Global Strategy Report, 17/2024
Resumen: Este artículo analiza el conflicto en Ucrania a la luz de la teoría de la guerra de Carl von Clausewitz, tal como la interpretó Raymond Aron en su obra “Pensar la guerra”. Se examinan las causas del conflicto, la finalidad política y los objetivos bélicos de las partes involucradas, así como las dinámicas de ataque y defensa. Se argumenta que, si bien la guerra en Ucrania no ha escalado a una “guerra absoluta” en términos clausewitzianos, se pueden observar pautas en las acciones de los bandos que reflejan los principios fundamentales de la teoría de Clausewitz. Además, se exploran las implicaciones de las alianzas internacionales y la influencia de actores externos como Estados Unidos en el desarrollo y prolongación del conflicto. Se concluye con una reflexión sobre la vigencia del pensamiento de Clausewitz en el contexto de la guerra moderna.
Para citar como referencia: González-Vallés, Lorenzo (2024), «Clausewitz en Ucrania», Global Strategy Report, 17/2024.
Raymond Aron publicó en 1976 su obra “Pensar la guerra” dedicada a un estudio en profundidad de la filosofía de la guerra de Clausewitz. En la segunda parte de esta obra con el título de “La edad planetaria”, Aron analiza los conflictos del siglo XX, bajo la óptica de la teoría del pensador prusiano.
Desde esa misma óptica, intentaré aquí una aproximación al actual conflicto en Ucrania. Este es por tanto un artículo sobre Clausewitz y su teoría de la guerra y la medida en que la vigencia de la misma pueda rastrearse en la actual guerra en Ucrania. No pretende en absoluto de llevar a cabo un estudio exhaustivo del conflicto.
Sobre las causas de la guerra
Clausewitz, no se ocupa en el Tratado de las causas de la guerra. No sabemos el motivo, de la misma manera que tampoco consideró la guerra naval ni muchas otras cosas. Sin embargo creo que no debe de extrañarnos. El interés por el estudio de las causas de la guerra es más tardío, con el desarrollo de la polemología y de la irenología, cuando las guerras de la era industrial han alcanzado niveles de destrucción y de pérdidas humanas insoportables. Las guerras del siglo XVIII, son guerras limitadas y moderadas en su violencia. La guerra es algo que se acepta como una realidad que forma parte de las relaciones de poder entre estados dinásticos y eso no cambiará hasta la llegada de las guerras napoleónicas. En los tratados sobre arte militar de esta época no se aborda en general el estudio de las causas de la guerra.
Todo eso no impide que nosotros podamos reflexionar sobre las causas de la guerra en Ucrania, ya que eso será relevante a la hora de analizar la finalidad política de cada bando. Empezando por lo más sencillo, el caso de Ucrania parece claro. Ucrania entra legítimamente en la guerra en defensa de su independencia y de su integridad territorial, ante una invasión militar a través de sus fronteras internacionalmente reconocidas. Nadie discute el derecho de Ucrania a defenderse.
¿Quieres aprender por tu cuenta sobre #geopolítica y estudios estratégicos? Escucha nuestro archivo de #podcast con invitados militares y académicos https://t.co/YZTorgUSME pic.twitter.com/zlCZO6y7BD
— Global Strategy (@GStrategy_es) December 10, 2023
En el caso de Rusia, la cosa ya no es tan simple. El bloque que apoya a Ucrania defenderá que la invasión militar de su territorio responde a la política expansionista de un autócrata imbuido de la idea imperial arraigada en la historia rusa, sea la de los zares o la de la URSS. Y que en caso de éxito no se detendrá en acometer nuevas conquistas.
Putin defenderá por una parte la legitimidad de socorrer a las minorías rusófonas oprimidas. Por otro lado, subyace la presión de la expansión de la OTAN, hasta la misma frontera rusa, incorporando a Ucrania a la Alianza, y la forma en que esta ampliación sea percibida por Rusia. Según John Mearsheimer, esta ampliación sería percibida por Rusia como una amenaza existencial. (“The Holberg debate 2022”: https://www.youtube.com/watch?v=_aNMOEQ0248).
Parece exagerado, porque en lo que llevamos visto la respuesta de Putin no ha sido la respuesta que cabría esperar a una amenaza existencial. En cualquier caso la adhesión de Ucrania a la OTAN, significaría una modificación del statu quo establecido tras la disolución de la URSS y la caída del muro. Aquí podríamos recordar a Tucídides: “la causa de la guerra fue el ascenso del poder de Atenas y el miedo que infundió en Esparta.
A todo ello, podríamos añadir que el marxismo-leninismo, según R. Aron la ideología que más en serio se ha tomado a Clausewitz, invirtió su famosa fórmula para decir que “la política es la continuación de la guerra por otros medios”. Según esa lógica la inclusión de Ucrania en la OTAN sería un acto hostil que representaría una amenaza inminente, lo que justificaría la invasión de Ucrania como una guerra preventiva.
Finalidad política y objetivo bélico.
Este es un aspecto clave en el que merece la pena que nos detengamos brevemente. En el capítulo primero de Libro I (único que Clausewitz consideraba terminado), tras enunciar la famosa fórmula archiconocida, Clausewitz dice:
“la guerra es un verdadero instrumento político…” “ la intención política es el fin, la guerra es el medio, y nunca puede pensarse el medio sin el fin.”
y más adelante, en el párrafo 25. “diferencias entre las guerras”:
“Cuánto más grandiosos y fuertes sean los motivos de la guerra, cuanto más abarquen a la existencia entera de los pueblos, cuanto mas violenta sea la tensión que precede a la guerra, tanto más se acercará la guerra a la idea abstracta, tanto más se tratará del aplastamiento del enemigo, tanto más coincidirán el objetivo bélico y el político, tanto más puramente bélica y menos política parecerá la guerra”
¿Hay algún elemento de los enunciados en el párrafo anterior que no se den en el caso que estudiamos? Sin embargo como veremos, el conflicto no ha evolucionado hacia la guerra absoluta, por las razones que Clausewitz explica en el Tratado.
Vamos con la finalidad política. Empezando por Rusia, veamos la cuestión del expansionismo. El sociólogo y politólogo francés Emmanuel Todd (La Derrota de Occidente, 2024) famoso por haber anticipado en 1976 la eventual caída de la URRS, basándose en indicadores demográficos, al analizar el declive demográfico actual de Rusia dice lo siguiente:
“hablar de una Rusia conquistadora capaz de invadir Europa después de haber liquidado Ucrania es pura fantasía”…”con una población decreciente y una superficie de 17 millones de km2, lejos de querer conquistar nuevos territorios, se pregunta sobre todo cómo seguirá ocupando los que ya tiene”
Lejos de expandirse territorialmente Rusia ha de satisfacer dos necesidades de índole geoestratégica: impedir la expansión de la OTAN hasta sus fronteras y garantizar la libertad de acción de su flota del mar Negro. Ahí radica su finalidad política.
Volvamos pues al Tratado; respecto al establecimiento del objetivo bélico leemos:
“la finalidad política como motivo originario de la guerra será la medida, tanto del objetivo que hay que alcanzar con el acto bélico como de los esfuerzos necesarios”…
“a veces la finalidad política misma no será adecuada para señalar el objetivo de la acción bélica; entonces habrá que adoptar uno que pueda servirle de equivalente y representarla en la paz”
Comenzando por Rusia, a la finalidad de mantener la libertad de acción en el mar Negro, le corresponde el objetivo de conservar Crimea y el control de un acceso seguro a esta, lo que de momento ya ha conseguido con la ocupación del Dombás y la franja sur oriental que enlaza Donetsk con Crimea. La finalidad de mantener a la OTAN alejada de sus fronteras, pertenece al otro caso en que la finalidad en sí no lleva a una definición clara del objetivo, ¿cuál sería aquí el equivalente que menciona el Tratado? En mi opinión mantener la máxima presión sobre Ucrania y sus aliados, con la amenaza de una escalada o del mantenimiento permanente de un conflicto insostenible, para forzar, en una hipotética negociación, la neutralidad de Ucrania.

En el caso de Ucrania, es todo mucho más sencillo, aquí se da el ejemplo en que la finalidad y el objetivo bélico coinciden: expulsar al invasor y recuperar la integridad territorial.
Otros jugadores
Pero como es patente, este conflicto dista de ser una guerra entre Rusia y Ucrania exclusivamente. Acabamos de asistir a la incorporación de fuerzas de Corea del Norte en apoyo del ejército ruso. Entre los apoyos a Ucrania destacan EEUU, Reino Unido y Polonia. Se ha presionado a la UE, en especial a los países que son también miembros de la OTAN, como si se percibiera una especie de virtual invocación del artículo 5. El Reino Unido no apoya a Ucrania, sino a EEUU, y Polonia tiene sobradas razones históricas y geográficas para estar preocupada.
Pero ¿cual es la finalidad de EEUU? ¿Porqué esa insistencia en incorporar Ucrania y antes Georgia a la Alianza Atlántica?. J. Mearsheimer y Stephen Walt, (The Hell of good Intentions” 2018), otro destacado realista, lo enmarcan en la denominada doctrina de la “hegemonía liberal” que ha inspirado la política exterior norteamericana de las últimas décadas. Pero quizás la respuesta nos la haya anticipado hace ya tiempo Brezinski en “El gran tablero mundial” cuando habla del interés de EEUU en una Europa estable, dependiente y lo menos cohesionada posible. Si esto puede ser conjeturable, lo que es indiscutible son las consecuencias que ya observamos de esta guerra: un refuerzo de la OTAN con la adhesión de Finlandia y Suecia, la apertura del proceso de integración de Ucrania en la UE lo que contribuye a debilitar aún más la cohesión de la Unión. La exteriorización de la absoluta irrelevancia de la UE en el panorama geopolítico global, consecuencia en gran medida de esa falta de cohesión. Un aumento de la dependencia política de la UE de EEUU, ya que no tiene una postura propia e independiente, y finalmente, un incremento de su dependencia energética. A esta última pone cifras Eduardo Olier en su libro “La debacle de Occidente” de noviembre de 2023, señalando cómo EEUU se ha convertido en el primer suministrador de gas y petróleo a la UE. Un cambio de dependencia energética, que por cierto, según recuerda Olier, ya fue anunciado por Condoleezza Rice en 2014.
El combate. Ataque y defensa.
No se trata aquí de buscar por todos los medios ajustar lo que observamos en el desarrollo de la guerra con lo que dice el Tratado. Eso es imposible por la esencia misma de De la guerra. Si en algo insiste Clausewitz una y otra vez es en que no se puede codificar la guerra en normas, no hay guía posible que se pueda aplicar de forma mecánica al desarrollo de la acción bélica pues su evolución se ve afectada por innumerables factores que no pueden controlarse científicamente como ya se ha dicho. Pero sí podemos observar pautas generales en las modalidades de acción adoptadas por ambos bandos y compararlas con la teoría del pensador prusiano.
Una vez que hemos analizado la finalidad política y el objetivo bélico, intentaremos ver como se trasladan los objetivos a la acción bélica.
El Tratado nos dice que el combate es el elemento básico de la guerra por medio del cual se ejerce la violencia física como el medio para obligar al enemigo a hacer nuestra voluntad. El Libro VI estudia Ataque y Defensa y la diferencia entre ambas posturas en los diferentes niveles, estratégico, operacional y táctico. No podemos extendernos en citas interminables, pero intentaré resumir lo esencial. Una de las conclusiones más discutidas es que
“la forma defensiva de la guerra es en sí más fuerte que la ofensiva”. “La defensa tiene una finalidad negativa, la conservación y el ataque una positiva, la conquista”.
Por eso se adopta la defensa mientras se está en posición de debilidad, “hasta cuando se sea lo suficientemente fuerte para fijarse una finalidad positiva”.
En cualquier caso las dos modalidades no se dan de forma permanente. Durante la batalla, tanto el defensor como el atacante realizan alternativamente acciones defensivas y ofensivas en función de lo que exija el desarrollo de las operaciones en cada momento y situación concretos.
Inicialmente, Ucrania tiene que hacer frente al golpe, y ante la sorpresa general resiste a una amenaza que pone en riesgo su propia existencia. Rusia desencadena una ofensiva que busca una batalla decisiva dirigida contra Kiev, centro de gravedad ucraniano con la finalidad de provocar el colapso del estado ucraniano. La ofensiva fracasa por razones que ya han sido ampliamente señaladas; falta de un mando único y de una estructura de mando y control, incapacidad logística para mantener el ritmo de la ofensiva, penoso rendimiento en el nivel táctico por la deficiente instrucción y adiestramiento de las Unidades etc. La conquista debe ser llevada a cabo de la forma más rápidamente posible dice Clausewitz (Libro VIII, Cap 4), en un avance continuo. En el momento en que este ataque es detenido el tiempo empieza a correr a favor de Ucrania.
Posteriormente vamos a ver una alternancia de acciones ofensivas y defensivas por ambos bandos en el nivel táctico y en el operacional. Pero la tendencia general se invierte. Ucrania a medida que se refuerza buscará la finalidad positiva, Rusia en cambio negativa, conservar lo conquistado.
En términos del mismo Clausewitz, vemos que la finalidad de Ucrania es extremadamente fuerte, su supervivencia. Pero su debilidad, por una parte, y la negativa de los aliados a proporcionarle la capacidad de llevar a cabo ataques en profundidad por miedo a una escalada incontrolable, no le permite proceder al objetivo que correspondería a esa finalidad, el sometimiento del enemigo, en este caso (Libro VIII Cap. 5)
“El objetivo del acto bélico solo puede ser de dos clases o la conquista de una parte pequeña o mediana de los países enemigos o la conservación del propio hasta mejor ocasión…”
“Si el estado menor ha tenido la audacia de proponerse un fin positivo contra uno más poderoso, tiene que actuar, es decir, atacar al adversario…”
¿Explica esto la ofensiva Ucraniana en el Oblast de Kursk?. Prosigue en el cap.7:
“Una ofensiva así no siempre es adecuada para recuperar lo que perdemos en otros puntos. Mientras nos dedicamos a una conquista parcial, el enemigo puede hacer lo mismo en otros puntos , y si nuestra empresa no es de importancia predominante no obligará al enemigo a abandonar la suya. Así pues, hay que proceder a una reflexión madura para saber si no perdemos por una parte más de lo que ganamos por la otra”.
Ejemplo claro de esto las operaciones ofensivas locales rusas actualmente en curso en torno a Jarkov, Luhansk, Chasiv Yar, Toretsk, Vuhledar etc. Como resultado de todo ello, se ha llegado a una situación de estancamiento, con frentes estabilizados al estilo de 1914, que José Luís Calvo a explicado con toda claridad en su artículo de Global Strategy de 13 de mayo de 2024.
Estancamiento que en mi opinión podría corresponder a una mezcla de los escenarios 1 y 6 del excelente estudio prospectivo llevado a cabo por Javier Jordán. (Global Strategy, Escenarios de la guerra de Ucrania, 11/6/2023). ¿las últimas declaraciones de Zelensky, en el sentido de que la guerra puede acabar antes con Trump indican una posible evolución hacia el escenario nº 9?
Sería interesante explorar si la lectura de De la guerra, aporta alguna pista sobre la plausibilidad de los diferentes escenarios, pero eso lo dejaremos para otra ocasión.
Alianzas
Analizar en profundidad este aspecto excede de los límites de este trabajo. Pero me gustaría hacer un breve apunte sobre esto.
Para ello recurro a nuestro más brillante tratadista del arte militar, Don Álvaro de Navia Osorio, Marqués de Santa Cruz de Marcenado. Se dirá que me desvío del asunto, pero es que sus “Reflexiones Militares” publicadas un siglo antes que “De la Guerra”, asombran por sus grandes dosis de modernidad y vigencia. En particular en el Libro II, que Marcenado califica de “político”. Sin que Don Álvaro lo llegara a formular explícitamente, a lo largo de todo el libro subyace la imbricación permanente de política y guerra.
Haciendo alusión a las alianzas, en el capítulo XIX sobre “las guerras que importa excusar” leemos:
“Es peligroso declarar la guerra a Príncipe que por sus alianzas de sangre o amistad, por la situación de su país o por diverso motivo, haya de ser naturalmente asistido de otros poderosos; pues contando sobre un enemigo, te hallarías con muchos, sin encontrar acaso forma de salir del empeño.
Dos causas observa cualquiera para dicha conducta: la primera es el solo recelo de que si los demás Príncipes no ayudan al menos poderoso contra el conquistador, éste los irá dominando uno a uno…”
Se nos antoja como un consejo especialmente dirigido a Putin. No parece muy probable que Putin haya leído las Reflexiones Militares, pero en cualquier caso, siguió el consejo, aunque a primera vista pudiera pensarse lo contrario. En efecto, el peligro que se menciona en el párrafo citado sería mucho mayor en caso de invadir una Ucrania ya miembro de la OTAN. Así, la presión de la ampliación habría anticipado el ataque de Rusia, según la tesis de Mearsheimer ya mencionada.
Por otra parte, ¿no habría utilizado EEUU su capacidad diplomática para tratar de impedir la guerra si se hubieran anticipado consecuencias tales como la celebración de la cumbre de ampliación de los BRICS con la escenificación de un apoyo de escala prácticamente global a Putin?.
Y respecto al segundo párrafo citado ¿no asistimos a la presión para apoyar a Ucrania hasta derrotar a Rusia basada en la amenaza de que si no se derrota a Putin, este continuará dominando uno a uno a los países en su periferia?
¿Arte o ciencia? A modo de conclusión.
Respecto a esta antigua discusión, Clausewitz niega que la guerra sea una ciencia. La combinación de todos los factores que intervienen en la guerra, dice, daría lugar a una expresión algebraica que ahuyentaría al mismo Newton. Sin embargo llega a utilizar el término “arte” cuando se refiere al arte del comandante, en relación con conceptos clave para como son los de “el azar” y “el genio” del jefe militar.
Para terminar, haré uso de lo que escribe Baudelaire en El pintor de la vida moderna:
“La modernidad es lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, la mitad del arte, cuya otra mitad es lo eterno e inmutable”
¿Podemos aplicar esto al arte de la guerra?
En “De la Guerra”, encontramos libros que ahora mismo nos resultan obsoletos, que pertenecen a esa mitad de lo transitorio, fugitivo, etc. Sin embargo hay otros como el Libro I, VI o el VIII, en los que Clausewitz volcó su pensamiento más profundo, donde identificó esa mitad eterna e inmutable de la guerra. Raymond Aron lo demostró al interpretar desde la teoría del militar prusiano, todos los conflictos desde las guerras de unificación alemana hasta la guerra de Vietnam.
Espero en estas breves líneas, haber sido capaz de identificar alguna de esas vigencias de De la Guerra, en el actual conflicto en Ucrania.
Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937
