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Tercera batalla de El Alamein. Planeamiento (1)

https://global-strategy.org/tercera-batalla-de-el-alamein-planeamiento-1/ Tercera batalla de El Alamein. Planeamiento (1) 2021-10-23 07:05:00 Carlos Javier Frías Sánchez Blog post War Studies Segunda Guerra Mundial
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En la situación del teatro de operaciones tras el final de la segunda batalla de El Alamein, como era previsible, el 8º Ejército se aprestó a ejecutar una ofensiva destinada a destruir definitivamente el Panzerarmee. El Cuartel General del 8º Ejército inició así el planeamiento de la operación Lightfoot, que dibujaba una operación gemela a la ya planeada por el XXX Cuerpo de Ejército en tiempos de Auchinleck. Así, el sector elegido para la ofensiva era el más próximo al mar. En el documento preparado para Montogomery, los oficiales de planes del 8º Ejército listaban una serie de ventajas de conducir la ofensiva en ese sector: el flanco derecho de las tropas británicas estaría protegido por el mar; la toma de Miteiriya permitía cubrir el flanco izquierdo desde los momentos iniciales de la nueva ofensiva; la toma de Miteiriya pondría además en riesgo las líneas de comunicación de las unidades del Panzerarmee desplegadas en Deir el Shein o al Suroeste de Ruweisat, forzándolas a la retirada; una penetración británica en ese sector amenazaría inmediatamente a los aeródromos italoalemanes de primera línea, forzándolos a la retirada de los aviones; se podría apoyar la maniobra con un desembarco desde el mar sobre el flanco norte del Panzerarmee; logísticamente era más sencilla de apoyar, al disponer de la carretera costera en las proximidades. No eran conclusiones diferentes de las presentadas en su momento por el General Ramsden a Auchinleck.

El ataque se planeó para la luna llena de final de septiembre, con idea de facilitar a los zapadores británicos la tarea de abrir brechas durante la noche en los campos de minas defensivos de Rommel. La fuerza de ataque se compondría de cuatro Brigadas de Infantería (dos de la 9ª División Australiana y dos más de la 51ª División Británica Highland), con dos Brigadas más encargadas de mantener abierta la brecha en el frente enemigo. La idea era ejecutar un ataque sorpresivo y rápido en el frente enemigo, con la finalidad de ocupar Miteiriya, para abrir una brecha que aprovecharía el X Cuerpo de Ejército (1ª y 10ª Divisiones Acorazadas y 2ª División Neozelandesa) para penetrar profundamente en la retaguardia del Panzerarmee, cortando sus líneas de comunicaciones y de retirada. La penetración tenía que ser lo suficientemente profunda para obligar a Rommel a ejecutar un contraataque, y no simplemente reorganizar sus líneas defensivas. Este contraataque sería derrotado por el X Cuerpo de Ejército, gracias a su superioridad numérica y a contar con un potente apoyo artillero, dirigido desde los observatorios ya ocupados en la escarpadura de Miteiriya. Simultáneamente, la IV Brigada Acorazada Ligera se lanzaría en un raid en profundidad hacia el Oeste, hacia El Daba o, incluso, hacia Fuka. Dos horas después del inicio del ataque una pequeña unidad tipo Regimiento Acorazado (un Batallón, en realidad), con apoyo de Artillería e Infantería, desembarcaría en Ras Abu el Guruf, para atacar la retaguardia de las unidades desplegadas en el sector Norte del Panzerarmee.

El planeamiento de Lightfoot era ciertamente ofensivo, pero las fuerzas disponibles en el 8º Ejército a finales de septiembre no garantizaban su éxito. Las dos Divisiones (reducidas a dos Brigadas, en realidad) que debían realizar la ruptura se enfrentarían a las cada vez más elaboradas defensas del Panzerarmee. Consecuentemente, deberían concentrarse en sectores relativamente estrechos, para alcanzar la necesaria potencia de combate que garantizase la ruptura del frente. Esto hacía que el X Cuerpo tuviese que pasar por una brecha tan estrecha que obligaría a sus Divisiones a pasar una a continuación de otra, de forma que resultaba muy probable que el Afrika Korps fuese capaz de contraatacar antes de que la mayoría de los carros británicos hubieran cruzado la brecha, por lo que sus posibilidades de derrotar el contraataque alemán serían escasas. Además de ello, el tiempo disponible para preparar la operación (apenas dos semanas) era muy escaso, teniendo en cuenta que implicaba redesplegar a una gran parte de las unidades del 8º Ejército, y que muchas de ellas todavía estaban en periodo de reorganización. Así, por ejemplo, de las dos unidades encargadas de la parte decisiva de la operación, la 10ª División Acorazada no estaría plenamente operativa hasta el 8 de octubre, y la 1ª no antes del 15 de ese mes. Esto llevó a Montgomery a retrasar la ofensiva hasta el siguiente periodo de luna llena, que comenzaría el 24 de octubre.

Por otra parte, Churchill continuaba impaciente. Los norteamericanos habían iniciado los movimientos de tropas destinados a la operación Torch (los desembarcos en el Norte de África francesa), que se ejecutaría en noviembre, y Churchill necesita demostrar la capacidad militar de los británicos para derrotar a los alemanes, so pena de perder la consideración de aliado fundamental para los norteamericanos. De la misma manera, el desembarco norteamericano en el África francesa daría a los norteamericanos una gran influencia sobre la Francia Libre y sobre España, que disminuiría la influencia británica. Este efecto podía anularse si los británicos eran capaces de llegar con el 8º Ejército a esa zona. Por ello, Churchill necesitaba una victoria categórica en Egipto y, a continuación, un avance por territorio libio, que, idealmente, permitiría alcanzar Trípoli y expulsar de África a los alemanes. De esta manera, razonaba, Gran Bretaña tendría una posición de prestigio militar que compensaría la mayor contribución material de los Estados Unidos. Sin embargo, esta operación necesitaba tiempo, por lo que Churchill estaba impaciente porque el 8º Ejército iniciase su ofensiva. Y, en consecuencia, presionaba a Alexander y a Montgomery. Pese a esta impaciencia, Alexander fue capaz de convencer a Churchill de la necesidad de esperar a la luna llena de octubre. Pero no más allá.

Montgomery empleó las semanas disponibles para ‘purgar’ a los jefes de las unidades del 8º Ejército, sustituyéndolos por otros a los que conocía y apreciaba personalmente. Así, el General Ramsden fue sustituido en la jefatura del XXX Cuerpo de Ejército por el General Leese, que había sido alumno de Montgomery en la Escuela de Estado Mayor. De la misma forma, el General Renton, jefe de la 7ª División Acorazada fue reemplazado por el General Harding. Sorprendentemente, Montgomery reemplazó también al General Martin, el responsable de la mejora en la eficacia de la Artillería del 8º Ejército: Montgomery opinaba que sus métodos eran ‘poco ortodoxos’, y lo sustituyó por su antiguo jefe de Artillería en Gran Bretaña, General Kirkman. Montgomery reemplazó también oficiales de menor rango, e intentó (sin éxito) hacer algo similar con los generales y oficiales de las unidades de los ‘dominios’.

El 13 de septiembre, Montgomery emitió su ‘Memorándum nº 1’, donde describía una operación cortada sobre el patrón del planeamiento original de Lightfood, pero de una envergadura considerablemente mayor: en lugar de una ruptura de dos Divisiones, contemplaba otra a cargo del XXX Cuerpo de Ejército, pero con  cuatro Divisiones (la 2ª División Neozelandesa pasaba del X Cuerpo al XXX Cuerpo de Ejército), con el apoyo adicional de la XXIII Brigada Acorazada, que se distribuiría entre las Divisiones de Infantería; la ruptura no se limitaría a la toma de Miteiriya, sino que llegaría hasta los asentamientos de la Artillería pesada del Panzerarmee. Las dos Divisiones Acorazadas del X Cuerpo pasarían por la brecha abierta por el XXX Cuerpo de Ejército, para cortar las líneas de abastecimiento del Panzerarmee, y obligarle a realizar un contraataque. Al mismo tiempo, en el sector Sur, el XIII Cuerpo de Ejército atacaría en dirección Oeste, para tomar Himeimat, para atraer a esta zona el inevitable contraataque del Afrika Korps, evitando así que se dirigiese al sector Norte, donde el 8º Ejército ejercería su esfuerzo principal. Por su parte, la IV Brigada Acorazada Ligera desbordaría al X Cuerpo de Ejército por el Sur, destruyendo los aeródromos enemigos en la zona de El Daba. El desembarco en Ras Abu el Guruf se mantenía sin cambios.

Este plan, aparentemente simple, resultaba muy exigente para las unidades. Por un lado, las divisiones de Infantería del XXX Cuerpo de Ejército tendrían romper durante la noche un sistema defensivo bien organizado, con el objetivo de alcanzar una línea de coordinación (denominada Oxalic) situada a una distancia de entre seis y diez kilómetros de sus bases de partida. El ataque se ejecutaría con las cuatro Divisiones en línea, con la 9ª División Australiana junto a la costa, la 51ª División Highland al sur de ella, la 2ª División Neozelandesa más al sur, con el objetivo de tomar Miteiriya, mientras que la 1ª División Sudafricana cubriría el flanco izquierdo del ataque. Por la desfavorable experiencia de operaciones anteriores (caso de Bacon o Splendour, por ejemplo), las brechas en el campo de minas para el paso del X Cuerpo de Ejército, serían abiertas, marcadas y protegidas por las unidades de Zapadores de las Divisiones del X Cuerpo. Estas brechas tendían que ser abiertas durante la misma noche del ataque del XXX Cuerpo. Tras atravesar las brechas, las Brigadas Acorazadas del X Cuerpo de Ejército alcanzarían una línea de objetivos situada al Oeste de los campos de minas (línea Pierson), y, superada ésta, girarían hacia el Sur para alcanzar Miteiriya, desde tendrían libertad para decidir dónde cortar las líneas de abastecimiento del Panzerarmee. Montgomery esperaba que Rommel reaccionaría con un contraataque a cargo del Afrika Korps contra el X Cuerpo, con fuerzas acorazadas británicas muy superiores y apoyadas por una potente Artillería. Destruido el Afrika Korps, el resto del Panzerarmee sería presa fácil para el 8º Ejército. Las operaciones posteriores dependerían de la situación al final de esta fase.

El plan de Montgomery resultaba un poco sorprendente, a la luz de sus muy prudentes decisiones en la segunda batalla de El Alamein: si en Alam Halfa había sido extraordinariamente reacio a enviar a sus carros a una batalla móvil contra el Panzerarmee, en Lightfoot ése era precisamente el objetivo de la operación. En una batalla móvil, la Desert Air Force tendría mucho más difícil prestar el eficaz apoyo que había aportado a las fuerzas terrestres en Alam Halfa.

Por otro lado, la operación era compleja: las Divisiones de Infantería encargadas de romper el frente debían recorrer una larga distancia por un terreno bien defendido, en la oscuridad y en muy poco tiempo. En consecuencia, era previsible que muchas posiciones defensivas fuesen rebasadas, lo que implicaba dedicar al menos una Brigada de cada División para efectuar su limpieza, lo que haría que las tropas disponibles para ocupar los objetivos finales no serían muy abundantes.

Las cuatro Divisiones del XXX Cuerpo de Ejército realizarían en realidad dos ataques simultáneos en direcciones divergentes: la 9ª División Australiana y la 51ª División Highland avanzarían en dirección Oeste, mientras que la 2ª División Neozelandesa y la 1ª División Sudafricana lo harían en dirección Suroeste, hacia Miteiriya y hacia el Sur de esta escarpadura. Esto hacía que la masa de Artillería disponible tuviera que dividirse, o bien, realizar los ataques de forma secuencial y no simultánea, como estaba planeado. De estas cuatro Divisiones, dos de ellas (la 9ª División Australiana y la 51 División Highland) estaban casi al completo de su personal, mientras que otras dos (la 2ª División Neozelandesa y la 1ª División Sudafricana) habían sufrido numerosas bajas, y, además, no recibirían refuerzos en un plazo de tiempo razonable, pues estos refuerzos solo podrían venir de sus respectivos ‘dominios’. Esto implicaba que estas dos Divisiones no podían operar de forma prolongada, lo que limitaba su capacidad ofensiva. La quinta división del XXX Cuerpo de Ejército – la 4ª División India – había sufrido tales bajas que solo era capaz de acciones defensivas. En consecuencia, la capacidad de combate del XXX Cuerpo era más reducida de lo que parecía.

El XXX Cuerpo dispondría de un potente apoyo artillero, con abundante munición, para la ejecución de su operación. Sin embargo, debido a la larga distancia de avance prevista, el Panzerarmee disponía de piezas con alcance sobre la línea de objetivos, pero situadas fuera del alcance de la Artillería británica, que no podría redesplegar hasta las primeras horas del día. Esto implicaba que los británicos no dispondrían de fuegos de contrabatería en el momento crítico del contraataque del Panzerarmee. Como se había demostrado en los ataques anteriores sobre Miteiriya, el terreno no permitía la fortificación, por lo que el fuego de Artillería de los italoalemanes podría tener consecuencias devastadoras.

El retraso del inicio de Lightfood dio tiempo a los británicos para ensayar la operación de forma detallada. Estos entrenamientos incluían la apertura y el marcado de campos de minas y la cooperación entre carros e Infantería. Sin embargo, se hicieron de forma independiente por cada Cuerpo de Ejército, de forma que las Divisiones del XXX Cuerpo de Ejército y las del X no tenían ninguna experiencia en ejecutar operaciones de forma coordinada, mientras que Lightfood contemplaba el paso de las dos Divisiones completas del X a través de las del XXX, en medio de los combates. Además de ello, en ninguno de los ensayos ejecutados, las Brigadas Acorazadas del X Cuerpo fueron capaces de atravesar los campos de minas en los tiempos previstos.

El General Freyberg (2ª División Neozelandesa, reducida a solo dos Brigadas de Infantería) aprovechó su dependencia directa del gobernador de su ‘dominio’ para conseguir que la IX Brigada Acorazada (35 Sherman, 37 Grant, 46 Crusader, con un total de 118 carros) le fuese asignada a su División: tras los fracasos de julio, Freyberg se negó a que los neozelandeses tomasen parte en ninguna ofensiva, si no disponía de carros de combate bajo sus órdenes directas.

Por otra parte, los repetidos fracasos en las operaciones anfibias realizadas contra las defensas italoalemanas llevaron a la cancelación del esfuerzo anfibio previsto para Lightfood (entre otros, el 13 de septiembre los bombarderos alemanes hundieron al crucero ligero Coventry y al destructor Zulu cuando intentaban desembarcar una pequeña fuerza para ejecutar un raid sobre Tobruk – operación Agreement).

La razón del cambio de criterio de Montgomery en lo concerniente a enfrentarse al Afrika Korps en una batalla móvil derivaba de la recepción el 11 de septiembre de un contingente de 318 carros M4 Sherman y 100 piezas autopropulsadas M7 Priest, de 105 mm. El Sherman era superior a cualquiera de los carros del Eje en África, con la excepción de los Panzer-IV F2. Sin embargo, la relación de fuerzas entre ambos contendientes, muy favorable al 8º Ejército, no alcanzaba la superioridad de 3 a 1 que, tradicionalmente, se consideraba necesaria para atacar una posición fortificada enemiga. El 23 de octubre, la relación de fuerzas entre ambos contendientes era aproximadamente como sigue:

8º EjércitoPanzerarmee
210.000 soldados108.000 (53.746 alemanes)
1029 carros: 170 Grant.252 Sherman.216 Crusader II.78 Crusader III.119 Stuart.194 Valentine.  548 carros: 31 Panzer-II.85 Panzer-III E.88 Panzer-III G.8 Panzer-IV D.30 Panzer-IV F2.299 M-13/40 y M-14/41
892 piezas de Artillería552 piezas.
1451 cañones contracarro: 554 2-pdr.849 6-pdr.1063 cañones contracarro.
530 aviones.350 aviones.
Carro de combate M4 Sherman. Dotado de un cañón de 75 mm en torre giratoria, con munición perforante y de alto explosivo y con la fiabilidad mecánica de los Grant y Stuart, era superior a casi cualquier carro del Eje en África

En realidad, desde el final de la segunda batalla de El Alamein, el Panzerarmee no había estado ocioso. Consciente de la inminente ofensiva del 8º Ejército, Rommel había adoptado un sistema defensivo mucho más completo que el despliegue casi improvisado precedente. El sistema de Rommel se basaba en gran medida en el tendido de campos de minas. Desde agosto hasta octubre de 1942, los Ingenieros alemanes habían tendido 445.358 minas, en una proporción aproximada de doce minas contracarro por cada mina contrapersonal. Además de ello, campos de minas británicos, conteniendo 181.000 minas más, eran empleados en las defensas del Panzerarmee, junto 180.000 minas más capturadas al 8º Ejército. Los Ingenieros alemanes instalaron multitud de campos de minas simulados y de trampas antiremoción en los campos de minas reales, empleando proyectiles de Artillería, bombas de Aviación, minas en tándem… Como en el frente occidental en la Primera Guerra Mundial, la naturaleza estática del combate causaba muchas bajas entre las tropas más próximas a las líneas enemigas. Así, Rommel reorganizó su defensa en dos líneas, con sectores de unos 1.500 m. de frente asignados a cada Batallón, y con una profundidad de unos cinco kilómetros. Los Batallones desplegaban una de sus Compañías en pequeñas posiciones en primera línea, y, a unos dos kilómetros de esa línea desplegaban el resto de las Compañías del Batallón, en posiciones situadas al tresbolillo, asegurando el solape de los fuegos. Los intervalos entre estas Compañías estaban densamente minados. En algunos sectores, no había posiciones de Compañía en segunda línea, sino que estas se encontraban mucho más retrasadas. La idea era atraer a los atacantes hacia esos puntos aparentemente más débiles, pero densamente minados y para los que la Artillería del Panzerarmee tenía preparados potentes planes de fuegos.

En el sector Norte, la 164ª División Ligera (unos 9.600 hombres, 180 cañones contracarro PaK-38 de 50 mm., veinticuatro obuses ligeros) intercalaba sus Batallones con los de la División de Infantería italiana Trento (4.600 hombres, 70 cañones contracarro y 48 cañones de campaña), para dar solidez a la defensa de ese sector crítico. El Panzerarmee desplegaba en apoyo de estas Divisiones 13 obuses pesados, 70 obuses medios, 160 cañones de campaña y 16 FlaK de 88 mm.).

Tras la 164ª División y la Trento, bien a retaguardia de la primera línea, la 15ª División Panzer y la División Acorazada Littorio se organizaban en tres Kampfgruppe acorazados, para actuar como reserva móvil, mientras que, más al Sur, la 21ª División Panzer hacía lo mismo con la División Acorazada Ariete. La 90ª División Ligera, desplegada en la costa se redesplegaría como reserva cuando se conociese el lugar del esfuerzo principal del ataque.

El 22 de septiembre, Rommel era evacuado a Alemania para recuperar su salud, seriamente quebrantada, dejando el mando del Panzerarmee al General Stumme, un veterano de los combates en Rusia.

El 29 de septiembre, el 8º Ejército realizó un ataque limitado para ocupar la depresión de Munassib, empleando la CXXXI Brigada de Infantería de la 44ª División, con el apoyo de nueve Grupos de Artillería. Sin embargo, la División de Infantería Paracaidista italiana Folgore fue capaz de rechazar el ataque, sin tener que solicitar la intervención de la reserva móvil del Panzerarmee

El éxito defensivo de la División Folgore parecía confirmar que los británicos seguían cometiendo los mismos errores en sus ofensivas, y también que la disposición defensiva del Panzerarmee era sólida.

Sin embargo, el sistema defensivo de Rommel no era desconocido para el 8º Ejército. Durante la primera semana de octubre, la Sección de Inteligencia del Cuartel General del 8º Ejército remitió a Montgomery un informe donde describía el sistema defensivo del Panzerarmee con una notable precisión. Para su análisis, la Sección de Inteligencia del 8º Ejército contaba con no pocas ventajas: la Desert Air Force fotografiaba cada cuatro días todo el despliegue defensivo del Panzerarmee, con la precisión de un mapa a escala 1/15.000; la Artillería británica había instalado una serie de torres de observación por todo el frente, lo que permitía localizar por triangulación las posiciones de Artillería enemiga (estas torres eran especialmente efectivas durante la noche, cuando los destellos de los disparos facilitaban la observación; su efectividad llegó al punto de que la Artillería del Panzerarmee evitaba en lo posible el fuego nocturno, que atraía rápidamente el fuego de contrabatería británico). Las conclusiones del informe eran poco optimistas para Lightfoot: el sistema defensivo italoalemán era lo suficientemente flexible como para resultar poco afectado por la sorpresa, las defensas del Panzerarmee podrían resistir o retrasar el ataque previsto el tiempo suficiente para permitir un contraataque concentrado de todos los carros del Panzerarmee, por lo que la superioridad numérica en carros del 8º Ejército podría no ser real en el punto decisivo del campo de batalla (el X Cuerpo de Ejército contaba con poco más de 450 carros, mientras que los 186 Valentine de la XXIII Brigada Acorazada se encontrarían repartidos por todo el XXX Cuerpo de Ejército, y los 118 carros de la IX Brigada Acorazada estarían bajo la autoridad de la 2ª División Neozelandesa, con otras órdenes y, por ello, no podía garantizarse su participación efectiva en la batalla prevista).

Como consecuencia de estos informes y del fracaso en Munassib, Montgomery modificó su plan en su ‘Memorandum nº 2’, del 6 de octubre: si bien la maniobra continuaba siendo esencialmente la misma, la acción decisiva ya no sería una batalla móvil contra los carros del Panzerarmee, sino que el XXX Cuerpo de Ejército y el X avanzarían destruyendo a su paso todas las defensas que se encontrasen, derrotando en defensiva los contraataques del Panzerarmee, con idea de desgastarlo hasta destruirlo. Como el Ejército francés en 1940, el 8º Ejército volvía a la ‘methodical battle’ y a la ‘apisonadora de fuego’. Y, como entonces, tampoco se planeaba qué hacer una vez alcanzados los objetivos de Lightfood.

En cualquier caso, la ejecución del ataque hacía necesario desarrollar la capacidad de abrir brechas en los campos de minas. Gracias a la experiencia de los fracasos anteriores, el 8º Ejército consiguió desarrollar unos procedimientos normalizados, probados y ensayados para ello. Además de las brechas necesarias para las Divisiones de Infantería, los Ingenieros del X Cuerpo deberían abrir tres brechas de 350 m. de ancho para cada una de sus dos Divisiones Acorazadas, una de ellas en el límite entre la 9ª División Australiana y la 51ª División Highland (para la 1ª División Acorazada), y la otra en la zona de la 2ª División Neozelandesa (para la 10ª). En el tiempo disponible, solo un excelente adiestramiento permitiría el éxito en esa apertura.

Como en la Primera Guerra Mundial, el apoyo artillero era el otro aspecto fundamental. En ese aspecto se introdujeron una serie de modificaciones: la Infantería avanzaría siguiendo una ‘barrera móvil’, como en la Primera Guerra Mundial, pero esta barrera sería de una densidad muy escasa, y su objeto principal sería la de guiar a la Infantería durante la noche y marcar el ritmo de avance. Los límites entre unidades se marcarían con disparos de munición trazadora de los cañones antiaéreos Bofors de 40/60. Gracias al perfecto conocimiento del despliegue italoalemán, las posiciones defensivas serían batidas oportunamente, siguiendo el ritmo de avance previsto.

La Artillería británica había desarrollado métodos para concentrar el fuego de toda la Artillería de cada División o, incluso, de más de una División en un cuadrado de 1 km. x 0,5 km., en un tiempo muy reducido. La Artillería de una División podía concentrar 504 disparos perfectamente espaciados en ese cuadrado en tres minutos. Esta capacidad era particularmente útil para detener a una unidad acorazada en movimiento.

Para Lightfoot, cada pieza británica dispondría de más de 1.000 disparos.

En contraste con la creciente capacidad de la Artillería británica, la del Panzerarmee tenía carencias críticas. Además de la (habitual) penuria logística que aquejaba a todo el Panzerarmee, la principal deficiencia estaba en su capacidad de contrabatería: en el esquema de la ‘guerra de movimiento’ alemana, el esfuerzo de contrabatería quedaba principalmente a cargo de la Luftwaffe. Además de ello, la naturaleza móvil de la guerra del desierto había hecho innecesaria esta capacidad: la Artillería enemiga era destruida fundamentalmente por las unidades de carros que penetraban en la retaguardia enemiga, o bien por la Luftwaffe. Las unidades de Artillería alemanas tenían algunos equipos de localización de objetivos (por sonido, fundamentalmente), pero estaban en mal estado y su personal carecía de experiencia en su empleo. Los italianos, ni siquiera contaban con ellos. En consecuencia, en la nueva batalla estática, y sin superioridad aérea, los artilleros italoalemanes se encontraban en grave desventaja con respecto a sus adversarios.

Carlos Javier Frías Sánchez

Carlos Javier Frías Sánchez es Coronel Jefe de la Secretaría Técnica de la División de Planes Estado Mayor del Ejército español

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