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Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. Primera batalla de El Alamein. Planeamiento

https://global-strategy.org/evolucion-de-la-doctrina-militar-en-la-segunda-guerra-mundial-primera-batalla-de-el-alamein-planeamiento/ Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial. Primera batalla de El Alamein. Planeamiento 2021-05-31 17:23:42 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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El terreno elegido por los británicos como última línea de defensa de Egipto era la zona de terreno que se extendía entre la pequeña ciudad costera de El Alamein, al Norte, y la depresión de Qattara, al Sur. Esta depresión era un accidente geográfico de capital importancia militar, hasta el punto de la existencia de esta depresión es lo que llevó al mando británico a seleccionar el sector de El Alamein como el lugar ideal para detener y derrotar al Panzerarmee Afrika. La depresión de Qattara es una zona de terreno bajo (el punto más bajo está a 114 m. por debajo del nivel del mar), de fondo salino, rodeada de escarpaduras muy difíciles de franquear, lo que hace que tenga pocos accesos para vehículos, perfectamente identificados.

 Los estratos salados que forman el fondo la hacen casi impracticable, incluso para los vehículos de cadenas. La depresión tiene forma de gota, con la punta dirigida hacia Alejandría, en Egipto y la parte redondeada hacia Libia, con unas dimensiones de 120 km. de largo (de Este a Oeste) y 80 km. de anchura (de Norte a Sur). La importancia militar de la depresión de Qattara derivaba del hecho de que su presencia y sus características impedían que fuese atravesada por los medios militares de la época. En otras palabras, cerraba completamente el ‘flanco del desierto’, la vía empleada durante toda la campaña del Norte de África para envolver al enemigo, como habían hecho los británicos en las operaciones ‘Compass’, ‘Battleaxe’ o ‘Crusader’ o Rommel casi en todas sus ofensivas, con la excepción de Mersa Matruh. A unos 15 km. al Sur de El Alamein y a unos 30 km. al Norte de la depresión de Qattara, aparecía la escarpadura de Ruweisat, un terreno elevado que compartimentaba la zona, y que proporcionaba a quien lo poseyese una excelente observación para su Artillería de Campaña. Esta escarpadura, de dirección general Este-Oeste tenía dos pequeñas elevaciones en su extremo Oeste, las alturas de Deir el Shein y más al Oeste las de Deir el Abeyd.

El esquema defensivo británico inicial en El Alamein había sido concebido por el General Ritchie, y seguía el mismo esquema general ya planteado sin éxito en las batallas de Ain el Gazala y de Mersa Matruh: una serie de posiciones fortificadas fijas guarnecidas por una Brigada de Infantería reforzada con Artillería de Campaña y medios contracarro, con las Brigadas Acorazadas como reserva móvil para contraatacar a los medios acorazados italoalemanes. En realidad, este esquema defensivo había ido evolucionando ligeramente. En Ain el Gazala, la Artillería de Campaña de las ‘boxes’ se había empleado casi exclusivamente como defensa contracarro, perdiendo su capacidad de fuego indirecto, mientras que cada ‘box’ se concebía además como una ‘isla’ de combate, sin apenas colaboración entre ellas. De esta manera, Rommel podía concentrar toda su potencia de combate contra una sola de las ‘boxes’, sin que el resto de ellas hicieran nada para ayudar a la posición comprometida. La caída sucesiva de la posición de la CL Brigada, de Bir Hakeim, de la ‘box’ de Knightsbridge o de El Aden siguieron este esquema. Además, Rommel era al final quien determinaba la actuación de las Brigadas Acorazadas británicas, que acudían (si podían) en auxilio de la ‘box’ atacada. Nuevamente, el ‘sábado negro’ del 8º Ejército era un ejemplo de las consecuencias de esta forma de actuar.

En Mersa Matruh, Ritchie modificó ligeramente este esquema: por un lado, devolvió a su Artillería de Campaña a su papel de apoyo de fuegos, gracias a la mayor disponibilidad de la nueva pieza contracarro 6-pounder. Este empleo de la Artillería resultó mucho más eficaz que el probado en Gazala, aunque la gran distancia entre los dos Cuerpos de Ejército participantes en la batalla impedía a la Artillería de uno apoyar al otro. Es importante reseñar que la Artillería británica era, a juicio de sus adversarios alemanes, ‘la mejor mandada y más efectiva’ de las Armas británicas, pero tenía una importante desventaja: en su inmensa mayoría se componía de piezas muy ligeras (18- pounder, poco más que un 75 mm. y 25-pounder, equivalente a un 105 mm.), con solo dos Regimientos (Grupos a veinticuatro piezas, en realidad) de obuses pesados, dotados con obuses relativamente antiguos. Como consecuencia, la Artillería británica combatía frecuentemente en inferioridad de alcance contra los italoalemanes.

En Mersa Matruh, como en Gazala, la iniciativa se cedió completamente a Rommel, y los británicos se limitaron a reaccionar mejor o peor a las acciones del Panzerarmee.

Cuando Auchinleck asumió el mando del 8º Ejército, tuvo que respetar en lo posible el esquema defensivo planteado por Ritchie, pues no tenía tiempo para cambiarlo radicalmente antes del ataque alemán. Sin embargo, sí tomó algunas medidas importantes: consciente de la importancia de tomar la iniciativa, decidió forzar a Rommel a combatir en lugares donde no tuviera previsto hacerlo. Así, decidió que, siempre que fuera posible, atacaría a las unidades de Infantería italianas (muy poco móviles, mal armadas y con baja moral), para forzar a los carros alemanes a abandonar sus operaciones ofensivas para acudir en auxilio de sus aliados. Para estos ataques podría emplear a sus propias Brigadas de Infantería, que dejarían así su papel meramente estático. Y, para que pudieran ejecutar estas acciones ofensivas, las Brigadas de Infantería debían mantener su movilidad. Consecuentemente, retiró a Egipto a todas las unidades de Infantería para las que no tenía vehículos, considerando que serían un estrobo más que una ayuda en la batalla que se avecinaba. Por otro lado, decidió centralizar todo lo posible la Artillería, y desplegarla dentro de las ‘boxes’, pero bajo control único, en lo posible. Para ello, las diferentes ‘boxes’ tenían que estar próximas, por lo que hizo construir rápidamente una red de ‘boxes’ muy próximas entre sí.

Como en ocasiones anteriores, los defensores británicos comenzaron a tender densos campos de minas que servían como defensa inmediata de sus ‘boxes’, pero también como medio para dificultar la movilidad en los espacios vacíos existentes entre ellas.

Mientras el XIII y el X Cuerpo de Ejército combatían en Mersa Matruh, el XXX Cuerpo de Ejército había comenzado a fortificar las posiciones elegidas. La primera fue la villa de El Alamein, por la que pasaba la carretera costera y la vía de ferrocarril que corría paralela a ella. La segunda ‘box’ se destinaba a proteger el flanco sur de la posición de El Alamein, y se situaba en Bab el Qattara, a unos 30 km. al Sur de El Alamein (a unos 13 km. al Suroeste de la escarpadura de Ruweisat), donde el terreno comenzaba a elevarse hacia las alturas rocosas que delimitaban el extremo Norte de la depresión de Qattara. En tercera prioridad, comenzó a construir una tercera ‘box’ en Naq Abu Dweiss, casi en el borde de la depresión. Sin embargo, la rápida derrota en Mersa Matruh dejó muy poco tiempo para estos trabajos, de forma que la ‘box’ de El Alamein estaba relativamente completa, mientras que la de Bab el Qattara se habían cavado obras de fortificación, pero no se habían llegado a tender campos de minas o alambradas, y la Naq Abu Dweiss apenas se había iniciado.

Auchinleck asignó al XXX Cuerpo de Ejército (1ª División de Infantería Sudafricana, 5ª y 10ª Divisiones Indias) la defensa del sector Norte, el costero, mientras que el XIII Cuerpo de Ejército (con la 2ª División de Infantería Neozelandesa y la 4ª División India) se ocupaba del sector Sur. Las divisiones indias estaban incompletas (se habían quedado reducidas a apenas una Brigada con apoyos, por la decisión de Auchinleck de evacuar a las unidades sin vehículos). Los restos de la 1ª y la 7ª Divisiones Acorazadas se mantuvieron reunidos como reserva móvil del 8º Ejército. Esta vez, Auchinleck decidió retener el control de sus medios acorazados, en lugar de asignárselos a uno de sus Cuerpos de Ejército, de forma que pudiera emplearlos donde fuera necesario, en cualquiera de los dos sectores defensivos.

Dispositivo defensivo británico el 1 de julio de 1942 en El Alamein

Como se ha explicado, los defensores británicos se pusieron inmediatamente a preparar nuevas posiciones defensivas, escalonadas en profundidad. La ‘box’ de El Alamein se asignó a la III Brigada Sudafricana, mientras que la I Brigada Sudafricana organizaba otra ‘box’ en la parte Norte de la escarpadura de Ruweisat, directamente al Sur de El Alamein. La II Brigada Sudafricana organizó una posición a retaguardia y al Noreste de la ‘box’ de Ruweisat, para dar profundidad a la defensa y evitar un envolvimiento como el de Mersa Matruh. La XVIII Brigada India organizó otra ‘box’ en Deir el Shein, una de las prolongaciones occidentales de la escarpadura de Ruweisat.

Por su parte, la VI Brigada Neozelandesa ocupaba la ‘box’ de Bab el Qattara, mientras que las otras dos Brigadas de esta División organizaron dos posiciones muy próximas en el terreno elevado de Deir el Mussaib, al Este de Bab el Qattara. Desde esta posición podían reforzar la ‘box’ de Bab el Qattara en caso de necesidad o podían cerrar una posible penetración paralela al borde de la depresión de Qattara. La IX Brigada India ocupaba la posición de Naq Abu Dweiss. Los elementos restantes de la 7ª División Acorazada desplegaban al Sur, en la zona del XIII Cuerpo de Ejército, mientras que los restos de la 1ª División Acorazada desplegaban casi en el centro del despliegue, a retaguardia del XXX Cuerpo de Ejército.

El resultado de esta disposición defensiva era una maraña de ‘boxes’ situadas relativamente próximas entre sí, con el terreno elevado ocupado (lo que permitía proporcionar observación para la Artillería de Campaña). La proximidad de las ‘boxes’ permitía que la Artillería de unas pudiese apoyar las acciones defensivas de las ‘boxes’ próximas, incrementando notablemente el volumen de fuegos. Si en Gazala cada ‘box’ había combatido como una isla, en El Alamein la defensa estaba concebida de forma que las ‘boxes’ eran capaces de cooperar entre sí.

Por su parte, el Panzerarmee Afrika llegaba a El Alamein absolutamente agotado y con graves carencias logísticas (especialmente en combustible y munición). Rommel siempre había sido partidario de aprovechar las ventajas tácticas, aun a costa de exprimir a sus tropas hasta el límite, como ya había demostrado en su resonante victoria en el monte Matajur en 1917, siendo un joven Teniente. Pero, en realidad, la única posibilidad que tenía de alcanzar la victoria era mantener la presión sobre los británicos antes de que tuvieran tiempo de recomponerse y de aprovechar sus ventajas logísticas para reconstruir sus unidades, alcanzando una capacidad de combate totalmente fuera de las posibilidades de los italoalemanes. Rommel era consciente de que sus tropas estaban al límite, pero solo la continuación de la ofensiva podía ofrecer una posibilidad de victoria.

En vísperas de la primera batalla de El Alamein, el Afrika Korps contaba con unos cincuenta y cinco carros operativos, mientras que los italianos apenas disponían de una treintena. Por su parte, los británicos contaban con unos ciento ochenta carros, si bien sus unidades acorazadas estaban todavía dispersas y desorganizadas. El número de los eficaces FlaK-18/36 de 88 mm. de los alemanes se había reducido a veintinueve, pero disponían de casi quinientas piezas de Artillería de Campaña (muchas de ellas, 18 y 25-pounder británicas, capturadas en combates anteriores).

Rommel apenas tenía gasolina. La presión de la Luftwaffe sobre Malta se había reducido mucho, por la necesidad de apoyar al Panzerarmee en Egipto, pero también por la reducción de medios debida a las exigencias del frente ruso. Como consecuencia, las unidades británicas basadas en Malta volvían a suponer una amenaza casi mortal para los convoyes logísticos italoalemanes que cruzaban el Mediterráneo. Además de ello, sus bases aéreas estaban muy lejos, por lo que el tiempo que los aviones alemanes e italianos podían operar sobre la zona de combate en Egipto era muy reducido. La terminal logística más cercana era Tobruk, que, con sus capacidades disminuidas por las destrucciones sufridas, quedaba a más de 500 km. de la posición actual del grueso del Panzerarmee. El dominio del aire de la R.A.F. implicaba además que muchos de los convoyes logísticos eran destruidos. Por otra parte, como en toda la campaña del Norte de África, el ‘cordón umbilical’ de los Ejércitos seguía siendo la carretera costera: los convoyes logísticos alemanes la seguían casi hasta la misma línea del frente; su pérdida implicaría el aislamiento logístico y la derrota para las unidades situadas a vanguardia del punto donde se cortase la carretera.

Además de la complicada situación logística, la información que tenía Rommel de la organización del dispositivo defensivo británico y de la entidad de las fuerzas del 8º Ejército era escasa. Por un lado, porque su eficaz unidad de interceptación de comunicaciones radio había sufrido fuertes pérdidas en los combates anteriores (especialmente, en Gazala), por otro por la creciente disciplina de los británicos en el uso de sus medios radio y, quizá el factor más importante, por las dificultades de la Luftwaffe para realizar vuelos de reconocimiento, dada la superioridad aérea local de la R.A.F. sobre la zona de combate.

Incluso con estas dificultades, Rommel creía que la victoria era posible. La experiencia de Mersa Matruh parecía reforzar esta creencia: en esa batalla había bastado que una pequeña fuerza alemana alcanzase la retaguardia británica para desencadenar una apresurada retirada, difícil de justificar habida cuenta la desproporción de fuerzas. En consecuencia, Rommel esperaba que algo similar pudiese ocurrir en El Alamein.

Dada su experiencia en los combates anteriores contra el sistema británico de ‘boxes’, Rommel consideraba que la disposición defensiva británica mantenía un defecto recurrente: las ‘boxes’ estaban guarnecidas por Brigadas de Infantería, cuya capacidad de moverse fuera de ellas para enfrentarse a una penetración de carros enemigos era prácticamente nula. Como consecuencia, Rommel entendió que podía concentrar sus escasas fuerzas contra uno solo de los dos Cuerpos de Ejército británicos, puesto que el otro difícilmente podría ayudarle. Así, en una maniobra muy similar a la de Mersa Matruh decidió romper el frente británico en la zona del XXX Cuerpo de Ejército, en el sector costero. Después, la 90ª División Ligera envolvería El Alamein, mientras que las dos Divisiónes Panzer del Afrika Korps entrarían por la brecha y girarían al Sur, para operar contra la retaguardia del XIII Cuerpo de Ejército. Nuevamente, como en Mersa Matruh, Rommel esperaba que la llegada de fuerzas alemanas a la retaguardia de ambos Cuerpos británicos forzaría su retirada. No obstante, también como en Mersa Matruh, las fuerzas de que disponía eran claramente insuficientes. Como consecuencia, necesitaba que la operación fuese tan rápida que las más numerosas fuerzas británicas no tuviesen tiempo de reaccionar: en realidad, los británicos disponían de suficientes medios para evitar la ruptura de su frente defensivo, y para impedir la penetración en su retaguardia de los (escasos) carros italoalemanes, si eran capaces de redesplegarse a tiempo en el punto correcto.

El plan de ataque alemán. En el momento de su concepción, Rommel no era consciente de la entidad de las fuerzas británicas y de la complejidad de su dispositivo defensivo

Como consecuencia, el ataque debía ser sorpresivo, y la clave del éxito era la velocidad en la ejecución de la penetración hasta la retaguardia enemiga. Además de ello, Rommel no disponía de combustible ni de munición suficientes para una larga batalla de movimiento o para efectuar un ataque metódico a las posiciones fortificadas de las ‘boxes’, por lo que la sorpresa era crucial. Para conseguir esa sorpresa, el Afrika Korps simularía durante el día una aproximación hacia el borde Norte de la depresión de Qattara, para fijar allí al XIII Cuerpo de Ejército, pero, durante la noche se redesplegaría hacia El Quseir, en el Norte, en el sector defensivo del XXX Cuerpo de Ejército. La idea era que el Afrika Korps se abriese camino entre la ‘box’ de El Alamein y la de Deir el Shein (que la inteligencia alemana situaba erróneamente en Deir el Abeyd, unos cuatro km. más al Oeste). Desde allí, la 90ª División Ligera giraría hacia el Norte, envolviendo la ‘box’ de El Alamein y cortando la carretera costera. Las dos Divisiones Panzer del Afrika Korps apoyarían el movimiento de la 90ª División Ligera y girarían hacia el Sur para envolver las posiciones del XIII Cuerpo de Ejército, o para perseguir a los defensores de El Alamein si intentaban romper el cerco de la 90ª División Ligera y retirarse. La División de Infantería Trento, italiana, ejercería un esfuerzo de apoyo contra el frente Oeste de la ‘box’ de El Alamein, para fijar a sus defensores e impedirles que se revolviesen contra la 90ª División Ligera. El XX Cuerpo de Ejército italiano (divisiones Trieste, Ariete y Littorio) cubriría el flanco Sur del ataque, para evitar una reacción del XIII Cuerpo de Ejército. El XX Cuerpo de Ejército italiano seguiría a continuación para tomar la ‘box’ de Bab el Qattara y asegurar el flanco Sur de la penetración.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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