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El proyecto de reorganización del Ejército de Tierra del General Emilio Mola Vidal

https://global-strategy.org/el-proyecto-de-reorganizacion-del-ejercito-de-tierra-del-general-emilio-mola-vidal/ El proyecto de reorganización del Ejército de Tierra del General Emilio Mola Vidal 2019-12-13 12:38:25 Alberto Guerrero Blog post War Studies España Fuerzas militares
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Entre 1920 y 1936 fue difícil encontrar entre las revistas técnicas españolas propuestas de reorganización del Ejército de Tierra (Alpert, 2008: 46). Una de ellas aparece recogida en la obra del entonces comandante F. Rodríguez Urbano, Polémica sobre el combate. Ensayo de una nueva organización militar, donde abogaba por crear un ejército profesional, pequeño y voluntario. Muestra de la importancia de esta obra es que fue reseñada por Vicente Rojo en el número LXXI de su célebre Colección Bibliográfica Militar[1]. Otro interesante proyecto fue el del comandante Pedro Jevenois, publicado en La Guerra y su Preparación entre marzo y mayo de 1926 bajo el título de “Nuevas orientaciones sobre organización militar”[2]. También la obra del comandante Vicente Montojo, Ejército moderno: servicio de información, guerra antiaérea, guerra química, mecanización, combatiente, en la que se hablaba de un ejército especializado, formado por voluntarios y apoyado por un ejército de carácter general.

No obstante, este trabajo se centrará en el ideado por una figura militar de mayor renombre que los anteriores, el general Emilio Mola Vidal, quien en su obra El pasado, Azaña y el porvenir. Las tragedias de nuestras instituciones militares, se preguntaba cómo podría disponer España de una “máquina de guerra adecuada” en caso de estallar un nuevo conflicto en Europa (1934: 297).

Como es lógico, el general Mola era consciente que este ejército tendría que adaptarse a las condiciones económicas españolas, en nada comparables a las de los países de su entorno, con la excepción de Portugal. Así, se preguntaba si España podría mantener un ejército capaz de mantenerse a la defensiva, pero también de responder a la agresión enemiga, sin que ello supusiese “un sacrificio que rebase sus posibilidades tanto en hombres como en recursos económicos”. Se hacía necesario entonces estudiar la forma de mantener en pie de paz un ejército pequeño, pero bien instruido, que en caso de guerra se pudiese ampliar sin que esto supusiese una reducción de su eficacia (Mola, 1934: 298). Es decir, un ejército reducido y bien equipado, muy en la línea de lo que el general Hans von Seeckt había hecho con el ejército alemán entre 1920 y 1926[3].

Mola indicaba los tres pasos que habían de darse para lograr este ejército. En primer lugar, se precisaba establecer una organización militar adecuada, lo que representaba el factor técnico. En segundo lugar, hablaba de hacer patria, es decir, el factor moral. Por último, y no menos importante, una austeridad que sustituyese al “despilfarro” que había en aquellos momentos, lo que representaba el factor económico (1934: 298).

En cuanto al factor técnico, y considerando imposible volver al servicio militar de tres años, la única salida que quedaba era la del ejército profesional, indicando que “este ejército constituiría la más sólida garantía de seguridad para el Estado en sus convulsiones internas”, ya que al estar formado por hombres con una clara vocación militar, “serían impermeables a toda clase de propaganda extremista”. El ejemplo más cercano lo representaba la Guardia Civil (Mola, 1934: 299).

En su bosquejo de organización, este ejército estaría integrado por un número de seis divisiones perfectamente equipadas de armamento y material, con unos soldados comprometidos por cuatro años y con cierta cultura elemental. Tras el segundo año de servicio, los más aptos formarían parte de las clases subalternas, teniendo fácil acceso al cuerpo de oficiales. De este modo, en un corto espacio de tiempo se podría contar con un buen número de clases y oficiales sin que por ello se hubiesen aumentado los gastos del presupuesto de Guerra. No obstante, al hablarse de seis divisiones el ejército no podía ser muy numeroso, por lo que no había más remedio que seguir manteniendo el sistema anual de reclutamiento. Estos soldados de reemplazo serían “el relleno en caso de movilización”.

Según las previsiones del general Mola, con este sistema mixto se estaría en condiciones de “poner sobre las armas, en muy pocos días, perfectamente instruidos y encuadrados, 288.000 hombres, agrupados en doce divisiones de primera línea y seis de segunda, con un efectivo de 16.000 cada una, más un núcleo de 12 a 15 mil hombres para atender a los servicios de cuerpo de ejército y ejército” (Mola, 1934: 289-302).

Respecto al factor moral, Mola indicaba la necesidad de preparar a la opinión pública, además de inculcar a la juventud, “desde su más tierna infancia, el sentimiento de amor a la patria y el del indudable deber de defenderla con las armas cuando se halle en peligro”. Misión esta que encomendaba a los padres, a los maestros, sacerdotes y profesores universitarios (Mola, 1934: 305).

Por último, el factor económico, que se tornaba en secular problema del ejército español, destinándose enormes sumas a pagar los sueldos de un escalafón sobredimensionado en comparación con otros países europeos, dejándose muy poco para la compra de material, armamento y ropa. Resulta interesante que Mola pensase que con su ejército profesional se podría reducir la Guardia Civil, lo que repercutiría en un gran ahorro económico, y de este modo poder utilizar al ejército también como garante de la paz interior (Mola, 1934: 310). Algo diametralmente opuesto a lo que opinaba Azaña, quien quería un ejército que no se ocupase del mantenimiento del orden público, como había sido lo usual en España hasta entonces. Sin embargo, fue precisamente durante la II República cuando el ejército fue asiduamente empleado para mantener el orden público. La presencia del ejército en las calles fue frecuente a pesar de que no se quiso hacer de él “una prolongación de la Guardia Civil” (Salas Larrazabal, 1973: 55).

Entre las medidas que se le ocurrían a Mola para mejorar la economía del ejército español estaba suprimir la partida de “Acción social” o las “comisiones con pingües emolumentos que jamás terminan ni terminarán sus cometidos”. También planteaba, por innecesarias, la eliminación de las agregadurías militares en países de insignificancia militar. Y sorprendente también es que quisiese “repatriar” a los que estudiaban en el extranjero, por estar demostrado lo poco que servía “la ciencia que nos importan” (Mola, 1934: 311). Como bien señaló Alpert, eran unas medidas que no estaban muy seriamente pensadas (2008: 47).

Esa ciencia que importaban los estudiantes en centros extranjeros era necesaria en un ejército que tenía como espejo al victorioso ejército francés en la Gran Guerra, pero que también estudiaba lo acontecido en Alemania en el período de entreguerras y también en Gran Bretaña, Estados Unidos o Italia. Las enseñanzas de la Escuela de Guerra de París eran tan celebradas en España que incluso se traducían al español sus conferencias (Alpert, 2008: 44).

Referencias

Alpert, Michael (2008), La reforma militar de Azaña, Granada: Comares.

Citino, R.M. (2008), The path to Blitzkrieg: Doctrine and training in the German Army, 1920-1939, Mechanicsburg: Stackpole Books.

Corum, J.S. (1992), The roots of Blitzkrieg. Hans von Seeckt and German military reform, Kansas: University Press of Kansas.

Guerrero, A. (2019), Análisis y trascendencia de la Colección Bibliográfica Militar, Madrid: Ministerio de Defensa.

Jevenois, P. (1926), “Nuevas orientaciones sobre organización militar”, La Guerra y su Preparación, nº 3-5.

Salas Larrazabal, R. (1973), Historia del Ejército Popular de la República, Madrid: Editora Nacional, t. I.

Mola, E. (1934), El pasado, Azaña y el porvenir. La tragedia de nuestras instituciones militares, Madrid: Librería Bergua.

Montojo, V. (1930), Ejército moderno: servicio de información, defensa antiaérea, guerra química, mecanización, combatiente, Madrid: Sucesores de Rivadeneyra.

Rodríguez Urbano, F. (1933), Polémica sobre el combate. Ensayo sobre una nueva organización militar, Barcelona: Casa Editorial Araluce.


[1] Para una mayor profundización en la Colección Bibliográfica Militar consultar: Guerrero, A. (2019), Análisis y trascendencia de la Colección Bibliográfica Militar (1928-1936), Madrid: Ministerio de Defensa.

[2] Tanto el proyecto de Jevenois como el de Mola han sido estudiados por Alpert, M. (2008), La reforma militar de Azaña, Granada: Comares, y Guerrero, A. (2019), Análisis y trascendencia de la Colección Bibliográfica Militar, Madrid: Ministerio de Defensa.

[3] Buenos estudios sobre el ejército alemán durante el período de entreguerras son: Citino, R.M. (2008), The path to Blitzkrieg: Doctrine and training in the German Army, 1920-1939, Mechanicsburg: Stackpole Books, y Corum, J.S. (1992), The roots of Blitzkrieg. Hans von Seeckt and German military reform, Kansas: University Press of Kansas.

Alberto Guerrero

Alberto Guerrero es Doctor en Historia Contemporánea por la UNED y actualmente cursa el Máster en Paz, Seguridad y Defensa del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (IUGM). También es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Historia Militar (ASEHISMI)

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