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Los anhelos de superioridad en el espectro electromagnético de los Estados Unidos

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos acaba de promulgar la ElectroMagnetic Spectrum Superiority Strategy (EMSSS) que marca el camino a seguir para garantizar el acceso a un preciado recurso como es el espectro electromagnético. Una estrategia con el propósito de alinear las actividades que se desarrollan en el espectro electromagnético con los objetivos de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 y la Estrategia de Defensa Nacional del 2018 junto con los objetivos de economía nacional y política tecnológica.

Es una estrategia de marcado carácter operacional que busca dar directrices para la construcción de capacidades por lo que ofrece un sustrato enriquecedor de orientaciones claras y precisas. Además, la EMSSS está respaldada por tres instrumentos, por un lado una hoja de ruta y un plan de implementación que deberán ver la luz antes de seis meses de la mano del segundo chairman de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Por otro lado, por un Cross Functional Team (CFT) que garantice los recursos necesarios para poder implementar la EMSSS.

Los Estados Unidos sustituyen la Estrategia del Espectro Electromagnético de 2013 y la Estrategia del Departamento de Defensa de Guerra Electrónica de 2017. Una carrera frenética en actualizar documentos relacionados con el espectro pues recordemos que de forma contemporánea (firmada el pasado mes de mayo) se ha actualizado la Joint Publication P 3-85 Joint ElectroMagnetic Spectrum Operations (JEMSO).

La estrategia privilegia la convergencia de la guerra electrónica con la gestión del espectro dejando la inteligencia de señales en un segundo plano, es por lo tanto una aproximación menos integral que asumen la OTAN y España donde se ponen al mismo nivel las tres comunidades que se han determinado como principales en el espectro[i].

Estados Unidos se adentra en una estrategia que va a permitir fortalecer las capacidades militares en el ámbito de las operaciones electromagnéticas que básicamente se pueden entender como el uso de la energía electromagnética para usos defensivos y ofensivos. Deja atrás la resiliencia y supervivencia en entornos electromagnéticos donde es complicado el acceso al espectro para adentrarse en la superioridad que demanda no sólo las operaciones militares sino también su desarrollo tecnológico como motor de la economía nacional.

Este paso es una respuesta a dos factores que cuestionan la hegemonía de los Estados Unidos en la actualidad. Por una parte, la incapacidad de utilizar el instrumento militar en entornos como Siria y Ucrania donde el espectro electromagnético está fuertemente congestionado y confrontado. Por otra, las vulnerabilidades que aparecen en la carrera frenética por la tecnología inalámbrica como el 5G, que se perfila como un verdadero campo de batalla geopolítico y que la EMSSS vincula su implantación al libre y seguro acceso al espectro.

Si en la actualidad es sencillo, de la mano de la tecnología, desarrollar amenazas de ámbito global ejecutadas por actores no estatales, el futuro no es nada halagüeño pues el crecimiento exponencial de capacidades en este ámbito va también aparejado de vulnerabilidades. Una denegación de servicios de GPS en un aeropuerto o en un puerto que se puede llevar a cabo con menos de cien euros es un claro ejemplo.

A estas alturas nadie duda que el petróleo del futuro es el dato y quien mejor gestione el Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés, Internet of Things) ostentará la supremacía tecnológica y por ende potenciará su economía nacional. La tecnología se convierte en una fuente de poder y su motor que le imprime velocidad es la innovación donde la inteligencia artificial juega un papel esencial, como gasolina de ese motor. Este paradigma permeabiliza los asuntos militares con los civiles y hace que ahora, por ejemplo, sea cuestión, no solo de Seguridad Nacional sino también de Defensa Nacional la venta de microchips entre Estados Unidos y China y viceversa.

Volvamos al asunto de los factores que amenazan la hegemonía americana. El primero, la pérdida de eficacia en las operaciones militares por no tener libertad en el acceso al espectro y el segundo la hegemonía económica y tecnológica que vendrán de la mano de la tecnología 5G.

Los estados revisionistas principales, la Federación Rusa y China, buscan formas de confrontación que dificultan no solo el uso del instrumento militar sino también el multilateralismo que tiene como uno de los pilares la pulcritud en la legalidad de las acciones militares. Ahora, la EMSSS reconoce la importancia del espectro electromagnético como un espacio de maniobra esencial para obtener no solo superioridad militar sino también prosperidad económica.

La cuestión es que características propias de la globalización, como es la interdependencia de factores, merman nuestra capacidad de respuesta en el terreno de la respuesta con el instrumento militar. En especial sobre aquellos Estados o actores que modulan la acción global revisionista. Bien porque uno es un gigante económico, China, o bien porque el otro es un portento político, Rusia, con capacidad de influir en gran parte del mundo. Sea como fuere ambos han encontrado en el espectro una fuente de inspiración para horadar la hegemonía de los Estados Unidos, el primero liderando la confrontación tecnológica, con la competición por la tecnología 5G, y el segundo la militar, en escenarios como Siria o Ucrania.

La Federación Rusa, desde el conflicto con Georgia, se afana por construir capacidades electromagnéticas transversales que sean catalizadoras del resto de capacidades, no solo militares sino también civiles. Una estrategia que después de la observación meticulosa de nuestra deontología militar establece líneas de acción que hace romo el uso del instrumento militar. Nos encontramos ante el tan manido conflicto que se desarrolla en la zona gris definida por el profesor Jordán como un espacio intermedio en el espectro de conflicto político que separa la competición acorde con las pautas convencionales de hacer política, del enfrentamiento armado directo y continuado.

Y dentro de este entorno, las naciones revisionistas son conscientes de la dependencia de la acción militar al espectro electromagnético y la facilidad en dificultar su uso, no en vano nos encontramos en un ambiente que bien se podría catalogar de espacio global común, donde la legislación es frágil pero el uso mancomunado del mismo es necesario para la globalización y por lo tanto para el desarrollo y prosperidad de las principales potencias mundiales.

Este complejo puzle creado por la Federación Rusa y otros estados revisionistas han horadado la eficacia de una maquinaria militar, como la americana. Incluso a pesar de que sobre el papel es muy superior al resto del mundo en capacidades militares. Sin embargo, resulta ineficaz cuando nos enfrentamos a escenario donde el mero acceso al espectro es una tarea compleja.

El segundo reto de esta estrategia pretende dar respuesta a las amenazas que provienen de la hiperconectividad, en especial la de las redes inalámbricas y entre ellas destaca sobremanera la tecnología 5G que tiene su propio espacio de confrontación en el IoT. El escenario que se plantea es redes inalámbricas con velocidades de procesamiento muy superiores a las actuales con capacidad de gestionar un millón de dispositivos por kilómetro cuadrado. Además, el tratamiento de esos datos se realizaría con inteligencia artificial a velocidades de transferencia en la red de 1Gb por segundo. Este escenario es caldo de cultivo para agudizar el ingenio y explotar las innumerables vulnerabilidades que aparecen.

Esta capacidad de recolección de datos en tiempo real que conforma el BigData proporcionará resultados en tanto en cuanto logremos velocidad de procesamiento de los algoritmos que deseemos implementar. Pongamos un ejemplo, con la tecnología actual es sencillo controlar la cámara de un smartphone de un particular, aunque es cierto que lleva tiempo. Sin embargo, si combinamos la tecnología 5G y la inteligencia artificial en la infiltración de todos los móviles que estén en alcance inalámbrico, un dron podrá ser capaz de visualizar las cámaras de miles de smartphones desde un centro de control remoto.

Esta estrategia abraza las orientaciones que provienen de la Estrategia de Seguridad Nacional y de la Estrategia de Defensa Nacional, con una aproximación integral de la seguridad, no limitada exclusivamente a la tradicional defensa nacional. Los límites difusos entre el ámbito civil y el militar desaparecen y el instrumento militar acude en apoyo a la sociedad civil para garantizar el desarrollo económico. Aparecen términos como militarización del espectro[ii] para garantizar uno de los elementos vertebradores nacionales como es el desarrollo económico.

Para atender a estos dos retos la Estrategia define 5 logros a alcanzar, aparejados con 19 objetivos estratégicos, que deben permitir reforzar los pilares que conforman una capacidad, similar a lo que los militares españoles entendemos con el MIRADO-I. La capacidad (capability) no se circunscribe exclusivamente al elemento material[iii] (capacity), sino a la conformación de siete elementos como son el Material, la Infraestructura, el Recurso Humano, el Adiestramiento, la Doctrina, la Organización y la Interoperabilidad.

Los aspectos más relevantes de la EMSSS son tres, el esfuerzo dedicado a la culturización de la organización, la irrupción del instrumento militar en las telecomunicaciones civiles y la búsqueda de la interoperabilidad nacional e internacional.

Las estrategias se diseñan para conseguir varios objetivos, pero su esencia se oriente a cambios culturales, de calado organizativo, una modificación de la esencia de la organización que permita cambiar procesos y formas de trabajar. La comprensión actual de la sociedad sobre asuntos propios del espectro es muy pobre, son materias propias de frikis poco asimiladas por quienes gobiernan las organizaciones, que son los que tienen el poder de cambiarlas. Hablamos de entornos congestionados, confrontados y recientemente se añade el término constreñidos que acrecienta el nivel de desapego que la sociedad tiene de estos asuntos.

Es un empeño del todo complicado porque modificar la cultura es realmente complicado. Para conseguirlo existen diferentes aproximaciones, pero hay condiciones que se antojan comunes a todas las aproximaciones. Una de ellas es la necesidad de un fuerte compromiso del líder de la organización y éste es el caso. La EMSSS no solo es firmada por el SECretario de DEFensa (SECDEF) sino que pone todos los recursos del Estado a su disposición y crea un Cross Functional Team (CFT) a nivel del Secretario de estado para que dirija el proceso. Otro de los elementos indispensables es recurrir a la formación de los individuos que conforman la institución. Es la base a largo plazo de asentar la doctrina y la EMSSS le otorga un protagonismo transversalmente a toda la institución, incluyendo los altos mandos.

El segundo aspecto a considerar es la convergencia entre la gestión militar del espectro y la civil, un elemento complejo donde los militares apenas hemos sabido discurrir. El espectro en los países occidentales es gestionado por los civiles y los militares apenas tenemos capacidad de influir. Sin embargo la EMSSS eleva a campo de batalla el entorno electromagnético y por lo tanto da pie a la entrada del instrumento militar para que combata con armas que no estamos acostumbrados. Y es el segundo campo de batalla complejo de percibir por la sociedad. El primero el mundo lógico no visible y no físico y el segundo el entorno electromagnético que es físico pero invisible.

Y es un campo de batalla no solo en ambiente militar sino también civil, la supremacía por la tecnología 5G es una cuestión de estado y la aproximación de la Estrategia de Seguridad Nacional pone todos los recursos nacionales en beneficio de la consecución de los objetivos políticos y sin duda la tecnología 5G es uno de ellos. Una vez más los militares no son la solución, pero son parte de ella.

El tercer aspecto es la necesidad de coordinar el esfuerzo tanto en ámbito nacional como internacional especialmente en la gestión del espectro. Apuesta por el multilateralismo que permita alcanzar acuerdos o protocolos que aborden los problemas mancomunadamente y en ámbito interno desea liderar las políticas de la gestión del espectro mediante el uso de tecnologías de espectro compartido.

España no se queda atrás en este sentido, participa de forma activa en esos grupos de trabajo que se organizan en el ámbito de la OTAN dirigidos por el Mando de Operaciones. Valga como ejemplo que en el último grupo de trabajo de guerra electrónica (NEWWG por sus siglas en inglés NATO EW Working Group), España fue la nación que más representantes aportó más propuestas de cambio elevó incluyendo la de reescribir uno de los conceptos más relevantes en guerra electrónica como es el MC 064 sobre NATO EW Policy, convencidos de que las operaciones electromagnéticas tienen que tener una mayor impronta. Además, el Mando de Operaciones (MOPS) ha conformado y está desarrollando un potente centro de operaciones electromagnéticas que poco tiene que envidiar a sus homólogos europeos.

Asimismo, el MOPS mantiene una interesante línea de acción en aspectos relevantes como los propios de la zona gris liderando seminarios como el que tendrá lugar en Toledo a finales de mes donde un panel principal guardará relación estrecha con este asunto.

Por último, el JEMAD mantiene una determinación en desarrollar la capacidad de operaciones electromagnéticas, coordinada por el MOPS, que tendrá resultados en todos los ámbitos, pero principalmente en el doctrinal con la elaboración del nuevo concepto de operaciones electromagnéticas conjuntas así como en el planeamiento y la conducción de las operaciones militares.

Los Estados Unidos dan un paso más en el combate en el espectro electromagnético, una vez ha madurado el acervo doctrinal al respecto y han percibido la vulnerabilidad de la sociedad en el acceso al espectro electromagnético no solo de la mano del combate en Siria o Ucrania sino también por la fuerte competitividad en redes inalámbricas como la tecnología 5G.

La prosperidad es dependiente de la tecnología y ésta es dependiente de la libertad de movimiento en el espectro electromagnético. Tarea nada fácil lograr la superioridad porque el campo de batalla es extraordinariamente complejo para los militares con un respeto exquisito a la legalidad internacional y con fuertes constreñimientos en el uso de la fuerza. Una deontología que se torna incompatible con la teórica respuesta en estos escenarios multidimensionales poco adaptados a técnicas convencionales.

La EMSSS marca el camino de una nueva forma en el arte de la guerra, más compleja, menos intuitiva y quizás menos letal pero que puede hacer que cualquier ciudadano sea un soldado espontáneo con capacidad de infligir daños de naturaleza global, especialmente en el ámbito económico. La Estrategia converge la esfera civil con la militar y condiciona la prosperidad a la libertad de movimiento en el espectro electromagnético.

Las operaciones electromagnéticas maduran, como respuesta occidental al comportamiento de los estados revisionistas que se afanan por ganar cuotas de poder en un sistema internacional donde, una de las posibles respuestas, el multilateralismo se debilita cada día con más intensidad.

Ahora más que nunca es necesario estar todos a una porque juntos somos más fuertes pero unidos seremos invencibles.

Bibliografía

Jordán, J. (2018). El conflicto internacional en la zona gris: una propuesta teórica desde la perspectiva del realismo ofensivo. Revista Española de Ciencia Política, 48, 129-151. Doi: https://doi.org/10.21308/recp.48.05 [Consulta: 2 de noviembre de 2020].

Millás, V. M. (2019). El despliegue de las redes 5G, o la geopolítica digital. Análisis del Real Instituto Elcano (ARI), (31), 1. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6846606 [Consulta: 2 de noviembre de 2020].

Nieto, I. (2019). Las operaciones electromagnéticas. Revista general de marina277(5), 971-977. https://armada.defensa.gob.es/archivo/rgm/2019/12/rgmdic2019cap09.pdf [Consulta: 2 de noviembre de 2020].

Nieto, I. (2020). Navwar. La guerra eficaz del menos poderoso. Revista general de marina279(1), 49-57. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7529876. [Consulta: 2 de noviembre de 2020].


[i] Esta afirmación ya data de 2007 cuando la OTAN promulga el MCM 0142/2007 Military Committee Transformation Concept for Future EW y establece que las tres comunidades principales en el espectro son la Guerra electronica, inteligencia de señales y gestion del espectro.

[ii] El término no aparece literalmente en esta Estrategia, aunque si su espíritu. Este concepto está siendo estudiado por el Comité Asesor de Guerra Electrónica de la OTAN (NEWAC por sus siglas en inglés).

[iii] Se suele confundir cuando se habla de capacidad al arma, el equipo lo que cariñosamente se denomina el cacharrito. Pero un cacharrito no funciona correctamente sin mantenimiento, sin adiestramiento o sin doctrina. De este concepto nace la definición de MIRADO-I una revisión de los elementos que conforman el MIRADO es el que determina la capacidad.

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Ignacio Nieto

Capitán de Fragata de la Armada española, Jefe del Centro de Operaciones Electromagnéticas del Mando de Operaciones

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