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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. La primera ofensiva de Rommel (primer semestre de 1941): logística

En febrero de 1941, el Sperrverband Libyen pasó a denominarse Deutsche Afrika Korps (DAK), añadiendo a la 5ª División Ligera (todavía en periodo de organización), una segunda División, la 15ª División Panzer, cuya llegada a África se preveía en mayo de ese año.

El teatro de operaciones de Libia tenía unas características muy especiales. Por un lado, todos los suministros debían llegar desde Europa: Libia no producía prácticamente nada. Como consecuencia, la logística del Eje dependía totalmente de los buques italianos que transportaban abastecimientos y tropas entre la Península Itálica y Libia. Por otro lado, el número y la capacidad de los puertos disponibles en la colonia italiana también eran limitados, y de ninguna manera estaban dimensionados para abastecer a un gran contingente de tropas, menos aún si éste comprendía un gran número de vehículos. Los puertos disponibles de cierta capacidad eran, esencialmente, de Oeste a Este, Trípoli (con una capacidad de recibir 45.000 toneladas de suministros mensuales) (Van Creveld, Los Abastecimientos en la Guerra, 1982, pág. 304), Bengasi (con una capacidad teórica de 27.000 toneladas mensuales) y Tobruk (45.000 toneladas por mes). Una División de Infantería en combate requería unas 5.000 toneladas de suministros mensuales, que se elevaban a 10.000 para una División Acorazada. En el verano de 1941, en suelo italiano, el Eje desplegaba dos Divisiones Acorazadas del DAK (a las que se unió una motorizada posteriormente), y tres Divisiones italianas (dos de Infantería y una Acorazada), lo que agotaba la capacidad del puerto de Trípoli (las tropas del Eje en Libia posteriormente llegaron a necesitar 70.000 toneladas mensuales).

A la llegada del DAK, solo Trípoli permanecía en manos italianas. Una vez llegados a suelo africano, los suministros debían alcanzar a las unidades de primera línea. Para ello, prácticamente la única vía utilizable era la ya citada vía Balbia, la carretera asfaltada construida por los italianos y que corría paralela a la costa. Cuanto más lejos del puerto de llegada de los suministros se encontrasen las tropas a abastecer, mayor era el recorrido que debían hacer los camiones de carga. La distancia máxima que los convoyes logísticos podían recorrer estaba en torno a los 200 km por día (400 en total en ida y vuelta, con diez horas de movimiento más el tiempo de carga y descarga). En un ejemplo, suponiendo una disponibilidad de 100 camiones, cada uno de ellos capaz de transportar dos toneladas de carga (capacidad de carga del modelo de Opel Blitz – el camión más empleado por la Wehrmacht – más habitual en 1940), si la distancia entre las tropas y el puerto era menor de 200 km, estos cien camiones podrían transportar 200 toneladas de suministros por día (podrían hacer treinta convoyes mensuales, totalizando 6.000 toneladas, menos de lo necesario para una sola de las Divisiones Acorazadas, que requería 350 toneladas por día, 10.500 al mes). Si la distancia era de 400 km la duración del viaje se alargaba al doble y el número de convoyes se reducía a quince, entregando 3.000 toneladas por mes (100 por día). A 600 km, la capacidad de suministro bajaba a diez convoyes al mes, con solo 2.000 toneladas (66 por día), etc. En la realidad, esta cantidad era incluso menor, porque los propios camiones consumían combustible, tanto más cuanto mayor fuera la distancia. En un caso extremo, podrían consumir en el viaje más combustible de lo que eran capaces de transportar; llegados a ese punto, los suministros transportados se reducían a cero. Un Opel Blitz consumía un mínimo de 30 l/100 km en Libia; a 300 km (600 con la vuelta), cada camión consumía 180 kg de su propia carga (lo que restaba 18 toneladas diarias a la carga total entregada por cada convoy de cien camiones de nuestro ejemplo, 540 toneladas en los treinta convoyes del mes). Es importante tener en cuenta que entre Trípoli y Bengasi hay algo más de 1.000 km y entre Bengasi y Tobruk hay casi 450 km. En la época, aproximadamente un tercio de los camiones estaban regularmente inoperativos por averías, en Europa. En Libia, las duras condiciones del desierto hacían que el porcentaje de vehículos averiados fuese cercano al 50%. El Estado Mayor alemán calculó que, para abastecer a la única División Ligera que constituía inicialmente el Afrika Korps, para operar a 600 km de Trípoli necesitaría treinta y nueve columnas de treinta camiones de dos toneladas.

La llegada de convoyes italianos dependía de la capacidad de la Reggia Marina para proporcionar seguridad a los cargueros frente a la actividad de la Royal Navy. Hasta ese momento – y con honrosas excepciones – la flota italiana no se había caracterizado por su agresividad ni por su eficacia. Además de ello, Italia había entrado en guerra con la esperanza de que la caída de Francia pondría fin al conflicto, por lo que no había acumulado reservas de materias estratégicas. Uno de los productos que Mussolini no había acumulado era el petróleo y sus derivados. Como consecuencia, la flota italiana estuvo siempre críticamente escasa de combustible, lo que reducía aún más su operatividad.

Es importante recordar que la pequeña isla de Malta – situada precisamente a mitad de camino entre Italia y Libia, en pleno Canal de Sicilia – estaba en manos británicas, y albergaba bases de aviones, buques de superficie y submarinos. Desde allí, los británicos podían hostigar duramente a los convoyes italianos en ruta hacia Libia, además de obligarles a tomar rutas que los alejasen del radio de acción de las defensas de la isla, incrementando las distancias a recorrer (haciendo más agudo el problema de la escasez de combustible) y aumentando el tiempo de permanencia de los convoyes en un mar dominado por la Royal Navy. Pese a su importancia estratégica, en parte por las fuertes pérdidas sufridas en Creta y en parte por el convencimiento alemán de que la toma de Malta era una responsabilidad italiana, el Eje no llegó a ocupar la isla.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, con sede en Cartagena, España.

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