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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. Mersa Matruh: la batalla

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-mersa-matruh-la-batalla/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. Mersa Matruh: la batalla 2021-05-15 17:57:24 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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El ataque se planeó para la mañana del 26 de junio, pero la Desert Air Force destruyó una columna de abastecimiento alemana, que transportaba combustible y munición, por lo que el ataque tuvo que retrasarse. Finalmente, al atardecer del 26 de junio, Rommel inició su avance.

Al inicio del ataque, la 90ª División Ligera superó fácilmente el poco denso campo de minas situado entre la ciudad y la escarpadura, y derrotó rápidamente a uno de los dos débiles “grupos de combate” (el denominado Leathercol, un par de Secciones de Infantería con algunas piezas artilleras en función contracarro) de la XXIX Brigada India, avanzando rápidamente para rodear la ciudad. En paralelo a ella, por el Sur, la 21ª División Panzer inició su avance hacia Minqar Qaim, derrotando al otro “grupo de combate” hindú (llamado Gleecol, de composición similar al anterior) y progresando rápidamente hacia su objetivo.

Al amanecer del 27 de junio, la 90ª División Ligera se enfrentaba y derrotaba al IX Batallón de Durham Light Infantry, en un breve combate en el que, como en el caso de Leathercol y Gleecol, el resto de unidades británicas en las inmediaciones no intervinieron. Sin embargo, cuando la 90ª División Ligera inentó continuar su avance, se vio sometida a un violento fuego de Artillería de Campaña procedente de las posiciones de la 2ª División Neozelandesa, que, desde su terreno elevado tenía visión sobre todo el despliegue alemán, mientras que la Artillería alemana carecía de medios de observación sobre el terreno elevado de Sidi Hamza, por lo que su fuego de contrabatería era ineficaz. La potencia del fuego británico obligó a la División a detenerse: la decisión de Auchinleck de devolver a su Artillería su papel tradicional, en detrimento de su despliegue disperso para proprocionar capacidad contracarro a la Infantería comenzaba a dar sus frutos. Sin embargo, la 90ª División Ligera, reducida apenas a 1.600 infantes, estaba muy bien dotada de Artillería de Campaña, por lo que comenzó a batir incansablemente las posiciones neozelandesas.

Obús 25-pounder británico. La Artillería británica era, para los alemanes, el Arma más temida de los británicos. En su retorno a su empleo tradicional – desde su utilización para proporcionar defensa contracarro a la Infantería durante las batallas de Gazala – demostró su eficacia en los combates de Mersa Matruh y, decisivamente, en las posteriores de El Alamein.

Por su parte, la 21ª División Panzer, con Rommel a la cabeza, avanzó al Sur de la 90ª División Ligera, llegando al Noreste del paso de Minqar Qaim. En su avance se benefició de que la Artillería británica estaba centrada en la 90ª División Ligera, en lugar de dedicarse a hostigar a un objetivo mucho más difícil, como eran los blindados alemanes en movimiento. En realidad, la 21ª División Panzer disponía únicamente de veintitrés carros y de un Batallón con unos seiscientos infantes sobre semiorugas, por lo que, objetivamente, la amenaza que pudiera suponer para las dos Brigadas de Infantería Neozelandesa, atrincheradas en posiciones estáticas, a las que se sumaba el Núcleo de Tropas Divisionario (más de 10.000 hombres en total) era más bien modesta.

Pese a la propaganda, las Divisiones Panzer alemanas solo contaban (y no siempre) con un Batallón de Infantería dotado de medios todo terreno (semiorugas Sdkfz 250 y 251), mientras que el resto de la Infantería de la División se movía en vehículos de ruedas.

Al Sur de la escarpadura, la 15ª División Panzer forzaba a retirarse a las columnas de vehículos ligeros de la VII Brigada Móvil, pero se encontró con los numerosos carros de las IV y XXII Brigadas Acorazadas, bloqueando completamente su avance. Sin embargo, pese a su enorme superioridad numérica sobre la 15ª División Panzer (casi ciento sesenta carros contra menos de cuarenta), la 1ª División Acorazada británica se limitó a contener el avance alemán, sin efectuar ningún contrataque (que, probablemente, habría tenido éxito) ni contra la 15ª División, ni contra la 21ª.

Un Panzer-III de la 15ª División Panzer en la escarpadura de Sidi-Hamza, con la ciudad de Mersa Matruh al fondo. El dominio del terreno elevado era fundamental para garantizar la observación, y, gracias a ella, el apoyo de Artillería de Campaña

La situación de los alemanes al atardecer del 27 de junio era extremadamente difícil. Por un lado, la 15ª División Panzer carecía de medios para derrotar decisivamente a la 1ª División Acorazada británica, ni de impedirle atacar a la 21ª División Panzer y se estaba quedando sin combustible ni munición. Dos Batallones Acorazados – III County of London Yeomanry, de la XXII Brigada y II Dragoon Guards, procedente de la II Brigada Acorazada, reserva del 8º Ejército, con un total de un centenar de Crusader – atacaban desde el Oeste y desde el Este a la 21ª División Panzer, que, además de ello, tampoco tenía medios para tomar el paso de Minqar Qaim, ni para desalojar a los neozelandeses de sus posiciones defensivas. La 90ª División Ligera se enfrentaba a, al menos, una División a dos Brigadas (la 50ª), y tenía su flanco Norte expuesto a un ataque de la 10ª División India desde Mersa Matruh… Al anochecer del 27, Rommel se desplazó al Puesto de Mando de la 90ª División Ligera, y encabezó un ataque de esta División hacia el Norte, que consiguió llegar al mar: la carretera de la costa estaba cortada al Este de Mersa Matruh… Sin embargo, esto no cambiaba nada esencial: la 15ª División Panzer no podía avanzar, la 21ª estaba casi rodeada por fuerzas muy superiores y los 1.600 hombres de la 90ª División Ligera habían “cercado” a unos 33.000 combatientes británicos.

Sorprendentemente, la percepción del mando británico era bien diferente: para el General Gott, jefe del XIII Cuerpo de Ejército, su situación era que Rommel tenía una fuerza acorazada que amenazaba su línea de retirada (la baqueteada 21ª División Panzer), mientras que otra fuerza acorazada presionaba su frente (la 15ª División Panzer, con la modesta ayuda de los carros italianos); además, la 2ª División Neozelandesa había sufrido muchas bajas por el fuego de Artillería de los italoalemanes, por lo que no tenía la seguridad de que mantendrían sus posiciones. En consecuencia, y recordando que la seguridad de su fuerza era esencial, decidió retirarse hacia el Este esa misma noche, en dirección a la ciudad de Fuka, a unos 80 kilómetros. Desgraciadamente, debido a un problema de comunicaciones, la decisión de retirarse del XIII Cuerpo no se comunicó al X hasta el amanecer del día siguiente.

Al amanecer del 28 de junio, la 90ª División Ligera atacaba Mersa Matruh desde el Este, mientras que el XX Cuerpo de Ejército italiano lo hacía desde el Oeste. Las dos Divisiones Acorazadas del Afrika Korps perseguían a las unidades en retirada del XIII Cuerpo de Ejército hacia el Este, hacia Fuka, llegando a las alturas que dominaban esta ciudad al anochecer de la jornada, destruyendo numerosas unidades rezagadas.

La noche del 29 de junio, el X Cuerpo de Ejército rompió el cerco alemán por el Este y emprendió también la retirada hacia Fuka, aunque con notables pérdidas y con gran desorganización. Además de ello, al acercarse a Fuka varias unidades del X Cuerpo en retirada fueron atacadas por la 21ª División Panzer, que hizo otros 1.600 prisioneros. En conjunto, la 10ª División India y la 50ª División de Infantería británicas quedaron prácticamente destruidas, y la 2ª División Neozelandesa necesitó un largo periodo de reconstitución, sobre la base de su VI Brigada, que no había participado en los combates. Los italoalemanes hicieron unos 8.000 prisioneros y capturaron numeroso material y suministros.

La victoria de Rommel en Mersa Matruh es aún más sorprendente si se tiene en cuenta la relación de fuerzas: los alemanes disponían apenas de sesenta carros y de 3.000 infantes, mientras que los italianos podían aportar poco más de cuarenta carros y 6.000 infantes. Es cierto que sí disponían de un centenar de piezas de Artillería de Campaña. Por su parte, los británicos disponían de casi doscientos carros y de más de 50.000 soldados, dotados de abundante Artillería de Campaña y suministros. La clave de la victoria del Eje estuvo en la decisión y audacia de sus mandos, a casi todos los niveles, y en su mentalidad ofensiva, mientras que la derrota británica se debió principalmente a la actitud “conservadora” y “defensiva” que se había implantado en sus mandos, para los que la preservación de su fuerza era el principal factor a considerar para tomar cualquier decisión. Conscientes los jefes británicos de que Mersa Matruh no era una posición fundamental (solo se pretendía ganar algo de tiempo y desgastar al Panzerarmee para ejecutar una verdadera defensa en El Alamein), tampoco se emplearon a fondo en su defensa. Sin embargo, esa actitud poco resolutiva les impidió alcanzar una gran victoria (un contraataque decidido habría acabado con el Panzerarmee) y les causó fuertes pérdidas. Como fue habitual a lo largo de esta campaña, los británicos cedieron la iniciativa al adversario, y fallaron nuevamente en la cooperación entre Infantería, Artillería y carros de combate. Aún más, el X y el XIII Cuerpo de Ejército lucharon dos batallas separadas y descoordinadas y Auchinleck, jefe del 8º Ejército, no fue capaz de hacer actuar a ambos Cuerpos como partes de una misma unidad.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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