«La inteligencia de un individuo, se evalúa por la cantidad de incertidumbre que es capaz de soportar».
Immanuel Kant
Durante la década anterior, un grupo de profesionales procedentes de varios campos se reunieron. Había expertos en medicina, profesores universitarios, científicos, banqueros, periodistas e incluso cargos políticos. El objetivo, hacer un test que mostrara un conocimiento general de la situación que vivía el mundo en ese momento. Las pruebas realizadas mostraban un grado de acierto del 17 por ciento, podría parecer algo normal. Pero los directores del experimento tenían otra intención, no daban importancia a la dificultad de las preguntas, fueron más allá. Se las idearon para pasar el mismo test a un grupo diferente, esta vez, los expertos eran sustituidos por chimpancés.
El resultado, … sorprendente, habían superado al grupo anterior. Los primates podrían sacar mejores puntuaciones frente a otras personas formadas en un test de conocimiento sobre el mundo y el experimento lo estaba demostrando.
Sin entrar en detalles del famoso test de apenas 13 preguntas, el que fue nombrado como la persona más influyente[1] en 2012, Hans Rosling, médico colaborador de la Organización Mundial de la Salud y de UNICEF, manteniendo un pensamiento analítico – crítico, hacía preguntas incómodas que cuestionaban la eficacia de las estadísticas y el papel de los expertos. Sus conclusiones hablaban de predicciones, sesgos, aleatoriedad … como diferentes factores condicionaban el entorno y nuestras percepciones, «No nos equivocamos porque respondamos al azar, sino porque, respondemos de modo sesgado. Y nuestro sesgo es negativo[2]».
El reto
Los gobiernos invierten en ciencias, en tecnología, en fichar expertos… todo es válido en la búsqueda de hacer predicciones que aseguren buenas decisiones, los campos son muy diversos: terremotos, mareas, subidas en la bolsa, migraciones, eventos deportivos, … También es conocida nuestra atracción natural por escuchar a «expertos» que nos hablen sobre sus previsiones, todo lo que es pensar en futuro nos atrae, por mucho que reconozcamos la dificultad real de predecir o prever algo. Pero hay un matiz importante, la predicción nace con la idea de anticipar un resultado en el que no vamos a influir, el campo meteorológico es un claro ejemplo. La previsión, en cambio, aporta un enfoque en el que vamos a tratar de influir. El campo de la Economía, con una previsión, se trata de conocer el resultado contando nuestra actuación.
En el reto de prepararse mejor para el futuro, de tomar las decisiones más adecuadas en el presente y de mantener las organizaciones adaptadas a un entorno caracterizado por la incertidumbre, surgen los estudios que facilitan las previsiones con el emergente campo de la prospectiva, cada vez más tenido en cuenta.
Entendida como disciplina que permite anticipar el futuro mediante el análisis, aparece como solución para satisfacer la necesidad de comprender nuestra realidad. No es algo nuevo, la prospectiva como disciplina ya se viene aplicando desde principios del siglo XX por parte de los Estados Unidos con la intención de identificar escenarios futuros, pero fue Japón quien empleó estas técnicas con cierto éxito tras la II Guerra Mundial cuando buscaba impulsar su industria. Hoy, ya es utilizada por muchos países y organizaciones, convencidos de su utilidad, desde que la petrolera Royal Shell[3] mostrara su rentabilidad al haber sido capaz de contemplar en sus planes de contingencia el escenario que se materializó en la crisis del petróleo de 1973.
El concepto definido como entorno «VUCA[4]», ayuda a entender que además de la incertidumbre puede haber otros factores que complican aún más el escenario. Así, está también la complejidad, referida a la cantidad de información y lo difícil que nos resulta enlazar o unir distintas cosas, lo difícil que es realizar análisis certeros en la actualidad. Las situaciones inciertas eluden la predictibilidad y previsibilidad ya que cuentan con el factor sorpresa de forma permanente.
Los expertos se la juegan en la incertidumbre ya que nadie tiene la bola de cristal, pero la complejidad ya la dificulta de forma exponencial. ¿Qué pasará con Taiwán si la guerra entre Rusia y Ucrania se estanca en el tiempo?, ¿Se alcanzará el punto de singularidad tecnológico en la próxima década?, cada uno puede pensar con más o menos argumentos. La falta de conocimiento acerca del cambio y el entorno, hace más difícil reaccionar, todo es imprevisible; esto afecta especialmente a las organizaciones actuales y aumenta el interés acerca del mundo de las previsiones para ayudar a combatir esa incertidumbre.
Los obstáculos
Con la finalidad de mejorar ese conocimiento, también es habitual emplear el papel de expertos ya que nos hace sentirnos más cómodos. Otro experimento, en este caso sin chimpancés, fue el realizado por el psicólogo Philip E. Tedlock sobre las probabilidades de aciertos de los expertos. Entre los resultados, destacaba que sus predicciones eran similares a las realizadas al azar. En un extenso estudio con datos recogidos durante dos décadas se aseguraba que los expertos más mediáticos eran precisamente los que más fallaban. La fama de los prestigiosos conocedores no podía estar asociada a sus aciertos, tenía que haber algo más. Según el autor, su éxito se debía más por la capacidad de decisión que mostraban, eran los más taxativos y los que sabían decir «sin duda» en el momento adecuado.
Al final, las personas, además de las estadísticas, también estamos influenciados por la forma en que recibimos esas predicciones. Los que muestran más dudas, promueven más la incertidumbre produciendo un rechazo natural de nuestros cerebros que se inclinan y buscan la certidumbre. Además, cuando alguien nos dice que nuestro experto favorito se ha equivocado, nos vemos sometidos al mismo razonamiento de los hechos raros o Cisnes Negros[5]; no nos acordamos o no se lo tenemos en cuenta, a posteriori siempre resulta natural convencernos que se equivocaron porque el entorno o las condiciones han cambiado, el pensamiento crítico se acomoda.
Es como si nuestra biología no quisiera ayudarnos mucho, como cuando perdemos frente a los simios en la realización de un test, venimos de una mentalidad y entorno donde lo lineal, la causa efecto, es lo más habitual. Es decir, entendemos la causa y efecto de algo, pero carecemos de la información necesaria para aprovecharla a nuestro favor.
Entre las soluciones
La comprensión y entendimiento son los que se presentan como elementos clave para enfrentarse a un escenario caracterizado por la incertidumbre. Los estudios diferencian una incertidumbre con origen intrínseco, que viene de la propia de la situación, y otro extrínseco, que generamos por no ser claros o por nuestras propias limitaciones.
Centrándonos en la reducción de la cara extrínseca de la incertidumbre podremos disminuir el efecto; el controlar los tiempos de respuesta ayuda a aumentar la claridad y precisamente a disminuir la influencia de nuestras limitaciones. Será esa ganancia de tiempo que nos permita evaluar variables y reducir la falta de información con calidad y criterio, sabiendo hacer las preguntas adecuadas, muchos aspectos alineados con la del pensamiento crítico.
Siempre serán rentables y formarán parte de la solución las medidas que aseguren cierta calidad del dato. Gapminder[6], la empresa fundada por el protagonista inicial, Hans Rosling, profundiza en análisis basados en la calidad del dato, aportando herramientas que permiten presentarlos sobre el mundo de una manera creativa, y reducir esos sesgos en nuestras percepciones. Las organizaciones modernas, que se están subiendo al barco de la denominada «Transformación Digital» donde la calidad del dato figura como uno de sus pilares.
En ese mejor entendimiento del futuro surgen herramientas como «Forecasting» y «Foresight». La primera, basada en herramientas matemáticas y estadísticas: medias móviles, regresión simple y múltiple, alisados etc., según su esquema de pensamiento el futuro es único y está condicionado a la evolución estadística de las tendencias. La segunda aparece como una evolución de la anterior y representa la escuela anglosajona, se basa en el análisis de tendencias en función de la opinión de los mencionados expertos.
Si tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre, el promover el conocimiento basado en prospectivas nos podrá ayudar, es la manera de generar cambio, es la forma de prever escenarios o situaciones que no han sucedido, pero pretendemos influir.
Esa prospectiva, como ciencia que estudia el futuro, trata de influir en él, prevé amenazas, escenarios, obliga a la organización a pensar en el largo plazo y así poder mantener su competitividad. La prospectiva siempre ha estado ligada a los Gobiernos y al entorno militar, es un reto que las Fuerzas Armadas no han dejado pasar y han sabido ver la necesidad de contar con la colaboración del mundo académico. El ejemplo del Ejército de Tierra manteniendo métodos de intercambio de conocimiento con las Universidades favorece en sí mismo esa adaptación al cambio, ya no nos sorprenden congresos o seminarios entre la Universidad de Granada (UGR) y el Ejército de Tierra o paneles con más de 160 expertos para discutir sobre inteligencia y prospectiva[7].
La incertidumbre nos afecta, preferimos pensar en el corto plazo, lo urgente prima en todos los niveles y nos olvidamos de lo importante, incluso a veces nos conformamos y premiamos el estar todo el día ocupados. La ciencia de la prospectiva habilita el futuro, y es esa preparación del futuro, con el ejercicio de prever, que podremos ser determinantes y para ello hay que mantener una postura de abrir la mente y fomentar las vías de colaboración.
[1] Revista ‘Time’ en 2012.
[2] Hans Rosling explica en su libro «Factfulness», del que es coautor junto con Ola Rosling y Anna Rosling Rönnlund,
[3] https://fesei.org/ad/que-es-inteligencia-prospectiva-estrategica/
[4] Acrónimo de origen militar que se asocia a lo volátil, incierto, complejo y ambiguo.
[5] El autor de «Cisnes Negros», Nassim Taleb, habla de tres criterios para esos sucesos raros: Suponen una sorpresa (para el observador), tienen un gran impacto y una vez ocurrido, se racionaliza en retrospectiva.
[6] https://www.gapminder.org/tools/#$chart-type=map&url=v1
[7] https://canal.ugr.es/noticia/congreso-analisis-de-inteligencia-y-prospectiva/
