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La evolución de la situación en Libia después de la caída de Gadafi y sus consecuencias

https://global-strategy.org/la-evolucion-de-la-situacion-en-libia-despues-de-la-caida-de-gadafi-y-sus-consecuencias/ La evolución de la situación en Libia después de la caída de Gadafi y sus consecuencias 2024-04-22 09:00:00 Octavio Aláez Feal Blog post Estudios Globales Global Strategy Reports Norte de África

Global Strategy Report, 7/2024

Resumen: Después de la caída de Gadafi, el gobierno transitorio posterior no logro constituir un gobierno aceptado por todas las partes, dando lugar a una guerra civil desde el 2014 hasta el 2020, iniciada por el líder militar del Este, Khalifa Haftar. En este periodo ambas partes han combatido para erradicar el Daesh y Al Qaeda, de los que quedan grupos activos al sur del país. Al gobierno del Oeste que es de tendencia islamista, lo apoyan las NN. UU, Turquía, Qatar, UE y EE. UU, al del Este, más secular, lo apoyan Egipto, Arabia Saudita, UAE y Rusia a través del grupo Wagner. A partir de octubre del 2020 en que se firmó la paz y se formó el Foro de Dialogo Político auspiciado por las NN. UU, se ha tratado de celebrar sin éxito elecciones parlamentarios y presidenciales, aunque ha habido avances importantes como aceptación creación de un banco central y el reparto de los beneficios del petróleo. En medio de toda esta situación se desenvuelve la emigración que atraviesa el Mediterráneo pasando por Libia, el llamado corredor central, que condiciona en gran medida la política exterior europea hacia Libia.

Para citar como referencia: Alaez Feal, Octavio (2024), «La evolución de la situación en Libia después de la caída de Gadafi y sus consecuencias», Global Strategy Report, 7/2024.


Antecedentes remotos

Libia está formada por tres regiones Tripolitania, Cirenaica y Fezzan que se unieron en el 1911 bajo la dominación italiana. Su primera constitución de 1951 fue de tipo federal, lo que contribuyó a crear una fuerte rivalidad entre las tres regiones, que continua hoy en día.

La caída de Gadafi en el 2011 se produce como consecuencia de las operaciones sucesivas Odissey Dawn (Coalición EE.UU, R.U. y Francia) [1]y Unified Protector (OTAN)[2] . Un mes antes de finalizar la guerra se formó la misión política de las NN.UU UNSMIL, bajo la autoridad de un representante especial (UNSR), para conducir el proceso de paz, contribuir a la redacción de una constitución y a llevar a término un proceso electoral. Al finalizar la guerra se formó un Consejo de Transición Nacional (NTC) que gobernó Libia durante 10 meses, hasta que se convocaron elecciones generales en julio del 2012, por las que se formó en Trípoli un gobierno de tendencia islamista denominado “General National Congress/GNC”. El GNC tenía el apoyo de las milicias locales, principalmente las de Misrata, y exterior de Qatar y Turquía.

Misrata es por excelencia la capital económica de Libia, a 180 km al este de Trípoli, tiene la fuerza militar más potente de Tripolitania. La ciudad es un punto fuerte del movimiento “los Hermanos Musulmanes”, con un puerto importante, pero sin control directo de hidrocarburos y acceso a agua potable. Los ciudadanos de Misrata han mantenido una estrecha relación con su diáspora durante siglos, especialmente con los del este y en particular con Bengasi.

El GNC desde el principio tuvo que afrontar numerosas dificultades, como el ataque a la embajada de EE.UU en Bengasi en septiembre del 2012 y la propagación del Daesh y otros grupos armados por todo el país.

En febrero de 2014 el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas libias, Khalifa Haftar[3] (7 de noviembre de 1943) anunció por Youtube un golpe de Estado alegando que el GNC no quería cesar aun habiendo finalizado su mandato y que no aceptaba el veredicto de la corte suprema sobre la hoja de ruta para la transición y celebración de elecciones para la “Cámara de Representantes/ (HoR)”.

En mayo del 2014, el general Khalifa Haftar lanzó la operación “Dignidad”, Dignity en inglés, con el denominado ejército nacional libio (LNA) para atacar a los grupos armados islamistas del este de Libia, incluyendo Bengasi, y desde luego el movimiento de los Hermanos Musulmanes. Como reacción estos grupos armados y milicias islamistas, entre ellos Ansar al-Sharia formaron una coalición denominada “Amanecer Libio”, Lybia Dawn en inglés. Durante esta campaña brotaron enfrentamientos armados en el aeropuerto internacional de Trípoli entre la coalición “Amanecer Libio” que controlaba Trípoli y gran parte del oeste de Libia, y la coalición de la operación “Dignidad” que controlaba partes de Cirenaica y Bengasi de Libia oriental, lo que llevo a una escalada que resultó en una guerra civil en toda regla.

En junio del 2014 se celebraron elecciones para la formación de la Cámara de Representantes (HoR), el resultado fue un duro revés para los islamistas, que recurrieron consiguiendo que fuesen invalidadas el 6 de noviembre de 2014 por el Tribunal Supremo de Libia.

No obstante, el HoR se formó y siguió funcionando desde Tobruk. El HoR nunca se quiso desplazar a Trípoli por desacuerdos con unas enmiendas al borrador de la nueva constitución libia. El HoR siempre tuvo el apoyo del ejército “Libyan National Army/ LNA” mandado por Haftar, que a su vez tenía apoyo de Egipto y Emiratos Árabes Unidos/UAE.

Se puede decir que desde 2014 hasta 2020 Libia tubo una segunda guerra civil iniciada en mayo de 2014.

En marzo del 2015 el HoR nombra a Haftar jefe de las Fuerzas Armadas Libias (LNA). En julio de 2015 las milicias locales afines al GNC expulsaron al Daesh de Derna, que más tarde, en 2018 seria recuperado por las fuerzas de Haftar.

La Guerra por el control de Libia cruza demarcaciones tribales, regionales, políticas e incluso religiosas. Cada coalición creó sus instituciones de gobierno y designó a sus jefes militares.

Aun así, ambas partes experimentaron división y fragmentación interna. Con la idea de encontrar una solución al conflicto y crear un gobierno de unidad, el entonces enviado especial de las NN.UU, el español Bernardino León, al que siguió Martin Kobler, consiguieron mantener una serie de conversaciones entre la Cámara de Representantes (HoR) basada en el este, apoyada por Haftar, y el gobierno basado en Trípoli (GNC).

En el diciembre de 2015 en la ciudad marroquí de Skhirat se llegó al acuerdo “Libyan Political Agreement/ LPA” de que debería haber un solo gobierno, el “Government of National Accord/GNA”, que se formaría y se desplazaría a Tripoli en marzo de 2015, aunque con cierta oposición del GNC, también asentado en Trípoli, que terminaría por confundirse con el GNA. Desde su comienzo el GNA contaría con un órgano consultivo, el High Council of State (HCS), creado en base al prexistente GNC y constituido con un consejo conjunto 6+6 de ambas partes, con la tarea principal de diseñar una hoja de ruta para las elecciones.  El HoR no ratificó este acuerdo LPA, a pesar de lo acordado en Skhirat por sus representantes.

Este GNA, como era previsible, no dejo de experimentar dificultades en la consecución de un gobierno estable y unificado, ante la existencia de otros órganos de gobierno paralelos.

Aprovechándose de la inestabilidad generalizada, las milicias islamistas, y el Daesh, se apoyaban en Libia como base para coordinar la acción armada a nivel regional, lo que complicaba los esfuerzos para que fuese efectivo un gobierno de unidad nacional.

Además, las redes de grupos islamistas competían entre sí, incluyendo las afiliadas a los hermanos musulmanes, varias Salafistas, y la “Lybian Islamic Fighting Group/LIFG”, anteriormente afiliada a al-Qaeda,que tenía notable influencia incluso sobre el GNA. Dándose que todos los libios que terminaban afiliándose a organizaciones terroristas de alguna forma o de otra habían servido en las mencionadas milicias.

Después de que el Daesh ocupara Bengasi, Derna y Ajdabiya, el culmen de su poder lo alcanzó en el 2016 cuando tomó la ciudad de Sirte, que llego a ser su mayor bastión fuera de Irak y Siria, donde cometieron numerosos abusos de derechos humanos, como la decapitación en febrero de 2015 por parte del Daesh de trabajadores egipcios coptos en Sirte.

En el 2016 las milicias de Misrata con el apoyo aéreo norteamericano derrotó al Daesh en Sirte después de una campaña de siete meses. Dados varios incidentes cruentos en el pasado, como la masacre de Ghargour y también en el 2013 las agresiones contra el campo de refugiados de Tawergha, Misrata tenía una pobre reputación tanto en Trípoli como en toda Tripolitania.

Después de su derrota en Sirte, el Daesh se debilitó notablemente pero no desapareció. Todavía hoy en día tiene el mando de 600 a 800 yihadistas que se acantonan y operan desde el sur de Libia, con ataques de bajo nivel intercalado con otros de mayor entidad, como ataques a las instalaciones petrolíferas. De forma preocupante, Libia se está volviendo atractiva para los combatientes del Daesh que escapan de Siria e Irak. Al-Qaeda in the Islamic Magrheb (AQIM) se encuentra segura en el suroeste de Libia, y ambos Daesh y AQIM se basan en Libia como resorte y origen de su proyección hacia otros países vecinos.

En julio de 2017 Haftar libera Bengasi de milicias islamistas apoyadas por el GNA.

Los intentos de crear un gobierno unido fracasaron por la rivalidad entre el GNA y el HoR. Ambas entidades de gobierno crearon sus bancos centrales y consolidaron el control sobre campos petrolíferos en las zonas dominadas por los mismos. En mayo del 2018, el presidente de Francia Emmanuel Macron convocó una reunión entre Haftar, el líder del GNA Fayez Seraj, y representantes del parlamento para dialogar sobre como acabar con el conflicto y las futuras elecciones. Aunque se había llegado al acuerdo de que las elecciones fuesen en diciembre de 2018, el entonces enviado especial de la ONU Ghassan Salame concedió un retraso hasta la primavera de 2019.

En julio de 2018, Haftar recuperaría Derna. En agosto del 2018, brotó de nuevo la violencia en Trípoli por el dominio del aeropuerto de Mitiga por parte de las milicias locales, después de un año de calma. Aquí se sustanció una vez más la inestabilidad interna en el gobierno del Oeste. No obstante, las NN. UU consiguieron negociar un alto el fuego en septiembre del 2018 entre las milicias rivales. El GNA declaro el estado de emergencia en Trípoli también en septiembre del 2018, menos de una semana después de que entrara en vigor el alto el fuego de la ONU, lo que da una idea de la fragilidad de la situación existente.

Entretanto, grupos armados rivales, las milicias leales a Haftar, y las fuerzas de seguridad del GNA continuaban combatiendo por el control de la Corporación Nacional del Petróleo (National Oil Corporation/NOC), así como por los campos petrolíferos en sí mismos.

Para Libia, que es miembro de la OPEC, el gas y petróleo suponen el 80% de las ganancias de sus exportaciones, por lo que estas trifulcas dañaban seriamente su economía.

En diciembre de 2018, la NOC clausuró el mayor de los campos petrolíferos, el de Sharara, debido a su precaria seguridad[4]. Un poco más tarde Haftar anunció que este campo petrolífero estaba asegurado y que podía reanudarse el suministro, aunque posteriormente clausuró todos los campos petrolíferos cuando se reiniciaron los combates.  

A principios del 2019 el LNA controlaba Cirenaica y algunas partes de Tripolitania. En Enero/Febrero de 2019, el LNA ocupó y estabilizó la región sur de Fezzan valiéndose de una combinación de negociaciones y empleo de la fuerza.

A principios de abril del 2019 Haftar acabó con las expectativas de paz lanzando un ataque por sorpresa a gran escala para capturar Trípoli.

Causas del fracaso del “Lybian Politican Agreement/ LPA”

Un problema fue la exclusión de actores principales en las negociaciones, como el LNA, las milicias de Trípoli y los federalistas. En consecuencia, los que firmaron el acuerdo no representaban la realidad política, ni militar, ni a la población en su conjunto. Los presidentes de los dos parlamentos rivales rechazaron el acuerdo desde el primer momento. Además, existía la percepción de que Serraj y otros miembros del gobierno habían sido nombrados personalmente por el UNSR de aquel entonces, el español Bernardino León, y no por el pueblo libio[5].

En consecuencia, el GNA adolecía de legitimidad. De hecho, se decía que el LPA, contaminado de la influencia internacional, sustituía un gobierno legítimo por otro que carecía del consenso de las instituciones locales.

El mismo LPA establecía que el acuerdo en sí mismo y el gobierno debía ser ratificado por el parlamento (HoR), lo cual nunca ocurrió. La razón principal era que el HoR no quería un mando supremo de las Fuerzas Armadas nombrado por el GNA y que la mayoría de la población del este no se fiaba de un Gobierno, el GNA, que al ubicarse en Trípoli, estaba de hecho controlado por las milicias y bandas criminales enraizadas allí.

No obstante, aun en el caso de que el GNA hubiese sido totalmente reconocido, la realidad sobre el terreno no habría cambiado mucho, ya que para Serraj, absorbido por su pugna por la influencia  y supervivencia entre las milicias de la capital, el apoyo de Haftar y del HoR, no le hubiese servido de mucho.

Desde la revolución, Trípoli ha estado bajo el control de poderosas milicias. Sin embargo, obviando esta realidad, el 30 de marzo de 2016, Sarraj junto con otros miembros del GNA se instaló en Trípoli, inducido por el UNSR Martin Kobler. La comunidad internacional sostenía que este era un gran paso para la resolución de la división del país, cuando en realidad resultó en un agravamiento de la crisis. El GNA llego a una ciudad violenta sin medios para protegerse a sí mismo. El GNA dependía de la buena voluntad de las milicias y bandas criminales que lo chantajeaban y que según se dice en alguna ocasión le habían abofeteado. Para todos ellos lo fundamental era mantener su poder e influencia, y todos ellos apoyaban al GNA siempre y cuando les fuese útil para sus fines.

Del lado de Haftar no consideraban a Sarraj un socio creíble con quien se pudiese negociar, ya que lo consideraban rehén de las milicias que lo rodeaban, como así realmente era.

Los agravios del Este no se habían tenido en cuenta suficientemente, estos creían que el presupuesto no se repartía equitativamente y que las milicias de Trípoli retenían su parte de las ganancias derivadas del petróleo, entretanto las NN.UU hacían poco o nada para evitarlo.

Aunque las organizaciones económicas más importantes de Libia, el Banco Central “Central Bank of Libia /CBL”, la “National Oil Corporation/NOC” y la Autoridad de Inversiones de Libia reconocían al GNA, Serraj no había sido capaz de resolver las dificultades económicas de Libia. Los subsidios para el combustible y para los alimentos básicos lastraban el presupuesto, a lo que se añade que el contrabando, que es un problema endémico que le cuesta al estado muchos millones de dólares anuales. A lo que se añadía una corrupción esta desbocada. El CBL financiaba a las administraciones rivales del este y del oeste y pagaba a los denominados “Thuwwar”[6], los supuestos 270.000 combatientes revolucionarios elegibles para una nómina del estado, aunque se sabe que en realidad solamente combatieron en la revolución unos 40.000, así como las milicias designadas como fuerzas de seguridad oficiales. En consecuencia, las tribus del este y del sur se quejaban de que las ganancias extraídas de sus tierras se utilizan para financiar a estos grupos hostiles.

La gran ofensiva y la contraofensiva

A principios de abril del 2019 Haftar inició el ya mencionado ataque por sorpresa para capturar Trípoli, con el apoyo de Egipto UAE, Francia y Rusia, esta última con la compañía privada de seguridad Wagner, creyendo que varias milicias hostiles cambiarían de bando ante esta operación, pero no fue así.

Inicialmente el LNA logró avances rápidos hasta que fue frenado a las afueras de Trípoli. El LNA desplegó una gran entidad de fuerzas con las que cercó  Trípoli, avanzando lentamente hacia el centro de la ciudad. Entre los efectivos que defendían Trípoli unos 8000 eran de Misrata y solamente unos 2500 a 3000 eran de la ciudad en sí misma. Aquí las milicias de Misrata recuperaron la reputación perdida por sus crímenes anteriores, al menos en parte.

Se tiene noticia de que entre los defensores había cerca de 600 combatientes fundamentalistas islámicos procedentes de Siria, del denominado Frente al-Nusra, en realidad al-Qaeda en Siria.

En el ínterin, Turquía llegó a acuerdos marítimos y de seguridad con un GNA que se estaba desmoronando[7], y que le permitieron a Ankara tener presencia en Libia en concepto de seguridad cooperativa y por las concesiones de prospecciones libias en el mediterráneo oriental.

A principios de año del 2020 el GNA, después de combatir en solitario con las milicias locales en una campaña de 14 meses, fue apoyado en último momento por tropas de Turquía que expulsaron al ejército de Haftar, el LNA, de los alrededores de la capital y de otras partes de Libia occidental. En esta ocasión Turquía logró cambiar el equilibrio de poder en favor del GNA. 

Tanto Haftar como Fayez al-Sarraj del GNA fueron llamados a Moscú para firmar un alto el fuego el 13 de enero de 2020. Sarraj aceptó presionado por Turquía, pero Haftar abandonó la reunión, lo cual fue un duro revés para la diplomacia rusa.

En el marco de esta campaña Sirte fue capturado por las LNA de Haftar con el apoyo aéreo de la UAE, en enero de 2020.

A pesar de los esfuerzos de mediación de las NN.UU, en mayo del 2020 la guerra escalaba con numerosas bajas civiles.

La campaña de la Ofensiva de Trípoli finalizó el 5 de junio del 2020.

En junio del 2020, las fuerzas que apoyaban al GNA, con el apoyo de Turquía, lograron un gran avance rechazando al LNA hasta Sirte. Una escalada importante de la tensión tuvo lugar cuando Egipto anunció que no estaba dispuesto a que cayera Sirte, definiéndola como su “línea roja”. En este sentido, el parlamento egipcio había autorizado en julio del 2020 el despliegue de tropas egipcias en el exterior para impedirlo, si fuese necesario.

El 6 de junio del 2020 el GNA inicio una contraofensiva para recuperar Sirte y la estratégica base aérea de al Jufra al sur, en Libia central controlada por Wagner, en la que se basaban aviones de combate Mig-29 y Su-24. La contraofensiva logro recuperar todo el noroeste de Libia, pero no así Sirte ni Al Jufra.

Contrario a lo esperado, el GNA perdió los importantes yacimientos de Wafa y Sharara el 26 de junio a manos de Wagner[8] y el puerto petrolífero de Sidr al este de Sirte.

En agosto del 2020, amainó la violencia cuando el GNA declaró unilateralmente un alto el fuego, que llevó poco después a Haftar a levantar el bloqueo en la producción de petróleo, facilitando con ello acuerdos posteriores.

A pesar de apoyar a facciones opuestas, Turquía y Moscú vieron la oportunidad de coordinarse en Libia, ambos con fuerzas sobre el terreno, para hacer evolucionar los acontecimientos en su favor, por lo que llegaron a un entendimiento para imponer un alto el fuego a las dos facciones de la guerra de Libia. En efecto, en agosto del 2020 el GNA y LNA declararon un alto el fuego que dio paso a un proceso de paz más en firme, con el establecimiento de una comisión militar conjunta (JMC) 5+5, con oficiales del GNA y LNA.

Tomando oportunidad de la retirada del LNA de Trípoli, Rusia llegó a un acuerdo en Sochi en septiembre de 2020 sobre cómo gestionar los recursos energéticos y ganancias asociadas de Libia. Esto acabó con todos los bloqueos del LNA y permitió las reuniones en Génova en las que se llegó a un acuerdo formal de alto el fuego en octubre del 2020. Esto dio pie a la formación Foro de Dialogo Político (Libyan Political Dialogue Forum/ LPDF) bajo los auspicios de NN. UU en noviembre de 2020.

Causas de la guerra del 2014 al 2020

En realidad, fue la competición por los recursos, fundamentalmente el petróleo y el gas. La mayor parte de estos recursos se encuentran en zonas remotas controladas por el LNA, lo que lleva a la población costera a reclamar que los recursos sean de todos los libios, mientras que las tribus a las cuales pertenecen los yacimientos energéticos piden una repartición más justa de las ganancias.

Siempre ha habido una rivalidad entre las tribus árabes y la población nativa (Amazigh, Touareg y Toubu), así como las poblaciones nómadas o semi nómadas. Gadafi se valió de estas disputas locales para dominar la población según la vieja técnica del “divide y vencerás”. Estas diferencias siguen siendo hoy en día causa de enfrentamientos que, de haber un sistema judicial independiente y unas fuerzas de seguridad imparciales, serian mitigados casi en su totalidad.

El este se ha sentido desatendido por los gobiernos de Tripoli, lo cual, combinado con movimientos federalistas o secesionistas de Cirenaica, han resultado en una profunda desconfianza entre Tripolitania y Cirenaica, y lo mismo, aunque en menor medida, entre Fezzan y Tripolitania.

La creciente influencia política y económica islamista en Trípoli, al menos en varias milicias, alarmó a los libios más seculares. Los islamistas se benefician de la cuestionable narrativa de que han tenido parte muy importante en la revolución y que habían conseguido hacerse con posiciones clave en entidades estatales, así como en política. [9]

De hecho, la Operación “Dignity” de Haftar fue motivada por la despiadada campaña de asesinato de leales al régimen anterior, activistas de derechos civiles, salafistas de Madkhali y fuerzas de seguridad en el 2013-2014 en Bengasi. Lo que comenzó como una campana de autodefensa contra grupos terroristas, evolucionó rápidamente hacia una campaña contra los islamistas en general, desde el islam político a los yihadistas.

Dado que muchos de ellos tenían relación estrecha con el oeste, especialmente Misrata, esta ciudad en si misma se convirtió en parte del ataque a Bengasi, donde el LNA sufrió 5000 bajas mortales. La batalla también abrió viejas heridas entre ambas partes. Haftar era considerado un héroe en el este y un villano en Misrata. El éxito subsiguiente del LNA en Derna contra los islamistas, en la cual fallecieron destacados dirigentes terroristas, acrecentó aún más esta rivalidad.

Otra causa de rivalidad entre las distintas milicias fue el control de empresas o actividades con fines ilegales, en particular en la capital y región circundante: El control físico de instalaciones financieras, barrios de la ciudad, aeropuertos, puertos y puestos de control de fronteras que facilitaban el contrabando, la extorsión y el chantaje.

Las milicias de Trípoli ganan cientos de millones de dólares cada año con estas actividades, mientras que los grupos rivales del extrarradio y ciudades vecinas luchan por obtener su parte del botín. 

Conflictos de la misma índole se dan con el contrabando de combustible, armas, drogas y alimentos.

La existencia de la “European Union Border Management Assistance Mission in Lybia (EUBAM Lybia), que apoya a las autoridades libias en su lucha contra las redes del crimen organizado y para el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad, es prueba de esta actividad ilegal.

La intervención de Turquía en Libia se dio porque las naciones europeas no quisieron tomar parte y oponerse al ataque del Khalifa Haftar al gobierno reconocido internacionalmente en Trípoli[10]. Ankara explotó la debilidad de Libia ofreciéndole apoyo militar a cambio de delinear límites marítimos, lo cual afecta a los planes de Grecia para tener parte en las reservas de hidrocarburos en el Mediterráneo, especialmente en las aguas entre Chipre y la región Cirenaica. Por su parte, Haftar pidió apoyo de Rusia, además de a la UAE y Egipto. El apoyo de Wagner no fue suficiente para que Haftar pudiese ganar la guerra, pero consiguió, después del colapso del LNA resultante de la ofensiva de Trípoli, hacerlo dependiente de sus capacidades militares. Esto le permitió a Wagner hacerse con las instalaciones petrolíferas y numerosas bases militares, y dividir Libia en dos, creando una línea defensiva al oeste de Sirte. Con ello Moscú consiguió hacer embargos de petróleo libio, controlar puertos en el Mediterráneo central y bases aéreas militares a pocos kilómetros del CG OTAN en Italia. Wagner también ha utilizado Libia como lanzadera de su influencia en Mali y Burkina Faso, bien donde para desplazar la influencia europea o para sustituirla donde la influencia europea voluntariamente se retira.

La influencia internacional en el fracaso del proceso de estabilización  

El fracaso del proceso de estabilización también es atribuible al conflicto de intereses de actores internacionales, en particular de aquellos que apoyan a cada una de las partes.

Los principales apoyos de la coalición anti Haftar son Turquía y Qatar, que apoyan al Islam político y a sus propios intereses económicos. Además, Turquía tiene fuertes vínculos históricos con Tripolitania, y con Misrata en particular, así como Trípoli y otras ciudades costeras que son “Kouloughlis”, descendientes de turcos otomanos casados con mujeres locales.

La problemática economía turca necesita de Libia como destino de sus exportaciones, y de la participación de sus compañías en los esfuerzos de reconstrucción. La supervivencia del GNA con influencia islámica y el liderazgo de Misrata son vitales para los intereses económicos de Turquía en Libia y por lo que apoya firmemente el proceso del LPA. Turquía ha concedido residencia permanente a lideres importantes del LIFG, miembros de los Hermanos Musulmanes de Libia, combatientes destacados del consejo de Bengasi y Derna y el gran Mufti de Libia, el salafista Sadekh al-Gharyani, cuyo apoyo se busca para promover los intereses turcos en Libia.

Tanto Turquía como Qatar son importantes para la defensa de Trípoli dado que abastecen de armas y equipo militar a las milicias pro GNA, en particular las de Misrata. La mayor parte de este apoyo llega por vía marítima o aérea a Misrata desde donde es distribuida. Se dice que Turquía ha favorecido el refuerzo de milicias provenientes de Siria para contribuir al esfuerzo bélico. Turquía estuvo directamente involucrada en el combate operando sistemas de drones y asesorando a la cúpula militar de la coalición anti Haftar.

Los aliados del LNA son Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Jordania. Su apoyo está motivado principalmente por sus intereses de seguridad. En particular el contra terrorismo y el islam político, aunque también tienen fuertes intereses económicos. Egipto y UAE apoyan al LNA con equipo militar y adiestramiento, mientras que Arabia Saudita y los UAE son vitales para su supervivencia económica: El LNA casi no tenía acceso a las ganancias económicas del petróleo dado que todos los pagos llegan del CBL, que está bajo el control del GNA.

Egipto desempeña un apoyo que es clave para el LNA. Su situación interna refleja una profunda división entre islamistas y secularistas, con una economía débil desestabilizada por docenas de ataques terroristas que asesinan a cientos de civiles todos los años. En consecuencia, quiere evitar la existencia de santuarios terroristas en Libia o un gobierno dominado por islamistas en su frontera occidental. Ambos extremos son inaceptables para Egipto, por lo que es sabido que en caso de necesidad empeñará su ejército. Los intereses económicos de Egipto en Libia se evidencian por existencia de cerca de 2 millones de ciudadanos egipcios en Libia antes de la revolución. En la actualidad solamente unos 900.000, pero que siguen siendo reflejo de las importantes inversiones de compañías egipcias en Libia[11] y la acuciante necesidad de adquirir energía a bajo precio.[12]

Egipto puede dar más fácilmente apoyo logístico al LNA sin riesgo de interceptación, mientras que la aviación egipcia puede atacar cualquier posición libia desde bases aéreas fronterizas en Egipto. Además, desde Egipto no hay dificultad para realizar un embargo marítimo en las aguas entre Creta y Libia; así mismo desde Egipto se pueden interceptar con facilidad aviones de transporte, drones e incluso aviones de combate volando desde Libia a Turquía.

La coalición anti-Haftar ha cosechado importantes éxitos en la prensa y esfuerzos para recibir apoyo en el exterior, particularmente del Reino Unido, pero también de EE.UU y otros países, basándose en la legitimidad del LPA como argumento principal. Este esfuerzo informativo y en el exterior lo realiza principalmente la diáspora de Misrata, Trípoli y otras ciudades de Libia occidental, que tienen excelentes relaciones con la prensa, Think Tanks y políticos. Obviamente también las conexiones europeas de los hermanos musulmanes en Europa Occidental y América.

Por su parte la UE dio un fervoroso apoyo al proceso LPA de las NN.UU. La Operación “Sophia” de la UE, tenía como misión dificultar el modelo de negocio de los contrabandistas que operaban desde Libia, pero terminó siendo parte de este modelo. Según algunos críticos, “Sophia” animó a algunas ONGs a operar justo en el límite de las aguas territoriales de Libia, donde “Sophia” no podía entrar. Los contrabandistas embarcaban a los emigrantes en embarcaciones de bajo coste y frágiles con la promesa de que serían rescatados. En julio del 2018 la UE volvió a abrir la embajada de Trípoli aumentando así su visibilidad mediante actividades civiles de asistencia humanitaria.

Para Francia e Italia, Libia tiene un interés estratégico vital debido a razones históricas, económicas y de seguridad. Los intereses de EE. UU en Libia son limitados, de ahí la tibieza de su apoyo al proceso liderado por las NN. UU y sus esfuerzos contra terroristas[13].

Es importante destacar como parte del entorno estratégico y de los intereses del exterior, que Libia es un gigante energético a las puertas de Europa. Dispone del 39% de las reservas de petróleo de África. En el 2020 vendió el 63% de sus exportaciones a Europa (Italia, España y Alemania) y en el 2021 tuvo una producción de 1 millón de barriles al día (bpd). El abastecimiento de gas a Europa se hace fundamentalmente a través del gaseoducto “Greenstream” que partiendo del campo petrolífero de Wafa llega al complejo petrolífero y de compresión de gas de Melitah , en la costa Occidental de Libia, continuando luego hasta Sicilia.

También el gaseoducto de Sharara, que comienza en el campo petrolífero del mismo nombre, llega hasta Trípoli y desde allí tiene conexión con el “Greenstream”.

A pesar de los distintos intereses que convergen en Libia, sería un error atribuir el fracaso del proceso LPA a la interferencia exterior. Ninguno de los elementos que llevaron al conflicto habría desaparecido si Egipto, Qatar u otros no hubiesen intervenido, con independencia del hecho de que antes de abril de 2019 la influencia de los que apoyaban las LNA sobre lo que ocurrió en Trípoli era nula. Sencillamente, Serraj fue incapaz de imponer su autoridad en la capital. Libia no se debe contemplar como un escenario en el que tuvo lugar una guerra por delegación (proxi). Si la participación de los diferentes estados tuvo o no un efecto estabilizador o desestabilizador es discutible, pero los errores cometidos desde la negociación de Skhirat no son atribuibles a estos países.

Wagner como parte de problema de Libia

De 2015 a 2019 la labor de Wagner en Libia fue de asesoramiento militar, adiestramiento y mantenimiento del equipo ruso, incluyendo el material de la defensa antiaérea, mando y control y equipo de desminado que apoyó al LNA en la recuperación de Bengasi y Derna. Además, Wagner comenzó a hacer negocios y establecer relaciones culturales con sus socios libios.

Wagner en 2018 comenzó a desplegar varios cientos de mercenarios en campos de adiestramiento, aeródromos, bases adelantadas, zonas de riqueza energética y de infraestructura crítica, con los que apoyaba al LNA y a los intereses rusos.

Wagner participó directamente en la Ofensiva de Trípoli en el otoño de 2019. A primeros de 2020, Haftar ya disponía de hasta 1200 mercenarios dotados de varios cientos de misiles contra carro, tiradores selectos, UAVs, SAMs y artillería con municiones de precisión.

A finales de mayo del 2020 el GNA detuvo al LNA y fuerzas de Wagner en la ofensiva de Trípoli, lo que no impidió que Wagner siguiese atrincherado en bases militares clave e infraestructura petrolífera de otros lugares de Libia.

En julio de 2020 durante la contraofensiva del GNA, la compañía nacional de petróleo de Libia (NOC) anunció que Wagner tenía el control efectivo del campo petrolífero de Sharara al suroeste de Libia, operado por Repsol, con una capacidad de exportar 300.000 bpd . En conjunto Wagner controla una red de bases aéreas y militares desde Qardabiya, cerca de Sirte, hasta Brak, cerca de Sabha, donde tiene Mig-29 y Su-24, fortificándolas para su defensa y dotándolas de defensa antiaérea. En 2021 Wagner se ha posicionado para intervenir e influenciar la producción de petróleo en los campos de suroeste y en parte del “Oil Crescent”, que son el conjunto de terminales petrolíferas y de gas costeras para la exportación. En definitiva, Wagner puede limitar la actual exportación de petróleo a Europa en las instalaciones de mayor valor estratégico. 

Las compañías afiliadas a Wagner quieren contratos de concesiones de explotación en el este y sur este del país, así como minería en el sur del país.

El papel de Wagner coincide con las políticas de Rusia: Presionar a los países europeos de la OTAN y Turquía controlando recursos energéticos y creando inestabilidad en sus fronteras. Wagner tienen mucha libertad de acción para seguir la agenda geopolítica de Rusia y la propia.Por ejemplo, utiliza la base de Khadim cerca de la ciudad de Marj (NE de Bengasi), como nodo logístico para mover personal administrativo y equipo a Mali. En esta base también se encuentra el grueso de Wagner con defensa aérea, aviones, etc… Wagner también se acantona en Sirte y Al Jufrah[14] en la región central.

Wagner se vale de Libia como base adelantada de sus actividades en la región del Sahel, particularmente el Chad y Niger[15], donde progresivamente consolida su esfera de influencia sobre las comunidades locales y redes de contrabando que cruzan las fronteras del sur de Libia, donde este grupo ha ayudado a abastecer de armas a terceros y en ocasiones ha aportado y se ha servido de técnicas de extracción de oro u otros minerales preciosos. Por esto, entre otras razones, EE. UU ha designado a Wagner como una organización criminal el 20 de enero de 2023. 

Se dice que a veces hay retrasos de 10 meses en pagar a miembros de Wagner. Esto plantea la cuestión de cómo se financia Wagner y por quien. Una forma potencial de conseguir fondos es mediante la colaboración de grupos libios empeñados en actividades ilegales como contrabando de combustible a través de las fronteras del sur de Libia a países africanos o a través del Mediterráneo a Europa colaborando con redes ilícitas. Aunque el grueso de la financiación viene de las explotaciones mineras y contratos de seguridad.

Otro aspecto que favorece a Wagner es que Francia considera el LNA como una fuerza estabilizadora y bastión contra las fuerzas terroristas. Por eso existe la duda si el efecto de Wagner de impedir la atomización de Libia compensa el peligro que se cierne sobre los países de la OTAN por su presencia.

El 16 de enero de 2023 el director de la CIA William Burns visitó a Haftar para tratar varios asuntos, como la extradición de un ciudadano libio que se sabe fabricó el artefacto explosivo del atentado de Lockerbie y otro la expulsión de Wagner de Libia. A esto último Haftar preguntó si EE.UU estaría dispuesto a prestar el apoyo que le da Wagner y Rusia, incluyendo la defensa aérea de su Cuartel General en al-Rajma, a sur de Bengasi. Y si estarían los norteamericanos dispuestos a expulsar a los turcos de Libia. La respuesta es obvia.

La post guerra

El Comité Cívico Militar 5+5 (JMC) formado en agosto del 2020 consiguió algunos progresos, aunque persistía la dificultad para conseguir la retirada de combatientes extranjeros, como exigían las NN.UU. Pero lo más significativo es que a pesar de la desconfianza mutua y la fragilidad del alto el fuego, los niveles de violencia bajaron después de la tregua del 2020, lo que permitió recomenzar el dialogo político.

Docenas de municipalidades celebraron elecciones entre el 2019 y el 2020, retrasadas por razón de la violencia imperante o por la pandemia.  

El diálogo esponsorizado por la ONU (Lybian Political Dialogue Forum/ LPDF) mencionado anteriormente, fijó una hoja de ruta para las elecciones parlamentarias y presidenciales a celebrarse el 24 de diciembre del 2021 y constituyó un gobierno provisional, el Gobierno de Unidad Nacional (GNU) en marzo de 2021 para unificar el GNA y el HoR, que debería preparar las elecciones.

El LPDF nombró a Mohamed al-Menfi Abdul Hamid como su presidente y a al-Dbeibeh como primer ministro del GNU. El HoR casi unánimemente aprobó  el gabinete del nuevo gobierno, mientras que el GNA de Serraj y el parlamento del este cedieron poder al GNU.

El 21 de septiembre del 2021, el HoR frustró las expectativas de elecciones al presentar una moción de censura al GNU. Dbeibeh convocó manifestaciones en protesta de la decisión del HoR y abjuró de su promesa de convocar elecciones, presentando su candidatura junto a la de Haftar y el hijo de Gadafi. En consecuencia, la junta electoral central postpuso sin die las elecciones días antes de la fecha prevista de celebración, dada la creciente tensión y animosidad sobre la elegibilidad de los candidatos, de los poderes presidenciales y del parlamento.

Rusia, las LNA de Haftar y el presidente del HoR Aguileh Saleh fueron los tres centros de poder que se opusieron al primer ministro del GNU Abdul Hamid al-Dbeibeh y a Turquía. Estos tres centros de poder son los que contribuyeron al fracaso del proceso electoral de las NN. UU del 2021, para formar un Gobierno de Unidad (GNU)

No en menor medida Dbeibeh que fue nombrado por el LPDF para formar el GNU, al que se le dio un plazo temporal de 10 meses para preparar las elecciones, condicionado a no presentarse a las mismas. Dbeibeh, más que trabajar en esta dirección, se dedicó a consolidar su autoridad. Mas tarde, renegó de su compromiso y recopiló recursos para apoyar su candidatura, con lo cual minó la credibilidad de las elecciones.

La alianza con Turquía se tradujo para Dbeibeh en apoyo externo e interno para conservar su puesto. Ankara que tiene intereses económicos importantes en Libia, está llevando a cabo una reforma del sector de seguridad limitada (SSR} limitada a través del GNU, ayudándole a Dbeibeh a consolidar su posición, en lo que debería ser un mandato temporal.

Rusia por su parte le ha dado apoyo a Haftar para mantener Libia dividida, controlar ministerios clave en el gobierno de Libia, y embolsarse las ganancias de los ilícitos.

Desde el 2021 Haftar ha orquestado un conjunto de bloqueos en la producción de petróleo para extorsionar al gobierno e impedir que el GNU administrativamente reunificase Libia.

Haftar quería reanudar la guerra de Libia, pero Rusia se lo ha impedido.

La siguiente hoja de ruta

La siguiente hoja de ruta la programó el Representante Especial para Libia del Secretario General de las NN.UU,(SRSG), Abdoulaye Bathily para celebrar elecciones el 27 de febrero de 2023[16]. Su idea era formar un panel electoral con amplia representación de las partes que pudiese sortear los impedimentos legales y políticos para celebrar las elecciones. Para ello elaboraría una ley electoral, marcaría limites institucionales de una constitución todavía en borrador, un código de conducta de los candidatos electorales y nuevas provisiones de seguridad electorales. El propio Bathily retrasó  el proceso, probablemente por presiones de Egipto que no quería un proceso dirigido por el SRSG, lo cual ya ha ocurrido en otras ocasiones y no es más que una táctica dilatoria con el objeto de conservar los privilegios alcanzados en el 2014, cuando se constituyó el HoR de Tobruk.

El HoR decretó la disolución del GNU basándose en que su mandato expiraba el 24 de diciembre de 2021, pero Debeibeh se negó diciendo que su gobierno permanecería en sus funciones hasta que se celebrasen elecciones. En marzo del 2022, el HoR aprobó un nuevo gobierno del Este, con las siglas de GNS (Gobierno de Estabilidad Regional), con Fathi Bashaga de primer ministro, un gobierno rival del GNU, basándolo en Sirte.

La formación del GNS reavivó las disputas por el control del territorio y sus recursos. En marzo del 2022, las fuerzas de Haftar ocuparon la sede del GNU en Bengasi, dado que este último se negó a darle a Bashaga acceso a los fondos estatales para el presupuesto del nuevo gobierno GNS.

Sin perspectivas de una solución política y con el HoR hostigado por las protestas, Bashaga se desplazó a Trípoli intentando instalar pacíficamente allí su gobierno, sin conseguirlo. En agosto del 2022 brotaron combates en la capital entre las fuerzas de los dos gobiernos rivales, seguido de meses de escaramuzas.

La situación mejoró a finales del 2022, aunque la tensión siguió siendo alta a medida que el HoR consolidaba sus propias instituciones.

Para complicar más las expectativas de paz, Libia que se había comprometido con Turquía en el 2019 durante la defensa agónica de Trípoli, con la delimitación de aguas, se vio empujada dar un paso más. En efecto, en octubre del 2022, el GNU firmó un acuerdo con Turquía para la exploración de yacimientos en sus aguas costeras[17], y en enero de 2023 firmó un acuerdo con la compañía italiana ENI [18]para aumentar el suministro petróleo y gas. Grecia y Egipto, que se disputan las demarcaciones marítimas con Libia, condenaron las negociaciones con Turquía, incrementando la posibilidad de enfrentamiento en el Mediterráneo. Aparte de esto, Haftar fue acusado de abastecer de armas a la RSF de la guerra civil de Sudan, poniendo a Haftar en contra de su aliado Egipto en este asunto.

El dialogo liderado por el SRSG de la ONU perdió empuje y el HoR siguió su propio camino, promulgando una enmienda constitucional en marzo del 2023 que podía dar lugar a elecciones y a un nuevo comité ejecutivo para reemplazar al tándem GNU y el HoR.

En marzo de 2023, HoR y HSC llegaron a un acuerdo para formar un comité de seis miembros de cada lado (6+6) para redactar un borrador de ley electoral y para celebrar las elecciones legislativas y presidenciales a finales de 2023, si se consiguiese tener la ley electoral lista en junio.

Las NN. UU a modo de ave Fénix, fue capaz de reunir lideres militares de ambos lados en Trípoli después de muchos años, el 26 de marzo de 2023 en Trípoli, con participación del enviado especial de NN. UU Bathily y también el 14 de abril de 2023 en Bengasi, esta vez  sin participación del enviado especial.

En mayo del 2023 los hijos de Haftar, el sobrino de Dbeibeh, y jefes de milicias de Trípoli, se reunieron en el Cairo para acordar un nuevo gobierno que dejara al presidente del GNA, Abdul Hamid Dbeibeh como nuevo presidente de Libia, dejándole algunos ministerios a Haftar.

Estas conversaciones siguieron a la destitución por corrupción de Bashaga, que fue  reemplazado por el ministro de finanzas Osama Hamad como primer ministro del GNS.

En mayo del 2023, un juzgado libio sentenció a 23 personas a muerte por su participación en los ataques del Daesh y decapitaciones del 2015 en febrero del 2015 en Sirte.

Entre tanto las milicias afiliadas al Daesh y al-Qaeda que ya no controlan territorio en Libia, mantenían la capacidad de lanzar ataques e interrumpir la producción de los campos petrolíferos, especialmente en las zonas del interior.

Continuando con los esfuerzos auspiciados por las NN. UU de celebrar elecciones presidenciales y parlamentarias, se formó de nuevo un comité 6+6 de miembros del HSC y HoR para diseñar otra hoja de ruta para las elecciones; el 23 de mayo anunciaron progresos importantes, pero quedaban aspectos significativos por acordar hasta la formación de un nuevo gobierno.

En una nueva reunión de este comité 6+6 en la ciudad marroquí de Bouznika a principios de junio de 2023 con representantes de ambas partes anunciaron un acuerdo sobre el marco legal para la celebración de elecciones presidenciales y legislativas. Aqila Saleh, presidente del HoR, y Khaled Meshri, presidente del HSC se desplazaron a Marruecos, pero no firmaron el acuerdo por persistir problemas de fondo, tales como si se podían presentar militares a la presidencia.

También en junio del 2023, este último comité 6+6 propuso la formación de un nuevo gobierno interino para preparar las elecciones. Mientras que Haftar apoyaba la propuesta, Debeibeh, que ya había  consolidado su poder después de dos años en Trípoli, rechazó cualquier esfuerzo de formar un nuevo gobierno de transición, insistiendo en que su gobierno continuara sirviendo como gobierno “interino” hasta que se celebrasen las elecciones.

Las distintas líneas de las conversaciones de paz han visto algún progreso, pero la violencia de baja intensidad persistente, hacia que cualquier acuerdo que no contase con el apoyo firme de Dbeibeh y Haftar, estaba condenado al fracaso.

El 26 de junio del 2023 el presidente del HoR Aqila Saleh se quejó ante la compañía petrolífera nacional de petróleo (NOC) de que las ganancias de petróleo y gas no se estaban repartiendo equitativamente. Como reacción a esta queja, el 6 de julio, el director del Foro Político de Dialogo, Mohamed Menfi acordó formar un comité de repartición de ganancias el con representantes de ambos lados. Esta medida tuvo buena acogida en las NN.UU ya que demuestra cierto control de las instituciones y más específicamente de las ganancias, que es lo que en último término mantiene la precaria paz en Libia.

En julio el Banco Central anunció su reunificación después de una década de división, aunque no se sabe si se han activado los protocolos para hacer efectiva la reunificación.

El 25 de julio el HoR aprobó una hoja de ruta para nombrar un nuevo gobierno de unidad antes de las elecciones, y la distribución de las ganancias del petróleo. Todo ello como parte de una hoja de ruta más amplia basada en lo acordado en la reunión 6+6 de junio en Bouznika.

En agosto en Trípoli rebrotaron luchas entre milicias locales por controlar el aeropuerto.

El 8 de agosto el HoR discutió el borrador de las leyes electorales acordadas por el comité 6+6 y mando de vuelta sus comentarios al comité. En una reunión en las NN. UU, el SRSG Bathily expuso que su objetivo fundamental en Libia eran convencer al HoR y HSC que consideraran las propuestas de la junta electoral central, otros actores de Libia y UNSMIL para solventar las lagunas legales y defectos de la ley electoral preparadas por el comité 6+6.

El 10 de septiembre de 2023, el ciclón “Daniel” asoló el noreste de Libia, provocando unas inundaciones catastróficas. Mas de 20.000 personas fallecieron en este desastre natural, muchos cadáveres no fueron localizados en la ciudad portuaria de Derna, donde las inundaciones reventaron unas presas hidráulicas en sus proximidades. La agitación política del país dificultó los esfuerzos de rescate y la entrega de ayuda humanitaria, provocando que cientos de manifestantes en Derna le exigieran responsabilidades al gobierno. A medida que la esperanza de encontrar supervivientes fue menguando, los esfuerzos de socorro se orientaron a aliviar una crisis humanitaria de más de 40.000 desplazados, con escasez de abastecimientos médicos, agua potable contaminada y temor creciente de brote y propagación de enfermedades.

Las autoridades del este le negaron el paso a los ministros y otras autoridades del oeste para visitar el lugar, aunque algunos jefes de milicias del oeste acudieron con ayuda humanitaria, a pesar de la oposición del Este. Hubo detenciones de funcionarios por negligencia. Del exterior llevaron ayuda humanitaria Turquía, Qatar, Egipto y UAE.

En octubre del 2023 brotaron de nuevo sangrientos enfrentamientos entre las milicias de Bengasi y Gharyan. En noviembre los presidentes del HoR y HSC se reunieron en Egipto para romper el impasse por el desacuerdo de las leyes electorales presidenciales y parlamentarias sin conseguirlo. Bathily, el UNSR, intento sin éxito reunir a las partes, pidiéndole posteriormente al Secretario General Guterres que nombrara a otro UNSR.

En diciembre de 2023 se puso de nuevo de manifiesto diferencias irreconciliables entre las partes, sobre todo por la exigencia del HoR de que hubiese un gobierno interino antes de celebrarse las elecciones, cuestión que el GNU rechaza[19].

La base de Al Jufra ocupada por Wagner fue atacada por drones destruyendo un avión de carga Ilyushin, autoría que AFRICOM niega. El GNU reclamo a la UE ayuda para detener la emigración desde Níger, la cual tiene vía libre por parte del gobierno de este país para cruzar la frontera hacia Libia.

En enero de 2024, el presidente del GNU anunció la retirada de subsidios para el combustible, con la intención de dificultar su aprovechamiento por parte de los contrabandistas y traficantes de personas, lo cual trajo consigo malestar en toda la sociedad por incidir esta medida en un aumento de la inflación.

En febrero 2024 el HoR estableció un fondo de reconstrucción y desarrollo para todo el país, financiado por el banco central con sede en Trípoli. El HoR paso a ser liderado por el hijo de Haftar Belqasem. Las noticas de la prensa del este anunciaron que el LNA de Haftar recibió 40 carros de combate T-72 que desembarcaron supuestamente en Tobruk, con la cual habrían sorteado el embargo de armas de la operación Irini. Además, funcionarios pro Haftar anunciaron que en breve recibirían aviones de combate de procedencia rusa.

También hubo un cierre temporal del campo petrolífero de Sharara debido a quejas de la población local de recibir pocas ayudas del gobierno. La situación se solucionó con negociaciones. Como novedad el GNU organizó una conferencia de reconciliación nacional que previsiblemente se celebrará el 28 abril de 2024 en la ciudad de Sirte, a la cual acudirían miembros del anterior régimen de Gadafi. En cuanto a las elecciones la situación continuaba estancada.

Con motivo del 13 aniversario de del derrocamiento de Gadafi, Haftar llevo a cabo ejercicios militares el 17 de febrero en Sirte, probablemente con el apoyo de Rusia.

El ministro del Interior del GNU llego a un acuerdo con las cinco milicias que controlan Trípoli, para que se replegasen a sus acuartelamientos. El 25 de febrero hubo una huelga de las fuerzas de protección de instalaciones petrolíferas reclamando que se les subiera el sueldo, a lo que accedió el GNU.

La Emigración

Lo acuerdos de contención de la migración de Italia con Libia son anteriores a la gran crisis migratoria del 2015. En el 2008 Italia llegó a un acuerdo con Gadafi sufragado con cinco mil millones de euros que comprendía inversiones italianas en Libia y acceso de las compañías italianas al petróleo libio, justificado como compensaciones a los daños brutales que perpetraron los italianos durante su ocupación de Libia. La denominación del acuerdo enmascaraba las intenciones reales de Berlusconi de mejorar la gestión de las fronteras libias y permitir a los barcos italianos devolver las embarcaciones con migrantes a las costas libias. El dictador se olió las verdaderas intenciones de Berlusconi, y por eso valiéndose de una visita a Roma, dos años más tarde del acuerdo anterior, reclamó cinco mil millones de euros anuales a cambio de que Europa “no cambiase el color de la piel”, del blanco al negro.

Debido los naufragios ocurridos cerca de Lampedusa el 3 de octubre del 2013 y cerca de Malta el 11 de octubre del 2013, con unos 360 fallecidos el primero y unos 30 el segundo, las autoridades italianas lanzaron la operación “Mare Nostrum” con la idea principal de salvar vidas humanas. La Operación fue muy bien dotada de medios y muy costosa económicamente para llevarla a cabo con una sola nación. Por esta ultima razón, Italia solamente la mantuvo durante 1 año, del 18 de octubre del 2013 al 31 de octubre del 2014. Italia consiguió pasar la Operación a FRONTEX, con la Operación “Tritón”, con una zona de operaciones que, abarcando el estrecho de Sicilia, era ligeramente menor. “Tritón” operó desde el 1 de noviembre del 2014 al 1 de febrero del 2018, liderado por Italia con aportación de medios de 15 países. Aunque ya el coste estaba repartido, los emigrantes rescatados en la mar seguían desembarcando exclusivamente en Italia. A esta operación FRONTEX le siguió otra, la “Themis”, que ya desembarcaría los emigrantes a la nación más próxima de donde fuesen rescatados los migrantes, no solamente Italia y que además vigila las costas de Argelia, Túnez, Libia y Egipto. Simultáneamente FRONTEX cuenta con las Operaciones Indalo en el Mediterráneo Occidental y Poseidón en el Oriental. 

Durante la crisis migratoria del 2014-2016, el gran crecimiento de las llegadas a Europa ocurrió por la ruta del este, entre Grecia y Turquía, que llegó en el 2015 a 855.000 personas, que huían de la guerra de Siria e Irak, y de Eritrea y Somalia. La UE y Turquía llegaron a un acuerdo en el 2016, financiado con seis mil millones de euros para mejorar las condiciones de vida de los refugiados acogidos en Turquía.

Después de este acuerdo, disminuyó notablemente la migración por la ruta del Este, lo cual se debe a la eficiente cumplimentación del acuerdo por parte de las autoridades turcas. Pero también es verdad que la presión migratoria disminuyó y que los refugiados comenzaron a asentarse en Turquía, Jordania o el Líbano.

Para sortear este tapón, el flujo de la migración africana se desplazó al corredor central. Por tanto, el mayor corredor pasó del este al corredor central, de Turquía-Grecia a Libia-Italia, saliendo de las ciudades de Zawiya y Zuwara en la costa oeste de Libia y en menor medida de Túnez.

El gobierno italiano trato de hacer un acuerdo parecido al de Turquía con Libia. En febrero del 2017, la autoridades italianas y libias firmaron un nuevo MOU encaminado a generar capacidades en Libia para controlar sus fronteras terrestres y maritimas, combatir el contrabando de personas y devolver a los migrantes capturados en la mar a Libia. Posteriormente el ministro italiano Minitti visitó Libia, donde pudo comprobar de primera mano las escasas posibilidades reales de cumplir el acuerdo por parte de las autoridades libias, al constatar sobre el terreno la debilidad el gobierno libio.

Minitti llevó a cabo una serie de negociaciones con las milicias locales y otros actores no estatales, sin contar con el débil gobierno libio. El llamado acuerdo Minitti convirtió de la noche a la mañana a los contrabandistas en guarda costera, gestores de los centros de detención, y empleados de la infraestructura de seguridad contra la emigración. “El zorro cuidando a las gallinas”. Un despropósito que influyó en que muchos emigrantes terminasen en las redes del crimen organizado en Europa.

En julio del 2017, el consejo de exteriores de la UE refrendó de facto el acuerdo Minitti poniendo a su disposición los instrumentos de la política exterior de la UE al respecto, la EUBAM y la prexistente operación de la UE “Sophia”, en curso desde el 2015, que proporcionaría apoyo y adiestramiento a la guarda costera Libia y otros grupos del sur de Libia. Tanto EUBAM como la Operación “Sophia” estarían coordinados con FRONTEX. Entre el 2017 y 2018 hubo un 90% de reducción en las llegadas a Italia.

Lo mismo que logró Turquía en el 2016 desviar el flujo de emigrantes hacia Italia, el acuerdo Minitti logro desviar el flujo migratorio hacia la ruta Occidental. Así, las llegadas a Europa desde Marruecos se duplicaron en el 2018.

Pero el acuerdo de Minitti no tuvo en cuenta la ruta este de Libia. En efecto Saddam Haftar, hijo de Khalifa Haftar abrió dos nuevas rutas. La primera acogía a migrantes de Bangladesh y Siria que llegaban en avión a Bengasi para continuar su viaje en embarcaciones hacia Europa, probablemente con la cooperación del grupo Wagner. Además, se habilitó otra ruta terrestre para sudaneses y egipcios.

Lo deseable para Haftar sería llegar al mismo acuerdo que el gobierno del Oeste, tanto con Italia como con la UE, lo cual le legitimaria ante una Europa que apoyaba a Trípoli y que querían la celebración de elecciones.

Por eso, del 2020 en adelante, todo empezó a cambiar en la ruta del mediterráneo central, con 3000 km entre Libia y Túnez y con los números volviendo a los niveles del 2014-2016. Por eso se le dio término a la Operación “Sophia” el 31 de marzo de 2020. No estaba consiguiendo sus objetivos de reducir la emigración y de hecho estaba rescatando emigrantes y llevándolos a Italia[20]. La Operación Sophia, tenía cinco fases, en la quinta se suponía que operaba dentro de las aguas territoriales libias, pero esto no llego a pasar, razón por la cual se vio que la única solución era crear una guarda costera en Libia que se hiciese cargo de su propia emigración y le impidiese cruzar el Mediterráneo, así como un centro de rescate en Trípoli financiado por la UE. “Sophia” Tampoco fue capaz de desbaratar el modelo de negocio de los traficantes de seres humanos. Por la parte positiva, consiguió una excelente coordinación interagencias: Además de EUROPOL y FRONTEX, intercambiaba información con IOM, UNHCR, UNSMIL, INTERPOL y en menor medida con ONGs[21]. A esta operación le siguió la operación EUNAVFOR “IRINI”, con medios navales y aéreos, ya exenta de la misión de rescate (S&R), mas bien para forzar el embargo de tráficos ilícitos, sobre todo de combustible, armas y municiones.

Desde que comenzó la operación, ha abordado e inspeccionado 26 barcos mercantes. En tres ocasiones encontró que el cargamento violaba las resoluciones de las NN. UU, obligándolos a atracar en un puerto de algún país de la UE. Turquía ha impedido en 11 ocasiones abordar e inspeccionar buques mercantes que se dirigían a Trípoli o Misrata, para apoyar con su cargamento al GNA/GNU.

Según los informes bimensuales del IOM (Organización Internacional de la Emigración), Libia suele asentar unos 680.000 migrantes en su territorio, un 12% de su población. Geográficamente el 56 % se ubica en el oeste, 31% en el este y el 13 % restante en el sur del país. Cerca del 70% en áreas urbanas. El 70% de los emigrantes encuentran trabajo en Libia en el plazo de un mes. Luego absorbe en gran medida la emigración.

De más a menos numerosas las nacionalidades son Níger, Egipto, Sudan, Chad y Nigeria. El 50% provienen del África Subsahariana y un 42% del Norte de África. Muchos egipcios entran y salen de Libia como mano de obra temporal.

Los migrantes de Asia y África hacían su camino hacia Europa inducidos por el impacto socio económico del Covid 19 y de la guerra de Ucrania, así como por el deterioro de la situación política y de seguridad del África Subsahariana. También influyeron el cambio climático, que con la sequía provocaba la emigración en busca de alimentos y la guerra de Sudan, con ya 5 millones de desplazados.

Tradicionalmente la migración africana se quedaba en África, pero ahora la hostilidad de los puntos focales de la migración debida a conflictos locales o al yihadismo, obligaban a redirigir el flujo migratorio hacia Europa.

Por su parte, los traficantes y contrabandistas se iban adaptando rápidamente a la situación. En consecuencia, lo que conseguía en la practica la externalización era aumentar los precios de los servicios de los contrabandistas y la peligrosidad del viaje.

En conjunto durante los 9 primeros meses del 2023, llegaron a Italia y Malta 134.092 emigrantes procedentes de Libia y Túnez, 72.084 más que en el mismo periodo del 2022 y el triple que en el 2021. En este periodo de tiempo fallecieron o desaparecieron en el transito 2.144 migrantes, el mayor número desde 2017, mientras que 11.736 fueron devueltos a Libia.

Cuando los migrantes entran en tierras o aguas europeas se hacen efectivas obligaciones legales para proteger sus derechos y su dignidad bajo el amparo de los derechos humanos universales, una piedra angular del sistema político europeo, de la política cultural europea, y de la normativa del sistema internacional.

En cuanto a la repatriación, no es que Italia no tenga marco legal para repatriar, lo que no tiene es la capacidad administrativa para darles a las decenas de miles de emigrantes el proceso legal al que tienen derecho. Tampoco tienen la capacidad de repatriar a los considerados no elegibles, que a menudo desaparecen yéndose a otros estados miembros o a la economía ilícita.

En la práctica, el proyecto europeo de externalización consiste en crear una zona colchón en los estados mediterráneos del sur. Esto tiene lugar mediante acuerdos encaminados a mejorar la gestión de las fronteras propias de los países del sur y sus capacidades de interceptación de emigrantes.

Meloni, ya antes de las conferencia de migración y desarrollo de julio del 2023 en Roma y de la cumbre Italia-Africa de enero del 2024, también en Roma, ya había empezado a desempolvar  El Plan Mattei: asociaciones energéticas con países africanos y promoción del desarrollo, con el objetivo de reducir los flujos de emigración hacia Europa, en realidad, una política más holística y menos securitaria o de externalización.

En definitiva, la política europea en vez de disminuir la emigración solamente ha hecho más peligroso para los emigrantes viajar a través de Libia y del Mediterráneo. Lo que es más, la reputación europea se ha visto dañada por acusaciones de complicidad con el abuso de los emigrantes y alegaciones de rechazo a ayudar a volver a los emigrantes y refugiados a Libia.

Los flujos de emigrantes están creciendo de nuevo, ahora saliendo de Libia oriental más que desde los anteriores puntos de salida de la Libia Occidental. Todo esto demuestra que la política contra la emigración europea era un tipo de parche cortoplacista aplicado a un asunto estructural que requiera soluciones a largo plazo. También revela como en esta política europea está fuertemente o casi exclusivamente orientada a preservar la seguridad europea.

Un enfoque mejor para controlar indirectamente la emigración hubiese sido insistir más en la estabilización de Libia, centrando los esfuerzos europeos en la resolución económica de asuntos que facilitaran la gobernanza del país.

Es evidente la necesidad de nueva aproximación europea. Al estilo del plan Mattei recuperado por Meloni. La pasada década ha demostrado amplia y repetidamente los peligros que conlleva permitir que Libia languidezca en su inestabilidad. Bruselas está actualmente preocupada con defender el este europeo del ataque ruso, pero si descuida su vecindad del sur perderá la gran oportunidad de prevenir crisis y asegurar intereses clave como la emigración, la seguridad energética y la seguridad en general.

Conclusiones y consecuencias principales

No parece viable reanudar el proceso LPA, más bien es necesario un nuevo proceso

Es apreciable una desconfianza profunda, enraizada a veces en un odio también profundo entre las partes, consecuencia de un conflicto regional enquistado.

Por el momento no es realista pensar en una reconciliación de todo el país, ni en un acuerdo sobre cómo debe ser el camino hacia el futuro hacia una Libia unida. No obstante, ha habido progresos importantes como la aceptación de un Banco Central, el reparto de los beneficios de la extracción de hidrocarburos para pagar las nominas de las dos administraciones y los acuerdos en un segundo nivel que no terminan de cuajar en el primero.

Parece dudoso que Libia esté preparada para para redactar finalmente su constitución. Solo después de tener cierto nivel de estabilidad en el país, debería acometerse la elaboración de una nueva constitución y elecciones en todo el país.

En el mejor de los casos, se podría adoptar una constitución transitoria por parte de los consejos de ancianos tribales y representantes electos, que restaría mucha tensión a la discusión y permitiría a las entidades locales dedicarse a su propia gobernanza.

Unas elecciones en todo el país, incluida la capital, solamente tienen sentido si este se encuentra lo suficientemente estable como para permitir el proceso electoral. Podría tomarse como referencia el modelo de los EE. UU según el cual cada dos años se elige 1/3 de los senadores, no todos al mismo tiempo.

En el momento que haya un nivel básico de estabilidad, se podría promover la seguridad local constituyendo policías locales, a lo que le seguiría de forma natural la buena gobernanza y la provisión de servicios ciudadanos básicos.

En cualquier caso, el proceso de estabilización debe llevarse a cabo bajo el estrecho escrutinio de la comunidad internacional. Es aquí donde la UE puede servir para facilitar las conversaciones entre las facciones y apoyar la reconstrucción del estado.

Es fundamental asegurar un reparto justo de las ganancias derivadas de la exportación del petróleo, ya que en ello se basa el apaciguamiento de las partes.

Es muy difícil estabilizar Trípoli. Es difícil establecer allí un gobierno con autoridad y protegerlo de los múltiples enemigos establecidos en la ciudad.

Por el momento, un gobierno interino no debe estar emplazado en Trípoli hasta que se mejore la situación de seguridad en la ciudad. Si fuese necesario y si así lo desearan los libios, una fuerza internacional de protección podría asegurar una zona de seguridad hasta que un nuevo gobierno tuviese fuerzas suficientes como para proteger al gobierno y presidencia de la nación.

Los apoyos internacionales a las partes no responden a valores o ideales, sino a intereses, algunos de ellos vitales, como los de Egipto en Libia del este, razón por la que no son negociables.

Solo una aproximación descentralizada tiene posibilidades de éxito. El objetivo debe ser la estabilización de Libia en sus tres regiones históricas. No hay necesidad de un poderoso gobierno central, dado que la mayor parte de las responsabilidades de gobierno se desempeñan en las regiones.

Pero lo más importante, por el momento, es la existencia de la mencionada constitución transitoria que al menos que sirva de fundamento a estabilización descentralizada.

La estabilidad también necesita de recuperación económica. En el caso de Libia esto se traduce en acuerdos de exportación de petróleo estables, en los mismos niveles que en el 2010 y garantizar una distribución de las ganancias con una fórmula acordada.

Sin embargo, la seguridad económica y la estabilidad regional también requiere que se combata decididamente al Daesh y AQIM, lo que implica el adiestramiento de fuerzas contra terroristas.

Lo cierto es que una Libia inestable se convierte en un santuario de terroristas que pone en peligro a sus vecinos del Norte de África, así como la región más amplia del Sahara. También una amenaza para Europa mediante la radicalización de la diáspora libia, como el atentado de Manchester en una sala de conciertos, “Manchester Arena” en el 2017[22].

En el caso de Rusia, Wagner además de amenazar a la OTAN con asentamientos capaces de lanzar ataques aéreos y de misiles de largo alcance basados en los aeródromos e instalaciones militares de los campos petrolíferos, con su presencia en estos campos del preciado petróleo bajo en azufre y dulce, le ha dado al Kremlin profundidad estratégica frente a los clientes energéticos europeos y la OTAN. Todo ello coincidiendo con la invasión de Ucrania y la mayor necesidad sobre todo invernal de abastecimiento de gas a Europa.

La última guerra de Ucrania iniciada en febrero del 2020 ha distraído la atención de la UE del conflicto libio que se encuentra estancado en una especie de estatus quo o conflicto congelado con las NN. UU que siguen intentando inútilmente alcanzar una solución.

Es importante solucionar el problema libio porque comparte la solución con problemas generales del Norte de África que afectan a Europa como la emigración desde el Sahel o la explotación de yacimientos petrolíferos en el Mediterráneo Oriental. La existencia de un gobierno legítimo con un mandato claro es un requisito previo para resolver los problemas endémicos de Libia y su impacto entre los dos contendientes.

La combinación de los intereses exteriores en Libia y la enmarañada relación interna entre los dos contendientes ha generado un círculo vicioso de interdependencia.

Además, los países con intereses en Libia no solamente tratan de ganar influencia, sino de negársela, al contrario.

Actualmente los más perentorio es que Europa cree una plataforma para atraer otros actores como EE. UU y Turquía para crear una masa crítica de estados que permita proteger las actividades de las NN.UU en general y el proceso electoral libio en particular.

En este sentido existe una ventana de oportunidad dado el rechazo de EE.UU a las actividades de Wagner, y las ambiciones económicas de Turquía y otros estados clave que requieren contar con una Libia estable.

También la UE debería prestar asistencia organizativa a las NN.UU y contribuir con el peso de su diplomacia colectiva junto con la de otros aliados para presionar a la clase política libia para que firmen el código de conducta propuesto por las NN.UU, que iría asociado a una serie de medidas de comprobación mutuamente acordadas ante las posibles violaciones del proceso por las partes implicadas.

Egipto no quiere perder control sobre proceso electoral, fundamentalmente por sus intereses económicos en Libia. Turquía también debe participar en este proceso, pero a diferencia de Egipto no ha hecho fracasar el proceso electoral. Turquía como parte del proceso podría convencer a Dbeibeh a que aceptara un pacto electoral y los resguardos que aseguren unas elecciones libres y justas.

Finalmente, los europeos, deben colaborar con EE. UU para presionar a Haftar que abandone a Rusia como aliado. Esto es difícil debido a la dependencia operativa de Wagner, pero quizás ayudaría la imposición de medidas financieras coercitivas, así como la invitación a participar en una Reforma del Sector de Seguridad (SSR) para formar nuevo ejército nacional o bajo los auspicios de las NN.UU  crear una nueva fuerza independiente que asegurase las instalaciones de petróleo y con ello reemplazar a Wagner como apoyo al LNA.

La externalización de la contención de la emigración ha creado un intercambio de poder implícito: La UE y sus países miembros les dan capacidad de influencia a sus vecinos, así como considerables medios materiales y financieros para mejorar sus estructuras de seguridad, pero sin ganar a cambio ninguna influencia europea sobre ellos[23]. Les permite a los lideres de estos países extorsionar a los europeos amenazándoles con abrir las compuertas de la migración. Así, Erdogan con frecuencia amenaza a la UE con hacer caso omiso del trato; Marruecos ha impulsado migrantes hacia territorio español aparentemente para influenciar la política española sobre el Sahara. Al Sisi de Egipto presiona cada vez más para recibir financiación europea para paliar la crisis económica del país, a cambio del control migratorio, como así ha sido en la reunión de mediados de marzo de 2024 entre Von der Leyen y Al Sisi.

Los europeos deben cambiar las políticas de externalización y gestionar más directamente los flujos de emigración. Libia absorbería grandes flujos de emigrantes si su economía funcionase normalmente en un contexto socioeconómico estable, porque es un país rico en recursos. Por eso, la UE debería potenciar la economía local y el desarrollo de iniciativas como parte de la política de emigración.

La realidad es que igual que en los 90, las economías europeas necesitan migrantes para cubrir su deficiente mano de obra. Ahora países como UK, Italia y Alemania necesitan migrantes jóvenes para rejuvenecer su población.

Europa necesita impedir el negocio de los contrabandistas. La única solución es ampliar el programa de visados y actualizar el proceso administrativo de obtención de asilo político. Esto evidenciaría que los europeos hacen algo en la buena dirección.

De hecho, las conclusiones de la conferencia de julio de 2023 de emigración y desarrollo en Roma destacan la necesidad de defender los derechos humanos de los migrantes, aumentar los programas de visado para socavar las redes ilícitas, y fomentar programas de desarrollo como parte del partenariado.

Los europeos deben contemplar la emigración como un problema estructural de reforma a largo plazo. Habría que desanimar a los migrantes a utilizar las rutas ilegales demostrándoles que tienen más inconvenientes que ventajas: por ejemplo, mejorando los esquemas de repatriación y haciendo que la obtención de visados fuese mucho más difícil para los que cogen las rutas ilegales.

La UE podría contribuir a crear nodos gestionados por la agencia de refugiados de las NN.UU (UNCHR)  y ayudar a racionalizar el proceso de solicitud de refugiados . Lo que es más, deberían existir mecanismo de supervisión de los acuerdos contraídos con las autoridades libias, especialmente los relativos a la guardia costera o grupos armados que gestionan los centros de detención para asegurar que se mantienen los estándares humanitarios. En definitiva, la emigración no se puede parar, por el contrario, se puede regular y gestionar flujos de emigrantes de forma que permita a los europeos asegurar un mejor control de entrada y asimilación.


[1] Comienza el 19 de marzo de 2011, con 12 días de duración para imponer una No Fly Zone según la UNCSR 1973

[2] Comienza el 23 March 2011 – 31 October 2011, la OTAN continua con la implementación de la NFZ y un embargo marítimo, según las UNSCR 1970 y 1973

[3] Haftar había participado en la Guerra contra Gadafi, había vivido dos décadas en EE.UU y tiene nacionalidad norteamericana.

[4] Ahmed Elumami and Ayman al-Warfalli, “Militia forces Libya’s NOC to declare force majeure on biggest oilfield,” Reuters, December 10, 2018. Libya’s NOC declares force majeure on El Sharara oil exports | Reuters

[5] Pusztai, Wolfgsng, Libya’s conflict, EUISS, Nov 2019, p.4

[6] Wolfram Lacher and Peter Cole, Politics by Other Means Conflicting Interests in Libya’s Security Sector, Libya Tribune, December 2, 2022, p.1. Disponible en: Politics by Other Means Conflicting Interests in Libya’s Security Sector (2) – Libya Tribune (minbarlibya.org)

[7] Ghafar, Adel Abdel, The EU and Noth Africa, EUISS, October 2023, p.23. Disponible en: The EU and North Africa | European Union Institute for Security Studies (europa.eu)

[8] ‘Intel: Russian mercenaries enter key oil field, Libya oil company says’, Al-Monitor, 26 June 2020. Disponible en: (https://www.almonitor.com/originals/2020/06/intel-russia-mercenaries-enter-libya-sharara-oilfield-wagner.html)

[9] Pusztai, Wolfgsng, Libya’s conflict, EUISS, Nov 2019, p.2. Disponible en: Libya’s conflict | European Union Institute for Security Studies (europa.eu)

[10] ‘Europe split over how to respond to Haftar assault on Tripoli’, The Guardian, 11 April 2019 . Disponible en: Europe split over how to respond to Haftar assault on Tripoli | Libya | The Guardian

[11] Pusztai, Wolfgang, Egypt’s interests, and options in Libya,” The Arab Weekly, October 30, 2015. Disponible en:https://thearabweekly.com/egypts-interestsand-options-libya

[12] Turbulence in the Eastern Mediterranean, IISS, November 2023, p.4, disponible en: iiss_strategic-dossier-preview_turbulence-in-the-eastern-mediterranean.pdf

[13] Cafiero, Giorgio, An Egyptian-Turquish war in Libya?, Resopnsible Statecraft, June 23, 2020,p.3, Disponible en: An Egyptian-Turkish War in Libya? | Responsible Statecraft

[14] Bermudez, Joseph S., Moscow’s Next Front: Russia’s Expanding Military Footprint in Libya, CSIS, June 17, 2020, p.1. Disponible en: Moscow’s Next Front: Russia’s Expanding Military Footprint in Libya (csis.org)

[15]ELJARH, Mohamed, Russia’s Wagner activities expanding in Libya despite growing Western scrutiny, Al-Monitor, March 19, 2023, p.1 disponible en:  Russia’s Wagner activities expanding in Libya despite growing Western scrutiny  – Al-Monitor: Independent, trusted coverage of the Middle East

[16] Libya: Bathily proposes election support body, as public frustration mounts’, UN News, 27 February 2023. Disponible en: Libya: Bathily proposes election support body, as public frustration mounts | UN News

[17] ‘Libya and Turkey sign multi-sector MoU, prepare for launch of strategic projects’, Libya Herald, 4 October 2022. Disponible en: Libya and Turkey sign multi sector MoU, prepare for launch of strategic projects (libyaherald.com)

[18]  ‘Italy’s Eni signs $8 billion Libya gas deal as PM Meloni visits Tripoli’, EuroNews, 29 January 2023. Disponible en: Italy’s Eni signs $8 billion Libya gas deal as PM Meloni visits Tripoli | Euronews

[19] International Crisis Group. Crisis Watch Databas. Disponible: CrisisWatch Database | Crisis Group

[20] House of Lords, “Operation Sophia: a Failed Mission”, London, 12 July 2017. Disponible en: House of Lords – Operation Sophia: a failed mission – European Union Committee (parliament.uk)

[21] Thardy, Thierry, Operation Sophia’s world Changes and challenges, EUISS November 2017. Disponible en: Brief 32 Operation Sophia_0.pdf (europa.eu)

[22] Jamie Doward et al., “How Manchester bomber Salman Abedi was radicalised by his links to Libya,” The Guardian, May 28, 2017. Disponible en:  How Manchester bomber Salman Abedi was radicalised by his links to Libya | Manchester Arena attack | The Guardian

[23] MARTINI, Stella Lorena and MEGERISI, Tarek, ROAD TO NOWHERE: WHY EUROPE’S BORDER EXTERNALISATION IS A DEAD END, ECFR, December 2023, p.21 disponible en: Road to nowhere: Why Europe’s border externalisation is a dead end | ECFR


Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

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