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La ofensiva italiana en los Balcanes (3)

https://global-strategy.org/ofensiva-italiana-en-los-balcanes-3/ La ofensiva italiana en los Balcanes (3) 2020-04-18 11:03:24 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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En realidad, los italianos nunca tuvieron posibilidades reales de ocupar Grecia. La imprudente decisión de lanzar un ataque con fuerzas tan menguadas se basó en una sobreestimación de las capacidades de su Aviación (consecuencia de la experiencia de la Guerra Civil Española y de un análisis apresurado e incompleto de la campaña de Francia), de una minusvaloración de la velocidad de la movilización griega y de un serio error de juicio sobre la influencia del mal tiempo en el conjunto de la operación, junto con la pobre actuación ofensiva del XXV Cuerpo de Ejército, que avanzó mucho más lentamente de lo previsto. Además de ello, el plan de ataque tenía serios fallos: incluso si todo funcionaba perfectamente, las reservas del XXV Cuerpo de Ejército (la División ‘Acorazada’ ‘Centauro’) no podían apoyar a la División ‘Julia’, al quedar separadas de esta División por los montes Pindos desde el inicio del avance. En consecuencia, la División ‘Julia’ quedaba aislada de cualquier apoyo (excepto el aéreo) que pudiera prestársele. Y, conforme avanzaba hacia el Sur, su flanco Este quedaba cada vez más expuesto. Esta situación, ya muy peligrosa, resultaba más grave puesto que, al poco tiempo de iniciarse la movilización griega, resultaba casi inevitable que las fuerzas italianas se quedasen en inferioridad numérica al Este de los montes Pindos. Solo un avance excepcionalmente rápido de la División ‘Julia’ que le permitiese alcanzar y ocupar Metsovo por el Este de los montes Pindos, – y que el grueso del XXV Cuerpo alcanzase también esa ciudad por el Oeste – podría evitar que los griegos destruyeran a la División ‘Julia’, dejando desguarnecido el flanco del XXV Cuerpo de Ejército. La lentitud del avance italiano hizo casi inevitable el desastre.

La grave crisis en Albania obligó a Mussolini a enviar refuerzos apresuradamente, alcanzando los 160.000 hombres en diciembre. Sin embargo, la urgencia de la situación hacía que las tropas que iban llegando se fuesen enviando al frente conforme desembarcaban, sin respetar sus estructuras orgánicas. Como consecuencia, el frente defensivo italiano era una mezcla incoherente de pequeñas unidades, con líneas jerárquicas muy poco claras y sin ningún tipo de cohesión, lo que las hacía – pese a su número – muy poco eficaces.

Mientras tanto, la ayuda británica (especialmente, de Aviación) había comenzado a llegar en apoyo de los griegos, si bien no fue suficiente para compensar la superioridad italiana. Sin embargo, el caos de las fuerzas terrestres italianas no permitía aprovechar las ‘ventanas de superioridad’ que le concedía su Aviación. Ahora, el mal tiempo obstaculizaba el avance griego, lo que llevó a una estabilización del frente a finales de diciembre.

Entre enero y abril de 1941, Mussolini envió diez Divisiones más a Albania. El general Cavallero, jefe de las tropas italianas en Albania, intentó emplear las Divisiones recién llegadas para hacer retroceder a los griegos, sin éxito.

La presencia de bases aéreas británicas en suelo griego ponía al alcance de la R.A.F. los pozos petrolíferos rumanos de Ploesti, un riesgo intolerable para el esfuerzo de guerra alemán. En consecuencia, ya en enero de 1941 los alemanes decidieron la invasión de Grecia. Sin embargo, a partir de febrero de 1941, la debacle de los italianos en Libia permitió a los británicos desplegar hasta 56.000 soldados de la Commonwealth en suelo griego (con dos Divisiones – la 6ª División de Infantería Australiana y la 2ª División de Infantería Neozelandesa – y la I Brigada Acorazada, encuadradas en la denominada Fuerza ‘W’, llamada así por su jefe, el General Wilson), lo que hacía aún más difícil un avance italiano, pero, por otro lado, esta ayuda británica era insuficiente para defender eficazmente Grecia ante un ataque alemán.

Líneas fortificadas para la defensa de Grecia en 1941

Los británicos tenían la capacidad de descifrar los mensajes secretos alemanes codificados con la máquina ‘Enigma’, por lo que estaban al tanto de las intenciones alemanas. En consecuencia, las intenciones alemanas de atacar Grecia no eran desconocidas para los británicos. Estos eran conscientes de que, con las fuerzas disponibles, era imposible defender el territorio griego en su totalidad, por lo que recomendaron al general Papagos (jefe de las Fuerzas Armadas griegas, tras la muerte de Metaxas en enero de 1941) que concentrase sus fuerzas sobre una línea fortificada apoyada en los montes Olimpo y Vernion y en el río Haliacmon, lo que implicaba el abandono de Tracia (incluyendo Salónica) y de Macedonia Oriental y que detuviese las operaciones ofensivas en Albania. Esta disposición defensiva permitiría a las tropas griegas y británicas reducir su frente y apoyar su defensa en importantes obstáculos naturales, excepto en el punto de unión entre el macizo del monte Vernion (al extremo Norte de la ‘línea Haliacmon’) y las montañas de Macedonia. En este punto, un ancho valle sin obstáculos naturales discurría desde Monastir en Yugoslavia hacia la ciudad griega de Florina: si los alemanes ocupaban Yugoslvaia podrían rodear la ‘línea Metaxas’ por el Oeste y desbordar también la ‘línea Haliacmon’ por el Norte, empleando este valle. La propuesta británica de centrar la defensa en al ‘línea Haliacmon’ era más relevante todavía porque el abandono de Salónica implicaba también, de forma casi inevitable, la caída de Yugoslavia: los abastecimientos británicos a Yugoslavia solo podían alcanzar el país desde el puerto de Salónica, y, sin ellos, las posibilidades de Yugoslavia de detener un ataque alemán – que nunca fueron grandes -, eran prácticamente nulas. No obstante, la complicada orografía balcánica, la aparente fortaleza de las fuerzas armadas yugoslavas y las distancias implicadas en un posible ataque alemán parecían dar a griegos y británicos tiempo suficiente para preparar adecuadamente sus defensas.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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