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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: La caída de Francia

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-la-caida-de-francia/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: La caída de Francia 2019-09-29 17:20:00 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Doctrina militar Segunda Guerra Mundial
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Por su importancia en la evolución doctrinal de la Segunda Guerra Mundial, con la aparición de la blitzkrieg, analizaremos la ofensiva alemana de 1940 en Francia con cierto detalle. Este análisis pretende exponer las tensiones doctrinales internas en la Wehrmacht, pero también permite comprender el primer enfrentamiento a gran escala entre las dos concepciones doctrinales que habían surgido tras la PGM: la ‘guerra de movimiento’ alemana (y soviética), frente a la ‘bataille conduite’ francesa. También quedará patente el acierto de los alemanes en su aproximación al combate como un ejercicio ‘interarmas’, frente a opciones maximalistas, como la aproximación ‘solo carros’ de los británicos. Finalmente, se pondrá de relieve la necesidad del concurso de medios aéreos en la batalla terrestre, o, más propiamente, ‘aeroterrestre’.

La derrota francesa de 1940 se atribuyó desde el primer momento al empleo de una doctrina ‘tipo 1918’ frente a un Ejército (la Wehrmacht) ‘tipo 1940’ (Bloch, 1940). Efectivamente, la doctrina de la ‘bataille conduite’ – y sus consecuencias en términos de cultura militar, organización y materiales – fue uno de los principales factores (si no el principal) que explican la caída de Francia en 1940. Consecuentemente, tras la victoria alemana de 1940, la ‘bataille conduite’ debería haber pasado al desván de la Historia… Sin embargo, como veremos posteriormente, la doctrina de la ‘bataille conduite’ goza de excelente salud todavía hoy, con otros nombres y convenientemente ‘disfrazada’. Las razones para ello son muy variadas, pero la principal es que ofrece una serie de características extraordinariamente atractivas para la mayoría de los militares y también para el nivel político. En realidad, la ‘bataille conduite’ parece ofrecer una solución a un enojoso problema militar casi tan antiguo como la Historia: poner orden en el caos de la guerra. Las personas tendemos a buscar el orden, característica aún más acusada en las organizaciones militares, y, pese a ello, la guerra es una situación caracterizada precisamente por el caos. La ‘bataille conduite’ parece imponer un orden lógico en ese caos, haciendo que todo lo que ocurre en el campo de batalla sea previsible y responda a un plan concebido y controlado al más alto nivel. Para el nivel político, la ‘bataille conduite’ promete la victoria del bando industrialmente más fuerte, lo que la hace muy atractiva para los Estados occidentales, cuya economía es la más desarrollada: la ‘bataille conduite’ es la forma de traducir de forma inmediata el poderío económico (principal rasgo de nuestra sociedad occidental) en poderío militar. En consecuencia, la clave de la victoria está en mantener una economía fuerte, de forma que el esfuerzo necesario para mantener un instrumento militar poderoso no compite con el resto de demandas de la población, sino que va en la misma línea.

Sin embargo, la ‘bataille conduite’ tiene varios inconvenientes importantes. El primero es que, – como demuestra la caída de Francia en 1940 -, no es una ‘garantía’ real de victoria. Y ello es debido en gran parte a la mentalidad particular que desarrolla esta doctrina. Recordando al Tcol Lucas Pascal:

‘El mando (…) tendía a la excesiva centralización; no se podía hacer nada sin sus órdenes, y asumía toda la iniciativa y la responsabilidad… Nuestros cuerpos de oficiales y de suboficiales perdieron en esa escuela el gusto por la iniciativa y la responsabilidad…’

La ‘bataille conduite’ implica la necesidad de planeamiento detallado. Como consecuencia, los tiempos necesarios para alcanzar una decisión son necesariamente largos: con esta doctrina es muy difícil reaccionar rápidamente ante los imprevistos en combate (precisamente porque se basa en que no existan ‘imprevistos’ de ningún tipo). Como, además, anula la iniciativa y la responsabilidad de los mandos subordinados, los Ejércitos que aplican esta doctrina son muy poco reactivos ante las circunstancias cambiantes del combate: nadie reacciona sin órdenes, y los mandos a los diferentes niveles son reacios a tomar ninguna iniciativa sin autorización superior.

Estas características del Ejército francés – que no son parte necesariamente de la doctrina de la ‘bataille conduite’, pero son consecuencias casi inevitables de ella – explican en gran medida la derrota de Francia, especialmente en los días cruciales de la ruptura de la línea aliada en Sedán, entre el 13 y el 15 de mayo de 1940. Y, por estos motivos, estudiaremos esta operación con algún detalle.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel destinado en la División de Plantes del Estado Mayor del Ejército de Tierra español

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