• Buscar

Segunda Batalla de El Alamein. Desarrollo

https://global-strategy.org/segunda-batalla-de-el-alamein-desarrollo/ Segunda Batalla de El Alamein. Desarrollo 2021-10-05 17:52:26 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies
Print Friendly, PDF & Email

Como vemos, el plan de Rommel era escasamente original (esencialmente, el mismo aplicado en Gazala, pero también el empleado por los británicos en Compass, Battleaxe,,,), pero, además, en su diseño se carecía de información clave sobre el despliegue defensivo británico. En efecto, desde la pérdida de su unidad de guerra electrónica encargada de interceptar las comunicaciones radio del 8º Ejército, la capacidad del Panzerarmee de descubrir el dispositivo británico era enormemente reducida. En el caso opuesto, la recién obtenida capacidad de los británicos de desencriptar el tráfico radio alemán que empleaba las máquinas Enigma, permitía al mando británico conocer con bastante seguridad las intenciones de Rommel. Esto suponía un cambio fundamental en la eficacia de los planes de ambos bandos.

Además de ello, la situación aérea se iba decantando de forma cada vez más acusada a favor de los aliados. Las demandas del frente del Este sobre la Luftwaffe, el esfuerzo necesario para neutralizar las fuerzas británicas en Malta y la “tiranía de la distancia” (la cada vez mayor lejanía de las bases aéreas disponibles a las zonas de combate) disminuían progresivamente la capacidad de la Luftwaffe para apoyar al Panzerarmee. Recordemos que la exitosa doctrina de combate alemana se basaba en una estrecha cooperación entre las unidades motorizadas y las fuerzas aéreas. Sin ella, la blitzkrieg perdía prácticamente toda su eficacia. Inversamente, los británicos se encontraban progresivamente más cerca de sus bases, al tiempo que recibían una ingente cantidad de recursos procedente de sus aliados norteamericanos, lo que hacía que las capacidades de la Desert Air Force fueran cada vez mayores. Este incremento de medios se unía a una notable mejora de los procedimientos de la R.A.F. para efecutar misiones de apoyo a los combates terrestres, en un cambio radical desde su doctrina original de “poder aéreo estratégico”. Nuevamente, un elemento fundamental de los éxitos de Rommel había “cambiado de bando”.

El plan de Rommel se basaba en la sorpresa y en la velocidad. Dada la desproporción de fuerzas, la clave del éxito estribaba en alcanzar el mar a retaguardia de las posiciones del 8º Ejército antes de que los británicos fuesen capaces de reaccionar. De esta manera, ante el riesgo de quedar rodeado, Rommel esperaba que el 8º Ejército emprendiese una apresurada retirada, como había sucedido pocas semanas atrás en Mersa-Matruh, en una situación muy similar. En consecuencia, el plan establecía un exigente calendario de avance: a las 03:30, el Afrika Korps debería haber cruzado los campos de minas defensivos británicos situados al Oeste de las posiciones defensivas, repostaría y continuaría su avance hacia el Este. A las 04:30 habría avanzado lo suficiente hacia el Este como para dejar a retaguardia el macizo de Alam Halfa, momento en que giraría al Norte para dirigirse hacia la costa. Idealmente, el Afrika Korps llegaría al mar antes de amanecer, lo que permitiría que la parte crucial de la operación se realizase durante el arco nocturno, impidiendo la acción de la R.A.F. Después de amanecer, las unidades alemanas estarían en un lugar inesperado y enormemente próximas a las británicas lo que haría muy compleja la ejecución de acciones de apoyo aéreo no planeadas.

La noche del 30 al 31 de agosto, las unidades italoalemanas iniciaron su avance. Pese a sus esfuerzos por ocultar sus movimientos, los británicos estaban prevenidos, tanto por las interceptaciones del tráfico radio de Enigma, que fijaban la dirección y fechas probables del ataque, como por el citado análisis de Auchinleck y Gott, que preveía la maniobra que intentaría Rommel. Como consecuencia, poco antes de media noche, las vanguardias del Panzerarmee entraron en contacto con las unidades de reconocimiento de la VII Brigada Motorizada: la sorpresa había fallado. La VII Brigada Motorizada solicitó a la R.A.F. que bombardease las concentraciones de vehículos enemigos que esperaban a que los ingenieros abriesen brechas en los campos de minas para atravesarlos. La Desert Air Force había incrementado enormemente su capacidad de bombardeo nocturno en las fechas previas al combate, de forma que las acciones solicitadas por la VII Brigada Motorizada estaban perfectamente dentro de sus capacidades: así, hacia las 00:30, aparatos Fairey Albacore se dedicaron a lanzar bengalas iluminantes para proporcionar objetivos a los bombarderos Wellington, Boston y Baltimore, mientras que los vehículos alemanes se encontraban detenidos frente a los campos de minas todavía sin abrir. Además, las bengalas de los Albacore proprocionaban suficiente iluminación para los cañones anticarro 6-pounder, los morteros y las ametralladoras situados al Este de los campos de minas, lo que puso aún más difícil la labor de los ingenieros alemanes encargados de abrir las brechas, al tiempo que los Universal Carrier de la VII Brigada hostigaban incesantemente a las unidades alemanas que intentaban cruzar los estrechos pasos a través de los campos. Solo pasadas las 04:30, los alemanes consiguieron reunir suficientes fuerzas al Oeste de los campos de minas como para obligar a la VII Brigada a retirarse, protegida por los medios acorazados de la IV Brigada Acorazada Ligera. Y solo a las 05:00, los ingenieros alemanes pudieron asegurar el suficiente número de pasos como para permitir un avance en fuerza. Para esa hora, los carristas alemanes habían sufrido dieciocho ataques aéreos nocturnos. En uno de ellos, muy poco después, resultó destruido el Puesto de Mando del Afrika Korps, siendo herido seriamente su jefe, el General Nehring, que fue sustituido por el Coronel Bayerlein. Poco tiempo después resultó muerto por fuego de mortero el jefe de la 21ª División Panzer, General Von Bismarck. Estas bajas y los consiguientes procesos de sucesión de mando supusieron retrasos adicionales en el avance de las unidades alemanas.

Por su parte, los ataques diversivos realizados en otros sectores del frente obtuvieron éxitos locales, pero no consiguieron engañar al mando británico, consciente de la maniobra de Rommel.

A las 08:00, ya a plena luz del día, el grueso del Afrika Korps apenas había avanzado cuatro kilómetros al Este de los campos de minas, y los vehículos de reconocimiento escasamente quince. En ese momento era evidente que la sorpresa – elemento clave del plan – había fallado. Además de ello, los combates habían forzado a un consumo de combustible mucho mayor del esperado y, además, las promesas de recibir combustible que había hecho el mando italiano también no se habían cumplido. En realidad, las opciones a las que se enfrentaba Rommel no resultaban nada atractivas: cesar la ofensiva implicaba retirarse a través de los estrechos pasos en los campos de minas, bajo la presión de un enemigo envalentonado y sufriendo constantes ataques aéreos, pero continuar la ofensiva prevista resultaba imposible con el combustible disponible. Como decía uno de sus competentes oficiales de Estado Mayor, Von Mellenthin, “una División Acorazada sin combustible no es más que un montón de chatarra”. La única opción aparentemente viable era anular el amplio envolvimiento previsto – para el que no disponía de suficiente combustible -, y dirigirse inmediatamente hacia la costa desde la posición actual del Afrika Korps, en un movimiento mucho más corto. Esto implicaba atravesar el macizo de Alam Halfa, justo la maniobra que esperaban Auchinleck y Gott, y para la que se había preparado todo el dispositivo defensivo británico.

Así, el Afrika Korps inició su avance hacia el Norte, siendo continuamente hostigado por la 7ª División Acorazada (VII Brigada Motorizada y IV Brigada Acorazada Ligera). Los continuos combates retrasaban su progresión e incrementaban su consumo de combustible. Para fortuna de Rommel, una tempestad de arena se desencadenó en la zona de los aeródromos británicos, por lo que la actividad aérea británica fue muy escasa, al tiempo que el Afrika Korps continuó su avance con una visibilidad limitada a 100 m. Sin embargo, los aeródromos italianos y alemanes escaparon de esta tormenta por lo que pudieron prestar apoyo al Afrika Korps, si bien muy poco eficaz por la falta de visibilidad en la zona de combate.

El avance de los carros alemanes hacia el Norte confirmaba las previsiones británicas. Consecuentemente, la XXIII Brigada Acorazada avanzó hacia el Sur para cubrir el espacio entre la 2ª División Neozelandesa y las posiciones defensivas de la XXII Brigada Acorazada en Alam Halfa, para evitar que los carros alemanes pudiesen desbordar la posición de Alam Halfa por el Oeste. Esto redujo los carros disponibles para apoyar a las Divisiones de Infantería a una sola Compañía por División, riesgo asumible, conociendo las limitaciones ofensivas de la Infantería del Panzerarmee.

Sin embargo, la tormenta de arena impedía conocer con exactitud la dirección de avance de los carros alemanes. Cuando los británicos detectaron el avance de la 15ª División Panzer, en el extremo derecho del avance alemán, bien al Este de Alam Halfa, llegaron a pensar que los alemanes pretendían envolver Alam Halfa por el Este (que era el plan original de Rommel). En consecuencia, alertaron a la VIII Brigada Acorazada para que preparase un contraataque contra el flanco alemán, una maniobra arriesgada, al enfrentar una unidad muy bisoña contra los veteranos del Afrika Korps en un tipo de combate en el que eran especialistas.

Pzkfw-IV Ausf F2, también llamado Panzer-IV “Special”. Desarrollado como respuesta al T-34 soviético y dotado con un cañón de 75/43, superaba en alcance eficaz y en poder de penetración a cualquier carro aliado. Su despliegue en Egipto, aunque en muy pequeño número, supuso una desagradable sorpresa para los británicos.

Finalmente, la tormenta de arena se apaciguó, y los carros alemanes acabaron en una batalla contra los carros británicos de la XXII Brigada Acorazada, atrincherados en Alam Halfa. Esta batalla presentó sorpresas por ambos bandos: los alemanes se vieron sorprendidos por la barrera contracarro de los 6-pounder, perfectamente camuflados en el terreno, y por la disciplina de fuegos de los británicos, que no comenzaron a disparar hasta que los carros alemanes estaban dentro de los 900 m. de alcance eficaz de sus armas; otra sorpresa fue el potente fuego de Artillería de Campaña del que disponían los defensores. Para sorpresa británica, por primera vez en la campaña, el avance alemán estaba encabezado por los Panzer-IV, algo inusual por la escasa capacidad contracarro de su cañon corto de 75 mm. Sin embargo, esta vez, los Panzer-IV estaban dotados de un cañón de 75 mm. mucho más largo y de alta velocidad, con un alcance eficaz contra los carros británicos muy superior a los 900 m. del 75 mm. de los Grant. Pronto, doce de los quince Grant del Batallón que cubría el sector frontal del frente (County of London Yeomanry, con una Compañía con quince Grant y otra con otros tantos Cruiser) fueron rápidamente destruidos por el fuego de los nuevos Panzer-IV, sin que los británicos pudieran realizar un fuego eficaz de respuesta, por más que los carros alemanes situados dentro de su alcance sufrieran numerosas bajas. Aparentemente, solo el denso fuego de apoyo de la Artillería británica mantenía detenidos a los alemanes. Pese a ello, al final de la tarde, los carros alemanes de la 15ª División Panzer avanzaron por el flanco izquierdo, amenazando las posiciones de los 25-pounder de la Artillería de Campaña de la Brigada, pero de forma inexplicable para los británicos, cesaron en su avance. Durante la noche, la Desert Air Force ejecutó una cadena casi ininterrupida de ataques nocturnos sobre los inmóviles vehículos alemanes, al tiempo que patrullas de infantería británica, junto con ingenieros, se infiltraron en las líneas enemigas para destruir los carros enemigos averiados. El jefe de la XXII Brigada, General “Pip” Roberts, un veterano carrista de las campañas del desierto, estaba sorprendido de la falta de acometividad del Afrika Korps: en su opinión, un ataque más decidido hubiera conseguido romper la defensa de su Brigada, conducta que atribuyeron al cansancio de los soldados alemanes. Las pérdidas alemanas se estimaban en unos ochenta carros.

A la mañana siguiente, 2 de septiembre, los alemanes hicieron unos tímidos ataques en el flanco Este de la XXII Brigada Acorazada, apoyados por Artillería, y se enfrentaron al contraataque de la VIII Brigada Acorazada, en una batalla móvil. Por la tarde, la 21ª División Panzer también ensayó un ataque poco decisivo por el flanco Oeste, que se saldó en un nuevo fracaso ante la llegada al sector de la XXIII Brigada Acorazada, que se desplegó en posiciones fijas en las pequeñas alturas de Deir el Hima. A lo largo del día, las unidades alemanas se fueron retirando escalonadamente: la ofensiva de Rommel había fracasado.

En realidad, la falta de acometividad de los alemanes respondía esencialmente a la penuria de combustible, que ni siquiera permitía mover todos los carros disponibles. La tormenta de arena había incrementado enormemente el consumo de los vehículos, y la acción de la Desert Air Force y de las brigadas de la 7ª División Acorazada hacía difícil y costosa la labor de las mermadas columnas de reabastecimiento alemanas e italianas. De hecho, los escasos suministros que llegaron apenas si sirvieron para retirar los carros fuera del alcance enemigo, e, incluso así, muchos vehículos intactos quedaron abandonados en el campo de batalla por falta de combustible.

Desarrollo del ataque italoalemán en la segunda batalla de El Alamein, alrededor de las pequeñas alturas de Alam Halfa.

Consciente de la retirada alemana, Montgomery decidió iniciar una operación ofensiva destinada a cerrar las brechas en los campos de minas, prevista entre el 3 y el 4 de septiembre, de forma que el Afrika Korps quedase “embotellado” al Oeste de esos campos. Sin embargo, no se atrevió a ordenar a sus Brigadas Acorazadas que persiguiesen a los alemanes en retirada, consciente de la mayor experiencia del Afrika Korps en combates móviles. Los ataques planeados para cerrar las brechas se saldaron con enconados combates, pero los alemanes consiguieron mantenerlas abiertas y evacuar sus medios, pese al continuo hostigamiento de la Desert Air Force y de la 7ª División Acorazada. Otras tímidas operaciones ofensivas en el sector del XXX Cuerpo de Ejército se saldaron con fracasos. Para el 7 de septiembre, los alemanes habían vuelto a sus líneas de partida, y la batalla había finalizado.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

Ver todos los artículos
Carlos Javier Frías Sánchez