Global Strategy Report, 21/2023
Resumen: El gran interés académico y periodístico por la obra de Aleksandr Dugin obedece, sobre todo, al deseo de comprender mejor las acciones y proyectos de Vladimir Putin, de quien se llega a asegurar que es seguidor de las ideas neoeurasianistas del filósofo ruso. Sin embargo, un examen detallado de las motivaciones del presidente ruso nos sugiere que se trata de un político pragmático, en cuyas decisiones la ideología representa tan solo un papel secundario. La lógica de las acciones de Putin, a veces diferente de la nuestra, se nos revela cuando se examinan desde dentro del sistema de referencias (ruso, postsoviético) en que esas decisiones son adoptadas.
Para citar como referencia: Palacios, José Miguel (2023), «Dugin y Putin», Global Strategy Report, 21/2023.
“Ce qui a été cru partout, par tous et pour toujours, a toutes les chances d’être faux”[1]
Paul Valéry
A mediados de septiembre de 2023, Josep Baqués publicó en Global Strategy un estudio sobre el eurasianismo de Aleksandr Dugin[2]. El trabajo de Baqués se convirtió en el texto más leído de los publicados en el portal a lo largo del mes[3].
¿Por qué ha suscitado tanto interés un trabajo teórico aparecido en un portal que visitan, sobre todo, personas interesadas en cuestiones prácticas relacionadas con la seguridad y la defensa? Pues, probablemente, porque en la opinión pública informada ha calado la idea de que Dugin es la eminencia gris que se encuentra detrás de las ideas que profesa e intenta poner en práctica el presidente ruso Putin. Un ejemplo revelador: cuando la hija de Dugin, Daria, fue asesinada en agosto de 2022, El País tituló así la noticia: “Rusia culpa a los servicios secretos de Ucrania del asesinato de la hija de Dugin, ideólogo del Kremlin”[4].
Este interés puramente práctico por la figura y por el pensamiento de Dugin ha hecho que el filósofo ruso tuviera durante los últimos años una cierta presencia en las páginas de Global Strategy. Hasta 13 trabajos publicados antes del 1 de septiembre de 2023 lo mencionaban o se referían a sus ideas:
- Antúnez, J.C. (2016, 6 de noviembre). Islam in Russia: Challenge or Opportunity?[5].
- Antúnez, J.C. (2017, 11 de noviembre). The Role of Religion and Values in Russian Policies: The Case of Hybrid Warfare[6].
- Campos Robles, M. (2017, 11 de noviembre). Las Lecciones Aprendidas por las Fuerzas Armadas Rusas en la Guerra de Georgia (2008): el Origen de la llamada Doctrina “Gerasimov”[7].
- Ayuela Azcárate, F.J. (2021, 13 de enero). Apuntes sobre la gran estrategia de la Federación de Rusia[8].
- Baqués, J. (2021, 25 de febrero). El regreso de la competencia entre grandes poderes[9].
- Baqués, J. (2021, 12 de julio). Una pequeña lección (aplicada) de relaciones internacionales: vaivenes de la relación chino-rusa en función de tres corrientes (diferentes) del realismo[10].
- Baqués, J. (2021, 12 de octubre). El regreso de la historia: China y sus circunstancias (que ya son las nuestras)[11].
- Rasso, J.F. (2021, 29 de noviembre). Inteligencia Estratégica desde la Periferia[12].
- Baqués, J. (2021, 12 de diciembre). Otra de Rusia: no somos dos, somos tres…[13].
- Vidal, E. (2022, 22 de enero). Los desafíos para la seguridad internacional en el siglo XXI: el declive de Occidente y las debilidades del auge de China[14].
- Baqués, J. (2022, 24 de febrero). De Ucrania y de Rusia. Reflexiones estructurales y lecciones aprendidas[15].
- Gallego Cosme, M. (2023, 1 de enero). El agua y la tierra en el pensamiento geopolítico[16].
- Quiñones, J. (2023, 20 de febrero). Guerra de Ucrania: la entrega a Kiev de los carros Leopard en el contexto geopolítico europeo[17].
Aunque no es Dugin quien nos interesa de verdad, es Putin. Queremos entenderlo. Queremos comprender sus razones y, en la medida de lo posible, anticipar sus pasos futuros. Con ese fin es con el que leemos con avidez todo lo relacionado con Dugin. Como, por ejemplo, el excelente trabajo de Josep Baqués.
¿Qué se dice de Putin y Dugin en la “hispanosfera académica”?
El mundo académico (entendido en sentido amplio, es decir, incluyendo think tanks, columnas de opinión y ensayos en la prensa de calidad, tesis doctorales y trabajos de fin de grado o máster) es la principal fuente de conocimiento experto accesible al público en general, fuente de la que beben los políticos y otros participantes en el proceso de toma de decisiones[18]. Por eso, lo que se dice en medios académicos tiene una gran importancia y, en aquellos casos en los que se alcanza en ellos un amplio consenso, puede considerarse como una especie de “indicador anticipado” de lo que acabará siendo la posición mayoritaria de la opinión pública.
En este sentido, podemos avanzar que las publicaciones académicas en lengua española transmiten de una manera bastante consistente la idea de que Dugin es el ideólogo que ha creado los conceptos que sirven de inspiración a la política exterior de Vladimir Putin. Sin ánimo de ser exhaustivos, se citan a continuación algunas obras que ilustran bastante bien esta tendencia:
1) Antonio Alonso Marcos (2014): “la persona que más ha influido en la forma de concebir la política exterior rusa de Putin ha sido y es Alexander Dugin, a quien muchos denominan «el Rasputín de Putin»”[19].
2) Jorge Tamames (2016): “Alexandr Dugin, el provocador ideólogo de Putin”[20].
3) Jesús Ortiz Redondo (2018): “el ascenso al poder definitivo de Putin a principios del 2000, acabarán de colocar las ideas neoeurasianistas de Dugin al frente del nuevo milenio político ruso”[21].
4) Isabel Cubero Trujillo (2019): “Alexander Dugin, apodado como el ‘cerebro de Putin’ en diversos círculos relacionados con las relaciones internacionales”[22].
5) Clemente Herrero Fabregat (2022): “Aleksandr Dugin, el geopolítico de cabecera de Vladimir Putin”[23].
Otros autores ofrecen una versión más sofisticada de esta misma idea. Admiten el carácter pragmático de la política de Putin, pero señalan que ha encontrado en el eurasianismo de Dugin una ideología particularmente útil, por cuanto encaja bastante bien en los objetivos concretos que el presidente ruso se plantea. Así, por ejemplo:
6) Óscar Eduardo Herrera Salazar (2015): “el modelo pragmático en la Política Exterior está al servicio de los intereses de la seguridad nacional establecidos en el gobierno de Putin, y dentro de estas prioridades establecidas por la seguridad nacional cada vez son más evidentes ciertos elementos que llevan a creer que el eurasianismo está ganado protagonismo en la Rusia de Putin”[24].
7) Ruth Ferrero Turrión (2018): [la de Dugin] “es quizá la ideología más elaborada y útil para Putin”[25].
8) Jairo Vargas Martín (2022): “Occidente lo dibuja como un Rasputín o el ideólogo de cabecera del Kremlin, aunque este filósofo ultraconservador no tiene línea directa con el presidente ruso. Sin embargo, sus postulados geopolíticos han servido para dar una pátina de fundamento histórico a la invasión de Ucrania y para que Putin coloree su giro autoritario de la última década”[26].
La idea que Josep Baqués transmite en su texto es que la política de Putin resulta similar a la que preconiza Dugin y que, además, Rusia utiliza el eurasianismo como una de las bases argumentales de su narrativa. No es que Dugin sea el “gurú” que inspira las acciones del presidente ruso, sino que ambos ven el mundo de una forma similar, más estructurada en el caso del filósofo, más práctica en el caso del político[27].
9) Josep Baqués (2023, 10 de septiembre): “El eurasianismo (…) es una de las piedras angulares sobre las que la Rusia de Putin sostiene su narrativa”. (…) “El plan de Duguin es muy completo, además de ser sospechosamente similar al que está siguiendo Putin, con más o menos celeridad y con más o menos éxito”.
Esta, en su versión pura y en su versión matizada, parece ser la idea predominante en la hispanosfera académica, ya que son escasos los especialistas que defienden la propuesta opuesta. Es decir, que Dugin, aunque pueda en ocasiones resultar útil a Putin, no tiene una influencia significativa, ni directa ni indirecta, sobre las decisiones del presidente ruso. Esta es, por ejemplo, la postura del argentino Ricardo Veisaga (2020): “Dugin, no pertenece al círculo áulico de Putin (…). El papel de Dugin o sus ideas, es reivindicado mayoritariamente entre otros por sectores neofascistas y neonazis, espacios donde se reivindica la metapolítica. El papel que desempeña Dugin le viene bien a Putin, es mejor que tenerlo en la nómina y no ocupa un lugar en el Kremlin”[28].
Putin, Dugin y el eurasianismo
En esta sección examinaremos la base del pretendido eurasianismo y duguinismo de Putin. Para ello, intentaremos dar respuesta a las tres preguntas siguientes:
a) ¿Es Putin antioccidental?
b) ¿Es Putin euroasianista?
c) ¿Puede considerarse a Putin seguidor de Dugin? ¿Puede aceptarse, al menos, que sus ideas coinciden, en lo fundamental, con las del conocido filósofo ruso?
Para responder a la primera pregunta, tendremos que recordar que, como cualquiera de nosotros, Vladímir Putin es hijo de su época. Que en su visión del mundo ejercen una influencia capital las ideas y los acontecimientos más destacados del tiempo que le ha tocado vivir.
Putin se educó y empezó su carrera profesional durante los últimos años del régimen soviético y es probable que en esta su época formativa asimilara las ideas más populares del sovietismo tardío. El orgullo por el poder del estado soviético, por ejemplo. La satisfacción por un nivel de vida en continua mejora, que tendía a igualarse al occidental (convergencia). Y, también, la rivalidad, más que enemistad, con Occidente, visto como modelo que había que emular[29].
Tras la desintegración de la URSS, los años noventa estuvieron marcados por la crisis, por la humillación y, a fin de cuentas, por el resentimiento. La generación de Putin había querido ser como Occidente (con adaptaciones), había creído en Occidente, y se había encontrado que el mundo se reestructuraba a su costa, sin tener en cuenta apenas ni sus sentimientos ni sus intereses[30]. Al menos, esa es la percepción que tienen.
En cualquier caso, este resentimiento no significa que Occidente haya dejado de ser para Putin esa referencia a la que, de una manera u otra, están ligados todos sus actos y posicionamientos[31]. Así, por ejemplo, cuando el presidente ruso se tiene que autodefinir, habitualmente lo hace en términos compatibles con la tradición politológica occidental. Ante todo, como “conservador”[32]. En temas económicos, se manifiesta siempre como un convencido partidario de la economía de mercado, aunque en más de una ocasión se haya quejado del deficiente funcionamiento del sistema económico internacional. Ni siquiera está (o estaba) en contra de la “Agenda 2030”: en la declaración conjunta ruso-china del 4 de febrero del 2022, acordada menos de tres semanas antes de que empezara la guerra, los dos países reiteraban su compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible y, en particular, con la lucha contra el cambio climático.
Para responder a la segunda pregunta, tendríamos que empezar por definir qué se entiende por “eurasianismo”, término demasiado vago bajo el que se cobijan concepciones geopolíticas bastante diferentes. Para examinar las convicciones de Putin, podríamos aceptar que en Rusia son “euroasianistas” (en sentido amplio) aquellos que entienden que su país no es únicamente europeo, sino que ha integrado importantes elementos procedentes de otras culturas hasta desarrollar una personalidad muy peculiar. Es una situación típica para un país que se encuentra en la periferia de Europa y, en el caso de Rusia, está reforzada por la enorme extensión geográfica, así como por su autosuficiencia en recursos energéticos y alimenticios básicos.
En los años sesenta, el presidente francés De Gaulle, buscando un cierto margen de maniobra frente a Estados Unidos, hablaba de una Europa “De l’Atlantique à l’Oural” (Del Atlántico a los Urales), a la que Gorbachev respondía en los años ochenta con el concepto de “casa común europea”, que incluía la totalidad de la URSS, es decir, también su parte asiática. En ambos casos, se trataba aún de una “Europa ampliada”, aunque en la versión soviética era ya una Europa (o, utilizando un léxico más actual, una “Eurasia”) que incluía territorios, pueblos, lenguas y religiones de origen no europeo. Si en la vieja Rusia zarista, los sentimientos de estos “otros rusos” podían, en gran medida, ignorarse, eso no era ya posible en la Rusia democratizada. Enfrentada a la realidad de que una gran parte de su territorio y de sus recursos no son europeos, de que muchos de sus ciudadanos proceden de otras tradiciones culturales, la ideología estatal contemporánea de Rusia no tiene otro remedio que trascender el “europeísmo” del zar Pedro o la zarina Catalina, y abrazar un “eurasianismo declarativo”. Esta es la primera dimensión del “eurasianismo” de Putin.
Richard Sakwa habla del “eurasianismo” de la elite en torno a Putin y lo identifica con la integración pragmática del espacio euroasiático[33]. En este sentido, este eurasianismo solo se diferencia del existente, en forma embrionaria, durante la etapa soviética en que, con la independencia, la libertad de acción de las antiguas repúblicas centroasiáticas ha aumentado. También lo ha hecho la necesidad de que Moscú tenga en cuenta la visión que estos pueblos tienen del mundo, sus problemas y sus aspiraciones. También esta segunda dimensión de “eurasianismo de integración” (dentro del espacio postsoviético) es plenamente asumida por el presidente ruso.
A estas dos dimensiones, ha venido a añadirse durante los últimos años una tercera, que podríamos llamar “eurasianismo pragmático”. La ruptura casi completa de la colaboración con Europa a partir del comienzo de la guerra de Ucrania impulsa necesariamente el vector asiático de la política exterior y económica rusa[34]. Es una idea que expresaba Putin en su intervención ante el Club Valdai el 5 de octubre de 2023[35]: “Sin lugar a dudas, el código de civilización de Rusia, como el de Europa, se basa en el cristianismo. Y esto, por supuesto, nos une. Pero no vamos a imponer a Europa nuestra presencia si Europa no quiere aceptarla (…). No somos nosotros los que cerramos la puerta a la comunicación conjunta, es Europa la que se separa de nosotros y crea un nuevo “telón de acero”, no somos nosotros los que lo creamos, sino los europeos quienes lo crean…”.
Como vemos, la Rusia de Putin, por razones principalmente pragmáticas, está intentando restar peso al vector “europeo” de su identidad, así como potenciar el “vector asiático”. No es tanto una cuestión de ideología como una necesidad práctica. Otra necesidad práctica es la de “sublimar” el aislamiento (aunque sea relativo) a que el país se ha visto sometido por la acción diplomática coordinada de Occidente, y lo consigue proclamando que Rusia constituye una “civilización independiente”[36], algo que, de paso, le permite postularse como uno de los posibles polos de un futuro mundo multipolar. Putin lo explicaba así en su reciente intervención ante el Club Valdai:
En el Concepto de Política Exterior Rusa (…) nuestro país es caracterizado como “estado-civilización” independiente[37]. Esta formulación refleja de manera precisa y sucinta cómo entendemos no sólo nuestro propio desarrollo, sino también los principios básicos del orden mundial, cuya victoria esperamos. (…)
Las principales cualidades de una civilización estatal son la diversidad y la autosuficiencia. Aquí están los dos componentes principales, en mi opinión. El mundo moderno es ajeno a cualquier unificación; cada estado y sociedad quiere desarrollar independientemente su propio camino de desarrollo. Se fundamenta en la cultura y las tradiciones, enraizadas en la geografía, la experiencia histórica, tanto antigua como moderna, y en los valores del pueblo. Se trata de una síntesis compleja, en cuyo proceso surge una comunidad civilizatoria única. Su heterogeneidad y diversidad son la clave de su sostenibilidad y el desarrollo.
A lo largo de los siglos, Rusia se ha ido configurando como un país de diferentes culturas, religiones y nacionalidades. La civilización rusa no puede reducirse a un denominador común, pero tampoco puede dividirse, porque solo existe en su integridad, en su riqueza espiritual y cultural. Mantener la fuerte unidad de un Estado así no es una tarea fácil. (…)
No se puede imponer desde fuera un sistema estatal verdaderamente eficaz y duradero. Surge naturalmente de las raíces civilizatoria de países y pueblos… (…)
Estoy convencido de que la humanidad no avanza hacia la fragmentación en segmentos competitivos, ni hacia una nueva confrontación de bloques, sin importar lo que la motive, ni hacia el universalismo desalmado de una nueva globalización, sino que, por el contrario, el mundo está en camino de una sinergia de estados-civilizaciones, de grandes espacios, de comunidades conscientes de su especificidad.(…)
Rusia es, por sí mima, una civilización separada. Hay más de 190 naciones, nacionalidades y grupos étnicos que viven en Rusia, tenemos más de 270 idiomas y dialectos. ¿No es esto una civilización?
Podemos concluir que, en un sentido amplio, Putin sí debe ser considerado “eurasianista”, aunque la reorientación de su política exterior y de sus lazos comerciales sea mucho más producto de las circunstancias que de una determinación ideológica concreta[38]. Y, en cualquier caso, desde el punto de vista ideológico sería mucho más lógico encuadrarlo entre los “estatalistas” (deržávniki) que entre los eurasianistas[39], aunque siempre con una cierta inclinación al eclecticismo.
Si es cierto que el eurasianismo de Putin es declarativo, de integración y pragmático, si es correcto que el presidente ruso no se identifica prioritariamente con ninguna variante de la ideología eurasianista, mal se le puede considerar un discípulo de Dugin. O difícilmente se puede ver en este último una especie de “gurú intelectual” del presidente ruso[40]. No parece haber habido relaciones estrechas entre ambos y no es casual que en la página oficial de la presidencia rusa (kremlin.ru), que recoge la mayor parte de las intervenciones públicas de Putin, no existan otras menciones a Dugin que la carta de condolencias que el presidente ruso le dirigió en agosto de 2022 cuando fue asesinada su hija. Y aun esta carta no contiene referencias a las ideas o al perfil público del padre, sino solo a la hija muerta.
Tampoco son frecuentes las menciones a Dugin y a sus ideas en los medios de prensa próximos al poder ruso. Todo lo que la ha publicado sobre Dugin muy oficialista Rossiiskaia Gazeta a lo largo del último año se refiere al asesinato de su hija. Y cuando durante los mandatos de Putin los medios de comunicación próximos al presidente han publicado artículos de Dugin o han difundido sus ideas es porque coyunturalmente la postura del filósofo neoeurasianista contribuía a construir el relato en el que el poder estaba interesado, no porque el poder buscara inspiración en las construcciones teóricas de Dugin. En algunos casos, las intervenciones de Dugin y otros eurasianistas han servido a Putin y a los suyos para transmitir una imagen de moderación al situarse a mitad de camino entre dos opciones extremas (la occidentalista y la eurasianista)[41].
Algún comentario final
Uno de los participantes en una mesa redonda organizada en abril de 2023 por la Academia de Ciencias y Artes Militares, destacaba la propaganda propia entre “los factores que distorsionan la comprensión de un conflicto”[42]: “se comente un error (…) y es consumir la propia propaganda”.
Durante años, se ha utilizado la supuesta proximidad ideológica de Putin a Dugin para construir una cierta imagen del presidente ruso. Se trataría, según esta imagen, de un decisor irracional que ignora la realidad y sacrifica el bienestar de su pueblo a la satisfacción de sueños geopolíticos alimentados por las ideas de extremistas como Dugin.
Un enfoque alternativo sería el que recientemente han ofrecido John Mearsheimer y Sebastian Rosato, que en un reciente artículo sostenían que Putin es un actor racional, aunque el marco ideológico en el que sus decisiones se adoptan sea bastante diferente del que predomina entre nosotros, en Occidente[43]. Con independencia de que cualquier tipificación captura solo en parte la realidad a la que se refiere, la gran ventaja del enfoque de estos autores es la clara voluntad de huir de construcciones propagandísticas y buscar al verdadero Putin, explicado dentro de su propio sistema de referencias. No parece un mal camino.
[1] “Lo que se ha creído en todas partes, por todos y desde siempre, tiene todas las posibilidades de ser falso”. Tel quel, de Paul Valéry (1941).
[2] Baqués, J. (2023, 10 de septiembre). El Eurasianismo de Duguin. Global Strategy Report, 17/2023. https://global-strategy.org/eurasianismo-duguin/ (acceso: 03.10.2023).
[3] Como medida de impacto utilizaremos el número de veces que se ha visto en Twitter (X) el post anunciando este trabajo. Por sistema, Global Strategy publica en Twitter y otras redes sociales alertas sobre la aparición de nuevos trabajos en su portal. Dos podcasts fueron aún más vistos que “El eurasianismo de Duguin”: “El ‘síndrome del norte’: la dimensión humana de la lucha contra ETA y “Liderazgo y cultura organizacional en el Ejército de Tierra”.
[4] Véase https://elpais.com/internacional/2022-08-22/rusia-culpa-a-los-servicios-secretos-de-ucrania-del-asesinato-de-la-hija-de-dugin-el-ideologo-de-putin.html (acceso: 03.10.2023).
[5] https://global-strategy.org/islam-russia-challenge-opportunity/ (acceso: 05.10.2023).
[6] https://global-strategy.org/the-role-of-religion-and-values-in-russian-policies-the-case-of-hybrid-warfare/ (acceso: 05.10.2023).
[7] https://global-strategy.org/las-lecciones-aprendidas-por-las-fuerzas-armadas-rusas-en-la-guerra-de-georgia-2008-el-origen-de-la-llamada-doctrina-gerasimov/ (acceso: 05.12.2023).
[8] https://global-strategy.org/apuntes-sobre-la-gran-estrategia-de-la-federacion-de-rusia/ (acceso:05.10.2023).
[9] https://global-strategy.org/el-regreso-de-la-competencia-entre-grandes-poderes/ (acceso: 05.10.2023).
[10] https://global-strategy.org/una-pequena-leccion-aplicada-de-relaciones-internacionales-vaivenes-de-la-relacion-chino-rusa-en-funcion-de-tres-corrientes-diferentes-del-realismo/ (acceso: 05.10.2023).
[11] https://global-strategy.org/el-regreso-de-la-historia-china-y-sus-circunstancias-que-ya-son-las-nuestras/ (acceso: 05.10.2023).
[12] https://global-strategy.org/inteligencia-estrategica-desde-la-periferia/ (acceso: 05.10.2023).
[13] https://global-strategy.org/otra-de-rusia-no-somos-dos-somos-tres/ (acceso: 05.10.2023).
[14] https://global-strategy.org/los-desafios-para-la-seguridad-internacional-en-el-siglo-xxi-el-declive-de-occidente-y-las-debilidades-del-auge-de-china/ (acceso: 05.12.2023).
[15] https://global-strategy.org/de-ucrania-y-de-rusia-reflexiones-estructurales-y-lecciones-aprendidas/ (acceso: 05.10.2023).
[16] https://global-strategy.org/el-agua-y-la-tierra-en-el-pensamiento-geopolitico/ (acceso: 05.10.2023).
[17] https://global-strategy.org/guerra-de-ucrania-la-entrega-a-kiev-de-los-carros-leopard-en-el-contexto-geopolitico-europeo/ (acceso: 05.10.2023).
[18] Otra gran fuente de conocimiento experto es la inteligencia, cuyos productos, en general, son protegidos del conocimiento público gracias a su nivel de clasificación.
[19] https://reunir.unir.net/bitstream/handle/123456789/4531/Una%20Rusia.pdf?sequence=1&isAllowed=y (acceso: 03.10.2023).
[20] https://www.politicaexterior.com/trump-putin-y-la-caza-de-brujas-de-la-izquierda/ (acceso: 04 10 2023).
[21] https://repositorio.comillas.edu/xmlui/handle/11531/22220 (acceso: 03.10.2023). Se trata de un Trabajo de Fin de Grado y el autor no ha seguido después una carrera académica.
[22] https://revistes.uab.cat/tdevorado/article/view/v6-n1_Cubero (acceso: 03.10.2023).
[23] https://revistas.uam.es/didacticasespecificas/article/download/16616/15746 (acceso: 03.10.2023).
[24] https://core.ac.uk/download/pdf/86440174.pdf (acceso: 03.10.2023).
[25] https://www.jstor.org/stable/pdf/27045829.pdf?casa_token=pMTbfpU2k0YAAAAA:uHspw65LK8dEZa9dESLiF9KyUKuXwF0otxlqtIPJsQsYdfT12lSRSy9UvZqw-OY1EO9TYyvfHpZaak7L4pEMyyAlD5tK96KwDYMBUy7zEpcMQ4QKH5c (acceso: 03.10.2023).
[26] https://www.publico.es/internacional/alexander-duguin-pensador-rojipardo-esbozo-nueva-rusia-suena-putin.html (acceso: 05.10.2023).
[27] La última observación es del autor de estas líneas, no de Josep Baqués.
[28] https://www.nodulo.org/ec/2020/n190p14.htm (acceso: 04.10.2023).
[29] Hablando de los años ochenta, Dmitri Furman ha escrito que Gorbachev tuvo problemas para encontrar en su equipo a quien quisiera ocuparse del movimiento obrero internacional, tema poco prestigioso, ya que “el grupo real de referencia lo constituía más bien el ‘establishment’ occidental”. Véase Furman, D.Ye. (1995). Феномен Горбачева (El fenómeno de Gorbachev). Svobodnaja Myslj 11/95. P.71.
[30] En el documental Putin, de Andrei Kondrashov, el presidente ruso afirmaba: “Continuamente intentan mostrarnos cuál es nuestro sitio. Pero a nosotros ese sitio no nos gusta”. https://youtu.be/YwLG1QjDyhA?si=5Ih72ZBqSKyFT54g (acceso: 13.11.2022).
[31] Al menos, hasta el comienzo de la actual guerra de Ucrania, en febrero de 2022.
[32] En su intervención ante el Club Valdai el 21 de octubre del 2021, Putin afirmaba: “En estos momentos, cuando el mundo está experimentando un colapso estructural, la importancia de un conservadurismo razonable como base de la orientación política ha aumentado mucho debido precisamente a los crecientes riesgos y peligros, a la fragilidad de la realidad que nos rodea. / El enfoque conservador no consiste en la defensa irreflexiva de lo existente, ni en el miedo al cambio (…). Es, ante todo, confianza en la tradición validada por el tiempo, mantenimiento y aumento de la población, realismo en la evaluación de uno mismo y de los demás, ordenación precisa del sistema de prioridades”. http://kremlin.ru/events/president/news/66975 (acceso: 31.10.2021).
[33] Sakwa, R. (2020). The Putin Paradox. I.B. Tauris. P.41.
[34] En diciembre de 2022, el presidente de la Federación Rusa de Fútbol habló sobre la posibilidad de que Rusia ingresara en la Confederación Asiática. Esta posibilidad no ha llegado a materializarse y los responsables deportivos rusos prefieren claramente una “hoja de ruta” que haga posible su retorno paulatino al fútbol europeo e internacional. En cualquier caso, la opción asiática existe y podría llegar a ser activada. Véase https://orient.tm/en/post/60830/timing-rfus-decision-transition-afc-called (acceso: 08.10.2023).
[35] http://kremlin.ru/events/president/news/72444 (acceso: 06.10.2023).
[36] Parecería muy apropiado identificar este concepto con la eriqueta “Russki mir” (Mundo ruso), que Putin ha utilizado con frecuencia en el pasado. No en estos momentos, sin embargo, quizá porque sugiere una aspiración a absorber Ucrania dentro de un gran estado de los eslavos orientales. Durante los últimos años, “etiquetas” como “euroasiático” o “Novorossia” han sido utilizadas o abandonadas según las conveniencias políticas del momento.
[37] Aunque el “estado-civilización” del que habla Putin no coincide exactamente con ninguna de las “civilizaciones” de Huntington, parece que en este caso nos encontramos ante un nuevo ejemplo de “recepción” de un concepto politológico occidental por parte del presidente ruso.
[38] A pesar de los años transcurridos, la explicación que daba Javier Morales en 2009 sigue pareciendo muy convincente. Véase Morales Hernández, J. (2009). El papel de Rusia en Eurasia: ¿pragmatismo o eurasianismo? IX Congreso Español de Ciencia Política y de la Administración: celebrado en Málaga 23, 24 y 25 de septiembre de 2009. https://www.researchgate.net/publication/266468638_El_papel_de_Rusia_en_Eurasia_pragmatismo_o_eurasianismo (acceso: 04.10.2023).
[39] Según Javier Morales, “no hay duda de que Putin se considera a sí mismo un derzhavnik”. Véase Morales Hernández, J. (2018, 3 de septiembre). La comunidad de expertos sobre política exterior en Rusia. IEEE, Documento Opinión 92/2018. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6715635.pdf (acceso: 04.10.2023).
[40] Richard Sakwa es uno de los politólogos que lo ven así: las coincidencias ocasiones entre Dugin y Putin “no hacen de Putin un ‘duguinista’ ni de Dugin ‘el cerebro gris’ de Putin” (Sakwa 2020, 41).
[41] Ocurre también con otros teóricos euroasianistas. Cuando en la reunión del Club Valdai de 2023 Sergei Karaganov preguntó a Putin sobre la conveniencia de actualizar la doctrina nuclear rusa, a fin de hacer más creíble el empleo de armas nucleares, el presidente ruso rechazó de plano esta idea y ratificó su confianza en la fórmula actual. Al final de su intervención, añadió de forma algo condescendiente: “Su punto de vista, así como el de otros expertos, patriotas preocupados por lo que está sucediendo en el país y a nuestro alrededor, preocupados por lo que que ocurre en el frente de Ucrania… Lo entiendo perfectamente; estamos observando con atención y, créame, sentimos un gran respeto por su punto de vista”.
[42] https://youtu.be/e9MVx3SMiQc?si=1fpufbC9BUVSE61x, entre minutos 34:10 y 37:50 (acceso: 04.10.2023).
[43] Mearsheimer, J. y Rosato, S. (2023, 14 de septiembre). The Russian invasion was a rational act. UnHerd, https://unherd.com/2023/09/the-russian-invasion-was-a-rational-act/?utm_source=substack&utm_medium=email (acceso:02.10.2023).
Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

