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Ataque militar contra Ucrania: ¿valores o intereses?

https://global-strategy.org/ataque-militar-contra-ucrania-valores-o-intereses/ Ataque militar contra Ucrania: ¿valores o intereses? 2022-02-25 09:30:00 Juan Antonio Moliner Blog post Estudios Globales Ética Guerra Rusia - Ucrania

Ante el ataque militar de Rusia a Ucrania, que para algunos no se produciría a pesar de las informaciones en contrario, algunas de la inteligencia americana, e incluso de las reiteradas llamadas a que ciudadanos occidentales abandonasen el país, también se apuntaba que la solución pasaba por reconocer, de algún modo, las demandas rusas y respetar sus intereses de influencia y seguridad.

Intereses que, según determinadas posiciones, no han sido tenidas en cuenta desde la desintegración de la URSS o que, directamente, han sido incumplidas por los países occidentales y la OTAN al admitir a toda una serie de naciones que habían formado parte del imperio soviético y a los que los acuerdos establecidos en 1989 y años subsiguientes parece que les negaban ese derecho soberano.

La cuestión pertinente es: ¿tiene derecho Rusia, aunque más bien hay que decir Putin, a responder con el uso de la fuerza a su percepción de que dicha ampliación y otras que pudieran adoptarse -Ucrania entre ellas- es un insulto a su dignidad y seguridad? o ¿tienen más derecho los países que se han incorporado libremente a la OTAN o desean hacerlo a ejercer sus derechos soberanos?

Mi opinión es que los países que disfrutamos de valores como la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos no podemos consentir que un país autocrático y en el que no se respetan esos valores, imponga a otros, incluido Ucrania, los principios autocráticos propios, para que los asuman e incorporen en su sistema social y político pues esos países forman parte, supuestamente, de su esfera de influencia.

Entre esos derechos que disfrutamos, y que deben disfrutar todos los estados soberanos según la Carta de las Naciones Unidas, está el integrarse en aquellas organizaciones políticas y de seguridad y defensa que consideren democráticamente que son las más cercanas al sistema en el que desean vivir.

La defensa de Ucrania ante la agresión rusa, por tanto, no es solo una obligación para defender su independencia, sino un deber de sostener unos valores regidos por el imperio de la ley (incluyendo la internacional), la justicia y la libertad.

Todo ello determina la falta de “causa justa” de Rusia en su agresión a Ucrania pues ni hay legítima defensa, ni las comunidades étnicamente rusas del este del país estaban o están siendo eliminadas, ni proporcionalidad en los medios, ni objetivos legítimos.

Por todo esto las sociedades democráticas tienen que tomar partido, asumiendo los costes de todo tipo que eso pueda conllevar, apoyando de forma clara a Ucrania y a otros pueblos que han dado muestras de su aspiración a vivir en condiciones próximas a las que disfrutan nuestros conciudadanos en sociedades democráticas.

Consideraciones que tienen su cúspide en unos valores que los países de la OTAN y la UE defienden y que les han llevado a altas cotas de bienestar económico y progreso legal y moral.

Los países que como Ucrania no quieren los valores y principios que imperan en la Rusia actual no pueden ser atacados con la fuerza para imponer otros que convienen a ese país para conservar y dar seguridad a los suyos autoritarios, por cierto, alejados de principios de humanidad, libertad y dignidad del ser humano, y que ahora pretenden imponer con la fuerza militar.

Posicionarse en contra del ataque armado ruso a Ucrania, que parece claro en las manifestaciones de los líderes de los países occidentales, incluyendo el presidente del Gobierno español, y como suele ocurrir en las relaciones internacionales, acarrea costes elevados y, por tanto, podría argumentarse que va en contra de nuestros intereses.

Para intentar responder al dilema de valores o intereses, me voy a apoyar en un artículo del actual ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, publicado hace algunos años en la revista Claves de Razón Práctica (Nov/Dic 2014, Nº 237). Se titula “Fuerza y política en las relaciones internacionales” y en él mismo, el autor plantea el dilema de la defensa de los valores o de los intereses: “¿Queremos defender nuestros valores o queremos defender nuestros intereses?”.

Además de considerar que la disyuntiva es “directamente falsa”, Albares indica que “Valores e intereses están tan íntimamente relacionados que son parte de una única estrategia posible. Defendiendo unos hacemos avanzar los otros”.

Para argumentarlo expresa que “De entrada, los valores no se oponen a los intereses sino que los primeros marcan el límite de hasta dónde se puede llegar para defender y conseguir los segundos”.

Comparto la postura del ministro Albares, pues no es moralmente correcto que rechacemos para otros lo que defendemos para nosotros mismos y, además, si no apoyamos, hasta donde sea preciso, a los injustamente atacados, más tarde o más temprano podemos ser objeto de agresiones similares. Por cierto, posiblemente las estamos sufriendo ya, en Europa y en España, bajo lo que se denomina amenazas híbridas que ponen en cuestión y tratan de denigrar el sistema y modelo de vida que, democrática y legalmente, nos hemos dado y tanto ha costado alcanzar y consolidar.

A los ciudadanos habrá que explicarles, por parte de aquellos que tienen las responsabilidades políticas, y que deben ejercerlos con un auténtico liderazgo, las causas y razones de las respuestas políticas y otras que se puedan adoptar y de los esfuerzos que implicarán, tanto en el ámbito humanitario y económico, como otros que no deberán descartarse.

En ello nos va la defensa de nuestros valores y, al tiempo, de nuestros intereses.

Juan Antonio Moliner

General de División del Ejercito del Aire en situación de retiro.

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