Planeamiento
Tras la exitosa ofensiva del Eje en Cirenaica, el 8º Ejército británico adoptó un dispositivo defensivo apoyado en el terreno elevado de Ain el Gazala, al Oeste de Tobruk. Esta ciudad (en realidad, su puerto) era el elemento clave de esa parte del Teatro de Operaciones: sin la posesión del puerto de Tobruk, las dificultades logísticas hacían imposible cualquier ofensiva del Eje contra Egipto, lanzada desde Libia.
Además de la importancia de Tobruk para el Eje, los británicos habían experimentado las dificultades logísticas derivadas de operar lejos de sus bases en Egipto: en las dos ofensivas de Rommel, la imposibilidad de abastecer fuerzas de cierta entidad en Cirenaica había impedido a los británicos hacer valer su superioridad numérica. Por ello, tras el éxito de Crusader, los británicos iniciaron la construcción de una línea de ferrocarril (paralela a la via Balbia) que uniese Alejandría con Tobruk, y que permitiese aumentar la capacidad logística de las fuerzas británicas, de cara a operar ofensivamente en Cirenaica. Consecuentemente, el dispositivo defensivo británico estaba orientado a la defensa de esa ciudad. Por otra parte, la ofensiva italoalemana sobre Malta (traducida inicialmente en una fuerte campaña de bombardeos aéreos ejecutada desde Sicilia) ponía en riesgo el dominio británico sobre la isla. Si el Eje ocupaba Malta, cerraría el Mediterráneo Central al tráfico mercante británico, con las enormes consecuencias para el esfuerzo de guerra británico ya citadas. Por ello, Churchill en persona presionaba a Auchinleck para que iniciase una ofensiva que recuperase Cirenaica, para disponer de aeródromos próximos a la isla que permitiesen desplegar cazas capaces de proteger Malta.
En realidad, al igual que la Luftwaffe solo podía operar durante breves periodos de tiempo sobre la zona de Tobruk debido a la distancia existente con sus aeródromos en Cirenaica, la R.A.F. tampoco podía operar apenas sobre Malta, debido a la distancia con Egipto. Por ello, y dada la superioridad numérica británica en Libia, Churchill entendía que no debían esperar a que Rommel atacase, sino que debían tomar la iniciativa. Sin embargo, Auchinleck y Ritchie conocían de primera mano la eficacia del Panzerarmee Afrika, y preferían acumular más fuerzas antes de adoptar una actitud ofensiva. La presión de la Luftwaffe sobre Malta impidió a los británicos realizar acciones ofensivas sobre los convoyes italianos con destino al Norte de África, de forma que, entre enero y mayo, la media mensual de suministros que llegaron a Rommel se mantuvo en las 61.000 toneladas. Las fuerzas de Rommel se componían de cuatro Divisiones acorazadas/ligeras (15ª y 21ª Panzer, la Ariete y la 90ª Ligera), más cinco Divisiones de Infantería más o menos completas (la Trieste, motorizada, tres de Infantería italianas y la División ‘Afrika’), lo que implicaba unas necesidades mensuales de unas 65.000 toneladas (aunque la realidad era que los medios de transporte disponibles desde Trípoli no permitían trasladar todos estos suministros hasta la zona de Gazala). Pese a las dificultades, por primera vez en meses, Rommel disponía de suministros casi suficientes para operar con cierta holgura.
En contra de lo que pudiera parecer a un observador casual, el desierto libio no era un ‘mar de arena’, sino que existían en el terreno un cierto número de puntos críticos que condicionaban los movimientos de las unidades. Algunos de ellos eran puntos de paso obligado (como hemos visto con el paso de Halfaya), otros eran pozos de agua (caso de Mechili), otros eran barreras (como las crestas de Hafiz)… Además de ellos, el desierto libio estaba cruzado por una red de caminos más o menos transitables, que, además, solían enlazar los diferentes puntos de aguada. Estos caminos – llamados ‘trigh’ – resultaban relevantes porque permitían el movimiento de vehículos de ruedas, cuya movilidad estaba muy restringida fuera de ellos. Es decir, aunque los vehículos de cadenas pudiesen moverse con cierta libertad por las zonas arenosas, al final su movimiento estaba condicionado por que sus elementos logísticos – que se movían sobre camiones – pudiesen llegar hasta los carros. Como consecuencia, los ‘trigh’ resultaban esenciales.
La defensa británica de Tobruk se basaba en el terreno elevado de Ain el Gazala, junto con la ocupación de los puntos principales de esa red de caminos del desierto. En estos puntos (en general, cruces con un punto de aguada) desplegaban unidades de Infantería de entidad Brigada, reforzadas con medios contracarro (veinticuatro piezas 18-pounder como Artillería de Campaña y dieciséis de los recién llegados 6-pounder por cada una de las Brigadas), protegidas por alambradas y abundantes minas. Estas posiciones fortificadas se denominaban ‘boxes’. Las zonas vacías entre ellas se cubrían mediante campos de minas y patrullas. Idealmente, la Artillería de Campaña desplegada en las ‘boxes’ debería tener suficiente alcance como para actuar sobre los intervalos entre posiciones. El recurso a las posiciones aisladas en lugar de organizar una defensa contínua derivaba de la escasez de tropas con relación a las dimensiones del teatro. Como ejemplo, el frente de Ain el Gazala (desde el mar hasta la posición de Bir Hakeim) se extendía a más de cien kilómetros, y los británicos disponían para guarnecerlo de dos Divisiones de Infantería (en la época, una División de Infantería en defensiva podía guarnecer un máximo de treinta kilómetros) y de una Brigada de las ‘Fuerzas de la Francia Libre’.
Como en todas las operaciones en este teatro, el principal problema de la defensa residía en evitar el envolvimiento por el flanco del desierto. Los británicos abordaron el problema desplegando Brigadas de Infantería reforzadas como se ha descrito, en ‘boxes’ organizadas en esta zona.
Detrás de la primera línea de frente constituida por las ‘boxes’ guarnecidas por Brigadas de Infantería desplegaban las Brigadas Acorazadas de la 1ª y 7ª Divisiones Acorazadas, junto con las I y XXXII Brigada ‘de Carros’ (estas Brigadas – ‘Tank Brigades’ – se diferenciaban de las Brigadas Acorazadas – ‘Armoured Brigades’ – en que estaban dotadas de carros pesados de apoyo a la Infantería, y su función era precisamente ésa; sin embargo, en Ain el Gazala, los británicos las emplearon como Brigadas Acorazadas).
Los británicos dividieron su frente en dos sectores defensivos. El sector norte lo guarnecía el XIII Cuerpo de Ejército (General Gott), con la 1ª División de Infantería Sudafricana (con tres Brigadas de Infantería – I, II y III – como principales unidades, junto con la 50ª División de Infantería, al Sur de la 1ª División Sudafricana, también con tres Brigadas – LXIX, CL y CLI -. Tras ellas desplegaban la I Brigada de Carros – con tres Batallones Acorazados, cada uno de ellos con algo menos de cuarenta carros pesados Matilda-II, con un total de ciento diez carros-, y la XXXII, también a tres Batallones totalizando ciento sesenta y seis carros Valentine. Tobruk estaba guarnecido por la 2ª División de Infantería Sudafricana, también bajo el mando del XIII Cuerpo, con dos Brigadas de Infantería Sudafricanas y la IX Brigada de Infantería India (que destacaba un Batallón a la ‘box’ de El Aden, al sur de Tobruk). La 5ª División India se mantenía como reserva del 8º Ejército al Este de Tobruk.

El sector sur correspondía al XXX Cuerpo de Ejército (General Norrie), con la 1ª División Acorazada (con la CCI Brigada de Infantería y dos Brigadas Acorazadas, la XXII y la II), la 7ª División Acorazada (con su DSG – reorganizado como VII Brigada Motorizada – y la IV Brigada Acorazada). Las Brigadas Acorazadas se organizaban a tres Batallones Acorazados, con cincuenta carros cada uno (Cruiser, Crusader o los recién llegados de Estados Unidos Lee y Grant, éstos con un cañón de 75 mm en barbeta y un 37 mm en torre; dos Batallones Acorazados de la IV Brigada Acorazada estaban equipados con carros Lee/Grant; en mayo de 1942,el 8º Ejército disponía de 167 carros Lee/Grant, de los que un centenar se asignaron a la IV Brigada Acorazada), y una Batería o dos de Artillería de Campaña. Además de las dos Divisiones Acorazadas, el XXX Cuerpo de Ejército contaba con las III y XXIX Brigadas Motorizadas Indias.
El despliegue británico dejaba un entrante en el sector de la 50ª División, en la depresión de Sidi Muftah, una zona rodeada de escarpaduras por la que discurría el trigh Capuzzo, una de las principales vías del desierto. Para cubrir esta zona, en el terreno elevado situado al final de esa depresión, por el Este, desplegaba la CCI Brigada de Infantería de la 1ª División Acorazada, en una ‘box’ que se denominó ‘Knightsbridge’. Sin embargo, esto dejaba al descubierto el flanco Sur de la posición de la LXIX Brigada de Infantería, por lo que, muy poco antes del ataque italoalemán, el XIII Cuerpo ordenó el despliegue de la CL Brigada de Infantería en esa depresión, cerrando el trigh Capuzzo. La 50ª División agregó a la CL Brigada dos Compañías de Zapadores para que fortificasen y ocupasen los puntos elevados que rodeaban la posición de la Brigada.
Conforme se iba disponiendo de fuerzas, el despliegue británico fue extendiéndose para cubrir el flanco del desierto en mayor profundidad. Además de Bir Hakeim, donde desplegaban los franceses, a principios de mayo comenzó el despliegue de la XXIX Brigada India en Bir el Gubi, de la III Brigada Motorizada India al Este de Bir Hakeim y de la VII Brigada Motorizada en Retma, entre Bir el Gubi y Bir Hakeim.
La disposición defensiva británica dividía en realidad la batalla en dos ‘–batallas paralelas’, una a cargo de las Brigadas de Infantería, desde sus posiciones fijas en sus ‘boxes’ y otra para las Brigadas Acorazadas, que combatirían una batalla móvil frente a los carros alemanes.

La experiencia de los combates previos con el Panzerarmee había ocasionado algunas variaciones en la doctrina británica. Por un lado, cada Brigada de Infantería se reforzó con medios contracarro, ya fuese con piezas específicas con esa función (especialmente los nuevos 6-pounder, de los que el 8º Ejército disponía de 112 piezas) o piezas de Artillería de Campaña, para emplearlas en tiro directo contracarro. Puesto que las ‘boxes’ estaban previstas para defenderse en todas direcciones, la necesidad de disponer de defensa contracarro en todo el perímetro hizo que casi toda la Artillería de Campaña disponible se emplease para esta función, con excepción de la asignada a las Brigadas Acorazadas. Como consecuencia, la eficacísima Artillería de Campaña británica perdió en gran medida su capacidad de fuego indirecto. Y, sin embargo, en el concepto defensivo británico, los intervalos entre las ‘boxes’ debían estar cubiertos por campos de minas, teóricamente protegidos por el fuego de Artillería de Campaña (un obstáculo no cubierto por el fuego acaba siempre siendo levantado por los atacantes, antes o después). Puesto que la Artillería estaba dedicada a la defensa contracarro, su capacidad para cubrir estos campos de minas era muy reducida. Por otro lado, las Brigadas Acorazadas recibieron una o dos Baterías de Artillería de Campaña. La idea detrás de esta medida era la de usarlas para batir a distancia a las eficaces barreras de cañones contracarro alemanes (especialmente, los temidos FlaK de 88 mm). Sin embargo (y pese a la experiencia de Brevity, Battleaxe y Crusader), los carristas británicos aún creían que sus carros no necesitaban el apoyo de otras Armas, por lo que la atención prestada a su Artillería de Campaña era escasa. De hecho, cada Batería de Artillería destacaba un Observador Avanzado (OAV) que debía asesorar al jefe de la unidad de carros a la que debía apoyar y que designaba objetivos para las piezas de su Batería (excepto los norteamericanos, ninguno de los contendientes era capaz de ejecutar fuegos imprevistos de entidad superior a Batería), según las decisiones tácticas de ese jefe. Sin embargo, estos OAVs solo disponían de vehículos de ruedas, por lo que su movimiento estaba limitado a los caminos y, esa reducida movilidad todo terreno le impedía mantener la velocidad de las unidades de carros. Esta falta de coordinación tuvo importantes consecuencias en la batalla subsiguiente.
Los Generales británicos tenían opiniones diferentes sobre cómo se produciría el ataque italoalemán, y, consecuentemente, sobre la disposición a adoptar para derrotarlo. El General en Jefe, Auchinleck, opinaba que el ataque se produciría por el Este, rompiendo la línea defensiva británica a caballo de la via Balbia, aunque no excluía la posibilidad de un envolvimiento por el flanco del desierto. En ese sentido, aconsejó a Ritchie, Jefe del 8º Ejército, que concentrase sus carros en el centro de su despliegue, en el área de la ‘box’ de Knightsbridge. Desde esa posición podrían realizar un contraataque concentrado tanto si Rommel rompía su línea por el Este, o contratacar contra el flanco Norte de un posible movimiento envolvente alemán por el desierto. Habida cuenta de la superioridad numérica de los carros británicos – 843 carros medios y pesados frente a 561 carros del Eje (333 alemanes y 228 italianos) – el contrataque debía tener éxito. Ritchie, no estaba de acuerdo con el análisis de Auchinleck, y pensaba que era más probable un envolvimiento por el flanco del desierto (Dando, 2014, pág. 116).
Sin embargo, se plegó a las ‘sugerencias’ de su jefe, Auchinleck. Considerando que su línea defensiva era lo suficientemente fuerte como para resistir el ataque de Rommel, y que los carros del Eje sufrirían un importante desgaste al asaltar esas posiciones – que, recordemos, estaban bien provistas de medios contracarro -, lo más que esperaba era alguna penetración local. Una vez el Panzerarmee se hubiera desgastado en su ataque a las posiciones estáticas, el 8º Ejército contratacaría decisivamente (Dando, 2014, pág. 116). Por ello, decidió dispersar sus carros, agregando las citadas I y XXXII Brigadas de Carros al XIII Cuerpo de Ejército, para contratacar en caso de alguna posible penetración local. En el sector del XXX Cuerpo de Ejército, la 1ª División Acorazada estaría preparada para hacer lo mismo, mientras que la 7ª División Acorazada cubriría el flanco del desierto, desplegando su única Brigada Acorazada tras las ‘boxes’ de las Brigadas de Infantería, junto con la Brigada francesa de Bir Hakeim, y las dos Brigadas Motirizadas indias. Puesto que no esperaba grandes bajas, una vez el Panzerarmee estuviese suficientemente desgastado, sería fácil reunir sus carros y organizar el contraataque. En realidad, la inexperiencia de muchas de sus unidades aconsejaba a Ritchie adoptar un plan prudente. Por su parte, Norrie (jefe del XXX Cuerpo, desplegado al Sur) pensaba, como Auchinleck, que el ataque se produciría al Norte, en el sector del XIII Cuerpo, por lo que situó su 1ª División Acorazada lo más al Norte que pudo, orientada a contraatacar a retaguardia del XIII Cuerpo.
Los carristas británicos esperaban ejecutar una nueva técnica defensiva: habían identificado posiciones para carros protegidas por las escarpaduras del terreno, de forma que el casco del carro quedase protegido por las piedras, dejando solo la torre al descubierto. Desde estas posiciones esperaban batir a los alemanes de forma casi impune. Así, una vez detectado el eje de avance alemán, los carros británicos ocuparían las posiciones (previamente reconocidas y marcadas) que permitirían batir a los atacantes. Esta técnica, aparentemente atractiva, implicaba en realidad renunciar a la movilidad, principal característica de los carros. Sin embargo, la demostrada inferioridad de los carristas británicos ante los alemanes en los encuentros móviles parecía aconsejar evitar en lo posible ese tipo de combate.
La R.A.F. había modificado su sistema de apoyo aéreo a las fuerzas terrestres. En el nuevo sistema, las Grandes Unidades terrestres dejaban de tener asignadas unidades aéreas de forma permanente, sino que todas sus necesidades se comunicaban al Puesto de Mando de la Desert Air Force, a través de los elementos de enlace de la R.A.F. agregados a los Puestos de Mando terrestres. El Cuartel General de la Desert Air Force, en coordinación con la jefatura del 8º Ejército, priorizaba las peticiones y asignaba las misiones a las unidades aéreas disponibles. Para facilitar la coordinación y la priorización de los apoyos, ese Cuartel General desplegaba junto al del 8º Ejército.
Por su parte, el plan de Rommel era relativamente sencillo. Los Cuerpos de Ejército italianos X y XXI, con todas las Divisiones de Infantería italianas disponibles (excepto la División Motorizada Trieste) realizarían un ataque por el Este, simulando que, como esperaba Auchinleck, el esfuerzo principal del Eje se concentraría sobre el sector de la via Balbia. Rommel tenía serias dudas sobre la capacidad de combate real de las Divisiones de Infantería italianas, muy castigadas en operaciones anteriores, muy pequeñas (solo tenían seis Batallones de Infantería) y con escasos apoyos. La moral tampoco era alta. Rommel tampoco confiaba en los Generales italianos. Por ello, reforzó al XXI Cuerpo de Ejército con la XV Brigada de Infantería Motorizada alemana, una unidad creada ‘ad-hoc’ con dos Regimientos de Infantería procedentes de la 90ª División Ligera, reforzada con medios contracarro. Esta unidad encabezaría el ataque a las defensas británicas. Rommel confió el mando de ambos Cuerpos de Ejército al General Cruewell, ex-jefe del Afrika Korps, único oficial alemán presente en África (además de él mismo) con el empleo necesario (Teniente General) para imponerse a los Generales italianos del mismo empleo. Así, el conjunto de los Cuerpos de Ejército X y XXI se denominó ‘Grupo Cruewell’. En consecuencia, Cruewell dejó el mando del Afrika Korps en manos del General Nehring.
El esfuerzo principal alemán se ejecutaría por el flanco del desierto. Las dos divisiones acorazadas del Afrika Korps rebasarían Bir Hakeim por el Sur, girando hacia el Norte para tomar Acroma. Desde allí atacarían por retaguardia a las Divisiones de Infantería que cubrían el frente de Ain el Gazala, destruyéndolas. Por el flanco derecho de las divisiones acorazadas, la 90ª División Ligera, reforzada con los tres Batallones de Reconocimiento disponibles operaría en la zona de El Aden, protegiendo el flanco derecho de la penetración alemana y cortando la alimentación logística de las fuerzas británicas. A la izquierda de las divisiones acorazadas operaría el XX Cuerpo de Ejército italiano, con la División Acorazada Ariete y la División Motorizada Trieste. El XX Cuerpo tomaría Bir Hakeim y protegería el flanco de las divisiones acorazadas alemanas. El propio Rommel avanzaría en cabeza de sus divisiones acorazadas.

Al diseñar su plan, Rommel disponía de información incompleta sobre el despliegue y la entidad de las fuerzas británicas. De hecho, las capacidades de la Luftwaffe eran limitadas en la zona de Tobruk, muy lejos de sus aeródromos, mientras que la R.A.F. operaba muy cerca de sus bases. Esto hacía que el reconocimiento aéreo del Eje fuera poco eficaz en la zona de Ain el Gazala. Además de ello, los británicos tenían una notable superioridad en vehículos de reconocimiento (diez a uno), de forma que eran capaces de obstaculizar con éxito la acción de las unidades de reconocimiento alemanas. Poco a poco, los británicos habían mejorado su disciplina en las comunicaciones por radio, lo que también disminuía la información que captaban las unidades de guerra electrónica alemana. A cambio, el espionaje alemán había descifrado el código empleado por el agregado militar norteamericano en Egipto, de forma que descodificaban los informes que este oficial enviaba a Washington, en los que incluía información sobre el despliegue británico, el adiestramiento de sus unidades, etc. En cualquier caso, al diseñar su plan, Rommel ignoraba la existencia de la ‘Knightsbridge box’ – situada en el centro del eje de avance previsto para sus unidades acorazadas -, tampoco conocía la presencia de la XXII Brigada Acorazada y de la XXXII Brigada de Carros, ni sabía que los campos de minas británicos se extendían hasta Bir Hakeim y que rodeaban esa posición, ni conocía el despliegue de la XXIX Brigada India en Bir el Gubi o de la III Brigada Motorizada India al Este de Bir Hakeim. Una sorpresa más derivó de las prestaciones de los carros Lee/Grant, muy superiores a lo esperado.
Rommel esperaba ocupar Acroma en menos de veinticuatro horas, y confiaba en que la defensa británica colapsaría rápidamente. Si la batalla se desarrollaba según lo planeado, las divisiones acorazadas del Afrika Korps alcanzarían la victoria sin necesidad de ser reabastecidas. En consecuencia, la posibilidad de que los británicos cortasen las líneas de abastecimiento del Afrika Korps, operando desde Bir Hakeim o Sidi Muftah, no constituía una amenaza grave para su operación. En parte por ese motivo, la toma de Bir Hakeim no recibió una gran prioridad en el diseño del plan (el XX Cuerpo de Ejército italiano debía tomar la posición sobre la marcha, sin especiales apoyos).

Durante los meses previos a la ofensiva, Rommel reorganizó a sus unidades de Infantería. En realidad, al igual que la Infantería británica, la capacidad contracarro de su contraparte alemana era muy reducida. Rommel se aprovechó de su poco frecuente situación dentro de la Wehrmacht de disponer de unidades completamente motorizadas, para solicitar para su Infantería la asignación de cañones contracarro de 76,2 mm, procedentes de las enormes cantidades de ellos capturados durante las primeras fases de la ‘Operación Barbarroja’. Rommel quería que cada Pelotón de Infantería del Afrika Korps dispusiese de uno de estos cañones. Si el plan se hubiese completado, cada Compañía de Infantería alemana hubiera tenido más capacidad contracarro que la propia Batería de Cañones Contracarro de la División. En la primavera de 1942, esta reforma apenas estaba iniciada, pero Rommel pudo proporcionar a las unidades de Infantería de la 90ª División Ligera un importante número de estas armas. Esto permitía a esta División operar en el desierto sin necesitar el apoyo permanente de los carros de las divisiones acorazadas, lo que la hacía mucho más flexible que sus equivalentes británicas: retenía sus capacidades como Infantería, al tiempo que podía defenderse de las unidades acorazadas británicas.
Los alemanes denominaron a su ataque Unternehmen Venize (‘operación Venecia’).
El ataque de Rommel
El 26 de mayo, a las 14:00 horas, el ‘Grupo Cruewell’ inició su ataque sobre las posiciones de la 1ª División de Infantería Sudafricana. Al mismo tiempo, los elementos móviles de Rommel (el DAK y el XX Cuerpo de Ejército) se dirigieron ostensiblemente hacia la zona donde se desarrollaban los combates, sabiéndose observados por los británicos, para transmitir la idea de que el ataque se realizaría en el sector de la via Balbia. Sin embargo, al anochecer, el DAK y el XX Cuerpo de Ejército de Maniobra italiano se desviaban hacia el Sur e iniciaban su marcha por el desierto, para rodear Bir Hakeim y alcanzar Acroma. Rommel había hecho jalonar las rutas del desierto con luces nocturnas para evitar retrasos, y confiaba en alcanzar la sorpresa. Sin embargo, los vehículos de reconocimiento del IV Batallón de Reconocimiento Sudafricano (perteneciente a la 7ª División Acorazada) detectaron el movimiento de los carros alemanes desde el principio, e informaron regularmente al Puesto de Mando de su División y al de la VII Brigada Motorizada.
Por razones difíciles de explicar, los británicos reaccionaron muy tarde a esta información, de forma que, después de repostar por la noche al Sur de Bir Hakeim, los carros italianos de la División Acorazada Ariete sorprendieron a la III Brigada Motorizada India al Este de Bir Hakeim, cuando todavía no se había establecido en defensiva, y la arrollaron, perdiendo veintitrés carros (la mayoría, reparables), junto con treinta muertos y cincuenta heridos, mientras que los hindúes perdieron cuatrocientos cuarenta muertos y heridos y más de mil prisioneros. Por su parte, la 90ª División Ligera (reforzada con los tres Grupos de Reconocimiento del DAK) sorprendía a la VII Brigada Motorizada en Retma, forzándola a retirarse al Este, hacia Bir el Gubi. Para añadir confusión a la situación de los británicos, durante su avance, los vehículos de reconocimiento alemanes ocuparon y destruyeron el Puesto de Mando de la 7ª División Acorazada en Bir Beuid, al Norte de Retma, anulando el elemento de mando común a las tres Brigadas británicas implicadas (el jefe de la División, General Messervy, fue hecho prisionero, pero ocultó su identidad y pudo escapar pocas horas después). La 7ª División Acorazada perdió su mando durante las siguientes cuarenta y ocho horas, lo que obligó al General Norrie, jefe del XXX Cuerpo de Ejército, a dar órdenes directamente a sus Brigadas.
En el centro, las Divisiones Acorazadas alemanas se empeñaron contra la IV Brigada Acorazada, que intentaba llegar a sus posiciones defensivas previamente reconocidas, y que no llegó a alcanzar. Así, en la mañana del 27 de mayo, las tres Brigadas británicas que cubrían el flanco Sur del despliegue se enfrentaban a fuerzas italoalemanas muy superiores, en un combate móvil, la ‘especialidad de la casa’ del Panzerarmee Afrika. El estreno en combate de los Grant de la IV Brigada Acorazada fue una desgradable sorpresa para la 15ª División Panzer, que atacó frontalmente a los carros británicos, sufriendo notables pérdidas. Sin embargo, la llegada de la 21ª División Panzer por el flanco Oeste de la IV Brigada Acorazada decantó la batalla en favor de los alemanes: el VIII Batallón de Húsares fue destruido (perdió diecinueve de sus veinticuatro Grants, y casi todos sus Cruiser), el III Batallón Acorazado del Royal Tank Regiment perdió dieciséis Grant y la mayoría de sus Cruiser, y el resto de la Brigada tuvo que retirarse hacia El Aden, perseguida y hostigada por los Batallones de Reconocimiento del DAK. En conjunto, la 7ª División Acorazada había sido contundentemente derrotada en pocas horas: la IV Brigada Acorazada había perdido la mitad de sus carros, y la VII Brigada Motorizada había sido forzada a retirarse y había perdido casi todo su armamento pesado, mientras que el Puesto de Mando de la División había sido destruido. Aunque no pertenecía a la División, la III Brigada Motorizada India había resultado prácticamente aniquilada.
Ante esta situación, a las 08:45, el General Norrie (jefe del XXX Cuerpo de Ejército) decidió empeñar la XXII Brigada Acorazada (de la 1ª División Acorazada) en socorro de la IV. La XXII Brigada estaba situada al Noroeste de Retma. Para entonces, la IV Brigada se encontraba en retirada perseguida por los medios de reconocimiento alemanes, por lo que la XXII Brigada se encontró con la 15ª y la 21ª Divisiones Panzer en movimiento hacia Acroma. Tras un breve combate, y ante la superioridad numérica alemana, la XXII Brigada se retiró hacia el Norte, con su retaguardia protegida por los eficaces Grant, que castigaron duramente a los carristas alemanes. Aún así, la Brigada sufrió fuertes pérdidas.
Aparentemente, las cosas difícilmente podrían empezar mejor para el Panzerarmee Afrika. De hecho, Rommel pensaba que la 1ª División Acorazada había resultado destruida en su anterior contraataque en enero, e ignoraba que había sido reconstituida desde entonces, por lo que consideraba que la derrota de la 7ª División Acorazada implicaba el final de los carros británicos, y, en consecuencia, la inevitable derrota de los defensores.

Sin embargo, continuando con su avance hacia el Norte las Divisiones Panzer alemanas se vieron sorprendidas por la presencia de la ‘box’ de Knightsbridge. No obstante, desbordaron por el Este esa posición y continuaron su avance hacia Acroma. Al atardecer, tras cruzar el trigh Capuzzo, los carros alemanes fueron atacados desde el Este por la II Brigada Acorazada; poco después la I Brigada de Carros atacaba desde el Oeste… Pese a las apariencias, el ataque de estas dos Brigadas no estaba coordinado, sino que fue la consecuencia de decisiones independientes de los jefes de los dos Cuerpos de Ejército británicos (la I Brigada de Carros pertenecía al XIII Cuerpo de Ejército, mientras que la II Brigada Acorazada era parte de la 1ª División Acorazada, del XXX Cuerpo). La consiguiente batalla resultó muy costosa para los alemanes: los carros pesados británicos (Valentine y Matilda-II por un lado y Grant por el otro) resultaban muy difíciles de destruir para los panzer, lo que obligó a llamar en su ayuda a los FlaK y PaK que avanzaban detrás de los carros. Para proteger el despliegue de los medios contracarro, la 21ª División Panzer desplegó un Batallón de Infantería (que tuvo tales pérdidas que fue disuelto tras la batalla). Incluso así, los carros británicos llegaron tan cerca de los cañones alemanes que pudieron batir a muchas de sus dotaciones. Por otra parte, los elementos logísticos alemanes tuvieron que retirarse apresuradamente, dejando a las unidades alemanes sin más munición ni combustible que el que llevaban en ese momento. Solo la llegada de la noche interrumpió los combates.
Por otro lado, el XX Cuerpo de Ejército italiano había intentado tomar Bir Hakeim en un ataque improvisado, sufriendo fuertes pérdidas debidas a los campos de minas y a la tenaz defensa de los franceses (que emplearon con gran éxito sus cañones de tiro rápido 75/28 – veteranos de la PGM – como armas contracarro contra los modestos blindajes de los carros italianos M-13/40). Como consecuencia, los italianos se retiraron para reorganizarse. La División Acorazada Ariete, se retiróal Sureste de esa posición, al Sur de la posición de las Divisiones Panzer alemanas, pero muy alejado de ellas, mientras que la División Motorizada Trieste lo hizo hacia el Oeste de Bir Hakeim. Esto dejaba expuestas las líneas de comunicaciones con el DAK: las columnas de suministros alemanas no podían alcanzar a las Divisiones Panzer situadas al Noreste de la ‘box’ de Knightsbridge.

La situación la noche del 27 al 28 de mayo era muy complicada para el Panzerarmee Afrika: por un lado, el XX Cuerpo de Ejército estaba reorganizándose para tomar Bir Hakeim, pero necesitaría tiempo y refuerzos: no disponía de suficiente Artillería de Campaña para apoyar un ataque a una posición defensiva fuerte (caso de Bir Hakeim), ni de suficientes Zapadores para abrir brechas en los campos de minas defensivos. Esto implicaba que necesitaría un abundante apoyo aéreo y/o Artillería y Zapadores trasladados desde el ‘Grupo Cruewell’. Cualquiera de estas medidas necesitaba tiempo. Por otro lado, la situación de las Divisiones Acorazadas era muy precaria. Se encontraban en defensiva al Noreste de la ‘box’ de Knightsbridge, pero más de un tercio de los carros estaba inoperativo, y la 15ª División Panzer había consumido casi todo su combustible y su munición. La 90ª División Ligera y los Batallones de Reconocimiento se encontraban al Sur de la ‘box’ de El Aden, pero los restos de la IV Brigada Acorazada (que todavía disponía de más de setenta carros) habían conseguido reorganizarse y contraatacar, forzando a los alemanes a atrincherarse. En cualquier caso, si las Brigadas de Infantería británicas presentes en el área atacaban en coordinación con la IV Brigada Acorazada, la situación de la 90ª División Ligera sería crítica…
La jornada del 28 de mayo resultó sorprendente para los alemanes. Rommel esperaba que los británicos concentrarían sus carros para destruir a las desgastadas Divisiones Panzer, lo que implicaría el fin del Panzerarmee. En efecto, los carros alemanes se encontraban rodeados por la II y la XXII Brigadas Acorazadas, al Sureste y al Suroeste de su posición respectivamente, y por la I Brigada de Carros al Oeste. Los británicos podrían emplear además a la IV Brigada Acorazada, desplegándola desde el Noreste (cualquiera de las tres Brigadas de Infantería disponibles en Tobruk podría haber fijado a la 90ª División Ligera). Todas estas Brigadas habían sufrido pérdidas, pero, juntas, superaban con mucho la capacidad de combate de las exhaustas Divisiones Panzer. Además de ello (aunque los alemanes lo desconocían), Ritchie contaba con la XXXII Brigada de Carros, una unidad que todavía no había entrado en combate en esa batalla, y que disponía de ciento sesenta y seis carros pesados Valentine. La posición de la II y la XXII Brigadas Acorazadas impedía además a las columnas de reabastecimiento alemanas suministrar combustible y munición a las cercadas Divisiones Panzer… Sin embargo, nada de eso ocurrió: la II Brigada Acorazada y la I Brigada de Carros, en lugar de continuar su ataque sobre las Divisiones Panzer, se dedicaron a hostigar a la División Acorazada Ariete, con el único efecto de retrasar el ataque a Bir Hakeim; la XXII Brigada Acorazada se limitó a ‘observar’ a las Divisiones Panzer desde el Oeste, sin realizar ninguna acción ofensiva; la IV Brigada Acorazada pasó la jornada hostigando a la 90ª División Ligera, pero la gran capacidad contracarro de esta División (gracias los cañones de 76,2 mm soviéticos) hizo que los ataques británicos fuesen muy tímidos y poco eficaces; la XXXII Brigada de Carros se mantuvo en su posición, a retaguardia de la 1ª División Sudafricana. Ninguna de las Brigadas de Infantería se movió de su posición…
Por su parte, ante esta nueva situación, Rommel cambió sus planes: el ‘Grupo Cruewell’ tendría que romper el frente defensivo enemigo. Rommel ordenó a la 21ª División Panzer que continuase su ataque hacia el Norte, buscando cortar la via Balbia, para hacer colapsar la defensa británica. La 15ª División Panzer, sin gasolina, no podía moverse, por lo que mantendría su posición. La 90ª División Ligera mantendría también su posición y cortaría las rutas logísticas que corrían paralelas a la via Balbia por el Sur. Sin embargo, Cruewell no podría iniciar un ataque en fuerza hasta el día siguiente. Por otro lado, la llegada de la 21ª División Panzer a la escarpadura que dominaba la via Balbia no desencadenó el esperado pánico en los defensores británicos, por lo que la defensa se mantuvo. Al final de la jornada, la situación del Afrika Korps era aún más deseperada que el día anterior.

El día 29 el ataque del ‘Grupo Cruewell’ no se desarrolló como Rommel esperaba: los sudafricanos de la 1ª División resistieron tenazmente los ataques italoalemanes, que perdieron más de cuatrocientos hombres. Sin embargo, Rommel en persona consiguió guiar una columna logística por un hueco en el despliegue británico, que alcanzó la posición de la 15ª División Panzer desde el Sureste de Bir Hakeim. La llegada de estos suministros fue providencial para los alemanes: gracias a ellos, la 15ª División Panzer pudo atacar por el flanco a la II Brigada Acorazada, que pretendía desplegar entre la posición de la 15ª División Panzer, al Norte, y la División Acorazada Ariete, al Sur, dejando aisladas logísticamente a las dos Divisiones Panzer. La XXII Brigada Acorazada acudió en apoyo de la II Brigada Acorazada, resultando en una disputada batalla de carros. Por su parte, los ataques del ‘Grupo Cruewell’ hicieron que el XIII Cuerpo de Ejército mantuviese en reserva tras su frente a sus dos Brigadas de Carros, por lo que no acudieron a apoyar a los carros del XXX Cuerpo de Ejercito en su batalla con el Afrika Korps, mientras que la 90ª División Ligera mantenía inmovilizada a la IV Brigada de Carros. Por su parte, la 21ª División Acorazada, escasa de suministros, se retiró hacia el Sur, para unirse a la 15ª División Panzer.

La llegada de la noche puso fin a la enconada batalla de carros, con fuertes pérdidas por ambos bandos. En esta nueva situación, las Divisiones alemanas estaban en contacto entre ellas y con la Ariete, pero seguían necesitando una ruta de abastecimiento, y la que rodeaba Bir Hakeim no era segura.
Ante el fracaso del ‘Grupo Cruewell’ frente a los sudafricanos, Rommel cambió nuevamente sus planes: el XX Cuerpo de Ejército debía romper el frente defensivo enemigo, pero esta vez lo haría en el entrante del frente británico, en la depresión de Sidi Muftah, con el fin de abrir una ruta de abastecimiento para las Divisiones Panzer. La División Motorizada Trieste, reforzada con Artillería del ‘Grupo Cruewell’ atacaría a la CL Brigada de Infantería británica desde el Oeste, mientras que el Afrika Korps y la División Acorazada Ariete atacarían desde el Este. La 90ª División Ligera se retiraría hacia la posición de las Divisiones Panzer. La retaguardia de las Divisiones Panzer quedaría protegida por los eficaces FlaK de 88 mm. Sin embargo, todo el plan se puso en riesgo cuando, el mismo 29 de mayo, el General Cruewell fue derribado con su avión de enlace cuando se dirigía al Cuartel General del XX Cuerpo de Ejército, para coordinar el ataque. En teoría, esto implicaba que el más antiguo de los Generales italianos que mandaban los Cuerpos de Ejército debía asumir el mando del ‘Grupo Cruewell’. Y los Generales italianos habían expresado en repetidas ocasiones la necesidad de retirar sus Divisiones de Infantería y su Artillería de apoyo para reconstituirlas antes de continuar la ofensiva. Sin embargo, cualquier retraso condenaría irremediablemente al Afrika Korps, y, con él, a todo el Panzerarmee. Afortunadamente para los alemanes, el Mariscal Kesselring – jefe alemán de todo el teatro del Mediterráneo, y superior directo de Rommel – se encontraba visitando el frente del ‘Grupo Cruewell’, y aceptó asumir el mando de la unidad (lo que lo colocaba como subordinado de Rommel, mientras que, paradójicamente, seguía siendo su jefe). En cualquier caso, la División Trieste había conseguido abrir pasillos en los campos de minas defensivos (pero no cubiertos por el fuego de la Artillería británica) que se extendían en la depresión de Sidi Muftah, fuera de la observación de la sobreextendida CL Brigada de Infantería británica.
El 30 de mayo, la 1ª División Acorazada (Brigadas Acorazadas XXII y II) realizó un ataque contra las desgastadas Divisiones Panzer. Sin embargo, tras sufrir bajas por el fuego de los pesados FlaK de 88 mm, el ataque fue cancelado, pero cada batalla hacía más crítica la escasez de suministros del DAK. En realidad, la situación de las Divisiones Panzer era desesperada, con existencias mínimas de municiones, combustible y agua. Muy probablemente, un ataque decidido de los británicos podría haber derrotado decisivamente a los defensores alemanes. Sin embargo, una vez más, el General Ritchie no se decidió, probablemente porque no creía posible que la posición defensiva de la CL Brigada fuese tomada por los alemanes. Si la CL Brigada resistía unos pocos días, las cercadas Divisiones Panzer tendrían que rendirse, sin necesidad de arriesgarse a una batalla decisiva contra los experimentados carristas alemanes, de cuyo resultado nunca podía estar seguro.
Así, el 31 de mayo, los italoalemanes atacaron a la CL Brigada desde el Este (con su retaguardia protegida por sus FlaK) y desde el Oeste. La División Trieste fue capaz de expulsar a los ingenieros británicos del terreno elevado que dominaba la posición defensiva británica. Desde ese terreno elevado, la observación sobre las posiciones británicas era excelente, lo que permitió a la Artillería italoalemana batir impunemente a los defensores. Al día siguiente, tras una valiente resistencia, la CL Brigada capituló. Como consecuencia, Rommel había conseguido su ansiada ruta logística, lo que le permitió reabastecer a sus Divisiones.

En la madrugada del día 2 de junio, Rommel intentó tomar Bir Hakeim desde el Norte, empleando a la 90ª División Ligera y a la División Trieste, pero la fuerte resistencia de los franceses le hizo desistir. En cualquier caso, Rommel esperaba un contraataque británico, por lo que se dedicó a preparar un frente defensivo en el terreno elevado que dominaba la depresión de Sidi Muftah, posición que se denominó ‘el caldero’ (‘the cauldron’), porque recordaba a ese utensilio de cocina: una depresión rodeada de un borde elevado, en forma casi de semicírculo.
Bir Hakeim
Entretanto, la posición de Bir Hakeim, si bien ya no era crítica para el suministro de las Divisiones Acorazadas del Eje, obligaba a Rommel a distraer no pocas tropas para cubrir su flanco Sur, por lo que era una importante molestia. En realidad, la 1ª Brigada de la Francia Libre era una unidad muy potente, mayor que las Brigadas británicas. La unidad francesa estaba compuesta por una Demi-Brigade de la Legión Extranjera con dos batallones de soldados veteranos, y otra Demi-Brigade ‘colonial’, con tres batallones más (con tropa procedente de las colonias francesas de África central y occidental, con mandos franceses), junto con una importante dotación de Artillería de Campaña (un total de veinticuatro piezas de 75/28, con capacidad contracarro), de cañones contracarro (siete excelentes APX de 47 mm, y dieciocho desfasados Hotchkiss de 25 mm., pero útiles contra los poco protegidos carros italianos), y Artillería Antiaérea (con dieciocho cañones Bofors de 40/60). Uno de los Batallones de la Legión Extranjera estaba dotado con sesenta y tres blindados ligeros Universal Carrier – con ametralladoras Bren y fusiles contracarro Boyd de 14 mm -, y, además, los franceses podían montar sus cañones de 25 mm sobre la caja de vehículos de ruedas, de forma que tenían capacidad para hacer rápidas incursiones fuera de la posición, hostigando a las columnas logísticas del Panzerarmee. En la mejor tradición francesa, la Brigada había construido excelentes obras de fortificación. Bir Hakeim era uno de esos escasos puntos de aguada del desierto libio, si bien la cantidad de agua que podía proporcionar resultaba insuficiente para los casi cuatro mil defensores, a los que se unían varios cientos de prisioneros capturados en los últimos combates y más de trescientos supervivientes de la III Brigada Motorizada India, que pudieron acogerse a esa posición. Pese a la presión del XX Cuerpo de Ejército italiano y aprovechando una tormenta de arena, la noche del 31 de mayo, un convoy logístico había conseguido llevar más de cien toneladas de suministros a la posición, y había conseguido evacuar a casi mil no combatientes, entre heridos y prisioneros, aliviando la difícil situación logística de la guarnición.

Entre el 2 y el 5 de junio, Rommel emprendió un ataque metódico sobre Bir Hakeim, aplicando todo el apoyo aéreo disponible, y un importante número de piezas de Artillería de Campaña. Los franceses solo disponían de piezas de tiro tenso y alcance muy inferior al de los obuses medios italianos, por lo que no podían efectuar fuego de contrabatería, lo que los dejaba inermes frente al fuego artillero enemigo. Pese a ello, las bien construidas fortificaciones francesas resistieron bien el bombardeo. Además, a diferencia de lo ocurrido en la Campaña de Francia de 1940, los infantes franceses no entraron en pánico ante los ataques de los Stuka alemanes. Esto, junto con las bien protegidas fortificaciones, hizo que los repetidos bombardeos aéreos tuvieran muy escasos efectos. La oposición de la R.A.F. convirtió al cielo de Bir Hakeim en el escenario de intensos combates aéreos, con numerosas pérdidas por ambas partes. Por su parte, la VII Brigada de Infantería Motorizada y la XXIX Brigada Motorizada India, recuperadas en parte de sus pérdidas en la ofensiva alemana de la semana precedente, acosaban a los atacantes alemanes, forzando frecuentes interrupciones en la ofensiva sobre Bir Hakeim para contrarrestar acciones de hostigamiento.
Entretanto, el General Ritchie decidió finalmente ejecutar un ataque sobre las posiciones defensivas alemanas de ‘el caldero’. Este ataque se denominó ‘operación Aberdeen’, y se planeó para la madrugada del 5 de junio. El ataque británico era tardío: la capitulación de la CL Brigada había permitido reabastecer a las Divisiones Acorazadas del Panzerarmee, cuya capacidad de combate era entonces muy superior a la que tenía pocos días antes. Para apoyar a las fuerzas terrestres, a partir de la noche del 4 de junio, la R.A.F. concentró sus esfuerzos en el ataque sobre el ‘caldero’, reduciendo su cobertura sobre Bir Hakeim. También los italoalemanes concentraron sus esfuerzos en la ‘batalla del caldero’, pero continuaron sus preparativos para el asalto a Bir Hakeim. Terminada la ofensiva británica el 8 de junio, los alemanes desencadenaron el esperado ataque sobre Bir Hakeim, con la 90ª División Ligera desde el Norte (encabezada por el Kampfgruppe Hecker, una unidad ad-hoc creada sobre la base de un Batallón de Zapadores de Asalto – Sturmpioniere – y reforzada con FlaK de 88 mm.), la División Motorizada Trieste por el oeste (reforzada con un Regimiento de la División de Infantería Pavía) y la División Ariete por el Este, junto con todo el apoyo aéreo disponible (con varios ataques diarios de más de sesenta bombarderos y otros tantos cazas). Por su parte, los británicos apoyaron con los medios aéreos que pudieron reunir (el 8 de junio, la R.A.F. efectuó cuatrocientas setenta y seis salidas en el área de Bir Hakeim). Pese a este apoyo, la desproporción de fuerzas terrestres era insostenible para los franceses. El 9 de junio, elementos de la 15ª División Panzer y de la 21ª se unieron al ataque. Finalmente, la noche del 11 de junio, los supervivientes franceses evacuaron la posición hacia el Este, al encuentro de la VII Brigada Motorizada, que consiguió evacuar a la mayoría de ellos (de un total aproximado de tres mil seiscientos efectivos presentes el 10 de junio, dos mil setecientos – incluyendo doscientos heridos – pudieron escapar).
La decidida resistencia de los franceses en Bir Hakeim hizo que Rommel no pudiera reiniciar inmediatamente su ofensiva, lo que dio al 8º Ejército algún tiempo adicional para recuperarse de la derrota de la ‘batalla del caldero’. Sin embargo, los efectos de la batalla de Bir Hakeim fueron fundamentalmente políticos: por primera vez desde la derrota de 1940, el Ejército francés había sido capaz de operar eficazmente frente a la Wehrmacht, ganándose la admiración de sus aliados británicos y la de sus adversarios alemanes. Esto proporcionó un importante respaldo a la ‘Francia Libre’ del General De Gaulle.
El caldero
El ataque británico a la posición del “caldero” se organizó para la noche del cuatro al cinco de junio. Como hemos comentado, tras la derrota de la CL Brigada, la situación de las Divisiones Acorazadas de Rommel había mejorado mucho: el 2 de junio, los alemanes solo disponían de ciento treinta carros, de los trescientos treinta y tres con los que habían iniciado la operación, pero la apertura de la línea de abastecimiento había permitido recuperar muchos de los carros averiados o, simplemente, inmovilizados por falta de combustible. Así, el “caldero” era una posición difícil de tomar, guarnecida como estaba por tres Divisiones Acorazadas, aunque muy desgastadas (21ª Panzer al Norte sobre la escarpadura de Sidra, Ariete en el centro sobre las alturas de Aslagh y 15ª Panzer centrada tras ambas, preparada para reaccionar tanto hacia el Sur como hacia el Norte, en apoyo de las otras Divisiones).
El plan original sugerido por Auchinleck a Ritchie no era el ataque frontal a la posición del “caldero”. Auchinleck proponía un avance del XIII Cuerpo de Ejército por el Norte, rompiendo la línea del “Grupo Cruewell” y envolviendo a las Divisiones Acorazadas desde el Oeste. Esta operación implicaba que las dos “Brigadas de Carros” del XIII Cuerpo de Ejército (la I y XXXII) se emplearían para romper el frente italiano, y que el XXX Cuerpo tendría que destacar alguna de sus Brigadas Acorazadas para ejecutar el envolvimiento. Esta maniobra tenía importante riesgos: si los carros del XXX Cuerpo de Ejército abandonaban el cerco del “caldero”, se ofrecía a Rommel la posibilidad de romper la línea defensiva británica al Norte del “caldero” y cortar las líneas de abastecimiento del XIII Cuerpo de Ejército. Sin embargo, si el XXX Cuerpo de Ejército no enviaba carros en apoyo del XIII Cuerpo, Rommel, al abrigo de la defensa que proporcionaban sus FlaK en el “caldero”, podría concentrar sus carros sobre la penetración del XIII Cuerpo de Ejército, destruyendo a las dos “Brigadas de Carros” y, probablemente, a todo el XIII Cuerpo. Consecuentemente, la única opción ofensiva posible era el ataque directo a las posiciones italoalemanas en el “caldero”: la “operación Aberdeen”.
El plan era (relativamente) sencillo: en una primera fase, durante la noche, la Infantería británica abriría un hueco en los campos de minas y los obstáculos de los italoalemanes, en el punto donde las alturas de Sidra y las de Aslagh dejaban una zona accesible para los vehículos, que, además, coincidía con el límite entre las zonas de acción de la 21ª División Panzer y la Ariete. En la segunda fase, con las primeras luces del alba, los carros británicos del XXX Cuerpo (en realidad, solo la IV Brigada Acorazada) romperían la línea enemiga y entrarían en la depresión del terreno (el “caldero” propiamente dicho) donde desplegaban los elementos logísticos, la Artillería y los Puestos de Mando italoalemanes. La 21ª División Panzer quedaría fijada por un ataque de apoyo de la XXXII Brigada de Carros (perteneciente al XIII Cuerpo de Ejército) desde el Norte. Si el ataque tenía éxito, la XXXII Brigada continuaría su avance hacia el Suroeste, cortando las líneas de abastecimiento del Eje hacia el “caldero”. Para facilitar el ataque de los carros, la Artillería de Campaña ejecutaría una potente preparación de fuegos, dirigida a neutralizar a los FlaK y PaK alemanes que constituían el esqueleto de la defensa.

Para el ataque se emplearían, como unidades de Infantería, a la X Brigada India, perteneciente a la 5ª División India, una unidad que no había sufrido bajas en los combates de los días previos, apoyada por una fuerte concentración artillera, y a la IX Brigada India, que, una vez roto el frente por la X, penetraría en la posición defensiva del Panzerarmee. La X Brigada atacaría en el límite del sector, pero en la parte defendida por los italianos de la Ariete. Por su parte, el desgaste de la IV Brigada Acorazada hizo que fuese sustituida para “Aberdeen” por la XXII (perteneciente no a la 7ª División Acorazada, sino a la 1ª; pese a ello, la 7ª División Acorazada seguía siendo la encargada de esta fase de la operación). El ataque de apoyo de la XXXII Brigada se produciría durante esta fase, con idea de evitar que la 21ª División Panzer pudiese apoyar a la Ariete. Una vez rota la línea defensiva italiana, la XXII Brigada Acorazada, seguida por la IX Brigada India (también de la 5ª División) entrarían en la posición. La Brigada Acorazada restante de la 1ª División Acorazada (la II) estaría preparada para explotar el éxito, avanzando hacia el Oeste una vez que las unidades italoalemanas del “caldero” hubiesen sido neutralizadas.
La organización del mando y control planeada para la operación era muy compleja: para la primera fase – la ruptura del frente italiano – la operación la controlaría el Puesto de Mando de la 5ª División India, que tendría bajo sus órdenes a sus dos Brigadas (IX y X), a la Artillería de apoyo y a la 7ª División Acorazada (reducida a la XXII Brigada Acorazada); obtenida la ruptura, la 7ª División Acorazada asumiría el mando de la operación, controlando a su XXII Brigada Acorazada, a la Artillería y a la IX Brigada India (las fuerzas que penetrarían en la posición enemiga), mientras que la 5ª División (bajo las órdenes de la 7ª) se quedaría como reserva, reducida a su X Brigada. Eventualmente, si el combate obligaba a asaltar nuevas posiciones fijas en el interior del “caldero”, la 5ª División India retomaría el control. La coordinación con el ataque de la XXXII Brigada de Carros se haría entre los Puestos de Mando de los dos Cuerpos de Ejército, sin que ninguno de ellos (sorprendentemente) estuviera dirigiendo la operación. Esta estructura de mando y control hacía muy difícil la coordinación del ataque de la Infantería de la X Brigada y el de apoyo de la XXXII Brigada Acorazada, e implicaba al menos un relevo en el mando de la operación entre la 5ª División India y la 7ª Acorazada en mitad del combate y durante el arco nocturno. Este relevo implicaba el cambio de mallas de transmisiones y de dependencias de muchas unidades, operación compleja, y aún más en mitad de una batalla y durante la noche. Para paliar estos problemas, los Puestos de Mando de ambas Divisiones desplegaron juntos en los alrededores de Bir el Harmat.

Por su parte, Rommel, sorprendido de la inactividad de Ritchie, planeó una operación para rescatar algunos carros averiados situados al Sureste de Bir el Hamat, fuera de su perímetro defensivo. Esta operación la ejecutaría la 15ª División Panzer, el día 5 de junio, para lo que abrió algunos pasillos en los campos de minas defensivos el día 4. Estos pasillos permitirían a la 15ª División Panzer operar con cierta libertad dentro y fuera de la posición defensiva italoalemana en los combates sucesivos.
El ataque británico comenzó a las 02:50 horas, con una preparación artillera realizada por cinco Grupos de Artillería, con más de ciento cincuenta piezas. Esta preparación se había planeado empleando los mapas disponibles de la zona, que resultaron ser muy inexactos. Como consecuencia, el fuego resultó muy poco preciso y el impresionante bombardeo artillero se quedó muy corto, cayendo en mitad del desierto. Pese a ello, con la ayuda de sus Observadores Avanzados, la X Brigada India consiguió corregir el fuego de su Artillería de apoyo, y romper la línea defensiva de la Infantería italiana en el frente de la Ariete (las fortificaciones italianas eran muy precarias). Por su parte, los carristas de la XXII Brigada Acorazada deseaban atacar justo al amanecer, con el Sol a su espalda, para que la luz deslumbrase a los artilleros alemanes. La impaciencia para aprovechar ese momento y los esperables problemas de coordinación, hicieron que los carros de la XXII Brigada se mezclasen con la Infantería hindú, lo que ralentizó su avance. Por su parte, el Afrika Korps desplegó rápidamente una barrera de FlaK y PaK al Oeste de las alturas de Aslagh, empleando medios de la 15ª División Panzer y de su núcleo de tropas de Cuerpo de Ejército, por lo que, cuando cruzaron las alturas, los carros británicos fueron recibidos por un nutrido fuego.
Como se ha citado, los Observadores Avanzados de Artillería no podían seguir en su movimiento a las unidades acorazadas, por lo que los carristas no pudieron solicitar ni dirigir el fuego de su propia Artillería sobre las posiciones de los cañones alemanes. Como consecuencia, el avance británico se detuvo, y la XXII Brigada se tuvo que retirar al Este de Bir el Tamar, en el límite del alcance de los cañones alemanes, con fuertes pérdidas. Por su parte, en lugar de atacar a la línea de cañones alemanes, la IX Brigada de Infantería India intentó establecer posiciones defensivas en la parte Oeste de las alturas de Aslagh, en el interior del “caldero”, pero sus batallones sufrieron el contraataque de los carros alemanes del 8º Regimiento Panzer (15ª División Panzer) y de los italianos del 132º Regimiento Acorazado (División Ariete) – sin que la castigada XXII Brigada Acorazada interviniese -, sufriendo graves pérdidas. Los infantes hindúes habían perdido el control de la Artillería, al pasar la responsabilidad de la batalla a la 7ª División Acorazada, pero la falta de observadores en la XXII Brigada Acorazada mantuvo en silencio a la potente Artillería británica. En realidad, las dos Brigadas británicas no realizaron un combate coordinado, sino que plantearon dos batallas “independientes”, con los resultados esperables.

Por su parte el ataque de la XXXII Brigada de Carros se desarrolló incluso peor: el impreciso bombardeo artillero preliminar no afectó a las defensas contracarro alemanas, y los carristas de esa Brigada tampoco pudieron redirigir el fuego de su Artilleria (que, por otra parte, era bien escasa: solo una Batería de doce obuses 18-pounder se empleó en su apoyo); puesto que no había Infantería y zapadores que los precediesen en el ataque, los carros británicos se metieron en un campo de minas cuya existencia desconocían, quedando inmovilizados dentro del alcance de los cañones alemanes. De los setenta carros que iniciaron el ataque, cincuenta se perdieron bajo el fuego de los defensores. Así, a mediodía, el avance británico se había estancado completamente y las unidades atacantes habían sufrido cuantiosas bajas.
La derrota de la XXXII Brigada de Carros liberó a la 21ª División Panzer de la tarea de proteger el frente Norte del “caldero”. Esto dejaba disponibles a las dos divisiones Panzer para ejecutar contraataques. Así, a mediodía, la 21ª División Panzer abandonó la escarpadura de Sidra (dejando allí los cañones contracarro cubriendo su retaguardia) para atacar a la baqueteada XXII Brigada Acorazada al Este de Bir el Tamar, mientras que, simultáneamente, la 15ª División Panzer cruzaba los pasillos abiertos en sus campos de minas defensivos para atacar Bir el Hamat, girando desde allí hacia el Norte para atacar el flanco y la retaguardia de las unidades que ocupaban las alturas de Aslagh, destruyendo en su camino el Puesto de Mando de las dos divisiones británicas. Como resultado, la noche del cinco al seis de junio, los italoalemanes habían cercado en las alturas de Aslagh y en Bir el Tamar a la X Brigada India (la IX se había retirado durante la mañana, debido a las pérdidas sufridas), a la XXII Brigada Acorazada, a cuatro Grupos de Artillería y a toda la logística de ambas Divisiones. Con todo, el cerco alemán no era muy sólido, y un rápido contraataque de las unidades británicas disponibles (bien que muy castigadas) podría haber roto el cerco (los restos de las Brigadas Acorazadas II y IV se encontraban próximos y no habían participado en los recientes combates, y la XXII Brigada Acorazada todavía disponía de unas decenas de carros operativos). Sin embargo, la destrucción de los Puestos de Mando causó una notable confusión en la cadena de mando británica. De hecho, las unidades de carros británicas no reaccionaron durante el día seis, recibiendo órdenes contradictorias. Al final del día seis, la resistencia británica dentro del cerco colapsó, haciendo los italoalemanes más de 3.000 prisioneros, junto con gran cantidad de material. La 5ª División India había sido prácticamente destruida (la X Brigada, completamente, mientras que la IX estaba duramente castigada; la Artillería de la División se había perdido completamente, junto con la logística y las transmisiones), la XXII Brigada Acorazada había resultado destruida, como el Puesto de Mando y la logística de la 7ª División Acorazada, mientras que la XXXII Brigada de Carros había sufrido fuertes pérdidas.

Pese a las grandes pérdidas sufridas, la situación no era ni mucho menos desesperada para los británicos. La línea defensiva al Norte del “caldero” seguía prácticamente intacta, cubierta por cinco posiciones con una Brigada de Infantería reforzada en cada una, cerrando el Norte de la posición italoalemana del “caldero”. La “box” de Knightsbridge, guarnecida por la intacta CCI Brigada de Infantería, cerraba el “caldero” hacia el Este. En mayor profundidad, la XXIX Brigada India había reforzado su posición defensiva en El Aden, y en Tobruk todavía se encontraba la 2ª División de Infantería Sudafricana. El balance de carros tampoco era favorable a los italoalemanes. La I Brigada de Carros apenas había combatido y conservaba gran parte de sus medios, aunque estuvieran disgregados entre las Brigadas de Infantería, la XXXII Brigada de Carros disponía todavía de unos cuarenta carros, mientras que la II, IV y XXII Brigadas podían reunir entre todas unos doscientos treinta carros. Frente a esos más de cuatrocientos carros, las Divisiones Panzer alemanas solo disponían para esa fecha de ciento sesenta carros de tipos diversos (principalmente, Panzer-III y Panzer-IV), mientras que los italianos solo podían disponer de unos setenta M-13/40. Además de ello, gracias a la ayuda norteamericana y a su mayor cercanía a sus bases logísticas, los británicos confiaban en que sus medios irían aumentando progresivamente, por lo que el tiempo jugaba a su favor.
El ‘sábado negro’ del 8º Ejército
La caída de Bir Hakeim dejaba desguarnecido el flanco Sur de la nueva posición defensiva británica, abierto a un nuevo envolvimiento por el desierto. No obstante, desde Bir el Gubi, la VII Brigada Motorizada, organizada en columnas muy móviles y los numerosos vehículos de reconocimiento del IV Batallón de Reconocimiento Sudafricano hostigaban regularmente a las unidades del Eje que se movían al Sur del ‘caldero’, llegando a destruir convoyes logísticos incluso al Oeste de esa posición. Los británicos confiaban en que la actividad de estas patrullas, además de dificultar la siempre compleja logística del Panzerarmee, les mantendría informados en caso de una nueva ofensiva alemana por el desierto.
Por su parte, tras acabar con la resistencia de los franceses en Bir Hakeim, Rommel era consciente de que la posición del 8º Ejército era progresivamente más fuerte, por lo que no podía limitarse a mantenerse a la defensiva: los británicos tenían muy cerca sus bases logísticas, a las que fluían municiones, armas y equipos procedentes de la potentísima industria norteamericana. Además de esto, y como se ha explicado anteriormente, sin el puerto de Tobruk, ningún avance en Libia proporcionaba ventajas militares reales. Antes al contrario, sin el puerto de Tobruk, las limitaciones logísticas hacían la presencia del Panzerarmee en la zona insostenible, como había comprobado Rommel en los meses previos a Crusader. Consecuentemente, Rommel decidió iniciar una ofensiva lo antes posible. Su plan era muy similar al plan original de la ‘operación Venecia’: un envolvimiento por el flanco del desierto. Para ello, la 21ª División Panzer, que cubría el Norte del ‘caldero’, y la Ariete, que ocupaba las alturas de Aslagh al Este de esa zona, se mantendrían en sus posiciones. El esfuerzo principal italoalemán lo ejecutaría la 15ª División Panzer, que saldría del ‘caldero’ por el Sur, girando hacia el Este antes de llegar a Bir Hakeim, aprovechando los pasillos en los campos de minas ya abiertos anteriormente para el ataque a esa posición. Posteriormente, avanzaría en dirección a El Aden, con la idea de amenazar las posiciones británicas en esa ‘box’, o, si la situación lo permitía, tomar esa posición. Con esta operación, Rommel pretendía atraer a un combate móvil a las unidades acorazadas británicas supervivientes, o, en caso de que no reaccionasen, tomar la ‘box’ de El Aden por sorpresa. La División Motorizada Trieste avanzaría a la izquierda de la 15ª División Panzer, protegiendo su flanco Oeste, mientras que la 90ª División Ligera, reforzada con los tres Grupos de Reconocimiento disponibles (el III, el XXXIII y el DLXXX), avanzaría a la derecha de la 15ª División Panzer, protegiendo su flanco Este, frente a cualquier reacción de la VII Brigada Móvil.

El movimiento de los alemanes se inició el día 11 de junio, por la tarde. Al amanecer, la 90ª División Ligera había alcanzado el Sureste de la ‘box’ de El Aden, ocupando el terreno elevado que dominaba desde el Sur la depresión de Sidi Rezegh. Rommel esperaba en ese momento que las Brigadas Acorazadas británicas, situadas en los alrededores de la ‘box’ de Knightsbridge, contratacasen contra el flanco de la penetración alemana. Rommel alertó a la 21ª División Panzer para que estuviese preparada para atacar la retaguardia de las Brigadas Acorazadas británicas que ejecutasen ese posible contraataque, atravesando la posción de la Ariete en las alturas de Aslagh y avanzando por el Sur de la ‘box’ de Knightsbridge. Finalmente, la II y la IV Brigadas Acorazadas, con unos ciento treinta carros entre ambas, avanzaron tímidamente al encuentro de la 15ª División Panzer. En el combate subsiguiente, las limitaciones de alcance eficaz de los cañones de los carros británicos (los 2-pounder de los Cruiser y los 37 mm de los Stuart) se pusieron nuevamente de manifiesto. Ante la perspectiva de una nueva derrota, los británicos enviaron en su socorro a la XXII Brigada Acorazada – otros ochenta carros, principalmente Stuart y algunos Grant – desde su posición al Noroeste de la ‘box’ de Knightsbridge. Antes de que la XXII Brigada alcanzase la posición de sus Brigadas hermanas, Rommel ordenó a la 21ª División Panzer que ejecutase el ataque desde las alturas de Aslagh sobre la retaguardia de la XXII Brigada Acorazada, acción que realizó al amanecer del día 13.

Al mismo tiempo, esta Brigada sufrió además el ataque por su flanco derecho de los M-13/40 del XI Batallón de Carros de la División Motorizada Trieste (esta División había modificado su orgánica poco antes de iniciarse la ‘operación Venecia’, para incluir un Batallón de Carros medios, dotado con algo más de cuarenta M-13/40). En consecuencia, la XXII Brigada Acorazada no pudo alcanzar la posición de la II y la IV, y tuvo que retirarse hacia la ‘box’ de Knightsbridge, presionada por los carros italianos y alemanes. Cuando las otras dos Brigadas Acorazadas fueron conscientes de que no iban a recibir auxilio, fueron cediendo terreno, con la II Brigada Acorazada retirándose también hacia la ‘box’ de Knightsbridge, mientras que la IV se acabó desbandando ante la presión alemana. Al final del día 13 de junio (el llamado por los británicos ‘Black Saturday’), los británicos habían perdido en cuarenta y ocho horas doscientos veinte carros, por unos treinta los italoalemanes. Puesto que el Panzerarmee quedó dueño del campo de batalla, muchos de los carros averiados pudieron ser recuperados (incluyendo no pocos carros británicos) por lo que las pérdidas reales de los italoalemanes fueron mucho menores. Esa misma noche, la CCI Brigada de Guardias y los restos de la II y XXII Brigadas Acorazadas abandonaron la casi rodeada posición de Knightsbridge, en dirección a Tobruk.
Tras la batalla del 13 de junio, la situación táctica favorecía claramente al Panzerarmee, que, no obstante, había sufrido duras pérdidas. Para aprovechar esa ventaja, Rommel inició una nueva acción ofensiva, retornando en cierta medida a su plan original: el 14 de junio, las dos Divisiones Panzer alemanas avanzarían hacia el Norte para cortar la via Balbia y aislar a las tropas británicas que defendían la frontera (la 1ª División Sudafricana, dos Brigadas reforzadas de la 50ª División de Infantería, la XXXII Brigada de Carros y los elementos de la dispersa I Brigada de Carros). El XX Cuerpo de Ejército italiano se mantendría en la zona del ‘caldero’ protegiendo la retaguardia de las Divisiones Panzer, mientras que la 90ª División Ligera y los Grupos de Reconocimiento se mantendrían en la zona de El Aden, para impedir que la guarnición de Tobruk actuase sobre el flanco derecho de las Divisiones Panzer. Sin embargo, antes de que el Panzerarmee iniciase estas acciones, Ritchie decidió abandonar la defensa de las posiciones de Gazala, y replegar a las unidades desplegadas en esa zona. En cualquier caso, las dos Divisiones Panzer alemanas no podían cerrar en fuerza todas las rutas de retirada posibles, por lo que la tardía actuación del Afrika Korps no pudo impedir que la mayoría de las tropas británicas pudieran retirarse de la zona de Gazala, si bien sufrieron el acoso de los panzer.
La caída de Tobruk
El 14 de junio, cuando Ritchie solicitó a Auchinleck autorización para abandonar las posiciones defensivas de Gazala para centrarse en la defensa de Tobruk, Auchinleck le respondió con varias consideraciones clave. La primera era que las defensas de Tobruk en ese momento eran mucho menos sólidas que las del año anterior (la mayoría de los obstáculos defensivos de Gazala se habían construido desmontándolos de las defensas de Tobruk; así, apenas quedaban minas o alambradas utilizables). La segunda era que el Panzerarmee era una fuerza mucho más numerosa y mejor armada que la que había llegado a Tobruk en 1941 (en esa ocasión se reducía apenas a la 5ª División Ligera – origen de la 21ª División Panzer -, la Ariete, algunas unidades menores y unas pocas Divisiones de Infantería italiana, que llegaron varias semanas después). La tercera era la opinión de la Royal Navy de que, ante el aumento de capacidades aéreas derivadas de la presencia de la II Luftflotte en Sicilia, en caso de un nuevo cerco no le sería posible enviar buques de aprovisionamiento a Tobruk como había hecho el año previo. En consecuencia, Auchinleck opinaba que la defensa de Tobruk solo era posible desde las posiciones defensivas exteriores ya existentes, subrayando la importancia de la ‘box’ de El Aden, que, apoyada por algunas otras posiciones menores, era clave para la defensa, considerando que la plaza en sí no era defendible desde su casco urbano en las circunstancias del momento.
La ‘box’ de El Aden era clave por varias razones, en caso de que el Panzerarmee intentase sitiar la ciudad. Por un lado, porque desde ella era posible cortar la ruta asfaltada que circunvalaba Tobruk, que había sido construida por los zapadores italianos durante el sitio del año precedente, dificultando mucho las comunicaciones de los posibles sitiadores. Por otro lado, la posesión por los británicos de esa ‘box’ aumentaba el tamaño del perímetro defensivo que los italoalemanes debían cubrir para asegurar el cerco, para lo que carecían de suficientes tropas, viéndose obligados a adoptar un despliegue con muy baja densidad de ocupación del terreno, y por ello, muy vulnerable ante contraataques locales de los cercados. La ampliación del cerco a la que obligaba la ‘box’ de El Adén implicaba además que la Artillería del Panzerarmee debería desplegar muy lejos del casco urbano de Tobruk, por lo que solo las piezas más pesadas tendrían alcance sobre la plaza. Finalmente, desde la ‘box’ de El Aden los británicos podrían hostigar a las columnas de abastecimiento italoalemanas que proporcionasen apoyo logístico a las unidades situadas al Este de Tobruk, como había sucedido con la posición de Bir Hakeim.
Por su parte, Rommel era igualmente consciente de la importancia de la ‘box’ de El Aden, y de la necesidad de negar a Ritchie el tiempo necesario para reorganizar sus fuerzas y reforzar la defensa. Consecuentemente, a partir del 15 de junio, comenzó los movimientos para concentrar la capacidad de combate del Panzerarmee sobre esa posición.
Antes de la retirada del 8º Ejército de la línea defensiva de Gazala, la ‘box’ de El Aden estaba guarnecida por dos Batallones de la XXIX Brigada India. Para aumentar la capacidad defensiva de la plaza de Tobruk, incrementando el perímetro defensivo, Ritchie decidió crear otra ‘box’ en Sidi Rezegh, al Este de la de El Aden, tarea que confió a la XX Brigada India. La IV Brigada Acorazada (que era la unidad dotada preferentemente de carros norteamericanos) fue reorganizada en la zona de Gambut, alcanzando una fuerza de unos cien carros Grant y Stuart. Esto permitía al 8º Ejército disponer de una reserva acorazada, que, siendo relativamente pequeña, debería permitir ejecutar contraataques ante una posible ofensiva del Panzerarmee, hasta que pudieran reorganizarse el resto de formaciones de carros, muy dispersas y desgastadas en los combates anteriores.
El 15 de junio, Rommel inició las acciones ofensivas contra el perímetro defensivo británico alrededor de Tobruk. La 90ª División Ligera, apoyada por toda la Artillería de Campaña disponible avanzó desde el Oeste hacia la ‘box’ de El Aden, guarnecida por dos Batallones de Infantería de la XXIX Brigada India, con idea de iniciar un ataque metódico al día siguiente. Al mismo tiempo, la 21ª División Panzer circunvalaba la ‘box’ por el Norte, arrollando en Batruna al tercer Batallón de la XXIX Brigada, que intentaba levantar una posición defensiva que bloquease la carretera de circunvalación construida por los italianos el año anterior, haciendo setecientos prisioneros. El 16 de junio, la 90ª División Ligera inició su acción ofensiva sobre la ‘box’ de El Aden, mientras que la 21ª División Panzer atacaba la ‘box’ en construcción de Sidi Rezegh, protegiendo su flanco Este con la habitual pantalla protectora de FlaK y PaK. El flanco Sur de ambas operaciones ofensivas quedaba cubierto por la acción de los tres Batallones de Reconocimiento del Panzerarmee, y por el avance del XX Cuerpo de Ejército italiano (Divisiones Ariete y Trieste), lo que imposibilitaba ninguna acción de la reconstituida VII Brigada Motorizada británica en apoyo de ninguna de las dos posiciones atacadas. La 15ª División Panzer avanzó por el Sur de la ‘box’ de El Aden, tras las unidades italianas, para reunirse con la 21ª División Panzer en la zona de Sidi Rezegh. Por su parte, la ofensiva de Rommel obligó a Ritchie a emplear su única reserva móvil de cierta entidad, la reconstruida IV Brigada Acorazada, situada al Este de Tobruk, sobre la via Balbia, en las proximidades de Gambut. La idea de Ritchie era la de desbaratar el ataque de la 21ª División Panzer sobre la inacabada ‘box’ de Sidi Rezegh, y proseguir después hacia el Oeste en auxilio de la ‘box’ de El Aden. Sin embargo, en su avance hacia Sidi Rezegh, la IV Brigada Acorazada se encontró con la barrera de FlaK y PaK desplegada por la 21ª División Panzer en previsión precisamente de esa eventualidad. Como en anteriores ocasiones, el superior alcance de los cañones alemanes fue un elemento clave en el fracaso de los carristas británicos, que se vieron obligados a replegarse. Como consecuencia de la malograda operación de auxilio, la ‘box’ de Sidi Rezegh cayó al atardecer del 16 de junio. Sin embargo, pese a los apoyos artilleros, la ‘box’ de El Aden resistió los embates de la 90ª División Ligera. Pese a las peticiones del jefe de la 90ª División, Rommel se negó a emplear sus carros disponibles en apoyo a la Infantería alemana, por lo que el ataque debió suspenderse. Esa noche los alemanes interceptaron comunicaciones entre el Puesto de Mando de la 7ª División Acorazada y el de la XXIX Brigada India, para preparar una evacuación de la ‘box’ de El Aden. Los alemanes no se opusieron a esa evacuación (que, en la práctica, implicaba la caída de Tobruk), que se ejecutó la noche del 16 al 17 de junio.
El 17 de junio, la 21ª División Panzer junto con la Ariete se enfrentaron a la IV Brigada Acorazada británica al Este de Sidi Rezegh. Pese a la valerosa defensa de los británicos, su inferioridad numérica y de alcances frente a los carros del Eje forzó la retirada de la IV Brigada hacia el Sur (y, posteriormente, hacia Egipto), que había perdido más de la mitad de sus carros. La noche del 17, la 21ª División Panzer cortaba la via Balbia cerca de Gambut, al Este de Tobruk, materializando el cerco de la plaza.
El 18 de junio, la XX Brigada India, que ya había perdido uno de sus Batallones con la caída de la inacabada ‘box’ de Sidi Rezegh, intentó retirarse hacia Egipto, ignorando que la via Balbia estaba cortada, resultando completamente destruida a manos de la 21ª División Panzer.
Así, para el atardecer del 18 de junio, Tobruk estaba completamente cercada. Su guarnición se componía de dos Brigadas de la 2ª División Sudafricana, la XI Brigada India, la CCI Brigada de Guardias y la XXXII Brigada de Carros, con cincuenta y dos Valentine y Matilda-II. Disponían de abundantes suministros, aunque las defensas de la ciudad eran mucho más débiles que las que se habían construido para el cerco anterior, aunque sobrevivían numerosos búnqueres, el foso anticarro y algunos campos de minas (aunque de muy baja densidad). La moral no era alta, como prueba el que la XX Brigada India intentase volver a Egipto antes que refugiarse en la ciudad. Por otra parte, la pérdida de los aeródromos de la zona de Tobruk había desorganizado en gran medida a la R.A.F., por lo que su oposición a la acción de la Luftwaffe era muy poco eficaz.
Rommel decidió atacar la ciudad antes de que los británicos pudieran mejorar sus defensas. En consecuencia, empleó el 19 de junio para redesplegar sus unidades. Durante la noche del 20 de junio, los zapadores alemanes barieron brechas en los campos de minas en el sector de la XI Brigada India (al Sureste de la ciudad), y, de madrugada, tras un potente bombardeo artillero y aéreo (el Mariscal Kesselring, consciente de la importancia de Tobruk, empleó en apoyo de Rommel todos los medios disponibles), la infantería alemana disponible (kampfgruppe Menny) abrió paso a los zapadores y a los carros de la 15ª y 21ª Divisiones Panzer. La gran potencia de los apoyos de fuegos y su buena coordinación con el avance de la Infantería, junto con la baja moral de los defensores, hizo que los defensores hindúes se refugiasen en los búnqueres, sin ofrecer una resistencia eficaz, por lo que los infantes alemanes hicieron prisioneras a unidades enteras dentro de los refugios. Por otra parte, como había sido el caso en las ‘boxes’ de Gazala, la Artillería británica se había desplegado para ofrecer defensa contracarro a las posiciones defensivas, por lo que no estaba en condiciones de efectuar fuego de contrabatería sobre las piezas italoalemanas. Como consecuencia, los defensores combatieron siempre en inferioridad de fuegos. Solo cuando resultaba evidente que los carros alemanes no encabezaban el ataque, los británicos reorganizaron su Artillería de Campaña para combatir en un modo más ortodoxo, pero ya era tarde: los alemanes habían conseguido abrir una amplia brecha en las defensas de la XI Brigada India. Por idénticas razones –proporcionar capacidad contracarro a las posiciones defensivas– los carros de la XXXII Brigada de Carros se habían repartido por todo el perímetro, de forma que el Mando británico no disponía de una reserva acorazada con la que contraatacar (si bien la gran superioridad numérica de los italoalemanes – más de doscientos carros por una cincuentena de carros británicos – hacía que un contraataque tuviese pocas posibilidades de éxito). De hecho, el único intento de contraataque, con un Batallón de Carros apoyado por elementos de CCI Brigada de Guardias, se realizó de forma descoordinada, pues las unidades implicadas se encontraban muy dispersas, por lo que cada una atacó conforme fue llegando al punto de la penetración alemana). Pese a los valerosos esfuerzos de numerosas unidades individuales, la defensa colapsó al final de la jornada. El 21 de junio, el jefe de la 2ª División Sudafricana solicitó la rendición, dejando en manos de Rommel más de 33.000 prisioneros, gran cantidad de suministros y un puerto utilizable.
Conclusiones
El estudio de los combates de Gazala-Tobruk ofrece numerosas conclusiones útiles. En el ‘debe’ de los jefes británicos hay que resaltar principalmente la cesión de la iniciativa al enemigo: de forma casi constante, el 8º Ejército reaccionaba como mejor podía a los cambios en la situación táctica que le imponía la acción del Panzerarmee. Como consecuencia, Ritchie nunca dirigió realmente la batalla, sino que se limitó a responder a las acciones de Rommel. Habida cuenta de su superioridad de medios, es una omisión muy poco justificable. Este es solo el primero – pero es fundamental – de una serie de problemas en el ejercicio del mando y control de los británicos.
Otro problema derivado del anterior es el escaso uso de las Brigadas de Infantería: como norma general, se limitaron a permanecer en sus posiciones fijas, esperando un ataque que se produjo, o, más frecuentemente, no. Y, cuando se emplearon junto con las Brigadas Acorazadas – caso de las X y XI Brigadas Indias con la XXII Brigada Acorazada en la batalla del ‘caldero’ -, el ‘reparto de papeles’ (que era muy claro en el caso de los alemanes) entre carros, Infantería y Artillería no era evidente para los jefes de las unidades implicadas, llevando a que combatiesen de forma aislada, incluso compatiendo localización geográfica.
Además de ello, como hemos visto, Rommel intentaba siempre agrupar sus carros en la que consideraba la acción decisiva de la batalla. Y, de hecho, cuando no lo hizo (como cuando la 15ª División Panzer se queda sin combustible a la altura de la ‘box’ de Knightsbridge), su inferioridad de medios hizo que el riesgo de una derrota sea muy elevado. Sin embargo, los británicos emplearon constantemente sus numerosas unidades acorazadas de forma individual, comprometiéndolas en combate de forma aislada y secuencial, diluyendo así su gran superioridad de medios.
El caso de la ‘operación Aberdeen’ (el ataque británico a la posición del ‘caldero’) es también significativo en el campo de la organización del mando y control. En principio, parece lógico pensar que esa operación (el ‘esfuerzo principal’ del XXX Cuerpo de Ejército e, incluso, del 8º Ejército en su conjunto y una oportunidad excelente para acabar con el Afrika Korps) debía haber sido dirigido por el Puesto de Mando del 8º Ejército (teniendo en cuenta que, además, se empleaban unidades tanto del XXX Cuerpo como del XIII) o, al menos, por el del XXX Cuerpo de Ejército (lo que parecía la solución más lógica, dada la entidad del esfuerzo). Sin embargo, la solución adoptada (el explicado cambio en la dirección de la operación entre la 7ª División Acorazada y la 5ª División India, en el arco nocturno y dependiendo de la interpretación de la situación táctica en el momento) es una forma muy poco ortodoxa de organizar la operación, que tuvo las desastrosas consecuencias esperables. Las razones para adoptar esta organización no están claras, pero es muy poco justificable que el XXX Cuerpo de Ejército cediese a sus Divisiones el control de esta operación.

Otra fuente de problemas era la rigidez de la organización británica en el ‘reparto de papeles’ entre las Armas que lo constituían. La consecuencia más evidente en esta operación fue la necesidad de cambiar la forma de emplear a la Artillería británica (en opinión de los alemanes, el Arma mejor dirigida y empleada del Ejército británico), pasando del apoyo mediante tiro indirecto (la forma de apoyo que se impuso desde la PGM, y en la que los británicos eran unos consumados expertos), al apoyo contracarro, en tiro directo. Esta ‘regresión’ en el empleo de la Artillería de Campaña llevó a que la numéricamente inferior Artillería italoalemana (inferior en número de piezas, en alcances y en adiestramiento) disfrutase prácticamente siempre de impunidad en sus fuegos, lo que hizo que las ofensivas alemanas se ejecutasen siempre con superioridad local de fuegos. Además, puesto que los carros alemanes solo atacaron muy pocas de las posiciones fijas donde desplegaba la Artillería británica en función contracarro (apenas la posición de la CL Brigada y el perímetro de Tobruk), al final de la batalla, la mayoría de estas piezas no habían hecho un solo disparo. Y donde los carros atacaron – siempre en sectores estrechos -, se encontraron siempre en superioridad numérica frente a los cañones británicos, dispersos a lo largo de todo el frente, por lo que su eficacia fue reducida.
De la misma forma, la falta de vehículos de observación para la Artillería (OAVs) se hizo notar en momentos clave de la batalla (en el ataque de la XXXII Brigada de Carros a la escarpadura de Sidra, o en la penetración de la XXII Brigada Acorazada en la ‘operación Aberdeen’, por ejemplo). En realidad, en el periodo de entreguerras el Ejército británico puso en servicio un vehículo específico para los OAVs de Artillería, basado en el Universal Carrier, un vehículo de cadenas que, si bien no tenía la movilidad de los carros, sí era mucho más ágil en la arena que los vehículos de ruedas empleados en Libia. Desgraciadamente, la mayoría de estos vehículos se perdieron en Dunquerque, y su renovación recibió escasa prioridad para el Ejército británico, centrado en reconstruir sus unidades de combate. En cualquier caso, tan importante como la falta de vehículos adaptados a esta función, era la mentalidad ‘solo carros’ de los jefes británicos, que no acababan de entender el enfoque interarmas de sus enemigos alemanes.

Otro ejemplo pernicioso de la ‘exclusividad’ en el uso de determinados medios que los británicos atribuían a cada Arma es el caso de la Artillería Antiaérea. Como hemos visto, los pesados FlaK alemanes de 88 mm eran un elemento fundamental en la maniobra del Panzerarmee, con actuaciones clave en muchos momentos (la defensa de la escarpadura de Sidra, la detención de la XXII Brigada Acorazada en el ‘caldero’ o la derrota de la IV Brigada Acorazada en Sidi Rezegh, por ejemplo), aportando una potentísima capacidad contracarro. Es cierto que el FlaK 18/36 era una excelente pieza… Pero los británicos disponían de una similar, el 3,7’ (93,2 mm.) QF AA gun, que, pese a encontrarse desplegado en Libia, solo fue empleado como arma contracarro cuando los carros alemanes atacaron los emplazamientos antiaéreos de estas piezas (ya en el mismo puerto de Tobruk).

Junto a estos problemas, los británicos cometieron algunos errores ‘de principiante’, siendo quizá el más destacado el de dejar los campos de minas sin cobertura de fuegos: un obstáculo no cubierto por el fuego es apenas una molestia para un enemigo competente, y el Panzerarmee lo era.
En el ‘haber’ es necesario citar que los británicos combatieron con tenacidad, incluso en circunstancias difíciles. Mención aparte merece la resistencia de los franceses en Bir Hakeim, y su resistencia psicológica ante los bombardeos aéreos (que, sin embargo, si tuvieron un gran impacto sobre los defensores hindúes de Tobruk). De la misma manera, desde el alto mando británico se intentó modificar la orgánica de las Brigadas Acorazadas, para hacerla más ‘interarmas’, aunque los jefes de Brigadas y Batallones no supieron emplear adecuadamente los medios de que disponían (como tampoco supieron hacer sus jefes de División, Cuerpo de Ejército o Ejército).
Los británicos mejoraron mucho en seguridad, en especial en el empleo de la radio. De hecho, la ofensiva del Panzerarmee se planeó ignorando la presencia de numerosas unidades británicas, de forma que la relación de fuerzas era mucho más desfavorable para los italoalemanes de lo esperado.
Los alemanes habían demostrado nuevamente una mayor competencia en el combate interarmas: los carros alemanes operaron siempre plenamente integrados con su Artillería de Campaña y con sus FlaK y PaK, lo que les concedía importantes ventajas en los combates contra sus homólogos británicos. En especial, los largos alcances eficaces de sus pesados FlaK se convirtieron en un elemento decisivo en muchos combates frente a los poco armados carros británicos.
La dotación de piezas contracarro a la Infantería alemana hizo que su capacidad contracarro fuese muy superior a la de su homóloga británica, evitando la necesidad de desviar piezas de Artillería de Campaña para esta función. En cualquier caso, el empleo de los alemanes de su Infantería fue netamente ofensivo y siempre perfectamente integrada en su maniobra.
La logística seguía siendo uno de los puntos débiles del Panzerarmee. Además de ello un deficiente conocimiento de la entidad real de las fuerzas británicas hizo que se calculasen muy por debajo las necesidades logísticas de la batalla en curso y, como consecuencia de ello, se prestase poca atención a posiciones como la de Bir Hakeim, cuya posesión condicionaba la continuidad de las rutas de abastecimiento logístico. La necesidad de abastecer a las unidades acorazadas alemanas desplegadas tras la línea defensiva de Gazala condicionó toda la operación. De hecho, hasta que Rommel no consiguió una ruta logística fiable (tras la destrucción de la CL Brigada), el destino de sus unidades acorazadas (y el de toda la campaña) estuvo en un enorme riesgo, y solo la falta de una reacción británica acertada evitó su destrucción.
El sistema de mando y control alemán, basado en el mando desde la vanguardia, mostró una vez más sus ventajas, pero también sus debilidades: en muchas ocasiones clave, la intervención personal de Rommel fue crucial en el combate, pero sus prolongadas ausencias de su Puesto de Mando le llevaron a tomar decisiones para las que no siempre contaba con toda la información, o a perder el control de alguna de sus unidades.
En conjunto, la batalla de Gazala costó al Eje unas pérdidas de unos 32.000 hombres de los 90.000 que iniciaron la batalla, y 114 carros destruidos. Por parte británica, las pérdidas se elevaron a más de 80.000 (incluyendo 33.000 prisioneros en la toma de Tobruk) de los 110.000 soldados disponibles, y la pérdida de 540 carros. La caída de Tobruk forzó la sustitución de Auchinleck por Alexander como Jefe del Teatro de Operaciones de Oriente Medio, y la de Ritchie por Montgomery como Jefe del 8º Ejército.
