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Logística estratégica: utilidad de un concepto emergente

https://global-strategy.org/logistica-estrategica-utilidad-de-un-concepto-emergente/ <strong>Logística estratégica: utilidad de un concepto emergente</strong> 2023-01-04 17:30:33 Javier Mª Ruiz Arévalo Blog post Estudios Globales

Durante la fase de diseño del Máster Oficial en Pensamiento Estratégico y Seguridad Global de la Universidad de Granada, fase en la que tuvo un papel muy relevante el Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra, se planteó la conveniencia o no de incluir una asignatura titulada Logística Estratégica. Más allá de la denominación propuesta para la asignatura, se planteaba la pertinencia de agrupar bajo un mismo epígrafe una serie de aspectos de la realidad geopolítica que pudieran precisar de un análisis integrado.

Los estudios estratégicos, dedicados al estudio del poder militar en las relaciones internacionales, constituyen una parte de los estudios globales, dentro de cuyo ámbito de interés se incluyen aspectos como la desigual distribución de materias primas, el papel de los estrechos en el comercio mundial, las consecuencias de la deslocalización industrial, el peso de la diplomacia económica en las relaciones internacionales o la relevancia de la industria de defensa en la autonomía estratégica de los Estados. Sin embargo, resulta difícil identificar un área de conocimiento que agrupe este tipo de problemas, a pesar de que sus consecuencias y posibles soluciones están tan íntimamente entrelazados como para merecer un análisis transversal. La globalización, como factor multiplicador de las interacciones económicas internacionales no ha hecho sino acrecentar la necesidad de este análisis integrado.

Finalmente, se llegó a la conclusión de que este tipo de problemas forma parte de un sistema que requiere un estudio que, además de analizar las partes, ponga el foco en las relaciones entre ellas. A modo de ejemplo, no tiene sentido abordar un análisis de la problemática que plantean, a día de hoy, las tierras raras sin introducir en la ecuación aspectos como la ‘maldición de las materias primas’ que sufren países como la República Democrática del Congo, la guerra comercial entre EEUU y China o la dependencia de la industria de armamento occidental de la importación de componentes fabricados fuera de sus fronteras. De la misma forma que no puede obviarse, en el análisis del conflicto que enfrenta a EEUU e Irán, el grado de control que Washington ejerce sobre los mercados financieros, vital para dar valor a las sanciones económicas; la relevancia de la Nueva Ruta de la Seda china para acercar los hidrocarburos iraníes a Oriente, o el papel de Afganistán como barrera para el comercio entre Asia Meridional e Irán.

El título

Aceptada la necesidad de incluir una asignatura que permitiera analizar de forma sistémica todos los aspectos mencionados, surge la cuestión, siempre apasionante, de bautizarla. Ante la ausencia de una disciplina que englobara bajo una sola denominación aspectos tan dispares de las relaciones internacionales, desde un inicio se pensó en ‘Logística Estratégica’ como la denominación más esclarecedora de los contenidos a desarrollar. Poco hay que decir sobre la inclusión del término ‘estratégica’, exigido por la propia naturaleza del Máster, que es en este ámbito en el que se desenvuelve.

En cuanto al término ‘logística’, intuitivamente, parecía el más indicado para agrupar los contenidos de la asignatura. Se trata de un concepto que nació en el ámbito militar, pero que ha acabado por generalizarse, sobre todo en el empresarial. Inicialmente, el concepto de logística militar hacía mención exclusivamente a la parte de la organización militar responsable del movimiento y mantenimiento de las tropas en campaña. Es lo que, a día de hoy, definiríamos como Logística Operativa, concepto que deja fuera de su ámbito de interés aspectos fundamentales como la obtención de recursos o la proyección estratégica. Hoy, la logística militar atiende a esa realidad más amplia, prestando atención no sólo a la distribución de recursos a las fuerzas empeñadas en una campaña, sino también a lo que podríamos definir como Base Logística Nacional y a la capacidad de proyección. Entendemos como Base Logística Nacional el conjunto de capacidades industriales, financieras, humanas y de infraestructuras necesarias para generar, proyectar y sostener, desde territorio nacional, el esfuerzo militar. La magnitud de actores implicados en este empeño hace que, más allá de la Logística Militar, debamos plantear la aplicación de un concepto más amplio, que podríamos denominar Logística de Defensa.

En el ámbito empresarial, el concepto de logística tiene un alcance más limitado, quedando limitado al ámbito de la distribución. En este entorno, hablar de logística supone, principalmente, referirse al modo en que se gestiona en una determinada empresa la recepción de materias primas y componentes, los stocks y el almacenamiento y entrega de productos finales. Se trata de un concepto más limitado que el equivalente militar, aunque se desenvuelva en un ámbito análogo.

Si bien ambos términos, ‘Logística’ y ‘Estrategia’, son ampliamente utilizados en muchos ámbitos, resulta más difícil encontrarlos asociados. No se emplea así en el ámbito de las relaciones internacionales o del pensamiento estratégico, pero sí en el empresarial, en el que se asocia con la coordinación de acciones y el aprovechamiento de los recursos con los que cuenta una empresa para el desarrollo de sus procesos, integrando de este modo a las distintas dependencias que la componen. Su objetivo es optimizar la entrega y distribución de los productos. Volvemos a encontrarnos con una definición de alcance muy limitado, ceñida al ámbito de la distribución, en el que el término ‘estratégico’ se utiliza para dar a entender que se trata de relacionar los diferentes procesos que concurren en la actividad de la organización.

En el ámbito militar, el término logística estratégica puede encontrarse en diversos documentos oficiales y artículos, fundamentalmente en EEUU y Australia. Pero, en todos los casos, se trata de lo que podríamos denominar la estrategia empresarial del ejército para asegurar la disponibilidad de recursos materiales desde la base industrial hasta el campo de batalla. Se trata de trabajos centrados en problemas como la obtención de recursos, la movilización y el sostenimiento. El concepto no difiere mucho del empleado en el ámbito empresarial, aunque el foco sea algo más amplio. El carácter estratégico se hace derivar del alcance del objeto de los trabajos, que no se limita al ámbito de la logística operativa, sino que se extiende a lo que hemos definido como base logística nacional. Es decir, incluye en el campo de estudio las capacidades industriales ajenas a las Fuerzas Armadas.[1] Sin embargo, queda fuera de su ámbito de interés el funcionamiento de las cadenas de suministro globales que sustentan esas capacidades industriales.

Resulta por tanto necesario establecer una definición clara del concepto de Logística Estratégica, que determine con claridad el objeto de estudio y lo sitúe claramente en el ámbito estratégico.

Si la estrategia, como concepto general, determina a través de qué acciones concretas se pretende alcanzar unos determinados objetivos, en función del entorno de actuación, los riesgos existentes y las prioridades de la propia organización y la logística podemos definirla como el conjunto de medios y procedimientos que atienden a proporcionar y sostener los recursos materiales que una organización necesita para alcanzar sus objetivos, podemos convenir que, en el ámbito de los estudios estratégicos y de seguridad, Logística Estratégica es el conjunto de medios y métodos necesarios para asegurar que un actor internacional dispone de los recursos necesarios para garantizar su seguridad, entendida ésta en un sentido amplio, que incluye la seguridad humana. Su estudio requiere prestar atención a los objetivos derivados de la Estrategia de Seguridad Nacional, los riesgos y escenarios previstos, los recursos materiales necesarios y el modo de garantizar su disponibilidad.

Áreas de estudio

Una vez definido y bautizado el concepto, procede definir las áreas de estudio en las que debe centrarse la asignatura y los contenidos que deben ser objeto de estudio y análisis.

Para un actor internacional, asegurar la disponibilidad de los recursos materiales necesarios para su normal funcionamiento requiere operar en tres planos: Económico, diplomático y militar. En el plano económico, para garantizar un equilibrio entre las necesidades y las capacidades propias, combinando un cierto grado de autarquía con la obtención oportuna de recursos a través del comercio internacional. En el plano diplomático, para impulsar el desarrollo de regulaciones y acuerdos que garanticen tanto el acceso a los recursos necesarios como su tránsito hasta donde sean necesarios. Cabe destacar cómo el proceso de globalización ha vigorizado este aspecto, ante el incremento exponencial en las relaciones comerciales internacionales y la creciente dependencia de las economías nacionales respecto a las redes globales de suministro.[2] En el plano militar, para disponer de los recursos necesarios para garantizar la disponibilidad de las capacidades militares exigidas por la defensa nacional y la capacidad de proyectarlas y sostenerlas allí donde sea necesario. No se trata solo de disponer de los recursos necesarios, sino de organizarlos y gestionarlos de forma garanticen de la forma más eficiente, la capacidad de sostener el esfuerzo militar requerido.

A la hora de definir los contenidos que deben abordarse en esta asignatura se optó por hacerlo estructurándolos en dos grandes áreas, cada una de las cuales relaciona la Logística Estratégica con la Seguridad Nacional y con la Defensa Nacional, respectivamente. La primera se centraría fundamentalmente en los planos económico y diplomático del concepto, la segunda en el militar.

Logística Estratégica y Seguridad Nacional

La Directiva de Defensa Nacional define la seguridad nacional como la ‘acción del Estado dirigida a proteger la libertad, los derechos y bienestar de los ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales, así como a contribuir junto a nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en el cumplimiento de los compromisos asumidos.’

Desde una perspectiva logística, la seguridad nacional exige disponer de los recursos materiales necesarios para esa protección, esa garantía y el cumplimiento de esos compromisos. La referencia a libertad, derechos y bienestar enlaza el concepto, de manera inequívoca, con el de Seguridad Humana y convierte en un asunto de seguridad nacional la garantía de unas condiciones de vida dignas y de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos.

Tal y como apuntaba Alfred Henry Lewis, ‘Sólo nueve comidas separan a la humanidad de la anarquía’, lo que viene a alertarnos sobre el riesgo que para la estabilidad de un Estado supone no ser capaz de atender a las necesidades básicas de sus ciudadanos. Desde esta perspectiva, el concepto de Logística Estratégica, en relación con la seguridad nacional, debe permitir un estudio integral de todos los factores relacionados con la disponibilidad de los recursos materiales necesarios para garantizar el funcionamiento de la economía, la satisfacción de las necesidades básicas de la población y la disponibilidad, por parte del Estado, de los recursos necesarios para cumplir con sus funciones y proporcionar los bienes públicos esenciales, incluida la defensa.

Descartada la autarquía como opción, los Estados dependen en mayor o menor medida del comercio internacional para poder alcanzar sus objetivos. Esta dependencia exige no solo atender a la disponibilidad de los recursos económicos necesarios para adquirirlos, sino también garantizar un funcionamiento correcto de las cadenas de suministro que garantice el acceso a los recursos necesarios para el normal funcionamiento de la economía nacional, se encuentren donde se encuentran. La relevancia que cobran estas cadenas de suministro obliga a prestar atención a todos los eslabones de la misma: Recursos, infraestructuras y redes de distribución, elementos fundamentales de la cadena global de suministro bienes y servicios.

El análisis estratégico de la cadena global de suministro se aborda tanto desde el análisis de sus componentes, como del funcionamiento del sistema.

Los componentes de esta cadena son los productores de materias primas, los fabricantes, las redes de transporte y distribución, las redes de comercialización, que actúan como facilitadores, enlazando a todos los elementos anteriores y, por último, las redes de datos y los mercados financieros. En el extremo final de la cadena, se encuentran los consumidores, incluidas las administraciones públicas. El análisis individual de cada uno de estos factores debe permitir identificar sus fortalezas, sus debilidades y los medios disponibles para potencias las primeras y paliar las segundas.

En cuanto al funcionamiento del sistema, la asignatura se centra en el análisis de las interacciones entre los nodos citados, en la medida en que condicionan el correcto funcionamiento del conjunto. Resulta necesario prestar atención, fundamentalmente, al acceso tanto a las materias primas como a los productos manufacturados, particularmente a recursos como tierras raras, hidrocarburos o microchips; a la seguridad de las líneas de comunicaciones, particularmente las marítimas, con especial atención a sus estrangulamientos (choke points); al correcto funcionamiento de los mercados y a la disponibilidad de medios de transporte e infraestructuras de apoyo como puertos, oleoductos,… sin olvidar otros factores como la fortaleza financiera, sin la cual resulta difícil acceder a ningún tipo de recurso, o la capacidad tecnológica, cada vez más necesaria para operar en la red global de suministros. En este análisis, deben tenerse en cuenta, en todo momento, los aspectos geopolíticos que influyen en el funcionamiento del sistema.

El análisis de estos aspectos exige dedicar una atención especial a problemas específicos como la guerra comercial entre China y EEUU, enmarcada en su rivalidad geopolítica, o escenarios emergentes como el Ártico.

Logística Estratégica y Defensa Nacional

El segundo aspecto que aborda la asignatura es la relación entre Logística Estratégica y Defensa Nacional. En este caso, se trata de analizar, desde una perspectiva logística y estratégica, el modo de ‘vestir’ las capacidades militares que las Fuerzas Armadas necesitan para cumplir con las misiones que les atribuye la Política de Defensa Nacional. Es decir, el modo de garantizar la disponibilidad de los recursos materiales necesarios para dotar a las FAS de la potencia de combate exigida para hacer frente a las amenazas a la seguridad nacional que requieran una respuesta militar y, adicionalmente, ser capaces de proyectarlos allí donde sean requeridas.

Este ámbito de estudio requiere definir previamente conceptos como Base Logística Nacional, Logística de Defensa, Logística Industrial y proyección y sostenimiento estratégicos.

Requiere asimismo de un estudio de las necesidades militares, analizadas en función del concepto estratégico vigente en cada momento, que va a determinar el volumen y tipo de fuerza a generar y sostener, los escenarios previstos de actuación y el tipo de misión para el que se diseña la fuerza.

El análisis de conflictos recientes, como las guerras del Golfo, el conflicto afgano o, más recientemente, la Guerra de Ucrania, permite comprender los retos a los que debe hacerse frente en el marco de la Logística Estratégica. Resulta particularmente interesante el estudio de la Guerra de Ucrania desde la perspectiva de un conflicto de alta intensidad que ha puesto de manifiesto las limitaciones de la base industrial, tanto rusa como occidental, para atender un esfuerzo de esta naturaleza y dimensiones.

Conclusiones

Resulta evidente que todos los contenidos incluidos en el concepto de Logística Estratégica son abordados por otras disciplinas de ámbitos diversos: seguridad y defensa, relaciones internacionales, estudios militares, economía, derecho internacional… En este sentido, el concepto no aporta nuevos ámbitos de análisis, pero sí un marco conceptual que permita abordar problemas tratados por otras ramas del saber de una manera sistémica, que permita incidir más que en cada uno de los aspectos objeto de análisis, en las relaciones que los vinculan y que permita entender el funcionamiento global de un aspecto tan relevante como las repercusiones que la disponibilidad oportuna y suficiente de recursos materiales tiene para la seguridad y la defensa nacionales.


[1] Por ejemplo, el US Army Strategic Logistics Plan, artículos de revistas especializadas estadounidenses como Sustaining Relevance: Repositioning Strategic Logistics Innovation in the Military. National Defense University Press. https://ndupress.ndu.edu/Media/News/News-Article-View/Article/2553714/sustaining-relevance-repositioning-strategic-logistics-innovation-in-the-milita/ o Strategic logistics is a must in joint operations environment. AUSA. https://www.ausa.org/articles/strategic-logistics-joint-operating-environment. También trata el tema en varios posts el blog australiano Logistics in War https://logisticsinwar.com.

[2] Nótese que que, de acuerdo con lo que se ha venido a denominar ‘Diplomacia Triangular’, la grandes empresas juegan un papel cada vez más relevante en el ámbito de las relaciones internacionales.

Javier Mª Ruiz Arévalo

Coronel del Ejército de Tierra español y Doctor en Derecho por la Universidad de Granada. Ha desplegado en dos ocasiones en Kabul, desempeñando cometidos en el área de la cooperación cívico militar.

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