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La ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia

https://global-strategy.org/la-ausencia-de-evidencia-no-es-evidencia-de-ausencia/ La ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia 2020-10-19 10:40:00 Javier Jordán Blog post Análisis y Estrategia Análisis Prospectiva

Esta afirmación es una llamada a la prudencia para cualquier analista. De entrada la ausencia de evidencia no confirma lo acertado o erróneo de una conclusión. Que no haya pruebas que contradigan una afirmación no significa que esta sea cierta (falacia ad ignorantiam) pero tampoco, por ello, que sea falsa.

En la investigación científica es diferente. Si la verificación de una hipótesis requiere una evidencia específica, se contrasta correctamente la hipótesis aplicando el método científico y la evidencia no aparece, es lógico concluir que la hipótesis –como respuesta tentativa a una pregunta de investigación– ha sido refutada. Es decir, en el ámbito limitado de una investigación científica la ausencia de evidencia sí permite llegar a una conclusión definitiva. Pero siempre que el marco teórico del que se deduce la hipótesis sea sólido y la base empírica completa o suficientemente representativa.

Es ahí donde surge el problema para el analista de inteligencia. El tiempo debe adaptarse al ritmo de acontecimientos y toma de decisiones. A la vez, las dificultades de distinta naturaleza para recabar información impiden muchas veces contar con todas las piezas del puzle. Y, por último, las teorías explicativas que subyacen en la mente del analista quizás no sean tan sólidas; entre otros motivos por lo que Nassim Nicholas Taleb denomina la anti-biblioteca: los libros que adornan las estanterías sin haber sido leídos. Quizás no tengamos una gran anti-biblioteca en nuestra casa por limitación de espacio y presupuesto. Pero ¿quién no guarda decenas/centenares de archivos y enlaces interesantes con la esperanza de leerlos algún día? ¿Cómo influiría ese conocimiento que no hemos adquirido en los análisis del hoy y ahora?

Estos tres factores –riesgo de precipitación, información incompleta, y marco explicativo insuficiente– animan a ser precavidos y a aceptar que la ausencia de evidencia, en efecto, no es evidencia de ausencia.

A primera vista lo que estoy comentando resulta obvio. Sin embargo, a todos nos acecha el riesgo de que los árboles tapen el bosque. La tendencia natural lleva a focalizarnos en las realidades más visibles olvidando las ausentes. Entre otros motivos porque recibimos un bombardeo continuo de información (too much information kills information) y porque el analista de inteligencia ha de adaptarse al ritmo crecientemente acelerado y complejo del ciclo informativo.

La complejidad y velocidad creciente del ciclo informativo dificulta el análisis sosegado y completo de la realidad

La premura a la hora de analizar y la saturación informativa hacen atractivos los atajos mentales, lo que inadvertidamente lleva la cliché. Es fácil caer en el olvido de las evidencias no visibles al valorar por ejemplo la representatividad de las movilizaciones sociales, desde manifestaciones pacíficas a vandalismo en nombre de una causa política. Quienes las promueven pretende que su demanda escale puestos y condicione la agenda política dirigiendo hacía sí el foco de los medios de comunicación, recibiendo menos cobertura el resto de opciones. Conociendo el mecanismo, lo lógico es preguntarse: ¿qué piensa la inmensa mayoría de la población que no participa en ellas?

A veces se nos olvida algo tan sencillo como que la parte no es igual al todo

Además del ritmo vertiginoso del proceso, otro factor que lleva a no contemplar la información que falta es el sesgo de confirmación: un vicio grave porque estrecha aún más la mirada, desechando incluso cuestiones relevantes que saltan a la vista. Reconozcámoslo. Todos padecemos en mayor o menor medida ese sesgo y lo cierto es que agudiza la inclinación a desestimar variables o informaciones que nos permitirían comprender mejor la realidad. El sesgo de confirmación se aplica a distintos ámbitos. El más visible es el de las preferencias políticas, dando lugar a las cámaras de eco por todos conocidas. Pero también se produce en el campo del análisis y en el académico cuando la arrogancia epistémica lleva a sentirse satisfecho con lo que se sabe o con la validez de las teorías dominantes.

Sesgo de confirmación: camino seguro para toparnos con sorpresas desagradables y perfectamente eludibles

Obviar las evidencias ausentes (a nuestros ojos) abre la puerta a los errores. Uno habitual en prospectiva es el efecto blindsided. Centrar la atención en determinados drivers sin valorar adecuadamente fuerzas en alza que terminan generando escenarios disruptivos. El fenómeno de los cisnes negros guarda una estrecha relación con evidencias ausentes no tenidas en cuenta. De ello se derivan cinco conclusiones para el análisis prospectivo estratégico:

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