Global Strategy Report, 27/2022
Resumen: China quiere estar presente en el Ártico para la importación de recursos de hidrocarburos y minerales, como socio estratégico de Rusia y para penetrar en el mercado Europeo y transatlántico navegando a través de la NSR (Northern Sea Route), que es la derrota más corta entre los mayores mercados europeos, transatlánticos y la región del Asia-Pacífico. La distancia se acorta en unas 3000 millas náuticas respecto al paso por el canal de Suez. China aspira a participar en la gobernanza del Ártico y explotar recursos en zonas no sujetas a la soberanía de los 8 países árticos. Su presencia por el momento es solamente civil, su acción es fundamentalmente política, económica, de investigación científica y diplomática, sin descartar que en el futuro despliegue sus submarinos como parte de su disuasión nuclear. El control del océano Ártico entra dentro de su objetivo de ser la potencia hegemónica para 2049, ya que quien controla el Ártico tiene ventaja para controlar tres continentes, dos océanos y a las mayores potencias del hemisferio norte.
Para citar como referencia: Aláez Feal, Octavio (2022), «Errores de Rusia en Ucrania (I): las equivocaciones estratégicas», Global Strategy Report, 27/2022.
El Ártico se ha puesto a la cabeza de la agenda estratégica del mundo, porque EE.UU y Rusia se encuentran en la región y porque China ha incrementado progresivamente su presencia. Ya el Secretario de Estado Mike Pompeo, decía que la dinámica de Rusia y China en el Ártico hacía inverosímil la noción de que el Ártico fuese una zona de paz.
Realmente lo era, por lo menos hasta el 7 de marzo de 2022, fecha en que los miembros del Consejo Ártico, excepto Rusia, que tenía la presidencia bianual hasta mayo del 2023, dejaron de participar en este organismo.
El Consejo Ártico que nace en 1996, ha demostrado ser capaz de promover el dialogo y desarrollar tratados sobre asuntos tan relevantes como la búsqueda y rescate en la mar, investigación científica, polución y pesca, excluyendo explícitamente la dimensión militar.

El cambio climático y el deshielo de la región Ártica, combinado con los intereses estratégicos y económicos, en una zona de por sí rica en minerales (oro, níquel, cobalto, cobre, paladio, platino, zinc, diamantes), tierras raras e hidrocarburos, particularmente gas y petróleo, que también alberga caladeros de pesca de los mayores del mundo, lleva a un aumento de tráfico comercial y presencia militar.[1]
El deshielo presenta tres rutas de navegación, la que pasa por el Norte de Canadá (NWR), la NSR que bordea en norte de Rusia y la transpolar, la que pasa por el Polo Norte, que previsiblemente no estará disponible hasta 2030 durante periodos limitados de tiempo, pudiendo evitar los estrechos y las aguas relativamente poco profundas de las otras dos rutas.[2]

En conjunto el NSR desarrollará un papel clave en el desarrollo de la estrategia del Ártico. Su desarrollo es de interés directo para China, para ganar acceso a los recursos de gas y minerales rusos. No está previsto que sustituya las rutas habituales de los buques portacontenedores entre Ásia y Europa, pero las próximas dos o tres décadas puede ser de interés para buques de carga fletados para un trayecto en concreto o para marinas de guerra que deseen desplegar rápidamente durante el otoño o verano, desde el Pacífico al Atlántico, o en sentido contrario.
Según destacaba Putin, el camino más corto entre los mayores mercados europeos y la región del Asia-Pacífico se encuentra a través del Ártico. La distancia se acorta en unas 3000 millas náuticas respecto al paso por el canal de Suez, ahorrando entre 10 a 15 días. Un ahorro enorme.
Rusia lo considera como su “bajo vientre”, donde se siente más vulnerable militarmente. Aquí las dos prioridades son, en primer lugar controlar y proteger el NSR, y en segundo defender Rusia de las aproximaciones desde el Polo Norte.
Por otro lado, es clave para el Kremlin su administración, desarrollo, protección y sus recursos de importancia económica, ya que los territorios árticos suponen la décima parte del PIB de Rusia y un 20% de sus exportaciones. [3]Rusia quiere un control completo del acceso y paso de buques de superficie, así como la regulación de toda actividad exterior en las aproximaciones marítimas y aéreas en el Ártico Central. Eso explica por qué Moscú quiere fortalecer su regulación de la navegación a través del NSR y este imbuido por una visión militar del tráfico que pasa por ahí.
El interés de China es evidente: El 80 % de sus importaciones de petróleo pasan a través del estrecho de Malasia, lo cual presenta una vulnerabilidad si alguna otra potencia consigue cerrarlo. Las exportaciones a Europa deben pasar por el canal de Suez, mientras que las exportaciones a EE.UU deben pasar el canal de Panamá. La interdicción de cualquiera de estos dos canales, como demostró el caso del Ever Given, puede desencadenar el caos económico. Para los chinos, igual que con el canal de Suez, quien controle esta ruta controla una arteria principal de la nueva economía capitalista mundial.
Para evitar estos inconvenientes China hace grandes inversiones en la ruta de la seda, desde Asia hasta Europa. Así, el primer tren de mercancías desde China hasta el Reino Unido, llego en el 2017. No obstante lo anterior, el Ártico no se encuentra a la cabeza de las prioridades de China. Antes se encuentra el mar de China del Sur, Taiwán, las Islas de Pacífico o la ruta de la seda marítima y terrestre. El objetivo bien definido en el 20 Comité Central del Partido Comunista chino (CCP) es alcanzar la hegemonía mundial en el 2049.
Para ello debe dominar las nuevas fronteras: espacio, ciberespacio, Inteligencia Artificial, el mar, la superficie terrestre submarina, el espectro electromagnético y las regiones polares.[4] Su actividad principal en el Ártico es económica, al socaire de Rusia, conviniéndole y respetando su hegemonía, lo mismo que hace en el Asia Central, con mucha más capacidad económica que Rusia para defender estas nuevas fronteras.
Para conseguir la hegemonía, China necesita mover carga por mar comercialmente, estratégica y militarmente. No por casualidad tienen la mayor flota mercante del mundo. Tan solo desde hace una década ha desarrollado espectacularmente la industria de construcción naval. Inicialmente la empresa danesa OMT construyó bajo licencia 170 barcos en China, entre los que se encontraban portacontenedores con el casco reforzado para navegar por el Ártico. La empresa dejó de trabajar allí por la dificultad de preservar los derechos de la propiedad intelectual (IPR) y porque tampoco China quería depender indefinidamente de una empresa europea para el diseño y construcción naval. China unió los dos astilleros más importantes del país, con una fuerza laboral más de 300.000 trabajadores. Desde entonces, ya consigue fabricar barcos en tres meses y menos como lo hacían los daneses. Esta capacidad la tenía EE.UU en la segunda guerra mundial, tanto es así que Roosevelt llamaba a los astilleros “los arsenales de la democracia”. Ahora esta mega capacidad la tiene China, pudiéndose llamar a los astilleros “los arsenales de la autocracia”, que actualmente son los más potentes del mundo.
Los daneses y ahora los Chinos construyen en sus astilleros buques mercantes y de guerra. Las nuevas tecnologías en la construcción naval primero la prueban en los buques mercantes y una vez experimentadas las aplican en los de guerra. Ya saben que la diferencia entre una fragata reforzada para navegar por el hielo, como la danesa AH-140, necesita 110 toneladas de acero de más en el casco. O un patrullero de búsqueda y rescate, como el MPV 80 Polar danés se puede reconfigurar en un patrullero de guerra cambiando 32 containers. Los chinos ya ha aprendido y dominan la técnica de reconfiguración y modularización en los astilleros.[5]
La Evolución del interés de China en el Ártico
Como signataria del tratado de Svalvard de 1925, desde el 2005 China empezó a expresar su voluntad de desempeñar un rol más activo en el Ártico, lo cual no ha hecho más que reiterar desde entonces.
Sus esfuerzos iniciales fueron diplomáticos, con numerosos visitas de alto nivel en el 2010. Todos estos esfuerzos tuvieron éxito con la admisión de China en el Consejo Ártico, foros regionales o bilaterales de dialogo, tales como el foro ártico Rusia-China, diálogos de alto nivel con Japón y Corea, o discusiones con Noruega para tener un tratado de libre comercio.
Aunque China no tiene territorios al norte del Círculo Polar Ártico, en sus territorios del norte tienen unas condiciones climáticas muy parecidas a las de los territorios árticos. En el año 2013, Pekín manifestó su deseo de convertirse en una nación polar como elemento clave de su estrategia marítima. Este mismo año consiguió el estatus de país observador del Consejo Ártico. China quiere influir en la gobernanza del Ártico, y vigilar que sus intereses son respetados.
En discurso de Xi Ping en el 2014, Xi Ping, a bordo del rompehielos Xue Long en el puerto puerto Hobarth[6], pone de manifiesto que China tiene vocación de ser un gran país polar. El 18 de enero de 2017, durante un discurso de las NN.UU en Génova, Xi Ping reiteró que los Polos eran una nueva frontera para la cooperación entre naciones, igual que el suelo del océano, el espacio y del ciberespacio. En el fondo piensan que como tienen cerca de 25% de la población del planeta, le corresponde el 25% de los recursos de los dominios comunes. En esta línea, China consiguió formar parte del acuerdo de 9 naciones y la UE de prohibición de pesca no regulada en el Ártico Central (CAO) hasta el 2037.[7]
En el 2018, China publicó un libro Blanco del Ártico, en el que se definía como un estado “casi Ártico”. Aún reconociendo los derechos de los 8 países Árticos sobre los territorios de su soberanía, también dijo que otras naciones, incluida China, tenían derechos allí, especialmente en alta mar, en la zona definida en el artículo 137 del UNCLOS, y dentro del marco del acuerdo de 1925 sobre las Svalbard. En este documento China claramente dice que quiere participar en la gobernanza del Ártico. Recuerda la importancia de la protección medio ambiental; el libro blanco también destaca la importancia del Ártico para China en términos de rutas marítimas, y en particular señala una ruta marítima de la seda (Polar Sea Route/PSR), así como la explotación de petróleo, gas y minerales, y pesca. Igualmente reiteró este interés en la ceremonia de apertura de los juegos olímpicos el 4 de Febrero de 2022, destacando la necesidad de la cooperación Sino-Rusia para el desarrollo sostenible de la Región.
Toda esta narrativa está dirigida al exterior pero, reafirma de manera conciliatoria la ambición ártica de China, el respeto a los tratados y al derecho internacional, el Código Polar de la IMO, su interés científico y la protección medio ambiental. También destaca que quien controla el Ártico le da una mayor ventaja en controlar tres continentes, dos océanos y las mayores potencias del hemisferio norte. [8]
El interés chino por el Ártico ha aumentado con los años. Así, China estableció una estación de investigación científica en las islas Svalvard, a principios de siglo, y ha invertido en rompehielos, así como en gaseros rompehielos parecidos al Christof de Margarie[9], que carga gas licuado en la península de Yamal. Con las misiones de investigación científica con dos rompehielos, que en realidad son buques de doble propósito, China mejora sus credenciales Árticas. Además, la anunciada ruta de la seda polar (PSR), complemento de la principal, se está materializando después de la invasión de Ucrania con la navegación habitual de buques chinos por la NSR. Igualmente, y según EE.UU, China podría desplegar submarinos en al Ártico para su disuasión nuclear (Informe del DoD al Congreso de 2019).
Hoy en día Rusia es el único país que tiene buques civiles de propulsión nuclear, en concreto, 12 rompehielos de propulsión nuclear de un total de 40. Los buques de propulsión nuclear se basan en Mursmank, con instalaciones preparadas para dar apoyo y mantenimiento. Los rompehielos son la capacidad clave para el control de la navegación por la NSR, y por ello China también pretende tener este tipo de rompehielos.
China como potencia revisionista que busca el liderazgo mundial desde mediados de siglo, esta crecientemente presente en el Ártico. Ejerce su poder blando, y con él, su presencia estratégica, fundamentalmente en el ámbito diplomático, con la implementación de operaciones de influencia, financieras y económicas. Su presencia militar, débil hoy en día, se incrementará progresivamente, tan pronto como tenga medios para ello. Por ello, es probable que apoye su PSR con buques militares navegando desde el Pacífico hasta Europa del Norte.
La actividad de China
Desde luego, China no tiene una presencia tan fuerte en el terreno convencional como Rusia o EE.UU, pero sigue de forma persistente realizando operaciones de influencia, como demuestran los casos canadiense y sueco. Las cosas empezaron a cambiar en 2018 después de un periodo de relaciones pacíficas y constructivas, con las mencionadas visitas de alto nivel de Xi Jinping como vicepresidente en el 2010, y numerosas inversiones en las compañías tecnológicas suecas, que favorecieron notablemente el empleo. El embajador chino de Estocolmo, respondió a las críticas en la prensa sobre la vulneración de los derechos humanos en Hong Kong, recurriendo a la intimidación de los periodistas. Esto llevó al deterioro de las relaciones entre ambos países. Por otro lado, en Canadá, China ha intentado dividir la sociedad, influenciando el proceso de la decisión del gobierno y los procesos electorales, particularmente a través de la minoría chian canadiense, incluso por medio del crimen organizado, y no ha dudado en tomar medidas coercitivas en forma de demandas legales, intimidación, y ciberataques. Sin embargo, estas acciones han contribuido a deteriorar la imagen de China entre la población canadiense. Estos dos casos en el Ártico son representativos de la progresiva dureza de las operaciones de influencia chinas.
China acrecienta progresivamente su presencia en el Ártico y en la región subártica mediante inversiones directas y diplomacia. Como ejemplo, Islandia, fuertemente afectada por la crisis del 2008, pidió el apoyo económico de China, siendo el primer país europeo en firmar en el 2013 un acuerdo de libre comercio. Los fondos chinos de investigación en las universidades de Rekiavich y los inversores chinos, entraron en conversaciones, para conseguir dos puertos de aguas profundas en la Isla, que pretendían el transbordo de las rutas marítimas del Ártico, sin conseguirlo. No obstante, desde el 2018 China tiene un Observatorio Científico Ártico en Karholl (Islandia).
En el terreno económico ha invertido en sectores energéticos y mineros en Rusia pero también en Groenlandia. Se estima que Groenlandia tiene ¼ de los depósitos de tierras raras del mundo, esenciales para los coches eléctricos y turbinas eólicas. China actualmente controla el 70% de estos depósitos. El partido independentista de Groenlandia IA Inuit Ataqatigiit, que gobierna Groenlandia, ha prohibido la extracción minera de uranio, además de establecer una moratoria indefinida de las prospecciones de petróleo y gas en aguas de Groenlandia.
Pero algunos estados se están revirando como cuando Canadá rechazo la venta de la mina Hope Bay a finales del 2020. O como Noruega, cuando China quiso instalar un radar en las islas Svalvard con “fines científicos” y no les fue permitido, entre otras razones por ser este lugar por donde pasan el mayor número de órbitas de satélites del mundo. Sin embargo tiene un centro de investigación científica chino, el Yellow River Research Center.
Las inversiones chinas también se dirigen a la industria sueca de alta tecnología, FinTech, BioTech, GreenTech y semiconductores. Suecia ha sido la entrada principal de estas inversiones en Europa en el 2018. En cuanto a tecnología, EE.UU no quiere que por los cables submarinos transcurra tecnología 5G proporcionada por Huawei por razones de seguridad, especialmente el futuro cable submarino que une Europa con Japón, pasando por Alaska, ya que facilita el espionaje cibernético y difusión del malware.
China también es muy activa en el campo científico. Además de numerosas asociaciones con centros de investigación y universidades, han llevado a cabo expediciones científicas en el Ártico desde 1999 a bordo de los rompehielos, el Xue Long y Xue Long 2.
Lituania ha retrasado las inversiones chinas en el puerto de Klapeida, alegando su pertenencia a la OTAN y el supuesto peligro para la seguridad nacional. No así Alemania que ha cedido una participación del 24,9 % a la empresa china COSCO de uno de los cuatro terminales del puerto de Hamburgo en octubre de 2022, en clara contraposición al nuevo Concepto Estratégico de la OTAN, y con gran oposición parlamentaria en Alemania.
La óptica de Rusia
Rusia es geográficamente, históricamente y económicamente la potencia dominante del Ártico. La zona donde ejerce soberanía, incluyendo la EEZ (Zona Económica Exclusiva) representa el 45 % de las aguas del Ártico, la mitad de la costa Ártica y la mitad de la población.
Rusia necesita a China como usuaria de la NSR para la exportación de gas natural licuado (LNG). China ha estado operando en el NSR desde el 2015, siendo los tránsitos para proveer a China de LNG el 20% del tráfico marítimo de esta ruta polar. Pekín también es un socio clave regional en los proyectos LNG y en el oleoducto de Siberia. No obstante, Rusia no se fía de Pekín por su intención de cambiar la normativa para navegar libremente por el Ártico[10].
En efecto, el interés de China de alcanzar una normativa favorable a sus intereses en el Ártico como parte de su estrategia de dominio marítimo global, es contraria al punto de vista de Rusia, ya que afecta a sus intereses nacionales, visión que en cierta manera comparten Canadá y Noruega. Por eso Rusia trata de mitigar los intentos chinos de regular el futuro gobierno polar y con ello salvaguardar de sus intereses.
Tampoco le agrada a Rusia la PSR y menos que se superponga con la NSR o que termine absorbiéndola. China dispone de dos rompehielos y próximamente uno con propulsión nuclear[11], con especificaciones de su Marina (PLAN), que pueden actuar de escoltas de los buques chinos que naveguen por el Ártico, o como buques de apoyo de los submarinos nucleares para su disuasión nuclear, equilibrando la presencia de SSBN norteamericanos y, en definitiva, ponerle coto a la presencia global de EE.UU en su conjunto.
Para Rusia exige un gran esfuerzo presupuestario desarrollar la infraestructura civil y militar y explotar recursos del fondo marino del Ártico, que no puede acometer en solitario. De hecho, la dependencia de las reservas de gas y petróleo son el fundamento geoeconómico de su poder, así como su asociación con China, con un PIB 10 veces superior al de Rusia. Los intereses chinos y rusos no son los mismos, los de China en el marco de una futura PSR y los de Rusia como nodo de tráfico marítimo y comercio mundial en su fachada ártica. En consecuencia y por esta complementariedad las actividades rusas en el Ártico y Atlántico Norte aumentarán, consolidando su asociación civil y militar con China.
China coopera con Rusia (Novatek) y Francia (Total) en el desarrollo de campos de extracción de gas, especialmente en la refinería para licuefacción de gas de Yamal. Sin embargo, Rusia se opone a la presencia de rompehielos extranjeros en la NSR. Es de destacar que la Compañía Naviera China COSCO se ha asociado con la rusa PAO SOVCOMFLOT para operar los gaseros LNG desde la refinería de Yamal hacia el mercado europeo y Corea de Sur, Japón y China[12]. También planea contribuir a la construcción de un puerto de aguas profundas en Arkhangelsk, en el mar Blanco, como base logística de la compañía china Ocean Shipping Company, según acuerdo de 2016. Pero en realidad, la presencia de China solamente es tolerada. Aunque ambos países se hayan comprometido a intensificar la cooperación práctica para el desarrollo sostenible del Ártico.
Occidente está dañando la economía rusa con sanciones en sectores clave. Pero hay otro factor que occidente debe tener en cuenta como efecto colateral: Además de la mencionada mayor presencia china en el ártico, la presencia de otros actores no árticos, como India y UAE, que están construyendo flotas de buques contenedores especializados para navegar por el hielo, o como el caso de India que también tiene publicada una estrategia ártica.
Moscú se inclina más a la cooperación con Pekín en el desarrollo de los recursos árticos, algo que tiene incidencia directa en la rivalidad global entre EE.UU y China. Y si China aumenta su presencia, ya será más difícil banalizar que se autodenomine país “casi Ártico”, y que deba ser incluido en la agenda regional sobre cualquier iniciativa.
EE.UU: Una reacción retrasada
EE.UU compró Alaska por 7 millones de dólares en 1867, que actualmente aporta un 0,24 del PIB norteamericano. Es miembro efectivo de la Unión desde 1959, ya que antes tenía estatus de territorio pero no representación en Capitol Hill.
En junio de 1941, EE.UU llegó a un acuerdo con Reykjavik, para basar capacidades de alerta temprana y ataque estratégico, pero que entró es desuso en los 90 y 2000. En 2018 reanudó la actividad en Islandia, como consecuencia de la remilitarización rusa y el interés chino en el Ártico. No es casualidad que en el 2019 Trump dijera que quería comprar Groenlandia. El DoD publicó en el 2019 una Estrategia Ártica con el objetivo de que el Ártico fuese una región segura y estable, en la que se salvaguardasen los intereses de EE.UU y se cooperase con otras naciones en la consecución de intereses comunes. Recientemente, en octubre de 2022, la Casa Blanca, promulgó una nueva Estrategia Nacional para la Región del Ártico. Destaca en esta última el nombramiento de un Embajador funcional (Ambassador-at-Large) para la Región Ártica, acreditado para representar a EE.UU ante cualquier país u organización que trate temas del Ártico, en vez del puesto de Coordinador Ártico anterior, lo cual pone de manifiesto la mayor importancia que le da EE.UU a la región del Ártico, y más en concreto el Secretario de Estado Blinken.
Esta nueva estrategia del Ártico es parte de la estrategia global de competición con Rusia y China, aunque con una aproximación cauta, ya que la cooperación es su idea fuerza principal.
En el Ártico EE.UU desea reforzar las capacidades de conocimiento de la situación en el aire, espacio y la superficie del mar y bajo las aguas en el GIUK (Greenland-Island-Great Britain).
Actualmente, la cooperación de EE.UU con Rusia en el espacio es aceptable, ya que existe intercambio de información sobre la situación de los satélites. No así China, que no informa de nada y cuando deja de funcionar un satélite lo explosiona, convirtiéndolo en basura espacial. Un episodio de este cariz ocurrió el 04.11.2022, con el cohete chino Long March-5 cuya trayectoria descontrolada obligó a cerrar el espacio aéreo español durante 1 hora, cayendo finalmente en el Pacífico Sur.[13]
En el Ártico es de interés asentar instalaciones terrestres de observación de satélites que pasen por la órbita polar. En Thule se encuentran este tipo de estaciones que también controla muchos satélites, incluido el Galileo. China ha construido una estación en el Centro Espacial de Esrange, cerca de Kiruna, al norte de Suecia. También firmo un acuerdo con Finlandia en el 2018 para establecer un centro conjunto de investigación en Sodankyla, al norte de Finlandia, para la observación espacial del Ártico y servicios de intercambio de datos.
El Ártico es una zona de contacto directo entre EE.UU y Rusia, donde se mantiene el equilibrio militar nuclear, y se renueva la competición convencional. Era la zona de más corta distancia para un misil balístico, y una zona privilegiada para desplegar cadenas de radares y sistemas avanzados de detección. Así mismo, y como consecuencia de la militarización rusa del Ártico en la AZRF (Artic Zone of the Russian Federation), EE.UU desea incrementar el número de operaciones militares en la región.
La rivalidad nuclear con China también tiene una dimensión Ártica, igual que en la confrontación de EE.UU con Rusia, el Ártico también es el camino más corto entre EE.UU y China. Los bombarderos estratégicos de EE.UU puede ser reabastecidos en vuelo y, además, tienen bases en el Pacífico.
Lo contrario por supuesto también es verdad para China. Mientras que aumentan rápidamente su fuerza de misiles, siguen preocupados con la fuerza de defensa anti misil norteamericana, BMD. China cree que los BMD diseñados para contrarrestar el lanzamiento de misiles de Corea, en realidad, lo están para contrarrestar los de China. La prueba China del sistemas de bombardeo fraccional orbital (FOBS) en Julio y agosto de 2021, demostró que pueden usar trayectorias que pasan por el hemisferio sur, fuera del alcance de los misiles interceptadores norteamericanos basados en las islas Aleutianas.
La actividad y cooperación militar con Rusia en el Ártico
China comenzó las operaciones en el Ártico en el 2015, cuando buques de la PLAN atravesaron el estrecho de Bering. Más recientemente el PLAN desplegó varios barcos cerca de las islas Aleutianas en el 2021. También existe la preocupación de que China quiera llevar a cabo operaciones con submarinos en el Ártico, de hecho Pekín ha solicitado hacerlo en el AZRF. Esto pondría en riesgo el Ártico central. De hecho Rusia sospecha que las bases y expediciones Árticas chinas tienen doble finalidad, civil y militar.
Por el momento a China no le interesa la presencia militar en el Ártico, lo cual no descarta la posibilidad intercambio de ISR o del empleo compartido de los satélites o albergar en sus respectivos territorios estaciones terrestres, 3 en Rusia y 3 en China, de sus sistemas de posicionamiento, BeiDou y GLONASS, acordado en septiembre de 2022[14]. Esto podría ser un primer paso para emplear conjuntamente esta tecnología en apoyo de la munición guiada de precisión (PGM). También podría China apoyar a Rusia en la digitalización de los movimientos por la NSR.
China está aprendiendo, esta mejorando el conocimiento de la región, dándole a los barcos información de detalle para navegar por el NSR y elaborando inteligencia para apoyar operaciones militares, con la cobertura de que se tratan de investigación oceanográfica. En apoyo de esta investigación China lanzó su primer satélite de observación Polar en el 2019. La presencia fuera de área de Rusia, se produce con la profundización de la cooperación con China en los últimos años. Ambos países regularmente conducen patrullas conjuntas aéreas y de bombarderos estratégicos, en el mar del Este de China y cerca de la ADIZ japonesa.
Estas actividades no son inocuas ya que desencadenan violaciones del espacio aéreo pre planeadas sobre el mar de Japón o incursiones en el espacio aéreo de Japón o Corea. Por ejemplo en el 2019, Rusia y China realizaron su primera patrulla aérea de largo alcance. El ejercicio termino escalando la presencia con una operación de reconocimiento en fuerza, cuando ambos países violaron la ADIZ de Corea y Japón
En octubre del 2021, los ejercicios “Interacción Marítima” en el mar de Japón, demostraron una mayor cooperación militar en términos de defensa aérea conjunta y ASW (Anti Submarine Warfare). Por primera vez ambas agrupaciones navales llevaron a cabo la primera patrulla combinada, cruzando el estrecho japonés de Tsugaru.
Estas actividades de Rusia con China aumentan su defensa en profundidad en el Pacífico del Norte, y no en menor medida confronta la presencia de misiles de teatro de EE.UU en el Pacífico.
Conclusiones
China tiene ambiciones globales, por lo que le afecta lo que ocurre en el Ártico, como en otras partes del mundo. El Ártico lleva camino de convertirse en una parte importante de escenario internacional, razón por la que quiere tener presencia, sentarse en cualquier mesa de negociación y aunque no tenga soberanía, desarrollar actividades económicas y científicas, y si es posible, el control de infraestructura como puertos, aeropuertos y minería. Busca la capacidad de intermediación en el Ártico, igual que otros países no Árticos como el Reino Unido, Francia, Alemania, Japón o Singapur persiguen esta meta.
El aumento de presencia china en el Ártico es contraria a la postura actual rusa de control del AZRF, pudiendo definirse la relación tanto de competición como de cooperación[15]. Rusia puede ser el portero de Ártico, y el que le de paso a China por el NSR. No obstante, la posibilidad de que se abra una ruta transpolar podría hacer irrelevante la NSR para el comercio chino.
Poco a poco China va asentando su presencia estratégica en los lugares donde tiene intereses, por eso es conveniente mitigar esta actividad evitando que adquiera propiedades bajo el pretexto de la investigación científica o medioambiental, ya que en general sus capacidades son de doble uso civil y militar, como el caso de los pesqueros en el mar de China del sur, que además apagan el AIS cuando pescan para evitar su localización.
Cuando son rechazadas sus inversiones y ofertas, discretamente China se retira sin aspavientos ni revuelos. Todo con mucha cautela, lenta pero segura, y con la mirada puesta en el futuro, con una paciencia infinita.
La economía de Rusia se basa en el petróleo y el gas, mientras que la china en el comercio con las grandes economías. Por esta razón, la forma más importante de contrarrestar los riesgos y condicionantes que plantea la penetración comercial china, es la unión de las economías más importantes del mundo, de forma que condicionen lo que China puede hacer. De hecho, con esta intencionalidad fueron invitados 4 países asiáticos a la declaración del Concepto Estratégico de la OTAN, en la cumbre de Madrid.
Dependiendo de la evolución de la relación con Rusia, de un lado y de EE.UU y Europa de otro, puede darse un aumento de la dependencia rusa de China, y con ella una aceleración de la presencia China en el Ártico.
A pesar del fuerte crecimiento en armamentos y antagonismos, es improbable una confrontación. Los distintos protagonistas son o bien potencias nucleares, miembros de una alianza nuclear o aliados de estados nucleares, lo que reduce la probabilidad de reacciones extremas y el desencadenamiento de una confrontación armada. Lo mismo que otras regiones del mundo, en el Ártico será necesario ganar la guerra antes de que comience.
Vemos que el Ártico era una región estable marcada por el equilibrio entre potencias convencionales y nucleares, pero la guerra de Ucrania y los efectos del calentamiento global han modificado profundamente sus características físicas, geográficas, con consecuencias evidentes en la dinámica geopolítica.
La época de baja tensión en el Ártico, ha llegado a su fin. La situación está ahora afectada por una nueva ecuación formada por Rusia y China, un matrimonio de conveniencia, con una creciente intervención de esta última en los asuntos polares. Pekín está intentando cambiar las normas que regulan la gobernanza de la navegación en el círculo Polar Ártico. En definitiva, China tiene la percepción y se opone a que el Ártico se los quieran repartir los 8 países Árticos, dejándole al margen.
[1] MICHAEL, Paul and SWISTEK, Goran, Russia in the Artic, SWP Research Paper, February 2022, p.22
[2] FOGGO, James and GOSNELL, Rachael A, Building a Trans-Polar Bridge, CEPA, May 21, 2021
[3] PALACIO, Ana, El Ártico se calienta, Project Syndicate, November 9, 2022
[4] ORTEGA, Andres, EE:UU contra China: Hacia dos ecosistemas enfrentados, Real Instituto Elcano, 18 de junio, 2019
[5] (3057) Dragon in the North: Assessing the Growing Chinese Threat to the Arctic Region – YouTube (min 2:14:00-2:22:00)
[6] LOZIER, Jean-Louis, Arctic: Toward the End of the Exception?, L’Ifri, April, 2022, p.14
[7] HOAG, Hannah. “Nations agree to ban fishing in Arctic Ocean for at least 16 years.” American Association for the Advancement of Science, December 1, 2017. .
[8] US Government, In Their Own Words: Foreign Military Thought, Science of
Military Strategy (2013)
[9] El 8 de diciembre de 2017, el buque gasero rompehielos de LNG, Christofe de Margarie recibió el primer cargamento LNG en la península de Yamal en el puerto de Sabetta, en Siberia, descargando unos días más tarde en el Reino Unido. En enero de 2021 este mismo buque sería el primero en navegar sin la asistencia de un rompehielos entre Sabetta y el estrecho de Bering en dirección de Asia, en invierno.
[10] JEREMY GREENWOOD, Jeremy and LUOCOULD, Shuxian, “THE ARCTIC BE A WEDGE BETWEEN RUSSIA AND CHINA”, WOTR, April 4, 2022
[11] BUCHANAN, Elizabeth, The Punishment Paradox: Understanding the unintended consequences of suspending Artic cooperation with Russia, Modern War Institute, October 24, 2022
[12] [12] LANATA, André, Regional Perspectives Report on the Artic, ACT, July, 14, 2021, p.52
[13] ¿Dónde ha caído el cohete chino Long March 5 que estaba fuera de control? (abc.es)
[14] HARDIE, John. China, Russia Deepen Partnership on Satellite Navigation, FDD, October 20, 2022.
[15] KOBZEVA, Maríia, Strategic partnership setting for Sino-
Russian cooperation in Arctic shipping, The Polar Journal, 10:2, 334-352, DOI:
10.1080/2154896X.2020.1810956, 2020, p.1
Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937
