Global Strategy Report, 9/2023
Resumen: Las operaciones electromagnéticas y ciberespaciales deben trabajar en los marcos procedimentales de la OTAN, porque garantizan la eficacia en cualquier operación, alejarse de esta aproximación compromete nuestra eficacia, especialmente cuando nos enfrentamos a estados que utilizan la guerra electrónica como factor de ventaja. La arquitectura doctrinal imperante avala mantener buena coordinación entre ambas pero nunca subordinarlas, lo cual nos llevaría al aislamiento internacional y la ineficiencia.
Para citar como referencia: Nieto, Ignacio (2023), “¿Por qué lo llamas ciber cuando quieres decir guerra electrónica?”, Global Strategy Report, 9/2023.
La morfología de los conflictos actuales tiene como uno de sus instrumentos más socorridos las capacidades del ámbito ciberespacial y las derivadas del uso del espectro electromagnético, comúnmente asociadas a la guerra electrónica (en adelante EW por sus siglas en inglés, Electronic Warfare). Estas capacidades han permitido reducir significativamente la brecha tecnológica y de capacidades que existe entre fuerzas armadas tan dispares como las de los Estados Unidos y las de la Federación rusa[1]. Es más, incluso en campos de batalla como Ucrania (con la invasión de Crimea, pero no en el conflicto actual en el Donbas) o Siria, han proporcionado resultados deslumbrantes. Ejércitos con un presupuesto muy limitado son capaces de poner en jaque al mismísimo Estados Unidos, especialmente en escenarios con una fuerte carga de hibridación.
Los desarrollos conceptuales del uso de estas capacidades han derivado en una confusión en relación con el rango de competencias de las operaciones en el ciberespacio y las operaciones de EW. En ocasiones se malinterpreta la doctrina y los procedimientos y nacen ideas del todo desafortunadas y en ocasiones invasivas. Una de ellas es la tendencia a pensar que el ciberespacio abarca el espectro electromagnético o que las operaciones de EW son en realidad operaciones en el ciberespacio; ambas afirmaciones están alejadas de la realidad. Este artículo pretende arrojar conceptualmente luz sobre la importancia de que ambos (ciber y EW) se entiendan conforme los marcos doctrinales y procedimentales establecidos.
Las operaciones en el ciberespacio utilizan el espectro electromagnético, al igual que las operaciones marítimas, las operaciones terrestres y las operaciones aéreas. El espectro es transversal a todos los ámbitos y nadie puede apropiarse de él porque pertenece a todos los ámbitos de operación. A nadie se le escapa que un barco transmite con el radar, un avión perturba los radares de defensa aérea y un pelotón necesita de las comunicaciones para desarrollar su acción táctica.
Lo que apenas deja lugar a dudas es la pujanza del espectro electromagnético que actualmente se conceptualiza de la mano de las operaciones electromagnéticas (en adelante EMO por sus siglas en inglés ElectroMagnetic Operations). España, en concreto el Mando de Operaciones (MPOS) ha sido capaz de crear un constructo operativo para atender a estas cuestiones, me refiero al Centro de Operaciones Electromagnéticas (COEM).
Todas estas iniciativas, conceptos y la propia complejidad de las operaciones han llevado a un tótum revolútum de ideas que no nos permiten determinar con claridad las diferencias entre ambos, ciber y la EW, pero lo que es peor, algunos apuestan por la utilización de recursos de forma errónea, al no comprender aspectos capitales como el arte operacional o el papel de las funciones conjuntas en la conducción de las operaciones.
Este asunto es pertinente, porque las capacidades de EW son las que utilizan países revisionistas para alcanzar sus objetivos, países sin apenas presupuesto para la defensa pero que son capaces de confrontar nuestro instrumento de poder militar gracias a las EMO y a las operaciones ciberespaciales. De la forma en la que los militares entendamos el uso del espectro se desprenderá nuestra capacidad de supervivencia en escenarios actuales.
Ciber y EW, sin duda una comparativa desigual
El primer problema es que las operaciones en el ciberespacio y la EW son de naturaleza diferente, no se pueden someter a comparativas de forma tan sencilla. Mientras el ciberespacio está considerado como un ámbito de operación, la EW es una acción militar, es una actividad que se desarrolla en los ámbitos de operación.
La definición de EW que España ha ratificado e implementado es[2] “Military action that exploits electromagnetic energy to provide situational awareness and achieve offensive and defensive effects”. Traducido al castellano, “la EW consiste en una acción militar que explota la energía electromagnética para proporcionar conocimiento de la situación y conseguir efectos ofensivos y defensivos”. La ratificación e implementación no es un asunto baladí porque significa, en el primer caso que España seguirá esta doctrina en las operaciones OTAN y, en el segundo, que también lo hará cuando realice operaciones nacionales.
Doctrinalmente[3], los ámbitos de operación son “los espacios físicos y no físicos, con características propias diferenciadas, que condicionan las aptitudes y procedimientos de los medios, fuerzas y capacidades que deben operar en ellos”. Las Fuerzas Armadas españolas han declarado cinco ámbitos, tres de naturaleza física como los tradicionales ámbitos terrestre, marítimo y aeroespacial y dos no físicos como el cognitivo y el ciberespacial.
La EW entraría dentro del campo de capacidades que opera en cada uno de los ámbitos de operación. Si queremos comparar ciber con EW debemos realizar la comparación con el espectro electromagnético que es de entidad suficiente como para poder ser declarado ámbito de la operación. Tanto es así que países como Francia han declarado el espectro como dominio (a semejanza de los ámbitos nacionales), tal y como refleja el “Multi-Domain Multinational Understanding” documento de noviembre del 2022 redactado por el “Multinational Capabiltiy Develepment Campaign[4], iniciativa liderada por NATO Allied Commad Transformation. La Navy también considera el espectro como un dominio de las operaciones.
Curiosamente, aunque no se haya declarado formalmente el espectro como un ámbito de operación, no quiere decir que el espectro no entre dentro de esa clasificación a efectos prácticos, es decir de facto aunque no de iure. El reciente concepto EMO nacional indica lo siguiente “se da por hecho que el espectro electromagnético es un ámbito mixto atendiendo a la definición recogida en el glosario de términos conjuntos: Zonas de contacto o de intensa interacción entre ámbitos físicos como el litoral, el aeroterrestre, el aeronaval, o entre los no físicos como los que generan el ámbito ciberespacial y el cognitivo, como las redes sociales y otros, transversales al resto de ámbitos”.
Espectro electromagnético que, por definición, es la relación ordenada de todas las ondas electromagnéticas que se encuentran en el éter. Es decir que la EW juega con la energía electromagnética, que se materializa en formas de ondas electromagnéticas para conseguir efectos que permitan alcanzar los objetivos de la campaña. Todo ello lo hace en los cinco ámbitos de operación, no solo en el ciberespacial.
En resumen, la EW o si queremos las EMO se desarrollan claramente sobre un dominio o un ámbito de las operaciones que transversalmente utilizan todas las capacidades militares para la consecución de sus objetivos. No podemos romper los compromisos que ha adquirido España, ni tampoco la forma en la que los occidentales entienden el espectro electromagnético, porque eso reduce nuestra capacidad de supervivencia en escenarios congestionados y confrontados por nuestros adversarios como puede ser la Federación rusa.
La naturaleza diferente del ciberespacio y el espectro electromagnético.
Llegado a este punto, nos encontramos con una de las principales diferencias entre el ciberespacio y el espectro electromagnético, que reside en la naturaleza diferente de ambos. Ciber es un ámbito no físico. Es lógico, se trata de ceros y unos que muy bien se representan en el escudo del Mando Conjunto del CiberEspacio (MCCE). El espectro es físico, consta de masa, el aire, no es visible pero está compuesto de materia que no es perceptible a nuestra visión. El uso de la energía que se encuentra en el espectro es la que posibilita la EW y lo hace mediante formas de onda. Ondas que pueden tener efectos ofensivos como un láser o un arma de microondas. Pueden perseguir actividades de detección como las ondas radáricas o de vigilancia como la detección y rastreo de señales en el espectro electromagnético.
Ciber no puede abarcar el espectro porque aquello que no es físico no puede contener a lo físico, es sencillo de entender. La afirmación de que el ciberespacio contiene al espectro electromagnético es menos cierta si atendemos al catálogo de capacidades asociadas a la EW. Por ejemplo, una acción ofensiva de EW como puede ser un láser de alta potencia o la propagación de las ondas no pueden ser asumidas por los ‘ciberguerreros’. Mientras el instrumento de los ciberguerreros es el teclado, el de los ‘guerreros del espectro’ es el soldador, el analizador de espectro o los equipos radio. Es difícil llegar a comprender que unos gobiernen a otros. Escapa de cualquier comprensión.
Pero este tipo de afirmaciones violentan la forma en la que las Fuerzas Armadas entienden la generación de capacidades. Es decir que para obtener una capacidad debemos satisfacer los elementos del MIRADO, Material, Infraestructura, Recursos Humanos, Adiestramiento, Doctrina, Organización e Interoperabilidad. Y estas capacidades nacen en la estructura orgánica después de muchos años de conformar capacidades, por ejemplo, con los planes de estudio, que atienden a los pilares de Recursos Humanos y de Adiestramiento. Rápidamente nos daremos cuenta de que no es posible que a los especialistas en electrónica se les añada formación ciberespacial en su syllabus. Más atrevido es pensar que van a comprender ambas esferas cuando el material, el lenguaje, los procedimientos y absolutamente todo es diferente. Intentar que un individuo sea especialista en ambos terrenos es estar abocado al fracaso más estrepitoso porque son disciplinas muy complicadas de forma aislada e inasumibles de forma conjunta.
Quizás lo que se pretenda decir es que las operaciones del ciberespacio producen efectos[5] en el espectro electromagnético. Esta afirmación es del todo evidente, las operaciones en el ciberespacio producen efectos en todos los ámbitos de operación, son transversales a todos los ámbitos. La recíproca también es cierta, es decir que las acciones de la EW producen efectos en el ciberespacio, por ejemplo, en una red inalámbrica porque los que gobiernan las ondas electromagnéticas pueden perturbarla y conseguir que sea imposible que se transmitan datos es esa red local. Podemos ser más agudos pensando que incluso el cable es susceptible a un ataque electrónico, porque como todos sabemos los cables se apantallan para que las ondas que residen en el espectro no les jueguen malas pasadas. Podemos, por lo tanto, pensar que ya que la totalidad del ciberespacio, cable o inalámbrico, es susceptible de ser anulado por la EW, el espectro electromagnético contiene el ciberespacio, justo al contrario y parece razonable.
La clave la comprensión del entorno de una operación
Quizás, por hacer otro ejercicio de abstracción, se ha malinterpretado la PDC 3.20 sobre operaciones en el ciberespacio cuando indica que “el ciberespacio es un ámbito estrechamente ligado con el espectro electromagnético, puesto que su capa física emplea frecuentemente este espectro para transmitir sus señales (conexiones wifi, radio, satélites, radioenlaces, etc.), de tal manera que el espectro electromagnético en estas situaciones formaría parte del ciberespacio”.
Pongamos un ejemplo similar, el ámbito marítimo se compone de la mar, básicamente y el ámbito aéreo del aire, hasta este punto todo está bastante claro. Las operaciones marítimas utilizan el espacio aéreo, son parte de las operaciones marítimas pero a nadie se le ocurre indicar que el custodio del espacio aéreo sea la Armada, porque las competencias atañen al Ejército del Aire. Es decir, el entorno marítimo, su ámbito asociado es la mar, pero su entorno incluye también parte del ámbito aéreo porque hay capacidades que son aéreas y que producen efectos en el entorno marítimo. Un misil aire superficie es un claro ejemplo de una acción en el ámbito aéreo que causa un efecto en el entorno marítimo. Esto, ni mucho menos, quiere decir que el ámbito marítimo englobe el aéreo o, mejor dicho, el aeroespacial. Visto de otra forma, cuando el comandante naval utiliza el ámbito aeroespacial, para conseguir sus objetivos, no quiere decir que le pertenezca, sino que el entorno operativo marítimo engloba en ese momento a parte del aeroespacial.
Incluso, podemos verlo desde la perspectiva contraria, si atendemos a nuestra doctrina nacional, cuando hace referencia al ámbito aeroespacial, que indica que “el ámbito aeroespacial es un ámbito físico que envuelve a los ámbitos terrestre y marítimo”. Leyendo esta parte de la doctrina nacional podríamos interpretar que el ámbito aeroespacial incluye los otros dos ámbitos de operación físicos. Todo es simplemente parte del entorno específico, cada entorno percibe diferentes necesidades y conforma a nivel táctico diferentes respuestas que están gobernadas por el mando táctico correspondiente.
El ámbito marítimo está condicionado por las operaciones ciberespaciales y por las operaciones de EW que llevamos a cabo en el espectro electromagnético. Ambos, el ciberespacio y el espectro electromagnético, condicionan la forma de actuar en los ámbitos y en los entornos operativos. Cuando ciber efectúa un ataque al sistema de gobierno de un mercante está actuando en el entorno marítimo pero no quiere decir que le pertenezcan las operaciones navales ni el entorno marítimo. En ese momento, forman parte del entorno marítimo las operaciones tanto ciberespaciales como de EW.
La complejidad de entender el arte operacional
Llegado este punto, es necesario indicar la importancia en la contribución de ambos al arte operacional y cómo el Comandante operacional utiliza este arte para combatir. Y en este punto nos jugamos mucho porque de la forma en la que entendamos la contribución de ambos podremos defendernos ante el uso del espectro por parte de naciones revisionistas.
Doctrinalmente, “el arte operacional es el uso del pensamiento crítico y creativo en el empleo de las capacidades militares y civiles, para lograr los objetivos estratégicos y operacionales”. Básicamente consiste en una serie de procesos que se llevan a cabo en el nivel operacional (en nuestro caso el Mando de Operaciones, MOPS) para lograr que se sincronicen prioricen e integren los esfuerzos, los efectos o las capacidades de los específicos.
Para ello, se aplica el método analítico, es decir se descomponen las capacidades que influyen en el entorno y se agrupan en las funciones conjuntas. Funciones conjuntas que se definen como “el agrupamiento de capacidades y actividades relacionadas entre sí que permiten al comandante integrarlas, sincronizarlas y dirigirlas durante el planeamiento y la ejecución de operaciones”. Es por medio de las funciones conjuntas la forma que tiene el Comandante operacional de solucionar problemas complejos y desestructurados.
Es sencillo darse cuenta de que, en el nivel operacional, no se ejecutan las acciones ni actividades que se llevan a cabo en el nivel táctico; es decir, en los mandos componentes y mandos operativos nacionales. Mientras en el nivel táctico se utilizan las capacidades de EW y ciber, en el nivel operacional se utilizan las funciones conjuntas para ayudar al comandante operacional, que tiene una visión mejor de conjunto, las pueda priorizar, integrar y sincronizar.
En el MOPS las funciones conjuntas se convierten en centros, juntas o grupos de trabajo específicos donde se generan porciones del arte operacional. Así en la función conjunta inteligencia existe el Joint Intelligence Center, en la función conjunta logística existe el Joint Logistic Coordination Center, en la función conjunta información existen dos mecanismos, el Info Activities Working Group y el Info Activities Coordination Board.
Esto ocurre en el nivel operacional pero en el nivel táctico “las operaciones se desarrollan mediante la combinación de acciones militares tácticas de forma simultánea o sucesiva, con diferentes intensidades, finalidades y preponderancia de una u otra; siendo estas la aplicación de las capacidades militares en un momento y lugar concreto para producir unos determinados efectos”. Mientras el nivel operacional juega con las funciones conjuntas el nivel táctico juega con las capacidades militares, incluyendo la EW.
En las EMO, las capacidades se gobiernan en el nivel táctico y ante la importancia de coordinar transversalmente las actividades que transcurren en el espectro la estructura operativa tiene un mecanismo específico con orientación clara de coordinar las actividades, el Centro de Operaciones Electromagnéticas (COEM) que actúa como una función conjunta independiente que se podría denominar función conjunta del espectro electromagnético. Sea como fuera el COEM lo que pretende es coordinar y dirigir las acciones en el espectro ante la inmensidad de estos cometidos que desbordan a los niveles tácticos e incluso al arte operacional.
Esta es otra razón por la cual no puede, en el ámbito nacional, llevar a cabo la EW el MCCE o cualquiera de sus estructuras que se generen, porque no residen en ese mando las capacidades ni tampoco se le pueden transferir porque no tiene estructura para ello. La EW reside en los mandos tradicionales físicos tácticos, dirigidos por el COEM del MOPS tal y como se refleja en la Instrucción de Organización del EMAD[6] “el MOPS liderará el planeamiento, conducción y coordinación de los procedimientos y protocolos en la lucha C-IED, en la Protección de la Fuerza en operaciones militares y en las Operaciones Electromagnéticas, para lo cual contará con un Centro de Operaciones Electromagnéticas. Determinará las necesidades relacionadas con las operaciones electromagnéticas a nivel operacional, coordinando con los organismos responsables de su gestión y generación para operaciones y ejercicios del ámbito conjunto”.
No es razonable que el ciberespacio asuma las EMO ni la EW porque rompe la lógica del arte operacional, la doctrina nacional, la de la OTAN e incluso la normativa que existe creada en relación a la organización del EMAD.
El concepto CEMA
A veces se utilizan, de forma errónea, conceptos de otras naciones para validar la idea de que el espectro está englobado en el ciberespacio. Un claro ejemplo de ello es la doctrina del Ejército de Tierra de los Estados Unidos denominada CEMA que son las siglas de Cyber and ElectroMagnetic Activities.
Lo primero que hay que indicar es que la doctrina CEMA es específica del Army de los Estados Unidos, no es doctrina aprobada en el nivel conjunto ni aceptada por los otros dos compañeros de viaje, la Navy y el Air Force. La OTAN tampoco ha abrazado el concepto CEMA. Hasta la fecha el único país OTAN que ha abrazado el concepto CEMA a nivel operacional es el Reino Unido gracias a su publicación Joint Doctrine Note 1/18. España, en la estructura operativa no abraza el concepto CEMA, pero sí el Ejército de Tierra con la creación de la subdirección actividades en el Ciberespacio y Electromagnéticas (SUBCEMA).
La doctrina a nivel conjunto de los Estados Unidos es la Joint ElectroMagnetic Spectrum Operations[7] (JEMSO), reflejada en la publicación Joint Operations 3-85 y es la doctrina que prevalece en el nivel operacional. En clave nacional existe el concepto de operaciones electromagnéticas EMO[8], de reciente firma por parte del JEMAD y ahora en fase de desarrollo de la Directiva de Implantación por parte de la División de Planes del Estado Mayor Conjunto.
La OTAN ha aprobado la Estrategia del Espectro Electromagnético que claramente apuesta por la independencia entre el ciberespacio y el espectro electromagnético pero que aboga por un espíritu colaborador y coordinador de ambos por medio de mecanismos de coordinación como los ElectroMagnetic Battlestaff Centers o en castellano los Centros de Operaciones Electromagnéticas. La OTAN considera relevante esta estrategia porque la ha sometido a aprobación tanto al Comité Militar como al mismo Consejo Atlántico Norte y desde luego que pocas estrategias tienen el privilegio de haber ganado tanto consenso como la del Espectro Electromagnético.
Pero ni incluso la doctrina CEMA pretende absorber el espectro. La doctrina CEMA apuesta por coordinar las actividades de ambos dos, las ciberespaciales y las del espectro electromagnético, nada que ver con asuntos de propiedad o subordinación. Más al contrario, los Estados Unidos, cada día que pasa, le dan más importancia al acceso al espectro y la supervivencia ante espectros congestionados y confrontados. Por ello recientemente han promulgado una estrategia específica para ello denominada ElectroMagnetic Superiority Spectrum Strategy porque consideran realmente prioritario garantizar el acceso al espectro, no solo en el ámbito militar sino también en el ámbito civil.
El concepto CEMA se desarrolló inicialmente en la publicación FM 3-38, promulgada en Febrero de 2014. Posteriormente el concepto maduró y se promulgó la FM 3-12 Cyberspace Operations and Electromagnetic Warfare. En el preámbulo indica que “provides tactics and procedures for coordinating, integrating, and synchronizing Army cyberspace operations and electromagnetic warfare to support unified land operations and joint operations”. Se trata de coordinar tanto las operaciones ciberespaciales con las electromagnéticas y dentro del ámbito terrestre táctico. Pone a ambos a la misma altura.
El concepto CEMA no es invasivo con la EW. Aboga por un entorno colaborativo entre ambos, respetando su independencia. De hecho, el Army crea constructos para coordinar ambas actividades a nivel táctico, similar a la idea de crear el COEM. En clave nacional y atendiendo a la estructura operativa, considerando que las capacidades de EW están en los mandos tácticos, la aplicación de la doctrina CEMA implicaría la creación en los mandos tácticos de células donde trabajaran tanto los dedicados a la EW como los que lleven las operaciones en el ciberespacio.
Lo más importante, el multilateralismo
Las normas relacionadas con la estandarización españolas[9] en su apartado 26 indican “La doctrina nacional es aquella desarrollada por las Fuerzas Armadas españolas. Para facilitar la interoperabilidad estará armonizada con la de la OTAN”. Es decir que existe un principio tácito de alineamiento en la elaboración de la doctrina en favor a la OTAN y en casos muy concretos desarrollar una nacional específica.
Además, cuando se aborda la doctrina combinada[10] en su apartado 30 indica que: “Será de aplicación a las FAS españolas cuando participen en operaciones de la Alianza. En las operaciones nacionales, y en ausencia de doctrina nacional, será de aplicación aquella doctrina combinada que haya sido ratificada e implementada por España”.
Al no existir doctrina nacional conjunta EMO, la OTAN ha desarrollado[11] de forma embrionaria las EMO. Esta publicación está implementada y ratificada sin reservas por parte de España y es la que España tanto en el marco de las operaciones nacionales como internacionales debe aplicar. Esta doctrina está alineada con el Concepto EMO.
Es decir, en la actualidad la doctrina nacional relativa al espectro electromagnético es simplemente la promulgada por la OTAN. En el caso de que España decida no implantar esta doctrina, entonces tiene que indicarlo y en la publicación aparece que España no ratifica este AJP y por lo tanto afectaría a la interoperabilidad de sus fuerzas en los marcos que se establezcan, que no solo tienen que ser los de la OTAN sino que pueden ser los de una coalición específica que utilice procedimientos OTAN o incluso de la UE con procedimientos OTAN.
La OTAN es el mejor marco de entendimiento de procedimientos militares a los que España debe ser leal. No se puede permitir que estos marcos de desarrollo de procedimientos queden comprometidos por una aproximación de una sola nación. Todas las naciones de la OTAN abrazan la aproximación conceptual que desarrolla España y se materializa en el COEM; nadie diverge de esta línea de acción. No está en discusión en la OTAN nada relacionado con que el espectro electromagnético pertenece al ciberespacio.
Conclusiones
La necesidad de responder a los nuevos riesgos y amenazas que suponen los retos de los nuevos conflictos, por ejemplo los que transcurren en la zona gris o las estrategias híbridas, demanda trabajar de forma generosa en diseñar opciones que favorezcan el arte operacional y la ejecución táctica de las misiones y operaciones. Ni al primero ni al segundo le favorece la errónea interpretación de que el espectro electromagnético está englobado dentro del ciberespacio.
El ciberespacio y el espectro electromagnético están condenados a entenderse al mismo nivel, precisamente para dar respuesta a esas nuevas formas de conflicto, pero lo deben hacer desde el respeto sin actitudes invasivas, con criterios pragmáticos que deben imperar en momentos en los que precisamente los recursos escasean y en especial aquellos de naturaleza tecnológica que siempre suelen ser los más onerosos para las arcas nacionales.
Si atendemos a estos criterios percibiremos la lógica aplastante de que las operaciones electromagnéticas y las ciberespaciales tienen campos de trabajo sobre la base de la coordinación y la cooperación para conseguir los objetivos de la campaña, flaco favor hacemos a las Fuerzas Armadas aplicando criterios invasivos que a la postre son impracticables en la estructura operativa en el nivel operacional o en el nivel táctico en otros ámbitos.
Aproximaciones doctrinales exclusivas que van en contra de la gran mayoría de los países de la OTAN, en contra de la doctrina nacional y de la ratificada por la OTAN y además de la normativa en vigor no son la mejor forma de ser eficaces en el uso del instrumento militar. El multilateralismo demanda marcos de entendimiento y de procedimientos acordados y mancomunados. España no puede salirse de estos marcos porque quebraría el entendimiento que actualmente se produce en las operaciones combinadas y conjuntas.
Esta aproximación es la que precisamente los Estados Unidos pretenden llevar a cabo en el nivel táctico terrestre con el concepto CEMA y sus desarrollos posteriores: mejorar la coordinación de estos dos gigantes para ser más eficaces en el empleo del instrumento militar, esa es la clave. Todo ello sin olvidar que la doctrina americana implantada –Joint Electromagnetic Spectum Operations– está perfectamente alineada con la nacional –Concepto EMO– y con la OTAN –NATO Electromagnetic Spectrum Strategy. Apartarse de estos marcos doctrinales es, simplemente, inaceptable.
Trabajemos por buscar las fórmulas que nos permitan ser más eficaces en la conducción de las operaciones tal y como las entienden las Fuerzas Armadas españolas. A nada bueno conduce subordinar las actividades del espectro electromagnético al ciberespacio. Trabajemos por conseguir que juntos seamos más fuertes, pero logremos que unidos seamos invencibles.
[1] Según el Stockholm Institute Peace Research Institute (SIPRI), Estados Unidos dedicó 801.000 M$ mientras que la Federación rusa tan solo 65.900M$ diferencia sustancial mantenida durante años, claramente en capacidad militar no pueden Ejércitos ni cercanos.
[2] Conforme el AJP 3.6. NATO Joint EW Doctrine.
[3] Conforme la PDC 01 sobre la doctrina de empleo de las FAS.
[4] MCDC NATO Multi-Domain Multinational Undestanding Noviembre 2022.
[5] Entendemos por efecto un cambio en el estado físico, de funcionamiento o de comportamiento de un sistema o elemento de un sistema como resultado de una acción. Los efectos pueden ser de naturaleza física, virtual o psicológica.
[6] Instrucción 55/2021, de 27 de octubre, del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, por la que se desarrolla la organización del Estado Mayor de la Defensa.
[7] Joint Publication 3-85 “Joint Electromagnetic Spectrum Operations”, 22 de mayo de 2020
[8] Concepto Básico de Operaciones Electromagnéticas Conjuntas (EMO).
[9] Instrucción comunicada 11/21 del JEMAD “Desarrollo de doctrina conjunta y combinada (IDDCC).
[10] Instrucción 17/2022, de 22 de marzo, del JEMAD, por la que se establecen la estructura y los procedimientos para la normalización militar operativa OTAN.
[11] Allied Joint Publication 3.6 “Allied Joint Doctrine for Electronic Warfare” Ed.C Ver.1, marzo de 2020.
Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

