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Putin y la confianza

https://global-strategy.org/putin-y-la-confianza/ Putin y la confianza 2022-12-11 13:19:42 José-Miguel Palacios Blog post Estudios Globales Guerra Rusia - Ucrania Rusia

“… la experiencia nos enseña que el hombre más mentiroso dice mucho mayor número de verdades que de mentiras, y que el más malvado hace muchas más acciones buenas o indiferentes que malas.”

Jaime Balmes, El criterio

Tradicionalmente, el Presidente ruso Vladimir Putin celebraba cada año en fechas próximas a la Navidad una gran conferencia de prensa en la que durante más de cuatro horas respondía a las preguntas que le formulaban periodistas rusos y extranjeros. Estе año no se ha convocado[1], aunque la conferencia de prensa que el día 9 de diciembre de 2022 Putin concedió en Bishkek a los representantes de diversos medios de comunicación rusos puede considerarse una versión en formato reducido. A pesar de su duración, relativamente corta (cuarenta y un minutos), los periodistas pudieron formular gran parte de las cuestiones que más preocupan a la opinión pública[2].

Varias de las preguntas estuvieron orientadas a precisar algunos de los comentarios que Putin había realizado el 7 de diciembre[3] durante la reunión del Consejo para el Desarrollo de la Sociedad Civil y de los Derechos Humanos[4], un órgano consultivo que tiene como función asesorarle en este tipo de asuntos. El que en solo cuarenta y ocho horas el presidente ruso se viera obligado a precisar/rectificar sus declaraciones indica que, a pesar de lo delicado del momento, sus intervenciones públicas no siempre son preparadas en detalle, con un asesoramiento profesional adecuado.

¿En qué condiciones utilizarían los rusos armas nucleares?

Una de las frases que más llamaron la atención durante la intervención de Putin el 7 de diciembre se refería a las condiciones para el empleo de armas nucleares. Dijo, en particular: “Si en ninguna circunstancia [Rusia] es la primera en utilizarlas, entonces tampoco será la segunda, porque las posibilidades de respuesta tras un ataque nuclear contra nuestro territorio son muy limitadas”. Aunque comentaristas occidentales se apresuraron a comentar (con alarma) que Putin estaba sugiriendo la posibilidad de abandonar la política de no ser los primeros en utilizar armas nucleares[5], lo cierto es que Rusia ya había renunciado a ella hace casi treinta años, en la Doctrina Militar de 1993.

En cualquier caso, el 9 de diciembre, en respuesta a la pregunta de un periodista del primer canal de la televisión rusa, Putin se sintió obligado a precisar su pensamiento. Dijo, en particular: “En Estados Unidos existe la teoría (…) del ataque preventivo. Nosotros no la tenemos. En nuestra estrategia se habla del golpe de represalia, y no hacemos de ello ningún secreto. ¿En qué consiste? En una respuesta. En caso de que nuestro sistema de alerta ante ataques con misiles detecte lanzamientos en dirección al territorio de la Federación Rusa. Confirmados los lanzamientos, se desencadena la respuesta (…). Después de que el sistema de alerta temprana recibiera la señal de un ataque con misiles, lanzaríamos cientos de nuestros misiles, de forma que resultara imposible detenerlos. En cualquier caso, se trataría de una represalia. ¿Qué es lo que significa? Significa que el impacto de las cabezas nucleares enemigas sobre territorio ruso sería inevitable (…). Claro que del enemigo no quedaría nada, porque interceptar cientos de misiles es imposible. Y, por supuesto, esto es un factor de disuasión, un importante factor de disuasión”.

En publicaciones militares rusas se han expresado dudas sobre la credibilidad real de la disuasión nuclear frente a amenazas no nucleares. En este sentido, tres conocidos autores rusos alertaban a finales de 2021 de la “lenta, pero constante disminución del valor disuasorio de las armas nucleares estratégicas”, a causa, en particular, de que “ningún país, ni siquiera Estados Unidos, puede despreciar la opinión pública de los sujetos de la política internacional global”[6]. Esta idea era la que estaba detrás del gran interés que el mando militar ruso ha mostrado durante los últimos años por los medios convencionales de disuasión, un interés que se materializó en la introducción del concepto de “disuasión no nuclear” en la Doctrina Militar del año 2014[7].

Las especulaciones sobre la posibilidad de que Rusia pudiera llegar a utilizar armas nucleares en caso de que la evolución de la guerra de Ucrania no le fuera favorable surgen, sobre todo, a raíz del discurso del 21 de septiembre, en el que Putin anunció la movilización de 300.000 reservistas. En él, el presidente ruso afirmaba: “A aquellos que se permiten hacer tales declaraciones sobre Rusia, me gustaría recordarles que nuestro país también posee medios de destrucción, que son, en algunos componentes, incluso más modernos que los de los países de la OTAN. Y si la integridad territorial de nuestro país se ve amenazada, sin duda utilizaremos todos los medios a nuestro alcance para la defensa de Rusia y de nuestro pueblo”[8]. Políticos y periodistas occidentales interpretaron esta frase como una advertencia de Putin de que podría llegar a utilizar armas nucleares para alcanzar sus objetivos “en Ucrania”. Una declaración que, probablemente, no tenía otro objetivo que el de “marcar líneas rojas” (es decir, un objetivo puramente disuasivo) se reveló como completamente inútil a estos efectos. Estados Unidos pasó de inmediato a advertir del posible uso de su arsenal de disuasión en caso de que Rusia escalara al nivel nuclear en su confrontación “con Ucrania”. En palabras del Secretario de Estado, Anthony Blinken, “es muy importante que Moscú oiga de nosotros y sepa por nosotros que las consecuencias serían horribles. Se le hemos dejado muy claro”[9].

Parece que los norteamericanos han conseguido convencer a Putin de la inutilidad de su disuasión nuclear frente a amenazas no nucleares, así que el presidente ruso ha acabado renunciando en público a esta idea. Eso, al menos, es lo que parece haber hecho el 9 de diciembre. En cierto modo, los rusos vuelven al sistema de Ogárkov (años 70-80), cuando la URSS intentó ser capaz de combatir en cualquier nivel de enfrentamiento sin tener nunca que escalar a un nivel superior. Los problemas convencionales con Ucrania tendrán que solucionarlos con medios militares convencionales.

La confianza de Putin en el sistema

En la reunión del día 7 de diciembre, Putin admitió la existencia de problemas de moral y disciplina en el contingente ruso desplegado en Ucrania: “En cuanto a los problemas en la zona de operaciones, ciertamente han existido. Probablemente todavía existen. Y pueden ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar dentro de la zona. (…) ¿Hay soldados que abandonan sus posiciones de combate? Sí, tales casos se han producido, aunque cada vez son menos. (…) Cuando alguien llega a zona de guerra desde su vida pacífica, incluso después de cierta preparación, no puede dejar de experimentar ciertos sentimientos inherentes a una persona absolutamente normal. (…) Porque hay un período de adaptación a las condiciones en que las personas realizan el servicio en campaña. Y repito: hechos de este tipo no ocurren de manera masiva”.

En la conferencia de prensa del 9 de diciembre profundizó en este tema, al reconocer problemas con el equipamiento de las unidades surgidas de la movilización: “Debo decir que es cierto que ha habido problemas y que, a juzgar por lo que usted me dice, probablemente siguen existiendo. Aunque me dicen que cada vez son menores y han dejado de ser tan agudos como al principio de este proceso, asociado sobre todo a la movilización. Pero, por lo que usted me dice, y creo que tiene razón, los problemas aún están lejos de resolverse por completo. Es cuestión de tiempo. Los más graves, creo, ya han sido resueltos, aunque está claro que tomará algún tiempo desarrollar las ramas de producción relevantes”.

Llama la atención la falta de confianza que muestra en sus colaboradores: “me gustaría ver si es en realidad así, porque una cosa es lo que dicen en los informes oficiales (…)  y otra, la información que proporcionan personas independientes. Es importante recibir esa información”. Y cuando una periodista le pregunta si hay que creer los informes del Ministerio de Defensa o lo que dicen los soldados desplegados sobre el terreno, Putin responde: “No hay que creer a nadie. Solo a mí”.

En la historia rusa y soviética existe una larga tradición de maquillar la realidad para que los jefes perciban mejoras que no existen. Incluso hay un término específico para identificar esta práctica: показуха (pokazuja). Es lo que le ocurrió a Gorbachev con los informes iniciales sobre el accidente nuclear de Chernobyl. Es también lo que le ocurrió a Catalina la Grande con las “aldeas de Potemkin”. Putin sospecha que le puede estar ocurriendo a él.

Merkel: un amargo desengaño

En una entrevista publicada por el diario alemán Die Zeit el pasado 7 de diciembre de 2022 , la antigua canciller federal, Angela Merkel, afirmó que los acuerdos de Minsk  se firmaron con el objetivo de dar a Ucrania tiempo para fortalecerse, ya que para ella estaba claro que el conflicto no estaba resuelto, sino tan solo quedaba congelado. Según Merkel, era difícil que en aquel momento los países de la OTAN hubieran podido prestar a Ucrania la misma ayuda que ahora . Preguntado Putin sobre su opinión al respecto, dijo:

“Francamente, no esperaba escuchar esto de la excanciller federal, porque siempre he asumido que el liderazgo de la República Federal [Alemania] era sincero con nosotros. Sí, por supuesto, ha estado de parte Ucrania, ha apoyado a Ucrania, pero aun así me parecía que el liderazgo de la República Federal siempre buscaba sinceramente un acuerdo sobre los principios que acordamos y que se materializaron, en particular en el marco del proceso de Minsk.

Lo que acabamos de conocer solo demuestra que hicimos bien al empezar la operación militar especial. ¿Por qué? Porque resulta que nadie iba a cumplir los acuerdos de Minsk, como también los dirigentes de Ucrania confirmaron en palabras del expresidente Poroshenko: lo firmaron, pero no lo iban a cumplir.

A pesar de todo, yo esperaba que otros participantes en este proceso fueran sinceros con nosotros. Resulta que también nos mintieron. Todo se reducía a inundar Ucrania de armas y prepararse para las hostilidades. Lo vemos ahora, sí. Aparentemente, nos dimos cuenta demasiado tarde (…). Tal vez debería haber comenzado antes. Simplemente, creíamos que a pesar de todo sería posible ponerse de acuerdo en el marco de los acuerdos de paz de Minsk.

(…) Se plantea, por supuesto, la cuestión de la confianza. La confianza (…) está casi a cero, pero después de declaraciones de este tipo se plantea la cuestión (…): ¿cómo negociar, sobre qué, con quién y dónde están las garantías? (…)

Aun así, al final habrá que negociar. He dicho muchas veces que estamos listos para estos acuerdos, estamos abiertos. Pero todo esto nos hace preguntarnos con quién estamos tratando”.

Putin es un hombre desconfiado, que no tiene una gran opinión sobre Occidente. Pero, dentro de ese Occidente, Alemania sí le parecía un país serio, un país con el que se podía tratar. Sobre todo, la Alemania de Merkel, dirigente por la que siempre sintió un gran respeto. Las declaraciones de la excanciller suponen, probablemente, una importante decepción personal para él.

Y un duro golpe político. La Rusia de Putin ha criticado con frecuencia la ingenuidad de Gorbachev, que aceptó como buenas las promesas de su amigo Bush, promesas que sucesivos presidentes prefirieron ignorar. Putin ha resultado ser tan ingenuo como Gorbachev.

Una negociación exitosa se basa en la confianza mutua y también, al menos en parte, en la posibilidad de manejar ciertas dosis de “ambigüedad estratégica”. Con las declaraciones de Merkel, la confianza mutua se ha debilitado y la ambigüedad estratégica, disipado (al menos, en gran medida). La solución negociada es ahora más difícil que hace diez días.

La popularidad de Putin

Dentro de Rusia, la popularidad de Putin se mantiene sólida. Según el Centro Levada[13], en el mes de noviembre de 2022, 79% de los rusos aprobaban su gestión, mientras que el 18% la desaprobaban. Estos resultados son algo peores que los registrados en marzo de 2022 (83/15), pero mejores que los de septiembre de este año (77/21)[14]. En la caída de popularidad del mes de septiembre influyó, probablemente, el abandono ruso de la mayor parte de los territorios que ocupaban en la provincia ucraniana de Járkov, en lo que constituyó la derrota más importante de las fuerzas rusas desde el comienzo de la guerra (febrero de 2022).

Los datos de VTsIOM, el otro gran centro sociológico ruso (progubernamental), son similares. Según ellos, el 4 de diciembre de 2022 un 77,90% de los rusos confiaba en Putin, mientras que el 17,9% desconfiaba de él. Con estos datos, el “índice de confianza” de Putin (se obtiene restando el número de los que desconfían del de aquellos que confían) es de 60 puntos positivos. Este índice ha ido descendiendo suavemente desde el máximo alcanzado a principios de abril de 2022 (67 puntos), pero sigue siendo muy superior al que se registraba hace un año (35 puntos)[15].

Los datos sociológicos nos sugieren que la posición política de Putin dentro de Rusia sigue siendo muy firme. Los reveses que las fuerzas rusas han sufrido a lo largo de los últimos meses, así como las dificultades materiales que el bloqueo occidental empieza a provocar, no han tenido hasta ahora un efecto importante sobre la popularidad de Putin entre los rusos.

Comentarios

Las discusiones sobre la guerra de Ucrania y las formas de ponerle fin han estado desde el principio contaminadas por los enfoques moralistas y moralizantes que han predominado en medios académicos y periodísticos occidentales. Pero, como nos recordaba un profesor de Harvard (Stephen M. Walt) a finales de noviembre, “explicar por qué algo malo ha ocurrido no supone justificarlo ni defenderlo”[16]. O, dicho de otra manera, “explicar las acciones de Putin no implica justificarlas”[17]

La política de Rusia depende en gran medida de los objetivos y percepciones de un hombre, Vladimir Putin, de manera que el estudio de Putin (la “putinología”) constituye, al menos en una primera aproximación, un enfoque útil para comprender y prever la evolución de la situación en Rusia y en torno a Rusia. Durante los últimos meses, políticos, académicos y periodistas occidentales han seguido con atención las acciones y declaraciones del presidente ruso, aunque, por desgracia, esta monitorización y las publicaciones en las que se ha traducido hayan servido más para convencer a las opiniones públicas occidentales que para comprender al personaje. Mucho de lo que de él se ha escrito está basado en caricaturas, hechas, además, con trazo demasiado grueso. Una comprensión integral de Putin (del Putin de 2022, que no es el mismo que el de 1999, aunque esté condicionado por las experiencias que adquirió entonces) requeriría que nos lo tomáramos en serio, que pensáramos en sus debilidades, pero también que tuviéramos en cuenta sus fortalezas. Que fuéramos capaces de percibir el mundo y la situación desde su punto de vista.

Las recientes apariciones públicas de Putin nos hablan de su:

a) Desconfianza extrema hacia Occidente

b) Desconfianza también hacia muchos de sus colaboradores, que cree que maquillan la verdad.

c) Habilidad para transferir a otros la responsabilidad por sus acciones, así como para sublimar sus fracasos. La popularidad de Putin sigue siendo alta porque son los generales los que se han equivocado, no él. Y porque los reveses que los rusos han experimentados en el campo de batalla han sido en lucha contra la todopoderosa OTAN, frente a la que resistir es ya una victoria.

Putin está preparando a su país para un conflicto de larga duración, un conflicto que Rusia pueda sostener durante años a los niveles actuales de enfrentamiento. Un conflicto que, quizá, no puedan ganar en las condiciones existentes en estos momentos, pero sí en las que pudieran surgir en el futuro.

En cualquier caso, como dice el proverbio ruso, “человек предполагает, Бог располагает” (el hombre propone y Dios dispone).


[1]     El secretario de prensa de la presidencia, Dmitri Peskov, comentó el 14 de diciembre que la gran conferencia de prensa no tendría lugar hasta que Putin hubiera pronunciado su discurso (en principio, anual) ante la Asamblea Federal. La última vez que el presidente ruso se dirigió a la Asamblea fue el 21 de abril de 2021. Ver https://rg.ru/2022/11/14/peskov-data-bolshoj-press-konferencii-putina-zavisit-ot-daty-poslaniia.html (acceso: 11.12.2021).

[2]     http://en.kremlin.ru/events/president/news/70061 (acceso: 11.12.2021).

[3]     Ver http://en.kremlin.ru/events/president/news/70046 (acceso: 11.12.2022).

[4]     Ver https://en.wikipedia.org/wiki/Presidential_Council_for_Civil_Society_and_Human_Rights (acceso: 09.12.2022).

[5]     Ver, por ejemplo, https://edition.cnn.com/2022/12/09/europe/russia-putin-nuclear-weapons-intl/index.html (acceso: 11.12.2022).

[6]     Smolovy, A.V.; Loiko, V.V.; Trotsenko, K.A. (2021). О научной критике в военном деле (Sobre la crítica científica en cuestiones militares). Voiennaia Mysl 10. Pp. 148-156.

[7]     Военная доктрина Российской Федерации (Doctrina Militar de la Federación Rusa), promulgada el 26 de diciembre de 2014. http://static.kremlin.ru/media/events/files/41d527556bec8deb3530.pdf (acceso: 11.03.2021).

[8]     http://kremlin.ru/events/president/news/69390 (acceso: 22.11.2022).

[9]     https://www.cbsnews.com/news/secretary-of-state-antony-blinken-60-minutes-interview-2022-09-25/ (acceso: 11.12.2022).

[10]   https://www.zeit.de/2022/51/angela-merkel-russland-fluechtlingskrise-bundeskanzler/seite-4.

[11]   Ver https://es.wikipedia.org/wiki/Protocolo_de_Minsk (acceso: 10.12.2022).

[12]   Según el resumen del artículo que hace Prensa Latina. Ver https://www.elpais.cr/2022/12/07/angela-merkel-revela-intencion-de-los-acuerdos-de-minsk/ (acceso: 10.12.2022).

[13]   Orientación occidentalista. En Rusia tiene estatuto de “agente extranjero” por recibir del exterior una parte considerable de su financiación.

[14]   Ver https://www.levada.ru/en/ratings/ (acceso: 10.12.2022).

[15]   https://wciom.ru/ratings/doverie-politikam/ (acceso: 10.12.2022).

[16]   Walt, S. M. (29 de noviembre de 2022). The Perpetually Irrational Ukraine Debate. Foreign Policy. https://foreignpolicy.com/2022/11/29/the-perpetually-irrational-ukraine-debate/ (acceso: 10.12.2022).

[17]   Sawyer, C. (10 de diciembre de 2022). Mearsheimer Again: To Explain Putin’s Actions is Not to Justify Them. World Association of International Studies Forum. http://waisworld.org/go.jsp?id=02a&o=144399 (READ: 10 DEC 2022)

José-Miguel Palacios

José Miguel Palacios es Coronel de Infantería y Doctor en Ciencias Políticas, España

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