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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. El corte de hoz (13): El ‘milagro’ de Dunquerque

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-el-corte-de-hoz-13-el-milagro-de-dunquerque/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. El corte de hoz (13): El ‘milagro’ de Dunquerque 2020-03-06 06:47:00 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Doctrina militar Segunda Guerra Mundial
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El llamado ‘milagro’ de Dunquerque se refiere a la exitosa evacuación de las tropas aliadas (fundamentalmente, británicas), de la bolsa de Flandes por vía marítima, a través del único puerto restante en manos aliadas. Dunquerque. El 24 de mayo, las vanguardias alemanas se encontraban a 15 km de la ciudad, habiendo superado el canal del Aa, último obstáculo natural antes de llegar a la ciudad. Los aliados carecían de una capacidad de defensa real. Sin embargo, por tercera vez, una orden de detener a las Divisiones Acorazadas había sido emitida. La principal controversia histórica sobre Dunquerque ha estado siempre en determinar el origen de esta orden de detención, casi siempre atribuida a Hitler. En realidad, las últimas investigaciones parecen atribuir esa orden a la comentada controversia entre los generales ‘de carros’ y los de la ‘vieja escuela’ sobre la seguridad de los flancos. En esa disputa, los generales veteranos salidos de la escuela de la PGM se habrían impuesto a los más jóvenes (y por ello, en puestos subordinados) generales partidarios de un empleo audaz de los carros. Para los generales alemanes más veteranos resultaba inimaginable que los respetados Ejércitos aliados careciesen de la capacidad de efectuar un contraataque eficaz sobre los débiles flancos de sus vanguardias acorazadas. Por ello, incluso llegando a Dunquerque, el miedo a los flancos descubiertos volvió a imponerse. Hitler no hizo sino confirmar esta orden de detención, a instancias del general Von Rundstedt, jefe del Grupo de Ejércitos A.

En cualquier caso, la detención de los dos Panzergruppe permitió a los británicos replegar sus unidades sin obstáculos hasta Dunquerque, cuando el 24 de mayo el grueso de la B.E.F. se encontraba todavía en la zona de Lille, en un área situada entre 50 y 100 km de Dunquerque.

Por su parte, la Luftwaffe se encontraba en una situación inédita hasta ese momento en la campaña del Oeste: si hasta ahora el esfuerzo aéreo aliado se encontraba disperso (lo que le permitió operar siempre con superioridad aérea local), sobre Dunquerque se concentró toda la caza disponible de la R.A.F., incluyendo las unidades reservadas para la defensa de las Islas Británicas. Así, por primera vez los cazas Bf-109 alemanes se encontraron con el Supermarine Spitfire, un aparato por lo menos equivalente. Además, las bases británicas se encontraban muy próximas a la ciudad, mientras que los cazas alemanes operaban al límite de su alcance. Eso hacía que los cazas británicos pudiesen efectuar cuatro o cinco salidas diarias, mientras que los alemanes podían efectuar dos como mucho, y podían permanecer muy poco tiempo sobre el cielo de Dunquerque. A lo largo de la operación ‘Dynamo’, los cazas británicos efectuaron casi 2.800 salidas. Así, la Luftwaffe no alcanzó nunca la superioridad aérea local, y sufrió fuertes pérdidas. Además de ello, el mal tiempo – poco habitual en esa época del año – impidió durante largos periodos las operaciones aéreas, favoreciendo las tareas de evacuación (de los nueve días de duración de la operación ‘Dynamo’, la Luftwaffe solo pudo operar – parcialmente – los siete primeros y solo tuvo dos días completos de buen tiempo).

El 26 de mayo comenzaron las evacuaciones desde Dunquerque, con una improvisada flota de 800 buques de todo tipo, reunida apresuradamente en el intervalo de detención de los alemanes.

Solo el 27 de mayo se levantó la orden de detención: los aliados habían ganado tres días preciosos, que permitieron el éxito de la operación de evacuación. Para entonces, los aliados habían constituido un sólido anillo defensivo alrededor de Dunquerque. Los alemanes solo pudieron tomar el puerto de Dunquerque el 4 de junio. Para entonces, 340.000 soldados aliados habían sido evacuados a territorio británico desde ese puerto (un tercio de ellos, franceses). Unos 80.000 soldados franceses fueron apresados en el sector de Dunquerque, de un total de más de 1.200.000 en el conjunto de la bolsa de Flandes.

La B.E.F. dejó atrás todo su equipo pesado: 63.000 vehículos, 475 carros y vehículos blindados, 2.400 piezas de Artillería… El Ejército británico había salvado a su personal, pero había perdido sus armas. No obstante, las armas se podían reemplazar, pero el personal formado que constituía la B.E.F. no. Este personal era el que podía adiestrar a los nuevos reemplazos y dirigir los futuros Ejércitos que se constituyeran: la práctica totalidad de los oficiales británicos que mandaron grandes unidades durante la SGM (Alexander, Montgomery, Brooke…) estuvieron cercados en Dunquerque. En ese sentido, el fracaso alemán frente a Dunquerque tuvo consecuencias de mucha más envergadura de lo aparente.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel destinado en la División de Plantes del Estado Mayor del Ejército de Tierra español

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