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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. El caldero

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-el-caldero/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. El caldero 2021-04-09 10:26:46 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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El ataque británico a la posición del “caldero” se organizó para la noche del cuatro al cinco de junio. Como hemos comentado, tras la derrota de la CL Brigada, la situación de las Divisiones Acorazadas de Rommel había mejorado mucho: el 2 de junio, los alemanes solo disponían de ciento treinta carros, de los trescientos treinta y tres con los que habían iniciado la operación, pero la apertura de la línea de abastecimiento había permitido recuperar muchos de los carros averiados o, simplemente, inmovilizados por falta de combustible. Así, el “caldero” era una posición difícil de tomar, guarnecida como estaba por tres Divisiones Acorazadas, aunque muy desgastadas (21ª Panzer al Norte sobre la escarpadura de Sidra, Ariete en el centro sobre las alturas de Aslagh y 15ª Panzer centrada tras ambas, preparada para reaccionar tanto hacia el Sur como hacia el Norte, en apoyo de las otras Divisiones).

El plan original sugerido por Auchinleck a Ritchie no era el ataque frontal a la posición del “caldero”. Auchinleck proponía un avance del XIII Cuerpo de Ejército por el Norte, rompiendo la línea del “Grupo Cruewell” y envolviendo a las Divisiones Acorazadas desde el Oeste. Esta operación implicaba que las dos “Brigadas de Carros” del XIII Cuerpo de Ejército (la I y XXXII) se emplearían para romper el frente italiano, y que el XXX Cuerpo tendría que destacar alguna de sus Brigadas Acorazadas para ejecutar el envolvimiento. Esta maniobra tenía importante riesgos: si los carros del XXX Cuerpo de Ejército abandonaban el cerco del “caldero”, se ofrecía a Rommel la posibilidad de romper la línea defensiva británica al Norte del “caldero” y cortar las líneas de abastecimiento del XIII Cuerpo de Ejército. Sin embargo, si el XXX Cuerpo de Ejército no enviaba carros en apoyo del XIII Cuerpo, Rommel, al abrigo de la defensa que proporcionaban sus FlaK en el “caldero”, podría concentrar sus carros sobre la penetración del XIII Cuerpo de Ejército, destruyendo a las dos “Brigadas de Carros” y, probablemente, a todo el XIII Cuerpo. Consecuentemente, la única opción ofensiva posible era el ataque directo a las posiciones italoalemanas en el “caldero”: la “operación Aberdeen”.

El plan era (relativamente) sencillo: en una primera fase, durante la noche, la Infantería británica abriría un hueco en los campos de minas y los obstáculos de los italoalemanes, en el punto donde las alturas de Sidra y las de Aslagh dejaban una zona accesible para los vehículos, que, además, coincidía con el límite entre las zonas de acción de la 21ª División Panzer y la Ariete. En la segunda fase, con las primeras luces del alba, los carros británicos del XXX Cuerpo (en realidad, solo la IV Brigada Acorazada) romperían la línea enemiga y entrarían en la depresión del terreno (el “caldero” propiamente dicho) donde desplegaban los elementos logísticos, la Artillería y los Puestos de Mando italoalemanes. La 21ª División Panzer quedaría fijada por un ataque de apoyo de la XXXII Brigada de Carros (perteneciente al XIII Cuerpo de Ejército) desde el Norte. Si el ataque tenía éxito, la XXXII Brigada continuaría su avance hacia el Suroeste, cortando las líneas de abastecimiento del Eje hacia el “caldero”. Para facilitar el ataque de los carros, la Artillería de Campaña ejecutaría una potente preparación de fuegos, dirigida a neutralizar a los FlaK y PaK alemanes que constituían el esqueleto de la defensa.

Primera fase del plan de ataque británico en la Operación Aberdeen

Para el ataque se emplearían, como unidades de Infantería, a la X Brigada India, perteneciente a la 5ª División India, una unidad que no había sufrido bajas en los combates de los días previos, apoyada por una fuerte concentración artillera, y a la IX Brigada India, que, una vez roto el frente por la X, penetraría en la posición defensiva del Panzerarmee. La X Brigada atacaría en el límite del sector, pero en la parte defendida por los italianos de la Ariete. Por su parte, el desgaste de la IV Brigada Acorazada hizo que fuese sustituida para “Aberdeen” por la XXII (perteneciente no a la 7ª División Acorazada, sino a la 1ª; pese a ello, la 7ª División Acorazada seguía siendo la encargada de esta fase de la operación). El ataque de apoyo de la XXXII Brigada se produciría durante esta fase, con idea de evitar que la 21ª División Panzer pudiese apoyar a la Ariete. Una vez rota la línea defensiva italiana, la XXII Brigada Acorazada, seguida por la IX Brigada India (también de la 5ª División) entrarían en la posición. La Brigada Acorazada restante de la 1ª División Acorazada (la II) estaría preparada para explotar el éxito, avanzando hacia el Oeste una vez que las unidades italoalemanas del “caldero” hubiesen sido neutralizadas.

La organización del mando y control planeada para la operación era muy compleja: para la primera fase – la ruptura del frente italiano – la operación la controlaría el Puesto de Mando de la 5ª División India, que tendría bajo sus órdenes a sus dos Brigadas (IX y X), a la Artillería de apoyo y a la 7ª División Acorazada (reducida a la XXII Brigada Acorazada); obtenida la ruptura, la 7ª División Acorazada asumiría el mando de la operación, controlando a su XXII Brigada Acorazada, a la Artillería y a la IX Brigada India (las fuerzas que penetrarían en la posición enemiga), mientras que la 5ª División (bajo las órdenes de la 7ª) se quedaría como reserva, reducida a su X Brigada. Eventualmente, si el combate obligaba a asaltar nuevas posiciones fijas en el interior del “caldero”, la 5ª División India retomaría el control. La coordinación con el ataque de la XXXII Brigada de Carros se haría entre los Puestos de Mando de los dos Cuerpos de Ejército, sin que ninguno de ellos (sorprendentemente) estuviera dirigiendo la operación. Esta estructura de mando y control hacía muy difícil la coordinación del ataque de la Infantería de la X Brigada y el de apoyo de la XXXII Brigada Acorazada, e implicaba al menos un relevo en el mando de la operación entre la 5ª División India y la 7ª Acorazada en mitad del combate y durante el arco nocturno. Este relevo implicaba el cambio de mallas de transmisiones y de dependencias de muchas unidades, operación compleja, y aún más en mitad de una batalla y durante la noche. Para paliar estos problemas, los Puestos de Mando de ambas Divisiones desplegaron juntos en los alrededores de Bir el Harmat.

Segunda fase del plan británico en la Operación Aberdeen

Por su parte, Rommel, sorprendido de la inactividad de Ritchie, planeó una operación para rescatar algunos carros averiados situados al Sureste de Bir el Hamat, fuera de su perímetro defensivo. Esta operación la ejecutaría la 15ª División Panzer, el día 5 de junio, para lo que abrió algunos pasillos en los campos de minas defensivos el día 4. Estos pasillos permitirían a la 15ª División Panzer operar con cierta libertad dentro y fuera de la posición defensiva italoalemana en los combates sucesivos.

El ataque británico comenzó a las 02:50 horas, con una preparación artillera realizada por cinco Grupos de Artillería, con más de ciento cincuenta piezas. Esta preparación se había planeado empleando los mapas disponibles de la zona, que resultaron ser muy inexactos. Como consecuencia, el fuego resultó muy poco preciso y el impresionante bombardeo artillero se quedó muy corto, cayendo en mitad del desierto. Pese a ello, con la ayuda de sus Observadores Avanzados, la X Brigada India consiguió corregir el fuego de su Artillería de apoyo, y romper la línea defensiva de la Infantería italiana en el frente de la Ariete (las fortificaciones italianas eran muy precarias). Por su parte, los carristas de la XXII Brigada Acorazada deseaban atacar justo al amanecer, con el Sol a su espalda, para que la luz deslumbrase a los artilleros alemanes. La impaciencia para aprovechar ese momento y los esperables problemas de coordinación, hicieron que los carros de la XXII Brigada se mezclasen con la Infantería hindú, lo que ralentizó su avance. Por su parte, el Afrika Korps desplegó rápidamente una barrera de FlaK y PaK al Oeste de las alturas de Aslagh, empleando medios de la 15ª División Panzer y de su núcleo de tropas de Cuerpo de Ejército, por lo que, cuando cruzaron las alturas, los carros británicos fueron recibidos por un nutrido fuego.

Como se ha citado, los Observadores Avanzados de Artillería no podían seguir en su movimiento a las unidades acorazadas, por lo que los carristas no pudieron solicitar ni dirigir el fuego de su propia Artillería sobre las posiciones de los cañones alemanes. Como consecuencia, el avance británico se detuvo, y la XXII Brigada se tuvo que retirar al Este de Bir el Tamar, en el límite del alcance de los cañones alemanes, con fuertes pérdidas. Por su parte, en lugar de atacar a la línea de cañones alemanes, la IX Brigada de Infantería India intentó establecer posiciones defensivas en la parte Oeste de las alturas de Aslagh, en el interior del “caldero”, pero sus batallones sufrieron el contraataque de los carros alemanes del 8º Regimiento Panzer (15ª División Panzer) y de los italianos del 132º Regimiento Acorazado (División Ariete) – sin que la castigada XXII Brigada Acorazada interviniese -, sufriendo graves pérdidas. Los infantes hindúes habían perdido el control de la Artillería, al pasar la responsabilidad de la batalla a la 7ª División Acorazada, pero la falta de observadores en la XXII Brigada Acorazada mantuvo en silencio a la potente Artillería británica. En realidad, las dos Brigadas británicas no realizaron un combate coordinado, sino que plantearon dos batallas “independientes”, con los resultados esperables.

La detención del ataque británico

Por su parte el ataque de la XXXII Brigada de Carros se desarrolló incluso peor: el impreciso bombardeo artillero preliminar no afectó a las defensas contracarro alemanas, y los carristas de esa Brigada tampoco pudieron redirigir el fuego de su Artilleria (que, por otra parte, era bien escasa: solo una Batería de doce obuses 18-pounder se empleó en su apoyo); puesto que no había Infantería y zapadores que los precediesen en el ataque, los carros británicos se metieron en un campo de minas cuya existencia desconocían, quedando inmovilizados dentro del alcance de los cañones alemanes. De los setenta carros que iniciaron el ataque, cincuenta se perdieron bajo el fuego de los defensores. Así, a mediodía, el avance británico se había estancado completamente y las unidades atacantes habían sufrido cuantiosas bajas.

La derrota de la XXXII Brigada de Carros liberó a la 21ª División Panzer de la tarea de proteger el frente Norte del “caldero”. Esto dejaba disponibles a las dos divisiones Panzer para ejecutar contraataques. Así, a mediodía, la 21ª División Panzer abandonó la escarpadura de Sidra (dejando allí los cañones contracarro cubriendo su retaguardia) para atacar a la baqueteada XXII Brigada Acorazada al Este de Bir el Tamar, mientras que, simultáneamente, la 15ª División Panzer cruzaba los pasillos abiertos en sus campos de minas defensivos para atacar Bir el Hamat, girando desde allí hacia el Norte para atacar el flanco y la retaguardia de las unidades que ocupaban las alturas de Aslagh, destruyendo en su camino el Puesto de Mando de las dos divisiones británicas. Como resultado, la noche del cinco al seis de junio, los italoalemanes habían cercado en las alturas de Aslagh y en Bir el Tamar a la X Brigada India (la IX se había retirado durante la mañana, debido a las pérdidas sufridas), a la XXII Brigada Acorazada, a cuatro Grupos de Artillería y a toda la logística de ambas Divisiones. Con todo, el cerco alemán no era muy sólido, y un rápido contraataque de las unidades británicas disponibles (bien que muy castigadas) podría haber roto el cerco (los restos de las Brigadas Acorazadas II y IV se encontraban próximos y no habían participado en los recientes combates, y la XXII Brigada Acorazada todavía disponía de unas decenas de carros operativos). Sin embargo, la destrucción de los Puestos de Mando causó una notable confusión en la cadena de mando británica. De hecho, las unidades de carros británicas no reaccionaron durante el día seis, recibiendo órdenes contradictorias. Al final del día seis, la resistencia británica dentro del cerco colapsó, haciendo los italoalemanes más de 3.000 prisioneros, junto con gran cantidad de material. La 5ª División India había sido prácticamente destruida (la X Brigada, completamente, mientras que la IX estaba duramente castigada; la Artillería de la División se había perdido completamente, junto con la logística y las transmisiones), la XXII Brigada Acorazada había resultado destruida, como el Puesto de Mando y la logística de la 7ª División Acorazada, mientras que la XXXII Brigada de Carros había sufrido fuertes pérdidas.

El contraataque alemán del 5-6 de junio

Pese a las grandes pérdidas sufridas, la situación no era ni mucho menos desesperada para los británicos. La línea defensiva al Norte del “caldero” seguía prácticamente intacta, cubierta por cinco posiciones con una Brigada de Infantería reforzada en cada una, cerrando el Norte de la posición italoalemana del “caldero”. La “box” de Knightsbridge, guarnecida por la intacta CCI Brigada de Infantería, cerraba el “caldero” hacia el Este. En mayor profundidad, la XXIX Brigada India había reforzado su posición defensiva en El Aden, y en Tobruk todavía se encontraba la 2ª División de Infantería Sudafricana. El balance de carros tampoco era favorable a los italoalemanes. La I Brigada de Carros apenas había combatido y conservaba gran parte de sus medios, aunque estuvieran disgregados entre las Brigadas de Infantería, la XXXII Brigada de Carros disponía todavía de unos cuarenta carros, mientras que la II, IV y XXII Brigadas podían reunir entre todas unos doscientos treinta carros. Frente a esos más de cuatrocientos carros, las Divisiones Panzer alemanas solo disponían para esa fecha de ciento sesenta carros de tipos diversos (principalmente, Panzer-III y Panzer-IV), mientras que los italianos solo podían disponer de unos setenta M-13/40. Además de ello, gracias a la ayuda norteamericana y a su mayor cercanía a sus bases logísticas, los británicos confiaban en que sus medios irían aumentando progresivamente, por lo que el tiempo jugaba a su favor.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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