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Operación Crusader. Conclusiones

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-operacion-crusader-conclusiones/ Operación Crusader. Conclusiones 2021-02-20 08:00:00 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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Aparentemente, Crusader había supuesto una contundente derrota de Rommel. Sin embargo, para ambos bandos era evidente que el Afrika Korps había salido vencedor de la práctica totalidad de los combates, y solo el desgaste acumulado y las dificultades para reponer pérdidas, consecuencia de su compleja situación logística, habían forzado la retirada de Rommel. No obstante, los británicos habían aprendido muchas cosas de la forma correcta de ejecutar la guerra acorazada: su Artillería de Campaña había resultado un factor decisivo en muchos de los combates empeñados, y habían aprendido a coordinarla con sus carros, aunque fundamentalmente en defensiva. De la misma forma, en colaboración con la Infantería, había permitido dar capacidad contracarro a las hasta entonces indefensas formaciones de Infantería británicas. Sin embargo, seguían teniendo diferencias fundamentales con los alemanes. Para la Wehrmacht, las formaciones acorazadas eran el elemento decisivo en combate, por lo que debían emplearse reunidas y en el punto decisivo de la batalla. Por ejemplo, la retaguardia de las Divisiones Panzer cuando resdesplegaban la cubrían sus potentes cañones FlaK y PaK, no sus carros. De la misma forma, cuando Rommel detuvo la primera salida de la guarnición de Tobruk, empleó como apoyo a su Infantería a sus unidades de reconocimiento, no a sus carros, que reservaba para las acciones decisivas. En contraste, la idea británica de ‘tanks only’ implicaba que los carros no eran el elemento decisivo del combate: eran el elemento ‘único’. Esto hacía que cualquier acción, incluso secundaria o de apoyo, requiriese el empleo de unidades de carros. Como consecuencia, los carros británicos siempre operaron dispersos, y su superioridad numérica no llegó a materializarse más que en una mayor capacidad de absorber bajas.

El plan de Auchinleck era sustancialmente correcto, pero, en su ejecución, los británicos cometieron graves errores, siendo el principal de ellos el de dispersar sus unidades de carros. Si la 7ª División Acorazada hubiera estado reunida en su posición prevista cuando el 5º Regimiento Panzer atacó Gabr Saleh el 19 de noviembre, es muy posible que los alemanes hubieran perdido esa unidad (y, con ella, quizá la batalla en su conjunto). De la misma manera, la incapacidad de la IV Brigada Acorazada para mantener reunidos sus tres batallones de carros ese mismo día pudo llevar a una temprana derrota británica en el mismo lugar. Ejemplos similares aparecen a lo largo de todos los combates en esta operación.

Rommel en su vehículo de mando. Un hábito común del generalato alemán era el mando desde la vanguardia

Las limitaciones del mando desde la extrema vanguardia de Rommel también se reflejaron en esta batalla, siendo las principales de ellas la posibilidad de una valoración errónea de la situación táctica, valoración extraída a partir de una experiencia personal necesariamente incompleta y limitada, y la pérdida del contacto con su Puesto de Mando durante periodos prolongados de tiempo. Ambos problemas se paliaron en gran medida gracias a la gran calidad del personal de Estado Mayor alemán, y al propio funcionamiento del sistema de Estados Mayores alemán, que confería una gran autoridad al Jefe de Estado Mayor en ausencia del mando titular.

El apoyo aéreo, en el que los británicos habían depositado muchas esperanzas, tampoco dio el resultado esperado. Durante la operación Crusader el retraso entre la emisión de la solicitud de apoyo aéreo y la ejecución estuvo entorno a las dos horas y media, y los bombarderos dedicados a estas misiones hicieron apenas una salida diaria de media, por dos de los bombarderos dedicados a otras misiones. En realidad, la ejecución de estas misiones resultó más compleja de lo esperado: por un lado, los británicos nunca llegaron a dominar completamente el aire, de forma que las misiones de bombarderos requerían siempre escolta de cazas, que debía proporcionar alguna unidad de caza de la R.A.F., que, a diferencia de los bombarderos, no estaba reservada para misiones de apoyo a tierra, lo que obligaba a buscar alguna que estuviese disponible. Esto implicaba además la determinación de puntos de reunión en los que los bombarderos debían esperar a los cazas o viceversa, lo que consumía siempre un cierto tiempo. Puesto que la amenaza de la aviación italogermana nunca desapareció completamente, los aviones desplegaban muy dispersos en los aeródromos (para reducir la vulnerabilidad ante posibles ataques aéreos alemanes), y el combustible y el armamento también se dispersaron en amplias zonas, lo que implicaba retrasos adicionales para reabastecer a los bombarderos.

Las armas de los aviones de ataque a tierra tampoco eran las más adecuadas: se empleaba fundamentalmente la bomba de 250 kg., cuya potencia era excesiva para destruir un carro aislado, un obús o un camión (que eran los blancos típicos en el desierto, donde los vehículos operaban muy dispersos). Además de las bombas, se empleaban ametralladoras (en general de calibre 0.303’’, 7,65 mm.) cuyo efecto sobre los carros era mínimo. En consecuencia, estos ataques no eran muy efectivos, por tardíos y por poco destructivos. Sin embargo, tuvieron un importante efecto psicológico sobre los combatientes alemanes.

En realidad, las misiones ‘convencionales’ de la R.A.F. sobre los convoyes que se desplazaban desde Trípoli por la via Balbia tuvieron un efecto mucho mayor sobre las operaciones que las complejas misiones de apoyo aéreo próximo.

Como con Brevity y Battleaxe, el principal resultado a largo plazo que los británicos obtuvieron de Crusader fue ‘educativo’, y, como todas las lecciones que imparte el enemigo, el precio a pagar fue muy elevado.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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