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Irak: medias verdades

https://global-strategy.org/irak-medias-verdades/ Irak: medias verdades 2010-03-02 10:09:08 Josep Baqués Blog post Estudios Globales Oriente Medio
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El anuncio de la retirada de tropas de combate estadounidenses de Irak por parte del Presidente Obama quiere significar un punto de inflexión en esa campaña.

En realidad, la situación en Irak está lejos de ser pacífica. No han faltado importantes opiniones que se han manifestado críticamente con respecto a ese anuncio. Es el caso de la del ex ministro de Saddam Hussein, Tarek Aziz, que en su día fue una de las principales víctimas de la guerra de Bush. Es decir, alguien que debería estar especialmente molesto con la presencia de las tropas de los Estados Unidos en suelo iraquí. Pues no. Está molestó porque ahora se van. Demasiado pronto, arguye. ¿Tendrá el síndrome de Estocolmo? No creo. Es verdad que la situación ha mejorado en comparación con la existente dos o tres años atrás. Pero eso no significa que la sociedad iraquí esté en condiciones de llevar a cabo un experimento democrático sin apoyo exterior. No con garantías (aunque sea muy loable intentarlo).

Claro que en la ceremonia de las medias verdades, tan típica de las relaciones internacionales, cabe destacar otras vertientes de este delicado asunto. Uno, para los anales de la coherencia política. Obama retira tropas, sí. Como había prometido, también. Aunque la verdad (entera) es que la calma tensa actual -mejor que la anarquía de antaño- ha sido una realidad, en gran medida, debido al esfuerzo de Petraeus bajo la administración Bush. Sin esa aportación, ahora ni siquiera se podrían retirar esas tropas “de combate”. De hecho, Obama ha terminado confiando en el propio Petraeus para que haga algo similar en Afganistán.

La otra verdad a medias consiste en que, lógicamente, no se retiran todas las tropas de combate, aunque desde la Casa Blanca se diga lo contrario. Quedarán en Irak unos 50.000 militares de los Estados Unidos -groso modo, el equivalente a 3 divisiones-. En principio, su función será la de velar por las instalaciones propias, con especial énfasis en la embajada norteamericana en Bagdad. Si bien, a petición de las autoridades locales, podrán actuar también -hasta su definitiva retirada, prevista para finales del 2011- como “tropas de combate”. Por cierto, el propio Bush ya había aludido a esa fecha -finales del 2011- como fecha de la retirada definitiva de Irak.

No se trata de justificar a Obama ni a Bush. Ni tampoco de hacer justo lo contrario. No. Nada de eso. Se trata de comprobar cómo, “sorprendentemente”, las agendas de ambos presidentes son muy parecidas. La retórica cambia. A veces, da un giro de 180º. Sin embargo, la realidad que se esconde detrás de la retórica, no tanto. Al fin y al cabo, siempre se ha dicho que los Estados serios poseen una agenda internacional bastante transversal a sus diferentes partidos y líderes. Otra cuestión es la de si la agenda de los Estados serios es más o menos acertada. Incluso para cubrir su propio interés nacional.

Porque, puestos a hablar de verdades a medias, habría que recordar que la batalla por el petróleo iraquí la están ganando… ¡los chinos! Sí, los que juegan al juego del bloodletting teorizado por Mearsheimer. Los chinos se opusieron a la invasión estadounidense de 2003 porque, entre otras cosas, estaban a punto de cerrar negocios con Saddam con la mirada puesta en el control de la extracción de ese crudo que tanto necesitan para alimentar su creciente economía como principal protagonista. De modo que, tras la invasión, tejieron una red de contactos tendentes a contribuir lo más pronto posible a la reconstrucción del país.

En fecha tan temprana como 2004, el encargado de negocios chino Sun Bigan, reconstruyó el tejido diplomático de Pekín en Bagdad, siguiendo instrucciones expresas del ministro de exteriores Li Zhaoxing. Tan solidarias intenciones tuvieron su recompensa. A pesar de los esfuerzos estadounidenses, cinco años después de que la diplomacia china moviera sus álfiles, la empresa petrolífera CNPC (China National Petroleum Corporation) fue la primera en hacerse con un nuevo contrato de prospección, con una inversión de unos 3.000 millones de dólares. Y eso es sólo el comienzo. Al fin y al cabo, si Alemania ganó la guerra fría, ¿no será China la gue gane la posguerra fría?… esta vez -y ésta es una interesante e inteligente novedad- sin tener que poner sus muertos en la balanza, claro. En fin, será cuestión de ir dilucidando toda la verdad. No sea que pase lo que ya nos contó nuestro nunca bien ponderado Antonio Machado en uno de sus aleccionadores poemas: “Has dicho media verdad, dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad”.

Josep Baqués

Josep Baqués es Profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona y Subdirector de Global Strategy

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