El pasado mes de julio, coincidiendo con el aniversario de la llegada al poder de los talibanes, publicaba un análisis en Global Strategy sobre la amenaza que el nuevo régimen podía constituir para Occidente. En aquel momento, eran muchas las incertidumbres sobre la actitud que los talibanes iban a adoptar respecto a grupos como Al Qaeda (AQ) y el Estado Islámico en Jorasán (ISK) y se barajaba la posibilidad de que Afganistán volviera a convertirse en un santuario para el terrorismo yihadista internacional. El tiempo transcurrido desde entonces, permite profundizar en el mismo análisis, aportando nuevos datos que permiten tener una idea más clara sobre el nivel de amenaza que Afganistán constituye más allá de sus fronteras. En el análisis de junio de 2022, ya se descartaba la posibilidad de que AQ y el ISK pudieran utilizar el territorio afgano para organizar ataques en territorio estadounidense, pero se era más cauto sobre la posibilidad de que se pudiera hacer contra objetivos situados en Oriente Medio o Europa. Procede ahora valorar si esta amenaza se ha materializado o tiene posibilidades de hacerlo en el futuro.
Como punto de partida, conviene recordar que los grupos yihadistas asentados actualmente en Afganistán ya estaban presentes allí antes del fatídico verano de 2021 y que no se han expandido significativamente desde entonces. Lo que sí ha cambiado es el régimen que detenta el poder en Kabul. Tampoco en términos de lucha antiterrorista los cambios han sido tan drásticos como pudiera haberse anticipado. Como ya venía ocurriendo desde que Estados Unidos retirara el grueso de sus fuerzas en 2014, las operaciones contra los grupos yihadistas se han limitado a ataques aéreos y de drones. Superado el período de confusión del verano de 2021, lo drones estadounidenses vuelven a operar en Afganistán, al amparo, probablemente, de un acuerdo con Paquistán que éste en ningún caso reconoce.
En Afganistán hay presencia de un notable número de grupos yihadistas que representan una amenaza potencial para los países europeos y/o de Oriente Medio. Los dos más importantes son, con gran diferencia, el Estado Islámico en Jorasán y Al Qaeda. Hay otros menos relevantes, chechenos, centroasiáticos, paquistaníes,.. pero todos ellos están estrechamente relacionados con al menos uno de los dos grupos yihadistas globales mencionados.
Al Qaeda
AQ está presente en Afganistán, donde se encuentran tanto su cuartel general central (Al-Qaeda Central, AQC) como el regional para el sur de Asia (Al-Qaeda en el Subcontinente Indio, AQIS), sumando varios centenares de miembros que, en el pasado, se ocupaban sobre todo de asesorar o entrenar a los talibanes y proteger y atender a sus propios líderes. Según la ONU, a día de hoy serían unos 400-600, muy pocos de ellos afganos, la mayoría árabes. En su mayor parte, se encontrarían en Badajsán, en el extremo noreste de Afganistán, cerca de la frontera con Tayikistán, donde convivirían con unos 900 yihadistas de otros grupos centroasiáticos. El cuartel general central actuaría como recaudador y administrador, asignando fondos a AQIS que, a su vez, los distribuiría entre los grupos yihadistas locales. De esta forma, AQIS ejercería un control más o menos estrecho sobre una serie de grupos locales.
Según ONU, AQ mantiene estrechas relaciones con los talibanes, pero conviene matizar que esto es así sólo con algunas facciones específicas del grupo y que esta relación dista mucho de ser indiscutida. De hecho, los roces entre AQ y los talibanes han sido siempre una constante. Según el ISK y los propios talibanes, un número significativo de miembros de AQ desertó al ISK a finales de 2022 y principios de 2023, aparentemente debido, al menos en parte, al acercamiento de AQ a Irán. En aquel momento, Sayf al-Adel, asentado en Irán, se estaba convirtiendo en el líder de facto de la organización.
Estado Islámico
El ISK es, con diferencia, el mayor de los grupos yihadistas globales con base en Afganistán. Según la ONU, en junio de 2021 contaría con entre 1.500 a 2.200 combatientes, presentes sobre todo en las provincias orientales de Kunar y Nangarhar, a lo largo de la frontera con Paquistán y, en menor medida, en Badajsán, Kunduz y Sar-e-Pol. Además, según las agencias de seguridad afganas, tendría una fuerte presencia también en Balj, donde Afganistán limita con Turkmenistán. Sobre su presencia en Kabul, nos hay datos fidedignos, aunque podría haber entre 200 y 300 combatientes, además de elementos de apoyo. El propio ISK ha dado cifras parecidas. En total, el ISK podría contar con 8.000 miembros en septiembre de 2022, de los cuales, unos 3.000 serían no combatientes. Parte de sus miembros combatientes, lo serían a tiempo parcial, dificultando aún más el cálculo de su fuerza efectiva. Aparentemente, más de la mitad serían afganos y más de una cuarta parte paquistaníes. El resto, árabes, centroasiáticos, chechenos, europeos,… En los últimos meses, estos números podrían haberse reducido, por el retorno a su país de muchos paquistaníes.
A diferencia de AQ, el ISK no cuenta con aliados relevantes en Afganistán, a pesar de haber tratado de acercarse a diversos grupos yihadistas centroasiáticos y paquistaníes. Su principal preocupación, a día de hoy, es sobrevivir a la ofensiva talibán, aplicando la máxima de que “la mejor defensa es un buen ataque”. Sus bases más importantes, en el este de Afganistán, están amenazadas y el grupo no dispone de capacidades de reserva.
¿Constituyen Al Qaeda o el Estado Islámico en Jorasán una amenaza real?
La pregunta a la que queremos dar respuesta es si alguno de los grupos yihadistas mencionados tiene la intención y la capacidad de apoyar o planear atentados en Europa u Oriente Medio desde Afganistán.
A pesar de los temores que surgieron con el retorno al poder de los talibanes, la propia AQ ha acabado por reconocer que no podrá utilizar el suelo afgano como plataforma para el lanzamiento de atentados en el extranjero. De hecho, en vez de exportar combatientes, los “importa” para reforzar su presencia, aunque sólo haya conseguido movilizar un número insignificantes, del orden de las decenas.
En julio de 2022 un dron estadounidense acababa en Kabul con la vida del líder del ISK, Ayman al-Zawahiri, confirmando, a título póstumo, su presencia en Afganistán. Este dato indicaría que AQ podría tener cierta capacidad de planificación en Afganistán, aunque se cree que el resto de la cúpula de AQ está muy dispersa. Sin embargo, la realidad es que no hay evidencias de que AQC haya desempeñado un papel importante en la planificación de atentados posteriores a los del 11-S, ya que parece haber descentralizado sus operaciones, tiene una amplia presencia en muchos países y, sin duda, se encuentra su posición es mucho más fuerte en Malí y Somalia que en Afganistán.
En Afganistán, sus esfuerzos se habrían centrado en conseguir que la red Haqqani, sus aliados tradicionales, incrementara su influencia entre los talibanes, para lograr políticas más favorables a sus intereses. De común acuerdo, AQ y los haqqanis podrían haber desplazado a decenas, si no centenares, de árabes y centroasiáticos a Kabul en la primavera de 2022 para provocar tensiones dentro del movimiento, creyendo que la masa de los talibanes se pondría del lado de los yihadistas extranjeros, forzando un giro más favorable a los intereses de AQ. El asesinato de Al-Zawahiri y las posteriores reacciones de las diferentes facciones talibanes demostraron que el plan de AQ había fracasado por completo, si es que esa era su intención. Aunque los haqqanis organizaron manifestaciones tras la muerte de Al-Zawahiri, otras facciones talibanes no las secundaron. Además, la mayoría de los árabes tuvieron que abandonar Kabul, lo que marcó el fin de sus intentos de conseguir que el Emirato aceptara su intención de organizar ataques desde su territorio. Aparte de los compromisos a los que haya podido llegar con los talibanes, no parece que AQ tenga ninguna necesidad de planificar atentados en Europa u Oriente Próximo desde Afganistán.
En el caso del ISK, que no se haya ligado por ningún compromiso de esa naturaleza, sí ha realizado ataques con cohetes desde suelo afgano contra territorio uzbeko y tayiko. También Irán ha sido objeto para el ISK, que atacó un santuario en Shiraz el 27 de octubre de 2022, pero es poco probable que los yihadistas afincados en Afganistán tuvieran algo que ver con ese atentado. El ISK-Irán es de facto una rama separada y está más conectada logística y operativamente con IS-Central, a través de Irak y con IS-Paquistán, a través de Baluchistán.
Sin embargo, como en el caso de AQ, más que exportar terroristas, el ISK los importa. Se trata, sobre todo, de centroasiáticos procedentes de Siria, Irak y Turquía, a junto a un pequeño número de árabes y europeos. De hecho, para mantener una presencia significativa en suelo afgano, el ISK sigue dependiendo de los flujos de efectivo procedentes de su organización matriz en Irak y Siria. Sin embargo, estos refuerzos no le han permitido romper su confinamiento, manteniéndose limitada su presencia a zonas muy concretas del noreste del país.
La amenaza frente a Irán y Turquía
Irán y Turquía constituyen objetivos potenciales de los grupos yihadistas y, sobre, posibles vías de tránsito hacia Occidente. Posiblemente por ello, el ISK ha intentado en repetidas ocasiones, incluso en 2022, ampliar su presencia territorial y establecer una presencia en la frontera occidental de Afganistán. Sin embargo, la colaboración entre los talibanes y la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán ha conseguido evitarlo hasta ahora. Las infiltraciones del IS en Irán no se producían desde Afganistán, sino desde Paquistán e Irak. Ambas fronteras están ahora bien vigiladas por Irán, por lo que tendría sentido abrir una nueva ruta de infiltración a través de Afganistán. Pero, en la práctica, esta ruta sería difícil de gestionar logísticamente, ya que los núcleos del ISK están muy alejados de la frontera iraní, en el otro extremo de Afganistán. Probablemente, a lo más que aspiraba el grupo yihadista cuando desplegó en el pasado células en las provincias de Herat y Farah era a organizar algunos atentados simbólicos más allá de la frontera.
Más allá de Irán, el Emirato Talibán mantiene buenas relaciones con el gobierno turco, pese a algunos desencuentros, como el derivado del hecho de que los Emiratos Árabes Unidos obtuvieran el contrato para la seguridad de los aeropuertos internacionales de Afganistán y de que Turquía suavizara las restricciones a los políticos opositores emigrados de Afganistán. En marzo, sin embargo, Turquía envió una señal relevante, al transferir el control de la embajada afgana en Ankara al Emirato talibán. En lo que respecta al ISK, en 2022 Turquía se mostró muy activa a la hora de desmantelar su centro financiero, situado en territorio turco, pese a lo cual el grupo yihadista no parece tener mucho interés en atacar Turquía, aunque sólo sea porque mantiene una importante presencia clandestina allí y no estaría interesado en llamar la atención. Dentro del propio IS, nadie espera ningún apoyo del ISK en Irak, Siria y otros lugares de Oriente Medio, ni tampoco en Europa. Sus capacidades distan mucho de brindarle semejante posibilidad.
Conclusión
Tanto AQ como el IS podrían, en principio, estar bien posicionados para explotar las rutas migratorias que parten de Afganistán y llegan a Europa a través de Irán y Turquía, con el fin de trasladar a sus combatientes, y bien podrían haberlo hecho ya en el pasado, haciéndolos pasar por migrantes, aprovechando que hay decenas de combatientes del ISK con pasaporte europeo. Probablemente, es su día fueron trasladados a Afganistán, desde Oriente Medio, porque se consideró demasiado arriesgado trasladarlos a Europa o mantenerlos en Siria o Turquía. Si en los planes del IS hubiera estado atentar en Europa, probablemente hubiera optado por mantener a estos combatientes en Turquía, no en el lejano Afganistán. En el caso de AQ, cualquier intento de realizar ataques terroristas en Europa sería mucho más sencillo desde Turquía, Siria o el Norte de África, donde el grupo tiene una importante presencia. Hacerlo desde Afganistán supondría un esfuerzo innecesario. En otras palabras, ninguna de las dos organizaciones necesita recurrir a Afganistán para organizar acciones terroristas en Europa.
En síntesis, tanto AQ como el IS están asentados en Afganistán, pero carecen de la implantación suficiente como para constituir una amenaza sensible más allá de sus fronteras. Ambas organizaciones disponen de opciones más ventajosas para realizar ataques en Europa u Oriente Medio.

