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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: La derrota italiana en Libia (4): Conclusiones

La contundente victoria británica sobre las numéricamente superiores fuerzas italianas ocultó las deficiencias en el concepto británico de empleo de los carros. En realidad y pese al éxito alcanzado, los británicos seguían teniendo muchos problemas para cooperar entre las distintas Armas, especialmente entre la Infantería, la Artillería y los carros de combate, y el desierto libio no era el mejor escenario para mejorar este aspecto: la Infantería apenas tenía un papel que jugar en las enormes distancias del desierto, y sus armas ligeras eran poco eficaces en los largos campos de tiro, mientras que la Artillería tenía limitada su acción a aquellas zonas de las que se disponía de cartografía. En consecuencia, el empleo de los carros resultaba anormalmente favorecido en la mayoría de las situaciones tácticas, lo que no incentivaba la búsqueda de una mejor cooperación entre las Armas.

El colapso de los italianos se atribuyó casi en exclusiva al empleo de los carros, aun cuando éste se debió a muchos factores coincidentes, entre los que se pueden citar:

  • La preponderancia de Infantería a pie en las fuerzas italianas, que limitaba enormemente su movilidad, y cuyas armas tenían mucho menos alcance que los cañones de los carros británicos: éstos simplemente se mantenían más allá del alcance de los fusiles y las ametralladoras de los infantes italianos, al tiempo que los batían aprovechando el superior alcance de sus cañones. Incluso para la Infantería sobre ruedas, la arena del desierto libio limitaba enormemente su movilidad, dejándola “atada” a las carreteras, lo que limitaba mucho sus opciones de maniobra y hacía sus operaciones muy previsibles;
  • La ineficacia de la Artillería italiana para proporcionar un apoyo de fuego eficaz, debido a la falta de cartografía y a la gran movilidad de las fuerzas británicas. El que los italianos combatiesen en posiciones estáticas permitía a la Artillería británica proporcionar un eficaz apoyo, mientras que la italiana era incapaz de responder a esos fuegos. Como consecuencia, los italianos combatieron siempre en inferioridad de fuegos;
  • La escasa o nula capacidad contracarro, incluyendo la de los carros medios M-11/39, con la tardía excepción de los M-13/40. La intervención de los Matilda-II llevaba casi inevitablemente al colapso de las defensas italianas;
  • La inferioridad tecnológica de los cazas italianos ante los mucho más modernos aparatos de la R.A.F., que llevó a la pérdida de la superioridad aérea local que habían tenido al principio de la operación. Como consecuencia, los italianos combatieron siempre bajo los bombardeos de la R.A.F., lo que tuvo un importante efecto sobre su moral;
  • Las dificultades logísticas derivadas de la dependencia de la vía Balbia, sometida al fuego aéreo y naval de los aliados;
  • La baja moral general de los italianos, a todos los niveles.

Inmediatamente después de la derrota italiana en Beda Fomm, y considerando que las posibilidades de reacción del Eje eran prácticamente nulas, los británicos decidieron dejar una mínima guarnición en Libia, y trasladar fuerzas al nuevo frente que habían abierto en Grecia. En consecuencia, la 6ª División Australiana (reforzada con una Brigada Acorazada de la 2ª División Acorazada) fue enviada a Grecia. En Cirenaica permanecieron la 7ª División Acorazada (muy necesitada de descanso y reorganización), parte de la 2ª División Acorazada (su 3ª Brigada Acorazada, con tres Regimientos, uno con carros ligeros, otro con carros Cruiser en mal estado y un tercero con material italiano capturado (M-13/40), en proceso de organización) y la 9ª División Australiana, en proceso de organización.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, con sede en Cartagena, España.

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