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España frente al dilema de una potencia menor

https://global-strategy.org/espana-potencia-menor-defensa/ España frente al dilema de una potencia menor 2025-02-02 17:52:26 Javier Jordán Blog post Política de Defensa España Global Strategy Policy Briefs Lecturas didácticas sobre política de defensa Realismo Teoría estratégica

Global Strategy Policy Brief 2/2025

El estudio de la política de Defensa española en las últimas dos décadas presenta un Estado que, pese a su peso demográfico y económico, se comporta bajo las premisas de lo que la literatura especializada denomina una “potencia menor”. Esta categoría no define un tamaño absoluto, sino una posición relacional: España es un actor que, a pesar de gozar de plena soberanía, se encuentra condicionado por condicionantes internacionales que no puede alterar de forma unilateral. Este capítulo, disponible para descarga, lleva a cabo análisis de contenido de los principales documentos oficiales relacionados con la política de Defensa española publicados en este periodo, con el objetivo de comprender los principios que han guiado la actuación del Estado en este ámbito.

La política de Defensa española es coherente con el realismo defensivo. A diferencia de las potencias que buscan maximizar su poder a expensas de otros, la política española se asienta sobre la premisa de que la seguridad propia está intrínsecamente ligada a la de los demás, asumiendo que el origen de los conflictos reside a menudo en el dilema de seguridad. El discurso estratégico español evita sistemáticamente la identificación de Estados rivales o la búsqueda de esferas de influencia exclusivas. En su lugar, las Directivas de Defensa Nacional han priorizado históricamente la seguridad cooperativa, la diplomacia de defensa y el fomento de la confianza mutua, entendiendo el multilateralismo no solo como una herramienta funcional, sino como un principio rector de la acción exterior.

Sin embargo, esta apuesta por las instituciones —como la OTAN, la Unión Europea y Naciones Unidas— plantea una paradoja desde la óptica realista. España mantiene un alto nivel de compromiso en misiones internacionales que, en la mayoría de los casos, no guardan una relación directa con la defensa de su integridad territorial inmediata, la cual presenta vulnerabilidades específicas no siempre cubiertas por los tratados colectivos. Esta contradicción se explica por la complejidad de los riesgos contemporáneos: el terrorismo transnacional, el crimen organizado, las ciberamenazas y la inestabilidad en el vecindario sur son desafíos que España sabe que no puede abordar en solitario. El multilateralismo actúa así como una necesidad pragmática para gestionar amenazas que, sin ser existenciales, tienen efectos disruptivos sobre la sociedad española.

Pero a pesar de ese compromiso con el multilateralismo, el análisis revela una debilidad crítica: la ausencia de una gran estrategia que dote a la política de Defensa de una intencionalidad política clara. Los textos oficiales tienden a una definición imprecisa de los intereses nacionales, lo que lleva a pensar en una cultura estratégica donde España se comporta como un ‘miembro aplicado’ que cumple con sus obligaciones institucionales, pero que rara vez utiliza su contribución militar para obtener réditos políticos o económicos tangibles. A diferencia de otras potencias menores que se especializan en nichos de capacidad para ganar peso en las mesas de decisión, España ha optado por un abanico amplio de tareas que van desde la interposición en el Líbano hasta la disuasión en el Báltico, pero sin una voluntad explícita de convertir esa versatilidad en una palanca de influencia exterior.

En definitiva, la política de Defensa española en el primer cuarto del siglo XXI se encuentra en una fase de consolidación de su compromiso institucional, pero con un nivel de ambición política reducido. Mientras el entorno global vira hacia una multipolaridad competitiva, España sigue confiando en las bondades del liberalismo institucional para compensar su déficit de poder relativo. El reto futuro no reside sólo en mejorar las capacidades de sus Fuerzas Armadas, ya adaptadas a la proyección exterior, sino en la voluntad y destreza de sus élites políticas para integrar la Defensa en una acción exterior proactiva que no vea la participación internacional como un fin en sí mismo, sino como un medio para mejorar la posición estratégica de España en el mundo.

Recomendaciones estratégicas

Para que España trascienda su rol de contribuyente neto y se convierta en un actor con influencia estratégica, se sugieren las siguientes recomendaciones:

  • Definición de intereses y prioridades: Sería conveniente repensar el estilo de los documentos estratégicos para que abandonen la ambigüedad y definan con claridad los intereses vitales y estratégicos, permitiendo una asignación de recursos más eficiente y coherente con la seguridad nacional y la mejora de la influencia exterior.
  • Elaboración y comunicación de una gran estrategia: Convendría articular una visión que integre de forma efectiva la diplomacia, la industria de defensa y las capacidades militares, asegurando, por ejemplo, que cada misión internacional responda a un objetivo de política exterior previamente definido.
  • Liderazgo mediante la especialización: España debería potenciar sus ventajas competitivas en las instituciones internacionales —como, por ejemplo, su experiencia en asistencia militar y su capacidad anfibia— para liderar proyectos específicos de la Unión Europea y la OTAN, ganando así una voz propia en la arquitectura de seguridad europea.
  • Vínculo entre Defensa y progreso social-económico: Sería conveniente reforzar el apoyo institucional a la base tecnológica e industrial de la Defensa, entendiendo que la soberanía nacional y la influencia exterior dependen también de un tejido industrial fuerte que genere empleo e innovación en el marco de la autonomía estratégica europea

Referencia completa del capítulo: Jordán, Javier (2024), “Principios estratégicos de la política de Defensa española 2003-2023: una lectura desde el realismo estructural”, en Rafa Martínez y Marién Durán Cenit (dir.), Repensando el papel de las Fuerzas Armadas españolas las ante los nuevos desafíos a la seguridad, Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, pp. 101-142.

Javier Jordán

Catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Granada y director de Global Strategy

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