Providing insight on trends, the political calculus of particular foreign leaders, or the way problems are perceived by people outside the United States is often more helpful to decision makers than is the presentation of additional “facts” or speculation about “worst case” possibilities.
Tom Fingar (2011)[i]
Si queremos avanzar hacia el final de la actual guerra de Ucrania, debemos comprender bien los objetivos políticos de Rusia, que es quien la empezó. Una tarea que, en principio, no debería ser demasiado difícil, ya que en su mensaje a la nación del 24 de febrero de 2022, el propio presidente Putin los identificó: “desmilitarización y desnazificación de Ucrania, así como por llevar ante la justicia a quienes cometieron numerosos y sangrientos crímenes contra civiles, incluidos ciudadanos de la Federación Rusa”[ii]. Y estos objetivos, como indicaba a finales de junio de 2023 el secretario de prensa del presidente Putin, no han cambiado[iii].
La dificultad radica en concretar qué significa en estos momentos para el liderazgo ruso “desmilitarización”, qué significa “desnazificación” y qué responsables ucranianos de crímenes contra civiles deben ser llevados ante un juez. “Desmilitarización” puede ser la destrucción total de las Fuerzas Armadas de Ucrania, o que las que existan carezcan de medios que les permitan representar un peligro objetivo para Rusia[iv]. “Desnazificación” puede implicar la prohibición en Ucrania de los partidos de ideología nazi (para los rusos, también son “nazis” aquellos partidos que glorifican el nacionalismo ucraniano de la Segunda Guerra Mundial) o la caída del actual régimen[v]. Y no está claro a quiénes debería afectar el procesamiento de los culpables de crímenes contra civiles[vi].
En este trabajo, intentaremos profundizar en la operacionalización de los objetivos de guerra rusos, teniendo en cuenta la situación actual y su posible evolución. Nos interesaremos también por la propia comprensión del concepto “victoria” (o “éxito”) y la medida en que está asociada, o no, a la consecución de unos objetivos concretos.
Objetivos actualizados: la visión de Karagánov
Como ya hemos adelantado, las autoridades rusas se refieren con frecuencia a sus objetivos, aunque no llegan a detallar en qué medidas o situaciones concretas deberían traducirse. Son objetivos que necesitan operacionalización. Es lo que ha intentado hacer Sergei Karagánov en un reciente artículo[vii], leído con atención y ampliamente comentado tanto en el Este como en el Oeste. Según Karagánov, las cuatro alternativas que existirían en la actualidad serían:
a) Victoria parcial: ocupación de todo el territorio de las cuatro provincias ucranianas que Rusia se anexionó en septiembre de 2022: Zaporoye[viii], Jersón, Donetsk y Lugansk.
b) Victoria intermedia: ocupación de todo el sur y oeste de Ucrania (la llamada en ocasiones Novorossia) en un plazo de uno-dos años. El problema principal para Rusia es que en estos territorios quedaría una parte de “población ultranacionalista armada hasta los dientes, una herida sangrante que amenaza con complicaciones inevitables y una nueva guerra”.
c) Victoria “intermedia plus”. Ocupación y anexión del sur y del este de Ucrania, forzando la rendición del gobierno de Kíev y la creación de un estado tampón prorruso y completamente desmilitarizado. En opinión de Karagánov, “esto solo sería posible si [los rusos son] capaces de quebrantar la voluntad de Occidente de incitar y apoyar a la junta de Kíev y forzarla a retirarse estratégicamente”.
d) Victoria completa, que solo sería posible con un enorme coste para la propia Rusia: ocupación de la totalidad de Ucrania y control completo del territorio. Karagánov admite que la población, “en general”, odia a los rusos y que se tardaría al menos una década en hacerla cambiar de opinión. Durante bastante tiempo, la reconstrucción de Ucrania absorbería una parte considerable de los recursos de Rusia.

En opinión de Karagánov, ninguna de estas cuatro “modalidades de victoria” afectaría a las relaciones con Occidente, que continuarían siendo tensas. En esta dimensión externa del conflicto, la principal para las autoridades rusas, “una tregua es posible, pero no la paz”.
¿Cómo ganar la guerra? Visión de Trenin
En muchos casos, los objetivos políticos van evolucionando a lo largo de la guerra. Como escribió Melvin Laird[ix], secretario de Defensa norteamericano entre 1969 y 1973, “las guerras son cosas fluidas y las misiones cambian. (…) El primer objetivo de EE. UU. en el sudeste asiático fue detener la expansión del comunismo. Con cambios en la relación entre la Unión Soviética y China y la supresión del movimiento comunista en Indonesia en 1965, la amenaza de un imperio comunista disminuyó. No dispuesto a abandonar Vietnam del Sur, Estados Unidos cambió su misión a la autodeterminación de Vietnam”[x].
El de Estados Unidos en Vietnam no es un caso excepcional. Cuando Alemania se rindió en mayo de 1945, el Reino Unido no había alcanzado ninguno de sus objetivos iniciales: ni seguía siendo la primera potencia mundial ni se había salvaguardado la independencia e integridad territorial de Polonia (la nueva Polonia era un estado semiindependiente con un territorio un 20% menos extenso que el que poseía en 1939). Los objetivos tuvieron que ser reformulados (en profundidad, por cierto) a lo largo de la guerra, a fin de adaptarlos a los medios disponibles y a las realidades sobre el terreno. Sin embargo, los británicos se consideraron vencedores. La victoria, como tal, estuvo solo ligeramente relacionada con los objetivos que se definieron incialmente.
Desde este punto de vista, Dmitri Trenin, durante años un respetado intérprete de las intenciones de Putin y su entorno, ha escrito que el liderazgo ruso “espera alcanzar un éxito estratégico confiando en sus propios recursos internos, que son muy superiores a los de Ucrania, y en el hecho de que en este envite Rusia se juega mucho más que Occidente”[xi]. En el sentido explicado anteriormente, el problema real no consistiría en precisar los objetivos concretos, que seguirían siendo bastante indefinidos, sino las condiciones para poder proclamarse vencedor. Para poder decir, como hizo Bush en 2003: “mission accomplished”
En línea con lo que indica Trenin, para que Rusia pudiera alcanzar este “éxito estratégico” un factor importante sería que el conflicto se mantuviera en el actual nivel de enfrentamiento, que no continuara escalando. El profesor francés Jacques Sapir ha definido la estrategia de Putin como “cañones Y mantequilla”[xii], es decir, hacer la guerra sin sacrificar el nivel de vida de la población. La continuación de la escalada obligaría a Putin a tener que elegir. Y, cuanto más alto fuera el nivel de enfrentamiento, el éxito resultaría más incierto.
Desde el “otro lado de la colina”: un gran problema y una oportunidad
Según hemos visto, el gran problema para los rusos consiste en encontrar una manera de detener la “escalada occidental” (es decir, el continuo aumento, tanto cuantitativo como cualitativo, del apoyo occidental a Ucrania). Aunque de vez en cuando dignatarios y comentaristas rusos creen ver “bordes verdes” (fatiga) en Occidente, lo cierto es que esos brotes nunca acaban de concretarse. Al menos, nunca hasta ahora. En estos momentos, sus mejores esperanzas se basan en:
a) Que los objetivos básicos norteamericanos ya están alcanzados y que no les vale la pena arriesgarse a ir mucho más allá de donde ya han llegado. El debate sobre el posible uso ruso de armas nucleares, lanzado por Karagánov, pretende ayudar a que Estados Unidos perciba los peligros asociados a la continuación de la escalada.
b) La fatiga de la propia Ucrania, cuya “capacidad de movilización” no es ilimitada[xiii].
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Además, un reciente estudio de opinión[xiv] realizado dentro de Ucrania (zonas controladas por el gobierno de Kíev) y entre refugiados (residentes en países occidentales) sugería que la opinión pública ucraniana no es monolítica y que, a pesar del bloqueo informativo aplicado a Moscú, una parte considerable de esa población acepta las tesis rusas. Así, por ejemplo, 43% de los ucranianos dentro de Ucrania cree que la ideología nazi y neonazi está bastante extendida en el país (11% se muestra neutral ante esta afirmación). Las tesis prorrusas tienen peso, sobre todo, en el sur y en el este del país. Por ejemplo, un 36% de los habitantes del sur cree que en la guerra con Rusia Occidente utiliza Ucrania para sus propios propósitos, mientras que un 14% adicional no tiene una opinión definida.
Como nos recuerda el profesor ucraniano Ivan Katchanovski (Universidad de Ottawa), estos resultados no son fiables, entre otros motivos, por el “sesgo de deseabilidad social y por el miedo”[xv]. En cualquier caso, resultan muy valiosos, ya que sirven para recordarnos que la opinión pública ucraniana no es monolítica y que, por más esfuerzos que se hagan, resulta casi imposible aislarla por completo de la influencia rusa. En este punto, los datos empíricos parecen estar en línea con las intuiciones de los dirigentes de Moscú.
A modo de conclusión (necesariamente provisional)
Cuatro ideas clave que pueden ayudarnos a entender la postura rusa sobre “éxito” y “objetivos”:
a) No hay objetivos claros por parte rusa. No puede haberlos. Para ellos, se trata, más bien, de poder proclamar que han ganado. “Mission accomplished”.
b) Como observa Francisco Veiga (UAB), “el conflicto en Ucrania va camino de convertirse en una guerra proceso, dependiente de las posibilidades logísticas de los bandos en lucha y de la capacidad de encajar pérdidas humanas y materiales”[xvi]. El liderazgo ruso entiende que, con un apoyo occidental solo limitado, Ucrania no podrá resistir indefinidamente.
c) Si utilizamos el marco de análisis que nos propone el general Gan Pampols[xvii], la postura declarativa del liderazgo ruso parece claramente “voluntarista”, aunque, en el terreno de los hechos, puede que se esté abriendo paso una actitud más “posibilista” (“el posibilismo, como la realidad, es descarnado, frío y calculador y acepta la situación como el marco de lo posible, el terreno de juego donde hay que luchar por alcanzar todo lo que se pueda lograr, sin fiar a la suerte ni a la casualidad, sin esperar soluciones milagrosas”). Una vez más, tenemos que hablar de “lo racional y lo irracional en la gestión de los conflictos armados”[xviii].
d) En cualquier caso, como condición necesaria para alcanzar el “éxito” (incluso un “éxito posibilista”) los rusos necesitan que Occidente detenga su escalada y continuamente “escanean el horizonte” buscando signos de que pueda ser así.

El 30 de junio (de 2023), Washington Post informaba sobre un reciente viaje a Kíev del director de la CIA[xix] y, en particular, afirmaba que “en preparación para el otoño, Zelenski y sus principales asesores han comenzado a pensar en cómo Kiev puede forzar el fin de los combates en términos que sean aceptables para Rusia y el pueblo ucraniano (…). En un escenario ideal favorecido por Kiev, el ejército de Ucrania ganaría influencia sobre Rusia acercando sus tropas y armamento hasta el borde de la frontera de Ucrania con Crimea…”. Este artículo ha sido muy comentado (en distintos sentidos) por medios de comunicación rusos. Por ejemplo, el titular que mostraba Politicheskaia Rossia, un popular canal en línea, decía: “La CIA empuja a Ucrania hacia la paz”. Es, probablemente, lo que el liderazgo ruso querría que se concretara.
[i] Fingar, T. (2011). Reducing uncertainty: Intelligence analysis and national security. Stanford, CA: Stanford University Press.
[ii] Putin, V.V. (2022, 24 de febrero). Обращение Президента Российской Федерации (Mensaje del Presidente de la Federación Rusa). http://kremlin.ru/events/president/transcripts/statements/67843 (acceso: 24.02.2022).
[iii] https://rg.ru/2023/06/29/peskov-vse-celi-svo-ostaiutsia-neizmennymi.html (acceso: 02.07.2023).
[iv] El secretario presidencial Peskov parecía inclinarse por esta segunda posibilidad cuando comentaba el pasado 17 de junio (de 2023) que, “de hecho, este objetivo [la desmilitarización] ya se ha alcanzado en gran parte”. Véase https://rg.ru/2023/06/17/peskov-rossiia-namerena-dobivatsia-celej-specoperacii.html (acceso: 02.07.2023).
[v] Cuando Putin se refiere a las autoridades de Kíev, utiliza sistemáticamente el término “régimen” en un sentido deliberadamente peyorativo. Así, en su encuentro con los corresponsales de guerra del pasado 13 de junio (de 2023), dijo: “A diferencia de las actuales autoridades ucranianas, nosotros no podemos usar métodos terroristas: al fin y al cabo, somos un estado, un país, mientras que ellos son un régimen”. En http://kremlin.ru/events/president/news/71391 (acceso: 14.06.2023).
[vi] A decir verdad, mientras que las referencias a la “desmilitarización” y “desnazificación” de Ucrania siguen siendo frecuentes, a este punto apenas se alude.
[vii] Karagánov, S.A. (2023, 13 de junio). A Difficult but Necessary Decision. Russia in Global Affairs. https://eng.globalaffairs.ru/articles/a-difficult-but-necessary-decision/ (acceso: 30.06.2023).
[viii] Utilizo la forma que la edición española de Wikipedia emplea actualmente para esta unidad administrativa de la Federación Rusa. Óblast de Zaporoye. (2023, 14 de mayo). En Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93blast_de_Zaporoye (acceso: 01.07.2023). Para la provincia ucraniana, utiliza la forma Zaporiyia.
[ix] Melvin Laird fue Secretario de Defensa durante la desescalada norteamericana en la guerra de Vietnam.. Véase Melvin Laird. (2023, 14 de junio). En Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Melvin_Laird (acceso: 01.07.2023).
[x] Laird, M. (2005). Iraq: Learning the Lessons of Vietnam. Foreign Affairs, vol 84, nº 6. Pp. 22-43.
[xi] Trenin, D. (2023, 22 de junio). Conflict in Ukraine and Nuclear Weapons. Russia in Global Affairs. https://eng.globalaffairs.ru/articles/ukraine-and-nuclear-weapons/ (acceso: 30.06.2023).
[xii] Véase este hilo de Sapir en Twitter: https://twitter.com/russeurope/status/1672854469535490048?s=20 (acceso: 26.06.2023). Como ilustración de este punto, la agencia rusa RIA Novosti, en su canal Telegram, informaba a las 13:04 del 01.07.2023 que “A causa del comienzo de las vacaciones, han surgido complicaciones en el tráfico automóvil que se dirige al puente de Crimea, en el lado de Tamán, a causa del aumento de automóviles y equipajes”. A las 17:24, añadía que las colas alcanzaban los 7 km, y que había que esperar hasta 5 horas para pasar la inspección de seguridad. Es la normalidad que quiere garantizar Putin.
[xiii] “Мобилизационный ресурс ВСУ не является безграничным”. Según Putin. https://versia.ru/vladimir-putin-zayavil-o-planax-zapada-voevat-s-rossiej-do-poslednego-ukrainca (acceso: 01.07.2023).
[xiv] Tropynina, A. (2023, 26 de junio). The ability of Ukrainians to distinguish messages of Russian propaganda: results of public opinion research. VoxCheck. https://voxukraine.org/en/the-ability-of-ukrainians-to-distinguish-messages-of-russian-propaganda-results-of-public-opinion-research (acceso: 28.06.2023).
[xv] https://twitter.com/i_katchanovski/status/1673849222422994945?s=61&t=obsMwZiIrYaiI8n_KMScaQ (acceso: 30.06.2023).
[xvi] Veiga, F. (2023, 27 de junio). Largas guerras que nunca se ganan. El País. https://elpais.com/opinion/2023-06-27/largas-guerras-que-nunca-se-ganan.html (acceso:02.07.2023)
[xvii] Gan Pampols, F. (2023, 20 de junio). Posibilismo vs. Voluntarismo. 20 minutos. https://www.20minutos.es/noticia/5139404/0/posibilismo-vs-voluntarismo/ (acceso: 02.07.2023).
[xviii] Calvo Albero, J.L. (2017, 20 de noviembre). Lo racional y lo irracional en la gestión de los conflictos armados. Global Strategy. https://global-strategy.org/lo-racional-y-lo-irracional-en-la-gestion-de-los-conflictos-armados/ (acceso: 02.07.2023).
[xix] Hudson, J. y Harris, S. (2023, 30 de junio). CIA director, on secret trip to Ukraine, hears plan for war’s endgame. Washington Post. https://www.washingtonpost.com/national-security/2023/06/30/cia-director-burns-ukraine-counteroffensive/ (acceso: 01.07.2023):
