Global Strategy Report, 47/2021
Resumen: Existe una heredada y consolidada tradición en las fuerzas armadas de la Federación Rusa en la realización de profundos estudios sobre el arte militar, especialmente sobre el componente operacional, y de una explotación científica del análisis detallado de la historia militar. Estos estudios han tenido una gran influencia en el modo en el que las fuerzas rusas han afrontado los conflictos en los que han intervenido.
Para citar como referencia: Campos Robles, Miguel (2021), “El origen del arte operacional”, Global Strategy Report, No 47/2021.
Introducción
La creciente escala y complejidad del fenómeno de la guerra a lo largo de todo el siglo XIX y la primera mitad del XX dio lugar a la aparición de un nuevo componente o nivel en el arte militar, un escalón de transición entre los tradicionales niveles estratégico y táctico del arte militar, al que se le denominó nivel operacional. Los términos estrategia y táctica quedaban limitados para describir y dirigir el complejo laberinto de una guerra moderna. En este nivel operacional se planea, conduce y sostiene la campaña. En él se articulan las acciones tácticas, de forma que su combinación coordinada y sincronizada permita alcanzar los objetivos estratégicos[i].
Antes de las guerras napoleónicas, las batallas tenían lugar entre ejércitos desplegados en un terreno limitado y solían tener una corta duración. En este contexto la estrategia fundamentalmente consistía en el movimiento del ejército para adoptar una posición frente al enemigo, mientras la táctica descansaba en el empleo del ejército en el campo de batalla. De este modo, la guerra, constituida por una serie de batallas, era el objeto de estudio de la estrategia y la batalla era el de la táctica.
La Revolución Francesa alteró esta situación, pues los cambios políticos, sociales y económicos que provocó alteraron el fenómeno de la guerra. El arquetipo de guerra limitada evolucionó al modelo de guerra total, como fue el caso de las dos guerras mundiales ocurridas durante el siglo XX, donde las naciones participantes recurrieron a la movilización de todos sus recursos humanos, materiales y económicos.
El desarrollo tecnológico e industrial facilitó la movilización masiva y el movimiento de los grandes ejércitos. La aparición del ferrocarril, la aviación, los carros de combate, las armas de repetición, el mayor alcance y movilidad de la artillería y el telégrafo, entre otros avances, ampliaron la anchura y profundidad del campo de batalla y dieron lugar a guerras mucho más destructivas. Las dos guerras mundiales son un claro ejemplo de este aumento de escala, complejidad y poder de destrucción.
Durante los años veinte y treinta del siglo pasado, un grupo de prominentes pensadores militares soviéticos entre los que destacaban Tukhachevsky, Varfolomeev, Svechin, Triandafillov, Shaposhnikov e Isserson revolucionaron el pensamiento militar predominante en esa época. Este grupo, con sus origines en el ejército zarista pero con una impronta revolucionaria, fue capaz, ejerciendo un liderazgo intelectual, de vislumbrar las consecuencias de este desarrollo tecnológico e industrial. Esta nueva visión operacional, que venía a rellenar el gran hueco existente entre la estrategia y la táctica, quedó reflejada en una serie de estudios teórico-científicos, dando lugar al desarrollo de un nuevo concepto denominado arte operacional, una nueva categoría de la teoría militar.
En un sentido amplio, el arte operacional es aquello que se encuentra «en esa área gris entre la estrategia y la táctica» (English, 1996),es decir,si la estrategia es el arte de la guerra y la táctica el arte de la batalla, entonces las operaciones son el arte de la campaña. En realidad este concepto no era nuevo, sino que se remonta a las guerras napoleónicas, ya los clásicos estrategas Jomini, Clausewitz y Moltke habían intuido la existencia de un nivel intermedio, pero nunca antes se había desarrollado este concepto con profundidad y rigor.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, los analistas y pensadores militares rusos, tras el estudio y análisis de la misma, concluyeron que los países participantes entraron en ella sin entender y evaluar adecuadamente los cambios que se habían producido, afrontándola con los viejos métodos y procedimientos. El estudio y análisis de los cambios en la naturaleza de los enfrentamientos armados les llevó a investigar acerca de la necesidad de la preparación y conducción de operaciones conjuntas, realizadas de forma sucesiva por las grandes formaciones en todos los frentes y su coordinación en el tiempo en búsqueda de la victoria.
Ya en el siglo XIX, el general ruso Genrikh Antonovich Leer realizó destacados estudios sobre estrategia militar. En su trabajo más importante: Ensayo sobre una crítica e histórica investigación de las leyes del arte de la guerra, publicado en 1869, realiza una aguda crítica de la táctica lineal y de la estrategia de aniquilación, basándose en la experiencia y análisis de la guerra ruso-turca (1877-1878), las guerras napoleónicas (1803-1815) y la guerra austro-prusiana (1866).
Origen evolución y desarrollo del arte operacional
Primera mitad del siglo XX: las guerras mundiales
Rusia, tanto durante la época zarista como soviética, experimentó y sufrió los efectos de numerosos conflictos armados, lo que ha contribuido a su tradicional inclinación e interés por el estudio de la guerra. Existe una tradición heredada y consolidada en el Estado Mayor General de sus fuerzas armadas en la realización de profundos estudios sobre estrategia militar y el entorno operacional, así como del análisis detallado de los conflictos históricos, con la finalidad de predecir las formas y modos en que se desarrollarán los conflictos del futuro.
Un grupo de pensadores militares soviéticos, basándose en lo ocurrido en la Primera Guerra Mundial y en las experiencias adquiridas por el Ejército Rojo en la Guerra Civil de Rusia (1918–1920), en la guerra polaco-soviética (1919-1921) y en la ocupación del Cáucaso Sur (1921–1922), pusieron su atención en la forma de resolver la falta de movilidad y capacidad de maniobra de las unidades en un campo de batalla posicional y estancado. La Guerra Civil en Rusia se caracterizó por la maniobra y la existencia de un mando centralizado, pues durante el conflicto los soviéticos se vieron obligados a desplegar un número limitado de fuerzas en el enorme territorio ruso. Por esta razón priorizaron el uso de trenes blindados y de formaciones de caballería con gran movilidad, para permitir una mayor capacidad de penetración en las poco profundas defensas tácticas del enemigo y buscar una explotación en profundidad.
Después de la Gran Guerra[ii], uno de los primeros en contribuir con sus estudios y análisis a buscar soluciones a la falta de capacidad de maniobra de las formaciones fue Vladimir Triandafillov, jefe del Estado Mayor General del Ejército Rojo de mayo de 1931 al 12 de julio de 1931, día en que falleció en un accidente aéreo. Triandafillov fue autor del trabajo doctrinal Características de las operaciones de los ejércitos modernos, publicado en 1929, en él se llama la atención sobre la mecanización de la guerra y se encuentra el germen de un nuevo arte operacional basado en el concepto entonces incipiente de operación en profundidad (Kipp, 1992).
Entre los más destacados teóricos militares se encontraban Mikhail Nikolayevich Tukhachevsky[iii] y Sergei Serguéievich Kámenev[iv], quienes llevaron a cabo los primeros trabajos en los que se resaltaba la importancia de la realización de operacionessucesivasfrente a la visión de una única y decisiva batalla. En estos estudios también se analizan y establecen las nuevas estructuras que los ejércitos deben adoptar para llevar a cabo este tipo de operaciones.
Según los trabajos de Kámenev:
«En la guerra moderna de los grandes ejércitos, la derrota del enemigo es el resultado de la suma de continuas y planeadas victorias en todos los frentes, alcanzadas unas tras otras e interconectadas en el tiempo, la conducción ininterrumpida de operaciones es la principal condición para la victoria.»
Otros destacados pensadores militares aportaron sus visiones en diversos estudios, como Mijaíl Vasílievich Frunze[v] y Alexander Andreyevich Svechin[vi], que contribuyeron con sus obras al perfeccionamiento de los conceptos y terminología del arte operacional. Svechin en su más destacada aportación teórica titulada Estrategia establece la interrelación entre los componentes del arte militar al indicar: «La táctica provee los pasos necesarios para los saltos operacionales a lo largo de la senda determinada por la estrategia.»
El retraso tecnológico e industrial de la entonces recién creada Unión Soviética[vii] y la inexistencia de una industria de armamento impedían la mecanización de las fuerzas soviéticas. En los conflictos en los que intervino el Ejército Rojo durante la primera parte de los años veinte su fuerza motriz descansaba fundamentalmente en los caballos, por lo que la movilidad requerida para llevar a cabo operaciones sucesivas en profundidad, desarrolladas en los estudios teóricos, estaba muy limitada.
El siguiente paso fue el desarrollo de la noción de batalla profunda, sancionada por el Ejército Soviético en 1933, cuyo objetivo consiste en romper las defensas tácticas del enemigo con el empleo simultáneo de unidades acorazadas, apoyadas por artillería de largo alcance y aviación. Se trataba de sorprender al enemigo con una impetuosa y decidida acción ofensiva apoyada por el fuego de todos los sistemas de armas para penetrar en toda la profundidad de sus defensas, es de destacar el énfasis puesto en el empleo de armas conjuntas.
La evolución del concepto de batalla profunda dio lugar al concepto de operación en profundidad, que fue elaborado y supervisado por Tukhachevsky y Alexander Ilyich Yegórov[viii], y recogido por la doctrina militar soviética en 1936 en los siguientes términos:
«La Operación en Profundidad consiste en ataques simultáneos sobre las defensas del enemigo por la aviación y la artillería en toda la profundidad de las posiciones defensivas, penetración en la zona de defensa por unidades acorazadas, con un rápido paso del éxito táctico al éxito operacional con el objetivo de envolver y destruir al enemigo. El papel principal es jugado por la infantería, con el apoyo del resto de los diferentes tipos de fuerzas trabajando en el interés de la misma».
Uno de los trabajos más importantes a tener en cuenta en el desarrollo de la operación en profundidad es La evolución del arte operacional, publicado en 1932, y donde su autor Georgii Samoilovich Isserson[ix] predice el papel fundamental que jugará la mecanización y el poder aéreo en el desarrollo del arte operacional. Para Isserson: «la campaña debe ser un sistema de consecutivas acciones en profundidad, en las que las acciones ofensivas deben llevarse a cabo con una clara y decisiva superioridad en el eje del esfuerzo principal, y la guerra un sistema de sucesivas campañas en profundidad integradas en el espacio y en el tiempo, para lo que se debe pasar de una estrategia lineal a una estrategia en profundidad» (Isserson, 1932).
A finales de los años treinta, la definición y articulación de estos conceptos permitió la completa definición teórica del arte operacional soviético. Además, el desarrollo tecnológico e industrial de la Unión Soviética en esos años ya permitía la implementación del mismo, lo que dio lugar a la aparición del arte operacional como un nuevo nivel del arte militar. Las nuevas capacidades aportadas por los nuevos armamentos aumentaron el alcance y la profundidad de las operaciones e hicieron posible romper la estructura operacional del frente enemigo, el objetivo de la maniobra era rodear, aislar en bolsas al enemigo y privarlo del necesario apoyo logístico.
Pero el más oscuro periodo de la historia soviética estaba a punto de comenzar. Las purgas ordenadas por Stalin contra todos los estamentos del pueblo soviético se cebaron especialmente contra la élite de intelectuales y líderes militares del Ejército Rojo de los Obreros y Campesinos, que era como se denominó desde 1918 a la nueva organización militar creada por León Trotski para suceder al Ejército Imperial de Rusia. Esta brillante élite que fue capaz de reconocer y elaborar esta nueva teoría militar se convirtió en uno sus objetivos principales, por lo que las investigaciones y avances en la teoría operacional, llevadas a cabo en ese periodo, sufrieron un grave revés.
El radical georgiano Iósif Dzhugashvili, más conocido por su apodo de Stalin[x], jugó un papel clave durante la revolución rusa. Stalin alcanzó la más alta posición en el Estado Soviético en 1928, manteniéndose en el poder hasta 1953. A partir de 1937, las purgas dirigidas y ordenadas por Stalin se dirigieron especialmente contra los oficiales del Ejército Rojo, que se convirtieron en víctimas de la paranoia que sufría. Esta perturbación estaba motivada por su fijación en el temor a una subversión interna, ya que consideraba que el Ejército Rojo era la única institución que podría resistirse a su poder absoluto.
Las purgas llevadas a cabo en el cuerpo de oficiales acarrearon la pérdida de sus empleos y la expulsión del Ejército Rojo de 30.000 oficiales, miles de ellos fueron arrestados y ejecutados, entre ellos se encontraban los más prestigiosos y brillantes líderes militares, como Tukhachevsky, Kámenev, Yegórov, Svechin e Isserson acusados de sabotaje, espionaje y de participar en un complot para derribar a Stalin. El daño ocasionado al Ejército Soviético por el terror estalinista fue enorme, ya que quienes les sucedieron en los más altos puestos del mismo, mucho menos cualificados y capaces, abandonaron rápidamente las avanzadas e innovadoras ideas de sus predecesores. La adopción de esta actitud pretendía evitar que se les relacionara con ellos y sus ideas, ya que habían sido calificados por Stalin como «enemigos del pueblo».
Además, un gran número de oficiales alcanzaron puestos muy superiores a su experiencia y formación, lo que condujo a la realización de conclusiones incorrectas. Un ejemplo son las realizadas de la limitada experiencia del uso de los carros de combate durante la Guerra Civil Española, que llevaron al desmantelamiento de las grandes unidades de carros de combate que habían empezado a organizarse en el Ejército Soviético, lo que contribuyó a aumentar el daño causado.
Pero el momento elegido por Stalin para someter al Ejército Rojo a este terror no fue el más adecuado, ya que la amenaza de la Segunda Guerra Mundial se cernía sobre Europa. Pronto los soviéticos comprobarían que las fuerzas alemanas empleaban con gran éxito una forma de operar caracterizada por una mezcla de sorpresa, rapidez y una gran capacidad de penetración de las unidades acorazadas y mecanizadas, apoyadas por artillería y aviación, denominada blitzkrieg; primero en la invasión de Polonia y después en las invasiones de Francia y de la propia Unión Soviética en junio de 1941. Esta forma de proceder de las fuerzas alemanas tenía una gran similitud con el concepto de operación en profundidad, concepto que la élite militar soviética había definido y desarrollado. Tukhachevsky, en 1935, ya había alertado de que el rearme de la Wehrmacht y las reclamaciones de Hitler de un espacio vital en el Este de Europa (Lebensraum)[xi] representaban una seria amenaza militar para la Unión Soviética.
El 22 de junio de 1941, las fuerzas alemanas lanzaron la operación Barbarroja[xii], la invasión de la Unión Soviética, la mayor acción militar de la Segunda Guerra Mundial Esta acción rompió el pacto de no agresión que los dos países habían firmado dos años antes. Durante 1941 las victorias alemanas se sucedieron frente al sorprendido y poco preparado Ejército Rojo, las tropas alemanas ocuparon rápidamente Polonia, los Países Bálticos y Ucrania. A finales de ese año, las unidades alemanas habían sitiado la ciudad de Leningrado en el norte, habían llegado a las puertas de Moscú en el centro y alcanzado la ciudad de Stalingrado, situada a orillas del Volga, en el sur.
Desde un primer momento, todas las acciones del Cuartel General de las Fuerzas Armadas de la Unión Soviética, conocido como Stavka[xiii], se encaminaron a afrontar una situación desbordante en la que se jugaban la supervivencia. Las primeras acciones se centraron en tratar de detener el avance enemigo, pero las unidades soviéticas fueron incapaces de ofrecer y organizar una defensa efectiva contra el avance imparable de las unidades acorazadas alemanas. Las pérdidas sufridas fueron enormes. Simultáneamente, se comenzó a realizar un gran esfuerzo en extraer enseñanzas de las derrotas que estaban sufriendo, este aprendizaje y experiencia sirvió de base para elaborar nuevas regulaciones y directivas. El objetivo era modificar la forma de operar de las unidades y adaptar la estructura y organización de las mismas, con la finalidad de revertir la situación. Un claro ejemplo es la directiva de la Stavka, de 6 de noviembre de 1942, titulada Instrucción relativa al estudio y la aplicación de la experiencia bélica en los frentes y en los estados mayores del ejército, en la que se hace especial hincapié en la necesidad de estudiar con detalle los aspectos operacionales.
Desde 1942 hasta el final de la guerra, la Stavka emitió una gran cantidad de regulaciones y directivas dirigidas principalmente a modificar los aspectos operacionales de empleo de las unidades acorazadas y mecanizadas. El Ejército Rojo fue corrigiéndose y adaptándose a una nueva forma de dirigir y conducir las operaciones. Un claro ejemplo fue la directiva nº3, de 10 de enero de 1942, en la que se ordenaba a los jefes de las grandes unidades concentrar sus fuerzas para lograr una mayor capacidad ofensiva en un frente limitado (Glantz, 1991). Muchas de estas nuevas regulaciones buscaban que las unidades adquirieran la capacidad de penetrar las líneas y defensas enemigas, para conseguir una explotación en profundidad por unidades con una gran fuerza de choque y movilidad, es decir, se recuperaba el concepto de batalla en profundidad de los años treinta, eso sí, sin nombrarlo explícitamente y sin hacer referencia alguna a sus creadores por razones políticas.
Mediante un proceso de acierto y error, el Ejército Soviético fue capaz de ir modificando la estructura de sus formaciones, adaptándolas a ejércitos de armas conjuntas, integrados por cuerpos de ejércitos mecanizados y acorazados. Esta adaptación junto con la recuperación y empleo de los conceptos de batalla profunda y operación en profundidad, permitió a las fuerzas soviéticas derrotar a las fuerzas alemanas en las batallas de Stalingrado[xiv] y de Kursk[xv]. Las victorias en estas batallas permitieron al Ejército Soviético tomar la iniciativa estratégica y continuar aplicando estos conceptos en las sucesivas campañas.
En junio de 1944, la Stavka lanzó la operación Bagration, los objetivos estratégicos eran la liberación de Bielorrusia, alcanzar la frontera de Prusia y las orillas del rio Vístula. La operación Bagration respondía claramente al concepto de operación en profundidad, múltiples y decididos ataques para romper el frente, embolsar y destruir las fuerzas enemigas en toda la profundidad de sus defensas. La operación coincidió con el desembarco aliado en Normandía que provocó la apertura de un segundo frente. Las fuerzas soviéticas avanzaron a marchas forzadas hacia el centro de Europa, cruzando toda la planicie del Este de Europa, así como los ríos Dniéper, Vístula y Danubio, como ya había ocurrido en el siglo XIX en su enfrentamiento con Napoleón. De esta forma, el Ejército Rojo aplicando el nuevo arte operacional, desarrollado por su purgada elite militar, consiguió revertir la situación y alcanzar la victoria en la Gran Guerra Patria, que es como los soviéticos llamaron a la Segunda Guerra Mundial y como los rusos continúan refiriéndose a ella hoy en día.
Tras la caída de la Alemania de Hitler, la Unión Soviética se anexionó la Europa Oriental e instauró un sistema comunista de países satélites, asegurado por la presencia de las tropas soviéticas.
Segunda mitad del siglo XX: La Guerra Fría
Esta nueva fase se caracterizó por la aparición del arma nuclear. Este nuevo tipo de armamento provocó una revolución en la concepción de los asuntos militares. El principio fundamental del estratega militar del siglo XIX Carl von Clausewitz de que la guerra es la continuación de la política por otros medios parecía difuminarse, ya que los políticos, en esta nueva situación, no sólo ejercerían el control del arma nuclear, sino también su forma de empleo.
Este hecho significó un importante cambio en la doctrina militar soviética y un notable impacto en los niveles estratégico, operacional y táctico. Esta nueva situación quedó reflejada en los trabajos de varios destacados militares soviéticos. Uno de los trabajos que mejor ilustran estos cambios y la gran importancia de las armas nucleares estratégicas es el titulado Estrategia Militar de Vasili Danilovich Sokolovski[xvi], donde se resalta que en el futuro los conflictos tendrían un carácter fundamentalmente nuclear y los fuegos nucleares un papel decisivo en el campo de batalla.
En este caótico escenario la maniobra operacional era más irrelevante, ya que las fuerzas nucleares se convertían en el principal medio para destruir el enemigo. La irrupción del arma nuclear originó un mayor interés por su influencia en la estrategia y una menor preocupación e interés por los aspectos operacionales; el arte operacional quedaría como un aspecto dependiente del arma nuclear en una guerra total. Esta realidad provocó cambios en la doctrina e importantes cambios en la estructura de las fuerzas soviéticas: como fue la creación de las Fuerzas Estratégicas de Misiles con capacidad nuclear, una nueva rama o especialidad de las fuerzas terrestres; también la reducción del tamaño de las grandes unidades en personal y medios, para conseguir una mayor maniobrabilidad y una mayor dispersión de las mismas en el despliegue, buscando evitar su vulnerabilidad a las armas nucleares y aumentar su capacidad de supervivencia.
La desaparición de Stalin en 1953, permitió a una nueva generación de eruditos en cuestiones militares, con menos restricciones y de una forma más abierta, estudiar y debatir la naturaleza de la guerra nuclear y su influencia en el arte operacional. También permitió a los historiadores militares soviéticos comenzar a estudiar las causas de los éxitos durante la Gran Guerra Patria, y empezar a entender el verdadero significado y alcance del arte operacional, dando lugar a un renovado interés por los aspectos operacional y táctico, pero manteniendo presente que las operaciones se desarrollarían en un ambiente nuclear. Este interés dio lugar a nuevos trabajos, entre ellos destacan los de Reznichenko (Tácticas), Kurochkin y Radzievski (Los ejércitos de armas conjuntas), Sidorenko (La Ofensiva) y Babadzhanian (Carros de combate y fuerzas acorazadas).
En los años sesenta y setenta del siglo pasado, los Estados Unidos y la URSS contaban con un arsenal nuclear suficiente para asegurarse su mutua y total destrucción, ambas superpotencias adoptaron una estrategia de represalia masiva en caso de que una de las partes recurriera al uso del arma nuclear. Por lo que ambas partes se mostraron partidarios de la no proliferación de este tipo de armas y mucho menos por desencadenar una guerra nuclear, cumpliéndose, aquí sí, la idea de Clausewitz de que la guerra no está justificada si los beneficios políticos son menores que el coste y las pérdidas.
Durante los años ochenta, el debate en el Estado Mayor General ruso se centró en el estudio de las consecuencias y efectos de los nuevos avances tecnológicos en la naturaleza de las operaciones, como las mejoras en las comunicaciones, en los sistemas de mando y control, en la mayor capacidad aeromóvil y en el aumento de la precisión de los sistemas de armas. En este escenario, aun teniendo presente el contexto nuclear, se volvió a resaltar la importancia de las operaciones en profundidad y, por consiguiente, de los aspectos operacionales.
El principal defensor e impulsor de esta última línea de pensamiento fue el general Nikolai Vasilyevich Ogarkov, jefe del Estado Mayor General de la URSS de 1977 a 1984, para quien una guerra nuclear no era una forma racional de alcanzar los objetivos políticos, se mostró más partidario del desarrollo tecnológico de las armas convencionales. Durante su mandato se potenció especialmente la aviación, la defensa aérea y se incrementó notablemente el número de divisiones mecanizadas y acorazadas. Pues en su opinión, en caso de una guerra en Europa frente a la OTAN, ésta podría ser ganada mediante un rápido y masivo ataque por sorpresa con modernas armas convencionales; ante esta situación, los líderes políticos y militares norteamericanos dudarían en el empleo de las armas nucleares, sobre todo cuanto mayor fuera la profundidad que alcanzaran en su rápido, masivo y sorpresivo avance las tropas soviéticas en la Europa Occidental. Ogarkov fue un claro defensor del control de armamentos como una forma de reducir la tensión durante la Guerra Fría, jugó un papel de duro negociador en las conversaciones del tratado para el control de armas nucleares estratégicas SALT[xvii], la experiencia de estas difíciles negociaciones le llevaron a creer conocer las actitudes y posibles reacciones de los líderes occidentales ante un posible conflicto.
El 8 de diciembre de 1991, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaban los acuerdos que ponían fin a la URSS. La desaparición del Pacto de Varsovia y el desmoronamiento de la Unión Soviética, supusieron la retirada y relocalización de las unidades soviéticas desplegadas en los países de la Europa del Este, esta situación provocó unas severas consecuencias militares, sociales y humanas para los militares soviéticos.
El colapso de la Unión Soviética provocó, de la noche a la mañana, que el espacio geográfico que había ocupado durante siglos el Imperio Ruso de los zares y durante gran parte del siglo XX el Imperio Soviético, pasara a ser ocupado por 15 Estados diferentes. Rusia cayó en un periodo de confusión histórica y estratégica, de forma que en términos de Zbigniew Brzezinski, la desaparición de la Unión Soviética «creó un agujero negro en el centro de Eurasia, fue como si el Heartland de los geopolíticos hubiera desaparecido de pronto del mapa global» (Brzezinski, 1997).
La Federación Rusa, heredera legal de la Unión Soviética, creó las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa el 7 de mayo de 1992. Desde el momento de su creación hasta el año 2008 se realizaron varios intentos de reorganización de las mismas, todos estos intentos fueron limitados y consistieron fundamentalmente en la reducción del número de tropas, no en verdaderas reformas.
La doctrina militar de Rusia en el siglo XXI
Al inicio del siglo XXI, las fuerzas armadas rusas todavía mantenían una estructura pensada para la Guerra Fría y no contaban con unidades profesionales y armamento tecnológicamente avanzado.
En esos años, los especialistas rusos centraron su atención en analizar los conflictos que tuvieron lugar en la última década del siglo pasado: la Guerra del Golfo, las guerras de los Balcanes y la invasión de Irak en 2003. Estos conflictos provocaron debates que fueron recogidos en la revista Voyennaya Mysl[xviii](Pensamiento Militar), como fue el debate entre los generales Vladimir Slipchenko y Makhmut Gareev. Slipchenko era defensor del papel predominante de la tecnología en las guerras modernas, en las que existiría un uso masivo de las armas de precisión de largo alcance, lanzadas desde el mar, el aire e incluso desde el espacio, y para el que el enfrentamiento tradicional entre tropas terrestres ya no jugaría un papel central. Hoy en día, esta línea futurista de un campo de batalla lleno de robots, drones y vehículos no tripulados que son manejados a distancia, es presentada insistentemente a la opinión pública. Sin embargo, Gareev, uno de los grandes teóricos militares, mantenía que es imposible que en una guerra se pueda combatir sólo con sistemas de armas de largo alcance, incluso en un futuro remoto. Para Gareev las fuerzas acorazadas pesadas, con capacidad de llevar a cabo operaciones en profundidad, continuarían siendo fundamentales, en línea con los principios del tradicional pensamiento militar soviético. En su opinión, «todas las guerras generan nuevos elementos, pero inevitablemente preservan muchos elementos del pasado, como ha ocurrido en todos los conflictos» (Gareev, 2003).
En la prensa militar rusa continúan apareciendo estudios y trabajos de destacados expertos, actividad que es fomentada por la Academia de Ciencia Militar de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. Entre los trabajos más relevantes se encuentra el titulado La Naturaleza de las Guerras de Nueva Generación, del general Bogdanov y del coronel Chekinov, publicado en 2013. En este artículo se resalta el crucial papel que juegan las nuevas tecnologías en los conflictos armados y como las mismas permiten incrementar las capacidades militares de inteligencia, vigilancia, reconocimiento, mando y control y comunicaciones, capacidades fundamentales para una fuerza moderna; también resalta la importancia de la presión informativa ejercida contra un adversario a través de los medios de comunicación, la propaganda y la desinformación, con el objetivo de provocar el caos en la sociedad del adversario.
Pero el artículo que más reacciones y análisis ha provocado entre los analistas occidentales ha sido el del actual jefe del Estado Mayor General, general Valeri Vasilíevich Gerásimov, publicado en la prensa militar rusa el 26 de febrero de 2013, titulado The Value of Science is in Foresight[xix]. En el artículo se analizan las principales tendencias en el desarrollo de las formas y métodos de empleo de las fuerzas armadas y la misión de la ciencia militar en cuanto a su mejora. Esta nueva línea de pensamiento militar que los analistas y expertos occidentales han denominado «Doctrina Gerásimov», introduce modificaciones en el tradicional modo de operar de las fuerzas rusas. En el artículo se refleja el interés de los teóricos e intelectuales militares rusos en el estudio de las formas que adoptarán los conflictos en el futuro. También se resalta el hecho de que el patrón de las guerras ha cambiado, las guerras ya no son declaradas, la diferencia entre el estado de guerra y paz queda desdibujado pero las consecuencias de este nuevo tipo de conflictos pueden llegar a ser tan catastróficas como una guerra real (Gerasimov, 2013).
De cualquier modo, los trabajos prospectivos sobre la forma que adoptarán los conflictos en el futuro están llenos de incertidumbres y dudas, lo que Clawsewitz llamó la niebla de la guerra. Quizás, la mejor explicación se encuentra en los párrafos finales del artículo del general Gerásimov, cuando recuerda al destacado erudito y pensador militar soviético Aleksandr Svechin: «Es extraordinariamente difícil predecir las condiciones de una guerra. Cada guerra es un caso único, que exige aplicar una lógica particular y no un patrón o modelo fijo».
REFERENCIAS
Brzezinski, Zbigniew (1997), “El Gran Tablero Mundial”, Editorial Paidós, p. 95.
English, John (1996), “The Operational Art. Developments in the Theories of War”, editores B.J.C. McKercher y Michael A. Hennesy, Greenwood Publishing Group, Westport, 1996.
Gareev, Makhmut (2003), “On Several Characteristic Aspects of Future War”, Military Thought, Nº6, June 2003, pp. 52-59.
Glantz, David M. (1991), “Soviet Military Operational Art. In pursuit of deep battle”, Frank Cass and Company Limited, p. 28.
Gerasimov, Valery (2013), “Principal Trends in the Development of the Forms and Methods of Employing Armed Forces and Current Tasks of Military Science Regarding their Improvement”, Military Review January-February 2016, p. 24.
Isserson, Georgii (1932). “The Evolution of the Operational Art”, Combat Studies Institute Press, US Army Combined Arms Center, Fort Leaveworth Kansas, July 2013, p. 48.
Kipp, Jacob W. (1992) “The Origins of the Operational Art 1917-1936”.
[i] EMAD PDC-01 “Doctrina para la Acción Conjunta de las Fuerzas Armadas Españolas”.
[ii] Hasta antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la Primera Guerra Mundial fue conocida como Gran Guerra.
[iii] Mariscal de la Unión Soviética y jefe del Estado Mayor General del Ejército Rojo de 1925 a 1928.
[iv] Comandante en jefe del Ejército Rojo durante la Guerra Civil Rusa.
[v] Líder bolchevique durante la Revolución Rusa y comisario militar durante la Guerra Civil Rusa. En noviembre de 1920 dirigió la ocupación de la península de Crimea y derrotó a las tropas del general del Ejército Blanco Pyotr Wrangel.
[vi] Oficial de Estado Mayor del Ejército Imperial y General del Ejército Soviético, profesor de la Academia de Estado Mayor del Ejército Soviético, autor del importante trabajo “Estrategia”, de lectura obligatoria en las academias militares rusas. Svechin contaba con la experiencia de haber participado en la Guerra ruso-japonesa y en la Primera Guerra Mundial. Stalin acabó con su vida el 29 de julio de 1938.
[vii] La Unión Soviética fue creada el 30 de diciembre de 1922.
[viii] Mariscal de la Unión Soviética, nombrado segundo jefe del Estado Mayor General del Ejército Rojo en 1931 y fusilado por Stalin el 23 de febrero de 1939.
[ix] Isserson fue nombrado jefe del Departamento de Operaciones de la Academia Militar Frunze en septiembre de 1932, fue acusado de traición y encarcelado por Stalin durante 13 años.
[x] Del ruso стал, significa acero.
[xi] Principio ideológico del Nazismo que justificaba la expansión hacia el Este de Europa.
[xii] En la operación Barbarroja participaron 152 divisiones de la Wehrmacht.
[xiii] Stavka (Ставка) es el término usado para referirse al Alto Mando de las Fuerzas Armadas Soviéticas, se usó tanto en la época de la Rusia Imperial como durante la Unión Soviética, hace referencia al personal que lo forma y a su localización. El significado original del término es tienda de campaña.
[xiv] La batalla de Stalingrado se desarrolló del 23 de agosto de 1942 al 2 de febrero de 1943.
[xv] La batalla de Kursk se desarrollo del 5 de julio de al 23 de agosto de 1943.
[xvi] Vasili Danilovich Sokolovski fue uno de los más destacados generales soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial y jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Soviéticas de junio de 1952 a abril de 1960.
[xvii] SALT por sus siglas en inglés: Strategic Arms Limitation Treaty.
[xviii] Военная Мысль (voyennaya mysl). Revista militar rusa de teoría y estrategia, fundada en 1918.
[xix] El título completo es: The Value of Science is in Foresight: Principal Trends in the Development of the Forms and Methods of Employing Armed Forces and Current Tasks of Military Science Regarding their Improvement. Algunas versiones reducidas del artículo han aparecido en la prensa militar rusa con el título The Value of Science is in Foresight (El valor de la ciencia militar está en la previsión).
Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937
