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Geopolítica del gas natural (Geo-Gas) y la dependencia europea de terceros

https://global-strategy.org/geopolitica-del-gas-natural-geo-gas-y-la-dependencia-europea-de-terceros/ Geopolítica del gas natural (Geo-Gas) y la dependencia europea de terceros 2022-01-11 18:04:28 Alfonso Puga Blog post Estudios Globales Geopolítica de los recursos
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Hemos comprobado en los últimos meses la importancia, relevancia y dependencia que tiene Europa (y en su caso España) del gas natural; entendido éste como fuente de energía primaria para la producción de electricidad y consumo industrial y doméstico. El gas natural es el hidrocarburo más limpio de los que se utilizan para generación eléctrica, siendo el carbón el más contaminante, seguido del fuel-oil y diésel.

En los últimos seis meses, se ha experimentado una subida de precios de la electricidad de una manera sostenida sin precedentes; y ello es debido principalmente a dos factores: el alto coste del gas natural a nivel global y el modelo de casación[1] de oferta-demanda impulsado por la Unión Europea y que afecta a prácticamente todos los países de la Unión. A continuación vamos a analizar cada uno de ellos:

¿Cómo puede el gas natural afectar tanto al mix de producción eléctrica? Pues, tal y como hemos comentado, debido al sistema de casación ya que el gas natural, es el hidrocarburo más utilizado para la modulación marginal de la producción eléctrica de forma inmediata; es decir, que utilizamos el gas natural para cubrir los picos de demanda que tenemos a lo largo del día. También lo utilizamos para suplir la falta de producción renovable cuando no sopla el viento o luce el sol. Prácticamente todos los países de Europa han adoptado el gas natural como fuente de producción eléctrica marginal y modular por su facilidad de arranque y paro de las centrales eléctricas. De todas formas, países como Alemania o Polonia aún tienen considerables centrales de carbón en su mix.

De este modo el alto consumo de gas natural para cubrir picos de demanda o suplir la escasez de renovables, sumado a que éste, es actualmente el combustible más caro, resulta en que  el precio de la electricidad, dentro del mix de producción estructurado en el sistema de casación marginal que tenemos, sea excesivamente elevado.

Otro de los factores desencadenantes de la escalada de precios ha sido el precio regional del gas natural o el precio internacional del gas natural licuado (GNL o LNG en sus siglas en inglés), y tal subida de precio ha sido debido a la alta demanda de gas natural en su etapa post-COVID; pero esa no es la única razón esencial. Vamos a identificar qué otras razones están detrás de la subida de precios; razones más geopolíticas que puramente económicas o comerciales y qué consecuencias y alternativas hay para el futuro del gas natural y por tanto de la garantía de producción eléctrica en Europa. Veamos 10 de los puntos más relevantes.

1) Europa consume 541 Billones de metros cúbicos al año (BCM) de gas natural, según datos del 2020[2] de los cuales 218 BCM son de producción interna, principalmente de las reservas holandesas de Gröningen y de los yacimientos del Mar del Norte. Otros 211 BCM son importados por gasoducto y 112 BCM son importados por barco en forma de GNL (equivalente a unos 1.300 cargamentos convencionales al año). Con estos datos, podemos observar como Europa depende en un 60% de las importaciones de gas natural, tan esencial para garantizar la seguridad de suministro para la producción eléctrica de sus países.

2) Los tres países que más gas natural venden a Europa por gasoducto son Rusia con 167 BCM, Argelia con 21 BCM y Azerbaiyán con 14 BCM. Del suministro por tubo, el gas ruso cuenta como un 79% de las importaciones por tubo mientras que Argelia cuenta con un 10%. Dentro de los 5 países que más GNL exportan a Europa con buques metaneros, encontramos también a Rusia y Argelia con 17,2 BCM y 13,9 BCM respectivamente. Otros países relevantes en el computo total de GNL son Qatar con 30,2 BCM y USA con 25,6 BCM.

3) El cómputo total y respecto al consumo total de gas natural en Europa, vemos cómo de dependiente es Europa de Rusia en un 34% y de Argelia en un 6,5%. Los países de los que se depende después de Rusia y Argelia pasan a ser Qatar con un 5,6% y USA con un 4,7%. Es importante ver en la foto global qué alianzas o alineaciones tienen cada uno de los suministradores para poder entender los intereses generales de los principales jugadores y los riesgos a los que se expone Europa como ente dependiente de estos agentes externos. A simple vista, puede parecer que los suministros están diversificados y equilibrados pero nada más lejos de la realidad.

4) Respecto a los grandes gasoductos que entran en Europa, tenemos tres que vienen de Rusia. Uno entra por Ucrania para llegar a los países de Europa central como Austria, Hungría, Republica Checa, etc. y que también se desdobla para entrar por Grecia; otro por Bielorrusia que va a Polonia y Alemania y un tercero que entra por el Báltico para suministrar la zona de Alemania y Holanda. Desde el Este, tenemos un gasoducto que entra vía Turquía y que acaba en Italia y que suministra principalmente gas de Azerbaiyán y un poco de gas iraní que en principio se queda en Turquía. Y finalmente tenemos los gasoductos en el Sur de Europa que entran desde Argelia por España y por Italia. Aquí hay que tener en cuenta que a España llegaban dos gasoductos con gas argelino, uno que atravesaba Marruecos y entraba por Tarifa (gasoducto del Magreb), el cual ha sido cancelado en noviembre del 2021 por finalizar el contrato de 25 años y otro que viene directamente de Argelia y entra por Almería (Medgas).

5) En este momento, tal como hemos dicho, el principal monto de gas natural depende de Rusia y Argelia, dos países alineados en sus políticas de exteriores. Hay que tener en cuenta que el gasoducto que venía de Marruecos se diseñó de forma que se contentaba a Marruecos a cambio de estabilidad geopolítica en la frontera con España y de alguna forma equilibraba los poderes sobre el Sahara Occidental. No es casualidad que las tensiones entre Marruecos y Argelia se hayan disparado justo cuando el equilibrio que proporcionaba el gasoducto llega a su fin. Marruecos, claro aliado de USA, se ha quedado sin gas natural- tomaba parte del que circulaba por el tubo hacia España- y por eso USA está estudiando conjuntamente la exportación de LNG a Marruecos. Mientras que Argelia, alineada con Rusia de forma histórica, no comparte las decisiones de USA respecto al Sahara Occidental y ha puesto en un aprieto a España al decantarse por apoyar al líder del Polisario durante la crisis acontecida en 2021. Y finalmente, si consideramos que Turquía tiene alguna forma de antecedente sobre el gasoducto que viene del Este, podríamos considerar que prácticamente todo el gas importado por gasoducto a Europa está en manos de un grupo de países de alguna forma alineados que no aliados. Rusia, en este aspecto ha diseñado un efecto tenaza perfecto respecto al suministro de gas y la dependencia de Europa.

6) Europa, contando con Turquía, tienen una capacidad de recepción y regasificación de 239 BCM, de los cuales en 2020 utilizó 112 BCM para importación, es decir que el factor de utilización fue de un 47%. En particular, en España hay unos 64 BCM de capacidad instalados, siendo el país con más capacidad de regasificación de Europa, de todas formas, en 2020 España importó solamente 20.9 BCM lo que supone un 27% de su capacidad. Como primera alternativa, Europa podría focalizar más esfuerzos en el GNL. La importación por barco ayuda a diversificar el suministro y a flexibilizar la contratación, lo que supone disminuir la dependencia de una sola fuente. 

7) Podemos observar, coincidencia (o no), que algunas presuntas zonas grises en el continente europeo están conectadas de alguna forma con conflictos comerciales relacionados con transacciones de hidrocarburos y en particular con el gas natural. A modo introductorio y tal como hemos visto recientemente Bielorrusia vs. Polonia; Ucrania vs. Rusia; Alemania (UE) vs. Rusia; Turquía vs. Chipre; Turquía vs. Israel, Marruecos vs. España o Argelia vs. Marruecos. Bien es cierto que estas zonas de conflicto o tensión diplomática o guerrilla económica[3]son mantenidas y sustentadas por intereses partidarios como una moneda de cambio de algo a negociar o conseguir más adelante, como bien puede ser el mantenimiento de los contratos de gas natural y su estructura comercial en tiempos y precios. Podríamos debatir si se trata de una zona gris o no, o incluso si esta en fase de formación por no cumplir con todos los requisitos pero dejaremos este tema para un análisis a parte. De todas formas no deja de ser curioso y merece ser mencionado la coincidencia de los conflictos, en tiempos y espacios, con la situación de dependencia energética que experimenta Europa en nuestros días. 

8) Nordstream II (NSII), este gasoducto está listo para entrar en operación desde finales de verano del 2021. El recorrido es paralelo al Nordstream I que como hemos comentado pasa por el Báltico y entra en Alemania y que tiene una capacidad nominal de unos 50 BCM. Cantidad suficiente para mitigar las tensiones de los precios actuales. De todas formas, el gas natural vendría en origen de Rusia, el mismo origen que los otros tres gasoductos, por lo que la dependencia de Rusia incrementaría desde un punto de vista puramente matemático, aunque no sería totalmente cierto; Rusia incrementaría su exportación por el NSII, pero reduciría el flujo del gasoducto de Ucrania. De esa forma contentaría a Europa y haría más dependiente a Ucrania debilitándola por no tener fácil acceso al gas natural que recibe ahora. De alguna forma, Rusia actuaría de la misma forma que Argelia lo ha hecho con Marruecos (como se expone en el punto #5) anulando el flujo de gas natural por el gasoducto del Magreb.  El NSII podría formar parte de la posible solución integrada (junto con diversificación de GNL) para mitigar las tensiones geopolíticas en Europa suscitadas por el suministro de gas natural y su dependencia de ciertos países no alineados con los mismos intereses europeos, aunque no fuera una solución única.

9) Otro posible jugador y gran desconocido en este juego geopolítico podrían ser las reservas de gas natural en el Mediterráneo oriental. Reservas que se encuentran principalmente en aguas territoriales de Israel y de Chipre. Turquía, Grecia y Líbano también se encuentran en la zona reclamando a la vez que explorando sobre posibles nuevos yacimientos por descubrir. El hecho relevante es que la mejor manera para monetizar dichas reservas es la salida a un mercado suficientemente grande para garantizar la producción y el retorno de la inversión de las infraestructuras necesarias para dicha producción. Este mercado podría ser Europa esencialmente si consideramos que las reservas compartidas son medio europeas al estar en aguas territoriales de Chipre. La solución óptima sería producir GNL y vender a terminales del sur de Europa o bien construir un gasoducto a Grecia para llegar al continente. El problema como hemos visto es la tensión que ejerce Turquía sobre cualquier decisión que se pueda tomar con respecto a implementar infraestructuras (bien sea planta de GNL o gasoducto) en zonas de pretendida influencia turca. Esto hace que se retrasen todos los proyectos que pudieran suministrar más gas natural a Europa. Como ejemplo tenemos el proyecto que se lanzó en el año 2012 para monetizar parte de las reservas israelíes del yacimiento de Tamar donde no hubo manera de que Europa se decantara en buscar una solución óptima y finalmente fue Rusia quien acabó firmando el contrato de compra de toda la producción que se iba a gestionar y así poder sacar el gas natural fuera de Europa; de esta forma se quitaba un competidor molesto e incrementaba la dependencia de Europa al gas ruso. Dicho proyecto fue abortado por el gobierno de Israel en el 2013. Actualmente las reservas de gas siguen en el mismo sitio y nada se ha hecho para poder reducir la dependencia europea al gas natural importado. Parece que hay ciertas conversaciones entre los principales protagonistas de la zona pero dista bastante de poder optar a una solución beneficiosa para Europa. Otros países como Egipto también tienen suficientes reservas como para poder mitigar los efectos de la dependencia de Rusia y Argelia pero en este momento tienen otras prioridades de ámbito doméstico a solucionar.

10) Y a todo esto, ¿cuánto tiempo le queda al gas natural? Por un lado tenemos reservas probadas suficientes para los próximos 50 años, y con un ritmo de incremento de reservas sustancial para muchos años más. Por otro lado, seguirá siendo la fuente de energía primaria más viable para la producción eléctrica modulable principalmente por su relación de capacidad de almacenamiento vs. emisiones; hasta que aparezca una forma de almacenamiento de energía que emita menos emisiones que el gas natural y que sea más competitivo. Para ello, se están realizando grandes esfuerzos por parte de las administraciones principalmente europeas para tener como vector energético de almacenamiento el hidrógeno. De todas formas, la competitividad económica y viabilidad técnica están lejos de ser una realidad, al menos en los próximos 10 a 15 años.  De momento las administraciones están forzando el desarrollo de la solución de producción de hidrógeno a través de excedentes de producción eléctrica de las renovables a base de subvenciones. Estos niveles de inyección de capital público, al menos en la escala que vemos actualmente no se había visto ni en el período de desarrollo de las renovables hace 15 años, por lo que se puede suponer que el desarrollo del hidrógeno de forma viable se podría ver acelerado antes de 10 años.

Por otra parte, seguimos teniendo el elefante en la habitación que no deja de ser la energía nuclear como energía primaria. Bien es cierto que tiene un tiempo de construcción alto y que no solucionaría los problemas que vemos en la actualidad de forma inmediata pero si que podría ser una alternativa a futuro y sobre todo un elemento de disuasión donde Europa podría mostrar su vocación de independencia energética. Muchos de los países de Europa aún tienen espacio en su mix de producción para poder instalar reactores nucleares para cubrir sus necesidades base. Esta solución, complementada con un incremento de instalaciones de producción renovable, ayudaría no sólo a reducir las emisiones sino también a disminuir sustancialmente la dependencia energética que experimenta Europa hoy en día.

Cabe destacar que mientras se estaba finalizando este articulo, Corea de Sur ha aprobado considerar el gas natural como una energía verde de cara a nuevas inversiones. Este es un tema que sigue siendo debatido en Europa; si considerar las nucleares y el gas natural deben como inversiones verdes para inyectar más capital y fomentar una cultura de transición energética equilibrada y competitiva; o por el contrario centrarse simplemente en las renovables y apostar por vectores energéticos de almacenamiento como el hidrógeno o el biogás. Así mismo, es importante también considerar, en el entorno que tenemos, la alta inflación que de alguna forma determina la dificultad de inversión en nuevos proyectos tan necesarios para paliar los altos costes eléctricos, pero esto también da para otro análisis y otro articulo.


[1] Modelo de casación Omie para España: https://www.omie.es/sites/default/files/inline-files/mercado_diario.pdf

[2] Todos los datos de consumo, producción y reservas están extraídos del BP Statistics Outlook 2020

[3] Josep Baques. Conferencia Concepto de Zona Gris. 28 junio. Instituto Universitario Gutiérrez Mellado

Alfonso Puga

Consultor estratégico en el sector energético y antiguo alumno del Master de Estudios Estratégicos y de Seguridad Internacional de la Universidad de Granada

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