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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. La batalla de Gazala. Abril a junio de 1942. El ataque de Rommel

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-la-batalla-de-gazala-abril-a-junio-de-1942-el-ataque-de-rommel/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. La batalla de Gazala. Abril a junio de 1942. El ataque de Rommel 2021-03-25 11:38:35 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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El 26 de mayo, a las 14:00 horas, el ‘Grupo Cruewell’ inició su ataque sobre las posiciones de la 1ª División de Infantería Sudafricana. Al mismo tiempo, los elementos móviles de Rommel (el DAK y el XX Cuerpo de Ejército) se dirigieron ostensiblemente hacia la zona donde se desarrollaban los combates, sabiéndose observados por los británicos, para transmitir la idea de que el ataque se realizaría en el sector de la via Balbia. Sin embargo, al anochecer, el DAK y el XX Cuerpo de Ejército de Maniobra italiano se desviaban hacia el Sur e iniciaban su marcha por el desierto, para rodear Bir Hakeim y alcanzar Acroma. Rommel había hecho jalonar las rutas del desierto con luces nocturnas para evitar retrasos, y confiaba en alcanzar la sorpresa. Sin embargo, los vehículos de reconocimiento del IV Batallón de Reconocimiento Sudafricano (perteneciente a la 7ª División Acorazada) detectaron el movimiento de los carros alemanes desde el principio, e informaron regularmente al Puesto de Mando de su División y al de la VII Brigada Motorizada.

Por razones difíciles de explicar, los británicos reaccionaron muy tarde a esta información, de forma que, después de repostar por la noche al Sur de Bir Hakeim, los carros italianos de la División Acorazada Ariete sorprendieron a la III Brigada Motorizada India al Este de Bir Hakeim, cuando todavía no se había establecido en defensiva, y la arrollaron, perdiendo veintitrés carros (la mayoría, reparables), junto con treinta muertos y cincuenta heridos, mientras que los hindúes perdieron cuatrocientos cuarenta muertos y heridos y más de mil prisioneros. Por su parte, la 90ª División Ligera (reforzada con los tres Grupos de Reconocimiento del DAK) sorprendía a la VII Brigada Motorizada en Retma, forzándola a retirarse al Este, hacia Bir el Gubi. Para añadir confusión a la situación de los británicos, durante su avance, los vehículos de reconocimiento alemanes ocuparon y destruyeron el Puesto de Mando de la 7ª División Acorazada en Bir Beuid, al Norte de Retma, anulando el elemento de mando común a las tres Brigadas británicas implicadas (el jefe de la División, General Messervy, fue hecho prisionero, pero ocultó su identidad y pudo escapar pocas horas después). La 7ª División Acorazada perdió su mando durante las siguientes cuarenta y ocho horas, lo que obligó al General Norrie, jefe del XXX Cuerpo de Ejército, a dar órdenes directamente a sus Brigadas.

En el centro, las Divisiones Acorazadas alemanas se empeñaron contra la IV Brigada Acorazada, que intentaba llegar a sus posiciones defensivas previamente reconocidas, y que no llegó a alcanzar. Así, en la mañana del 27 de mayo, las tres Brigadas británicas que cubrían el flanco Sur del despliegue se enfrentaban a fuerzas italoalemanas muy superiores, en un combate móvil, la ‘especialidad de la casa’ del Panzerarmee Afrika. El estreno en combate de los Grant de la IV Brigada Acorazada fue una desgradable sorpresa para la 15ª División Panzer, que atacó frontalmente a los carros británicos, sufriendo notables pérdidas. Sin embargo, la llegada de la 21ª División Panzer por el flanco Oeste de la IV Brigada Acorazada decantó la batalla en favor de los alemanes: el VIII Batallón de Húsares fue destruido (perdió diecinueve de sus veinticuatro Grants, y casi todos sus Cruiser), el III Batallón Acorazado del Royal Tank Regiment perdió dieciséis Grant y la mayoría de sus Cruiser, y el resto de la Brigada tuvo que retirarse hacia El Aden, perseguida y hostigada por los Batallones de Reconocimiento del DAK. En conjunto, la 7ª División Acorazada había sido contundentemente derrotada en pocas horas: la IV Brigada Acorazada había perdido la mitad de sus carros, y la VII Brigada Motorizada había sido forzada a retirarse y había perdido casi todo su armamento pesado, mientras que el Puesto de Mando de la División había sido destruido. Aunque no pertenecía a la División, la III Brigada Motorizada India había resultado prácticamente aniquilada.

Ante esta situación, a las 08:45, el General Norrie (jefe del XXX Cuerpo de Ejército) decidió empeñar la XXII Brigada Acorazada (de la 1ª División Acorazada) en socorro de la IV. La XXII Brigada estaba situada al Noroeste de Retma. Para entonces, la IV Brigada se encontraba en retirada perseguida por los medios de reconocimiento alemanes, por lo que la XXII Brigada se encontró con la 15ª y la 21ª Divisiones Panzer en movimiento hacia Acroma. Tras un breve combate, y ante la superioridad numérica alemana, la XXII Brigada se retiró hacia el Norte, con su retaguardia protegida por los eficaces Grant, que castigaron duramente a los carristas alemanes. Aún así, la Brigada sufrió fuertes pérdidas.

Aparentemente, las cosas difícilmente podrían empezar mejor para el Panzerarmee Afrika. De hecho, Rommel pensaba que la 1ª División Acorazada había resultado destruida en su anterior contraataque en enero, e ignoraba que había sido reconstituida desde entonces, por lo que consideraba que la derrota de la 7ª División Acorazada implicaba el final de los carros británicos, y, en consecuencia, la inevitable derrota de los defensores.

Avance italoalemán en las primeras horas del 27 de mayo

Sin embargo, continuando con su avance hacia el Norte las Divisiones Panzer alemanas se vieron sorprendidas por la presencia de la ‘box’ de Knightsbridge. No obstante, desbordaron por el Este esa posición y continuaron su avance hacia Acroma. Al atardecer, tras cruzar el trigh Capuzzo, los carros alemanes fueron atacados desde el Este por la II Brigada Acorazada; poco después la I Brigada de Carros atacaba desde el Oeste… Pese a las apariencias, el ataque de estas dos Brigadas no estaba coordinado, sino que fue la consecuencia de decisiones independientes de los jefes de los dos Cuerpos de Ejército británicos (la I Brigada de Carros pertenecía al XIII Cuerpo de Ejército, mientras que la II Brigada Acorazada era parte de la 1ª División Acorazada, del XXX Cuerpo). La consiguiente batalla resultó muy costosa para los alemanes: los carros pesados británicos (Valentine y Matilda-II por un lado y Grant por el otro) resultaban muy difíciles de destruir para los panzer, lo que obligó a llamar en su ayuda a los FlaK y PaK que avanzaban detrás de los carros. Para proteger el despliegue de los medios contracarro, la 21ª División Panzer desplegó un Batallón de Infantería (que tuvo tales pérdidas que fue disuelto tras la batalla). Incluso así, los carros británicos llegaron tan cerca de los cañones alemanes que pudieron batir a muchas de sus dotaciones. Por otra parte, los elementos logísticos alemanes tuvieron que retirarse apresuradamente, dejando a las unidades alemanes sin más munición ni combustible que el que llevaban en ese momento. Solo la llegada de la noche interrumpió los combates.

Por otro lado, el XX Cuerpo de Ejército italiano había intentado tomar Bir Hakeim en un ataque improvisado, sufriendo fuertes pérdidas debidas a los campos de minas y a la tenaz defensa de los franceses (que emplearon con gran éxito sus cañones de tiro rápido 75/28 – veteranos de la PGM – como armas contracarro contra los modestos blindajes de los carros italianos M-13/40). Como consecuencia, los italianos se retiraron para reorganizarse. La División Acorazada Ariete, se retiróal Sureste de esa posición, al Sur de la posición de las Divisiones Panzer alemanas, pero muy alejado de ellas, mientras que la División Motorizada Trieste lo hizo hacia el Oeste de Bir Hakeim. Esto dejaba expuestas las líneas de comunicaciones con el DAK: las columnas de suministros alemanas no podían alcanzar a las Divisiones Panzer situadas al Noreste de la ‘box’ de Knightsbridge.

Situación tras los combates del anochecer del 27 de mayo

La situación la noche del 27 al 28 de mayo era muy complicada para el Panzerarmee Afrika: por un lado, el XX Cuerpo de Ejército estaba reorganizándose para tomar Bir Hakeim, pero necesitaría tiempo y refuerzos: no disponía de suficiente Artillería de Campaña para apoyar un ataque a una posición defensiva fuerte (caso de Bir Hakeim), ni de suficientes Zapadores para abrir brechas en los campos de minas defensivos. Esto implicaba que necesitaría un abundante apoyo aéreo y/o Artillería y Zapadores trasladados desde el ‘Grupo Cruewell’. Cualquiera de estas medidas necesitaba tiempo. Por otro lado, la situación de las Divisiones Acorazadas era muy precaria. Se encontraban en defensiva al Noreste de la ‘box’ de Knightsbridge, pero más de un tercio de los carros estaba inoperativo, y la 15ª División Panzer había consumido casi todo su combustible y su munición. La 90ª División Ligera y los Batallones de Reconocimiento se encontraban al Sur de la ‘box’ de El Aden, pero los restos de la IV Brigada Acorazada (que todavía disponía de más de setenta carros) habían conseguido reorganizarse y contraatacar, forzando a los alemanes a atrincherarse. En cualquier caso, si las Brigadas de Infantería británicas presentes en el área atacaban en coordinación con la IV Brigada Acorazada, la situación de la 90ª División Ligera sería crítica…

La jornada del 28 de mayo resultó sorprendente para los alemanes. Rommel esperaba que los británicos concentrarían sus carros para destruir a las desgastadas Divisiones Panzer, lo que implicaría el fin del Panzerarmee. En efecto, los carros alemanes se encontraban rodeados por la II y la XXII Brigadas Acorazadas, al Sureste y al Suroeste de su posición respectivamente, y por la I Brigada de Carros al Oeste. Los británicos podrían emplear además a la IV Brigada Acorazada, desplegándola desde el Noreste (cualquiera de las tres Brigadas de Infantería disponibles en Tobruk podría haber fijado a la 90ª División Ligera). Todas estas Brigadas habían sufrido pérdidas, pero, juntas, superaban con mucho la capacidad de combate de las exhaustas Divisiones Panzer. Además de ello (aunque los alemanes lo desconocían), Ritchie contaba con la XXXII Brigada de Carros, una unidad que todavía no había entrado en combate en esa batalla, y que disponía de ciento sesenta y seis carros pesados Valentine. La posición de la II y la XXII Brigadas Acorazadas impedía además a las columnas de reabastecimiento alemanas suministrar combustible y munición a las cercadas Divisiones Panzer… Sin embargo, nada de eso ocurrió: la II Brigada Acorazada y la I Brigada de Carros, en lugar de continuar su ataque sobre las Divisiones Panzer, se dedicaron a hostigar a la División Acorazada Ariete, con el único efecto de retrasar el ataque a Bir Hakeim; la XXII Brigada Acorazada se limitó a ‘observar’ a las Divisiones Panzer desde el Oeste, sin realizar ninguna acción ofensiva; la IV Brigada Acorazada pasó la jornada hostigando a la 90ª División Ligera, pero la gran capacidad contracarro de esta División (gracias los cañones de 76,2 mm soviéticos) hizo que los ataques británicos fuesen muy tímidos y poco eficaces; la XXXII Brigada de Carros se mantuvo en su posición, a retaguardia de la 1ª División Sudafricana. Ninguna de las Brigadas de Infantería se movió de su posición…

Por su parte, ante esta nueva situación, Rommel cambió sus planes: el ‘Grupo Cruewell’ tendría que romper el frente defensivo enemigo. Rommel ordenó a la 21ª División Panzer que continuase su ataque hacia el Norte, buscando cortar la via Balbia, para hacer colapsar la defensa británica. La 15ª División Panzer, sin gasolina, no podía moverse, por lo que mantendría su posición. La 90ª División Ligera mantendría también su posición y cortaría las rutas logísticas que corrían paralelas a la via Balbia por el Sur. Sin embargo, Cruewell no podría iniciar un ataque en fuerza hasta el día siguiente. Por otro lado, la llegada de la 21ª División Panzer a la escarpadura que dominaba la via Balbia no desencadenó el esperado pánico en los defensores británicos, por lo que la defensa se mantuvo. Al final de la jornada, la situación del Afrika Korps era aún más deseperada que el día anterior.

Situación la mañana del 29 de mayo

El día 29 el ataque del ‘Grupo Cruewell’ no se desarrolló como Rommel esperaba: los sudafricanos de la 1ª División resistieron tenazmente los ataques italoalemanes, que perdieron más de cuatrocientos hombres. Sin embargo, Rommel en persona consiguió guiar una columna logística por un hueco en el despliegue británico, que alcanzó la posición de la 15ª División Panzer desde el Sureste de Bir Hakeim. La llegada de estos suministros fue providencial para los alemanes: gracias a ellos, la 15ª División Panzer pudo atacar por el flanco a la II Brigada Acorazada, que pretendía desplegar entre la posición de la 15ª División Panzer, al Norte, y la División Acorazada Ariete, al Sur, dejando aisladas logísticamente a las dos Divisiones Panzer. La XXII Brigada Acorazada acudió en apoyo de la II Brigada Acorazada, resultando en una disputada batalla de carros. Por su parte, los ataques del ‘Grupo Cruewell’ hicieron que el XIII Cuerpo de Ejército mantuviese en reserva tras su frente a sus dos Brigadas de Carros, por lo que no acudieron a apoyar a los carros del XXX Cuerpo de Ejercito en su batalla con el Afrika Korps, mientras que la 90ª División Ligera mantenía inmovilizada a la IV Brigada de Carros. Por su parte, la 21ª División Acorazada, escasa de suministros, se retiró hacia el Sur, para unirse a la 15ª División Panzer.

Situación al atardecer del 29 de mayo

La llegada de la noche puso fin a la enconada batalla de carros, con fuertes pérdidas por ambos bandos. En esta nueva situación, las Divisiones alemanas estaban en contacto entre ellas y con la Ariete, pero seguían necesitando una ruta de abastecimiento, y la que rodeaba Bir Hakeim no era segura.

Ante el fracaso del ‘Grupo Cruewell’ frente a los sudafricanos, Rommel cambió nuevamente sus planes: el XX Cuerpo de Ejército debía romper el frente defensivo enemigo, pero esta vez lo haría en el entrante del frente británico, en la depresión de Sidi Muftah, con el fin de abrir una ruta de abastecimiento para las Divisiones Panzer. La División Motorizada Trieste, reforzada con Artillería del ‘Grupo Cruewell’ atacaría a la CL Brigada de Infantería británica desde el Oeste, mientras que el Afrika Korps y la División Acorazada Ariete atacarían desde el Este. La 90ª División Ligera se retiraría hacia la posición de las Divisiones Panzer. La retaguardia de las Divisiones Panzer quedaría protegida por los eficaces FlaK de 88 mm. Sin embargo, todo el plan se puso en riesgo cuando, el mismo 29 de mayo, el General Cruewell fue derribado con su avión de enlace cuando se dirigía al Cuartel General del XX Cuerpo de Ejército, para coordinar el ataque. En teoría, esto implicaba que el más antiguo de los Generales italianos que mandaban los Cuerpos de Ejército debía asumir el mando del ‘Grupo Cruewell’. Y los Generales italianos habían expresado en repetidas ocasiones la necesidad de retirar sus Divisiones de Infantería y su Artillería de apoyo para reconstituirlas antes de continuar la ofensiva. Sin embargo, cualquier retraso condenaría irremediablemente al Afrika Korps, y, con él, a todo el Panzerarmee. Afortunadamente para los alemanes, el Mariscal Kesselring – jefe alemán de todo el teatro del Mediterráneo, y superior directo de Rommel – se encontraba visitando el frente del ‘Grupo Cruewell’, y aceptó asumir el mando de la unidad (lo que lo colocaba como subordinado de Rommel, mientras que, paradójicamente, seguía siendo su jefe). En cualquier caso, la División Trieste había conseguido abrir pasillos en los campos de minas defensivos (pero no cubiertos por el fuego de la Artillería británica) que se extendían en la depresión de Sidi Muftah, fuera de la observación de la sobreextendida CL Brigada de Infantería británica.

El 30 de mayo, la 1ª División Acorazada (Brigadas Acorazadas XXII y II) realizó un ataque contra las desgastadas Divisiones Panzer. Sin embargo, tras sufrir bajas por el fuego de los pesados FlaK de 88 mm, el ataque fue cancelado, pero cada batalla hacía más crítica la escasez de suministros del DAK. En realidad, la situación de las Divisiones Panzer era desesperada, con existencias mínimas de municiones, combustible y agua. Muy probablemente, un ataque decidido de los británicos podría haber derrotado decisivamente a los defensores alemanes. Sin embargo, una vez más, el General Ritchie no se decidió, probablemente porque no creía posible que la posición defensiva de la CL Brigada fuese tomada por los alemanes. Si la CL Brigada resistía unos pocos días, las cercadas Divisiones Panzer tendrían que rendirse, sin necesidad de arriesgarse a una batalla decisiva contra los experimentados carristas alemanes, de cuyo resultado nunca podía estar seguro.

Así, el 31 de mayo, los italoalemanes atacaron a la CL Brigada desde el Este (con su retaguardia protegida por sus FlaK) y desde el Oeste. La División Trieste fue capaz de expulsar a los ingenieros británicos del terreno elevado que dominaba la posición defensiva británica. Desde ese terreno elevado, la observación sobre las posiciones británicas era excelente, lo que permitió a la Artillería italoalemana batir impunemente a los defensores. Al día siguiente, tras una valiente resistencia, la CL Brigada capituló. Como consecuencia, Rommel había conseguido su ansiada ruta logística, lo que le permitió reabastecer a sus Divisiones.

Ataque concéntrico italoalemán sobre la CL Brigada en Sidi Muftah, el 31 de mayo

En la madrugada del día 2 de junio, Rommel intentó tomar Bir Hakeim desde el Norte, empleando a la 90ª División Ligera y a la División Trieste, pero la fuerte resistencia de los franceses le hizo desistir. En cualquier caso, Rommel esperaba un contraataque británico, por lo que se dedicó a preparar un frente defensivo en el terreno elevado que dominaba la depresión de Sidi Muftah, posición que se denominó ‘el caldero’ (‘the cauldron’), porque recordaba a ese utensilio de cocina: una depresión rodeada de un borde elevado, en forma casi de semicírculo.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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