/en/20190928-russia-says-it-has-downed-almost-60-drones-in-syria-this-year , consultado el 28 de mayo de 2020.

[ii] Gibbons-Neff, Thomas, “ISIS drones are attacking U.S. troops and disrupting air strikes in Raqqa, officials say”, Washington Post, 14 de junio 2017. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/news/checkpoint/wp/2017/06/14/isis-drones-are-attacking-u-s-troops-and-disrupting-airstrikes-in-raqqa-officials-say/, consultado el 27 de mayo de 2020.

[iii] “Bayraktar TB2 Tactical UAV”, Army Technology, Disponible en https://www.army-technology.com/projects/bayraktar-tb2-tactical-uav/ , consultado el 27 de mayo de 2020.

[iv] Crino, Scott & Dreby, Andy, “Turkey’s Drone War in Syria – A Red Team View”, Small Wars Journal, 16 de abril 2020. Disponible en https://smallwarsjournal.com/jrnl/art/turkeys-drone-war-syria-red-team-view , consultado el 28 de mayo de 2020.

[v] “Anka-S Unmanned Aerial Vehicle”. Air Force Technology. Disponible en https://www.airforce-technology.com/projects/anka-s-unmanned-aerial-vehicle/ , consultado el 27 de noviembre de 2010.

[vi] Lapaiev, Yuri, “Ukraine Buys Advanced Turkish Strike Drones”, Eurasia Daily Monitor, 6 de febrero de 2019. Disponible en https://jamestown.org/program/ukraine-buys-advanced-turkish-strike-drones/ , consultado el 28 de mayo de 2020.

[vii] Stevenson, Beth, “Upgraded Anka carried out maiden flight”, Flight Global, 2 de febrero de 2015. Disponible en https://www.flightglobal.com/civil-uavs/upgraded-anka-carries-out-maiden-flight/115789.article , consultado el 29 de mayo de 2020.

[viii] 64,2 millones $ en 2006, por lo que el precio actual sería bastante superior. U.S. Air Force, MQ-9 Reaper Factsheet, 23 de septiembre de 2015. Disponible en https://www.af.mil/About-Us/Fact-Sheets/Display/Article/104470/mq-9-reaper/ , consultado el 30 de mayo de 2020.

[ix] Gettinger, Dan, “Turkey’s military drones: an export product that’s disrupting NATO”, Bulletin of the Atomic Scientists, 6 de diciembre de 2019. Disponible en https://thebulletin.org/2019/12/turkeys-military-drones-an-export-product-thats-disrupting-nato/# , consultado el 31 de mayo de 2020.

[x] Kasapoglu, Kan, “Turkish robotic warfare future in the skies”, Anadolu Agency, 7 de mayo de 2020. Disponible en https://www.aa.com.tr/en/analysis/analysis-turkey-s-robotic-warfare-future-in-the-skies-/1832430 , consultado el 31 de mayo de 2020.

[xi] Kasapoglu, Kan, “Turkey’s Drone Blitz Over Idlib”, Terrorism Monitor, Volume: 18 Issue: 8, 17 de abril de 2020. Disponible en https://jamestown.org/program/turkeys-drone-blitz-over-idlib/ , consultado el 30 de mayo de 2020.

[xii] Roblin, Sebastien, “Turkish Drones and Artillery Are Devastating Assad’s Forces In Idlib Province-Here’s Why”, Forbes, 2 de marzo de 2020. Disponible en https://www.forbes.com/sites/sebastienroblin/2020/03/02/idlib-onslaught-turkish-drones-artillery-and-f-16s-just-destroyed-over-100-armored-vehicles-in-syria-and-downed-two-jets/#75875736cd32 , consultado el 29 de mayo de 2020.

[xiii] Crino, Scott & Dreby, Andy, “Turkey’s Drone War in Syria – A Red Team View”.

[xiv] Zorlu, Faruk, ‘Turkey’s drone use puts forward new military doctrine’, Anadolu Agency, 5 de marzo de 2020. Disponible en https://www.aa.com.tr/en/science-technology/turkey-s-drone-use-puts-forward-new-military-doctrine/1755210 , consultado el 30 de mayo de 2020.

[xv] TASS, “Two Syrian Pantsyr systems damaged in Turkey’s attacks — Russian Defense Ministry”, 10 de marzo de 2020. Disponible en https://tass.com/defense/1128563 , consultado el 29 de mayo de 2020.

[xvi] Delalande, Arnaud, “Great, Now There Are Two Competing Libyan Air Forces”, Blog, “War is Boring”, 4 de Agosto de 2016. Disponible en https://warisboring.com/great-now-there-are-two-competing-libyan-air-forces/ , consultado el 30 de mayo de 2020.

[xvii] France Press, “Chinese drones hunt Turkish drones in Libya air war”, 29 septiembre 2019. Disponible en https://defence.pk/pdf/threads/chinese-drones-hunt-turkish-drones-in-libya-air-war.637570/ , consultado el 31 de mayo de 2020.

[xviii] Crino, Scott & Dreby, Andy, “Drone Losses Impact Turkey’s Fighting in Libya”, Small Wars Journal, 10 de mayo de 2020. Disponible en https://smallwarsjournal.com/jrnl/art/drone-losses-impact-turkeys-fighting-libya , consultado el 31 de mayo de 2020.

[xix] Nikolov. Boyko, “9 Russian “Pantsir-S1” missile systems were destroyed in Libya”, Bulgarianmilitary.com, 22 de mayo de 2020. Disponible en https://bulgarianmilitary.com/2020/05/22/9-russian-pantsir-s1-missile-systems-were-destroyed-in-libya/ , consultado el 31 de mayo de 2020.

[xx] Bryen, Stephen, “Russian Pantsir systems neutralized in Libya”, Asia Times, 23 de mayo de 2020. Disponible en https://asiatimes.com/2020/05/russian-pantsir-systems-neutralized-in-libya/ , consultado el 31 de mayo de 2020.

[xxi] Baldor C., Lolita “US Africa Command: Russian jets in Libya present broader worries for region”, Associated Press, 31 mayo de 2020. Disponible en https://www.militarytimes.com/news/your-military/2020/05/30/us-africa-command-russian-jets-in-libya-present-broader-worries-for-region/ , consultado el 31 de mayo de 2020.

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José Luis Calvo Albero

José Luis Calvo es Coronel de Infantería del Ejército de Tierra y profesor del Máster on-line en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada

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