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Tercera Batalla de El Alamein. Combates previos a Supercharge

https://global-strategy.org/tercera-batalla-de-el-alamein-combates-previos-a-supercharge/ Tercera Batalla de El Alamein. Combates previos a Supercharge 2022-01-15 11:23:00 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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La nueva ofensiva de Montgomery se denominó ‘Operación Supercharge’. La operación planteada no era más que una repetición del concepto general de Lightfoot, pero en un frente mucho más estrecho: en lugar de emplear ocho Brigadas, en Supercharge el frente se reducía a poco menos de 4.000 metros, empleando solo dos Brigadas de Infantería, pero con el mismo apoyo de fuegos previsto para Lightfoot. En el esquema previsto, la ruptura se produciría varios kilómetros al Sur de Tel el Eisa, avanzando desde Miteiriya hacia Sidi el Rahman, el punto donde se encontraban más próximos la carretera costera y la línea de ferrocarril, desde donde los carros británicos cortarían la carretera costera, verdadero ‘cordón umbilical’ del Panzerarmee, aislando a casi todas unidades italoalemanas operando en el sector de Tel el Eisa (notablemente, la 90ª División Ligera, la 15ª División Panzer, la 164ª División de Infantería alemana y la División Motorizada Trento), o bien podrían operar hacia el Sur, aislando a la mayoría de las unidades italianas, junto a la 21ª División Panzer y la Brigada Paracaidista Ramcke. O, incluso, podría intentar llegar a Fuka siguiendo la carretera, aislando a la totalidad del Panzerarmee.

Montgomery consideraba que su mejor jefe de División era el comandante de la 2ª División Neozelandesa, el veterano General Freyberg, por lo que le confió el esfuerzo inicial de Supercharge. Sin embargo, la 2ª División Neozelandesa andaba muy escasa de Infantería: sus dos Brigadas de Infantería habían sufrido fuertes pérdidas y, por la normativa interna de los ‘dominios’ del Imperio Británico, sus Brigadas solo podían completarse con personal procedente de su respectivo dominio. Y, en ese momento, Nueva Zelanda no estaba en condiciones de proporcionar esos reemplazos a tiempo. En consecuencia, Montgomery decidió poner bajo la autoridad de Freyberg una de las Brigadas de Infantería de la 50ª División de Infantería británica y otra de la 51ª, además de la IX Brigada Acorazada (reequipada hasta alcanzar los 132 carros). De esta forma, el veterano y competente Estado Mayor de la 2ª División Neozelandesa dispondría de los medios necesarios para romper el frente del Panzerarmee. Igualmente, puso a la práctica totalidad de la Artillería de Campaña disponible – doce Grupos de 25-pounder y tres Grupos de Obuses de 127 mm – bajo la autoridad de Freyberg, desde el momento de iniciar Supercharge. El flanco izquierdo del avance de Freyberg lo cubriría la CXXXIII Brigada de Infantería motorizada, mientras que el flanco Norte lo cubriría uno de los Batallones neozelandeses. Para aprovechar la ruptura prevista, Montgomery retiró del frente a su 1ª División Acorazada, que debería avanzar tras los infantes de la 2ª División.

Supercharge implicaba una reorganización  casi completa del frente británico: los neozelandeses cederían parte de su frente a la 1ª División Sudafricana, las tres Brigadas de Infantería británicas tenían que redesplegar en la zona de acción de la 2ª División Neozelandesa, la 1ª División Acorazada debía reequiparse y redesplegar, el Puesto de Mando de la 2ª División debía planear en detalle una operación que implicaba a sus ahora seis Brigadas (sus dos Brigadas, más tres británicas, más la IX Brigada Acorazada) y coordinar el paso de línea de la 1ª División Acorazada una vez se produjese la ruptura… Es decir, Supercharge necesitaba tiempo. Sin embargo, Montogomery no deseaba dar respiro al Panzerarmee: consciente de las dificultades de Rommel (gracias a las interceptaciones de las comunicaciones estratégicas alemanas), pretendía mantener la presión sobre el Panzerarmee, para incrementar su desgaste. Además de ello, para favorecer la ruptura prevista para Supercharge, Montgomery deseaba atraer la atención de Rommel hacia otro sector del frente. Como consecuencia, Rommel ordenó a la 9ª División Australiana que continuase sus acciones ofensivas en la zona de la carretera de la costa. Para ello, puso a su disposición los fuegos de toda la Artillería de Campaña disponible, pero sin permitirle cambiarla de asentamientos, para que pudiese apoyar sin transición a los neozelandeses al inicio de Supercharge.

Mientras tanto, Rommel continuaba sus contraataques destinados a ocupar el terreno elevado del ‘Punto 29’, empleando a la 90ª División Ligera y a un Grupo de Combate de la 21ª División Panzer (el kampfgruppe Pfeiffer, cuyos solitarios quince Panzer-III y Panzer-IV constituían la mitad de los carros operativos de la 21ª División). Un nuevo contraataque el día 30 de octubre llegó a pocos metros de la posición australiana, pero fue rechazado por las piezas contracarro australianas y por el eficaz fuego de Artillería de Campaña. Al atardecer de ese día, una tormenta de arena impidió continuar con el combate.

La tormenta de arena permitió a los australianos de la 9ª División finalizar los preparativos para su ataque. Así, entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre, el General Morshead, jefe de la 9ª División Autraliana ejecutó una acción ofensiva destinada a ocupar la posición denominada ‘Thompson’, guarnecida por un Batallón del 125ª Batallón de Granaderos Acorazados de la 164ª División de Infantería.

Esquema de la ofensiva australiana del 31 de octubre

Morshead planeó una operación compleja, en la que cada uno de sus Batallones de Infantería ejecutaría una fase, de forma sucesiva, atacando solo durante la noche y defendiéndose durante el día. La idea de Morshead era avanzar hacia el Norte y el Noroeste, para desbordar la posición alemana por el Oeste, y, después, atacarla simultáneamente desde el Oeste y desde el Sur. El apoyo de fuegos también era difícil, pues la situación de las piezas británicas estaba pensada para Supercharge, que se desarrollaría en dirección Oeste, mientras que los australianos atacarían hacia el Norte (para desbordar la posición alemana) y luego hacia el Oeste (uno de los batallones) y hacia el Este (el otro). Esto hacía que el apoyo de fuegos se hiciese desde el lateral del avance (mientras los infantes australianos se desplazaban hacia el Norte) o, incluso, desde el sector de vanguardia del ataque (cuando se avanzase hacia el Este). Esto complicaba notablemente el apoyo de fuegos, y disminuía la eficacia de la Artillería. Sin embargo, Morshead contaría para su operación con trescientas sesenta piezas de campaña y con el XL Batallón de Carros, dotado con una cincuentena de Valentine. Por otra parte, el plan de Morshead exigía a sus Batallones desplazamientos de más de diez kilómetros en el interior de la zona defensiva enemiga. Además, los efectivos disponibles en los Batallones eran limitados (las Compañías rara vez disponían de más de cincuenta hombres), lo que reducía su capacidad de reducir las inevitables resistencias enemigas rebasadas. De hecho, dada la penuria de unidades de Infantería, Morshead emplearía uno de sus Batallones de Zapadores como Infantería. Como en 1918, una ‘barrera móvil’ de fuego precedería el avance de los infantes australianos.

Los Batallones australianos iniciaron su avance a las 22:00 del 30 de octubre, pero la gran concentración de unidades al Este del ‘Punto 29’ hizo que el avance de Batallón II/32 se retrasase. Como consecuencia, los infantes australianos se separaron demasiado de la ‘barrera móvil’ de su Artillería, anulando su efecto. Puesto que este Batallón era el primero en moverse, todo el horario de la maniobra – ajustado al minuto para garantizar la coordinación entre el avance de los infantes y el desplazamiento de las diferentes ‘barreras móviles’ – colapsó. En consecuencia, como norma general, los infantes se separaron de la ‘barrera móvil’, que apenas sirvió para alertar a los defensores alemanes. Además de ello, en la parte Oeste del avance australiano se encontraban elementos del CCCLXI Batallón de Granaderos de la veterana 90ª División Ligera, que opusieron una fuerte resistencia.

En conjunto, tras fuertes pérdidas (como ejemplo, el Batallón II/24 quedó reducido a ochenta y cinco efectivos, y el II/48 a solo cincuenta), los australianos consiguieron alcanzar la carretera costera y establecerse en defensiva, pero no pudieron ocupar la posición ‘Thompson’, ni barrer las resistencias rebasadas, lo que hacía muy difícil su reabastecimiento. El Batallón de Zapadores II/3 intentó avanzar hacia la costa sin éxito, ante la fuerte resistencia italoalemana, y se vio obligado a retirarse hacia la vía del ferrocarril. Al amanecer, los Valentine del XL Batallón de Carros llegaban a las posiciones avanzadas australianas y ocupaban posiciones defensivas con el casco en desenfilada.

Rommel era consciente de la importancia de la carretera costera e interpretaba que el ataque australiano era la primera fase de la ofensiva del 8º Ejército. Rommel pensaba que los británicos atacarían empleando la carretera costera y la vía de ferrocarril, por lo que no podía ceder terreno en ese sector clave. Como consecuencia,  a primera hora de la mañana del 31 de octubre, el Panzerarmee contraatacó, con medios de la 90ª División Ligera y el kampfgruppe Pfeiffer, con idea de restablecer el contacto con el 125º Regimiento de Granaderos en ‘Thompson’ y, en la medida de lo posible, abortar la ofensiva británica. Pese a los tenaces ataques alemanes, los australianos fueron capaces de resistir (gracias al apoyo de los Valentine, que, pese a su menor alcance, tuvieron un papel decisivo, aunque con grandes pérdidas: veintiún carros británicos resultaron destruidos). Casi al mismo tiempo, la 15ª División Panzer intentaba un nuevo ataque sobre el ‘punto 29’, que fue repelido por los ataques de la Desert Air Force. Los reiterados esfuerzos ofensivos alemanes no pudieron romper la resistencia australiana, pero, al llegar la noche, era evidente que la resistencia de la XXVI Brigada Australiana (la que ejecutó la operación) estaba agotada. En consecuencia, Morshead decidió reemplazarla por los dos Batallones de la XXIV Brigada, que, hasta ese momento, se había mantenido en defensiva junto a la costa. El relevo se ejecutó durante la noche del 31 al 1, de forma simultánea, es decir, la XXIV Brigada abandonó sus posiciones sin esperar a la llegada de los agotados combatientes de la XXVI. De esta manera, durante varias horas, la carretera costera estuvo libre para que los alemanes avanzasen hacia Egipto. Sin embargo, Rommel nunca fue consciente de ello, y, en cualquier caso, tampoco tenía combustible para aprovecharlo. Como Morshead esperaba, al día siguiente, Rommel reinició los contraataques con todos los elementos disponibles en el Panzerarmee, incluyendo los pocos Stuka que la Luftwaffe podía aportar (y que sufrieron fuertes pérdidas frente a la caza británica). Los alemanes efectuaron hasta seis contrataques, llegando a contactar con el 125º Regimiento de Granaderos, evacuando a los heridos de ‘Thompson’ y suministrando víveres y municiones. Pese a la presión del Panzerarmee, los australianos mantuvieron las posiciones alcanzadas sobre la carretera costera. Sin embargo, como la precedente XXVI Brigada, también la XXIV había alcanzado el límite de su resistencia. Y, esta vez, ni Morshead ni Montgomery podían relevarla.

Esa noche, a las 01:05, el 8º Ejército iniciaba la ‘Operación Supercharge’, al Sur de la desesperada posición de los australianos.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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