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Las aspiraciones turcas en el Mediterráneo Oriental

La relación entre turcos y griegos no pasa por sus mejores momentos. Esta semana hemos visto como la Marina turca ha desafiado a algunos de sus aliados, como Francia y Grecia, que se encontraban realizando unas maniobras en aguas próximas a Chipre. La situación se ha vuelto cada vez más tensa, pues los turcos tienen un barco realizando prospecciones en aguas chipriotas y no reconocen las aguas territoriales y la zona económica exclusiva del millar de islas griegas que rodean sus costas.

El Tratado de Montego Bay establece cuáles son los límites territoriales en el mar, un problema que viene de lejos[1]. En 1923, tras la firma del Tratado de Lausana[2], los turcos cedían el control de numerosas islas a Grecia e Italia. Años más tarde, después del final de la Segunda Guerra Mundial, las islas que habían caído en manos de los italianos fueron incorporadas a Grecia por el Tratado de Paris de 1947[3].

Estas islas proporcionan una superficie marítima enorme para Grecia en detrimento de Turquía, que se queda prácticamente sin aguas. Ante esta situación el presidente turco Erdoğan, el nuevo el nuevo padre de los turcos[4], ha dado un par de vueltas de tuerca, sacando sus barcos y submarinos al mar[5].

La disputa actual se centra en el descubrimiento en las últimas décadas de enormes yacimientos de gas natural y petróleo en el Mediterráneo oriental, lo que a su vez ha llevado a las naciones a lo largo de sus costas a vigilar sus reivindicaciones territoriales y hacer pactos sobre las aguas en disputa. La postura de Turquía es clara, considerar estas islas como enclave, viendo reducido sus aguas[6].

Ninguno de estos pactos ha sido realizado entre los dos principales interesados, Grecia y Turquía; recordemos, ambos están juntos en el seno de la OTAN. El presidente Erdoğan, en un movimiento sin precedentes, ordenó la salida del Buque de Investigación Sísmica Oruç Reis, acompañado por cinco escoltas, para que iniciase la búsqueda de petróleo y gas en la zona en disputa[7].

Una de estas fragatas colisionó con otra fragata griega que los estaba hostigando, fue entonces cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, en una muestra de apoyo a Grecia, respondió enviando sus fuerzas a Chipre, más concretamente dos aviones y un escolta para participar en unos ejercicios junto a Grecia, Chipre e Italia.

Para entender bien estos acontecimientos debemos remontarnos hasta hace diez años, cuando Israel descubrió unos yacimientos con unos 7.500 millones de metros cúbicos de reservas de gas marina recuperables. Aquí comenzó el interés por el control de las aguas, la italiana Eni se hizo con el enorme campo del Zohr frente a la costa de Egipto y después vendrían Leviatán, Afrodita y Tamar, donde aparecen las grandes petroleras, entre ellas Exxon Mobil y Total, momento en el que Francia entra en la ecuación.

Después llegaría el proyecto de gaseoducto EastMed entre griegos, chipriotas e israelitas, y con él todos los ingredientes necesarios para soliviantar a Erdoğan que ha sacado su marina para reclamar sus derechos o, mejor dicho, los derechos que él cree le otorga ser el país mediterráneo con más kilómetros de costa y menos aguas, una injusticia heredada de un tratado de 1923 y de una Convención, la de Jamaica, que no han firmado.

Eso es lo que Turquía encuentra inaceptable; el proyecto del gasoducto EastMed conectará las reservas de gas de Israel y Chipre con Grecia continental e Italia, y está previsto que proporcione alrededor del 10% del gas natural de Europa eludiendo la dependencia de Turquía y su TurkStream. La reacción turca fue firmar un acuerdo con Libia, repartiéndose la Zona Económica Exclusiva que afectaba a la derrota prevista para el EastMed.

De ahí su participación en la guerra civil en Libia. Ankara ha lanzado su poder militar detrás del gobierno de Libia, respaldado por la ONU, a fin de asegurar un acuerdo bajo el cual ambos países hacen valer conjuntamente sus derechos en el Mediterráneo[8]. Estos se extienden desde la costa suroeste de Turquía hasta Libia y que atraviesa la ruta del gasoducto ignorando la existencia de Creta, Rodas y otras islas griegas en contra del derecho internacional.

La situación ha seguido deteriorándose tras la firma del acuerdo entre Grecia y Egipto, en virtud del cual reclaman una zona económica exclusiva que atraviesa directamente las aguas reclamadas por turcos y libios. Macron también ha movido ficha; además de apoyar al general Jalifa Haftar, comandante del Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés) contrario al gobierno libio, está tensando la cuerda con el apoyo militar a Grecia y Chipre. Es evidente que Macron quiere asegurar el acceso de Total a los ricos recursos de África y del Mediterráneo oriental.

En los diferentes litigios internacionales que ha habido sobre enclaves, los efectos dados a una isla dependían, en la mayoría de los casos, de consideraciones de equidad. En particular, del efecto desproporcionado de la isla en la delimitación con respecto a la longitud de su costa en relación con el continente, como es el caso del arbitraje entre Canadá y Francia por la isla de Saint Pierre y Miquelon, de Túnez y Libia por las islas de Djerba, o más recientemente, el arbitraje entre Eritrea y Yemen por las islas de Zubayr en el lado yemení y las islas Dahlak en el lado eritreo[9].

Las acciones de Turquía en el Mediterráneo oriental y en el mar Egeo, como en Siria, Libia y el mar Rojo, forman parte de un complejo plan mucho más amplio que fue diseñado por el almirante turco Gürdeniz en 2006. Un plan que persigue que los turcos establezcan el control marítimo en sus aguas próximas, el denominado Mavi Vanta o Doctrina de la Patria Azul[10].

El crecimiento de la industria de defensa turca sigue dando frutos, desarrollando y construyendo muchos sistemas y unidades navales como corbetas, vehículos aéreos no tripulados, etc. Como resultado de este avance Turquía mantiene su proyecto de hacer un submarino autóctono que se pretende esté listo en 2030[11]. La estrategia naval de Turquía, cada vez más asertiva[12], tendrá un papel crucial en la próxima década, no sólo por proporcionar al país defensa y disuasión, sino también como herramienta de proyección de sus intereses en el extranjero.

No se puede negar que Turquía tiene derechos, pero también están empeñados en ser una la potencia regional dominante, ejerciendo el control sobre el Mediterráneo oriental y chocando con otros actores como Francia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. Erdoğan no es un presidente más en la historia de la República de Turquía, un país que cumplirá su centenario en 2023. Es la persona que acumula más poder en sus manos desde los días del fundador, el padre de la patria, Mustafa Kemal Atatürk.

Estamos ante un cambio de ciclo, Atatürk certificó la defunción del Imperio otomano, extinguió la dinastía de los sultanes, firmó el Tratado de Lausana y edificó un país laico con vocación de pertenecer a Europa. Erdoğan pretende cambiar el futuro de Turquía, apartarse de la ruta de Atatürk y crear una potencia geoestratégica en la mayor encrucijada que ha existido nunca, un país que separa continentes, razas y religiones, y cuyo ejército ocupa el puesto número diez del orden mundial[13].


[1] Ozgür, Ozdemir A. (1996). The Greco-Turkish disputes over the Aegean Sea. Südosteuropa, 45(8) pp. 615-638.

[2] ONU (2020). Colección de Tratados de la ONU. Treaty of Peace with Turkey Signed at Lausanne, July 24, 1923. Disponible en: https://treaties.un.org/doc/publication/unts/lon/volume%2028/v28.pdf  (Consulta 1-9-209.

[3] ONU (2020). Colección de Tratados de la ONU. Treaty of Peace with Italy. Signed at Paris, on

10 February 1947. Disponible en: https://treaties.un.org/doc/publication/unts/volume%2050/v50.pdf (Consulta 1-9-209).

[4] Rodríguez Rodríguez, Y. (3/3/2020). Erdogan y la Gran Turquía. Revista Ejércitos. Disponible en: https://www.revistaejercitos.com/2020/03/03/erdogan-y-la-gran-turquia/ (Consulta 30-8-20).

[5] Conte de los Ríos, A. (1/9/2020). Turquía contra todos: La lucha por el control del Mediterráneo Oriental. Revista Ejércitos. Disponible en: https://www.revistaejercitos.com/2020/09/01/turquia-contra-todos-la-lucha-por-el-control-del-mediterraneo-oriental/ (Consulta 1-9-20).

[6] GroizeIeau, V. (28/08/2020). La Turquie prolonge sa campagne de recherche de gaz. Mer et Marine. Disonible en: https://www.meretmarine.com/fr/content/la-turquie-prolonge-sa-campagne-de-recherche-de-gaz (Consulta 1-9-20).

[7] Daily Sabah (24/8720). Strong fleet, recent investments add muscle to Turkey’s energy policy. Disponible en: https://www.dailysabah.com/business/energy/strong-fleet-recent-investments-add-muscle-to-turkeys-energy-policy (Consulta 1-9-20).

[8] Rodríguez Rodríguez, Y. (20/7/20). El infernal póker libio. Revista Ejércitos. Disponible en: https://www.revistaejercitos.com/2020/07/20/el-infernal-poker-libio/ (Consulta 30-8-20).

[9] UN (2000). Handbook on the Delimitation of Maritime Boundaries. Disponible en: https://www.un.org/Depts/los/doalos_publications/publicationstexts/Handbook%20on%20the%20delimitation%20of%20maritime%20boundaries_Eng.pdf  (Consulta 30-8-20).

[10] Gürdeniz, C. (2019). Mavi Vatan Yazilari: Bilsay Kuruç’un Önsözüyle. Estambul, Kirmizikedi Yayinevi.

[11] Sutton, H. I. (20/10/2019). Turkey to Go Its Own Way with Submarines. Forbes. Disponible en: https://www.forbes.com/sites/hisutton/2019/10/20/turkey-to-go-own-way-with-submarines/#531d798312f7  (Consulta 1-9-20).

[12] SETA (2020). Turkey’s geopolitical landscape in 2020. Disponible en: https://setav.org/en/assets/uploads/2020/01/R151En.pdf (Consulta 30-8-20).

[13] Global Firepower (2020). Military Strength Ranking. Disponible en: https://www.globalfirepower.com/countries-listing.asp (Consulta 30-10-20).

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Augusto Conte de los Ríos

Augusto Conte de los Ríos es Capitán de Fragata de la Armada española . Jefe de Estudios y Subdirector Escuela de Submarinos “Almirante García de los Reyes” en Cartagena

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