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M108/9 14.5.1940 1. Panzer Reg. geht auf Pontonbrücke in Floing über die Maas, bei Sedan [Heeresfilmstelle Spandau-Ruhleben]

Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: el corte de hoz (4). El cruce del Mosa en Sedán (13-15 de mayo)

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-el-corte-de-hoz-4-el-cruce-del-mosa-en-sedan-13-15-de-mayo/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: el corte de hoz (4). El cruce del Mosa en Sedán (13-15 de mayo) 2019-12-23 10:56:56 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Doctrina militar Segunda Guerra Mundial
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El cruce del Mosa y la toma al asalto de Sedán es otro episodio que revela la evolución doctrinal alemana. En efecto, la 1ª División Panzer había alcanzado la ciudad en 57 horas, pero el río era todavía “el mejor obstáculo anticarro de Europa”. Por otra parte, los cálculos de los Estados Mayores franceses (coincidentes con los de la mayoría de los generales alemanes) estimaban en siete días el tiempo necesario para desplegar la artillería y acumular la munición necesaria para ejecutar un ataque metódico sobre las defensas de la ciudad. A su llegada a la orilla norte del Mosa, la eficaz artillería francesa recibió a los alemanes con un verdadero diluvio de fuego, que parecía dar la razón a los que consideraban que los medios del Panzergruppe eran insuficientes para tomar la ciudad.

La forma de operar de la Wehrmacht durante la ruptura del frente francés en Sedán supone una novedad táctica: ante la insuficiencia de Artillería de Campaña, los alemanes emplean como medio fundamental de apoyo aéreo a la Luftwaffe. Como se ha explicado, la estructura de coordinación entre las fuerzas terrestres y aéreas alemanas descansaba en los escasos Kolufts y Flivos desplegados en los Cuarteles Generales de los Ejércitos y (algunos) Cuerpos de Ejércitos. La escasez de estos medios (especialmente de Flivos, encargados de la coordinación en detalle de las acciones aéreas de bombardeo en beneficio de las fuerzas terrestres), hacía que la capacidad de realizar esa coordinación en detalle estuviese limitada a muy pocas acciones aéreas. Obviamente, el Flivo se situaba en aquella zona donde se esperaba ejercer el esfuerzo principal. El segundo problema de difícil solución era la identificación desde el aire de las tropas propias, con el fin de evitar incidentes de “fuego amigo”.

El cruce del Mosa en Sedán reunía las condiciones necesarias para efectuar el tipo de apoyos que eran posibles en la época: un obstáculo claramente identificable – el río Mosa – separaba las tropas francesas de las alemanas, solucionando en gran medida el problema de identificación, y todos los objetivos previstos estaban en una zona reducida, lo que permitía al único Flivo disponible la coordinación del planeamiento de las diferentes acciones aéreas. Por otro lado, la insuficiencia de la Artillería de Campaña disponible (diez Artillerieabteilungen  – Grupos de Artillería -, con un total de ciento cuarenta piezas, con apenas doce disparos para cada una) tampoco dejaba otras opciones al general Guderian…

EL XIX Cuerpo de Ejército de Guderian planeó el cruce del Mosa como un ataque simultáneo de sus tres Divisiones. En el centro, la 1ª División Panzer llevaría el esfuerzo principal, cruzando el Mosa frente a la ciudad de Sedán, con la 10ª División Panzer a su izquierda y la 2ª División Panzer a su derecha. El cruce del Mosa lo efectuaría la Infantería y los Zapadores en botes neumáticos. Los carros tendrían que esperar para cruzar a que se pudieran tender puentes militares, lo que implicaba un retraso de varias horas.

La 1ª División Panzer recibiría casi en exclusiva el apoyo aéreo disponible y el de ocho de las diez unidades de Artillería de Campaña disponibles, junto con los cañones antiaéreos 88/56, empleados como armas antibúnker. Además de ello, la 1ª División fue reforzada con el Regimiento de Infantería Grossdeutchland y una Compañía de Zapadores de Asalto (Sturmpioniere), especializados en el asalto a fortificaciones. El terreno edificado y arbolado permitía a la 1ª División llegar a cubierto hasta la orilla del Mosa.

Cañón FlaK (Flieger abwehr Kanone – cañón antiaéreo) mod. 36, de 88 mm. La elevada velocidad de sus proyectiles les daba un gran poder de penetración, por lo que se empleó regularmente como arma anticarro y antibúnker, con excelentes resultados

Por su parte, las otras dos Divisiones fueron menos afortunadas: su apoyo de fuegos se reducía a 24 obuses ligeros (105 mm) cada una, y no pocían contar con apoyo aéreo. Además, para alcanzar la orilla del Mosa debían cruzar amplias franjas de terreno descubierto y batido por la muy superior Artillería francesa y por las ametralladoras situadas en la orilla sur, más elevada que la norte, lo que daba a los defensores franceses amplios campos de tiro,

La 1ª División Panzer había ensayado repetidamente en el Mosela el cruce del Mosa en Sedán, reproduciendo las fortificaciones francesas identificadas, hasta el punto que cada uno de los intervinientes del lado alemán conocía a la perfección su tarea. Esto permitió que el general Guderian junto con el general de Luftwaffe Loerzer (II Fliegerkorps) planeasen hasta el último detalle la ejecución del apoyo aéreo, de forma que los bombarderos de la Luftwaffe atacasen en oleadas sucesivas objetivos perfectamente coordinados con el avance de las fuerzas terrestres, con el Flivo como encargado de coordinar los ajustes en tiempo y en objetivo sobre lo planeado.

La guarnición francesa en Sedán se basaba en la 55ª División de Infantería (encuadrada en el X Cuerpo de Ejército), compuesta de tropas de segunda fila (reservistas mayores de 30 años, fundamentalmente), que llevaba seis meses dedicada a construir fortificaciones. Sin embargo, había prestado poca atención a la instrucción de combate y su organización en el momento del ataque alemán era bastante caótica, como resultado del mencionado sistema de relevos del Ejército francés (había sectores defensivos de Batallón en los que desplegaban tres Compañías de tres Regimientos diferentes), a lo que se añadía el hecho de encontrarse en plena reorganización de su frente, acortándolo para dejar sitio en su flanco derecho a la 71ª División de Infantería (hasta ese momento, en reserva del X Cuerpo de Ejército), lo que añadía confusión a las cadenas de mando y cierta indefinición en cuanto a la responsabilidad de la defensa de cada sector. Además de ello, y como consecuencia de la entrada en la línea defensiva de la 71ª División, el X Cuerpo solo mantenía dos fuerzas de reserva menores cuando los alemanes iniciaron el cruce del Mosa. Los franceses disponían de una potente Artillería en la zona (hasta 174 piezas, entre la Artillería de la 55ª División y los refuerzos de fuegos de la Artillería del X Cuerpo de Ejército), eficaz en su fuego en situaciones estáticas, pese a la bisoñez de la tropa.

La Luftwaffe reunió sobre Sedán una cantidad de medios desconocida hasta la fecha en una acción puramente táctica y localizada en una zona del terreno tan reducida: 600 bombarderos medios y 250 Stukas, protegidos por 500 cazas Bf-109 y 120 cazas pesados Bf-110. Los bombarderos alemanes eran capaces de efectuar varias salidas diarias, por lo que los defensores franceses de Sedán sufrieron en uno solo día (13 de mayo de 1940) el ataque de varios miles de bombarderos.

Junkers Ju-87 “Stuka” en vuelo. Un avión específicamente diseñado para el apoyo a las fuerzas terrestres, que jugó un papel clave en la derrota de Francia en 1940

El bombardeo de la Luftwaffe se extendió a lo largo de toda la jornada, con oleadas incesantes de aviones que descargaban sus armas sobre las inexpertas tropas francesas. Solo en los 90’ previos al cruce del Mosa en el sector central (4 km de longitud), los alemanes realizaron más de 750 salidas de bombardeo. Como en ocasiones anteriores, el efecto de los bombardeos fue más psicológico que real: pese al esfuerzo aéreo y al diluvio de bombas, los defensores solo sufrieron 56 muertos (ningún búnker fue completamente destruido), pero la destrucción de los tendidos de cable telefónico anuló el sistema de mando y control de la 55ª División, y el pánico impidió a los defensores franceses reaccionar frente al avance de las tropas terrestres alemanas, que, al final de la jornada, ocupaban la histórica ciudad, mientras que las tropas francesas se batían en desbandada.

Po su parte, los intentos de cruce del Mosa de la 2ª y 10ª Divisiones Panzer solo fueron posibles cuando el dispositivo defensivo francés colapsó ante el ataque de la 1ª División (y ante los éxitos locales de unidades muy pequeñas en los frentes asignados). Mientras la Artillería francesa fue capaz de mantener el fuego, los intentos alemanes de cruzar el río fracasaron. Sin embargo, la toma de Sedán desencadenó el pánico en las tropas francesas, que huyeron en desbandada, permitiendo el cruce del Mosa de las otras dos Divisiones del XIX Cuerpo de Ejército. El fracaso de estas dos Divisiones en cruzar el Mosa frente a la defensa francesa era precisamente el escenario que predecían los jefes de los Ejércitos y del Grupo de Ejércitos A, pero extendido a la totalidad del XIX Cuerpo de Ejército. Solo el apoyo de la Luftwaffe y la concentración de medios en el sector de la 1ª División Panzer evitaron que tuviesen razón.

Infantería alemana cruzando el Mosa sobre balsas neumáticas. Los asaltos a las defensas francesas en el Mosa se hicieron sobre estas vulnerables embarcaciones

La toma de Sedán incluía el establecimiento de una cabeza de puente, que sirviese de base para la explotación del éxito por parte de las unidades acorazadas alemanas. Von Kleist era partidario de establecer una cabeza de puente de unos 8 km de profundidad (con un frente de 12 km en total). Esta opción parecía la más lógica, teniendo en cuenta que solo parte de las tres Brigadas de Infantería de las Divisiones Panzer del XIX Cuerpo de Ejército habían cruzado a la orilla izquierda del Mosa (junto con unas pocas unidades menores de Zapadores y el Regimiento de Infantería Grossdeutschland), y, además, sin armamento pesado. Hasta que no se pudieran tender puentes que permitiesen el paso de medios pesados, la Infantería alemana debía resistir el previsible contraataque francés sin capacidad contracarro y con solo algunas ametralladoras ligeras. Consecuentemente, la opción “ortodoxa” era desplegar una línea defensiva corta (6-8 km por Brigada de Infantería, lo que era bastante, pero no demasiado) y dentro del alcance de la Artillería alemana situada todavía en la orilla derecha del Mosa, para asegurar el imprescindible apoyo de fuegos. Sin embargo, Guderian era partidario de establecer una cabeza de puente mucho mayor, de veinte kilómetros de profundidad, que incluyese las colinas de Bulson, frente al macizo montañoso de Stonne, punto de paso obligado para continuar el avance subsiguiente y que, bien defendidas, supondrían un importante obstáculo para los panzer alemanes. Además de ello, y vista la eficacia de la Artillería francesa, una cabeza de puente reducida como la propuesta por Von Kleist dejaría los puentes sobre el Mosa al alcance de los fuegos de los franceses. La destrucción de esos frágiles puentes pondría en serio riesgo toda la operación. Sin embargo, esto implicaba reducir aún más la capacidad de los infantes alemanes de resistir el previsible contraataque francés.

Puente flotante sobre el Mosa en Bouvignes

En efecto, pese a la súbita descomposición del frente francés, era de esperar un contraataque inmediato de los franceses sobre las fuerzas alemanas que habían cruzado el Mosa, y cuya situación era difícil: agotadas por horas de combate, y sin armamento pesado. En los contraataques defensivos, el momento de su ejecución es crítico: deben hacerse cuando los atacantes están reconstruyendo su organización, y antes de que tengan tiempo de descansar, de municionar y de organizar la defensa. De hecho, los alemanes estaban sorprendidos de que los franceses no hubieran reaccionado todavía. Esta ausencia de un contraataque y la desbandada de la 55ª División alentaron a las fuerzas alemanas a ampliar todo lo posible su cabeza de puente, por lo que Guderian se decidió a continuar el avance de su agotada Infantería durante la noche, lo que facilitaría enormemente el avance en días sucesivos. Y, en efecto, dejó los cruciales puentes sobre el Mosa fuera del alcance de la Artillería francesa.

Pese a la entrada en la línea defensiva de su principal elemento de reserva, la 71ª División de Infantería, el X Cuerpo de Ejército francés contaba con dos fuerzas de reserva adicionales, compuestas cada una por un Regimiento de Infantería (a tres Batallones), apoyado por un Batallón de Carros de Combate R-35 FCM. Teniendo en cuenta que la Infantería alemana al sur del Mosa no disponía de armamento pesado ni de armas contracarro, estas fuerzas podrían haber sido – en teoría – suficientes para poner en serios aprietos a los alemanes. Sin embargo, la creencia francesa en la solidez de su frente defensivo hacía que estas reservas estuvieran dimensionadas para contrarrestar cada una de ellas una penetración menor en el frente defensivo. Sin embargo, el problema del X Cuerpo de Ejército francés era sustancialmente distinto: en lugar de una o dos penetraciones menores tenía un hueco en su línea equivalente al frente de una de sus tres Divisiones. Esto requería un contraataque generalizado y coordinado de las dos fuerzas de reservas disponibles. Y, sin embargo, no existía ningún Cuartel General capaz de coordinar la acción de estas dos fuerzas de reserva, pues se habían pensado para ejecutar acciones independientes. La doctrina francesa requería además un planeamiento detallado de cualquier operación, y los contraataques no eran una excepción. Los contraataques pre-planeados (y que se habían ensayado recientemente) contemplaban un importante apoyo artillero y una información precisa sobre la entidad y posición de las fuerzas enemigas, procedente de las unidades francesas que guarnecían la primera línea. No era el caso de la situación real: la 55ª División había desaparecido con unidad de combate, por lo que se ignoraba la entidad de las fuerzas alemanas atacantes y se sabía aún menos de su localización; la Artillería divisionaria estaba desbandada, junto con la mayoría de la Artillería del X Cuerpo desplegada en la zona.

Como consecuencia, el mando del X Cuerpo adoptó una solución “atípica”, ajena a la doctrina francesa en vigor: se ordenó al Cuartel General de la 55ª División que asumiese el mando de las dos fuerzas de reserva y se ocupase de planear el contraataque. Sin embargo, el Cuartel General de la 55ª División estaba sobrepasado por el colapso de sus propias fuerzas, y, además no tenía enlace con las fuerzas de reserva (ni siquiera conocía su localización exacta), lo que precisaba establecer nuevos tendidos telefónicos y acordar procedimientos de coordinación. Además, la decisión de que la unidad que cubría la línea – la 55ª División – tomase el mando de las fuerzas de contraataque iba en contra de la doctrina oficial francesa, lo que suscitaba problemas de coordinación, e incluso de responsabilidad legal… En cualquier caso, todos estos problemas retrasaron la ejecución del contraataque. Y, en realidad, la 55ª División no planeó nada, sino que simplemente ordenó ejecutar simultáneamente los dos contraataques preplaneados, obviando el hecho de que carecían de apoyo artillero y de información sobre el enemigo, una situación para la que las tropas francesas no estaban preparadas.

Además de todo ello, las carreteras por las que esas reservas debían llegar al frente estaban colapsadas por tropas en desbandada de la 55ª División, y el miedo a los ataques aéreos – recuérdese la destaca actuación de la Luftwaffe ese día – hizo que los Batallones de Carros franceses solo comenzasen su movimiento a la caída de la noche. Como consecuencia, las tropas francesas iniciaron su ataque al amanecer del 14 de mayo. Siguiendo su doctrina, los carros se distribuyeron entre los Batallones de Infantería, y avanzaron al paso de los soldados a pie. La falta de apoyo artillero y de información sobre el enemigo hizo que el avance francés fuese extraordinariamente prudente y lento (la reserva situada al Oeste tardó más de una hora en avanzar dos kilómetros, y la situada al Este no llegó a moverse). En un marcado contraste, los alemanes fueron capaces de cruzar el Mosa esa mañana y alcanzar el límite de su cabeza de puente (más de trece kilómetros) en unos pocos minutos. Así cuando las fuerzas francesas tomaron contacto con los alemanes, se encontraron con las primeras fuerzas acorazadas alemanas. El refuerzo del frente alemán y la timidez del ataque francés llevaron al fracaso de la operación de contraataque. Al final del día, más de 800 carros alemanes habían cruzado ya el Mosa.

La torpe ejecución del contraataque francés fue consecuencia mucho más de las limitaciones de la doctrina de la “bataille conduite” (y de su inadaptación a los combates móviles y fluidos) que de la falta de calidad de las tropas o de los materiales (aunque esta doctrina había generado una aversión a la toma de responsabilidades y de iniciativa entre los mandos franceses – como ejemplo, el general Grandsard, jefe del X Cuerpo delegó en el de la 55ª División, general Lafontaine, la ejecución de los contraataques, que eran, de largo, el “esfuerzo principal” del Cuerpo en ese momento, y el jefe de la 55ª División no aceptó la misión hasta recibir una orden escrita y firmada; todo ello en un tipo de operación en el que el tiempo era vital). Especialmente, los procedimientos de toma de decisiones de los franceses eran extraordinariamente lentos, en contraste con los de los alemanes, basados en la citada auftragtaktik. El rápido ciclo de decisión de los alemanes, en contraste con el de los franceses, fue quizá el elemento clave de la victoria alemana en la campaña de 1940.

Esta lentitud del sistema de mando y control francés animó a Guderian a explotar el éxito, avanzando con sus 1ª y 2ª Divisiones Panzer y dejando la tarea de proteger la cabeza de puente – y los vitales puentes sobre el Mosa – a la 10 ª División Panzer, hasta la llegada de las Divisiones de Infantería Motorizada del XIV Cuerpo Motorizado de Von Wietersheim que avanzaban detrás.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel destinado en la División de Plantes del Estado Mayor del Ejército de Tierra español

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