• Buscar

Primera batalla de El Alamein. El ataque alemán. Contraataques del 8º Ejército (II)

https://global-strategy.org/primera-batalla-de-el-alamein-contraataques-del-8o-ejercito-ii/ Primera batalla de El Alamein. El ataque alemán. Contraataques del 8º Ejército (II) 2021-06-26 13:06:13 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
Print Friendly, PDF & Email

Después del ataque del 16 de julio, la capacidad ofensiva del Panzerarmee estaba prácticamente agotada. Por su parte, la experiencia parecía demostrar que era imposible proseguir el avance de los australianos en Tel el Eisa. En consecuencia, Auchinleck, decidido a explotar la situación de debilidad del Panzerarmee, planeó la toma de la escarpadura de Miteiriya.

Para ello contaba únicamente con una de las Brigadas de la 9ª División Australiana (de las tres Brigadas de la División, una estaba en Tel el Eisa, en proceso de ser retirada de esa posición y relevada por otra de ellas). El resto de unidades del 8º Ejército, no estaba en condiciones de emprender ninguna acción ofensiva. Lo que quedaba de la VII Brigada Motorizada (reorganizada en un grupo de combate llamado Wallgroup) había relevado al castigado grupo de combate del 3er Regimiento de la Royal Horse Artillery en la ‘Hotbox’, pero carecía de capacidad ofensiva. La 1ª División Sudafricana había perdido una de sus Brigadas y las dos restantes guarnecían la ‘box’ de El Alamein y la situada al Este de esa posición. La 2ª División Neozelandesa solo tenía a su desgastada V Brigada, hasta que pudiese recuperar a su VI Brigada, en proceso de reconstitución. Los carristas británicos se mantenían en los alrededores de Ruweisat para defender nuevamente esa posición en caso de un ataque del Afrika Korps o de la 90ª División Ligera desde Bab el Qattara… En conjunto, el 8º Ejército no disponía más que de una Brigada de Infantería como unidad de maniobra, si bien podría apoyarla con la Artillería de las divisiones australiana y sudafricana y con los Valentine del XLIV Batallón del Royal Tank Regiment. En consecuencia, la única operación posible era un corto avance sin explotación, del tipo ‘bite and hold’, similar al realizado en Tel el Eisa. Para ese tipo de operación, la escarpadura de Miteiriya parecía el lugar idóneo: estaba situado a corta distancia de las posiciones australianas de Tel el Eisa, dentro del alcance de la Artillería disponible; su guarnición eran tropas italianas, muy desmoralizadas; la ocupación de Miteiriya forzaría la retirada de las fuerzas alemanas de la zona de Ruweisat (al quedar amenazada su retaguardia), a la vez que permitiría adquirir observación para la potente Artillería británica sobre muchos kilómetros de la retaguardia del Panzerarmee hacia el Oeste, haciendo muy difícil la permanencia de elementos poco móviles en esa zona, lo que comprometería gravemente la logística italoalemana. Además, al abrigo de la altura de Miteiriya, los carros británicos podrían concentrarse sin ser observados y emprender acciones ofensivas bien hacia el Norte (cortando la carretera costera), bien hacia el Sur (rodeando a las unidades alemanas de la ‘box’ de Bab el Qattara, o bien directamente hacia el Oeste, penetrando en profundidad en la retaguardia italoalemana.

La escasez de fuerzas disponibles hacía que, si se comprometía al completo la única Brigada disponible, no quedase absolutamente ninguna reserva en el 8º Ejército para auxiliar a esa Brigada en caso de problemas o para atender cualquier crisis en otra zona. Además de ello, el jefe de la 9ª División Australiana, General Morshead, era muy poco proclive a emplear sus tropas en ataques ‘parciales’ de Brigadas independientes. Así, el ataque a Miteiriya se acabó confiando a dos de los tres Batallones disponibles, manteniendo uno como reserva. Un grupo de combate de la III Brigada de Infantería Sudafricana se alertó para explotar el éxito, si se producía. Como en las acciones anteriores en Tel el Eisa y en Ruweisat, el avance de la Infantería australiana se ejecutó en plena noche, para evitar a los blindados alemanes, y con abundante apoyo artillero y con el de los carros Valentine. Un primer Batallón (II/32) tomaría las alturas de Tel el Maj Jad, una pequeña elevación situada entre Tel el Eisa y Miteiriya. Una vez ocupada ésta, el segundo de los Batallones (II/43) rebasaría por la izquierda Tel el Maj Jad y ocuparía Miteiriya.

De las tres Compañías participantes en el ataque a Tel el Maj Jad, dos alcanzaron las posiciones previstas, pero la tercera, en el extremo derecho del ataque, se encontró con una fuerte resistencia de los italianos (que incluyó el empleo de carros), siendo capturada casi en su totalidad. Las dos Compañías que alcanzaron la escarpadura volvieron a encontrarse en la difícil situación de no poder atrincherarse en el rocoso suelo de su nueva posición, mientras que podían ser observados y atacados casi desde cualquier posición enemiga al Sur de la escarpadura. El fuego italiano destruyó las comunicaciones, de forma que tardaron tres horas en comunicar al II/43 que habían tomado la posición prevista, para que éste segundo Batallón iniciase su ataque a Miteiriya. Como consecuencia, cuando el II/43 comenzó a aproximarse a Miteiriya, los defensores italianos estaban alertados, y el Batallón avanzó bajo un nutrido fuego defensivo. Como en Ruweisat, la falta de adiestramiento en combate nocturno de los italianos hizo ese fuego muy poco eficaz, de forma que el II/43 alcanzó Miteiriya pese a la oposición de los italianos. En el extremo derecho, una de las Compañías australianas ocupó una posición artillera italiana, capturando diecinueve piezas de campaña y seis contracarro, y haciendo cincuenta prisioneros. Sin embargo, el retraso en el ataque hizo que se prolongase hasta el amanecer, momento en el que los cañones contracarro italianos recuperaron su eficacia, al tiempo que permitió la participación de la Luftwaffe.

Así, en poco tiempo solo quedaban seis Valentine operativos, mientras que los Stuka destruyeron a los vehículos del Batallón, incluyendo gran cantidad de su reserva de munición. Como a los defensores de Tel el Maj Jad, el fuego artillero italiano había destruido sus cables de comunicaciones, lo que impedía dar objetivos a su Artillería y, como en los casos anteriores, el terreno de Miteiriya impedía la fortificación. La luz del día permitió a la 21ª División Panzer destacar un pequeño grupo de Panzer-IV, que hostigaban impunemente a los australianos, al tiempo que la Artillería italoalemana bombardeaba implacablemente las expuestas posiciones que ocupaban sobre Miteiriya y Tel el Maj Jad. Ante su incapacidad para responder al fuego de los italoalemanes, el II/43 se retiró de Miteiriya para ocupar una posición a la izquierda del II/32, al Este de Tel el Maj Jad, al tiempo que este último Batallón abandonaba la cresta de la escarpadura y tomaba posiciones en la contrapendiente. Sin embargo, la situación de los australianos no mejoró: sin reservas acorazadas de entidad y sin poder emplear su Artillería por falta de comunicaciones, el 8º Ejército carecía de medios para auxiliar a los dos Batallones  australianos en Tel el Maj Jad, sometidos a un continuo bombardeo por la Artillería del Panzerarmee. Hacia las 16:00 del 17 de julio, los italoalemanes iniciaron un contraataque sobre el punto de unión de ambos Batallones, apoyado por carros y vehículos blindados de reconocimiento. Ante la presión enemiga, ambos Batallones se replegaron hacia Tel el Eisa. Habían sufrido 337 bajas, pero habían capturado 750 prisioneros y varias piezas artilleras. Durante la noche, el tercer Batallón de la Brigada (II/28) ocupó por sorpresa las alturas de Tel el Maj Jad, que habían sido abandonadas por los italoalemanes, fortificándose en la contrapendiente. Ante la evidencia de que la operación de los australianos no tenía más ambiciones y dado el agotamiento de ambos contendientes, los italoalemanes aceptaron sin más la nueva situación, sin tomar nuevas acciones ofensivas.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

Ver todos los artículos
Carlos Javier Frías Sánchez