• Buscar

La ofensiva italiana en los Balcanes (2)

https://global-strategy.org/ofensiva-italiana-en-los-balcanes-2/ La ofensiva italiana en los Balcanes (2) 2020-04-10 12:20:19 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
Print Friendly, PDF & Email

El 28 de octubre, el embajador italiano en Atenas presentó a Metaxas un ultimátum que contenía demandas vagas pero inaceptables, con solo tres horas para responder. Obviamente, Metaxas lo rechazó. En consecuencia, al expirar el plazo, la Aviación italiana bombardeó las ciudades de Atenas, Salónica, Patrás y el puerto de El Pireo, al tiempo que las tropas italianas cruzaban la frontera.

Para ejecutar el limitado plan de ataque previsto, el XXV Cuerpo de Ejército llevaría el esfuerzo principal, avanzando con dos Divisiones de Infantería en primera línea, y con la única División Acorazada en segunda línea, como reserva, hacia la ciudad griega de Ioannina, siguiendo el valle que corre paralelo a los montes Pindos por el Oeste. El avance del grueso del XXV Cuerpo estaría protegido al Este por la División de Montaña ‘Julia’, que debía avanzar rápidamente por el Este de los montes Pindos para ocupar la ciudad de Metsovo, que protege el principal paso que atraviesa la citada cordillera de los montes Pindos. En el flanco Oeste del XXV Cuerpo de Ejército, el ‘Gruppo Littorale’ avanzaría paralelamente hacia el Sur por la costa, ocupando el puerto de Preveza. Por su parte, el XXVI Cuerpo de Ejército se mantendría en defensiva, con dos Divisiones de Infantería cubriendo la larga frontera entre Albania y Yugoslavia y destacando una División de Infantería – la ‘Parma’ -, para cubrir la frontera entre Grecia y Albania. Como consecuencia, las fuerzas italianas enfrentadas a Grecia se reducían a poco más de cinco Divisiones incompletas.

Plan de ataque del XXV Cuerpo de Ejército italiano en 1940

Las operaciones pronto empezaron a complicarse para los italianos. Por un lado, puesto que Bulgaria no se unió a Italia, el Ejército griego pudo concentrarse en el estrecho frente albanés. Por otro lado, el mal tiempo redujo considerablemente el apoyo que la Aviación italiana podía proporcionar. Esto era un factor muy importante, pues la falta de suficiente Artillería de Campaña y de municiones para la existente, hacía que el Mando italiano confiase en el apoyo aéreo para compensar la falta de apoyos de fuego terrestres. El mal tiempo hizo crecer la miríada de torrentes y riachuelos que atravesaban la ruta de avance de los italianos, que pronto agotaron los puentes de sus escasas unidades de Ingenieros. La lluvia afectó al ya deteriorado firme de las pocas carreteras disponibles, entorpeciendo aún más su avance.

La doctrina italiana era una versión propia de la ‘bataille conduite’ francesa. Sin embargo, el teatro de operaciones griego era poco adecuado para aplicar esta doctrina: las comunicaciones eran escasas y de poca calidad, las unidades debían avanzar encajonadas por los pocos valles existentes, cuya escasa amplitud no permitía grandes despliegues, y favorecía la defensa. Como se ha mencionado, los italianos disponían además de poca Artillería, por lo que su avance fue incluso más lento y cauteloso de lo habitual… Coherentemente con su doctrina, el Mando del XXV Cuerpo de Ejército distribuyó los carros del único Regimiento de su División ‘Acorazada’ entre los Batallones de Infantería de vanguardia, por lo que, en las etapas iniciales de la operación, cuando los griegos no podían oponer una resistencia organizada, la única unidad realmente móvil de la fuerza italiana avanzaba a paso de infante. Así, la velocidad de avance de los italianos, sin apenas resistencia por parte griega, se limitó a poco más de 10 km por día.

El largo periodo de tensiones había dejado claras a los griegos las intenciones de Mussolini. El conato de invasión del verano de 1939 había permitido además ensayar el proceso de movilización. En consecuencia, el Ejército griego fue capaz de desplegar rápidamente dos Divisiones de Infantería reforzadas, apoyadas cada una de ellas por una Brigada con dos Regimientos de Artillería, dividiendo sus fuerzas por igual entre Épiro y Macedonia. Estas fuerzas comenzaron a organizar líneas defensivas bastante al interior del territorio griego. La lentitud del avance italiano permitió la organización de las defensas y el buen desarrollo del proceso de movilización (que preveía organizar dieciocho Divisiones), que avanzó rápidamente. El Ejército griego disponía de material escaso y obsoleto, pero tenía una elevada moral. La Aviación griega desplegaba unas pocas docenas de anticuados biplanos, y sus bases no disponían de pistas asfaltadas, lo que daba a los italianos una enorme superioridad en el aire, que, sin embargo, quedó anulada por el mal tiempo.

El buen ritmo de su movilización permitió a los griegos desplegar en los últimos días de octubre una segunda División en Épiro y otra en la Macedonia griega. Así, en esta última región, los griegos contaban con una situación muy favorable: la División italiana ‘Parma’ se había dividido en pequeños destacamentos a lo largo de la frontera, en un terreno con escasas comunicaciones, lo que implicaba que necesitaría mucho tiempo para reagruparse o para auxiliar a cualquier posición atacada. Por su parte, la División de Montaña ‘Julia’ avanzaba hacia Metsovo, dejando su flanco Este al descubierto y alejándose de sus bases: cuanto más al Sur avanzaba, más expuesto estaba su flanco Este. Los griegos disponían así de una cierta superioridad numérica (dos Divisiones reforzadas por parte griega frente a dos Divisiones dispersas por parte italiana), y de una situación táctica mucho más ventajosa, con un enemigo atomizado en pequeños destacamentos (caso de la División ‘Parma’) o alejado de sus bases y con un flanco vulnerable (caso de la División ‘Julia’). Consecuentemente, el 1 de noviembre, los griegos lanzaron un decidido ataque hacia la ciudad albanesa de Korçë, donde se unían las zonas de operaciones de la División ‘Parma’ con la retaguardia de la División ‘Julia’, y por donde pasaba la imprescindible ruta logística italiana que permitía el abastecimiento logístico de la División ‘Julia’. El ataque griego forzó al XXVI Cuerpo de Ejército a reforzar a la División ‘Parma’ con la División ‘Piamonte’, desplegada frente a Yugoslavia, pero las malas comunicaciones, la escasez de transportes y la distancia hicieron que los refuerzos llegasen tarde: los griegos consiguieron penetrar en las defensas de la División ‘Parma’, cortando la ruta de abastecimiento de la División ‘Julia’ y aislando a esta unidad. La tenaz resistencia griega hizo fracasar todos los contraataques italianos. Además de ello, la movilización permitió a los griegos incrementar sus fuerzas en la Macedonia griega, llegando a desplegar hasta cuatro Divisiones para esta operación a mediados de noviembre, lo que los hacía numéricamente muy superiores a los dispersos italianos. El 9 de noviembre, la División ‘Julia’, cercada y sin suministros, capituló, lo que liberó fuerzas griegas que reanudaron el ataque, tomando la ciudad de Korçë el 22 de ese mes. Para esa fecha, las fuerzas griegas en el conjunto del teatro de operaciones ascendían a 230.000 hombres, que se enfrentaban a poco más de 60.000 italianos. Tras la toma de esta ciudad, los griegos continuaron su avance hacia el lago de Ohrid (al Norte de Korçë), amenazando con aislar a todo el XXVI Cuerpo de Ejército, que emprendió una apresurada retirada. Los griegos ocuparon Pogradec (en la orilla sur del lago de Ohrid) el 28 de noviembre, aislando a las unidades de la División ‘Parma’ que todavía cubrían la frontera entre Macedonia y Albania.

El contraataque griego que aisló a la División de Montaña ‘julia’, y que llevó al colapso la ofensiva italiana del 9º Ejército

Estos acontecimientos obligaron al XXV Cuerpo a replegarse hacia territorio albanés, para evitar que los griegos pudieran cortarle también sus vías de abastecimiento logístico. El 8 de diciembre evacuaban Argirocastro, última posición que mantenían en suelo griego.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

Ver todos los artículos
Carlos Javier Frías Sánchez