Global Strategy Report, 8/2025
Resumen: Este trabajo propone una aproximación a la enseñanza de Relaciones Internacionales usando la guerra de Ucrania como caso práctico sobre el que aplicar diferentes temas del programa de la disciplina. Desde el punto de vista docente, el conflicto ofrece un gran atractivo para los estudiantes y permite su acercamiento a conceptos abstractos que tienen fácil aplicación en un caso práctico sobre el que hay gran cantidad de recursos docentes, así como información contradictoria con la que los estudiantes deben aprender a desenvolverse. A partir de una exitosa experiencia inicial, llevada a cabo durante el primer año de la guerra, con contenidos muy limitados, en este trabajo proponemos ampliar los temas de la asignatura que se pueden enfocar metodológicamente en la guerra de Rusia en Ucrania. En concreto, el estudio expone cómo utilizar el conflicto para enseñar tres temas básicos de una asignatura introductoria impartida en los grados de Ciencias de la Información. Estos temas son: las teorías de las Relaciones Internacionales, el estudio de los principales actores internacionales y el acercamiento a la historia reciente de las relaciones internacionales en Europa del Este, Rusia y espacio postsoviético, áreas geográficas que cuentan con pocas propuestas docentes en nuestros grados universitarios.
Para citar como referencia: María José Pérez del Pozo (2025), “Enseñar relaciones internacionales a través de la guerra de Ucrania”, Global Strategy Report, 8/2025.
Introducción
Los programas de las asignaturas de Relaciones Internacionales se ven alterados todos los cursos académicos, dada la necesidad de adaptar una parte de los temas a un contexto internacional muy dinámico. Los contenidos relativos a la estructura de la Sociedad Internacional permiten mayor permanencia. Pero la parte de estudio de la dinámica internacional, que hace referencia a procesos que se suceden sobre la estructura, debe ser revisada con frecuencia. Suele ser, además, la parte que resulta más atractiva para los estudiantes al incluir cuestiones actuales, particularmente estudios de conflictos y aspectos que acaparan temporalmente las noticias internacionales y provocan una sacudida sobre la seguridad de nuestro entorno.
El conflicto es un componente esencial y determinante en el estudio de la dinámica internacional. Por tanto, la actualización de sus contenidos proporciona a nuestros alumnos claves interpretativas sobre la etiología y las consecuencias de los conflictos internacionales. El propio carácter heterogéneo y complejo de los conflictos -violentos o no- requiere también estudiar tanto aquellos que se encuentran en curso, en pleno desarrollo, como los que se cronifican y/o congelan en el tiempo. Esta actualización se convierte en un imperativo si hablamos de la docencia en grados de Ciencias de la Información, vinculados por definición al tratamiento y análisis de la actualidad.
El objetivo de este trabajo es proponer el conflicto de Ucrania para aplicar la enseñanza de los temas de Relaciones Internacionales en los grados de Comunicación, de forma selectiva, combinando la duración del curso y los distintos niveles de complejidad que ofrece el escenario ucraniano. La propuesta permite encadenar contenidos cada vez más amplios y complejos de manera que el estudio de la guerra y sus desafíos al orden de la postguerra fría permitan acometer la docencia tanto en cursos introductorios de Relaciones Internacionales como en asignaturas más especializadas. Además, este estudio de caso se puede aplicar también a estudios regionales (Europa, Eurasia, política exterior de Rusia, relaciones UE-Rusia, OTAN, espacio postsoviético, etc.) así como áreas temáticas internacionales (seguridad, derecho internacional, sanciones económicas, integración europea, energía, disuasión nuclear, desafíos medioambientales, etc.).
Justificación y metodología
El estudio de la guerra es un tema que siempre despierta interés en el alumnado, sobre todo si es un proceso en curso sobre el que medios de comunicación y analistas trabajan para responder a la perplejidad y preocupación de la opinión pública. Un estudio del Peace Research Institute Oslo[1] documenta en 2023 el mayor número de conflictos entre Estados desde 1946, sin poder concluir si el estallido de tanta conflictividad se debe a razones sistémicas o a la casualidad.
La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, iniciada el 24 de febrero de 2022, es un hecho histórico del que se van a derivar cambios estructurales en las relaciones internacionales en todos los niveles. Desde el punto de vista de la seguridad, Rusia concibe este conflicto como existencial porque su derrota implicaría la pérdida de su estatus internacional, de su capacidad disuasoria y, probablemente, del régimen autocrático de Putin. Es también una guerra existencial para Ucrania porque compromete no sólo su integridad territorial sino también su futuro como Estado independiente y soberano. Y para gran parte del mundo esta es una guerra sistémica, dado que, directa o indirectamente, compromete capacidades, recursos y relaciones de todas las grandes potencias mundiales, alterando de forma estructural sus relaciones de poder, pero también las relaciones económicas, políticas y culturales. Proyecta, a su vez, ondas expansivas en áreas geográficas muy alejadas del conflicto (Asia, África o América Latina) que interactúan generando múltiples crisis internacionales (crisis alimentaria, cambios medioambientales, crisis de seguridad, ruptura de consensos, crisis de deuda en países pobres, etc.). Para la opinión pública, este conflicto ha despertado el interés social por las cuestiones socio-políticas, económicas y de seguridad en toda Europa, rompiendo de forma disruptiva la convicción de los ciudadanos europeos de la imposibilidad de una guerra de agresión en nuestro continente, alimentando la sensación de inseguridad y peligro.
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No sólo hay una cercanía física, sino también emocional con el conflicto. La llegada y acogida de los refugiados, las experiencias personales, las tragedias familiares o la heroicidad anónima de la que los medios y redes sociales se hicieron eco desde el primer momento calan en la sociedad. El interés por conocer qué está pasando despierta curiosidad en los estudiantes, como ha sucedido en otras ocasiones, ya sean los atentados yihadistas en Europa, el 11-S, las primaveras árabes o la guerra en Gaza, y responde a una necesidad de comprender el entorno y reducir la incertidumbre[2].
Desde el punto de vista docente, utilizar la guerra como foco central sobre el que diseñar el curso permite emplear una secuencia de aprendizaje útil formada por tres pasos: experiencia del caso práctico, reflexión sobre el mismo y nueva comprensión. El recurso a un caso práctico como puente de conexión con conceptos teóricos de la asignatura permite relacionar los nuevos conocimientos, asumiendo una visión crítica y una nueva interpretación del objeto de estudio.
El proceso incluye varias fases: la mejora de la reflexión y las creencias, desarrollo de habilidades para comprender conceptos y la forma de aplicarlos a un caso real y, por último, aumento de la capacidad para generar nuevas ideas[3] y relacionarlas con otros escenarios. Finalmente, se puede practicar el pensamiento crítico como un proceso de aprendizaje social a través de la organización de discusiones en grupos[4]. Además, esa práctica facilita la identificación de la desinformación, los sesgos y las noticias falsas, algo esencial para aplicar una lectura crítica de las fuentes en una de las guerras más documentadas que se conocen.
Junto a los medios clásicos, la guerra de Ucrania es también la guerra de los medios sociales, de gran consumo informativo y de entretenimiento entre los jóvenes. The New Yorker ha calificado a este conflicto como “la primera guerra de Tik-Tok”[5]. Este hecho nos garantiza que gran parte de la información que los estudiantes reciben del conflicto es errónea, en el mejor de los casos, cuando no se trata de desinformación creada y propagada deliberadamente para confundir. De hecho, durante los primeros días de la guerra, la aplicación ofrecía como reales imágenes de tanques ucranianos que se habían extraídos de videojuegos[6].
Nuestra propuesta se basa en la experiencia docente obtenida en dos cursos académicos con grupos de introducción a las Relaciones Internacionales en grados de Ciencias de la Información. Tras presentar contenidos generales sobre el inicio de la guerra, aplicamos ese telón de fondo al estudio de otros temas de la asignatura. En concreto, al estudio de los siguientes actores: el individuo y sus distintas facetas como actor internacional, el Estado, algunos aspectos culturales de la nación, las OIG, algunas ONG por la actividad que llevan a cabo en el conflicto, así como una breve presentación de las empresas multinacionales, especialmente las gasísticas y las fabricantes de armas. Incluimos también a los medios de comunicación mediante un seguimiento de varias noticias en medios rusos y ucranianos, lo que nos permitió comparar el tratamiento que medios de ambos países ofrecían de la misma noticia. La experiencia, que fue acogida y valorada muy positivamente, nos permite ampliar la visión del conflicto para aplicarla a otros temas del programa de la asignatura, como proponemos en este trabajo.
En cuanto a la metodología, utilizaremos la guerra como núcleo, organizando en torno al mismo los temas de una asignatura semestral. Como la guerra implica, en sí misma, una alteración total de la política doméstica y de la política exterior para poner todos los recursos al servicio de la supervivencia y, si es posible, la victoria, es muy difícil abarcar en una asignatura introductoria el estudio completo de todos los ámbitos sobre los que impacta este conflicto. Sin embargo, permite a los alumnos conectar la teoría con un caso práctico que forma parte de su presente y de su percepción del futuro. Y les facilita una mayor cercanía y comprensión de los fenómenos vinculados a la guerra y la construcción de la paz.
Por tanto, creemos que desde este caso de estudio se pueden impulsar nuevas perspectivas y enfoques docentes dentro de las Relaciones Internacionales y de los estudios de conflicto. Asimismo, se intenta poner en valor la metodología multidisciplinar del área de las Relaciones Internacionales, como la más completa para abordar la guerra en Ucrania, utilizando recurso de otras ciencias, como la Ciencia Política, el Derecho Internacional, la Economía, el Derecho Diplomático, las Ciencias Militares o las Ciencias de la Comunicación, entre otras, para complementar los ángulos de estudio, junto a nuevas herramientas y recursos tecnológicos que facilitan el aprendizaje y la docencia.
A continuación se expone una síntesis de los temas que comprende el programa general de una asignatura introductoria de Relaciones Internacionales en los grados de Ciencias de la Información (Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas). Lógicamente, el programa de cada grado tiene partes específicas relativas a los objetivos de cada titulación.
1.- Introducción a las Relaciones Internacionales: contenido de la disciplina y principales conceptos.
2.- Teorías de las RR.II.: estudio de varias teorías/doctrinas de las RR.II.
3.- Actores de las RR.II.:
– El individuo como actor internacional
– Actores estatales y subestatales: Estado, Pueblo y Nación
– Las OIG: ONU, UE, OTAN, otras organizaciones
– Actores transnacionales: ONG, Empresas Multinacionales, Organizaciones No Gubernamental organizadas por Gobiernos (GONGO), Actores opacos: terrorismo, crimen transnacional, ciberdelincuencia
– Otros actores: medios de comunicación, redes sociales
4.- La Sociedad Internacional: estructura y dinámica:
– Características estructurales
– El poder: concepto y tipología
– Dinámica de la Sociedad Internacional: evolución de la postguerra fría
– Mundialización, Globalización, Interdependencia, Transnacionalización
5.- Factores de las RR.II.:
– Factores estructurales: – factor geográfico
– factor demográfico
– Factores relacionales: – factor político
– factor económico
– factor tecnológico
– factor jurídico
– factor ideológico
6.- Tipos de RR.II.: Relaciones Internacionales de Conflicto, de Cooperación, Asociativas y de Comunicación.
Como hemos mencionado, la limitación del semestre académico y el carácter introductorio de la asignatura impiden centrar todos los contenidos de la asignatura en el conflicto de Ucrania. Por lo tanto, es conveniente organizar el curso como un proceso gradual, de manera que pueda construirse un andamiaje que ayude al alumno a comprender conceptos y desarrollar cierta capacidad de abstracción. Así, el estudio de algunos actores -Estados, OIG- y teorías de las Relaciones Internacionales en el marco del conflicto, o la evolución histórica de las relaciones entre Rusia y Ucrania desde 1991 pueden resultar más adecuados para un a asignatura introductoria. En cambio, en cursos/asignaturas más especializadas puede abordarse, por ejemplo, la aplicación del concepto de poder en el contexto de las relaciones entre ambos países, o aspectos de política de seguridad dentro de la política exterior, etc. Esa gradación en cuanto a complejidad se da también, por ejemplo, si abordamos el estudio de la Nación y su construcción vinculada a componentes de identidad cultural, cuestión esta extraordinariamente compleja tanto si nos remitimos al cao ruso como si nos centramos en Ucrania. Sin embargo, sí podemos inicialmente hacer énfasis en aspectos culturales de Ucrania -menos conocidos y estudiados que la cultura rusa- que nos permiten acercar fuentes primarias del país a nuestros estudiantes. Por ejemplo, el cine documental o de ficción, el arte, la literatura o los medios de comunicación y el fotoperiodismo son recursos valiosos con los que trabajar en los grados de Comunicación.
La organización del curso puede desarrollar también una estructura de módulos en función de ese nivel de complejidad, de tal forma que los temas puedan abordarse, primero, de forma general, y continuar profundizando en los mismos a través de aquellas subsecciones que consideremos más oportunas. Por ejemplo, el estudio de actores internacionales puede dedicar dos clases a los actores subestatales para tratar la vertebración de grupos políticos y movimientos sociales en Ucrania[7]. El objetivo es que el alumnos comprenda las protestas del Euromaidán, la intervención de actores externos y el inicio de la violencia política entre 2013 y 2014. Igualmente, al estudiar los elementos del Estado se puede combinar el estudio de aspectos político-militares con el desarrollo tecnológico para incluir cuestiones como la utilización de la Inteligencia Artificial en las operaciones militares o la proliferación nuclear[8]. Por tanto, la organización del curso permite distintos niveles de complejidad docente, así como la organización de los temas de manera independiente o interrelacionada. Permite incluso la organización de seminarios monográficos sobre aspectos históricos y/o estructurales específicos sobre los dos países, sobre las variables que influyen en la guerra o sobre los planes de negociación y el compromiso de las partes implicadas en la solución del mismo.
En este trabajo proponemos, en concreto, tomar la guerra de Ucrania para enseñar los siguientes temas y epígrafes: teorías de las Relaciones Internacionales, especialmente aquellas que proponen una interpretación de los procesos; los actores internacionales, particularmente el individuo, los Estados, algunas OIG y actores transnacionales cuya implicación en el conflicto permite a los alumnos comprender su funcionamiento de forma concreta, dedicando un apartado especial a los medios de comunicación; y la historia de la Sociedad Internacional en la postguerra fría, centrándonos en las consecuencias de la desaparición de la URSS y la creación de nuevos Estados, como Ucrania y el nuevo Estado ruso, y su interacción con otros actores internacionales, como EEUU, la UE y la OTAN.
La guerra de Ucrania y las teorías de las relaciones internacionales
Para que los estudiantes comiencen a familiarizarse con el funcionamiento de las relaciones internacionales es necesario que conozcan la naturaleza y el alcance de las relaciones de poder. Como la concepción del poder ha cambiado a lo largo del tiempo y el espacio, los alumnos deben acercarse a algunas de las consideraciones más básicas. Para algunos autores, el poder es un instrumento coercitivo para la organización interna del Estado. Para otros, el poder permite enfrentar las amenazas externas. En otros casos, sirve para proyectar y mantener un orden regional o mundial. Algunos líderes consideran el poder como un medio para alcanzar unos fines, mientras que para otros es un valor en sí mismo.
Las concepciones del poder, la justicia, la dominación, la moral o la cooperación varían no sólo en función del liderazgo que los ejerce, sino de la propia percepción de su posición en el sistema internacional. Estados fuertes, débiles, emergentes o en declive difieren en el ejercicio de sus prioridades en la política exterior. El conflicto de Ucrania nos permite aplicar marcos teóricos en dos Estados, además de otros actores, tan diferentes como una Rusia decadente con instinto de gran potencia mundial y capacidad disuasoria, capaz de agredir a un país nuevo, Ucrania, surgido del hundimiento soviético y marcado por una división cultural, política y económica interna que se proyecta en una ausencia de consenso en su política exterior.
Uno de los temas más controvertidos es explicar la actuación de Rusia en Ucrania, tanto en 2014 como en 2022, con la invasión a gran escala. La respuesta a esas preguntas nos sirve de excusa para estudiar algunas teorías de Relaciones Internacionales. Aunque podemos valorar introducir varias perspectivas interpretativas, los enfoques el realismo[9], del liberalismo[10] y el realismo eurasiático ruso[11] nos proporcionan una interpretación de las causas y consecuencias de la actuación internacional de los Estados y, en este sentido, aportan una lectura práctica y útil de la política exterior[12]. Los estudiantes deben valorar el liderazgo de la corriente realista en Occidente desde el final de la II Guerra Mundial y conocer que tiene también una prominente posición teórica en Rusia, bajo una perspectiva propia. Y, al igual que en Occidente, existen también divisiones en el pensamiento realista ruso, dada la compleja dinámica del país en el sistema internacional[13].
Interés nacional, seguridad, poder, supervivencia, hegemonía, equilibrio de poder, libertad, bipolaridad, multipolaridad o justicia social son, entre otros, conceptos con los que se deben familiarizar los estudiantes, a través de textos básicos de los autores representativos para discutir de forma crítica la lectura que estas teorías hacen del conflicto en Ucrania.
Seleccionamos estas corrientes precisamente por al oposición de sus puntos de vista: frente al pragmatismo academicista del realismo, tanto el norteamericano como el regionalismo eurasiático ruso, la visión más política, subjetiva y emocional del liberalismo[14]. También rivalizan en el análisis de la naturaleza del conflicto: para el liberalismo, el intrínseco expansionismo ruso determina los movimientos del país; en cambio, para el realismo, la falta de consideración por parte de occidente de la esfera de influencia rus en Ucrania es el detonante de la crisis. Los realistas eurasianistas rusos defienden la existencia de una zona buffer que separe Europa y Asia como zona de máximo interés geopolítico externo para Rusia[15]. Y conciben a Ucrania como el Estado más importante geopolítica y culturalmente para Rusia de ese cinturón buffer.
Esa disparidad de lecturas del conflicto provoca respuestas muy diferentes sobre las posibles soluciones, así como de las lecciones que nos proporciona el mismo: frente a la autocrítica del realismo, que lamenta las consecuencias dramáticas de invitar a Ucrania a la OTAN, la autocomplacencia del liberalismo que no reconoce error alguno en la actuación occidental.
La selección de las teorías puede alterarse o ampliarse para incorporar, por ejemplo, el constructivismo, la securitización o las teorías críticas. También puede abordarse desde la concepciones clásicas del realismo estructural o neorrealismo[16] a las actuales: ofensivo[17], defensivo[18], neoclásico[19], etc. Lo mismo sucede con las perspectivas realistas rusas, muy vinculadas a la geografía, y que no forman un corpus teórico homogéneo, oscilando entre las corrientes centradas en la relación con occidente, los teóricos que conciben a Rusia como potencia global y los regionalistas eurasiáticos, como Tsymbursky, que ya en 2007 incluía dentro de la zona colchón, prioritaria para Rusia, una Crimea libre de influencias exteriores[20].
Hay una corriente realista rusa partidaria de mantener un concierto con los países occidentales para garantizar una seguridad global, consciente de que occidente mantendrá su interés por Rusia en la medida en que este país conserve su fortaleza internacional. Otra tendencia realista de orientación globalizadora considera la política occidental como la principal fuente de inseguridad rusa; por tanto, Rusia debe construir fuertes relaciones con China e India para equilibrar a EEUU. El ministro de Asuntos Exteriores Yevgeny Primakov (1994-1996) puso en práctica esa orientación multivectorial de la política exterior rusa, y su pensamiento ha ejercido gran influencia en la presidencia de Vladimir Putin.
Una tercera tendencia es el realismo regionalista euroasiático que construye una teoría geopolítica para defender la autosuficiencia y la seguridad de Rusia en un mundo en cambio. Esta corriente subordina cualquier proyecto de política exterior global al mantenimiento del estatus euroasiático en Rusia; conserva, por tanto, una visión regionalista que nos resulta útil para explicar la argumentación rusa de la invasión de Ucrania. También podemos encontrar la inspiración eurasiática en los documentos estratégicos de Rusia, especialmente a partir del Concepto de Política Exterior de 2016, que reclama la defensa del interés nacional de forma asertiva frente a unos EEUU que tratan de preservar su dominio global.
Algunos principios del realismo presentan una interpretación de la guerra más amplia, analítica y propositiva, a pesar de las diferencias que tienen los autores de las distintas escuelas realistas. Y consideramos muy estimulante para los alumnos enfrentar marcos teóricos occidentales y rusos, estos últimos mucho menos conocidos, que pueden ayudar a comprender otras percepciones del mundo menos occidentalocéntricas. El estudio de estos matices del pensamiento ruso durante el curso puede también aportar a los estudiantes una visión mucho más enriquecedora, compleja y crítica sobre la explicación del conflicto.
La aplicación de las teorías de las relaciones internacionales al estudio de la guerra en Ucrania permite introducir la lectura analítica y el comentario de textos en el trabajo de clase. A la vez, desde un punto de vista práctico, los docentes podemos incorporar recursos para trabajar en el aula creando juegos de rol y ejercicios de simulación[21] basados en los conocimientos adquiridos sobre el funcionamiento del sistema internacional y las motivaciones de los Estados[22].
La guerra y los actores internacionales
La guerra en Ucrania presenta un contexto ideal para acometer el estudio de los actores internacionales y sus comportamientos. Como en el caso de las teorías, puede organizarse desde la presentación de unos contenidos iniciales hasta una categorización de actores mucho más compleja incluyendo aspectos propios de la Ciencia Política[23] -estudio y comparación de los regímenes políticos en Ucrania y Rusia-, instituciones internacionales, como la Corte Penal Internacional, la UE, la OTAN, la ONU, actores subestatales, movimientos sociales, medios de comunicación, etc. Realmente, el mapa geográfico y temático del conflicto es tan amplio que permitiría abordar, por ejemplo, actores de otras áreas geográficas -como África o Asia Central- y temas como las sanciones económicas internacionales, el derecho internacional humanitario o los crímenes de guerra.
El individuo
El protagonismo internacional del individuo se proyecta en distintas facetas en el conflicto de Ucrania: como parte de un colectivo que sufre la agresión y se ve obligado a emigrar o a incorporarse al ejército; el ciudadano que de forma individual o en grupo promueve el activismo a través de organizaciones no gubernamentales (ONG), el individuo como líder social y político, o el individuo como víctima, entre otros muchos roles.
Nos podemos centrar en dos aspectos: por un lado, el individuo como líder político, en este caso, Putin y Zelenski. Analizamos mediante lecturas su carrera y acceso al poder, aquellos aspectos más destacados y/o conocidos de su personalidad, su entorno presidencial, su capacidad de liderazgo interno e internacional y los medios utilizados para ello. Resulta también interesante, por ejemplo, en el grado de Publicidad y Relaciones Públicas, analizar sus discursos, el marketing político y la puesta en escena que rodea sus actividades internas e internacionales.
Por otro lado, podemos aprovechar para tratar el tema de la subjetividad internacional del individuo a través de las obligaciones internacionales de protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales. De esta forma, nos acercamos a los documentos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, los dos Pactos Internacionales, de 1966, los Convenios de Ginebra, de 1949, y sus Protocolos Adicionales, de 1977[24]. Este conocimiento permitirá a los estudiantes realizar una práctica sobre la situación de los derechos humanos en la guerra de Ucrania a partir de los informes presentados por distintas organizaciones internacionales[25]. Asimismo, es interesante la aproximación crítica al Derecho Internacional Humanitario (DIH), que busca la protección de las personas civiles que no participan en el conflicto y que limita los métodos y medios de las partes en él, al igual que el estudio de la capacidad de tribunales ad hoc de juzgar violaciones graves del DIH. En definitiva, los estudiantes pueden valorar la protección jurídica internacional del individuo en este conflicto.
La acusación de crímenes de guerra al presidente Putin por parte de la Corte Penal Internacional (CPI) permite abordar el tema de la responsabilidad internacional del individuo. Ante las polémicas que han surgido respecto a este asunto, los futuros profesionales de la comunicación deben distinguir los delitos de genocidio, lesa humanidad y crímenes de guerra en conflictos internos e internacionales que puede juzgar la CPI, en vigor desde 2002[26]. Es un estudio de casos muy ilustrativo porque ambos países presentan situaciones particulares: Rusia es uno de los países firmantes del Estatuto de Roma por el que se crea la CPI; Ucrania, en cambio, firmó pero no ratificó el Estatuto en 2001. Desde el inicio de las operaciones rusas en 2014, el tema de la ratificación volvió reiteradas veces al debate político y parlamentario ucraniano. Y finalmente en agosto de 2024, la Rafa ratifica el Estatuto aunque con una controvertida reserva aun sin resolverse: la no aceptación de la competencia de la CPI en los siete años posteriores a la entrada en vigor de la ratificación si los crímenes de guerra hubieran sido cometidos por ciudadanos ucranianos.
Todos estos aspectos permitirán debatir en clase acerca de las potencialidades y limitaciones de la justicia internacional y la rendición de cuentas, la utilización de la violencia por parte del Estado contra la población indefensa o las definiciones de genocidio y crímenes de guerra.
El Estado
El estudio del Estado en el contexto de la guerra en Ucrania puede extenderse durante todo un cuatrimestre, si abordamos tanto Rusia como Ucrania de forma global. Nuestra propuesta se centra en el estudio de los elementos materiales y los formales, ya que estamos ante el sujeto más importante del Derecho Internacional. Incluso, esta guerra nos revela el retorno al modelo estatocéntrico de la sociedad internacional, así como la validez de la jerarquía internacional como patrón de análisis de dicha sociedad.
Elementos materiales
Consideramos tres aspectos materiales: el territorio, la población y sus características y la organización política y económica de ambos Estados. Por su parte, los elementos formales son las soberanía y el reconocimiento del Estado[27]. Consideramos relevante el estudio de los aspectos materiales por dos razones: por un lado, al tratarse de una guerra esencialmente de desgaste, los condicionantes físicos nos permiten explicar y comparar las particularidades geográficas y demográficas tanto de Rusia como de Ucrania; por otro, podemos trabajar con los alumnos un amplio espacio geográfico con recursos novedosos, como la geolocalización o las imágenes por satélite, explicando, por ejemplo, la existencia de enclaves, como Kaliningrado, que tienen un activo papel en la guerra de Ucrania.
Siguiendo la lógica histórica de ambos Estados, abordamos el elemento territorial asociado a la población puesto que ambos son componentes estratégicos de los Estados que definen, en gran medida, su política exterior.
En la guerra de Ucrania, la geografía tiene una importancia decisiva puesto que la expansión histórica del Imperio ruso desde el siglo XV está basada en una lógica geográfica puesta al servicio de la seguridad espacial del Estado y a una voluntad de controlar salidas marítimas y continentales. Ese Imperio se construye en gran medida como un proceso de colonización clásico, con la singularidad de la unidad geográfica. La aplicación de esa misma lógica geográfica es la que permite a Putin seis siglos después utilizar una historia mixtificada y reduccionista al servicio de sus intereses securitarios. Radvany[28] explica la creación de un Estado-continente, con una relación particular entre los rusos y los grupos sociales y étnicos dominados, donde todo el espacio compartido por los pueblos era a la vez metrópoli y colonia. Esta perspectiva resulta novedosa para los estudiantes, que desconocen en gran medida esta dinámica histórica de relación territorial y social.
Dentro de ese enorme espacio compartido se fue incorporando a lo largo de varios siglos el territorio de la actual Ucrania, bajo la dominación rusa/soviética. Cuna civilizatoria de la Rus de Kíiv, entre los siglos X y XIII, punto de encuentro y división de imperios, culturas y religiones, la historia de Ucrania se caracteriza por el movimiento frecuente de fronteras que da lugar a diferentes regiones e identidades culturales marcadas bien por la influencia polaca, austriaca, húngara, cosaca o rusa entre otras[29].
Sobre la diversidad étnica y cultural se va configurando una identidad ucraniana, como nación, aunque su aparición como Estado se retrasa hasta 1991. Por tanto, son la geografía y los grupos culturales y/o nacionales dos factores decisivos en la configuración histórica de Ucrania, como nación. Dichos factores nos permiten una mayor y mejor interpretación de la gestión política del nuevo Estado, analizando el enfrentamiento entre las concepciones pluralistas y monistas sobre el origen cultural que ha marcado la historia reciente del país de forma dramática desde 2014. El análisis de esa heterogeneidad nacional puede abordarse también en el caso de Rusia para revelarnos aspectos cualitativos como: el nivel cultural y científico, la diversidad cultural y religiosa o la capacidad productiva. Los aspectos cuantitativos son también determinantes -número de habitantes, distribución territorial, densidad de población…- si, como decíamos, consideramos la guerra de Ucrania como una guerra de desgaste. No menos complejo es el estudio de la movilidad de la población, que nos permite explicar, por ejemplo, los destinos elegidos por los ciudadanos ucranianos al iniciarse la invasión o los de ciudadanos rusos opuestos a la guerra o a su participación en la misma.
Abordar en el curso condicionantes geográficos tan sobresalientes como los de Rusia y Ucrania proporciona a los alumnos un conocimientos más profundo y valorativo sobre la influencia del territorio y sus recursos en la consideración propia del Estado, así como en la proyección de sus relaciones internacionales; pero, además, permite un acercamiento a perspectivas geoestratégicas clásicas, como las de MacKinder, Mahan y Spykman, y revisar algunos de sus presupuestos teóricos. Resultará interesante debatir sobre la legitimidad de apelar a la historia para justificar el ejercicio de la violencia contra aquellos ciudadanos a los que se pretende liberar, como ha reclamado Putin, o sobre la valide de los Estados buffer como zonas de separación entre dos rivales, la importancia de Crimea tanto para Ucrania como para Rusia, o incluso imaginar/especular una situación en la que Ucrania no hubiera entregado a Rusia el arsenal nuclear, así como buscar las razones de la OTAN para llevar a cabo la expansión hacia el Este y qué Estados percibía como enemigos en esa expansión. Aspectos todos ellos que obligan a los estudiantes a profundizar sobre la geopolítica de, al menos tres actores: Rusia, Ucrania y la OTAN.
Por otro lado, el estudio del territorio nos revela la importancia, en particular, del espacio terrestre y marítimo y sus recursos. En el primer caso, podemos relacionar la guerra en Ucrania no solo con la posesión de recursos, especialmente minerales, sino también con la división tan acentuada entre el este y el oeste en Ucrania, por su disparidad económica, étnica y política. Asimismo, resulta útil el estudio de ciertas irregularidades territoriales que afectan a las competencias de los Estados y, por tanto, a sus política exterior. Conocer la situación del enclave de Kaliningrado y su importancia estratégica para Rusia, la proyección rusa en las relaciones Moldavia-Transnistria, o la dinámica rusa en los conflictos en el Cáucaso, tanto en Georgia, como en Armenia y Azerbayán, nos ayuda a hacer una lectura de la guerra en Ucrania a través de los intereses territoriales rusos que están asociados a su concepción de la seguridad. No menos importante es el control de rutas terrestres y marítimas que permite la circulación de los enormes recursos energéticos del país.
También el espacio marítimo es esencial para comprender los intereses de una Rusia necesitada de mares calientes, más aún desde que el Báltico se ha convertido en un mar de países OTAN, tras la incorporación de Suecia y Finlandia a la organización. La incompatibilidad de los intereses de Ucrania en la península de Crimea -sede histórica de la flota soviética y rusa- y el Mar Negro, que responde tanto a razones comerciales como militares, permite comprender la intensidad militar en esta zona. El Mar Negro es también la gran vía comercial de Ucrania. De ahí que ambos países desarrollen una intensa actividad militar en dicho mar y consideren existencial su posición en él.
Podemos conectar en clase el estudio del componente demográfico con las fuerzas militares de ambos países. Teniendo en cuenta los aspectos territoriales y militares clásicos que están presentes en este conflicto, la capacidad desigual para nutrir a sus ejércitos juega significativamente en favor de Rusia. Para los alumnos más interesados en temas de estrategia militar resultará interesante trabajar sobre la modificación de objetivos que se ha llevado a cabo en función de las diferentes capacidades. Por ejemplo, es interesante un breve repaso de la modificación de objetivos de Rusia, desde los primeros días de la invasión; el propósito del ejército ucraniano al internarse desprotegido en territorio ruso, en el Kursk, en agosto de 2024, o debatir sobre la viabilidad de los objetivos territoriales de guerra que se marcan ambos países. Hay múltiples recursos de texto, vídeos y redes sociales fiables de las que obtener información válida y en tiempo real sobre estrategias militares y todas de fácil acceso[30].
Finalmente, la guerra nos permite estudiar la organización política y económica de ambos Estados, sus instituciones y competencias, etc. En este sentido, puede resultar interesante abordar algunos conceptos de Ciencia Política para debatir en clase a partir de lecturas recomendadas, por ejemplo, sobre la democracia y la autocracia, los distintos grados de influencia exterior que se dan en cada uno de los dos Estados, la situación política de partida al inicio de la guerra en ambos países, el perfil de las élites políticas y sus intereses, cómo afecta la guerra a la legitimidad de ambos sistemas políticos[31] y a la toma de decisiones, qué relevancia tienen otras instituciones de ambos regímenes, la organización de los recursos económicos en ambos Estados, la compleja división territorial y administrativa, especialmente en el caso de Rusia o el nivel de descentralización de los Estados. Incluso nos permite incorporar un aspecto del realismo neoclásico, como es el nivel de importancia que tiene la política interna en el inicio, desarrollo y posible desenlace de la guerra.
Elementos formales
En cuanto a los elementos formales del Estado -la soberanía y el reconocimiento- son también aspectos centrales de este conflicto. Rusia decide ejercer su soberanía más allá de sus límites geográficos y reconoce como parte de su Estado a Crimea, en 2014, mediante la celebración de un referéndum irregular. En septiembre de 2022, Putin proclama también la anexión de cuatro óblast ucranianos ocupados parcialmente por Rusia: Donetsk, Lugansk, Jerson y Zaporiyia, a los que había reconocido previamente como territorios independientes. Solo regímenes amigos de Putin, como Corea del Norte o Siria, han reconocido estas últimas anexiones. Las complejidades del conflicto en estos conceptos nos permiten tratar las diferentes interpretaciones que los Estados hacen de los mismos, así como la discrecionalidad política que rodea el reconocimiento internacional de los Estados, y las limitaciones al ejercicio de la soberanía que encuentra el Estado ucraniano en su propio territorio.
Las organizaciones internacionales
La actividad de las instituciones internacionales gubernamentales y no gubernamentales ha sido frenética desde el inicio de la crisis, a finales de 2013. Por tanto, se nos presenta un contexto ideal para estudiar dos organizaciones básicas en el sistema internacional, como la ONU y la UE, así como una organización militar, como la OTAN, institución revitalizada con la guerra, con un papel clave tanto en el origen como en la evolución del conflicto.
Pero también se puede abordar el estudio de otras organizaciones que han tenido o conservan un papel destacado en el conflicto, como la OSCE o el Consejo de Europa. E instituciones en proceso de expansión, como BRICS, que se ha visto fortalecida al convertirse en aglutinante del descontento frente a la hegemonía occidental, formando un bloque alternativo de contrapeso en la sociedad internacional, así como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la Unión Económica Euroasiática o la Iniciativa de los Tres Mares, entre otras. Estas nuevas dinámicas nos permiten debatir en clase acerca de cómo la guerra en Ucrania modifica el nivel de institucionalidad y el orden en la sociedad internacional o cómo esos cambios en las organizaciones afectan también al conflicto y a su posible resolución.
En este sentido, es posible analizar las causas del fracaso de los acuerdos de Minsk, firmado en 2014 y 2015, bajo los auspicios de la OSCE; debatir en clase sobre la eficacia de las organizaciones internacionales y su instrumentalización por parte de los Estados más poderosos, o cómo afectará el conflicto al futuro de las organizaciones regionales.
El estudio de la ONU en el marco del conflicto ucraniano tiene múltiples ángulos. En nuestra experiencia inicial, resultó útil aplicar un marco básico de estudio que incluía la Carta y sus principios, por un lado, y los distintos órganos principales de la ONU, su composición y competencias, por otro. A partir de ahí, los alumnos realizaron un seguimiento en grupos de la actividad desplegada por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad durante los primeros meses de la guerra, así como el papel desempeñados por el Secretario General de la organización. El resultado reveló a los estudiantes el pragmatismo de los Estados, al margen de consideraciones jurídicas, en algunos casos, en función de sus propios intereses, así como la discrecionalidad que guía el comportamiento de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
En cursos avanzados pueden realizarse ejercicios de simulación, u organizar debates sobre temas críticos como la limitada eficacia del Consejo de Seguridad, la efectividad de las sanciones internacionales de la ONU a Rusia, el principio de la responsabilidad de proteger o el impacto de la guerra en otros órganos de la ONU. Son varias las organizaciones especializadas del sistema de Naciones Unidas que intervienen en temas de derechos humanos, ayuda humanitaria, investigación sobre crímenes de guerra, protección infantil, etc. El Centro Regional de Información (UNRIC), el servicio de noticias y medios o el podcast Yo soy ONU, entre otras fuentes de la organización, nos ofrecen un gran listado de recursos con los que poder trabajar en clase[32].
Por otro lado, la condena internacional a la invasión rusa está limitando el multilateralismo de las OIG al excluir a Rusia de las mismas o, en otros casos, al abandono de este país de la organización. Este aspecto puede ser también tratado en clase para observar el impacto de la guerra en la funcionalidad del orden internacional. Se pueden garantizar algunos casos como la situación de bloqueo de la Organización Mundial del Comercio o el Consejo Ártico, o el estancamiento, cuando no olvido, de los tratados de limitación y control de armamentos.
Por su parte, la UE se ha visto sacudida completamente por la guerra, tanto sus políticas como sus instituciones; todas las fortalezas de la organización supranacional han aflorado con el conflicto, pero también sus debilidades, inseguridades, puntos de discordia y dependencias. Las la dinámicas de cambio sociopolítico que se producen en los Estados complican la agenda comunitaria, incorporando un debate competencial inusual en torno a desafíos extraordinarios. Al estudio de la naturaleza de la UE y de sus instituciones, necesario en el curso introductorio de Relaciones Internacionales, se pueden incorporar pequeñas tareas sobre aspectos de la actualidad de la organización vinculados a la guerra, en gran medida: los alumnos pueden analizar el empuje sancionador de la UE desde el inicio del conflicto, comparar estas iniciativas con las aprobadas en 2014 contra Rusia, tras la anexión de Crimea, y valorar la eficacia de las sanciones teniendo en cuenta la interdependencia económica global. También pueden tratarse en clase otras controversias: ¿cómo debe enfrentar su futuro la UE? ¿qué papel debe tener la UE en la reconstrucción de Ucrania? ¿qué entiende la UE como una victoria de Ucrania en la guerra? ¿cómo reconstruir todos los vínculos que teníamos con Rusia, que seguirá siendo nuestro vecino? ¿es viable la propuesta ampliación de la UE? ¿puede competir la industria europea con EEUU o China? ¿qué debilidades en producción armamentística presenta la UE? ¿cómo afrontar el problema de recursos e integración de la inmigración? ¿en qué medida la inmigración ilegal es un aspecto que tiende a la polarización interna en los países de la UE? ¿seguridad propia o vinculada a la OTAN?
Un estudio modular de la organización permitirá afrontar muchos más temas vinculados al conflicto de Ucrania, como la concesión de préstamos a este país pagados con los beneficios de los activos estatales rusos congelados por las sanciones, así como aspectos de PESC, capacidades militares, interdependencias e instrumentos de PCSD.
La OTAN es una organización con especial implicación en una guerra que, en cierta medida, vino a revitalizar a esta institución militar en declive. La discusión sobre la posible responsabilidad del plan de incorporación de Ucrania a la OTAN como detonante de la invasión rusa, los despliegues defensivos de la organización en las proximidades del escenario bélico, la ampliación con la incorporación de Suecia y Finlandia y sus implicaciones para la seguridad, las líneas rojas marcadas por Putin a la actividad de la institución, las narrativas de escalada en el uso de determinado armamento por parte de Ucrania contra territorio ruso y otros temas pueden ser abordados en clase. En esencia se trata de analizar la influencia mutua: cómo la guerra en Ucrania está afectando a la OTAN y cómo ésta influye en la guerra. Pero además puede aprovecharse el caso de la OTAN para analizar las consecuencias de la guerra en la dinámica armamentística del sistema internacional, con el aumento de los gastos de defensa de los países y la consiguiente reducción presupuestaria en otras partidas.
Las organizaciones transnacionales y otros actores
A partir del estudio de las OIG y de sus funciones humanitarias, de asistencia y ayuda, podemos describir también al grupo de las ONG. Hay una línea de interrelación entre las OIG y las ONG que ha contribuido a la consolidación y el reconocimiento de éstas últimas, aunque no se les puede considerar sujetos del Derecho Internacional. La concesión del estatuto consultivo de una OIG a una ONG o la participación conjunta en planes de acción concretos nos permite estudiar a este tipo de actores internacionales a partir de las OIG.
Una labor fundamental de las ONG internacionales, junto a los Estados y las OIG, ha sido la atención a los millones de refugiados procedentes de Ucrania desde los primeros momentos de la invasión. Ese flujo de salida se ha ido reduciendo con el tiempo, pero todos los actores involucrados se han visto obligados a dar respuesta a las necesidades a medio y largo plazo de los refugiados acogidos. También desde Rusia se ha producido una salida de ciudadanos, en algunos casos para evitar ser reclutados, o por ser contrarios a la guerra o perseguidos por el Kremlin. Los estudiantes, que han sido testigos de esos movimientos migratorios y de la acogida en nuestro país de ucranianos huidos de la guerra, pueden debatir sobre conceptos como “refugiados” o “desplazados”, así como la distinta percepción social de los migrantes según su procedencia: ¿por qué es diferente la acogida de los ucranianos que la de los sirios en 2015, si todos huyen de la guerra? ¿se perciben igual los migrantes políticos y los económicos?
Por otro lado, como las ONG son el reflejo de la militancia de la sociedad civil de un país y su deseo de ser parte activa de las relaciones internacionales, el desarrollo de las ONG en Ucrania y en Rusia y su posición ante los cambios políticos en sus Estados pueden ayudar a los estudiantes a comprender realidades sociales complejas y muy delicadas.
En el caso de Ucrania, desde el inicio del Euromaidán en 2013 numerosas ONG ucranianas están presentes en la organización de las protestas, recopilación de información, ayuda y traslado a la población residente en Crimea y en el este de Ucrania, asistencia legal, servicios médicos, etc. De hecho, hay autores que destacan el progreso que se produce en la sociedad civil ucraniana desde la Revolución Naranja y el papel central que ocuparon la ONG en las protestas del Maidán[33].
El caso de Rusia, donde las ONG han sufrido un cerco legal desde 2012[34] y la persecución y acoso por parte del Estado hasta conseguir su cierre, nos permite tratar las limitaciones organizativas de la sociedad civil y el clima social previo y posterior a la invasión de Ucrania[35]. Asimismo, se pueden consultar en clase fuentes demoscópicas, como el Centro Levada, también declarado por el Estado como “agente extranjero”, para conocer los resultados de encuestas sobre el liderazgo político en Rusia y sobre algunas cuestiones relacionadas directamente con la guerra. Pese a las limitaciones de acceso a la información sobre la sociedad civil rusa y la canalización de su acción a través de organizaciones, se pueden llevar a cabo estudios de casos, y puede servir como ejemplo la organización International Memorial y su trayectoria hasta la suspensión de actividad por el Tribunal Supremo ruso el 28 de febrero de 2022. El debate crítico sobre la actitud de los ciudadanos ante el conflicto nos permitirá discutir sobre cómo puede ejercerse la oposición cívica en regímenes autoritarios.
Las empresas multinacionales son también actores transnacionales extraordinariamente relevantes en el conflicto a estudiar. Por un lado, porque el mercado internacional de la energía se ha visto profundamente alterado con las sanciones impuestas a Rusia y la operación de sabotaje contra el Nord Stream 2 en septiembre de 2022, que distribuía gas a Alemania. Por otro lado, las empresas fabricantes de armas son, con las petroleras y gasísticas, las grandes beneficiarias del conflicto. En un contexto en el que todos los países incrementan los gastos en defensa[36], las compañías fabricantes de armas han aumentado su cotización en bolsa de forma espectacular, desde la turca Baykar, fabricante del dron Bayraktar, a la alemana Rheinmetal, que obtuvo el primer año de la guerra unas ganancias superiores al 300%, pasando por las multinacionales norteamericanas Lockheed Martin o Raytheon Technologies, o la privada francesa Dassault, compañías rusas, británicas, chinas, iraníes, india, etc. han incrementado notablemente sus beneficios, así como los fondos de inversión, que participan en la propiedad de algunas de ellas[37].
A lo largo de la guerra se produce un doble e incluso triple flujo económico que revierte en las compañías de armas: en primer lugar, hay un aumento generalizado de los gastos de defensa de los Estados y, por tanto, mayor venta, desarrollo tecnológico y expansión del mercado internacional de armas; en segundo lugar, algunas de estas empresas son propiedad total o parcial de Estados, lo que genera otro circuito de beneficios: los Estados ayudan con fondos especiales a Ucrania que, a su vez, le permiten equiparse comprando a los fabricantes del país donante.
Para los estudiantes es una oportunidad de descubrir la geopolítica de la energía y el debate sobre el poder de las multinacionales, cuyas actividades encuentran pocas limitaciones en el Derecho Internacional, sobre las tendencias al rearme y la militarización de las relaciones internacionales, entre otros temas. Se pueden plantear también cuestiones controvertidas sobre el mercado internacional de armas, la producción de estas por empresas estatales, los nuevos fabricantes de drones y su política de alianzas con los contendientes, entre otros temas. Resulta útil también que los estudiantes descubran, a través de lecturas y de preparación de materiales para la modalidad de clase invertida o flipped classroom, cómo afecta a la economía internacional y a los sistemas financieros la interdependencia entre empresas, bancos y Estados.
Finalmente, incluimos también a los medios de comunicación como actores internacionales considerando su impacto como transmisores de información y formadores de opinión. Así como su papel de testigos diarios de los hechos. En el proyecto que llevamos a cabo, analizamos y comparamos contenidos de webs de medios ucranianos y rusos. En este último caso, consideramos tanto medios afines al Kremlin como publicaciones opositoras que se han visto obligadas a trabajar desde fuera de Rusia. Observamos la importancia de las fuentes, trabajamos con recursos periodísticos que ofrecían consejos para verificar la información y practicamos herramientas de verificación en clase. Los alumnos pueden acceder a múltiples recursos, así como pautas, por ejemplo, sobre cómo cubrir la guerra con redes sociales, temas de geolocalización y verificación de imágenes de guerra[38] para realizar prácticas informativas muy estimulantes.
La postguerra fría y el conflicto de ucrania
El estudio de la historia de la postguerra fría se puede abordar en clase estudiando las relaciones internacionales de EEUU, OTAN y la UE con Rusia y Ucrania, desde 1991. Es decir, nuestros escenarios prioritarios, con las relaciones que despliegan con respecto a ellas los otros tres actores internacionales. Para ello, se crearán grupos de trabajo en el aula, cada uno de los cuales trabajará la actividad de uno de los actores, mientras un grupo de coordinación hará la labor de enlace con todos los demás.
Como la política exterior de la Rusia de Yeltsin nos muestra el repliegue del protagonismo internacional de una superpotencia, nos permite analizar en clase cuáles son los escenarios del “extranjero próximo” hacia los que Rusia muestra un interés prioritario. Y uno de ellos es Ucrania por diversas razones, tanto económicas, como geográficas e histórico-culturales. Pero también resultará muy interesante estudiar la política exterior ucraniana, mucho menos conocida para los alumnos: su agitada historia como nación, la errática configuración del Estado, su pluralismo geográfico-cultural y el disenso en su política exterior que responde más a los intereses de la élite política que a las necesidades de los ciudadanos.
Una forma sencilla de trabajar es crear una línea histórica donde los alumnos vayan descubriendo los puntos de inflexión, tanto en las relaciones bilaterales ruso-ucranianas como en la actividad e iniciativas de los otros actores respecto a nuestros protagonistas. Los puntos de inflexión permitirán a los alumnos conocer el ciclo acción-reacción de los actores internacionales y valorar en qué medida la interferencia de actores externos ha contribuido a convertir lo que fue una crisis interna, en noviembre de 2013, en un conflicto armado en 2014 y en una guerra en 2022.
Las iniciativas de la CE/UE, desde los iniciales programas PHARE y TACIS, el acuerdo de colaboración y cooperación con Rusia de 1994 o el Acuerdo para la Modernización de 2010, la Política Europea de Vecindad, el Partenariado Oriental, los Acuerdos de Asociación, su posición ante las manifestaciones del Euromaidán, la política de sanciones desde 2014, la Estrategia de Seguridad Global de 2016, la Brújula Estratégica de 2022 y las ayudas desplegadas desde el inicio de la guerra o la asunción de la candidatura de adhesión de Ucrania, entre otros muchos temas a seleccionar, se pueden tratar por parte del grupo de trabajo de alumnos, estableciendo un esquema histórico que se completará con la actividad de los otros grupos. En este trabajo, la utilización de recursos digitales de la UE serán una de las fuentes fundamentales de los alumnos y, en concreto, las fichas temáticas del Parlamento Europeo[39].
Asimismo, los grupos de EEUU y OTAN abordarán sus relaciones con Rusia y Ucrania desde el inicio de la postguerra fría. Por lo tanto, los nuevos conceptos estratégicos de la OTAN, su reconversión a un nuevo contexto histórico, su política de ampliación o la intervención en Kosovo son puntos de inflexión fundamentales para comprender la percepción amenazante de la organización por parte de Rusia. La política exterior de EEUU es determinante también para comprender los primeros años de Yeltsin y los conflictos en el Cáucaso. Particularmente interesante para los alumnos es la política norteamericana desde el 11-S, la colaboración inicial entre Rusia y EEUU en la intervención en Afganistán, las operaciones en Irak y Libia y la lectura que de las mismas hace Rusia, así como de las consecuencias regionales e internacionales de las mismas.
Por otro lado, los grupos dedicados a Rusia y Ucrania se encargarán de encontrar los puntos de conexión y de conflicto que han marcado la historia reciente de ambos países, el efecto péndulo que ha hecho oscilar la posición ucraniana hacia su vecino del Este o hacia el Oeste y los motivos de estos vaivenes en la política exterior ucraniana. Siguiendo la interacción de ambos países, y trabajando de forma conjunta todos los grupos, los alumnos podrán avanzar hasta la crisis de 2013, la posición internacional, el inicio de las operaciones militares hasta llegar al 24 de febrero de 2022.
A partir de aquí, el trabajo en clase se puede organizar en torno a las iniciativas negociadoras y propuestas de paz que han aparecido casi desde el inicio mismo de la guerra, algunas presentadas por las partes en conflicto y otras por actores externos. Este recorrido permitirá a los alumnos analizar el grado de viabilidad de las propuestas de paz y su motivación, la procedencia, el lenguaje utilizado por los proponentes, la acogida de los planes, la narrativa utilizada por las partes para aceptar o rechazar las propuestas, etc. Todos estos aspectos acercarán a los alumnos al entorno de la diplomacia y su efectividad ante la guerra.
Tareas y recursos docentes
En función de los objetivos del curso y del nivel de profundización que nos hayamos marcado para la asignatura, podemos asignar diferentes tareas individuales y en grupo, y combinar herramientas docentes. A la vez, como los estudiantes tienen fácil acceso a recursos digitales e incluso fuentes primarias (estadísticas, medios de comunicación, redes sociales, vídeos, cartografías, herramientas de IA generativa, etc.), consideramos muy útil y estimulante que combinen en sus trabajos este tipo de fuentes junto a las lecturas académicas.
La breve experiencia puesta en práctica nos mostró el amplísimo abanico de materiales con los que los alumnos pueden trabajar de forma autónoma a partir de unas pautas iniciales. La guerra ofrece posibilidades, además, de tratar temas de relaciones internacionales y otras áreas afines muy actuales, a la vez que facilita la aplicación teórica en un contexto real, de evolución absolutamente desconocida, que resulta muy atractiva para los alumnos.
En nuestra experiencia, fue fundamental planificar el trabajo individual fuera del aula de forma sistemática. Generalmente se trataba de una tarea breve: una lectura, un visionado de vídeos cortos o búsqueda de documentación, etc. Como esta actividad marca el desarrollo posterior del trabajo en clase, se puede evaluar la tarea a través de un breve test una vez a la semana, al comenzar la clase. Cada clase de la semana se puede dividir en dos partes, en función del número de clases y horas semanales. En los grados de Ciencias de la Información hay dos clases semanales. La primera clase se dedicó a impartir contenidos teóricos sobre el tema correspondiente y, a continuación, a trabajar en grupo mediante fichas de aprendizaje guiado, el método POGIL[40], que permite una dinámica interactiva muy útil en clase. El segundo día se puede dedicar a la discusión y la puesta en común de los distintos grupos formados y a preparar el trabajo escrito que cada grupo deberá entregar al finalizar cada tema.
Como se ha expuesto al principio, conviene aplicar una estrategia gradual y flexible tanto en la profundización de contenidos como en las tareas a desarrollar por parte de los alumnos. De esta forma, se incluye una parte descriptiva y expositiva de contenidos, junto a un trabajo conceptual para aplicar a un contexto concreto de conflicto; los alumnos deben asimilar, reflexionar y debatir de forma crítica y, finalmente aportar un trabajo escrito que muestre su nueva comprensión de los temas y su capacidad para aplicar esos conocimientos en nuevos contextos. Cada una de esas fases puede ser más o menos extensa y compleja en función de los conocimientos previos de los alumnos sobre el área de relaciones internacionales.
Conclusiones
Esta propuesta metodológica tiene un carácter abierto y dinámico que puede ser adaptada a diferentes niveles de estudios e incluso puede aplicarse a otros contextos internacionales. No obstante, el estudio de la guerra en Ucrania presenta un valor añadido que ha guiado nuestra experiencia, además de ser un conflicto abierto y desafiante para nuestra sociedad internacional. Ese valor añadido es la necesidad de prestar atención a Europa del Este y a Rusia en las propuestas académicas de área. A la tradicional escasez de estudios de la zona hay que añadir, además, un desequilibrio que da cierta prioridad a Rusia, como parece lógico, por su estatus internacional; en esta propuesta, Ucrania, especialmente, y otros países de la vecindad rusa, tienen un protagonismo docente inusual. Y este aspecto puede contribuir a hacer más atractivo el contenido para los estudiantes.
La valoración que realizaron los alumnos al finalizar nuestra experiencia fue muy positiva. Hay que destacar su compromiso con el seguimiento y la participación a lo largo del cuatrimestre en una asignatura que cursaban por primera vez y en la que gran parte de los contenidos les resultaban desconocidos. Por otro lado, los alumnos tomaban iniciativas propias, por ejemplo, a la hora de aportar materiales, especialmente audiovisuales y fotográficos. En particular, valoraban la conexión de los contenidos de la asignatura con la realidad informativa que ofrecían las redes sociales y los medios a los que acudían.
Por todo ello, consideramos que el estudio de un caso práctico, transformador del orden sistémico de la sociedad internacional, conecta a los estudiantes con una realidad que pueden interrelacionar con otras materias, les permite tomar conciencia de la trascendencia de los temas internacionales, mostrándoles la fragilidad e interdependencia de nuestro mundo y les muestra la conexión con una realidad dinámica muy cercana a su futuro profesional. El estudio de este conflicto les proporciona recursos para debatir, discutir de manera informada con sus compañeros y desarrollarse en entornos controvertidos sobre los que la desinformación actúa fácilmente.
[1] AAS RUSTAD, Siri, “Conflict Trends: A Global Overview, 1946-2023”, PRIO Paper, Oslo, 2024, pp. 7-9. https://cdn.cloud.prio.org/files/92a7aad5-3572-4886-9e9c-8aa155f1d0f4/Conflict_Trends-2024_DIGITAL.pdf?inline=true
[2] GORDON, A., “Terrorism as a Academic Subject after 9/11: Searching the Internet Reveals a Stockholm Syndrome Trend”, Studies in Conflict & Terrorism, vol. 28, núm.1, 2007, 45-59, https://doi.org/10.1080/10576100590524339
[3] Veánse: KOROSTELINA, K., “War and Peace in Ukraine: Training for History Teachers on Dynamics of Peace and Conflict”, Peace and Conflict Studies, vol. 29, núm. 2, 2023, pp.1-30, https://nsuworks.nova.edu/pcs/vol29/iss2/3. PACZYNSKA, A., “Teaching conflict and conflict resolution”, en ISHIYAMA, J., MILLER, W. J., SIMON, E. (eds.), Handbook on Teaching and Learning in Political Science and International Relations, Edward Elgar, Cheltenham, 2015, pp. 173-184. BAS VILIZZIO, M., “Trabajar con casos prácticos en Derecho Internacional Público. Una historia de cuatro dilemas”, Revista Electrónica de Derecho Internacional Contemporáneo, núm. 2, 2019, pp. 17-23, https://revistas.unlp.edu.ar/Redic/article/view/9599/8482
[4] RUDOLPH, J., TANN, S., “The war in Ukraine as an opportunity to teach critical thinking”, Journal of Applied Learning & Teaching, vol. 5, núm. 1, 2022, pp. 165-173, https://doi.org/10.37074/jalt.2022.5.1.24
[5] CHAYKA, K., “Watching the world’s ‘First TikTok War’”, The New Yorker, 3 marzo 2020. https://www.newyorker.com/culture/infinite-scroll/watching-the-worlds-first-tiktok-war
[6] THE NEW YORK TIMES, “Teaching About A Year of War in Ukraine”, 2 marzo 2023. https://www.nytimes.com/2023/03/02/learning/lesson-plans/teaching-about-a-year-of-war-in-ukraine.html?smid=url-share
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[8] PARDO DE SANTAYANA, J., “La Inteligencia Artificial y la guerra de Ucrania”, en INSTITUTO ESPAÑOL DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS, La inteligencia artificial en la geopolítica y los conflictos, Cuadernos de Estrategia, 226, 2024, pp. 87-104, Ministerio de Defensa. https://www.ieee.es/Galerias/fichero/cuadernos/CE_226/CE_226_Cap04.pdf
[9] BARBÉ, E., “El papel del realismo en las relaciones internacionales. (La teoría política internacional de Hans J. Morgenthau)”, Revista de Estudios Políticos, núm. 57, 1987, pp. 149-176. https://www.cepc.gob.es/sites/default/files/2021-12/16415repne057150.pdf
[10] MORAVCSIK, A., “The New Liberalism”, en REUS-SMIT, C., SNIDAL, D. (eds.), The Oxford Handbook of International Relations, Oxford University Press, Oxford, 2008, pp. 234-256. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199219322.003.0013
[11] Véase: TSYGANKOV, A., Russian Realism, Defending ‘Derzhava’ in International Relations, Routledge, New York, 2022, pp. 8-30. HAHN, G., “Neo-Tsymburskian Cycles in the History of Russian-Western Relations”, Russia in Global Affairs, 3, July/September, 2024. https://eng.globalaffairs.ru/articles/neotsymburskian-cycles-hahn/
[12] MORALES, J., “Ucrania entre Occidente y Rusia: la dimensión internacional del conflicto”, en RUIZ RAMAS, R. (coord..), Ucrania. De la Revolución del Maidán a la Guerra del Donbáss, Comunicación Social, Salamanca, 2016, pp. 266-275.
[13] TSYGANKOV, A., op. cit., p. 30.
[14] APPLEBAUM, A., El Ocaso de la Democracia: la seducción del autoritarismo, Debate, Madrid, 2021.
[15] BORDACHEV, T. V., Europe, Russia and The Liberal World Order: International Relations after the Cold War, Routledge, Londres, 2021. TSYGANKOV, A., “The Revisionist Moment: Russia, Trump and Global Transition”, Problems of Post-Communism, vol. 68, núm. 6, 2020, pp. 457-467.
[16] Véase WALTZ, K., “Reflection on Theory of International Politics: A Response to My Critics”, en KEOHANE, R. (ed.), Neorrealism and its Critics, Columbia University Press, Nueva York, 1986, pp. 322-335. WALTZ, K., Man, The State and War: A Theoretical Analysis, Columbia University Press, Nueva York, 2001.
[17] Véase: MEARSHEIMER, J., The Tragedy of Great Powers Politics, Norton, Nueva York, 2003. MEARSHEIMER, J., “Why the Ukraine Crisis is the West’s Fault. The Liberal Delusions That Provoked Putin, Foreign Affairs, vol. 93, 2014, pp. 77-89. MEARSHEIMER, J., “Why Ukraine Can Never Joint NATO, by John Mearsheimer”, Interviewed by Glenn E. Greenwald en Rumble, julio 2023. https://rumble.com/v2x7via-system-update-show-109.html
[18] TANG, S., A Theory of Security Strategy for Our Time: Defensive Realism, Palgrave MacMillan, Nueva York, 2010.
[19] RIPSMAN, N., TALIAFERRO, J., LOBELL, S., Neoclassical Realist Theory of International Politics, Oxford University Press, Nueva York, 2016.
[20] TSYGANKOV, A., op. cit., pp. 117-120.
[21] LOGGINS, J., “Simulating the Foreign Policy Decision-Making Process in the Undergraduate Classroom”, PS: Political Science & Politics, vol. 43, núm. 2, 2009, pp. 401-407, https://doi.org/10.1017/S1049096509090544
[22] Véase: MATTLIN, M., “Adapting the DIPLOMACY board game concept for 21st century International Relations teaching”, Simulation and Gaming, vol. 49, núm. 6, 2018, pp. 735-750, http://doi.org/10.1177/1046878118788905. SHAW, C. SWITKY, B., “Designing and Using Simulations in the International Relations Classroom”, Journal of Political Science Education, vol. 14, núm. 4, 2018, pp. 523-534, https://doi.org/10.1080/15512169.2018.1433543
[23] HERRERA, Y., “Teaching the Russian War on Ukraine”, Journal on Political Science Education, vol. 20, núm. 3, 2023, pp. 347-359, https://doi.org/10.1080/15512169.2023.2287141
[24] JIMÉNEZ PIERNAS, C., Introducción al Derecho Internacional Público. Práctica de España y de la Unión Europea, Tecnos, Madrid, 2011, pp. 253-255.
[25] Véase: AMNISTÍA INTERNACIONAL, “He’s not coming back”. War Crimes in Northwest areas of Kyiv Oblast, Amnistía Internacional, Londres, 2022, https://www.amnesty.org/en/documents/eur50/5561/2022/en/ COMISIÓN INTERNACIONAL INDEPENDIENTE DE INVESTIGACIÓN SOBRE UCRANIA, Informe 2024, https://documents.un.org/doc/undoc/gen/g24/037/34/pdf/g2403734.pdf
[26] BOLLO AROCENA, M.D., JIMÉNEZ PINEDA, E. (Dirs.), El Derecho Internacional y Europeo Contemporáneo ante la agresión rusa a Ucrania, Tirant Lo Blanch, Valencia, 2024.
[27] JIMÉNEZ PIERNAS, C. op. cit., p. 171 y ss.
[28] RADVANYI, J., La nouvelle Russie, Armand Colin, París, 2004, pp. 10-15.
[29] PLOKHY, S., Las puertas de Europa. Pasado y presente de Ucrania, Península, Barcelona, 2022, pp. 39-327.
[30] Véanse, entre otros: Institute for the Study of War: https://www.understandingwar.org/project/ukraine-project, Crisis Group: https://www.crisisgroup.org/europe-central-asia/eastern-europe/ukraine, Military Summary: https://www.youtube.com/@militarysummary, Weeb Union: https://www.youtube.com/@WeebUnionWU
[31] HERRERA, Y., op. cit., p. 5.
[32] Véase: Centro Regional de Información de la ONU: https://unric.org/es/acerca-de-unric/
Yo Soy ONU, Ucrania, un año después, 2023, https://open.spotify.com/episode/5jA16HWpD1u8zgWbSGQbEL?si=V230m-ZYR_uGiU7UqoZoJg&nd=1&dlsi=c4d42b9d6b364037
[33] Véase: SOLONENKO, I., “Ukrainian Civil Society from the Orange Revolution to Euromaidan: Striving for a New Social Contract”, en IFSH (ed.), OSCE Yearbook 2014, Baden-Baden, 2015, pp. 219-235, https://ifsh.de/file-CORE/documents/yearbook/english/14/Solonenko-en_S.pdf, GATSKOVA, K., GATSKOV, M., “Third Sector in Ukraine: Civil Engagement Before and After the “Euromaidan””, Voluntas: International Journal of Voluntary and Nonprofit Organizations, vol. 27, 2016, pp. 673-694, https://doi.org/10.1007/s11266-015-9626-7
[34] FLIKKE, G., “Resurgent authoritarianism: the case of Russia’s new NGO legislation”, Post-Soviet Affairs, vol. 32, núm. 2, 2015, pp. 103-131, https://doi.org/10.1080/1060586X.2015.1034981
[35] MEYER-OLIMPIEVA, I., “Do Russians Want War?”: Exploring the Landscape of Anti-War Resistance in Russia”, The Russia Program at GW Online Papers, núm. 6, agosto 2023, https://therussiaprogram.org/onlinepaper_6
[36] WEZEMAN, P. D., DJOKIC, K. GEORGE, M., HUSSAIN, Z., WEZEMAN, S. T., “Trends in International Arms Transfers, 2023”, SIPRI, marzo 2024, https://www.sipri.org/media/press-release/2022/arms-sales-sipri-top-100-arms-companies-grow-despite-supply-chain-challenges
[37] SIPRI, “Arms sales of SIPRI Top 100 arms companies grow despite supply chain challenges”, 5 diciembre 2022, https://www.sipri.org/media/press-release/2022/arms-sales-sipri-top-100-arms-companies-grow-despite-supply-chain-challenges
[38] THE NEW YORK TIMES, “How to verify our reporting on the Ukraine war”, 20 abril 2022, https://www.nytimes.com/2022/03/11/world/europe/ukraine-war-journalism.html
[39] https://www.europarl.europa.eu/factsheets/es/home
[40] https://pogil.org/about-pogil/effectiveness-of-pogil
Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

