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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. La batalla de Gazala. Abril a junio de 1942. Planeamiento

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-la-batalla-de-gazala-abril-a-junio-de-1942-planeamiento/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. La batalla de Gazala. Abril a junio de 1942. Planeamiento 2021-03-08 18:49:32 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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Tras la exitosa ofensiva del Eje en Cirenaica, el 8º Ejército británico adoptó un dispositivo defensivo apoyado en el terreno elevado de Ain el Gazala, al Oeste de Tobruk. Esta ciudad (en realidad, su puerto) era el elemento clave de esa parte del Teatro de Operaciones: sin la posesión del puerto de Tobruk, las dificultades logísticas hacían imposible cualquier ofensiva del Eje contra Egipto, lanzada desde Libia.

Además de la importancia de Tobruk para el Eje, los británicos habían experimentado las dificultades logísticas derivadas de operar lejos de sus bases en Egipto: en las dos ofensivas de Rommel, la imposibilidad de abastecer fuerzas de cierta entidad en Cirenaica había impedido a los británicos hacer valer su superioridad numérica. Por ello, tras el éxito de Crusader, los británicos iniciaron la construcción de una línea de ferrocarril (paralela a la via Balbia) que uniese Alejandría con Tobruk, y que permitiese aumentar la capacidad logística de las fuerzas británicas, de cara a operar ofensivamente en Cirenaica. Consecuentemente, el dispositivo defensivo británico estaba orientado a la defensa de esa ciudad. Por otra parte, la ofensiva italoalemana sobre Malta (traducida inicialmente en una fuerte campaña de bombardeos aéreos ejecutada desde Sicilia) ponía en riesgo el dominio británico sobre la isla. Si el Eje ocupaba Malta, cerraría el Mediterráneo Central al tráfico mercante británico, con las enormes consecuencias para el esfuerzo de guerra británico ya citadas. Por ello, Churchill en persona presionaba a Auchinleck para que iniciase una ofensiva que recuperase Cirenaica, para disponer de aeródromos próximos a la isla que permitiesen desplegar cazas capaces de proteger Malta.

En realidad, al igual que la Luftwaffe solo podía operar durante breves periodos de tiempo sobre la zona de Tobruk debido a la distancia existente con sus aeródromos en Cirenaica, la R.A.F. tampoco podía operar apenas sobre Malta, debido a la distancia con Egipto. Por ello, y dada la superioridad numérica británica en Libia, Churchill entendía que no debían esperar a que Rommel atacase, sino que debían tomar la iniciativa. Sin embargo, Auchinleck y Ritchie conocían de primera mano la eficacia del Panzerarmee Afrika, y preferían acumular más fuerzas antes de adoptar una actitud ofensiva. La presión de la Luftwaffe sobre Malta impidió a los británicos realizar acciones ofensivas sobre los convoyes italianos con destino al Norte de África, de forma que, entre enero y mayo, la media mensual de suministros que llegaron a Rommel se mantuvo en las 61.000 toneladas. Las fuerzas de Rommel se componían de cuatro Divisiones acorazadas/ligeras (15ª y 21ª Panzer, la Ariete y la 90ª Ligera), más cinco Divisiones de Infantería más o menos completas (la Trieste, motorizada, tres de Infantería italianas y la División ‘Afrika’), lo que implicaba unas necesidades mensuales de unas 65.000 toneladas (aunque la realidad era que los medios de transporte disponibles desde Trípoli no permitían trasladar todos estos suministros hasta la zona de Gazala). Pese a las dificultades, por primera vez en meses, Rommel disponía de suministros casi suficientes para operar con cierta holgura.

En contra de lo que pudiera parecer a un observador casual, el desierto libio no era un ‘mar de arena’, sino que existían en el terreno un cierto número de puntos críticos que condicionaban los movimientos de las unidades. Algunos de ellos eran puntos de paso obligado (como hemos visto con el paso de Halfaya), otros eran pozos de agua (caso de Mechili), otros eran barreras (como las crestas de Hafiz)… Además de ellos, el desierto libio estaba cruzado por una red de caminos más o menos transitables, que, además, solían enlazar los diferentes puntos de aguada. Estos caminos – llamados ‘trigh’ – resultaban relevantes porque permitían el movimiento de vehículos de ruedas, cuya movilidad estaba muy restringida fuera de ellos. Es decir, aunque los vehículos de cadenas pudiesen moverse con cierta libertad por las zonas arenosas, al final su movimiento estaba condicionado por que sus elementos logísticos – que se movían sobre camiones – pudiesen llegar hasta los carros. Como consecuencia, los ‘trigh’ resultaban esenciales.

La defensa británica de Tobruk se basaba en el terreno elevado de Ain el Gazala, junto con la ocupación de los puntos principales de esa red de caminos del desierto. En estos puntos (en general, cruces con un punto de aguada) desplegaban unidades de Infantería de entidad Brigada, reforzadas con medios contracarro (veinticuatro piezas 18-pounder como Artillería de Campaña y dieciséis de los recién llegados 6-pounder por cada una de las Brigadas), protegidas por alambradas y abundantes minas. Estas posiciones fortificadas se denominaban ‘boxes’. Las zonas vacías entre ellas se cubrían mediante campos de minas y patrullas. Idealmente, la Artillería de Campaña desplegada en las ‘boxes’ debería tener suficiente alcance como para actuar sobre los intervalos entre posiciones. El recurso a las posiciones aisladas en lugar de organizar una defensa contínua derivaba de la escasez de tropas con relación a las dimensiones del teatro. Como ejemplo, el frente de Ain el Gazala (desde el mar hasta la posición de Bir Hakeim) se extendía a más de cien kilómetros, y los británicos disponían para guarnecerlo de dos Divisiones de Infantería (en la época, una División de Infantería en defensiva podía guarnecer un máximo de treinta kilómetros) y de una Brigada de las ‘Fuerzas de la Francia Libre’.

Como en todas las operaciones en este teatro, el principal problema de la defensa residía en evitar el envolvimiento por el flanco del desierto. Los británicos abordaron el problema desplegando Brigadas de Infantería reforzadas como se ha descrito, en ‘boxes’ organizadas en esta zona.

Detrás de la primera línea de frente constituida por las ‘boxes’ guarnecidas por  Brigadas de Infantería desplegaban las Brigadas Acorazadas de la 1ª y 7ª Divisiones Acorazadas, junto con las I y XXXII Brigada ‘de Carros’ (estas Brigadas – ‘Tank Brigades’ – se diferenciaban de las Brigadas Acorazadas – ‘Armoured Brigades’ – en que estaban dotadas de carros pesados de apoyo a la Infantería, y su función era precisamente ésa; sin embargo, en Ain el Gazala, los británicos las emplearon como Brigadas Acorazadas).

Los británicos dividieron su frente en dos sectores defensivos. El sector norte lo guarnecía el XIII Cuerpo de Ejército (General Gott), con la 1ª División de Infantería Sudafricana (con tres Brigadas de Infantería – I, II y III – como principales unidades, junto con la 50ª División de Infantería, al Sur de la 1ª División Sudafricana, también con tres Brigadas – LXIX, CL y CLI -. Tras ellas desplegaban la I Brigada de Carros – con tres Batallones Acorazados, cada uno de ellos con algo menos de cuarenta carros pesados Matilda-II, con un total de ciento diez carros-, y la XXXII, también a tres Batallones totalizando ciento sesenta y seis carros Valentine. Tobruk estaba guarnecido por la 2ª División de Infantería Sudafricana, también bajo el mando del XIII Cuerpo, con dos Brigadas de Infantería Sudafricanas y la IX Brigada de Infantería India (que destacaba un Batallón a la ‘box’ de El Aden, al sur de Tobruk). La 5ª División India se mantenía como reserva del 8º Ejército al Este de Tobruk.

Carros Grant (izquierda) y Lee (derecha). Compartían casco y se diferenciaban en la torre. El Grant tenía una torre británica, armada con un cañón M5 de alta velocidad, de 37 mm, y dotada de un equipo de radio, mientras que el Lee tenía su torre orginal norteamericana, más pequeña y con un cañón de 37 mm. modelo M3, de baja velocidad. El cañón de 75 mm. permitía a estos carros destruir a los Panzer-III y IV a más de 1.000 m., mientras que éstos debían aproximarse a unos 800 m. para dañarlos. Pese a su aspecto desgarbado, estos carros hicieron un gran papel en los inminentes combates.

El sector sur correspondía al XXX Cuerpo de Ejército (General Norrie), con la 1ª División Acorazada (con la CCI Brigada de Infantería y dos Brigadas Acorazadas, la XXII y la II), la 7ª División Acorazada (con su DSG – reorganizado como VII Brigada Motorizada – y la IV Brigada Acorazada). Las Brigadas Acorazadas se organizaban a tres Batallones Acorazados, con cincuenta carros cada uno (Cruiser, Crusader o los recién llegados de Estados Unidos Lee y Grant, éstos con un cañón de 75 mm en barbeta y un 37 mm en torre; dos Batallones Acorazados de la IV Brigada Acorazada estaban equipados con carros Lee/Grant; en mayo de 1942,el 8º Ejército disponía de 167 carros Lee/Grant, de los que un centenar se asignaron a la IV Brigada Acorazada), y una Batería o dos de Artillería de Campaña. Además de las dos Divisiones Acorazadas, el XXX Cuerpo de Ejército contaba con las III y XXIX Brigadas Motorizadas Indias.

El despliegue británico dejaba un entrante en el sector de la 50ª División, en la depresión de Sidi Muftah, una zona rodeada de escarpaduras por la que discurría el trigh Capuzzo, una de las principales vías del desierto. Para cubrir esta zona, en el terreno elevado situado al final de esa depresión, por el Este, desplegaba la CCI Brigada de Infantería de la 1ª División Acorazada, en una ‘box’ que se denominó ‘Knightsbridge’. Sin embargo, esto dejaba al descubierto el flanco Sur de la posición de la LXIX Brigada de Infantería, por lo que, muy poco antes del ataque italoalemán, el XIII Cuerpo ordenó el despliegue de la CL Brigada de Infantería en esa depresión, cerrando el trigh Capuzzo. La 50ª División agregó a la CL Brigada dos Compañías de Zapadores para que fortificasen y ocupasen los puntos elevados que rodeaban la posición de la Brigada.

Conforme se iba disponiendo de fuerzas, el despliegue británico fue extendiéndose para cubrir el flanco del desierto en mayor profundidad. Además de Bir Hakeim, donde desplegaban los franceses, a principios de mayo comenzó el despliegue de la XXIX Brigada India en Bir el Gubi, de la III Brigada Motorizada India al Este de Bir Hakeim y de la VII Brigada Motorizada en Retma, entre Bir el Gubi y Bir Hakeim.

La disposición defensiva británica dividía en realidad la batalla en dos ‘batallas paralelas’, una a cargo de las Brigadas de Infantería, desde sus posiciones fijas en sus ‘boxes’ y otra para las Brigadas Acorazadas, que combatirían una batalla móvil frente a los carros alemanes.

Despliegue defensivo británico en mayo de 1942. Pese a las sugerencias de Auchinleck, Ritchie dispersó sus unidades acorazadas.

La experiencia de los combates previos con el Panzerarmee había ocasionado algunas variaciones en la doctrina británica. Por un lado, cada Brigada de Infantería se reforzó con medios contracarro, ya fuese con piezas específicas con esa función (especialmente los nuevos 6-pounder, de los que el 8º Ejército disponía de 112 piezas) o piezas de Artillería de Campaña, para emplearlas en tiro directo contracarro. Puesto que las ‘boxes’ estaban previstas para defenderse en todas direcciones, la necesidad de disponer de defensa contracarro en todo el perímetro hizo que casi toda la Artillería de Campaña disponible se emplease para esta función, con excepción de la asignada a las Brigadas Acorazadas. Como consecuencia, la eficacísima Artillería de Campaña británica perdió en gran medida su capacidad de fuego indirecto. Y, sin embargo, en el concepto defensivo británico, los intervalos entre las ‘boxes’ debían estar cubiertos por campos de minas, teóricamente protegidos por el fuego de Artillería de Campaña (un obstáculo no cubierto por el fuego acaba siempre siendo levantado por los atacantes, antes o después). Puesto que la Artillería estaba dedicada a la defensa contracarro, su capacidad para cubrir estos campos de minas era muy reducida. Por otro lado, las Brigadas Acorazadas recibieron una o dos Baterías de Artillería de Campaña. La idea detrás de esta medida era la de usarlas para batir a distancia a las eficaces barreras de cañones contracarro alemanes (especialmente, los temidos FlaK de 88 mm). Sin embargo (y pese a la experiencia de Brevity, Battleaxe y Crusader), los carristas británicos aún creían que sus carros no necesitaban el apoyo de otras Armas, por lo que la atención prestada a su Artillería de Campaña era escasa. De hecho, cada Batería de Artillería destacaba un Observador Avanzado (OAV) que debía asesorar al jefe de la unidad de carros a la que debía apoyar y que designaba objetivos para las piezas de su Batería (excepto los norteamericanos, ninguno de los contendientes era capaz de ejecutar fuegos imprevistos de entidad superior a Batería), según las decisiones tácticas de ese jefe. Sin embargo, estos OAVs solo disponían de vehículos de ruedas, por lo que su movimiento estaba limitado a los caminos y, esa reducida movilidad todo terreno le impedía mantener la velocidad de las unidades de carros. Esta falta de coordinación tuvo importantes consecuencias en la batalla subsiguiente.

Los Generales británicos tenían opiniones diferentes sobre cómo se produciría el ataque italoalemán, y, consecuentemente, sobre la disposición a adoptar para derrotarlo. El General en Jefe, Auchinleck, opinaba que el ataque se produciría por el Este, rompiendo la línea defensiva británica a caballo de la via Balbia, aunque no excluía la posibilidad de un envolvimiento por el flanco del desierto. En ese sentido, aconsejó a Ritchie, Jefe del 8º Ejército, que concentrase sus carros en el centro de su despliegue, en el área de la ‘box’ de Knightsbridge. Desde esa posición podrían realizar un contraataque concentrado tanto si Rommel rompía su línea por el Este, o contratacar contra el flanco Norte de un posible movimiento envolvente alemán por el desierto. Habida cuenta de la superioridad numérica de los carros británicos – 843 carros medios y pesados frente a 561 carros del Eje (333 alemanes y 228 italianos) – el contrataque debía tener éxito. Ritchie, no estaba de acuerdo con el análisis de Auchinleck, y pensaba que era más probable un envolvimiento por el flanco del desierto (Dando, 2014, pág. 116).

Sin embargo, se plegó a las ‘sugerencias’ de su jefe, Auchinleck. Considerando que su línea defensiva era lo suficientemente fuerte como para resistir el ataque de Rommel, y que los carros del Eje sufrirían un importante desgaste al asaltar esas posiciones – que, recordemos, estaban bien provistas de medios contracarro -, lo más que esperaba era alguna penetración local. Una vez el Panzerarmee se hubiera desgastado en su ataque a las posiciones estáticas, el 8º Ejército contratacaría decisivamente (Dando, 2014, pág. 116). Por ello, decidió dispersar sus carros, agregando las citadas I y XXXII Brigadas de Carros al XIII Cuerpo de Ejército, para contratacar en caso de alguna posible penetración local. En el sector del XXX Cuerpo de Ejército, la 1ª División Acorazada estaría preparada para hacer lo mismo, mientras que la 7ª División Acorazada cubriría el flanco del desierto, desplegando su única Brigada Acorazada tras las ‘boxes’ de las Brigadas de Infantería, junto con la Brigada francesa de Bir Hakeim, y las dos Brigadas Motirizadas indias. Puesto que no esperaba grandes bajas, una vez el Panzerarmee estuviese suficientemente desgastado, sería fácil reunir sus carros y organizar el contraataque. En realidad, la inexperiencia de muchas de sus unidades aconsejaba a Ritchie adoptar un plan prudente. Por su parte, Norrie (jefe del XXX Cuerpo, desplegado al Sur) pensaba, como Auchinleck, que el ataque se produciría al Norte, en el sector del XIII Cuerpo, por lo que situó su 1ª División Acorazada lo más al Norte que pudo, orientada a contraatacar a retaguardia del XIII Cuerpo.

Los carristas británicos esperaban ejecutar una nueva técnica defensiva: habían identificado posiciones para carros protegidas por las escarpaduras del terreno, de forma que el casco del carro quedase protegido por las piedras, dejando solo la torre al descubierto. Desde estas posiciones esperaban batir a los alemanes de forma casi impune. Así, una vez detectado el eje de avance alemán, los carros británicos ocuparían las posiciones (previamente reconocidas y marcadas) que permitirían batir a los atacantes. Esta técnica, aparentemente atractiva, implicaba en realidad renunciar a la movilidad, principal característica de los carros. Sin embargo, la demostrada inferioridad de los carristas británicos ante los alemanes en los encuentros móviles parecía aconsejar evitar en lo posible ese tipo de combate.

La R.A.F. había modificado su sistema de apoyo aéreo a las fuerzas terrestres. En el nuevo sistema, las Grandes Unidades terrestres dejaban de tener asignadas unidades aéreas de forma permanente, sino que todas sus necesidades se comunicaban al Puesto de Mando de la Desert Air Force, a través de los elementos de enlace de la R.A.F. agregados a los Puestos de Mando terrestres. El Cuartel General de la Desert Air Force, en coordinación con la jefatura del 8º Ejército, priorizaba las peticiones y asignaba las misiones a las unidades aéreas disponibles. Para facilitar la coordinación y la priorización de los apoyos, ese Cuartel General desplegaba junto al del 8º Ejército.

Por su parte, el plan de Rommel era relativamente sencillo. Los Cuerpos de Ejército italianos X y XXI, con todas las Divisiones de Infantería italianas disponibles (excepto la División Motorizada Trieste) realizarían un ataque por el Este, simulando que, como esperaba Auchinleck, el esfuerzo principal del Eje se concentraría sobre el sector de la via Balbia. Rommel tenía serias dudas sobre la capacidad de combate real de las Divisiones de Infantería italianas, muy castigadas en operaciones anteriores, muy pequeñas (solo tenían seis Batallones de Infantería) y con escasos apoyos. La moral tampoco era alta. Rommel tampoco confiaba en los Generales italianos. Por ello, reforzó al XXI Cuerpo de Ejército con la XV Brigada de Infantería Motorizada alemana, una unidad creada ‘ad-hoc’ con dos Regimientos de Infantería procedentes de la 90ª División Ligera, reforzada con medios contracarro. Esta unidad encabezaría el ataque a las defensas británicas. Rommel confió el mando de ambos Cuerpos de Ejército al General Cruewell, ex-jefe del Afrika Korps, único oficial alemán presente en África (además de él mismo) con el empleo necesario (Teniente General) para imponerse a los Generales italianos del mismo empleo. Así, el conjunto de los Cuerpos de Ejército X y XXI se denominó ‘Grupo Cruewell’. En consecuencia, Cruewell dejó el mando del Afrika Korps en manos del General Nehring.

El esfuerzo principal alemán se ejecutaría por el flanco del desierto. Las dos divisiones acorazadas del Afrika Korps rebasarían Bir Hakeim por el Sur, girando hacia el Norte para tomar Acroma. Desde allí atacarían por retaguardia a las Divisiones de Infantería que cubrían el frente de Ain el Gazala, destruyéndolas. Por el flanco derecho de las divisiones acorazadas, la 90ª División Ligera, reforzada con los tres Batallones de Reconocimiento disponibles operaría en la zona de El Aden, protegiendo el flanco derecho de la penetración alemana y cortando la alimentación logística de las fuerzas británicas. A la izquierda de las divisiones acorazadas operaría el XX Cuerpo de Ejército italiano, con la División Acorazada Ariete y la División Motorizada Trieste. El XX Cuerpo tomaría Bir Hakeim y protegería el flanco de las divisiones acorazadas alemanas. El propio Rommel avanzaría en cabeza de sus divisiones acorazadas.

Plan de ataque alemán, ideado con información incompleta.

Al diseñar su plan, Rommel disponía de información incompleta sobre el despliegue y la entidad de las fuerzas británicas. De hecho, las capacidades de la Luftwaffe eran limitadas en la zona de Tobruk, muy lejos de sus aeródromos, mientras que la R.A.F. operaba muy cerca de sus bases. Esto hacía que el reconocimiento aéreo del Eje fuera poco eficaz en la zona de Ain el Gazala. Además de ello, los británicos tenían una notable superioridad en vehículos de reconocimiento (diez a uno), de forma que eran capaces de obstaculizar con éxito la acción de las unidades de reconocimiento alemanas. Poco a poco, los británicos habían mejorado su disciplina en las comunicaciones por radio, lo que también disminuía la información que captaban las unidades de guerra electrónica alemana. A cambio, el espionaje alemán había descifrado el código empleado por el agregado militar norteamericano en Egipto, de forma que descodificaban los informes que este oficial enviaba a Washington, en los que incluía información sobre el despliegue británico, el adiestramiento de sus unidades, etc. En cualquier caso, al diseñar su plan, Rommel ignoraba la existencia de la ‘Knightsbridge box’ – situada en el centro del eje de avance previsto para sus unidades acorazadas -, tampoco conocía la presencia de la XXII Brigada Acorazada y de la XXXII Brigada de Carros, ni sabía que los campos de minas británicos se extendían hasta Bir Hakeim y que rodeaban esa posición, ni conocía el despliegue de la XXIX Brigada India en Bir el Gubi o de la III Brigada Motorizada India al Este de Bir Hakeim. Una sorpresa más derivó de las prestaciones de los carros Lee/Grant, muy superiores a lo esperado.

Rommel esperaba ocupar Acroma en menos de veinticuatro horas, y confiaba en que la defensa británica colapsaría rápidamente. Si la batalla se desarrollaba según lo planeado, las divisiones acorazadas del Afrika Korps alcanzarían la victoria sin necesidad de ser reabastecidas. En consecuencia, la posibilidad de que los británicos cortasen las líneas de abastecimiento del Afrika Korps, operando desde Bir Hakeim o Sidi Muftah, no constituía una amenaza grave para su operación. En parte por ese motivo, la toma de Bir Hakeim no recibió una gran prioridad en el diseño del plan (el XX Cuerpo de Ejército italiano debía tomar la posición sobre la marcha, sin especiales apoyos).

Cañón soviético F-22/1936, de 76,2 mm. Rommel consiguió que se dotase a la Infantería del Afrika Korps con 117 de estas piezas, capturadas al Ejército Rojo durante la ‘operación Barbarroja’. Con un alcance contracarro de hasta 4.000 metros (según la munición empleada), superaba con mucho el alcance máximo de los carros británicos, dando una gran capacidad contracarro a la Infantería del DAK.

Durante los meses previos a la ofensiva, Rommel reorganizó a sus unidades de Infantería. En realidad, al igual que la Infantería británica, la capacidad contracarro de su contraparte alemana era muy reducida. Rommel se aprovechó de su poco frecuente situación dentro de la Wehrmacht de disponer de unidades completamente motorizadas, para solicitar para su Infantería la asignación de cañones contracarro de 76,2 mm, procedentes de las enormes cantidades de ellos capturados durante las primeras fases de la ‘Operación Barbarroja’. Rommel quería que cada Pelotón de Infantería del Afrika Korps dispusiese de uno de estos cañones. Si el plan se hubiese completado, cada Compañía de Infantería alemana hubiera tenido más capacidad contracarro que la propia Batería de Cañones Contracarro de la División. En la primavera de 1942, esta reforma apenas estaba iniciada, pero Rommel pudo proporcionar a las unidades de Infantería de la 90ª División Ligera un importante número de estas armas. Esto permitía a esta División operar en el desierto sin necesitar el apoyo permanente de los carros de las divisiones acorazadas, lo que la hacía mucho más flexible que sus equivalentes británicas: retenía sus capacidades como Infantería, al tiempo que podía defenderse de las unidades acorazadas británicas.

Los alemanes denominaron a su ataque Unternehmen Venize (‘operación Venecia’).

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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