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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. La primera ofensiva de Rommel (primer semestre de 1941): situación inicial

La predilección de Hitler por Rommel se tradujo en que el DAK se configuró como una unidad completamente motorizada, todo un lujo (y una excepción) en un Ejército como el alemán, en el que solo un diez por ciento de sus soldados llegó a disponer de vehículos de motor. En efecto, el teatro de operaciones libio era apto exclusivamente para unidades acorazadas, como habían descubierto a su pesar los italianos tras su desastrosa ofensiva del otoño-invierno de 1940, y como pronto descubrirían el resto de los contendientes.

La dramática situación de las tropas italianas en Libia hizo que Mussolini pusiese bajo las órdenes de Rommel a los contingentes italianos en la colonia. Así, a su llegada al teatro en febrero de 1941, Rommel disponía de dos Divisiones de Infantería italianas, la División Acorazada Ariete (que solo disponía de tanquetas  CV-3/35), y la embrionaria 5ª División Ligera.

La primera línea de defensa italiana se encontraba en Sirte, a 450 km al Este del puerto de Trípoli, donde un desmoralizado Regimiento de Infantería se mantenía atrincherado sobre la vía Balbia. Entre las posiciones defensivas italianas en Sirte y las vanguardias británicas en El Agheila, había 300 km de “tierra de nadie”, apenas transitada por patrullas de ambos bandos. Una de las primeras decisiones de Rommel fue reforzar las posiciones defensivas en Sirte, desplegando las Divisiones de Infantería italianas en esa posición, con la Ariete en retaguardia como reserva.

Por su parte, la situación de los británicos era mucho menos favorable de lo que podría parecer. Tras la espectacular victoria de Beda Fomm, el Ejército británico en el Norte de África se reorganizó. El victorioso General O’Connor recibió el mando de las fuerzas en Egipto, con la misión de reforzar a las unidades enviadas a Grecia. El nuevo jefe de la Western Desert Force, redenominada XIII Cuerpo de Ejército, era el General Neame, sin experiencia en el desierto, y que no gozaba de la confianza de su jefe, el General Wawell. La Western Desert Force había cambiado mucho desde Beda Fomm, y no solo en el nombre.  Los combates del otoño de 1940 habían desgastado a las unidades británicas que habían participado en la victoriosa “operación Compass”.

Además de ello, la percepción de que la amenaza italiana sobre Egipto había sido eliminada y la difícil situación en Grecia, hicieron que gran número de unidades se despachasen a los Balcanes. Así, la veterana 7ª División Acorazada había sido retirada a Egipto para ser reconstruida, habiendo sido sustituida por la recién organizada e inexperta 2ª División Acorazada, que había perdido a una de sus dos Brigadas Acorazadas, enviada a Grecia, quedando como consecuencia reducida a su 3ª Brigada Acorazada, con un Regimiento de Carros Cruiser (con 25 de ellos operativos, de 52), otro de Vickers Mark VI (ligeros, armados solo con ametralladoras; 26 operativos de 52, y reforzado con 13 M-13/40 italianos capturados) y un tercero equipado solo con carros M-13/40 (36 operativos) (Jentz, 1998, pág. 55), junto con un reducido Divisional Support Group, compuesto por un Batallón de Infantería Motorizado, un Regimiento (en realidad, un Grupo) de Artillería ligera (con doce obuses 25 pdr.) y un Batallón Contracarro. El Estado Mayor de la División estaba muy poco adiestrado y sus medios de transmisiones se basaban en el empleo del teléfono.

Dadas las distancias en Libia, los británicos empleaban la línea telefónica civil, operada por personal italiano. Esta limitación hacía que las unidades de la División no pudiesen desplegar lejos del tendido telefónico, que seguía esencialmente la vía Balbia. La División era, en realidad, un conjunto de unidades inconexas, que apenas se conocían, poco organizada y que no se habían adiestrado para operar juntas (French, Raising Churchill’s Army: The British Army and the War Against Germany 1919–1945, 2001, pág. 227). El jefe de esta División era el General Gambier-Parry, procedente del Arma de Infantería, donde combatió durante la PGM. Muy convencional y habituado a la “methodical battle”, no estaba preparado para combatir una batalla de movimiento (French, Raising Churchill’s Army: The British Army and the War Against Germany 1919–1945, 2001, pág. 231).

La veterana 6ª División de Infantería Neozelandesa había sido enviada a Grecia, y reemplazada por la novata 9ª División de Infantería Australiana, con dos Brigadas desplegadas sobre la vía Balbia al Este de Bengasi, y la tercera en Tobruk. La 3ª Brigada Motorizada India, última gran unidad británica del XIII Cuerpo de Ejército, desplegaba también cerca de Tobruk. Esta Brigada estaba compuesta por tres Batallones de infantes sobre camiones, y carecía de Artillería o de cañones contracarro.

El despliegue británico estaba condicionado por las limitaciones logísticas: sin ferrocarril, solo se podían mantener grandes fuerzas durante periodos prolongados de tiempo, a caballo de la vía Balbia. Además, las vanguardias británicas se encontraban muy alejadas de sus bases en Egipto: 1.000 kilómetros separaban las posiciones británicas en El Agheila de la frontera egipcia. En consecuencia, los camiones disponibles para el abastecimiento logístico no permitían mantener a la incompleta 2ª División Acorazada y a toda la 9ª División de Infantería Australiana cerca de Bengasi.

Despliegue británico en Cirenaica en marzo de 1941

La situación aérea tampoco era favorable para los británicos. La Luftwaffe desplazó al continente africano varias unidades aéreas (un Grupo de Cazas con Bf-109 – desde el verano de 1941, tres Grupos -, dos de Stukas, otro de cazas pesados Bf-110, tres de reconocimiento…), además del apoyo aéreo que podía recibir desde las bases situadas en Sicilia. Los británicos, ante la necesidad de desplazar unidades aéreas a Grecia, dejaron en Libia solo dos Escuadrones de Hawker Hurricane, uno de bombarderos Bristol Blenheim y otro de observación con Westland Lysander. Los Hurricane eran muy inferiores a los Bf-109, por lo que el dominio del aire pasó rápidamente a manos alemanas. Como consecuencia de ello, los Lysander no podían efectuar sus misiones de reconocimiento, ni los Blenheim apoyar a las fuerzas de tierra. Así, los alemanes disponían de información precisa sobre los movimientos británicos, gracias a sus reconocimientos aéreos, mientras que los británicos carecían de información sobre la entidad y actividades de las fuerzas del Eje.

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Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, con sede en Cartagena, España.

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