Global Strategy Report, 14/2024
Resumen: El artículo analiza la amenaza del terrorismo yihadista en Alemania, centrándose en el atentado de Solingen en 2024 y otros casos recientes. El autor destaca la radicalización a través de internet y el papel de grupos como el Estado Islámico de la Provincia de Khorasan (ISPK). El texto también examina el fenómeno de los “lobos solitarios” y la influencia de predicadores extremistas en redes sociales. El autor concluye que la amenaza yihadista sigue siendo significativa y que España puede aprender de la experiencia alemana para abordar este desafío.
Para citar como referencia: Cano Paños, Miguel Ángel (2024), «Terrorismo yihadista en Alemania en el año 2024. Elementos de interés para España», Global Strategy Report, 14/2024.
Introducción. El ¿regreso? del terrorismo yihadista a Alemania
El pasado 23 de agosto del presente año 2024, Alemania volvió a ser escenario de un atentado terrorista de índole yihadista. Sobre las 21.40 horas, un joven sirio de 26 años irrumpió en la plaza de Fronhof, situada en la ciudad de Solingen (Land de Renania del Norte-Westfalia), en el momento en el que se estaba celebrando un concierto. Ese viernes, y durante todo el fin de semana, debía celebrarse en dicha ciudad, de unos 165.000 habitantes, un «Festival de la diversidad» con motivo del 650 aniversario de su nacimiento.
Issa Al Hassan atacó con un cuchillo a varias personas que asistían a dicho concierto, asesinando a dos hombres de 67 y 56 años y a una mujer de 56; además, hirió a ocho personas más, cuatro de ellas de extrema gravedad. Las muertes y heridas se produjeron por apuñalamiento en las zonas del cuello y el abdomen de las víctimas. Además, y según testigos presenciales, el (presunto) autor del ataque gritó antes que comenzar su acción «Allahu Akbar»,[1] pudiendo escapar del lugar de los hechos entre la conmoción y el pánico inicial. Debido a la forma de actuar del atacante, así como a sus rasgos físicos que pudieron describir los testigos presenciales, la policía alemana consideró desde un principio que los hechos podían ser calificados como atentado terrorista. Tras horas de intensa búsqueda, y teniendo en cuenta las numerosas pistas con las que contaba la policía alemana fruto de las primeras investigaciones, Al Hassan se entregó a una patrulla policial en la noche del sábado, 24 de agosto. Esa misma noche, la organización terrorista Estado Islámico (EI) reivindicó el ataque a través de un comunicado publicado en Internet que decía lo siguiente: «El atacante de una reunión de cristianos en la ciudad alemana de Solingen es un soldado del “Estado Islámico”, vengándose por los musulmanes en Palestina y en todas partes».[2] La forma, el contenido y el lenguaje del escrito se correspondían con las anteriores declaraciones de responsabilidad de dicha organización terrorista, que posteriormente resultaron ser verdaderas. Sin embargo, el nombre del autor del ataque no se mencionaba en el comunicado.
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Conviene señalar que el mismo sábado por la mañana había sido detenido un joven de 15 años que al parecer estuvo en contacto con el presunto autor poco antes del atentado. Al mismo se le acusa de no haber denunciado un delito planeado, ya que, según parece, este menor había sido informado del ataque por parte del autor del mismo.[3]
El lunes, 26 de agosto, el presunto autor del ataque terrorista fue trasladado de Solingen a Karlsruhe para comparecer ante el Fiscal General Federal (Generalbundesanwalt), el cual le investiga por integración en organización terrorista y delitos de asesinato consumados y en grado de tentativa con motivación terrorista.
Issa Al Hassan, de 26 años, había nacido en la ciudad de Deir al-Sor, al este de Siria. Durante años, esta ciudad fue considerada un bastión del autodenominado Estado Islámico. Hasta el día de hoy, milicias de dicha organización terrorista luchan allí contra los kurdos y otros grupos árabes apoyados por Estados Unidos. En la Navidad del año 2022, Al Hassan llegó Alemania procedente de Siria, si bien meses antes había ingresado en territorio de la Unión Europea a través de Bulgaria. Según el Acuerdo de Dublín, Bulgaria debía ser el país responsable para tramitar el procedimiento de asilo solicitado en su momento en Alemania por el joven sirio. Sin embargo, como Al Hassan se ocultó en Alemania al conocer que iba a ser trasladado a Bulgaria, dicho traslado no pudo llevarse a efecto.[4] Por lo tanto, Alemania se hizo responsable de su caso y le concedió protección subsidiaria, como es habitual para las personas que huyen de países en guerra civil. Al Hassan residía en un alojamiento para refugiados situado en la misma ciudad de Solingen.
Ni las fuerzas de seguridad ni los servicios de inteligencia tenían conocimiento de Al Hassan como un extremista islamista.[5] Por tanto, permanece la duda de si el terrorista de Solingen llegó a Europa ya radicalizado o bien dicha radicalización se produjo en territorio alemán. Según parece, Al Hasan no estableció contactos con conocidos yihadistas situados en la zona de Renania del Norte-Westfalia. Todo parece indicar, de momento, que el atacante se radicalizó a través de su teléfono móvil en sus incursiones en Internet. Los investigadores alemanes están ahora averiguando si el sirio pudo haber recibido instrucciones a distancia antes de cometer el atentado.[6] Las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento indican que este joven sirio apenas tenía contacto con los otros residentes en el alojamiento para refugiados, permaneciendo buena parte del día recluido en su habitación.
De hecho, el rastreo de su teléfono móvil y de distintas redes sociales confirman que Al Hassan se había grabado varias veces antes de su acción terrorista, manifestando en esos videos sus planes de ataque. Así, en uno de sus videos se le podía ver sentado frente a la cámara con un cuchillo de grandes dimensiones y el rostro cubierto con un pañuelo. En el mismo anunciaba, en árabe, venganza por las «masacres en Palestina», señalando textualmente: «Si Alá quiere, os desmembraré».[7] Parece ser incluso que, minutos antes del ataque en Solingen, Al Hassan grabó un tercer vídeo en una zona oscura situada muy cerca de la escena del crimen. «Estoy a sólo cinco metros del objetivo» –señalaba en el video– «Recen por mí, hermanos míos».[8] Dichos videos fueron enviados por Al Hassan a través de mensajería con el objetivo de que llegasen a conocimiento de EI.
Con el atentado de Solingen el pasado mes de agosto, Alemania se veía de nuevo confrontada con una acción terrorista cuya responsabilidad se había atribuido EI, después de que, en la Navidad del año 2016, un yihadista atropellase mortalmente con un camión a 13 personas en la Breitscheidplatz en Berlín, hiriendo a otras 67. Sin embargo, el país germano ha sido testigo de otros ataques o intentos de ataque de naturaleza yihadista cometidos y/o planeados en recientes fechas, lo cual confirma que la amenaza procedente tanto del terrorismo islamista en general como de EI –y sus distintas ramas– en particular, sigue siendo en este país omnipresente y, a la sazón, de carácter endémico.
Así, el pasado 31 de mayo, Sulaiman Ataee, un joven afgano de 25 años, atacó a los miembros de un estand de propaganda electoral montado por el partido populista de extrema derecha «Movimiento civil Pax Europa» en la plaza del mercado de la ciudad de Mannheim, situada en el Land de Baden-Württemberg. Ataee hirió a varias personas con un cuchillo, entre ellas al activista anti-islámico Michael Stürzenberger. A continuación, este joven afgano atacó con el mismo cuchillo a un policía que intervino en el ataque, apuñalándolo mortalmente en la cabeza y el cuello. El propio Ataee fue reducido de un disparo en el vientre, aunque lograron salvarle la vida.
Ni la policía ni la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV, por sus siglas en alemán) conocían a Ataee como extremista antes del ataque, no teniendo tampoco antecedentes penales. Este afgano vivía con su esposa alemana –de origen turco– y sus dos hijos en un edificio situado en Heppenheim (Land de Hesse), a unos 35 kilómetros al noreste de Mannheim. Según información facilitada por el semanario Der Spiegel, los investigadores encontraron un archivo de audio en el teléfono móvil del atacante. El mismo podría contener «un mensaje de motivación islamista» enviado poco antes del sangriento ataque.[9] Con todo, las causas del atentado todavía no han podido ser aclaradas. Sin embargo, a partir de los rastros encontrados en internet con respecto a la actividad de Ataee, cobra fuerza la motivación terrorista. Así, su nombre podría estar vinculado a un canal de YouTube decorado con la bandera talibán y donde se publicaban vídeos islamistas. Además, según información recabada por el semanario Der Spiegel, el atentado había sido planeado con antelación.[10]
Sulaiman Ataee había llegado ilegalmente a Alemania en el año 2013, con tan solo 13 años y sin estar acompañado por un adulto. Su solicitud de asilo fue rechazada en 2014, pero, debido a la situación política en Afganistán reinante en aquel momento, fue prohibida su deportación. Cuando era adolescente, se entrenó con éxito en taekwondo y se ofreció como voluntario para ayudar a los refugiados. Ataee era considerado como una persona discreta, inofensiva y aparentemente bien integrada. Tras finalizar sus estudios de formación profesional en 2017, trabajó como ayudante en la industria del papel y del embalaje. Tras contraer matrimonio en el año 2019, Ataee recibió finalmente un permiso de residencia hasta julio de 2026, en virtud de lo dispuesto en el parágrafo § 28 de la Ley de Residencia (Aufenthaltsgesetz).[11]
Por otro lado, el pasado 30 de julio de este año 2024 comenzó en la Sala 1 del Tribunal Regional Superior de Düsseldorf el juicio contra Ata A. y otros seis miembros de la misma célula yihadista (un total de cinco tayikos, un kirguís y un turkmeno). Los integrantes de la misma, con edades comprendidas entre los 21 y los 47 años, habían llegado a Alemania procedentes de Ucrania en la primavera del año 2022, algunos de ellos con el estatus de estudiantes. Según la acusación, una vez en territorio germano, estos sujetos habrían formado un grupo terrorista yihadista con el objetivo de «llevar a cabo ataques terroristas de gran repercusión en el sentido de la organización Estado Islámico». La Fiscalía acusaba a los siete hombres de la formación de una organización terrorista en Alemania, el planear ataques terroristas y el recaudar donaciones para terroristas de EI encarcelados.[12]
Tanto las fuerzas de seguridad alemanas como la propia Fiscalía están convencidos de que Ata A., un individuo procedente de Turkmenistán, y sus acompañantes pertenecen a una célula de la organización terrorista Estado Islámico de la Provincia de Jorasán (Islamischer Staat Provinz Khorasan,[13] ISPK, por sus siglas en alemán). Se piensa que, bajo el mando del turkmeno, la célula terrorista inspeccionó en el año 2023 la feria del barrio de Deutz, en la ciudad de Colonia, así como la famosa catedral de dicha ciudad; en ambos casos con el objetivo de cometer un atentado terrorista. Un aviso de los servicios de inteligencia holandeses probablemente evitó una masacre.[14] Otro de los posibles objetivos terroristas era la mezquita liberal Ibn-Rushd-Goethe en Berlín, que los líderes radicales del IPSK habían descrito como «un lugar de culto al diablo» debido a la igualdad entre hombres y mujeres que en dicha mezquita se propaga.[15]
Después de que los servicios de inteligencia holandeses avisaran a sus colegas germanos de la existencia y actividades de esa célula, las autoridades alemanas comenzaron con las tareas de observación y seguimiento de sus integrantes. Así, los miembros de esta célula se reunieron decenas de veces en diferentes localizaciones durante un período de más de un año. A veces en un kebab cerca de la estación central de Düsseldorf; otras en un restaurante de Gelsenkirchen. En el transcurso de estas reuniones discutieron posibles objetivos de ataque, así como la forma de llevar a cabo los mismos. Algunos de los miembros de la célula se informaron a través de Internet sobre posibles armas con las que cometer los atentados. Según las conclusiones de la Fiscalía, no se realizó ninguna compra ni se concretó un plan de ataque, si bien se les ofrecieron armas para su adquisición, estando los integrantes de la célula además en permanente contacto con el ISPK. Al parecer, los acusados carecían del dinero necesario para la compra de armas. Por ello, habrían considerado la posibilidad de «cortar las cabezas» de los «infieles» con un cuchillo.[16] Al mismo tiempo, los acusados también fueron observados mientras visitaban supermercados dedicados a la venta de materiales para la construcción y la jardinería, posiblemente para informarse sobre eventuales componentes de artefactos explosivos.
El líder de la célula terrorista en Alemania era Ata A. un joven turkmeno nacido en Asjabat en el año 1996. En 2013 entró ilegalmente en Ucrania, donde al parecer conoció a sus futuros compañeros de célula. En repetidas ocasiones llamaron la atención de las autoridades mediante actos de violencia. Dos días después del ataque de Vladimir Putin a Ucrania, Ata A y sus amigos abandonaron el país con dirección final a Alemania. Atta A. solicitó asilo aportando para ello pasaportes y documentos falsos. Los protocolos de vigilancia de las autoridades policiales germanas describen a Ata A. como un sujeto provisto de una inexperiencia juvenil, un comportamiento delictivo mezquino de tipo machista y coqueteos de tipo religioso que finalmente desembocaron en un fanatismo homicida.[17] Por otro lado, las investigaciones colocan a Abdusamad A. como jefe de la célula y persona de enlace entre la misma y el ISPK. Este sujeto de 29 años, de nacionalidad tayika, vivía en Breda (Países Bajos) junto con una mujer de 31 años procedente de Kirguistán.[18] Abdusamad llevaba mucho tiempo en la lista de vigilancia de los servicios de inteligencia holandeses por extremismo violento y por sus contactos con otros yihadistas tanto en Europa como en Afganistán. Durante sus viajes por Europa, coordinó repetidamente varias células del ISPK, discutiendo además con todas ellas posibles escenarios de ataque.
A principios de febrero del año 2023, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución advirtió de la existencia de una célula terrorista de Asia Central asentada en el Land de Renania del Norte-Westfalia. Las medidas de escucha adoptadas habían conducido a dos individuos que, conectados a través de Telegram, señalaban que querían matar a tantos infieles como fuera posible en nombre de la milicia terrorista «Estado Islámico Provincia de Khorasan». El turkmeno Ata A., utilizando para ello la abreviatura @saffah_777, preguntó a su compañero de chat Abdusamad A.: «¿Cuándo vamos a realizar un ataque aquí?». Pretendiendo el primero además saber si el «jeque» –a saber, Abdusamad– podría organizar un ataque terrorista en nombre del ISPK.[19] Finalmente, las autoridades policiales germanas procedieron a detener a los integrantes de la célula terrorista el 6 de junio del año 2023.
Los casos que se acaban de mencionar en los párrafos anteriores constituyen una muestra de la actividad yihadista desplegada en Alemania en las últimas fechas. Pero dicha actividad, hay que decir, no se reduce únicamente a los mencionados casos, sino que hay registrados ataques (aislados) y planes de ataque que felizmente pudieron ser abortados por las fuerzas de seguridad. Además, este fenómeno que en principio podría denominarse como «yihadismo individual» no se circunscribe solo a Alemania, sino que también se ha hecho extensivo a otros países del Viejo Continente.
Así, en octubre del año 2023, un individuo de 45 años de origen tunecino asesinó de varios disparos a dos aficionados de la selección de fútbol de Suecia en las calles de Bruselas, ya que, en opinión del atacante, su país supuestamente insultaba al islam. Seis semanas después, el 2 de diciembre de 2023, un joven francés de 26 años, de origen iraní, conocido por la policía como un islamista radical, apuñaló mortalmente a un turista alemán en París para vengar las muertes en Afganistán y Gaza. Otras dos personas resultaron heridas. El 2 de marzo de 2024, un joven suizo de quince años, de origen tunecino, atacó a un judío ortodoxo en Zúrich, hiriéndole de gravedad. En un vídeo de reivindicación que apareció tras el ataque terrorista, el autor del mismo juraba lealtad a EI, afirmando que su objetivo era matar a tantos judíos como fuera posible.
Todos los individuos mencionados supra actuaron solos e independientemente unos de otros. Tenían diferentes edades, venían de diferentes lugares y vivían en Occidente, formando parte de las sociedades que les habían acogido. Además, todo parece indicar que no se conocían entre ellos ni pertenecían a una misma célula yihadista. Sus objetivos y motivaciones podían incurso diferir entre ellas. Sin embargo, tenían algo en común: todos se veían a sí mismos como «soldados» en una guerra global en la que ellos y su religión, el islam, estaban siendo objeto de ataque por parte de Occidente y sus aliados.
En puridad, todos los ataques fueron casos aislados cometidos por autores individuales. Sin embargo, tal y como señala Peter Neumann, el número de estos casos aislados ha aumentado drásticamente desde octubre de 2023. Además de los tres ataques mencionados, en los ocho meses siguientes se produjeron al menos otros veintitrés ataques yihadistas, intentos de ataque o ataques planeados en Europa Occidental, es decir, un número más de cuatro veces superior que en todo el año 2022. En opinión del mencionado autor, Europa se encuentra al comienzo de una nueva oleada terrorista (la tercera desde los atentados del 11 de septiembre de 2001) de carácter yihadista, la cual mantendrá ocupado al continente durante los próximos años.[20]
Podría afirmarse sin miedo a equivocarse que los últimos atentados terroristas cometidos en suelo europeo estarían en cierto modo siguiendo la base ideológica del yihadismo propuesta tras los atentados del 11S por el miembro de Al Qaeda Abu Musab al-Suri (Mustafá Setmarian). Las directrices de esta ideología las plasmó en una obra de más de 1.600 páginas titulada Llamada a la resistencia islámica global.[21] En dicho documento, Al-Suri exigía una especie de modelo de actuación para los yihadistas. Cualquiera que desee participar en la yihad debía basarse en ese modelo, ya sea solo o en grupos pequeños, pero en todo caso sin conexión alguna con una estructura más grande. Los líderes del movimiento islamista deberían, en el mejor de los casos, ser inspiradores; todos los detalles operativos estarían exclusivamente en manos de cada célula individual. Dado que al-Suri propaga el yihadismo como un movimiento social de masas, no coloca en un primer plano los campos de entrenamiento en los que se lleva a cabo un adiestramiento ideológico y militar. Más bien, «cada lugar, cada casa, cada apartamento» debería convertirse en un campo bajo su propia responsabilidad, en el que los residentes se preparen continuamente para la guerra.[22] Por otro lado, al-Suri afirma que, cuando se trata de impulsar los planes de resistencia para una revolución islámica global, todo está permitido, incluidos los ataques a civiles: «El tipo de ataque que impacta a los estados y derroca a los gobiernos es el asesinato en masa de la población. Uno tiene que poner el punto de mira en las multitudes para lograr el máximo número de víctimas. Esto es muy fácil porque existen muchos objetivos de este tipo, como estadios llenos de espectadores, eventos sociales anuales, mercados concurridos, edificios de gran altura y otros edificios con mucha gente».[23]
Pues bien, directa o indirectamente influenciadas por los postulados defendidos por al-Suri hace casi dos décadas, las organizaciones terroristas yihadistas transnacionales, en lugar de planificar atentados complejos, llevan algún tiempo propagando la comisión de actos individuales, utilizando para ello armas o medios delictivos que sean fáciles de obtener. A partir del año 2015 se ha producido un cambio de paradigma, alentado por la propaganda de EI y Al Qaeda. Debido a su mayor debilidad, ambas organizaciones terroristas ahora propagan cada vez más ataques de autores individuales y el uso de armas simples y medios rudimentarios contra los llamados soft targets. Estos ataques, a menudo espontáneos, llevados a cabo por autores individuales, cuya planificación previa a menudo no es visible para terceras personas, plantean grandes desafíos a las autoridades de seguridad. Los ataques con armas simples como cuchillos o bien vehículos como furgonetas o camiones no requieren una planificación criminal compleja ni amplios conocimientos, pero aun así crean un importante efecto mediático, además del sufrimiento de las víctimas.
Ahora bien, desde finales del año 2022, el ISPK ha aparecido en escena con el objetivo de recuperar la planificación y ejecución de ataques complejos con un gran número de víctimas. Como se verá posteriormente, un ejemplo de ello viene constituido por el atentado terrorista cometido en el Crocus City Hall de la localidad rusa de Krasnogork en marzo de este año. Al contrario de los recientes ataques de los denomiandos «lobos solitarios» propagados por EI, el ISPK parece estar esforzándose por controlar y dirigir células y grupos de ataque (Hit-Teams), contra objetivos occidentales de importancia. El hecho de que, hasta el momento –y excepción hecha del atentado de Rusia– dicha tipología de ataques terroristas por parte del ISPK no ha podido felizmente llevarse a efecto se debe, entre otras cosas, a la cooperación continua y exitosa entre las autoridades policiales y los servicios de inteligencia nacionales e internacionales.
Al igual que no pocos analistas que siguen el rastro del terrorismo yihadista que sacude al Viejo Continente, Neumann señala que el punto central de esta tercera oleada es la ofensiva terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023 y el posterior conflicto palestino-israelí en Oriente Medio. Esto no sólo ha dado al movimiento yihadista global –que estaba en declive a principios de la presente década– un enorme impulso en su motivación terrorista, sino también una nueva narrativa de radicalización. En opinión de Neumann, la ola que ahora se avecina tiene tres caras principales:
- Los ambiciosos y, en parte, altamente profesionales terroristas del Estado Islámico de la provincia de Khorasan (ISPK)
- Los jovencísimos «yihadistas de TikTok» que se radicalizan principalmente a través de Internet
- El terrorismo de Estado patrocinado por la Guardia Revolucionaria Iraní así como por sus aliados en el llamado «Eje de Resistencia».[24]
El ataque terrorista de la organización Hamás en territorio hebreo supuso un gran impulso de motivación para muchos yihadistas. Si bien Hamás inicialmente no tiene nada que ver con EI, esta última organización está tratando de explotar masivamente el conflicto para sus propios fines. Según el lema: Estamos librando una guerra religiosa global contra todos los infieles del mundo. Este llamamiento ha sido difundido por todas partes y en todo el mundo. Es evidente que el conflicto en Oriente Medio ha desencadenado una dinámica de radicalización entre sujetos individuales y que ello puede conducir a corto y medio plazo a acciones reactivas en forma de planificación y ejecución de ataques terroristas de naturaleza yihadista en territorio europeo. Como ha sido recientemente el caso de Solingen.[25]
Yihadismo y radicalización en Alemania en el año 2024
Actualmente se considera que son miles los extremistas musulmanes que se encuentran asentados en Alemania.[26] Según los expertos de la policía y de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, varios cientos de ellos deberían clasificarse como «peligrosos» (Gefährder).[27] Se les considera terroristas potenciales. Muchos de ellos están conectados entre sí a través de plataformas digitales.
Lo que hace que la nueva generación de terroristas yihadistas sea tan peligrosa es que actúan de forma autosuficiente. Su radicalización se produce en ocasiones en un lapso temporal relativamente corto, a veces sin conexión con otros extremistas, decidiendo actuar cuando, donde y como quieran. El arma es secundaria. El número de víctimas también. Los investigadores germanos denominan a estos jóvenes terroristas musulmanes «lobos solitarios».
En el caso de Alemania –posiblemente predicable también para otros países europeos– la ideología islamista hace tiempo que ha encontrado nuevas formas y formatos para difundirse, resultando a menudo más efectivas. La nueva generación de predicadores radicales son estrellas de las redes sociales. Definidos en Alemania como «Islamistas-pop» (Pop-Islamisten),[28] se trata de sujetos que, a través de canales como TikTok o YouTube, promueven el salafismo como estilo de vida ante millones de seguidores.[29] Los actuales actores salafistas a través de Internet no tienen nada en común con los eruditos ascetas de épocas anteriores. No hacen monólogos durante horas, no imparten discursos teológicos sofisticados y no pretenden entender el Corán hasta la última sura. También parecen estar muy alejados de un estilo de vida piadoso. Justo lo contrario. Influencers islamistas residentes en Alemania como Dehran Asanov, Ibrahim Al-Azzazi, Abul Baraa o Raheem Boateng [30] son filmados, por ejemplo, mientras fortalecen sus bíceps en el gimnasio. Llevan relojes caros, permiten preguntas a través de sus canales y discuten en vivo –y en alemán– con sus seguidores no solo sobre el significado de la fe, sino también sobre cuestiones orientadas a la vida cotidiana de sus jóvenes seguidores. Su lenguaje es simple y comprensible, si el mismo se compara con los discursos teológicos que eran comunes en el pasado. Sin embargo, aquí existe el peligro concreto de que esos jóvenes seguidores de estos nuevos predicadores salafistas no sólo se vean arrastrados poco a poco hacia una orientación fundamentalista del islam a través de un estilo de vida considerado moderno, sino también hacia una ideología extremista que va en contra del ordenamiento democrático basado en las libertades.[31]
En enero de 2024, Asanov tenía 14 millones de likes en su canal de TikTok y 465.100 seguidores.[32] Este sujeto se encuentra activo en todas las plataformas populares online y realiza actuaciones en vivo por toda Alemania. Asanov propaga contenidos extremistas-salafistas. En su mayoría se trata de valores y conceptos morales chovinistas-patriarcales, los cuales están respaldados por patrones de justificación de naturaleza extremistas-salafista.
Por su parte, el influencer Al-Azzazi se muestra en cambio en internet claramente utilizando la vestimenta de un erudito. Hasta enero de 2024, su canal de YouTube había sido visto más de 10 millones de veces.[33] En él responde preguntas sobre la fe, utilizando para ello el modelo de las opiniones jurídicas islámicas. En sus alocuciones exige que los musulmanes deben mantenerse definitivamente alejados de los infieles, los kuffar, así como de sus normas y valores. En cualquier caso, sólo existe una ley vinculante, también en Alemania: la sharia.
Las posiciones, valores y el concepto de enemigo adoptados por predicadores como Asanov y Al-Azzazi no sólo son de carácter fundamentalista-religioso, sino que también contienen una clara pretensión política de poder, estando dirigidos directamente contra el Estado y la sociedad alemanas; en definitiva, contra el orden básico democrático libre y el Estado constitucional laico. Es evidente que dicha ideología que actualmente se transmite sienta las bases para la radicalización islamista y el reclutamiento yihadista por parte de organizaciones terroristas como Al Qaeda o EI.[34]
En internet se publican mensajes, exhortaciones, conferencias y respuestas a preguntas al estilo de las opiniones jurídicas islámicas (fatwas). Ocasionalmente también se presentan extractos de apariciones públicas llevadas a cabo por estos nuevos influencers salafistas radicales. Los predicadores extremistas llegan a un gran número de personas, especialmente a través de TikTok, plataforma que utilizan principalmente los jóvenes. Sin embargo, las contribuciones en vídeo de los predicadores salafistas extremistas no sólo se pueden encontrar en sus propios canales de Internet, sino que también se distribuyen en otras plataformas y cuentas. Ejemplos de canales de TikTok en los que se comparten vídeos de varios predicadores salafistas extremistas en países de habla alemana, pero que no parecen estar dirigidos por los propios predicadores, son los siguientes: DMG Braunschweig, Islam Motivation, Islam_Deutschland_99, LoveAllah, @islamplacee, IslamContent y Islam El-Amin.[35]
A partir de lo señalado en los párrafos anteriores, puede afirmarse que actualmente en Alemania la nueva auto-radicalización yihadista comienza en las grandes plataformas online como Tiktok, Instagram o Telegram, las cuales atraen a gente muy joven. Se trata de canales que son manejados de forma marcadamente algorítmica. Si por ejemplo un sujeto hace un clic tres veces en un vídeo que tiene que ver con el actual conflicto palestino-israelí, los posteriores videos que se ofrecen al usuario tienen contenido relevante precisamente en relación a dicho conflicto. Y como estas plataformas no se preocupan en demasía por controlar su contenido, es fácil para los usuarios consumir propaganda islamista y yihadista una y otra vez. Estos usuarios se insertan así en una espiral que les lleva a acabar, tarde o temprano, en un grupo cerrado.[36]
Algo así sucede, por ejemplo, en Telegram. Allí, los yihadistas en ciernes intercambian de forma encriptada información con otras personas que tienen intereses similares. Se envían vídeos de ataques y se emocionan con la violencia que allí se representa. La atención se centra casi siempre en las fantasías violentas, mientras que la ideología juega un papel marcadamente secundario. En algún momento alguien lanza la pregunta: «¿Por qué no hacemos nosotros algo así?».[37]
Es evidente que los formatos instaurados por las nuevas redes sociales hacen que sea más probable que, especialmente los jóvenes –incluso aquellos sin ninguna conexión previa con el islamismo o sin un interés religioso especial en el Islam– entren en contacto con la ideología extremista-salafista, pudiendo llegar a sentirse atraídos por ella si usan, por ejemplo, TikTok a diario.
El Estado Islámico de la Provincia de Khorasan (ISPK). Una amenaza para Alemania y el resto de Europa
La organización terrorista Estado Islámico Provincia de Khorasan (Wilayat Khorasan en árabe, si bien en este trabajo se utilizan sus siglas en alemán, ISPK) constituye actualmente la rama más fuerte de EI en todo el mundo. A pesar de las pérdidas persistentemente elevadas, dicha organización ha demostrado ser extremadamente capaz de regenerarse en la zona afgana del Hindukush. Teniendo en cuenta que, tras su retirada de Afganistán en agosto del año 2021, el ejército estadounidense sólo puede luchar contra el ISPK desde bases distantes situadas en el Golfo Pérsico, dicha organización vuelve a mostrar una nueva fuerza tras una fase de debilidad.[38] El núcleo de las brigadas terroristas del ISPK se encuentra en el norte de Afganistán. Los miembros de esta organización no gobiernan en puridad ninguna zona propia, sino que están dispersos como células en los valles y aldeas de la región.
La rama de EI denominada «Provincia de Khorasan» se creó en la segunda mitad del año 2014. Tras la proclamación del Califato en la ciudad iraquí de Mosul en junio de 2014, se formaron subgrupos de EI en muchas partes del mundo islámico, autodenominándose «provincias». (wilaya). Si bien entre los años 2014 y 2016 el ISPK todavía estuvo eclipsado por la rama más fuerte de EI en Libia, la primera fue adquiriendo cada vez más protagonismo a partir de 2016, convirtiéndose paulatinamente en un destino importante para los combatientes extranjeros.
Desde un punto de vista ideológico, el ISPK está estrechamente alineado con la organización matriz en Irak y Siria. Esto es algo que se observa claramente en el trabajo de propaganda del ISPK, que hasta 2018 se llevaba a cabo principalmente a través de los medios de comunicación de EI en Oriente Medio.[39] De este modo, el ISPK defiende una interpretación particularmente intransigente del salafismo y, a la par, promueve un odio visceral hacia el mundo occidental.
Al igual que sucedió en su momento con la organización terrorista matriz ubicada en Siria e Irak, el ISPK ha logrado con el tiempo movilizar a muchos jóvenes islamistas en todo el mundo, si bien en relación a este concreto grupo terrorista, sus bases de reclutamiento han venido consistiendo hasta ahora fundamentalmente en individuos procedentes de Asia Central y del sur del continente asiático. A destacar sobre todo son aquellos combatientes provenientes de repúblicas exsoviéticas de mayoría musulmana como Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán y Turkmenistán. Probablemente, ello es debido a que, hasta la fecha, viajar a Afganistán desde Oriente Medio o desde el mundo occidental ha sido difícil y, a menudo, peligroso.
La retirada de las tropas estadounidenses en agosto de 2021 y la llegada al poder de los talibanes cambiaron la situación general en Afganistán y, con ello, también la posición del ISPK. En los meses siguientes, dicha organización terrorista llevó a cabo numerosos atentados en Kabul[40] y varias provincias, atacando mediante acciones suicidas escuelas, mezquitas chiíes y otras instalaciones en Afganistán y Pakistán. A lo largo de 2021 quedó cada vez más claro que la disminución de la presión de las tropas estadounidenses estaba dando al ISPK nuevas opciones de acción.
Al mismo tiempo, la creciente actividad de ISPK constituye una clara señal de que los yihadistas podrían convertirse en una amenaza creciente no solo para los talibanes, sino también para los países vecinos, ya incluso para el continente europeo.[41] El hecho de que Europa también es un objetivo importante para los ataques de la organización quedó demostrado con el atentado terrorista perpetrado en el centro de Estocolmo el 7 de abril de 2017, en el que murieron cinco personas, resultando heridas otras quince. Un líder tayiko del ISPK estaba en estrecho contacto con el atacante de etnia tayika (aunque de nacionalidad uzbeka) que llevó a cabo el ataque en Estocolmo. Se trataba de Rakhmat Akilov, un individuo de 39 años que residía ilegalmente en Suecia y que estaba siendo buscado para su deportación.[42] En este sentido, ya en los años 2017 y 2018 había cada vez más pruebas de que combatientes europeos se estaban dirigiendo a la región del Hindukush para unirse a las filas del ISPK.
Dentro de las actividades desplegadas por el ISPK en el continente europeo en este año 2024 hay que destacar el atentado cometido el 28 de enero en una iglesia católica de la ciudad de Estambul, donde dos sujetos de origen ruso y tayiko realizaron varios disparos con fusiles, hiriendo mortalmente a una persona. El atentado más mortífero llevado a cabo por el ISPK en suelo europeo tuvo lugar el 22 de marzo de este año 2024 en el Crocus City Hall en la ciudad rusa de Krasnogorsk, con un balance de 144 muertos y más de 500 heridos. El ISPK se atribuyó la responsabilidad del atentado en un comunicado a través de la agencia de noticias Amaq, afiliada al EI. Los cuatro atacantes, con edades comprendidas entre los 19 y los 32 años, eran originarios de Tayikistán.
Tanto los miembros del ISPK como aquellos simpatizantes repartidos por todo el globo son ideológicamente adoctrinados y entrenados para misiones de combate a través de cursos en línea y canales especiales de Telegram. El entrenamiento militar online se realiza a través de canales como «Funun-e-Nezami» o «Commandos of Caliphate».[43] Los terroristas intentan incitar a los jóvenes a unirse a la guerra santa a través de las redes sociales.
También la postilla radical titulada «Voice of Khorasan» propaga el odio. Allí se llama a sus seguidores a «llevar a cabo un golpe que les arranque el corazón». No importa cómo ni dónde: con explosivos, pistolas o un cuchillo. Las imágenes muestran posibles objetivos de ataque: aficionados al fútbol, supermercados abarrotados, asistentes a conciertos, etc.[44]
Como acertadamente señala Krzysztof Strachota, la desestabilización de la situación en Oriente Próximo tras el estallido del conflicto en la Franja de Gaza, en octubre del año 2023, parece haber dado un impulso adicional a las actividades terroristas del ISPK, ya que dicho conflicto ha impulsado la movilización de radicales islamistas, sus seguidores y patrocinadores.[45] Como consecuencia de ello, se ha registrado un resurgimiento del ISPK en el extranjero (en forma de ataques terroristas), como ha sucedido en las últimas fechas en Rusia y en Alemania. Todo ello puede mejorar su posición dentro del yihadismo militante y atraer la atención tanto de simpatizantes como de voluntarios.
Conclusiones
Tras el atentado de Solingen el pasado 23 de agosto, las críticas al Gobierno de coalición presidido por Olaf Scholz no se hicieron esperar, denunciándose, entre otras cosas, la pasividad y las trabas burocráticas para hacer efectiva la expulsión de extranjeros que residen en Alemania de manera ilegal, como era el caso de Issa Al Hassan; con las nefastas consecuencias que ello puede acarrear para la seguridad ciudadana. La respuesta gubernamental cabe calificarla como precipitada y simbólica. Así, el pasado 30 de agosto, es decir, una semana después del atentado de Solingen, Alemania expulsó del país con destino a sus lugares de origen a 28 ciudadanos afganos autores de delitos graves en territorio germano. Con ello, las expulsiones se volvieron a activar en el país tras tres años de parón.
Por otro lado, desde el Ministerio del Interior, así como desde distintos miembros de la coalición gubernamental formada por el Partido Socialdemócrata (SPD), el partido liberal (FDP) y los Verdes (Die Grünen), se han impulsado medidas para modificar la Ley de Armas (Waffengesetz) y sancionar, entre otras cosas, el portar cuchillos de determinadas dimensiones en espacios públicos. Se habla incluso de introducir cacheos en la entrada de fiestas locales y otros eventos lúdicos que se realizan en espacios abiertos. Medidas que, evidentemente, no van a impedir que se sigan llevando a cabo atentados parecidos al ocurrido en Solingen.
Y es que las razones que podrían explicar los atentados terroristas llevados a cabo en Alemania en los últimos años poco tienen que ver con prohibir llevar un machete por la calle o las dimensiones que debe tener la hoja de un cuchillo. Existen, por tanto, otras razones de fondo que deben ser convenientemente analizadas, y que aquí, a modo de conclusión, únicamente serán esbozadas.
En primer lugar, Alemania, ya desde el Gobierno de Angela Merkel, se ha visto confrontada con la masiva llegada de refugiados procedentes de zonas de conflicto como Siria o Irak. Solo el pasado año 2023 se presentaron ante las autoridades alemanas un total de 351.915 solicitudes de asilo. Por países, destacaban Siria (102.930), Turquía (61.181), Afganistán (51.275) e Irak (11.152). Es evidente que entre esas cifras de refugiados pueden llegar a camuflarse miembros de EI o de otras organizaciones yihadistas con el objetivo de desplegar el terror en Europa. Al respecto, las fuerzas de seguridad germanas denuncian la falta de medios y las trabas legales para poder filtrar a posibles terroristas yihadistas escondidos entre los solicitantes de asilo.
En segundo lugar, tanto las fuerzas policiales como, sobre todo, los servicios de inteligencia germanos vienen reiteradamente denunciando las pocas oportunidades de las que disponen para monitorear redes sociales como WhatsApp, TikTok o Telegram. Si bien existen en el mercado productos de espionaje eficaces, los mismos no se ajustan a la legislación alemana vigente sobre la protección de datos. En comparación con los servicios secretos de países como Estados Unidos, Gran Bretaña o Israel, los aparatos de seguridad alemanes se ven a sí mismos como boxeadores a los que sólo se les permite pelear con un brazo. Sus colegas internacionales consideran que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) y el Servicio Federal de Inteligencia (Bundesnachrichtendienst, BND) están completamente sobrerregulados y atados por disposiciones legislativas y órganos de control. Los investigadores policiales en materia de terrorismo se quejan de que los políticos les están privando de prácticamente todo a lo que tienen acceso sus colegas en otros lugares. De hecho, no son pocos los casos en los que la policía alemana puede desarticular un complot terrorista gracias al aviso que le dan sus colegas de los servicios secretos holandeses, británicos o norteamericanos.
En tercer y último lugar, Alemania debe abordar de una manera más intensa y eficaz la integración de este inmenso colectivo de refugiados procedentes en su mayoría de ámbitos geográficos y culturales cuyas normas y valores en ocasiones se encuentran en las antípodas de los vigentes en la sociedad alemana. Es de suponer que, en la mayoría de los casos, todos estos individuos y familias desearán permanecer en Alemania una vez concluido el conflicto bélico que les obligó a abandonar sus países. Y ello con mayor motivo con respecto a sus hijos, algunos de los cuales se trasladaron a Alemania siendo niños, mientras que otros han nacido incluso en territorio alemán. Ahora bien, una sociedad occidental con el compromiso y la voluntad de integrar a sus ciudadanos extranjeros debe encontrarse con un colectivo extranjero dispuesto realmente a integrarse. Y esto es algo que, actualmente, sucede en Alemania solo en casos concretos. Tal y como señala Ahmad Mansour en una obra de reciente aparición en Alemania, uno de los peligros más graves con los que se enfrenta actualmente el país germano es la irrupción (y entretanto consolidación) del islam político en las esferas política, cultural, religiosa, educativa y social. [46] En su opinión, el islam político, el cual está presente en distintas asociaciones religiosas y culturales, opera en secreto. Bajo el velo de sustentar relaciones cordiales y de amistad con el Estado alemán, este islam político se infiltra en instituciones políticas y científicas con el objetivo de transformar la sociedad alemana, incorporando poco a poco normas y valores ajenos al régimen de derechos y libertades existente en Alemania. No cabe duda de que esta versión politizada del islam puede, para algunos individuos, suponer la puerta de entrada a procesos de radicalización que, a la larga, desemboquen en acciones terroristas.
Lo que se acaba de abordar en el presente trabajo puede servir al Estado español como experiencia de otro país de la Unión Europea, confrontado también con el fenómeno de la inmigración y el terrorismo de base yihadista, en aras a abordar las medidas preventivas y reactivas necesarias para evitar que algo así pueda suceder también en España en el corto y medio plazo.
[1] «Wie der Terror nach Solingen kam», Der Spiegel, 36/2024, 31 de agosto.
[2] «Was über den Anschlag auf dem Solinger Stadtfest bekannt ist», Zeit online, 25 de agosto de 2024. Disponible en Internet: https://www.zeit.de/gesellschaft/zeitgeschehen/2024-08/solingen-messerangriff-anschlag-was-ist-bekannt (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] «Polizei nimmt mutmaßlichen Attentäter von Solingen fest», Spiegel-Online, 25 de agosto de 2024. Disponible en Internet: https://www.spiegel.de/panorama/justiz/messerattacke-von-solingen-polizei-nimmt-mutmasslichen-attentaeter-von-solingen-fest-a-491fcaef-3f0b-4319-86a0-7de47b407b89 (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[6] «Wie der Terror nach Solingen kam», Der Spiegel, 36/2024, 31 de agosto.
[7] Ibid.
[8] Ibid.
[9] «Ermittler gehen verdächtigem Chat nach», Der Spiegel, núm. 24 (2024), p. 20.
[10] «Laut Akten war er ein Musterbeispiel für gelungene Integration», Spiegel-Online, 4 de junio de 2024. Disponible en Internet: https://www.spiegel.de/panorama/justiz/mannheim-was-ueber-den-mutmasslichen-angreifer-bekannt-ist-a-1e402ee2-24f1-4c07-b1b8-590c714f6240 (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[11] Ibid.
[12] «Mutmaßliche IS-Unterstützer hatten mehrere Anschlagsziele im Blick», Rheinische Post, edición online de 30 de julio de 2024. Disponible en Internet: https://rp-online.de/nrw/staedte/duesseldorf/terrorprozess-in-duesseldorf-is-unterstuetzer-planten-anschlaege_aid-117039315 (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[13] El término «Khorasan» o «Jorasán», en español, hace referencia a una región histórica que comprendía casi todo Afganistán, la parte sur del Asia central postsoviética y el este de Irán.
[14] «Mutmaßliche IS-Unterstützer hatten mehrere Anschlagsziele im Blick», Rheinische Post, edición online de 30 de julio de 2024. Disponible en Internet: https://rp-online.de/nrw/staedte/duesseldorf/terrorprozess-in-duesseldorf-is-unterstuetzer-planten-anschlaege_aid-117039315 (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[15] Ibid.
[16] Ibid.
[17] «Verdächtiger für Kölner Bedrohungslage hatte Kontakt zu Terror-Helfer», Kölner Stadt-Anzeiger, edición online de 29 de diciembre de 2023. Disponible en Internet: https://www.ksta.de/koeln/anschlagsplan-koelner-dom-verdaechtiger-hatte-kontakt-zu-terror-helfer-710170 (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[18] «Terrorprozess gegen sieben mutmaßliche Islamisten aus NRW», WDR, 30 de julio de 2024. Disponible en Internet: https://www1.wdr.de/nachrichten/ruhrgebiet/Terrorverdaechtige-prozess-duesseldorf-100.html (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[19] Ibid.
[20] Neumann, Peter R. (2024): Die Rückkehr des Terrors. Wie uns der Dschihadismus herausfordert, Berlín: Rowohlt (en proceso de edición; aparece el 17 de septiembre en Alemania), pp. 7-8.
[21] El más interesante estudio realizado hasta la fecha sobre la vida y, sobre todo, la ideología yihadista defendida por al-Suri es el siguiente: Lia, Brynjar (2007): Architect of Global Jihad. The Life of Al-Qaeda Strategist Abu Mus’ab Al-Suri, Oxford: Oxford University Press. Véase también: Wright, Lawrence (2006): «The Master Plan», The New Yorker, edición online de 3 de septiembre. Disponible en Internet: https://www.newyorker.com/magazine/2006/09/11/the-master-plan (recuperado el 28 de agosto de 2024). En lengua española cfr.: Pérez Ventura, Óscar (2014): «Mustafa Setmarian, el ideológo de la yihad moderna», Instituto Español de Estudios Estratégicos, Nr. 5, S. 1-36.
[22] Theveßen, Elmar (2016): Terror in Deutschland. Die tödliche Strategie der Islamisten, Múnich/Berlín: Piper, p. 74.
[23] Cita reproducida en: Theveßen, opus cit., p. 75.
[24] «Terrorismus in Europa: «Es gibt genügend Hinweise, dass sich etwas Grösseres ankündigt», Neue Zürcher Zeitung, edición online de 23 de agosto de 2024. Disponible en Internet: https://www.nzz.ch/international/terrorismus-in-europa-die-tik-tok-generation-peter-r-neumann-ld.1844746 (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[25] «Terror-Experte sah Anschlag kommen: „Das ist Teil einer neuen Welle“», Focus online, edición de 26 de agosto de 2024. Disponible en Internet: https://www.focus.de/panorama/peter-r-neumann-im-interview-experte-sagte-anschlag-in-deutschland-voraus-beginn-einer-neuen-terrorwelle_id_260253822.html (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[26] Actualmente hay 2.600 salafistas extremistas conocidos por los servicios de inteligencia en el Land de Renania del Norte-Westfalia. De esos 2.600 salafistas extremistas, 2.000 pertenecen al espectro político y 600 al espectro orientado a la violencia. Véase: Ministerum des Innern des Landes Nordrhein-Westfalen (2024a): Lagebild Islamismus, Düsseldorf, p. 18. Conviene señalar que, a 31 de diciembre de 2023, Renania del Norte-Westfalia continuaba siendo en Land de la República alemana con mayor población censada, contabilizándose en esa fecha 18.190.422 personas.
[27] Un Gefährder es una persona con respecto a la cual ciertos hechos justifican la suposición de que cometerá delitos de gran importancia por motivos políticos, en particular aquellos en el sentido del parágrafo § 100a de la Ordenanza Procesal alemana (StPO, por sus siglas en alemán).
[28] «Allahs Schläfer», Focus, núm. 33, 9 de agosto de 2024, p. 32.
[29] Antes solía ocurrir que era necesaria una fuente de inspiración externa, offline, como por ejemplo un predicador o un grupo radical que actuaba en un entorno físico, para finalmente incitar al sujeto a cometer un atentado. Hoy en día, los jóvenes ven vídeos de TikTok que muestran explícitamente cómo por ejemplo apuñalar a alguien en el cuello con un cuchillo. Véase: «Terror-Experte sah Anschlag kommen: „Das ist Teil einer neuen Welle“», Focus online, edición de 26 de agosto de 2024. Disponible en Internet: https://www.focus.de/panorama/peter-r-neumann-im-interview-experte-sagte-anschlag-in-deutschland-voraus-beginn-einer-neuen-terrorwelle_id_260253822.html (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[30] Este último tiene un canal en YouTube titulado «Muslim Interaktiv», el cual, a finales de agosto de este año 2024, contaba con más de 18.000 suscriptores. Véase: https://www.youtube.com/@musliminteraktiv .
[31] Ministerum des Innern des Landes Nordrhein-Westfalen (2024): Verfassungsschutzbericht des Landes Nordrhein-Westfalen über das Jahr 2023, Düsseldorf, pp. 224-225.
[32] Ministerum des Innern des Landes Nordrhein-Westfalen (2024a), opus cit., p. 22.
[33] «Allahs Schläfer», Focus, núm. 33, 9 de agosto de 2024, p. 32.
[34] Ministerum des Innern des Landes Nordrhein-Westfalen (2024), opus cit., pp. 228-229.
[35] Ministerum des Innern des Landes Nordrhein-Westfalen (2024a), opus cit., p. 21.
[36] «Terrorismus in Europa: «Es gibt genügend Hinweise, dass sich etwas Grösseres ankündigt», Neue Zürcher Zeitung, edición online de 23 de agosto de 2024. Disponible en Internet: https://www.nzz.ch/international/terrorismus-in-europa-die-tik-tok-generation-peter-r-neumann-ld.1844746 (recuperado el 28 de agosto de 2024).
[37] Ibid.
[38] Steinberg, Guido/Albrecht, Aljoscha (2022): «Terror gegen die Taliban. Der Islamische Staat zeigt in Afghanistan neue Stärke», SWP-Aktuell, núm. 8, febrero, p. 1.
[39] Ibid., p. 4.
[40] Sin duda, la operación más importante llevada a cabo por el ISPK en territorio afgano fueron los dos atentados terroristas (un ataque suicida y una explosión) que se produjeron el 26 de agosto de 2021 en el aeropuerto internacional de Kabul, durante la evacuación de civiles después de que Afganistán cayera bajo control talibán. Los dos atentados produjeron un total de 183 muertos y más de 150 heridos.
[41] Steinberg/Albrecht, opus cit., p. 7.
[42] Ibid., p. 8.
[43] «Allahs Schläfer», Focus, núm. 33, 9 de agosto de 2024, p. 33.
[44] Ibid., p. 34.
[45] Strachota, Krzysztof (2024): «Islamic State-Khorasan: global jihad’s new front», OSW Commentary, Centre for Eastern Studies, núm. 585, p. 3.
[46] Mansour, Ahmad (2022): Operation Allah. Wie der politische Islam unsere Demokratie unterwandern will, Fráncfort del Meno: S. Fischer.
Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

