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Más allá de la zona de confort: el reto de las publicaciones de alto impacto en los estudios estratégicos españoles

https://global-strategy.org/publicaciones-estudios-estrategicos-espana/ Más allá de la zona de confort: el reto de las publicaciones de alto impacto en los estudios estratégicos españoles 2025-01-07 10:32:41 Javier Jordán Blog post Política de Defensa Global Strategy Policy Briefs

Global Strategy Policy Brief 1/2025

A lo largo de las últimas décadas se ha avanzado de manera notable en la creación de una comunidad de estudios estratégicos en España. Sin embargo, quedan algunos retos pendientes. Uno de los principales es el escaso número de artículos publicados en revistas científicas de impacto. No es el único, pero como expongo a continuación, repercute sobre lo que debería ser uno de los elementos esenciales de la comunidad: construir el ‘puente estratégico’.

Comencemos por la parte positiva. La política de promoción de la cultura de defensa impulsada por el Ministerio ha logrado normalizar el análisis de las cuestiones sobre seguridad y defensa en las universidades y en los think-tanks españoles. Esto no era, ni de lejos, lo habitual hace treinta años, tal como expuso la tesis doctoral de Alberto Bueno sobre la evolución de los estudios estratégicos en España.

Reconociendo este logro, correspondería avanzar hacia una nueva fase, que pasa por convertir la comunidad de estudios estratégicos en una comunidad homologable en términos de calidad a las de otros países; y, tirando por elevación, teniendo como modelo la norteamericana y la británica. Evidentemente, no podemos aspirar a igualarnos en cantidad (lo impide, de entrada, la diferencia en trayectoria histórica académica y en recursos) pero sí es asumible en términos de calidad.

Y, claro, aquí surge necesariamente la pregunta sobre los criterios de calidad científica. Comencemos por los que no lo son del todo -aunque aporten- y veamos después cuáles deberían ser.

Ayudan, pero por sí solos no son criterios suficientes de calidad científica:

Pasando ahora a los criterios de calidad de científica, la lista es breve y se condensa en el primer punto:

Todo lo expuesto hasta ahora requiere dos caveats importantes.

El primero es que hasta hace no muchos años la formación militar en España se diferenciaba notablemente de la formación universitaria civil, disimilitud que ha ido desapareciendo con la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) Como consecuencia, los profesores de las Academias y Centros de Formación Superior seguían un itinerario muy distinto al de los profesores universitarios. Es lógico que la mayoría de los militares que se dedican a la investigación en estudios estratégicos no se hayan visto interpelados a publicar en revistas científicas ni a cursar un doctorado. No lo necesitaban ni se les ha requerido hacerlo. Conozco a muchos de ellos –y unos cuantos han pasado por el podcast– y puedo acreditar de primera mano su excelencia intelectual y su conocimiento profundo de los estudios estratégicos. Al mismo tiempo, mirando hacia el futuro y pensando en las nuevas generaciones de Oficiales que se están formando en el marco del EEES, lo natural es que la figura del investigador militar en estudios estratégicos se asemeje al universitario y publique en revistas científicas de impacto.

El segundo es que todo lo que acabo de exponer no significa que sólo se deba publicar en revistas científicas de alto impacto. De hecho, la naturaleza policy-oriented de los estudios estratégicos hace recomendable que buena parte de las publicaciones sean de transferencia de conocimiento, vía informes con los formatos propios de los think-tank. También a que la investigación se compagine con trabajos ensayísticos publicados en libros o capítulos de libro; o a que algunos resultados de investigación encuentren salida en invitaciones a participar en artículos o números monográficos de revistas no indexadas en JCR/SJR. Es decir, se trata de mantener una producción académica equilibrada en la que no falten algunos artículos científicos de alto impacto que acrediten la capacidad investigadora, realicen aportaciones originales al conocimiento científico y den visibilidad a producción nacional de estudios estratégicos. La exigencia metodológica que entraña publicar ese tipo de artículos ayuda a que el resto de publicaciones en otros formatos sean también académicamente rigurosas.

Conclusión: podemos felicitarnos de lo conseguido hasta ahora, pero para seguir avanzando la comunidad española de estudios estratégicos tiene que dar un salto de calidad en investigación científica. Es una condición indispensable para que pueda hablarse de tú a tú con las comunidades de estudios estratégicos de otros países de nuestro entorno y para que sea relevante en el policy–making de la política de Defensa. Y este último punto –construir el ‘puente estratégico’ que vincule académicos, profesionales de la defensa y élites políticas– para fortalecer el pensamiento estratégico que subyace en la política pública debería ser un objetivo irrenunciable de la comunidad.

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