Do not expect negotiations to commence until the course of a continued war has become fairly clear. Paul Pillar (1983)[1]
Para acabar con la actual guerra de Ucrania necesitamos comprender bien los objetivos que en ella persigue Rusia. O los que persigue su presidente, Vladimir Putin, algo que, a todos los efectos, es casi lo mismo. Una buena comprensión de los objetivos de Putin puede permitirnos entablar con él unas negociaciones que quizá conduzcan a la paz. O, alternativamente, puede alertarnos sobre sus posibles futuros pasos para que no nos sorprendan, para permitirnos preparar con tiempo contramedidas que nos ayuden a salvaguardar nuestros propios intereses.
Putin lleva más de veinte años (como Presidente o como Primer Ministro) al frente de la Federación Rusa[2] y se trata de uno de los políticos de alto nivel con mayor exposición pública de la historia. Hay material de sobra para estudiar la personalidad, el ideario político y los objetivos de Putin, aunque en esta tarea tropezamos con tres obstáculos importantes:
a) El prejuicio histórico sobre lo “misterioso” que es todo lo relacionado con Rusia. Según la conocida frase de Churchill, Rusia es “un acertijo, envuelto en un misterio, dentro de un enigma”[3].
b) La evidencia de que Putin solo consulta las decisiones más importantes (si acaso) con un grupo muy reducido de personas de confianza. Ninguna de ellas es demasiado locuaz en público.
c) El convencimiento occidental de que la Rusia de Putin está empeñada en una “guerra híbrida” contra Occidente, de la que la confrontación informativa es un componente esencial. En consecuencia, nada que proceda de Rusia puede ser creído (y la mayoría de las informaciones más interesantes sobre posibles objetivos de Putin procede, precisamente, de Rusia). Como explicaba a principios de enero de 2024 el portavoz del Servicio Exterior de la Unión Europea, Peter Stano, en respuesta a una pregunta de la agencia rusa Tass, “ninguna información que provenga de Rusia puede considerarse digna de confianza”[4].
Como señala Luis Andrés Bárcenas, “las guerras largas cambian, mutan”, ya que en ellas “se desencadenan procesos y recursos que se desconocen antes de empezarlas”[5]. Por eso, las intenciones iniciales de Rusia (las que podríamos llamar “Putin 1.0”), hace tiempo que han sido superadas por los acontecimientos. A principios de julio de 2023, intentamos estimar en qué medida los objetivos iniciales habían cambiado ya entonces (“Putin 2.1”)[6]. Mucho ha ocurrido durante el pasado semestre y entre los rusos se ha instalado el convencimiento de que están ganando la guerra. En las nuevas circunstancias, los objetivos de Putin pueden haber sido reajustados de nuevo. Es lo que en el título de este texto llamamos proyecto “Putin 2.2.”.
Y la gran pregunta sería: ¿está ya bastante claro el curso de la guerra como para que podamos empezar a negociar, según planteaba Paul Pillar? ¿Constituyen los objetivos que hemos denominado “Putin 2.2.” una base aceptable para esa eventual negociación?
Renunciando a descifrar el enigma: poniéndonos en lo peor
Si el reto consiste en comprender mejor los objetivos actuales de Putin, el primer enfoque posible y, por cierto, el más utilizado en medios occidentales es ignorar por completo al Putin real y desentendernos de sus posibles intenciones. Se asume, por defecto, la existencia de un “Putin convencional”, encarnación actual del eterno villano, un personaje paranoico, rencoroso y vengativo, siempre interesado en hacernos la vida difícil. Dando por supuesto que el “ánimo hostil” le sobra, nuestros esfuerzos deben centrarse entonces en valorar su “capacidad amenazante”. Y, obviamente, en crear y movilizar medios para neutralizarla. Dentro de la lógica del “escenario catastrófico” (worst-case scenario), aceptaríamos, pues, que el mal que esté en manos de Putin causarnos, tarde o temprano se hará realidad.
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Por eso, carecería de sentido negociar con ese “Putin convencional” cualquier tipo de arreglo razonable basado en el equilibrio de intereses. El único lenguaje que comprende es el de la fuerza, algo que tiene unas implicaciones claras para la política de seguridad occidental.
Dicho esto, ¿qué pretende el “Putin convencional”? ¿Cómo actúa? Las hipótesis que ofrecen los analistas y creadores de opinión occidentales van, sobre todo, en cuatro direcciones:
1) Quiere revertir, en lo posible, los resultados de la Guerra Fría. Un observador tan agudo como Fareed Zakaria lo explicaba recientemente de esta forma: “Ha estado tratando de recuperar aquellas partes del Imperio ruso que son centrales para la visión de Putin de una gran Rusia: Ucrania sobre todo, pero también Georgia, que invadió en 2008. Moldavia, donde Rusia ya tiene un punto de apoyo en la separatista república de Transnistria, podría ser la próxima”[7]. Enrique Fojón expresa esta misma idea de una manera más matizada: “la finalidad estratégica de Rusia es la disolución de la identidad nacional ucraniana y el regreso del territorio al control del Kremlin, ya sea mediante la anexión directa o por el establecimiento de un régimen títere en Kiev”[8]. Por su parte, el almirante Rodríguez Garat señala que Putin es “aparentemente incapaz de reclutar un ejército suficiente para la conquista de un país más grande que España” e identifica a Moldavia y Georgia como posibles futuros objetivos rusos, mientras que los tres países bálticos estarían a salvo por pertenecer a la OTAN[9].
2) En caso de éxito, está dispuesto a explotarlo rebasando incluso las fronteras de la antigua Unión Soviética. En este sentido el Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg afirmaba el pasado 14 de diciembre (de 2023) que “si Putin vence en Ucrania, existe un riesgo real de que su agresión no termine allí”[10]. Unos días antes, el presidente norteamericano Biden había sido aún más explícito: “Si Putin toma Ucrania, no se detendrá allí. (…) Seguirá adelante. Lo ha dejado bastante claro. Y si Putin ataca a un aliado de la OTAN, es decir, si sigue avanzando y luego ataca a un aliado de la OTAN…”[11]. Aunque Biden no cerraba la frase, quedaba clara su idea de que la Rusia de Putin, si no era frenada, no se detendría en las fronteras de la Comunidad de Estados Independientes.
3) Modificar el actual orden internacional, socavando la posición de Estados Unidos y sus aliados. En palabras del analista británico Jack Watling, “Vladimir Putin ha declarado repetidamente que quiere cambiar la lógica del sistema internacional”[12]
4) Putin es consciente de la inferioridad de Rusia respecto al conjunto de Occidente, pero cree que puede sacar buen partido de la desunión occidental (en particular, de la falta de solidaridad, real o supuesta, entre Estados Unidos y Europa). Fareed Zakaria lo explica muy bien[13]: “La agresión de Putin en Ucrania se basó en la noción de que Estados Unidos estaba perdiendo interés en sus aliados europeos y que estos eran débiles, estaban divididos y dependían de la energía rusa”.
Es claro que este análisis de los objetivos del “Putin convencional” se adapta perfectamente a una determinada línea de acción, que consistiría en perseverar en las políticas que se han aplicado desde los meses inmediatamente anteriores al comienzo del conflicto, sin relajar la presión y sin ceder a la tentación de alcanzar algún tipo de compromiso con el líder ruso.
Qué quiere en realidad Putin
A riesgo de ser víctimas de una sofisticada campaña rusa de desinformación, intentaremos entender qué es lo que Putin quiere en estos momentos a partir de sus declaraciones públicas y de los comentarios de algunos líderes de opinión. Y la versión más actualizada de los objetivos de Rusia es la que dio el propio presidente ruso durante su gran conferencia de prensa del pasado 14 de diciembre (de 2023)[14]. Cuatro días después, ante el Colegio del Ministerio de Defensa[15], Putin ampliaba y precisaba su visión actual, que puede resumirse en los siguientes puntos:
a) Los objetivos rusos siguen siendo los mismos que se establecieron en febrero de 2022, al comienzo de la operación militar: desnazificación, desmilitarización y neutralidad de Ucrania (implícitamente, también el reconocimiento de las “nuevas realidades territoriales”). Estos objetivos siguen estando operacionalizados de una forma bastante ambigua, lo que da al presidente ruso suficiente margen para que en su momento pueda afirmar que ha conseguido precisamente lo que pretendía (según el viejo dicho: “si sale con barbas, San Antonio; si no, la Virgen María”). En cualquier caso, a lo largo de ambas intervenciones transmitió confianza. La economía rusa va bien y la situación en los frentes les es favorable. No tienen prisa por terminar la guerra y, si acaso, sus objetivos tienden a ser más ambiciosos según pasa el tiempo.
b) Sobre la “desnazificación” no dijo nada concreto, aunque el hecho de que en ningún momento mencionara por su hombre a Zelenski (se refirió a él como el “jefe actual de la administración de Kiev”) parece interesante. Es también posible que pensara en Zelenski cuando, al hablar de los habitantes del Sudeste de Ucrania, dijo que “siempre votaron por aquellos que defendían una posición prorrusa en la política interior y exterior de Ucrania”[16].
En medios de comunicación próximos al poder ruso se insiste mucho sobre las diferencias entre Zelenski y el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, general Zaluzhny, al que se presenta como una persona realista y pragmática. Rossiiskaia Gazeta ha comentado también el regreso a la primera línea política de la antigua Primera Ministra Yulia Timoshenko, en la que se quiere ver a un posible rival del actual presidente[17].
Es posible que, para Putin, la “desnazificación” se traduzca, en la práctica, en la caída de Zelenski y su sustitución por un líder más pragmático con el que pueda hacer tratos. En cualquier caso, no se trataría, al menos no en las circunstancias actuales, de instalar en Kíev un régimen políticamente afín (prorruso). A Putin le basta alguien que pueda controlar la situación y que esté dispuesto a negociar con realismo.
c) Al hablar de desmilitarización, Putin puso el énfasis en los daños causados por Rusia al aparato militar ucraniano. Según leyó en un papel que llevaba consigo, “desde el inicio de la llamada contraofensiva [ucraniana] hemos destruido 747 carros. (…) También hemos destruido casi 2.300 vehículos blindados de distintos tipos. Esto es lo llamamos desmilitarización. Alternativamente, podemos acordar la desmilitarización y establecer ciertos parámetros. De hecho, los acordamos durante las conversaciones de Estambul, aunque estos acuerdos fueron descartados más tarde, pero logramos llegar a un acuerdo”.
d) En sus dos comparecencias públicas de mediados del mes de diciembre, Putin evitó hablar en detalle sobre sus pretensiones territoriales. En cualquier caso, las referencias a Crimea y a las cuatro provincias ucranianas anexionadas en 2022 eran todas en el sentido de que se trataba de sujetos de la Federación Rusa como todos los demás, lo que, en principio, excluiría cualquier tipo de negociación sobre su estatuto futuro. No reclamó ningún territorio adicional, pero introdujo un elemento de ambigüedad al decir que “ni Crimea ni la región del Mar Negro tienen conexión alguna con Ucrania. Odessa es una ciudad rusa. (…) Todo el mundo lo sabe”. Ante los militares, Putin se refirió a la totalidad de Sudeste de Ucrania (es decir, incluyendo también zonas como Járkov y el resto de la margen izquierda del Dniéper): “En el plano político, Rusia (…) se centró en el sudeste [de Ucrania]. ¿Por qué? Porque son regiones históricas rusas y son de hecho rusos los que viven allí, con independencia de lo que diga su pasaporte. Su única lengua materna es el ruso, toda su cultura y tradiciones son rusas, todo… Es nuestra gente”.
La idea de que entre los objetivos actuales de Putin está incorporar a Rusia territorios bastante más amplios que los que controla en estos momentos está bastante presente en las discusiones públicas. Así, Sergei Karagánov, conocido intelectual eurasianista, se atrevía a explicar a finales de diciembre (de 2023) qué tendría que ocurrir para que Rusia pudiera cantar victoria, es decir, cuáles podrían (o deberían) ser los objetivos de su país en esta guerra[18]: “la liberación del sur y del este de Ucrania”, como objetivo territorial, al que añadía “la desmilitarización y la desnazificación, es decir, el cambio de régimen”, así como “la neutralización de las demás regiones de Ucrania, el centro y el oeste del país”[19].
En una línea similar, el gobernador de la provincia rusa de Jersón afirmaba a mediados de diciembre: “Hablé con el jefe de Estado no hace mucho y ahora puedo decirlo. Tengo buenas sensaciones sobre el futuro. Nos esperan Nikoláiev, Odessa e Izmail”[20]. Y el jefe de la República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, declaraba a RIA Novosti el 8 de enero (de 2024) que “hay que corregir el error de que Odessa y Nikoláiev pertenezcan a Ucrania; son ciudades rusas que deben ser liberadas” (según el canal Telegram de la agencia).
Por otra parte, a raíz del ataque ucraniano contra Belgorod (ciudad rusa situada a menos de 80 km de Járkov) el 30 de diciembre de 2023, en algunos de los más populares canales del segmento ruso de Telegram se indicaba que su ejército había cometido un grave error al abandonar en el otoño de 2022 la práctica totalidad de los territorios que ocupaba en la provincia ucraniana de Járkov. Más de un comentarista señalaba que Rusia no podría garantizar su seguridad sin tomar antes la capital de la provincia, con un área metropolitana en la que antes de la guerra vivían casi dos millones de personas. Otros, en cambio, consideraban que, dado el alcance de las armas modernas, mientras existiera en Kíev un gobierno hostil, ninguna ganancia territorial sería suficiente.
Perspectivas para 2024
En cualquier caso, la guerra sigue y los objetivos finales de Putin van a depender de la situación en los campos de batalla[21], así como de la posible evolución del conflicto. El politólogo (oficialista) Fëdor Lukianov[22] lo ha explicado muy bien en una entrevista concedida a Rossiiskaia Gazeta con motivo del nuevo año[23]:
a) Rusia no ha alcanzado aún los objetivos que se planteaba al comenzar la guerra, y no renuncia a ellos.
b) Ni Rusia ni Ucrania están interesadas en estos momentos en un alto el fuego. Es decir, ninguno de los dos contendientes directos cree que la situación sea aún suficientemente clara (en el sentido que utiliza Paul Pillar).
c) En la situación actual, Rusia no negociará en términos similares a los que lo hizo en febrero-marzo de 2022.
d) Rusia puede modificar sus objetivos iniciales, dependiendo de cómo evolucionen las operaciones.
e) En caso de modificación, puede ser tanto a menos (objetivos menos ambiciosos) como a más.
[1] Pillar, P. (1983). Negotiating Peace, Princeton University Press. P. 246.
[2] Fue designado Presidente del Gobierno el 09.08.1999 y Presidente interino el 31.12.1999. Elegido Presidente el 07.05.2000, ha ocupado este cargo desde entonces, con excepción del periodo 2008-2012 en que fue Primer Ministro (aunque, de hecho, continuó siendo el “número uno”).
[3] “A riddle, wrapped in a mystery, inside an enigma”. Para muchos, esta frase resultaba plenamente aplicable a la Rusia de Putin, incluso bastante antes de que comenzara el actual conflicto. Véase A. Cowell (01.08.2008). Churchill’s definition of Russia still rings true. The New York Times. https://www.nytimes.com/2008/08/01/world/europe/01iht-letter.1.14939466.html (acceso: 05.01.2024).
[4] https://pravda-es.com/spain/2024/01/03/89495.html (acceso: 05.01.2024). No he podido encontrar esta cita en la página del Servicio Europeo de Acción Exterior.
[5] Bárcenas Medina, L.A. (2021). Estrategia de la resistencia. Contrainsurgencia postmoderna: la guerra de nuestro tiempo. En Federico Aznar Fernádez-Montesinos y Andrés González Martín (coord.), Estrategia. Una forma de pensar. Madrid, Sílex ediciones. P. 205.
[6] José-Miguel Palacios (02.07.2023). Ucrania: los objetivos de guerra de Rusia. Global Strategy blog. https://global-strategy.org/ucrania-los-objetivos-de-guerra-de-rusia/ (acceso: 04.07.2023).
[7] Zakaria, F. (2024). The Self-Doubting Superpower. Foreign Affairs, January/February 2024 (publicado en línea el 12.12.2023). https://www.foreignaffairs.com/united-states/self-doubting-superpower-america-fareed-zakaria (acceso: 14.12.2023).
[8] Fojón, E. (19.12.2023). Rusia y Occidente, un pulso llamado Ucrania. The Objective. https://theobjective.com/internacional/2023-12-19/rusia-occidente-pulso-llamado-ucrania/ (acceso:19.12.2023)
[9] Juan Rodríguez Garat (19.12.2023). Putin, el mejor abogado de la OTAN. El Debate. https://www.eldebate.com/internacional/20231219/putin-mejor-abogado-otan_161431.html (acceso: 05.01.2024).
[10] NATO (14.12.2023). Press conference by NATO Secretary General Jens Stoltenberg with the Prime Minister of Slovakia, Robert Fico. https://www.nato.int/cps/en/natohq/opinions_221473.htm (acceso: 05.01.2024).
[11] The White House (06.12.2023). Remarks by President Biden Urging Congress to Pass His National Security Supplemental Request, Including Funding to Support Ukraine. https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2023/12/06/remarks-by-president-biden-urging-congress-to-pass-his-national-security-supplemental-request-including-funding-to-support-ukraine/ (acceso: 05.01.2024).
[12] Jack Watling (03.01.2024). The War in Ukraine Is Not a Stalemate. Foreign Affairs. https://www.foreignaffairs.com/ukraine/war-ukraine-not-stalemate (acceso: 05.01.2024).
[13] Zakaria, Op.cit.
[14] Puede encontrarse una transcripción oficial inglesa en http://en.kremlin.ru/events/president/news/72994 (acceso: 15.12.2023).
[15] Del Colegio del Ministerio de Defensa forman parte el Ministro, los Primeros Viceministros, los Viceministros, los Comandantes en Jefe de las ramas de las Fuerzas Armadas y los directores de dos servicios federales (relacionados con la cooperación exterior y la exportación de armamento). Véase https://structure.mil.ru/management/college_of_the_russian_defense_ministry.htm (acceso: 07.01.2023).
[16] En las elecciones presidenciales de 2019, Zelenski obtuvo sus mejores resultados precisamente en las provincias del Sur y del Este de Ucrania, así como en la de Transcarpatia. Véase https://en.wikipedia.org/wiki/2019_Ukrainian_presidential_election (acceso: 08.01.2023). En estas zonas, ganó de manera aplastante.
[17] Dulman, P. (29.12.2023). Тимошенко начинает играть с Зеленским, как кошка с мышкой (Timoshenko empieza a jugar con Zelenski como un gato con un ratón). Rossiiskaia Gazeta. https://rg.ru/2023/12/29/zhurnalist-pavel-dulman-zapletennaia-iuliej-timoshenko-kosa-predveshchaet-zelenskomu-nedobroe.html (acceso: 08.01.2024).
[18] Seis meses antes, en junio de 2023, había desarrollado cuatro posibles modalidades de victoria rusa, de intensidad creciente, sin decantarse por una de ella como la que Rusia debería intentar alcanzar. Véase S.A. Karagánov (13.06.2023). A Difficult but Necessary Decision. Russia in Global Affairs. https://eng.globalaffairs.ru/articles/a-difficult-but-necessary-decision/ (acceso: 30.06.2023).
[19] Aleksei Krasovski (27.12.2023). Сергей Караганов: Я посодействовал отрезвлению и усилению ядерного сдерживания (Sergei Karagánov: Contribuí a la disuasión nuclear recuperar la sobriedad y se fortaleciera). Daily Storm. https://dailystorm.ru/vlast/sergey-karaganov-ya-posodeystvoval-otrezvleniyu-i-usileniyu-yadernogo-sderzhivaniya (acceso: 06.01.2023).
[20] Véase https://xonews.ru/news/sal-do-my-stremimsya-vernut-herson-nikolaev-odessu-izmail (acceso: 08.01,2024).
[21] En abril de 2022, algunos se escandalizaron cuando el Alto Representante de la UE, Josep Borrell, afirmó que “la guerra [de Ucrania] tendrá que decidirse en el campo de batalla”. Es obvio que tenía razón. Véase https://elpais.com/internacional/2022-04-22/josep-borrell-no-sera-por-unanimidad-pero-los-paises-pueden-actuar-por-su-cuenta-para-cortar-el-petroleo-y-el-gas-ruso.html (acceso: 07.01.2024).
[22] Para datos biográficos principales, véase https://valdaiclub.com/about/experts/338/ (acceso: 07.01.2024)
[23] Evgeni Shestakov (02.02.2024). И качели, и карусели (Y columpios y carruseles). Rossiiskaia Gazeta. https://rg.ru/2024/01/02/i-kacheli-i-karuseli.html (acceso: 07.01.2024).

