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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: La campaña alemana en los Balcanes (6). El ataque alemán sobre Grecia

La operación del 12º Ejército sobre Grecia resulta más interesante. En esta parte del Teatro de Operaciones de los Balcanes, los planes de la Wehrmacht funcionaron incluso mejor de lo esperado: iniciado el ataque el 6 de abril de 1941, los griegos se unieron al ataque yugoslavo en Albania, con modestos éxitos iniciales. Los intentos iniciales de los alemanes de rebasar rápidamente la “línea Metaxas” se estrellaron con la fuerte resistencia griega. Tras las duras pérdidas sufridas cuanto intentaron atacar directamente los fuertes de la “línea Metaxas”, las tropas alpinas alemanas operaron de la misma manera que lo habían hecho durante la Primera Guerra Mundial: buscando puntos débiles en el despliegue griego, para infiltrarse en su retaguardia, para aislar logísticamente a los defensores.

Así, el 7 de abril, la 6ª División de Montaña alemana consiguió rebasar la línea por un paso de montaña no guarnecido y cortar el ferrocarril a Salónica, principal vía de abastecimiento logístico de las unidades griegas que guarnecían la “línea Metaxas”. El 7 de abril, la 5ª División de Montaña consiguió abrir paso a la 2ª División Panzer en el valle del Struma. La 2ª División Panzer desbordó así la “línea Metaxas” por el Oeste, alcanzando el río Axios y la ciudad de Salónica el 9 de abril, cercando así a todas las unidades griegas en Tracia. La guarnición de la “línea Metaxas” capituló el mismo 9 de abril, mucho antes de lo esperado en el plan alemán.

Por su parte, el XL Cuerpo de Ejército había ocupado Prilep el 9 de abril, y Monastir el 10, encontrándose en condiciones de avanzar hacia Florina y envolver la “línea Haliacmon”, a la vez que aislaba al grueso del Ejército griego desplegado en Albania: la caída de Grecia era inevitable.

Sin embargo, los combates continuaban. Una vez tomada Florina (11 de abril), el XL Cuerpo de Ejército debía avanzar en dos direcciones: hacia Épiro, para cercar al grueso del Ejército griego, desplegado en Albania y hacia el Sur para tomar de revés la “línea Haliacmon”. Sin embargo, en su avance hacia la región de Épiro se enfrentó a la 1ª Brigada Acorazada británica el 12 de abril. En ese momento era evidente que Grecia estaba perdida, lo que forzó a los británicos a ordenar la evacuación de sus tropas, por lo que iniciaron su retirada hacia el sur bajo presión de los alemanes. Tras la retirada de la 1ª Brigada Acorazada británica hacia el sur del país, las tropas griegas en Albania comenzaron a retirarse hacia el Sur.

La retirada griega quedó cortada cuando los alemanes ocuparon Metsovo (15 de abril) y, desde allí, Ioannina (21 de abril) destruyendo a las unidades griegas que protegían el flanco Este de la ruta de retirada griega. En realidad, las Divisiones de Infantería griegas carecían de medios para enfrentarse a las unidades acorazadas alemanas, por lo que la derrota de los griegos difícilmente podía ser una sorpresa. Ya el día 20 de abril, el Ejército griego desplegado en Albania entró en negociaciones con los alemanes para su rendición (se negó en redondo a rendirse a los italianos).

El gobierno griego, ante esta situación solo aspiraba a minimizar sufrimientos a la población civil, pero acordó con los británicos que mantendría la resistencia para posibilitar el reembarque del cuerpo expedicionario aliado. El general Wilson organizó así una serie de acciones de retardo apoyadas en el agreste terreno griego, encaminadas a posibilitar el reembarque del mayor número posible de sus tropas, por los puertos de Volos, Porto Rafti y El Pireo. Así, los británicos se retiraron al paso de las Termópilas, dejando la “línea Haliacmon” cubierta solo por tres Brigadas de Infantería, que debían retirarse tan pronto como se fueran reembarcando las unidades británicas que quedaban a su retaguardia. El 24 de abril, la primera unidad aliada, la 5ª Brigada de Infantería neozelandesa reembarcaba en Porto Rafti, mientras que los Escuadrones de la R.A.F. comenzaban a redesplegar en los aeródromos de Creta.

Para los alemanes, la ocupación de Grecia se convirtió en una carrera para mantener el contacto con las fuerzas británicas, con el fin de evitar su reembarque. En consecuencia, el protagonismo corrió de nuevo a cargo de las unidades alemanas más móviles: las Divisiones Panzer. Una vez más, se ponía de relieve la división del Ejército alemán en dos grupos de unidades con movilidades muy diferentes, y, como en Polonia y en Francia, las reducidas dimensiones del Teatro de Operaciones ocultaban las consecuencias operacionales de este hecho.

Para el 30 de abril, unos 50.000 soldados aliados habían sido evacuados, y unos 8.000 habían sido hechos prisioneros. Durante la operación de evacuación, la Luftwaffe hundió veintiséis transportes de tropas.

Desde el punto de vista doctrinal, lo más interesante de los combates que siguieron fue el empleo de las Divisiones Panzer alemanas en un terreno muy difícil, y frente a un enemigo alertado. Durante los combates en Francia en la primavera anterior los alemanes habían sido muy prudentes en el empleo de sus unidades acorazadas y relativamente escépticos acerca de sus capacidades. Basta recordar la desconfianza de Von Rundstedt (y de la mayoría de los generales alemanes) en la capacidad de las Divisiones Panzer para operar en las Ardenas, o el pánico a los “flancos descubiertos”, que llevó a frecuentes detenciones de las vanguardias acorazadas. Ya el erróneo planteamiento de la batalla de Amiens en junio de 1940 era un síntoma de que estas prevenciones estaban desapareciendo.

Pues bien, a lo largo de la campaña de los Balcanes, los alemanes operaron con sus Divisiones Panzer de forma casi temeraria, con una absoluta despreocupación por los flancos y por el terreno. El cruce de la “línea Haliacmon” por parte de la 2ª División Panzer (relatado por Von Mellenthin en sus memorias) muestra el empleo – con éxito – de unidades acorazadas en terreno fuertemente escarpado, cruzado por ríos y con caminos encajonados en desfiladeros… Condiciones infinitamente peores que las de las Ardenas. Sin embargo, estas operaciones pusieron de manifiesto otra importante carencia de las Divisiones Panzer: pese a que sus teóricos defendían la necesidad de que todas las unidades que componían estas Divisiones tuviesen la misma movilidad, la mayoría de la Infantería, la Artillería o los apoyos logísticos no disponían de vehículos de cadenas, por lo que solo podían moverse por las carreteras. El cruce del río Pinius, junto al monte Olimpo, de la 2ª División Panzer, solo pudieron realizarlo los carros, dejando atrás a las unidades montadas en camiones. Este es otro factor importante que pondría de relieve el duro clima ruso en los meses venideros.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, con sede en Cartagena, España.

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