• Buscar

El corte de hoz (14): El final de la campaña de Francia

https://global-strategy.org/segunda-guerra-mundial-el-corte-de-hoz-14-el-final-de-la-campana-de-francia/ El corte de hoz (14): El final de la campaña de Francia 2020-03-13 06:25:00 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
Print Friendly, PDF & Email

El resto de la campaña, con un Ejército francés derrotado, la B.E.F. reembarcada (con excepción de la 51ª Division Highlands, que seguía combatiendo al sur del Somme), no presenta gran interés, desde el punto de vista doctrinal, con una sola excepción: la batalla de Amiens.

Tras la evacuación de Dunquerque, el Ejército alemán se aprestó a conquistar el resto del territorio francés. Los restos del Ejército galo organizaron apresuradamente una línea defensiva – denominada ‘línea Weygand’ – sobre la ribera de los ríos Somme y Aisne (pese a que los alemanes ya habían establecido firmes cabezas de puente en la orilla izquierda de ambos ríos). Las fuerzas disponibles por parte francesa no eran muy numerosas (unas 65 Divisiones en total), y andaban escasas de carros y artillería. La experiencia en combate y la escasez de fuerzas llevaron a los franceses a cambiar sus tácticas: en lugar de defensas lineares, se concentraron en defender puntos fuertes del terreno (pueblos, elevaciones, granjas), con defensas en los 360º, y siempre con armamento contracarro (ya fueran cañones contracarro o Artillería de Campaña empleada en tiro directo). Las tropas francesas no defendían los intervalos entre los puntos fuertes, dejando pasar a los carros cuando no podían batirlos, pero sin retroceder, y combatiendo a la Infantería que seguía a los blindados. Las unidades acorazadas remanentes se empleaban como reserva, para detener las incursiones de las unidades acorazadas alemanas, confiando en la demostrada eficacia de los blindajes de los carros franceses frente a los cañones de los carros alemanes. Esta táctica surgió de la experiencia, pero también de la necesidad: las tropas francesas remanentes eran insuficientes para establecer una defensa lineal sólida.

Para superar la ‘línea Weygand’, y compeltar la derrota de Francia, el mando alemán organizó una operación (‘Plan Rojo ‘ o Fall Rot) que comenzaría el 5 de junio, con tres direcciones principales, de Oeste hacia el Este, desde la costa del canal:

  • El 4º Ejército, teniendo como punta de lanza el XV Cuerpo de Ejército del general Hoth, con las 5ª y 7ª Divisiones Panzer y la 2ª División de Infantería Motorizada. El 4º Ejército avanzaría hacia el Oeste, en dirección a la zona Norte de París y Normandía.
  • El Panzergruppe Kleist, compuesto por el XIV Cuerpo de Ejército (9ª y 10ª Divisiones Panzer y 13ª de Infantería Motorizada) y el XVI Cuerpo de Ejército (3ª y 4ª Divisiones Panzer), que atacaría desde Amiens hacia París.
  • El recién creado Panzergruppe Guderian, organizado sobre el Cuartel General del XIX Cuerpo de Ejército y con el XXXXI Cuerpo de Ejército de Reinhardt (6ª y 8ª Divisiones Panzer y 20ª de Infantería Motorizada) y el XXXIX de Schmidt (1ª y 2ª Divisiones Panzer y 29ª de Infantería Motorizada). Este Panzergruppe atacaría desde la zona de Rethel hacia Reims y Chalons-en-Champagne, para avanzar después hacia la frontera suiza, cogiendo de revés a los defensores de la línea Maginot. 

Es interesante que cada una de estas tres grandes unidades operó de forma distinta frente a la nueva doctrina defensiva francesa, con resultados también diferentes.

En la zona del 4º Ejército, el XV Cuerpo (y, especialmente, la 7ª División Panzer de Rommel) afrontó la nueva situación con el recurso a las tácticas de las Stosstruppen de la PGM: Rommel buscó uno de los muchos huecos que presentaban las defensas francesas, evitando las rutas y pueblos principales y despreocupándose de sus flancos y su retaguardia, avanzando 100 km en dos días, llegando a Rouen el 7 de junio y a Cherburgo el 17. Como ocurrió anteriormente, el rápido avance alemán llevó al aislamiento logístico y al colapso de las defensas francesas en el sector.

En la zona del Panzergruppe Guderian, la forma de operar fue diferente. Puesto que esta vez el enemigo estaba alerta y preparado para el ataque, Guderian seleccionó una pequeña porción del frente para su ruptura, sobre la que hizo avanzar a su Infantería, apoyada por numerosa Artillería y por la Luftwaffe, con carros en apoyo (un ataque estilo ‘1918’). Obtenida la ruptura el 9 de junio, las Divisiones Panzer penetraron en la retaguardia francesa, alcanzando la frontera suiza en Pontarlier el 17 de junio, cercando a las tropas francesas que defendían la ‘línea Maginot’.

Sin embargo, al sur de Amiens, el Panzergruppe Kleist sufrió un importante revés. Aquí los alemanes continuaron aplicando la fórmula que tan buenos resultados venía dando desde el inicio de la campaña de Francia: un decidido avance de las vanguardias acorazadas, que debería sembrar el pánico en los defensores franceses (como había sucedido casi invariablemente hasta entonces). No obstante, al sur de Amiens no fue el caso: los ‘erizos’ franceses resistieron el ataque alemán; cuando los carros los sobrepasaron se empeñaron contra la Infantería y la logística, y cuando los carros retrocedieron para apoyar a sus infantes se encontraron con la defensa en 360º de las posiciones francesas y con su Artillería y armas contracarro. Como consecuencia, el XVI Cuerpo de Ejército de Hoepner perdió 90 blindados en pocas horas (casi un 20% de los disponibles), y el ataque alemán tuvo que detenerse. Solo un decidido apoyo de la Luftwaffe permitió a los alemanes romper las defensas francesas después de tres días de combate y de fuertes pérdidas, inéditas hasta entonces en la campaña de Francia.

Los diferentes resultados de los combates de las unidades alemanas en el marco del Fall Rot demostraban que el empleo de los carros no era la panacea que permitía quebrar las defensas enemigas. Los carros no podían ‘hacerlo todo’, sino que su empleo debía adaptarse a las circunstancias de cada situación táctica particular. Sin embargo, los experimentados jefes alemanes del Panzergruppe Kleist aparentemente se vieron deslumbrados por su propio éxito, extrayendo consecuencias erróneas de una experiencia en combate bien reciente. No fueron los únicos.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

Ver todos los artículos
Carlos Javier Frías Sánchez