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El futuro de la Patrulla Marítima Aérea en España

Recientemente en un artículo en el Proceedings del US Naval Institute se hablaba del futuro de la aviación de patrulla marítima[1], al igual que en el número de enero de Défense et Sécurité Internationale[2] o más reciente en la Revista Ejércitos que describían el Boeing P-8 Poseidón.[3] Para los que somos expertos en submarinos y fuimos formados con la doctrina anterior a la caída del Muro, asistimos atónitos a la transformación de nuestros aviones y helicópteros antisubmarinos en simples transportes de tropas o aviones de patrulla de superficie.

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P3 Orion de la US Navy retirados en el “Boneyard”, Davis-Monthan Air Force Base (Carolyn Herric).

Con el fin de controlar un espacio aéreo, los Estados utilizan varios tipos de aviones para diferentes tipos de misiones. Hay misiones de combate aéreo, misiones de proyección, operaciones de transporte y misiones vigilancia y reconocimiento. Las misiones de vigilancia marítima, últimamente se han convertido en sólo ser capaz de ver y volar.

Esto no es suficiente para la guerra submarina -una de las guerras más caras y difíciles- que ahora mismo se encuentra en España bajo mínimos. Las nuevas amenazas no convencionales han hecho que nuestros medios de patrulla marítima se olvidaran del submarino, incluso con la última moda entre los narcos, ahora, la labor se centra en saber volar y buscar, buscar embarcaciones que no están preparadas para la guerra, mercantes que transmiten su posición por el sistema AIS (del inglés Automatic Identification System), lo que no anima a realizar fuertes inversiones que solo sirven para localizar artefactos en el fondo marino.

Los aviones de patrulla marítima preparados para la guerra antisubmarina ASW (en inglés Anti-Submarine Warfare) requieren de equipos caros, sistemas de comunicaciones para enlace de datos tácticos, modernos radares y sistemas de visión, equipos de control de sonoboyas, sistemas de armas ASW, pero también, y más importante, la preparación y el adiestramiento de su dotación, similar a la que requiere una fragata antisubmarina. Mahan ya avisó: “como suele ocurrir, cuando llega la guerra ya es demasiado tarde para resolver adecuadamente los errores o descuidos de la paz”.[4]

Los esfuerzos para reemplazar a los P-3 de la US Navy comenzaron en 1988 cuando Estados Unidos seleccionó el Lockheed P-7 como sustituto, un programa que se canceló al poco, en 1990. La caída del Muro de Berlín en 1989 junto con la desaparición de la amenaza submarina soviética jugó un papel clave en que se cancelara. Solo diez años más tarde en pleno cambio de siglo, la ASW ya no contaba y estaba agónica, los presupuestos de defensa se iban reduciendo y las prioridades giraban en torno a la piratería y la migración ilegal, todos los aviones y helicópteros desmotaron sus sensores ASW para instalar sistemas AIS y visores nocturnos: se trataba de localizar cayucos y pateras.

Hace quince años vimos como la Federación Rusa retomaba su programa de construcción submarina y lo que era más preocupante, China empezaba también a construirlos en serie, demostrando que volvían a ser una amenaza. Es una historia conocida y repetida en el ambiente submarinista, Estados Unidos se dio cuenta en 2006 cuando un submarino convencional diésel eléctrico chino, supuestamente ruidoso y obsoleto, emergió a pocas yardas de un portaaviones, el USS Kitty Hawk. Se suponía que esto era imposible, el portaaviones iba protegido por toda una cortina de escolta, 11 modernas unidades de superficie con carísimos equipos de escucha sónar.

Cuando se propuso cancelar el programa del P-7, se dijo que siempre habría otras unidades que podrán realizar esa misión, submarinos y unidades de superficie, se olvidaron de Mahan. Está claro que no, el avión de patrulla marítima y el helicóptero representan la principal amenaza para un submarino, palabra de submarinista.

Estados Unidos comenzó 2009 con solo 45 P-3C, rápidamente aceleró el programa del Boeing P-8 Poseidón, un verdadero hunter killer como leemos en la Revista Ejércitos.[5] Desde su entrada en servicio en 2013, el P-8 no ha dejado de demostrar sus capacidades, convirtiéndose en un éxito de exportación. En los próximos años nuevos equipos y armas permitirán aumentar su polivalencia hasta un extremo nunca visto, separándolo más si cabe de otros aviones parecidos, como su antecesor el P-3, el Nimrod inglés o los Atlantique franceses.

El P-8 tiene una enorme capacidad de mando y control, con enlaces de datos a través de VHF, UHF, HF y SATCOM. Su autonomía de vuelo, con 34 toneladas de combustible, alcanza los 2.000 km desde la base, pero, esta se puede ampliar gracias a que será compatible para el reabastecimiento aire-aire con el KC-30A MRTT. El P-8 cuenta con sensores avanzados, incluye un radar multifunción de última generación, cámaras de alta definición y un sistema sónar con una capacidad de procesamiento acústico cuatro veces superior a la del P-3.[6]

P-8 Poseidon

El P-8 además tiene capacidad para transportar 120 sonoboyas y puede utilizar sistemas de ASW de alta altura (HAAWC en inglés High Altitude Antisubmarine Warfare Weapon Capability) que permiten lanzar torpedos MK-54. También cuenta con capacidad de controlar vehículos aéreos no tripulados para extender su alcance y podría integrarse con el sistema no tripulado de superficie Sea Hunter, permitiendo ampliar todavía más sus capacidades ASW.[7] El P-8 y el Sea Hunter han trabajado con simulaciones, demostrando que el modo ideal es con las dos plataformas operando juntas, el P-8 identifica y confirma los objetivos y el Sea Hunter les ataca. Eso reduce el tiempo promedio para localizar y destruir un submarino, eliminando también el riesgo de ser atacados, al utilizar un sistema no tripulado como el Sea Hunter.

Sistema autónomo ASW Sea Hunter

Las fuerzas submarinas chinas y rusas han extendido su influencia fuera de sus aguas, operando en algunos casos cerca de Estados Unidos. Esta expansión obligó a reactivar las patrullas antisubmarinas. La previsión de un incremento en las construcciones de submarinos de ambos países no es lo único preocupante, también el desarrollo y el uso de vehículos submarinos no tripulados (en inglés Unmaned Underwater Vehicles UUV), lo que augura un incierto futuro. A medida que esta tecnología autónoma esté más madura, los UUVs también podrán operar de manera independiente en áreas donde los submarinos no pueden llegar, incluso esperar quietos en el fondo marino.

Para luchar contra todo esto, la US Navy cuenta con un centenar de plataformas de superficie con modernos sistemas sónar y helicópteros embarcados, el MH-60R Sea Hawk, pero sobretodo, con los P-8 que proporcionan la máxima capacidad de búsqueda antisubmarina, gracias a su sistema avanzado. Boeing ya ha entregado 85 unidades a la US Navy y tiene contratos con otras seis naciones; 8 unidades para la India, 12 para Australia, 9 para el Reino Unido y 5 para Noruega.

El 31 de octubre de 2019, se hizo entrega del primer P-8 a la Royal Air Force, el primero de nueve aviones que terminarán de entregarse antes de finalizar 2021, pronto reemplazarán al último Nimrod que fue retirado del servicio hace 9 años. Desde 2011, el Reino Unido no contaba con ningún avión de patrulla marítima, con el P-8 vuelve a recuperar una capacidad que estará al máximo en solo un año. La India con 4 unidades de las 8 encargadas también lo ha empezado a operar. Es el segundo país en número de unidades, tenía clara la amenaza de Pakistán en 2011.[8] Vemos que son naciones que se toman en serio la amenaza submarina.

España cuenta actualmente con solo 3 aviones P-3M (la M de modernizado), ubicados en la Base Aérea de Morón, una versión actualizada de P-3B Orión que forma nuestro Grupo 22 del Ala 11. En nuestro entorno, además de Reino Unido y Noruega, Alemania mantiene ocho P-3C adquiridos de segunda mano a Holanda, igual que Portugal, Grecia que está en proceso de modernizar sus 9 P3-C, Italia que ha dado de baja sus Atlantique y los ha sustituido por 6 ATR 72 ASW, Turquía que opera 6 aparatos similares, los ATR 72 600 a los que se añaden 2 en versión para transporte, y Francia que mantiene unos 20 Atlantique-2 modernizados.

Los 3 P-3M del Ejercito del Aire se encuentran ya en sus últimos años de vida, estando prevista la baja del primero de ellos en 2021 y la del tercero en 2025. Las misiones que han estado realizando estos últimos años han sido guerra no convencional: volar y buscar. Por eso, la idea que tiene el Ejército del Aire para sustituirlos pasa por unos aviones más baratos, por ejemplo, los D4 C-235, los C-295 o el proyecto del avión multimisión (M3A) patrocinado por la OTAN que todavía no ha visto la luz.[9] Los dos P-3M que quedarán a partir de 2021, no llegan para controlar los submarinos que surcan las aguas del Mediterráneo.

Dentro de las prioridades de le Ejercito del Aire, está claro que la patrulla marítima no es la más importante. Este mismo problema ha llevado a que muchas Marinas quieran recuperar la capacidad de patrulla marítima, de manera independiente a su ejército del aire, lo que garantiza el entrenamiento, las horas de vuelo, pero, sobre todo, la doctrina actualizada y conseguir tener al personal especializado y experimentado, algo clave para la ASW.

En esta década el Ejercito del Aire deberá afrontar la renovación de los F-18, terminar con el plan de adquisición de los A400M, reemplazar los C-101 que tantos problemas están dando el último año, incorporar el NH-90 y otras muchas necesidades que desconocemos. Esto nos lleva a pensar que el tercer P-3, cuya baja está prevista en 2025, se irá sin haber visto nombrado su relevo.

Hasta ahora la Armada ha contribuido a esta labor, con oficiales como parte de las dotaciones de los aviones de patrulla marítima del Ejercito del Aire y formando a su personal, con cursos e intercambios, por ejemplo, con la Escuela de Dotaciones Aeronavales en Rota. Para la Armada debería ser una prioridad esta capacidad, tanto con los helicópteros embarcados como con un futuro avión de patrulla marítima que podría contar con un sistema no tripulado como el Sea Hunter.

Hacía el final de la Unión Soviética, Rusia mantenía una fuerza de 310 submarinos, muchos de ellos en malas condiciones. Si se analiza el plan de construcciones actual, entre China y Rusia pueden llegar a la mitad de estos submarinos, pero ya no se tratarán de submarinos obsoletos y ruidosos. Solo en el Mediterráneo tenemos ahora mismo más de una decena de submarinos de países no pertenecientes a la OTAN: submarinos modernos de la clase Kilo,[10] Dolphin o U-209.[11] También hay países, como Marruecos que están tratando de conseguir esta capacidad.[12]

Así que hoy por hoy, no solo hay que reemplazar los aviones de patrulla marítima y plantearse volver a integrarlos en la Armada, también habría que avanzar en los futuros drones, drones aéreos, de superficie y submarinos; lanzados desde tierra, desde los barcos, o por qué no, desde nuestro avión de patrulla marítima, el P-8. Unos drones que puedan manejar sonoboyas y enlazar por la red de datos con los barcos y el P-8, establecer la situación táctica y reunir inteligencia, incluso atacar una amenaza. Cómo se pueden controlar estos medios con el futuro avión de patrulla marítima es en lo que hay que investigar y avanzar.

Sin duda, los equipos son necesarios, los aviones P-8, pero lo más importante es recuperar el adiestramiento, la formación de las dotaciones en ASW, una dotación que requiriere una cualificación permanente y muy exigente. La amenaza está, la proliferación de los submarinos en el sudeste asiático es una realidad, en el caso del Mediterráneo, es menor pero no despreciable.

Destruir un submarino es una de las tareas más difícil en la guerra naval. Aprender la ASW requiere tiempo, capacitación y experiencia, para comprender cómo ejecutar operaciones de búsqueda, localización y destrucción de submarinos. Ahora y siempre, el submarino es un arma estratégica, más si tiene capacidad de ataque a tierra; en el futuro, contar con la capacidad de patrulla ASW, permitirá disuadir a otras naciones a no realizar operaciones con sus submarinos en nuestras aguas.


[1] Dolan, D. (2017). WHEN ASW DIDN’T MATTER. United States Naval Institute. Proceedings, 143(8), 60-63.

[2] Narolles, F. (2020). Don’t cry for me naval aviation. Défense et Sécurité Internationale, 145, pp. Xx-xx.

[3] Martín Jiménez, R.(2020). P-8 Poseidón: El verdadero Rey del Mar. Revista Ejércitos. Disponible en: https://www.revistaejercitos.com/2020/02/29/p-8-poseidon/ (Consulta 20-4-2020)

[4] Mahan, A. T. (1908). Retrospect Upon Japan and Russia War en Naval Administration and Warfare

Some General Principles With Other Essays (Boston: Little, Brown, and Cia), p. 172.

[5] Martín Jiménez, R. (2020).

[6] Tilus, P. (2018). Team the P-8 and Sea Hunter for ASW. United States Naval Institute. Proceedings, 144(9).

[7] Boeing (2020). P-8 Technical Specifications. Disponible en: http://www.boeing.com/defense/maritime-surveillance/p-8-poseidon/index.page#/tech-spec (Consulta 21-4-2020).

[8] Conte de los Ríos, A. (2019). Pakistán, la India y el ‘destructor de enemigos’. Revista general de marina, 277(3), pp. 491-507.

[9] Duce Borao, S. (2019). Presente y futuro de la patrulla marítima española. La contribución al dominio de los mares desde el aire. Revista general de marina, 276 (1), pp. 91-102

[10] Naval Today (01-10-2019). Algerian Navy commissions additional two Kilo-class submarines. Disponible en: https://navaltoday.com/2019/01/10/algerian-navy-commissions-additional-two-kilo-class-submarines/ (Consulta 21-4-2020).

[11] Gain, N. (09-4-2020). Third Class 209/1400mod Submarine Officially Handed Over To Egypt. Naval News. Disponible en: https://www.navalnews.com/naval-news/2020/04/third-class-209-1400mod-submarine-officially-handed-over-to-egypt/ Consulta 21-4-2020).

[12] Guerrero, A. (2020). Submarinos: el siguiente paso de la marina de guerra de Marruecos. Global Strategy.  Disponible en: https://global-strategy.org/submarinos-el-siguiente-paso-de-la-marina-de-guerra-de-marruecos/ (Consulta 21-4-2020).

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Augusto Conte de los Ríos

Augusto Conte de los Ríos es Capitán de Fragata de la Armada española . Jefe de Estudios y Subdirector Escuela de Submarinos “Almirante García de los Reyes” en Cartagena

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