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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. El corte de hoz (5). El cruce del Mosa en Sedán

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-el-corte-de-hoz-5-el-cruce-del-mosa-en-sedan/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. El corte de hoz (5). El cruce del Mosa en Sedán 2020-01-13 09:00:00 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Doctrina militar Segunda Guerra Mundial
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Sin embargo, mientras que en las últimas horas del 13 de mayo y en las primeras del 14 el mando aliado todavía no era consciente de la magnitud de la amenaza alemana, en la mañana del 14 de mayo, con el frente aliado roto en Sedán, el contraataque local fracasado y la evidencia de que una importante fuerza motorizada alemana estaba en condiciones de rebasar el extremo Norte de la línea Maginot ‘extendida’, ya era evidente para los aliados que una peligrosa amenaza se cernía sobre el vulnerable flanco sur de los Ejércitos aliados desplegados en Bélgica. Por si cupiera alguna duda, el cruce del Mosa al Norte de Dinant del XV Cuerpo de Ejército del general Hoth revelaba que el esfuerzo principal de la ofensiva alemana se encontraba en las Ardenas, y no en territorio belga.

La primera reacción aliada corrió a cargo de las Fuerzas Aéreas, intentando destruir los puentes (inicialmente, uno solo) que los ingenieros alemanes habían tendido sobre el Mosa, y que eran cruciales para la continuación de la ofensiva alemana. En palabras del General Billotte, jefe del 1er Grupo de Ejércitos francés – dirigidas al jefe de la Fuerza Aérea francesa -, ‘por esos puentes pasa la victoria o la derrota’. Sin embargo, los alemanes eran tan conscientes como los aliados de la importancia crucial de estos puentes, por lo que Guderian desplegó para protegerlos toda su Artillería Antiaérea: más de 300 piezas, una cobertura antiaérea nunca vista hasta ese momento. De la misma forma, la Luftwaffe proporcionó más de 800 salidas de cazas para protegerlos.

En esta operación se pusieron de manifiesto las consecuencias doctrinales del enfoque de la guerra aérea de l’Armée de l’Air: debido a la dispersión de sus aparatos por toda Francia, solo 242 de sus 932 bombarderos estaban cerca de la línea del frente; puesto que su esfuerzo lo concentraban en Bélgica, los franceses solo disponían de 43 bombarderos con alcance suficiente para operar sobre Sedán. En el caso de los británicos, las características técnicas de sus bombarderos pesados (concebidos para bombardear ciudades a alta cota) eran muy inadecuadas para bombardeos de precisión a baja altura, el tipo de misión necesaria para destruir blancos muy pequeños como eran esos puentes. En consecuencia, solo disponían de 109 bombarderos ligeros (73 Fairey Battle y 36 Bristol Blenheim) para el tipo de ataque a realizar sobre los puentes de Sedán. Como escolta de caza, podían proporcionar en conjunto unas 250 salidas.

Pese al valor de los pilotos y a su tenacidad (hasta 27 incursiones se realizaron el 14 de mayo), el resultado era previsible: solo en uno de los ataques, de los 71 bombarderos Battle y Blenheim que participaron, 40 fueron derribados.  Las fuertes pérdidas sufridas por la AvIación aliada y la falta de precisión de los bmbardeos forzaron a abandonar los intentos de destruir los puentes desde el aire.

El Fairey Battle era casi el único bombardero ligero británico en 1940. Resultó lento y poco protegido, por lo que sufrió fuertes pérdidas

En cualquier caso, las posibilidades de reacción de los aliados eran limitadas, pero no inexistentes: si bien su reserva operacional – el potente 7º Ejército – había desaparecido como tal reserva, a consecuencia de la adopción de la variante ‘Breda’ del plan ‘Dyle’, que había llevado a esta Gran Unidad hasta la frontera con los Países Bajos -, el 2º y el 9º Ejército, desplegados sobre el Mosa eran mucho más poderosos que el modesto XIX Cuerpo de Ejército de Guderian. A esto se añadía la presencia del 6º Ejército francés, recientemente creado y al que se ordenó avanzar hacia Sedán desde su posición en Champaña, al Sudoeste.

La reacción más importante provino del 2º Ejército. Para ello, los franceses organizaron dos formaciones de entidad Cuerpo de Ejército, una de ellas (Groupe Flavigny) sobre la base del XXI Cuerpo de Ejército, compuesta de la 3ª DCR, la 3ª División de Infantería Motorizada y los elementos restantes de la 5ª División Ligera de Caballería, y otra (Groupe Rocaud), con la 2ª División Ligera de Caballería, la 1ª División de Infantería Colonial y el 3er Batallón de Carros (del GBC del 2º Ejército). Además de ello, se organizó un tercer elemento de maniobra con los restos del X Cuerpo de Ejército detraídos de la línea defensiva (parte de la 71ª División de Infantería y lo que quedó de las fuerzas de contraataque – esencialmente, la situada al Este, que apenas intervino – con un Regimiento de Infantería, reforzado por el 4ª Batallón de Carros del GBC del 2º Ejército). En conjunto, los franceses disponían de más de 300 carros. Los de la 3ª DCR eran en su mayoría B-1 bis, frente a los que los cañones contracarro alemanes (PaK-35/36 de 37 mm) y los de los carros de la 10ª División Panzer (un centenar, de los que dos tercios eran Panzer I y II, junto con una treintena de Panzer IV, con cañón de 75 mm de baja velocidad) eran inservibles. La superioridad era incluso mayor en Infantería, Artillería… El mando de la operación se confió al general Flavigny (XXI Cuerpo de Ejército), con la misión de tomar Sedán y cortar el paso del Mosa. Esencialmente, se trataba de la misma misión del fracasado contraataque del X Cuerpo de Ejército y se iba ejecutar en la misma zona, la meseta de Bulson, pero sería ejecutado con fuerzas mucho mayores.

Cuando se iniciaba el movimiento del XXI Cuerpo, las carreteras estaban todavía llenas de tropas francesas que huían en pánico, hablando de ‘miles de carros’ alemanes. Ante estas informaciones, y aplicando la doctrina francesa de ‘colmater et contraattaquer’, el general Flavigny decidió comenzar su operación estableciendo un frente sólido (‘colmater’). Para ello, dispersó los carros de la 3ª DCR en ‘tapones’ (bouchons), grupos de cuatro o cinco carros con un B-1 y varios Hotchkiss, desplegados en todas y cada una de las rutas de aproximación hacia el sur desde Bulson. Este despliegue ocupó la mayor parte del 14 de mayo. Sin embargo, esta medida hizo montar en cólera al alto mando francés, que exigía un contraataque inmediato. En consecuencia, Flavigny ordenó a la 3ª DCR que iniciase este ataque inmediatamente. Sin embargo, el despliegue defensivo del día anterior había consumido los magros depósitos de los carros franceses, por lo que era necesario proceder a su repostaje, lo que implicaba un largo retraso. Flavigny, irritado, relevó del mando al jefe de la 3ª DCR y puso a esta División bajo la autoridad de la 3ª División de Infantería Motorizada. Es decir, el general Flavigny colocó a la práctica totalidad de sus unidades que llevaban su esfuerzo principal bajo el mando de uno sus jefes subordinados (nuevamente, un Jefe de Cuerpo de Ejército prefiere delegar el mando de su operación antes que asumirlo). Como era de esperar, la 3ª División de Infantería distribuyó los carros de la 3ª DCR entre sus unidades subordinadas, en lugar de emplearlos agrupados. Los continuos retrasos en el planeamiento, en la difusión de las órdenes, en los repostajes… consumieron el día 15 de mayo, sin que el XXI Cuerpo de Ejército fuese capaz de iniciar su ataque: pese a las órdenes, el XXI Cuerpo de Ejército fue incapaz de organizar ni siquiera una modesta ofensiva, a paso de Infantería, hacia Bulson.

Por su parte, el 14 de mayo, a la izquierda del XXI Cuerpo de Ejército, por el valle del Bar, los restos de la reserva de la 55ª División de Infantería (un Regimiento de Infantería apoyado por el 4º Batallón de Carros) lanzaron un ataque secundario hacia el Norte, también a paso de infante. Como en los contraataques anteriores, el avance francés se caracterizó por su lentitud y por su prudencia. En este tímido contraataque, los franceses chocaron contra la 10ª División Panzer, que iniciaba un ataque hacia el sur, con el fin de ocupar el macizo montañoso de Stonne, posición clave para asegurar la cabeza de puente de Sedán por el sur. La superioridad en combate de movimiento de los alemanes se impuso a las fuerzas francesas, que tuvieron que retirarse con grandes pérdidas.

Así, el 15 de mayo, la 10ª División Panzer atacaba el pequeño pueblo de montaña de Stonne, en el sector del XXI Cuerpo de Ejército. Los combates en esta zona fueron excepcionalmente duros: el poblado cambió de manos diecisiete veces antes del armisticio francés. Solamente ese 15 de mayo, fue tomado por los alemanes y recuperado por los franceses en cuatro ocasiones. Nuevamente, el superior blindaje de los carros franceses puso en serios apuros a los carros alemanes. Como ejemplos, el 17 de mayo, el capitán Billotte con su carro B-1 bis llamado Eure rompió la línea defensiva, entró en Stonne y se enfrentó a una compañía de carros alemanes. Billotte destruyó trece carros alemanes Panzer-III y IV y dos cañones contracarro, recibiendo más de 140 impactos de cañón que no lograron penetrar su blindaje. Billotte tuvo que retirarse, indemne, cuando comenzó a escasearle el combustible. Al día siguiente, el teniente Doumecq, con su carro B-1 bis llamado Riquewihr avanzó nuevamente hacia Stonne, aplastando literalmente a una compañía de infantes alemanes, y alcanzó el poblado. Los defensores alemanes, desmoralizados al constatar que sus armas no tenían efecto sobre los pesados carros franceses, huyeron en pánico. Nuevamente, la falta de combustible obligó a retirarse a los carros franceses. En realidad, la carencia de capacidad ofensiva real del Ejército francés fue lo que permitió a los alemanes retener Stonne. El 17 de mayo el VI Cuerpo de Ejército relevaba en la defensa de la cabeza de puente a la 10ª División Panzer, que retomó el avance hacia el noroeste.

Carro francés Char de Bataille B-1 bis. Su pesado blindaje le hacía casi invulnerable a las armas alemanas, pero su limitada autonomía redujo enormemente su eficacia en combate

En este marco, entre los días 17 y 18 de mayo, un equipo de Zapadores de Asalto alemanes (Sturmpioniere) consiguió infiltrarse aprovechando la noche hasta la fortaleza de La Ferté, en el extremo Norte de la línea Maginot. Tras volar una de cúpulas con explosivos, lanzaron más cargas al interior, que provocaron la explosión en cadena de las municiones y una serie de violentos incendios, que acabaron por consumir el oxígeno y axfisiar a su guarnición, mucho más numerosa que los asaltantes. Este ataque y el realizado por paracaidistas sobre el fuerte belga de Eben Emael ponían de manifiesto la vulnerabilidad de las fortificaciones construidas en el periodo de entreguerras, lo que hizo que se perdiese la confianza en ellas. En consecuencia, a partir de ese momento, los franceses tendieron a abandonar esas fortifcaciones cuando se preveía un ataque enemigo. Esto ocasionó el abandono de parte de las obras de fortificación en la línea Maginot ‘extendida’. Además de ello, el ataque alemán a fortaleza de La Ferté reforzó la idea del mando del 2º Ejército francés de que la finalidad del ataque alemán se dirigía al envolvimiento de la línea Maginot.

Desde el punto de vista operacional, los franceses cometieron en error de centrarse en las acciones defensivas en el macizo de Stonne, en lugar de intentar cerrar la brecha sobre el Mosa… En realidad, ésa era la intención de la ‘defensiva al ataque’ de la 10ª División Panzer: proteger el flanco sur de la cabeza de puente de Sedán, manteniendo los puentes fuera del alcance de la potente Artillería de Campaña francesa. Este error del mando francés permitió al Panzergruppe Kleist avanzar rápidamente hacia el canal de la Mancha. Sin embargo, es necesario recordar que el mando aliado seguía pensando en una repetición del ‘Plan Schlieffen’, y, en 1914, en ejecución de ese plan, el 4º Ejército alemán había cruzado el Mosa en Sedán, avanzando a través de Stonne hacia Verdún, con idea de envolver por retaguardia la línea defensiva francesa. En consecuencia, ese movimiento – el avance alemán hacia el sur y no hacia el noroeste – era el que mejor encajaba con la idea del mando aliado acerca de la maniobra alemana. En consecuencia, el jefe del 2º Ejército francés, general Huntzinger, redesplegó el ala izquierda de su unidad (la que cubría el hueco entre Sedán y el límite Norte de la línea Maginot) girando su frente hacia el Norte (hacia Sedán), para defender el flanco izquierdo de la línea Maginot, dejando abierto el acceso del Panzergruppe Kleist hacia el canal de la Mancha.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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