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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: La derrota italiana en Libia (2): Operazione E.

El avance italiano (‘Operazione E’) se inició el 13 de septiembre de 1940, desde Bardia (Libia). Los italianos atacaron en un frente estrecho, con tres Divisiones en vanguardia. Los Grupos de Carros ‘Aresca’ y ‘Trivioli’ destacaron un Batallón a cada una de las Divisiones de Infantería de vanguardia, permaneciendo en reserva el resto en Bardia. Al ‘Grupo Maletti’ se le encomendó la misión de proteger el flanco sur del avance, el desierto. Sin embargo, la falta de radios, de cartografía y de referencias del terreno en suelo egipcio y la poca experiencia en este medio hacían que las unidades motorizadas italianas del ‘Grupo Maletti’ se perdiesen con frecuencia, lo que llevó a que operasen más cerca de la carretera costera y más juntas de lo deseable, disminuyendo su eficacia en la protección del flanco sur. Hasta ese momento, los italianos sólo se habían enfrentado a elementos móviles de la 7ª División Acorazada, el 7th Division Support Group (una pequeña ‘Brigada Mixta’ organizada con tres Batallones de Infantería Mecanizada  – dotados con pequeñas tanquetas Bren Carrier, esencialmente -, dos Grupos de Artillería e Ingenieros), encargado de dar seguridad por  el flanco sur a la Western Desert Force británica, mientras que unidades de Infantería apoyadas por Artillería realizaban una acción retardadora a lo largo de la carretera costera, vía que iban destruyendo conforme se retiraban. Por el desierto, los británicos rehuyeron el combate y se limitaron a mantener el contacto y a impedir la acción de los elementos de reconocimiento italianos. Tras un difícil avance de 105 km. en territorio egipcio, con la única carretera destruida, el 10º Ejército italiano se detuvo en la ciudad de Sidi Barrani, donde llegó el 16 de septiembre. Dada la inferioridad tecnológica de sus cazas, la Reggia Aeronautica sufrió desde el inicio fuertes pérdidas (como ejemplo, entre el 9 y el 23 de septiembre – cuando mayor era la superioridad numérica italiana -, la 5ª Squadra perdió 34 aviones, de los que 23 fueron bombarderos).

Para la continuación de su avance, los italianos necesitaban una vía de comunicación practicable, por lo que Graziani se atrincheró en los alrededores de Sidi Barrani e inició la construcción de una extensión de la ‘via Balbia’ desde la frontera libia hasta su posición en ese momento, en Sidi Barrani. En esa situación, Graziani se aprestó a acumular recursos para continuar el avance hacia Marsa-Matruh, a unos 130 km al Este. Por motivos variados (logísticos y organizativos, pero también por falta de voluntad para proseguir el avance), esta detención se prolongó hasta diciembre de 1940.

A lo largo de octubre, Graziani recibió como refuerzo dos Batallones de carros medios, con ochenta y tres de los nuevos M-13/40, armados con un eficaz cañón de 47 mm, muy superiores a los M-11/39. Seguían siendo carros poco protegidos y dotados de un motor escaso de potencia (125 cv), pero mejoraban mucho la calidad de los carros italianos disponibles hasta ese momento. La llegada de los M-13/40 permitió la creación a finales de noviembre de la Brigada Babini, una pequeña Brigada Acorazada, que se pretendía emplear como reserva. No obstante, la concentración de estos carros modernos en esa Brigada – carros que habían sido distribuidos previamente por todo el 10º Ejército – no llegó a completarse antes del contraataque británico. En diciembre de 1940, Graziani disponía de unos 150 carros medios y unos 300 CV-3/35, una fuerza bastante considerable. Y, por el momento, los británicos no habían demostrado mucha capacidad de resistencia.

Pese a las apariencias, el fracaso en Francia había supuesto un revulsivo en las Fuerzas Armadas británicas. Para los británicos, el efecto de la derrota francesa de mayo/junio de 1940 implicó la necesidad de analizar en profundidad las razones del éxito alemán, intentando adaptar su doctrina y procedimientos a los aparentemente invencibles métodos de la Wehrmacht. Sin embargo – y como herencia de sus discusiones internas del periodo de entreguerras – los partidarios del carro de combate atribuyeron las razones del éxito alemán al uso concentrado y masivo de estos ingenios, sin llegar a comprender que la clave del éxito alemán residía mucho más en el carácter interarmas de las Divisiones Panzer (de hecho, después de 1940, los alemanes reformaron sus Divisiones Panzer para añadirles más Infantería y más Artillería, reduciendo su número de carros) y en su combinación con la Aviación en apoyo a las fuerzas terrestres.

En realidad, la principal fuente de información sobre la Wehrmacht era la propia propaganda alemana, que presentaba un Ejército completamente motorizado (lo que era absolutamente incierto: en 1940 no más del 5% de las Divisiones alemanas eran motorizadas, mientras que tan tarde como 1945, este porcentaje apenas sobrepasaba el 10%), dotado de poderosísimos carros (cuando el grueso de las fuerzas acorazadas alemanas estaba basado todavía en Pzkw-I y Pzkw-II, apenas útiles como carros de instrucción) y apoyado por una modernísima y potente aviación (que, en realidad, se componía de aviones relativamente mediocres y en algunos casos, bastante anticuados ya en 1940).

La atribución del papel principal en el éxito alemán a los carros de combate era plenamente coherente con la aproximación ‘solo carros’ que tanto predicamento había tenido en el Ejército británico en el periodo de entreguerras. En consecuencia, la victoria alemana supuso un vigoroso renacimiento de los conceptos tácticos que consideraban el carro de combate no ya como el ‘Arma principal en el combate’, sino casi como la única Arma capaz de conseguir resultados positivos. Esta idea se reflejaba en la composición de las Divisiones Acorazadas británicas en 1940, que contaban con seis u ocho Batallones de carros de combate, por sólo dos de Infantería. Los británicos organizaban su División Acorazada en dos Brigadas completamente acorazadas, agrupando el resto de unidades (Infantería, Artillería, Zapadores…) en una unidad de apoyo divisional (Divisional Support Group – DSG). El papel asignado a la Infantería era el de ocupar y mantener posiciones clave previamente tomadas por los carros, o apoyarlos en terreno difícil.

La Artillería se limitaba a un solo Regimiento (en realidad, un Grupo) remolcado, con la función de apoyar a la Infantería (posteriormente, se aumentó a dos Grupos, uno de ellos contracarro). Se esperaba que los carros de combate fuesen capaces de proporcionarse su propio apoyo de fuegos. La División resultante carecía de capacidad de tomar una posición siquiera someramente organizada y defendida con tenacidad (disponía de muy poca Infantería o Ingenieros, y con una Artillería insuficiente para un asalto), si los defensores tuviesen cierta capacidad contracarro. Por otra parte, los carros disponibles eran poco adecuados para una guerra de movimiento, como consecuencia de las indefiniciones doctrinales del periodo de entreguerras: los A11 y A12 Matilda, adecuadamente protegidos, eran muy lentos (26 kph por 42 kph de un Panzer-III) pues su origen estaba en la búsqueda de un ‘carro de Infantería’, para apoyar a los infantes en los asaltos a pie. Sin embargo, tenían una torre triplaza (y movida hidráulicamente) que permitía al Jefe de Carro concentrarse en mandar su vehículo o su unidad. Sin embargo, la mayoría de los carros disponibles en 1940 eran del tipo Cruiser, pensados para penetrar en la retaguardia enemiga. Los Cruiser eran más rápidos (sus defensores decían que ‘speed is armour’), pero estaban poco protegidos hacer frente a otros carros mejor armados: en ausencia de motores más potentes, la velocidad solo era posible sacrificando peso (solo pesaban 14 toneladas, por 30 del Matilda o 23 del Panzer-III). La versión inicial de este carro, con sólo 14 mm. de blindaje se modificó doblando el espesor original en su versión posterior, llegando a los 60 mm en su versión Cruiser Mk. III.

El consiguiente incremento en peso se hizo manteniendo el motor y el tren de rodaje originales, lo que llevó a múltiples fallos mecánicos, que hicieron al carro muy impopular entre sus dotaciones y conduciendo a su sustitución por el Valentine, una modificación más radical del Cruiser. El Valentine fue el carro británico más numeroso de la Segunda Guerra Mundial (se produjeron unos 8.300, de distintas versiones). En sus primeras versiones (Mk. I y Mk. II) tenía una torre biplaza, lo que forzaba a que el Jefe de Carro tuviese que asumir las funciones de cargador del cañón. En su versión Mk. III (la más numerosa), se amplió la torre para incluir un cargador. Pero los Valentine no estuvieron disponibles hasta avanzado 1941. Otro desarrollo paralelo del concepto de carro ‘de crucero’ fue el carro Crusader, más pesado (20 t.) y mejor armado (un cañón de 57 mm en lugar del 40 mm de los Matilda y Cruiser), dotado de un motor más potente, pero tampoco estuvo disponible hasta 1941. En consecuencia, tras su derrota en Francia, el Ejército británico disponía esencialmente de carros ligeros Vickers Mk. VI, obsoletos y armados solo con ametralladoras, y carros de combate Matilda y Cruiser (este último, mecánicamente poco fiable, y que se desgastaba muy rápidamente con el uso), junto con las tanquetas Bren Carrier, y con la idea de que los carros, por sí solos, eran capaces de alcanzar la victoria.

Carros británicos Matilda-II, cerca de Tobruk en 1941. El desierto parecía el escenario ideal para aplicar la teoría de ‘tanks only’, defendida por Fuller antes del conflicto. Esta idea causó muchos problemas a los británicos.

Desde septiembre de 1940, los británicos aprovecharon su dominio del mar para minar el puerto de Bengasi y para bombardear continuamente las posiciones italianas cerca de la costa y los convoyes logísticos que se desplazaban por la carretera costera, lo que complicó aún más la logística italiana.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, con sede en Cartagena, España.

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